September 9, 2009

Alejandro Ordáz Moreno: La fuga: decisión familiar

Es posible que Alejandro Ordáz no tuviera más opciones, es posible que su desesperación fuera tal que optó por la clandestinidad a una condena injusta en un país plagado de xenofobia, es posible que Alejandro ahora duerme en un paradero desconocido preguntándose qué será ahora de su vida, de la de su familia, de la de su novia con la que se casaría en este mismo mes, de su carrera inconclusa.

Pegamos íntegra la nota de La Jornada:

La fuga del mexicano sentenciado en España, una decisión de familia

La madre del estudiante dijo que los ocho años de condena para su hijo son una injusticia.

Salamanca, Gto. El estudiante guanajuatense Alejandro Ordaz Moreno acordó con su familia huir de España porque “se iba a cometer una injusticia” al purgar una pena de ocho años de cárcel por un crimen que no cometió, comentó su madre, Isabel Moreno Martínez.

“Ellos (los jueces) no fueron justos, no nos dejaron otra alternativa, la única alternativa es que se saliera de España, fue una cuestión de padre, madre e hijo, todo lo que sea por el bien de mi hijo se iba hacer”, comentó a La Jornada la señora Moreno Martínez mientras atendía su negocio de comida rápida.

Ordaz Moreno, quien fue condenado a ocho años y cuatro meses de cárcel por la justicia de española debido a un altercado con la policía ibérica, quien lo acusó de tentativa de homicidio, está con paradero desconocido.

El ingeniero originario de Guanajuato, denunció vejaciones y agresiones xénofobas durante su reclusión en España.

La fiscalía solicitó la intervención de la Policía Internacional (Interpol) para localizar, arrestar y poner a disposición de la justicia española a Ordaz Moreno quien cursaba en Sevilla un doctorado en energías renovables con una beca del Conacyt.

“La decisión se tomó por la injusticia que hubo en el juicio, se quisieron hacer las cosas bien, pero desgraciadamente los jueces andaluces no lo quisieron así, por eso se tomó esa determinación” de que Alejandro escapara de España, comentó la madre del estudiante.

September 7, 2009

Alejandro Ordaz No aparece

Publicamos íntegra una note de El Universal acerca de la presunta fuga de Alejandro Ordaz Moreno.

Alejandro Ordaz Moreno, el estudiante mexicano detenido el año pasado en Sevilla acusado de intentar matar a dos policías, se ha fugado y no se sabe donde se encuentra.

Según confirmó a EL UNIVERSAL su abogado, Fernando Retamar, el pasado 30 de julio tenía que haberse presentado ante el juez como hacía cada 15 días, pero no acudió.

Unos días antes Ordaz Moreno había sido declarado culpable de intentar asesinar a dos policías y condenado a ocho años y cuatro meses de cárcel. Ahora hay una orden de búsqueda y captura contra él dictada por la Interpol.

“Estoy muy sorprendido, reconoció Retamar, no imaginaba que se fuera a fugar porque aunque la sentencia era condenatoria, ni el fiscal ni la acusación particular habían pedido de nuevo su ingreso en prisión, así que podía haber seguido en libertad condicional bajo fianza como estaba hasta ahora, mientras la sentencia no fuera firme”, añadió.

También la Embajada de México en España, cuyo titular es Jorge Zermeño, está sorprendida y, sobre todo, decepcionada con la decisión del joven.

“La Embajada le prestó muchísimo apoyo, el cónsul le fue a ver a Sevilla cuando estaba en la cárcel, le ayudaron a buscar trabajo cuando salió en libertad condicional, el gobierno de Guanajuato aportó parte de los 50 mil dólares que Alejandro tuvo que pagar en concepto de indemnizaciones e incluso amigos del embajador Zermeño también le dieron dinero para que pudiera pagar el alquiler cuando el Conacyt dejó de pagarle la beca”, explicó Retamar.

“Así que todos están sorprendidos y decepcionados”, añadió.

Sobre su paradero, el letrado aseguró que probablemente se habrá ido a México con un pasaporte falso, puesto que el suyo se lo confiscó la justicia española cuando fue detenido.

“Yo no sé dónde está porque no me contesta el teléfono. Me imagino que se habrá ido a México porque su padre, que estuvo con él en España durante sus meses en prisión, llamó desde Guanajuato a la Embajada de México en Madrid, así que me imagino que él también se habrá ido para allá”.

El abogado supone que acabará siendo detenido y extraditado “porque como la Interpol ha girado una orden contra él, en cuanto lo detengan España emitirá una orden de extradición y será enviado de nuevo a Madrid donde deberá cumplir su condena, pero esta vez sin permisos ni beneficios penitenciarios por haberse fugado”.

Retamar asegura que Alejandro no le ha llamado y reconoce que si lo hace será más fácil que lo detengan “porque seguramente la policía ya me habrá pinchado el teléfono”.

Ordaz Moreno, de 30 años, fue detenido a las tres de la madrugada del 8 de marzo del año pasado en Sevilla -donde estudiaba un doctorado en energía renovable becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)- por dos policías nacionales vestidos de civil, quienes supuestamente lo confundieron con un delincuente.

Alejandro pensó que lo querían secuestrar y los golpeó, y después de una brutal pelea entre los tres, fue aprehendido.

Alejandro fue acusado de cuatro delitos: intento de homicidio a los dos policías, atentado contra la autoridad, tenencia ilícita de armas y delitos de lesiones. El fiscal solicitó 13 años de cárcel y la acusación particular (los dos policías) 29 años. Pero fue condenado a ocho.

“Yo creo que se ha fugado porque el Conacyt le había quitado la beca de 900 euros mensuales, porque le habían corrido de la Universidad de Sevilla por estar en la cárcel y porque no se veía con fuerzas de enfrentar una condena tan larga”, aseguró.

“Pero si quieres que te dé mi opinión personal, no creo que haya sido una decisión acertada”, añadió.

El abogado, que ya ha cobrado todos sus honorarios, piensa seguir con el caso y en unos días interpondrá un recurso contra la sentencia. “Será un recurso a ciegas porque no tengo a mi cliente para poder hablar con él, pero aun así lo haré”.

August 10, 2009

León Bendesky: Crisis Fiscal

La estimación del gobierno es que el producto interno bruto disminuyó a una tasa anual de 10.4 por ciento en el primer semestre del año. Esta fuerte contracción de la actividad económica tiene un impacto directo sobre las finanzas públicas.

Estas han dejado de ser un sustento de la política de estabilización financiera, tal y como ocurrió en los años previos a la actual crisis. Esa fue la manija de la gestión pública y la base de la oferta de gobierno en materia económica, aun a expensas de un mayor crecimiento del producto y del empleo. Ya no lo es.

Ahora, las cuentas fiscales se han convertido en una fuente de fricción creciente. Se eleva el nivel del endeudamiento y se han usado ya recursos de tipo no recurrente para financiar el déficit fiscal.

No obstante, a diferencia de otros casos, la política fiscal tiene muy escasa capacidad para afectar de manera positiva una recuperación productiva mediante el estímulo de la demanda agregada. Dicho en otros términos, no es un instrumento de contención de la fase recesiva del ciclo económico de la economía, más bien contribuye a ahondarlo.

Según los informes de Hacienda sobre la situación de la economía, las finanzas y a deuda pública del segundo trimestre del año (del 30 de julio de 2009), los ingresos públicos cayeron 7.8 por ciento, respecto del mismo periodo del año anterior. Los ingresos petroleros bajaron 22.2 por ciento y los tributarios 13.6, y para compensarlos se usaron recursos del banco central y las coberturas petroleras.

Sin las coberturas petroleras que están por terminar y sin los fondos del Banco de México, ambos de una sola vez, los ingresos establecidos en el presupuesto federal fueron de 83.5 mil millones de pesos menos (con ellos la caída fue de 23.3 mil millones). No hay rastros de los excedentes petroleros. El problema fiscal está ya en el centro de la gestión pública.

En el primer semestre del año el gasto total del sector público aumentó 5.7 por ciento frente al mismo periodo del año pasado. El gasto programable creció 14.5 (representa tres cuartas partes del total) y el no programable cayó 30.3 por ciento, mientras el costo financiero aumentó 17 por ciento.

La deuda por concepto de los llamados Pidiregas (programas de inversión con registro diferido en el gasto, que surgen desde la crisis de 1995 para financiar proyectos de infraestructura) y que estaban, en efecto, fuera del balance de las cuentas públicas, han sido consolidados a la deuda pública. Este esquema fue usado principalmente por Pemex y la CFE.

Así la deuda interna pasó de 18.7 a 21.7 por ciento del PIB en el primer semestre, frente al saldo de diciembre de 2008. Si se considera el total de la deuda (interna y externa) y se reconocen los Pidiregas, se llega a una proporción de 31.2 por ciento del PIB en junio de 2009, ante 21.4 al final del año anterior.

La carga fiscal es creciente y aun con el inicio –todavía incierto– de una recuperación que se pueda advertir hacia el final de este año, y que será lenta y larga, la gestión de las cuentas públicas será clave. El déficit requerirá una reducción de los gastos, sobre todo de tipo corriente, y un aumento de los ingresos con alguna forma de impuestos.

A corto plazo no hay muchas alternativas. A mediano plazo no pueden seguirse eludiendo los conflictos internos en la administración pública y en las empresas paraestatales, especialmente en Pemex.

Pero el problema no se reduce al entorno federal, sino que se extiende a la deuda de los estados y a la colocación de bonos municipales. Estos se garantizan con partidas de ingresos y en la medida en que las transferencias de fondos federales se reducen, crece la posibilidad de incumplimiento de pago.

Esta no es una mera especulación (ésta la hacen quienes colocan los bonos en el mercado bursátil y quienes los compran). La garantía de esos bonos está, finalmente, en el gobierno federal, cuyos propios fondos están ya bastante comprometidos.

El arreglo federal en términos de financiamiento y endeudamiento de los gobiernos locales puede, efectivamente, entrar en crisis. Esto ocurre ya por ejemplo de modo claro en Estados Unidos, con el caso del gobierno de California. La recomposición de las finanzas estatales no será suficiente para tapar el agujero de la deuda y el gobierno federal tendrá que definir formas de intervención.

En México puede pasar una situación parecida y agravar con ello la crisis fiscal con efectos de largo plazo en el financiamiento, no sólo de obras de infraestructura en las que participa, por ejemplo, Banobras, que aún está muy confiado en el éxito de esos programas.

Esta cuestión puede, en cambio, repercutir adversamente en la disponibilidad general de fondos y en su asignación en los estados y municipios.

Esta dimensión de la crisis parece aún latente pero tiene que ver con el compromiso de partidas de gasto para cubrir deuda con recursos públicos cada vez más inciertos. Por supuesto que la situación fiscal cada vez más apretada no dejará de expresarse en el campo social.

Fuente: La Jornada

July 29, 2009

Adán Salgado: Armas, egoísmo, corrupción y el big money

Pues muy a pesar de la crisis económica tan severa que estamos viviendo y que continuará por mucho tiempo (no es de esperarse ya que haya una recuperación de a como estaban las cosas antes de dicha crisis), no se rompe el círculo de los grandes negocios o de las actitudes egoístas de grupos sociales que buscan siempre obtener una ventaja económica bajo cualquier circunstancia (Ver, por ejemplo, mi artículo anterior en Internet: “Detrás del virus de la influenza: grandes ganancias y las superbacterias” en el cual explico cómo se exageró la epidemia para que el medicamento Tamiflu, fabricado por Roche, se vendiera como pan caliente, proporcionando excelentes ganancias para dicha empresa). Y en los ejemplos que siguen, tomados de entre cientos, estará claro a lo que me refiero.

Comienzo primero por exponer que en Estados Unidos, país causante de la severa crisis que estamos padeciendo, a pesar de ésta, lo que está intocable es el presupuesto para el aparato militar, es decir, el Pentágono. Se ha iniciado una especie de enfrentamiento entre el presidente Barack Obama y diputados y senadores de dicho país. No se crea que Obama busca que se disminuya sustancialmente el presupuesto del Pentágono (¡o que se suprimiera, acción que sería radical e insólita!). Al contrario, ha decidido Obama mantener intocables los $680,000 millones de dólares (aproximadamente un 62% del producto interno bruto, PIB, mexicano del 2008, estimado en un 1,088,128 millones de dólares, para que sirva de comparación), los que supusieron un aumento del 10% de lo que originalmente se tenía proyectado. No, en realidad el enfrentamiento se debe a que varios de los congresistas tanto demócratas (entre éstos se encuentran Edward Kennedy y John Kerry) como republicanos, insisten en adquirir más aviones F-22, fabricados por la compañía Lockheed Martin (LM). El pentágono “sólo necesita” 187, pero aquellos insisten en que hacen falta muchos más. No veo para qué, si de todos modos no está EEUU en este momento inmerso en una guerra que justifique tan elevadas sumas en armamento y en aquéllas en que sí lo está, como es el caso de los invadidos países de Afganistán e Irak, los F-22 jamás se han empleado hasta el momento (LM alega en su favor la perversamente ingenua frase de que “quizá la mejor arma sea la que no se emplee, pero que en lugar de eso, sea capaz de disuadir un conflicto antes de que éste inicie”), lo que ilustra cómo el gasto militar es uno de los rubros más inútiles que existan en la actualidad. Y entre el aún más inútil del total es el empleado en la fabricación y compra de las costosísimas armas nucleares, de las que, por fortuna, fuera de los bombazos nucleares en Hiroshima y Nagazaki, ninguna más se ha empleado como “solución” a conflictos militares (cuando eso suceda, será el fin de la humanidad, pues en una guerra termonuclear, nadie gana).

Aquí el problema en realidad existe porque LM tiene a sus cabilderos para que mantengan la presión sobre Obama y su gabinete con tal que el jugoso contrato siga adelante, sobre todo ahora en medio de la crisis puesto que, como se ve, el gasto militar continúa, a pesar de ésta, y es vital para empresas armamentistas como la citada compañía (que de todos modos LM contribuyó a la campaña presidencial de Obama). El precio por avión es de casi 160 millones de dólares, así que de 187 unidades, el costo ascendería a 29,920 millones de dólares (cantidad que supera en un 36% a las remesas que los mexicanos trabajando en EEUU enviaron en 2008 a México) en aparatos que fueron diseñados más para las necesidades de la llamada “guerra fría”, que para las, digamos, “modernas batallas” (y de hecho lo que supuestamente critica Obama es que los aviones los compra el Pentágono a través de contratos que datan desde la llamada guerra fría). Si pensamos en que la ONU destina apenas 1000 millones de dólares anuales para el combate de enfermedades curables en el mundo, resulta que casi treinta veces esa cantidad se invertirá en aviones que la mayor parte del tiempo están ociosos. Y es que no termina la cosa sólo al comprarlos, pues resulta que el mantenimiento es sumamente costoso porque, para comenzar, cada hora de vuelo de un F-22 cuesta casi ¡50,000 dólares!, además de que se estima que el tiempo promedio entre fallas críticas es de apenas 1.7 horas ya que los aparatos son muy problemáticos. Peor aún es el hecho de que por cada hora de vuelo, se necesitan ¡30 horas de mantenimiento!, aún en aviones nuevos (este absurdo sería tanto como comprar un auto nuevo, tan sofisticado que por cada día que se condujera, se ¡requirieran treinta para darle mantenimiento!). O sea que además de caros, los tan cacareados aviones supersónicos (supuestamente son los más veloces aviones de combate que existen actualmente y muy sofisticados), son muy defectuosos y sólo están listos para “atacar” el 55% del tiempo. Así que aún a pesar de eso, Obama no cuestiona su adquisición, sino que los congresistas cabildeados por LM quieran comprar más de los 187 presupuestados. Como ya señalé, el gasto militar es la salvación para los fabricantes de armas como LM, pues es un presupuesto que no sólo sigue manteniéndose en ese país a pesar de sus graves problemas económicos (ya el desempleo ronda el 10%), sino que cada año se incrementa. Y como se ve, a pesar de la crisis, EEUU destina casi el 5% de su PIB para sostener a su maquinaria militar, pues Obama insiste en que debido a las venideras crisis económicas, los “intereses” de EEUU en el futuro se verán afectados por insurrecciones populares o países que decidan resistirse a los embates neoliberales estadounidenses, así que ha señalado que no dudaría ni un instante en aplicar la fuerza de ser necesario (a pesar de su supuesta diplomacia, por ejemplo, Obama ha amenazado que en caso de requerirse, ordenaría una ofensiva militar contra Irán, si este país insiste en continuar con su programa nuclear, el que se asegura que es pacífico). Y por eso se opone a la compra de más aviones, pues justifica que el ejército estadounidense requiere, más bien, de “armamento moderno” que le permita enfrentar conflictos como las invasiones a Afganistán e Irak, que se han vuelto más de corte guerrillero (terrorista, dicen los militares estadounidenses), que guerras en sí, y que con armas que datan de la guerra fría, no se podrán ganar nunca (aunque considero que en esos conflictos, por más armas y soldados que se destinen, están condenados al fracaso, como hasta ahora se ha demostrado. Ver mi artículo en Internet: La sociología de la guerra, nueva estrategia de dominación estadounidense en Irak)

Por tanto, a pesar de que el gasto militar sea oneroso y que haya que comprar armas muy caras, defectuosas y costosas de mantener, se seguirá ejerciendo, en ¡nombre de la seguridad de “América”!

Un segundo caso, muy relacionado con el anterior, es lo que sucede justamente en Afganistán, país invadido por EEUU a finales del 2001, luego de los muy sospechosos derribamientos de las torres gemelas. A pesar de que no hubo evidencia directa de que Afganistán hubiera tomado parte en los así llamados “ataques terroristas”, el país fue intervenido y en muy pocas semanas fue derrotado el magro ejército comandado por el Talibán, el grupo político en el poder en ese entonces. Y desde esa fecha, EEUU se ha autoasignado la tarea de gobernar a ese país e imponer allí gobiernos títeres que lo único que hacen es convalidar la invasión y defender los intereses de los invasores.

Pero para desgracia de los estadounidenses, todos los esfuerzos para estabilizar y pacificar Afganistán han fracasado o no se han logrado del todo. Y no será eso posible si además, cuando helicópteros estadounidenses bombardean y balacean poblados en donde, aseguran, se esconden talibanes, los únicos muertos que quedan son de civiles inocentes, de los cuales cientos han sido asesinados desde que EEUU, junto con la OTAN, se han encargado de la “seguridad” de ese maltrecho, invadido, empobrecido país (prácticamente la única lucrativa actividad a que se dedican algunos campesinos afganos es la siembra de amapola, la que, curiosamente, se ha incrementado más ahora que el país está controlado por EEUU y la OTAN).

La más reciente de esas asesinas incursiones tuvo lugar el pasado miércoles 15 de julio, en el poblado de Tawalla, en donde 5 personas murieron y trece resultaron heridas. Declaró uno de los heridos, un joven campesino de 24 años, que se despertó por el sonido de las ráfagas de metralleta y que alertó a toda la familia y corrieron hacia un huerto de manzanas de un tío. “¡Nos dispararon sin razón alguna, aquí ni hay talibanes, hirieron a todas mis hermanas y hermanos y mataron a la más chica, una niña de cuatro años, todo eso es muy injusto!”, exclamó entre lágrimas, mientras era ingresado en un hospital de Kandahar. Y de hecho ya son tan comunes los asesinatos de civiles inocentes por bombardeos de aviones o helicópteros estadounidenses contra supuestas posiciones de los talibanes, que la mayor parte de afganos se oponen a que fuerzas extranjeras sigan en su país y que el títere del “presidente” Hamid Karzai continúe en el poder. Por tanto, no importan cuántos muertos civiles inocentes siga habiendo, pues en este caso resulta más importante el control de Afganistán para EEUU, ya que el país es estratégico por su posición geográfica, porque tiene frontera con Irán, y desde allí EEUU podría tener acceso a éste, en caso de que una inminente guerra con ese país se diera, como parece ser que en poco tiempo podría originarse (el pretexto de EEUU es que Irán está desarrollando armas nucleares). También tiene frontera con Turkmenistán, país que posee la cuarta más grande reserva de gas natural, vital combustible para la glotonería energética de EEUU, que podría comprarlo desde Afganistan. Otra de sus fronteras es con Uzbekistán, país considerado como el séptimo productor mundial de oro, que además posee reservas de gas natural, plata, uranio, carbón, petróleo y cobre, todos ellos también muy estratégicos recursos para EEUU (incluso entre 2001 y 2005, EEUU tuvo autorización del gobierno uzbekistano para establecer una base aérea en su territorio). La otra frontera es con Tayikistán, principal productor de aluminio del mundo y que además es la vía de tránsito de la amapola y el opio afgano, que luego se distribuyen en Rusia y Europa (muy buen negocio al que se dedican varias supuestamente respetables corporaciones estadounidenses). Por último, también tiene Afganistán una pequeña frontera con China, que militarmente podría ser muy importante para EEUU en caso de que alguna vez entrara en guerra contra ese país o si requiriera una puerta comercial de entrada allí.

Por otro lado, la siembra de amapola es de interés también a EEUU (como señalé arriba, ha aumentado sospechosamente su cultivo a pesar de la dominación estadounidense), así como las reservas de gas natural que Afganistán posee. Por tanto, la invasión y los muertos de civiles inocentes continuarán, ¡pase lo que pase!

El otro grave problema afgano es el cuerpo policiaco, el que le está dando muchos problemas al Pentágono, el órgano estadounidense encargado de “pacificar” y “democratizar” a Afganistán (si así se pretende controlar al país, con soldados, además de con las matanzas, en realidad no se tratará de democratizarlo, sino de militarizarlo, es lógico pensar).

Resulta que es una generalizada queja entre la población afgana que sus policías, no sólo no los ayudan en sus quejas, sino que además los extorsionan o incluso ¡les roban sus pertenencias! (aunque su comportamiento no dista, por desgracia, del de otras policías de otros países). Eso es porque, además de que sus salarios son muy bajos (150 dólares mensuales, poco más de 2000 pesos mexicanos), esos jóvenes mal uniformados (sus “uniformes” son camisolas y pantalones muy desgastados y rotos), no tienen sentido de la lealtad, muy difícil situación en un país en donde quien manda es una prepotente potencia extranjera, ni tampoco que antepongan su vida en caso de un ataque de los talibanes, pues muchas veces dejan a la población a su suerte si eso sucede. Además, según los pobladores que sufren de esas vejaciones y corrupción policíaca, el problema no son los guerrilleros talibanes, sino justamente la policía. Dicen que a su lado, los talibanes son “unos niños”. Me pregunto si esa es la generalizada opinión, entonces, ¿¡cómo se comportarán los elementos de la ley y el orden afganos!? Un regimiento de marines que llegó a una localidad ribereña, Aynak, fue recibido a tiros por los policías locales, quienes pretextaron que no sabían si se trataría de guerrilleros. Cuando luego de comprobar su identidad, los marines llegaron finalmente al “cuartel”, se encontraron con una deteriorada construcción de ladrillo y adobe sin techo, que era empleada por aquellos policías como “baño” a cielo abierto. Los soldados estadounidenses comprobaron que los “policías” eran la mayoría jóvenes veinteañeros vestidos con andrajosos “uniformes”, que estaban fumando marihuana, mal armados y con un muy bajo sentido del deber. De plano el cuartel central les ordenó a los marines que se deshicieran de esos “policías” y que fueran sustituidos por otros que están siendo entrenados especialmente por militares estadounidenses. Aún así, según el testimonio de muchos afganos, tampoco los policías “especialmente entrenados” son muy de confiar.

Desgraciadamente el comportamiento de tales policías, los de pueblos como Aynak, es una generalizada condición humana del profundo materialismo-egoísmo al que nos ha llevado el capitalismo salvaje que nos domina y condiciona. Así, la forma de actuar de esos agentes, corrupta, prepotente, ilegal e indolente se debe a que hemos llegado a un sistema en donde los únicos “valores” reinantes son el dinero y el consumismo a ultranza, perfectamente retroalimentados por la ideología materialista de que es el mejor aquél que más posee. Y si esa forma tan insensible de pensar se ha impuesto en todas partes, la mayoría de la gente (digamos la más “sensible” a ese mensaje materialista) entonces solamente estará buscando la manera de lograr el acceso al “paraíso consumista”: mucho dinero, buena ropa, buenos autos, buenas casas, viajes… y con tal de lograrlo, pasará por encima de todo, hasta de sus convicciones y cuantas lealtades haya que saltarse… o sólo será “leal” a quien le pueda ofrecer que gane mucho dinero. En este caso, aprovechan su condición de supuesta “legalidad” que el ser policías les otorga el estado y en lugar de cuidar las vidas y las posesiones de los afganos, los roban, los extorsionas e incluso los asesinan (justo como actuaban los agentes mexicanos de la ya disuelta AFI, que aprovechaban su condición de “legalidad” para incluso realizar secuestros y aliarse con los narcotraficantes), con tal de compensar sus raquíticos salarios y empezar a ganar “buen dinero” que les permita, como dije antes, acceder al “paraíso consumista”. Y para desgracia de Afganistán, está tratando de ser “democratizado” por EEUU, país en donde los valores materialistas-consumistas del capitalismo salvaje están en su máxima expresión, siendo el centro justo de tal salvajismo capitalista, muy mala ecuación, pienso, pues aún cuando sean soldados estadounidenses los “próceres” democratizadores, su estilo de vida materialista, su sofisticado armamento, sus equipos de comunicación, de cómputo, sus buenas instalaciones… en fin, todo ello combinado, inculcará mucho más entre la población local y entre sus autoridades que el estilo de vida occidental, o sea, materialista-consumista, es el ideal a alcanzar… y todo se vale con tal de hacerlo, hasta convertirse en corruptos policías que extorsionen y roben. Precisamente aquellos acantonados en zonas en donde se siembra la amapola (la siembra y comercialización de amapola, así como la producción y venta de drogas, que curiosamente ha aumentado aún más a raíz de la invasión estadounidense, constituye la mitad del PIB afgano, calculado en apenas 2000 millones de dólares, lo que lo eleva a la condición de “país del cuarto mundo”, o sea, de entre los más pobres del orbe), son quienes más ganan, debido a los sobornos que cobran con tal de que los pobres agricultores amapoleros realicen su actividad sin “problemas” (lo han hecho porque ganan algo más de dinero cultivando amapola, que cultivando trigo, por ejemplo, lo que hacen aquí en México muchos de nuestros pobres campesinos, que siembran marihuana porque eso sí les deja algo de ganancia y no la siembra de maíz, el que al vender, no recuperan ni lo que invirtieron).

Y pienso que por más policías afganos que sean entrenados por los marines, el problema de corrupción, prepotencia y violencia policiaca continuará a la par del reinado del capitalismo salvaje.

Un tercer caso, ligado también con el anterior, es que el ejército estadounidense, en su infructuoso afán de seguir combatiendo a las escurridizas guerrillas talibanes (las cuales, como señalé, son menos temidas que la corrupta policía afgana), ha llevado su desquiciado intento hasta Pakistán, en Mardan, al noroeste del país, limítrofe con Afganistán, en donde por los bombardeos de aviones estadounidenses y los violentos, constantes enfrentamientos tanto de marines y soldados paquistaníes coludidos con aquéllos, contra los guerrilleros talibanes, ya más de dos millones de paquistaníes que viven en esa región han debido desplazarse a campos de refugiados. Sin embargo, por las míseras condiciones de salubridad, de falta de servicios, de falta de alimentos y agua… ¡de la anarquía reinante!, los refugiados están teniendo graves problemas, entre ellos, una terrible afectación de su salud, sobre todo entre menores, quienes enferman y mueren a diario, víctimas de males curables, de hambre o deshidratación, que en condiciones de vida normales, no tendrían que matarlos, pero que como viven, peor que animales de corral, sucumben por su causa. Para mayor desgracia, los hospitales locales, malos de por sí, porque sus instalaciones son precarias, no tienen medicinas suficientes y carecen de recursos, son quienes deben de “atenderlos”. Si en condiciones “normales”, comenta uno de sus doctores, Arshad Khan, “no podemos brindar la atención necesaria a los enfermos que vienen aquí a curarse, menos ahora con esta dramática emergencia”. Y agrega que en Pakistán no es una prioridad la salud. “Ya ve, lo irónico es que tenemos armas nucleares, ¡pero no tenemos hospitales decentes ni suficientes!”.

Vaya sí es cierto lo que dice el doctor Khan, pues, en efecto, Pakistán, pretextando su histórico enfrentamiento con India (país que se le adelantó en el desarrollo de armas atómicas), actualmente también ha fabricado varios misiles nucleares, ¡listos para contraatacar a India en caso de que ésta le lance unos misilazos! Y eso es evidente al contrastar lo que Pakistán está destinando a su sistema de salud este año: 150 millones de dólares (mdd), contra nada menos que ¡3450 millones de dólares el año pasado destinados a su aparato militar, y que este año ha decidido incrementar a 3650 mdd! O sea, que este año, Pakistán va a gastar 200 mdd más en sostener su infraestructura bélica, cantidad mayor en 50 mdd de lo que destina en salud, vaya brutales contrastes. Eso simplemente indica el poco valor que dicho país (como en muchos otros) se concede a la salud de sus ciudadanos, sobre todo los más pobres, los más vulnerables a las enfermedades, incluso las curables. Y por otro lado, como he indicado en el análisis inicial, que el gran negocio de todo lo bélico y militar sigue adelante, a pesar de la brutal crisis económica mundial, y que se ha convertido en uno de los rubros más lucrativos, pero también más inútiles, que puedan existir en la actualidad. Así, para el gobierno paquistaní, es prioritario invertir casi 25 dólares en sostenimiento de su ejército y compra de armas, por cada dólar invertido en curar a su gente… ¡a esos niveles de indolencia e insensibilidad hemos llegado! (Y aquí en México no estamos tan alejados de lo que sucede en Pakistán, pues se destina más dinero para el rubro militar, que para la salud. Ver mi artículo en Internet: “Los deficientes servicios públicos de salud en México: el caso Issste” checar nombre)

Un cuarto muy vergonzoso caso que analizaré, es el tácito reconocimiento de los soldados israelíes de haber tenido comportamientos fuera de la así llamada “ética militar”, quienes en diciembre pasado realizaron una más de las constantes incursiones militares que Israel lleva a cabo casi como cotidiana actividad, en territorio palestino, en este caso en la franja de Gaza, no bastándole toda la constante opresión, hostigamiento, bloqueos económicos, alimentarios, acaparamiento de las fuentes de agua dulce y robo territorial que desde hace tiempo ejerce dicho país contra los palestinos. En un artículo anterior, “El silencio de Obama” (disponible en Internet o en mi blog), doy cuenta de las atrocidades y los miles de muertos y heridos que la despreciable intervención de finales del 2008 provocó. Baste decir que además de la tremenda destrucción de infraestructura urbana (casas, escuelas, plantas generadoras de electricidad, edificios, puentes) que provocaron los israelíes, algo irrecuperable para un pueblo pobre, como son los palestinos, la proporción en el número de muertos israelíes, todos soldados los trece que fallecieron (matados por error por sus compañeros), fue de sólo un muerto judío por casi 70 palestinos, como se ve, algo fuera de toda equidad.

En estos días vi la elocuente cinta “Vals con Bashir” (bastante recomendable), en la cual se relatan las atrocidades cometidas en 1982 contra refugiados palestinos en los campamentos Sabra y Shatila destinados a tal fin, ubicados en Líbano, cerca de Beirut, tanto por los soldados judíos, que los rodearon, como por los llamados “falangistas cristianos”, un supuesto grupo guerrillero libanés apoyado por Israel, que pretextando el asesinato dos días antes de Bashir Gemayel, presidente electo de Líbano, se dedicó a masacrar a miles de refugiados palestinos en unos cuantos días, apilando sus cadáveres en las calles de esos sitios. Las escenas finales muestran brevemente los horrores que dicha matanza ocasionó, al pasar de la animación, formato en que la cinta está realizada, a las escenas documentales verídicas. Al ver esos distantes hechos (sucedieron en 1982), no pareciera que en medio de tanta civilidad, avances tecnológicos y científicos, organizaciones gubernamentales no gubernamentales para esto y aquello… repito, no pareciera que pudieran repetirse hoy en día, sin embargo, es algo que ha vuelto a ocurrir en varias ocasiones desde entonces. Como lo sucedido en diciembre en Gaza.

Y el problema adicional a la matanza de civiles inocentes es que reconocieron los soldados israelíes participantes que cometieron atrocidades tales como considerar como “sospechosos” a cualquier palestino que estuviera cerca de ellos. Los testimonios de trece de esos soldados, muy avergonzados por sus acciones, fueron recogidos por el grupo “Rompiendo el silencio”, formado por soldados reservistas, conscientes de las atrocidades que el ejército sionista comete contra los palestinos (por fortuna, en todo el mundo todavía hay grupos de personas contrarios a las imposiciones gubernamentales). Los soldados entrevistados denunciaron hechos tales como disparar a cualquier persona. Asesinaron, por ejemplo, a un joven que ondeaba un pañuelo blanco, a una mujer de avanzada edad cargando un costal, a un chico que viajaba en una moto o a un anciano que llevaba consigo una lámpara. “A mí me ordenaron matar a un hombre que estaba en una azotea con un celular, porque podía informar al enemigo de dónde estábamos. Se nos dice que en guerra urbana, cualquiera es enemigo. No hay inocentes”, declaró uno de los soldados. También declararon (todo ello en entrevistas videograbadas) que emplearon bombas de fósforo (muy oportuna y estratégicamente proporcionadas por Estados Unidos) para bombardear edificios considerados “sospechosos” (se llegó al extremo de bombardear con esos artefactos un lugar que la ONU tenía destinado para reunir alimentos dado que la invasión desató una crisis humanitaria, resultando todos contaminados con fósforo y, por tanto, incomestibles). El problema con el fósforo es que no sólo posee poder muy explosivo, sino incendiario y los heridos que deja, sufren de terribles, muy dolorosas quemaduras de segundo y tercer grado, muchos de los cuales fallecen de todos modos. Por otro lado, están prohibidas las bombas de fósforo de acuerdo a los protocolos militares mundiales. Aún así, Israel, auspiciado, claro, por su eterno cómplice, EEUU, las empleó sin miramientos de ninguna especie para atacar edificios e incendiarlos de inmediato y para destruir cientos de casas propias alegando cuestionables justificaciones. “Es que el fósforo todo lo incendia, por eso lo usamos”, declaró otro soldado.

En algunos barrios, como el de Ezbt Abd Rabbo, se forzó a palestinos que allí habitaban a catear casas y a ir enfrente de los soldados, quienes los empleaban como escudos humanos para evitar que el enemigo pudiera atacarlos. “Sí, en caso de ataque, era preferible que murieran palestinos y no nosotros”, agrega otro militar.

Sobre esas vergonzosas, inmorales acciones, declaró el fiscal israelí de derechos humanos, Michael Sfard, que reflejan un dramático cambio en la ética militar israelí, sobre todo de un ejército que se muestra como el “más moral” de todo el mundo. “Lo que estamos presenciando es un fuerte deterioro de nuestros valores morales y de nuestros límites. Es un dramático cambio de nuestros valores y de nuestro corazón”, agrega muy sentidamente Sfard.

En efecto, me sumo a Sfard en sus consideraciones, pero no es sólo del ejército judío, sino que las actuales guerras ya no son meras batallas entre soldados, sino que se vuelven verdaderas carnicerías en donde la mayor parte de las víctimas mortales son nada menos que inocentes civiles asesinados masivamente gracias al poderío militar del enemigo. Eso es evidente cuando revisamos las invasiones que EEUU ha hecho en países como Afganistán o Irak (o en Vietnam, si nos vamos más atrás en la historia), en donde, en su momento, se han relatado las atrocidades cometidas por los marines contra la población civil, lo cual resultó en miles de ciudadanos inocentes muertos de todas edades y condiciones. Así que si los propios estadounidenses violan frecuentemente los derechos humanos no sólo en guerras, sino bajo otras circunstancias (como ejemplo, considérense los presos encarcelados sin juicio ni proceso legal de por medio que se encuentran en la base militar de Guantánamo), el ejército israelí tiene un excelente ejemplo para hacerlo.

En fin, basten los cuatro casos narrados para dar cuenta de que, en general, los valores éticos y espirituales humanos están por los suelos y que vivimos en una época en donde es más valorada una metralleta, un tanque o una bomba, que una vida humana.

Artículo Original: Argenpress

July 28, 2009

DAVID BROOKS: The Power of Posterity

Every day, I check a blog called Marginal Revolution, which is famous for its erudite authors, Tyler Cowen and Alex Tabarrok, and its intelligent contributors. Last week, one of those contributors asked a question that is fantastical but thought-provoking: What would happen if a freak solar event sterilized the people on the half of the earth that happened to be facing the sun?

If you take an individualistic view of the world, not much would happen immediately. There are millions of people today who do not reproduce, and they lead happy, fulfilling and productive lives.

Even after the event, material conditions would be exactly the same. People would still have an incentive to go to work, pay off their bills and educate the children who were already with us. For 20 years, there would still be workers flowing into the labor force. Immigrants from the other side of the earth could eventually surge into the areas losing population. If anything, the mass-sterilization might reduce the environmental strain on the planet. People might focus on living for the moment, valuing the here and now.

But, of course, we don’t lead individualistic lives. Material conditions do not drive history. People live in a compact between the dead, the living and the unborn, and the value of the thought experiment is that it reminds us of the power posterity holds over our lives.

If, say, the Western Hemisphere were sterilized, there would soon be a cataclysmic spiritual crisis. Both Judaism and Christianity are promise-centered faiths. They are based on narratives that lead from Genesis through progressive revelation to a glorious culmination.

Believers’ lives have significance because they and their kind are part of this glorious unfolding. Their faith is suffused with expectation and hope. If they were to learn that they were simply a dead end, they would feel that God had forsaken them, that life was without meaning and purpose.

The secular world would be shattered, too. Anything worth doing is the work of generations — ending racism, promoting freedom or building a nation. America’s founders, for example, felt the eyes of their descendants upon them. Alexander Hamilton felt that he was helping to create a great empire. Noah Webster composed his dictionary anticipating that America would someday have 300 million inhabitants, even though at the time it only had 6 million.

These people undertook their grand projects because they were building for their descendants. They were motivated — as ambitious leaders, writers and artists are — by their hunger for immortal fame.

Without posterity, there are no grand designs. There are no high ambitions. Politics becomes insignificant. Even words like justice lose meaning because everything gets reduced to the narrow qualities of the here and now.

If people knew that their nation, group and family were doomed to perish, they would build no lasting buildings. They would not strive to start new companies. They wouldn’t concern themselves with the preservation of the environment. They wouldn’t save or invest.

There would be a radical increase in individual autonomy. Not sacrificing for their own society’s children, people would themselves become children, basing their lives on pleasure and ease instead of meanings to be fulfilled.

Some people might try to perpetuate their society by recruiting people from the fertile half of the earth. But that wouldn’t work. Immigration is the painful process of leaving behind one culture and way of living so that your children and children’s children can enjoy a different future. No one would be willing to undertake that traumatic process in order to move from a society that was reproducing to a society that was fading. There wouldn’t be the generations required to assimilate immigrants. A sterile culture could not thrive and, thus, could not inspire assimilation.

Instead there would be brutal division between those with the power to possess the future and those without. If millions of immigrants were brought over, they would populate the buildings but not perpetuate the culture. They wouldn’t be like current immigrants because they wouldn’t be joining a common project, but displacing it. There would be no sense of peoplehood, none of the untaught affections of those who are part of an organic social unit that shares the same destiny.

Within weeks, in other words, everything would break down and society would be unrecognizable. The scenario is unrelievedly grim. An individual who does not have children still contributes fully to the future of society. But when a society doesn’t reproduce there is nothing left to contribute to.

But, of course, that’s the beauty of this odd question. There are no sterilizing sunspots. Instead, we are blessed with the disciplining power of our posterity. We rely on this strong, invisible and unacknowledged force — these millions of unborn people we will never meet but who give us the gift of our way of life.

Bob Herbert is off today.

Source: NY Times

July 13, 2009

Julio María Sanguinetti: No basta votar

Bien se sabe que la democracia no es sólo elecciones, condición necesaria pero no suficiente. Una democracia supone un gobierno electo por el pueblo; como dice Popper, procedimientos no violentos para sacudirse una mala administración; la adecuada autonomía de los poderes de gobierno; la vigencia consentida de un Estado de derecho y el respeto general por las libertades y garantías de los ciudadanos.

En el umbral del Bicentenario de nuestras repúblicas latinoamericanas, ese ideal tan largamente acariciado, está aún lejos. Se vota: todos los gobiernos, salvo la conocida excepción cubana, son resultado de elecciones y ello debe valorarse. Incluso en los dos países más grandes, podemos señalar algunos avances notables. Brasil posee hoy partidos nacionales estables y México ha estrenado un sistema electoral transparente con una alternancia política razonablemente aceptada.

Más allá de estas gratificantes comprobaciones, nos encontramos con inestabilidades y degradaciones imposibles de ocultar. Caído el Muro de Berlín y superada la guerra fría, nuestro hemisferio se alejó de la diabólica dialéctica de unos sustentando guerrillas marxistas desde Cuba y otros dictaduras desde Washington. Pareció que nos llegaba un tiempo de paz, en que la democracia podría brillar, pues dependía simplemente del esfuerzo de los demócratas latinoamericanos. Los hechos no han sido tan gratificantes.

En Brasil (1992), renuncia el presidente Fernando Collor de Melo ante la inminencia de un juicio político. En Paraguay (1999), el presidente Cubas renuncia y se exilia en Brasil, a raíz de las revueltas desencadenas por el asesinato del vicepresidente Argaña, quedando la Presidencia en manos del titular del Senado González Macchi, quien a duras penas termina su mandato. El caso peruano fue uno de los más detonantes, con la dimisión de Alberto Fujimori (2000), quien abandonó la Presidencia luego de ser reelecto, a raíz de descubrirse una trama siniestra de corrupción y espionaje que manejaba un capitán Montesinos, de triste memoria. Argentina (2001) vio caer al presidente Fernando de la Rúa a raíz de una crisis económica severa y el acoso de piquetes organizados que se adueñaron de la calle; todo lo cual dio paso a tres presidentes provisionales en dos meses, finalmente sustituidos por Eduardo Duhalde, quien alcanza la normalización institucional. En Bolivia, entre 2003 y 2005 se produce la estrepitosa caída del presidente Sánchez de Lozada, y más tarde la de su sustituto Carlos Mesa, para abrir espacio finalmente a la elección de Evo Morales, administrador de un país agrietado en dos partes por un persistente conflicto étnico. En Ecuador (2005), el presidente Lucio Gutiérrez cae en medio de revueltas populares.

Este sucinto relato apenas resume las caídas presidenciales. No podemos ignorar la degradación democrática que se vive bajo gobiernos populistas como el de Venezuela, donde se ha instaurado la Presidencia eterna y cerrado la principal estación privada de televisión, mientras la otra independiente sobrevive bajo amenaza. A lo que se añaden vaciamientos institucionales tan fuertes como el de que, electo en Caracas un alcalde opositor, se dictó una ley despojándolo de todas sus competencias, transferidas a una nueva superautoridad creada para administrar la ciudad capital. Tampoco cabe olvidar la permanente furia reeleccionista que entra a los mandatarios en ejercicio y que no parece terminar.

Todo esto viene a cuento de los dramáticos episodios ocurridos en Honduras, que registran el primer golpe militar de esta etapa histórica. Golpe sui géneris, porque nació del Parlamento y el Poder Judicial, que enfrentados al presidente terminaron reclamando una intervención militar para deponerlo y desterrarlo. No hay duda de que este presidente se había extralimitado hasta el punto de que no hubiera un solo diputado de su partido que levantara la mano en su favor. Pero tampoco hay duda de que cualesquiera fueran sus excesos, nunca debió ser el Ejército el arbitrario ejecutor de un derrocamiento presidencial, que bien ha sido calificado internacionalmente como un golpe de Estado.

Dos siglos de independencia no habilitan ya más excusas. No se puede seguir hablando de la herencia hispánica, del imperialismo norteamericano o del comunismo internacional. Nuestras repúblicas aún adolecen de inmadurez democrática y ello se advierte en el debate diario. Si una dictadura es de izquierda o derecha, será buena o mala para unos u otros, al margen de su condición autoritaria. Y ello ocurre en los medios políticos tanto como en las universidades, todavía ancladas en debates ideológicos que ya debían haberse librado a la historia.

Hemos vivido un quinquenio milagroso del mercado internacional, que derramó excedentes fabulosos. Hubo algunos avances, pero magros en el conjunto, porque -como dice Alain Touraine- “las chances de desarrollo dependen hoy más de las condiciones políticas y sociales que de las condiciones económicas”. Sólo los países con estabilidad pudieron aprovechar satisfactoriamente la bonanza, como pasó en Chile, Brasil, Colombia o Perú. Pasada la buena racha y enfrentados nuevamente a la dura competencia de los mercados, se hace más imprescindible que nunca la seguridad jurídica y la estabilidad política. Que es, justamente, lo que vemos resquebrajarse en variadas partes del hemisferio.

Julio María Sanguinetti, ex presidente de Uruguay, es abogado y periodista.

Fuente: El País

July 13, 2009

Alejandro Ordaz Moreno: Condenado en España a 8 años de prisión

Alejandro Ordaz Moreno, estudiante mexicano, becado por CONACYT, fue sentenciado hoy a ocho años y cuatro meses de prisión por los delitos de atentado y doble homicidio en grado de tentativa en contra de dos agentes policiales, informaron fuentes judiciales.

La Audiencia Provincial de Sevilla precisó que la sentencia incluye un año 10 meses de prisión por el delito de atentado y tres años y tres meses por cada uno de los dos delitos de homicidio en grado de tentativa.

El consejero político de la embajada de México en España, Bernardo Graue Toussaint, comentó que los abogados de Ordaz Moreno ya están trabajando en la construcción del recurso de casación que se presentará en el Tribunal Supremo de Madrid.

Por lo pronto, el acusado -que ha dicho que confía en la justicia española- se encuentra tranquilo, sereno y confiado en que prospere el recurso de casación, indicó el consejero.

Ordaz Moreno, de 29 años de edad, fue detenido el 8 de marzo de 2008 en Sevilla, acusado de ser presunto responsable de los citados delitos cometidos en contra de dos agentes policiales.

El joven originario del central estado mexicano de Guanajuato estudia un doctorado en la Universidad de Sevilla, becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de México, y ha negado los cargos.

Antes de su detención, Ordaz Moreno fue abordado por dos policías, un hombre y una mujer vestidos de civil, mientras iba camino a su departamento tras haber departido con amigos en un bar.

Luego de un forcejeo con los policías éstos lo acusaron de haber golpeado a la mujer, apoderarse de una de sus pistolas y encañonarlos con la intención de dispararles, lo que motivó la acusación de doble intento de homicidio.

Graue aseguró que la embajada de México seguirá apoyando a Ordaz y a su familia en todo lo que sea necesario hasta clarificar el caso y salga en libertad.

El estudiante mexicano que fue detenido el 8 de marzo de 2008 en Sevilla, España, acusado de intento de homicidio contra dos policías españoles, fue sentenciado este lunes a ocho años dos meses de prisión.

Las autoridades españolas determinaron dictarle tres años tres meses por el agravio a cada uno de los policías involucrados y un año ocho meses más por atentar contra la autoridad.

El joven de 28 años, se encontraba estudiando un doctorado de la Universidad de Sevilla sobre energías renovables con una beca que fue otorgada por el Conacyt.

Fuente

July 10, 2009

Jorge Camil: Micheletti (goriletti, pinocheletti)

¿Quién dijo que habíamos superado los cuartelazos, asonadas y pronunciamientos militares en América Latina? Los términos tienen resabios del siglo pasado, cuando creíamos que habían pasado a la historia. ¡Ah!, pero si le pregunta a los poderes fácticos que expulsaron al presidente Manuel Zelaya en Honduras le dirán, como lo caracterizó con increíble cinismo y vaguedad deliberada el golpista Roberto Micheletti a CNN en Español, que fue una sucesión constitucional apoyada por las fuerzas armadas. ¡Menuda estupidez!

El problema es que Micheletti, líder del Congreso a quien los golpistas le confirieron la presidencia, y Alberto Rubí, su fiscal general, han sido incapaces de precisar cuál fue el delito de lesa patria cometido por Manuel Zelaya. Vergonzosamente se contradicen, se hacen bolas; cambian constantemente la cronología de los acontecimientos, mostrando con su conducta culposa que se trató de lo que fue: un golpe de Estado.

Los golpistas, conscientes de que iniciaban una aventura a contracorriente de la historia, y antes de que surgiera la ola de reproche mundial, comenzaron a urdir ridículas teorías exculpatorias. Inventaron una supuesta carta de renuncia, aseguraron (sin precisarlo) que hubo violaciones graves a la Constitución. Éstas, las supuestas violaciones, crecieron de tono al mismo ritmo que la indignación mundial, hasta convertirse en traición a la patria. Eso dejó claro para las nuevas generaciones por qué ostentamos el título de repúblicas bananeras.

Lo único cierto es que grupos poderosos de la ultraderecha –empresarios, clero y fuerzas armadas (¡los sospechosos de siempre!)– comenzaron a sospechar que el barco de Zelaya se ladeaba hacia la izquierda. (Luis Hernández Navarro publicó en La Jornada el 30/6/09 un excelente artículo titulado: La conversión de Manuel Zelaya. En él ilustra los motivos del golpe: Zelaya se acercó demasiado a Hugo Chávez, cambió su discurso en favor de los pobres y se incorporó a la Alternativa Bolivariana para las Américas, Alba.)

¡Anatema! ¿Otro Chávez? ¿Otro país latinoamericano que se unía a la ola de países afiliados a la izquierda? Cuba, Nicaragua, Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Brasil, Chile. ¿Y ahora Honduras? Alba y todos los países de América Latina, junto con la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo de Río y Naciones Unidas condenaron el golpe sin reservas. Estados Unidos, el poder tras los golpes militares del siglo pasado en América Latina, ha actuado con sospechosa cautela, especialmente después de que Obama se reunió con Álvaro Uribe en la Casa Blanca. (Ya lo había pronosticado el propio Zelaya: si Estados Unidos no los apoya los golpistas no duran 48 horas. Lo malo es que han durado.) A pesar de los consejos de Uribe, Obama se pronunció en contra del golpe, pero no retiró a su embajador. Aun así, la superpotencia permitió a la OEA que actuara por primera vez por consenso sin línea de Washington.

La otra sorpresa fue Felipe Calderón, que como secretario pro tempore del Grupo de Río condenó el golpe en una sesión extraordinaria del organismo. Instó a los golpistas a restituir el orden constitucional y retiró al embajador mexicano de Tegucigalpa.

¿La doctrina Estrada rediviva? (Aunque le duela a Jorge Castañeda, siempre tan moderno, ésa fue la teoría que rigió con éxito la política exterior de México durante casi todo el siglo pasado; la que nos convirtió en ejemplo en América Latina: el derecho a la autodeterminación de los pueblos.) Eso no pasa de moda, Castañeda, porque la alternativa es abrirle la puerta a la superpotencia intervencionista de George W. Bush. Obama, en cambio, al menos de cara al exterior, muestra frente al gorilazo un regreso al multilateralismo de Bill Clinton, que no ha de ser nada fácil, cuando se escucha día y noche el canto de los grillos que habitan Foggy Bottom, el sótano nebuloso, donde se ha diseñado la política exterior para América Latina desde los tiempos inmemoriales de los hermanos Dulles (John, secretario de Estado, y Allen, fundador de la CIA). Pero heme aquí, recordando personajes e instituciones del siglo XX en pleno XXI. Así de anacrónicos son los acontecimientos y los actos del golpista que finalmente llegó a la presidencia por la vía de las armas.

El gobierno de facto ignoró a la OEA: hagan lo que quieran, le contestó el presidente de la Corte Suprema a José Miguel Insulza, y éste promovió al día siguiente la suspensión de Honduras. En su delirio tercermundista el golpista, cuyo canciller se refiere a Obama como el negrito que no sabe nada, indica ahora que quiere negociar, no el regreso de Zelaya, en eso fue claro, sino las medidas económicas que podrían destruir a un pueblo hundido en la pobreza. Por ahora ganó Micheletti, el empresario que expulsó a Zelaya y le impidió regresar al país bloqueando las pistas del aeropuerto con saldo de dos muertos y varios heridos; el golpista a quien el ingenio de los seguidores de Zelaya convirtió por las calles de Tegucigalpa en goriletti y pinocheletti.

July 10, 2009

Eduardo Galeano: Los mapas del alma no tienen fronteras

Permítanme agradecer esta ofrenda que estoy recibiendo, que para mí es un símbolo de la tercera orilla del río. En esa tercera orilla, nacida del encuentro de las otras dos, florecen y se multiplican, juntas, nuestras mejores energías, que nos salvan del rencor, la mezquindad, la envidia y otros venenos que abundan en el mercado.

Aquí estamos, pues, en la tercera orilla del río, argentinos y uruguayos, uruguayos y argentinos, rindiendo homenaje a nuestra vida compartida, y por lo tanto estamos celebrando el sentido comunitario de la vida, que es la expresión más entrañable del sentido común.

Al fin y al cabo, y perdón por irme tan lejos, cuando la historia todavía no se llamaba así, allá en el remoto tiempo de las cavernas, ¿cómo se las arreglaron para sobrevivir aquellos indefensos, inútiles, desamparados abuelos de la humanidad? Quizá sobrevivieron, contra toda evidencia, porque fueron capaces de compartir la comida y supieron defenderse juntos. Y pasaron los años, miles y miles de años, y a la vista está que el mundo raras veces recuerda esa lección de sentido común, la más elemental de todas y la que más falta nos hace.

Yo tuve la suerte de vivir en Buenos Aires, en los años setenta. Llegué corrido por la dictadura militar uruguaya, y me fui corrido por la dictadura militar argentina.

No me fui: me fueron. Pero en esos años comprobé, una vez más, que aquella prehistórica lección de sentido común no había sido olvidada del todo. La energía solidaria crecía y crece al vaivén de las olas que nos llevan y nos traen, argentinos que vienen y van, uruguayos que vamos y venimos. Y en el tiempo de las dictaduras, supimos compartir la comida y supimos defendernos juntos, y nadie se sentía héroe ni mártir por dar abrigo a los perseguidos que cruzaban el río, yendo para allá o desde allá viniendo. La solidaridad era, y sigue siendo, un asunto de sentido común y por lo tanto era, y sigue siendo, la cosa más natural del mundo. Quizá por eso su energía, la siempreviva, fue más viva que nunca en los años del terror, alimentada por las prohibiciones que querían matarla. Como el buen toro de lidia, la solidaridad se crece en el castigo.

Y quiero dar un testimonio personal de mi exilio en la Argentina. Quiero rendir homenaje a una aventura llamada Crisis, una revista cultural que algunos escritores y artistas fundamos con el generoso apoyo de Federico Vogelius, donde yo pude aportar algo de lo mucho que me había enseñado Carlos Quijano en mis tiempos del semanario Marcha.

La revista Crisis tenía un nombre más bien deprimente, pero era una jubilosa celebración de la cultura vivida como comunión colectiva, una fiesta del vínculo humano encarnado en la palabra compartida. Queríamos compartir la palabra, como si fuera pan.

Los sobrevivientes de aquella experiencia creadora, que murió ahogada por la dictadura militar, seguimos creyendo lo que entonces creíamos. Creíamos, creemos, que para no ser mudo hay que empezar por no ser sordo, y que el punto de partida de una cultura solidaria está en las bocas de quienes hacen cultura sin saber que la hacen, anónimos conquistadores de los soles que las noches esconden, y ellos, y ellas, son también quienes hacen historia sin saber que la hacen. Porque la cultura, cuando es verdadera, crece desde el pie, como alguna vez cantó Alfredo Zitarrosa, y desde el pie crece la historia. Lo único que se hace desde arriba son los pozos.

La dictadura militar acabó con la revista y exterminó muchas otras expresiones de fecundidad social. Los fabricantes de pozos castigaron el imperdonable pecado del vínculo, la solidaridad cometida en sus múltiples formas posibles, y la máquina del desvínculo continuó trabajando al servicio de una tradición colonial, impuesta por los imperios que nos han dividido para reinar y que nos obligan a aceptar la soledad como destino.

A primera vista, el mundo parece una multitud de soledades amuchadas, todos contra todos, sálvese quien pueda, pero el sentido común, el sentido comunitario, es un bichito duro de matar. La esperanza todavía tiene quien la espera, alentada por las voces que resuenan desde nuestro origen común y nuestros asombrosos espacios de encuentro.

Yo no conozco dicha más alta que la alegría de reconocerme en los demás. Quizás ésa es, para mí, la única inmortalidad digna de fe. Reconocerme en los demás, reconocerme en mi patria y en mi tiempo, y también reconocerme en mujeres y hombres que son compatriotas míos, nacidos en otras tierras, y reconocerme en mujeres y hombres que son contemporáneos míos, vividos en otros tiempos.

Los mapas del alma no tienen fronteras.

(Palabras dichas por Eduardo Galeano en Montevideo, anoche, al ser condecorado con la Orden de Mayo de la República Argentina)

July 9, 2009

Andrés Sal.lari: Honduras ¿Golpe de Estado contra Barack Obama?

Una noticia me llamó mucho la atención este domingo, al llegar a mi puesto de trabajo para iniciar la crónica del retorno del depuesto presidente José Manuel Zelaya, un colega se apareció en mi chat y me pasó unas declaraciones que realizó el canciller impuesto por el gobierno de facto hondureño, Enrique Ortez Colindres, que decían lo siguiente.

“Dejad a los hondureños que resuelvan sus problemas. Ellos permiten lo que sea. Ya Estados Unidos no es el defensor de la democracia. En primer lugar, el presidente de la República, que lo respeto, el negrito, no conoce dónde queda Tegucigalpa. Nosotros somos los que conocemos dónde está Washington y somos los obligados como país pequeño, un pigmeo democrático, a aclararles las concepciones y a leerle, tal vez en su idioma, lo que está pasando”.

Lo que me pregunto es si Ortez habla solo.

Horas después, los colegas Cristina González y Hernán Cano entrevistan al sociólogo James Petras en la emisora YVKE Mundial de Caracas.

Petras no se plantea la discusión en los mismos términos que propongo en esta nota, él critica abiertamente a Obama por no romper relaciones con los golpistas, y por no imponer sanciones comerciales, pero me robo parte de sus declaraciones para utilizarlas en pro del interrogante que plantea esta nota.

Dice Petras: “Bueno, por lo menos veamos los indicadores concretos. Primero, el embajador norteamericano sigue allá. Segundo, los generales, mayores y coroneles estadounidenses estacionados en la base de Honduras siguen en contacto con los asesinos como si fuera una cosa rutinaria.”

Me vuelve la pregunta de antes.

¿Ortez habló solo?

Obama no habrá sido del todo tajante, pero el lunes 29 de junio dijo que el gobierno de Michelleti era ilegal y que el único presidente que reconocía EEUU era Zelaya.

¿Fue una declaración de condena real o una actuación para las cámaras?

No estoy seguro, pero al día siguiente las agencias internacionales informaron que Estados Unidos había decidido suspender sus actividades militares conjuntas con Honduras como medida de presión tras el golpe de Estado.

Esta noticia era interesante, pero al día siguiente el periodista Walter Martínez informó en su programa Dossier -que transmiten Venezolana de Televisión y Telesur- en Venezuela, que esta orden había sido desacatada.

Eso fue el miércoles posterior al golpe del domingo 28 de junio. Cuatro días después leí declaraciones de otro periodista venezolano -quien fue vicepresidente de Chávez- y que suele tener muy buena información.

Rebotada por la Agencia Bolivariana de Información, la noticia era la siguiente:

“El periodista José Vicente Rangel denunció este domingo que en Honduras actuaron dos líneas políticas de Estados Unidos antes de que se fraguara el golpe de Estado contra el presidente constitucional de ese país, Manuel Zelaya.

‘En Honduras se hicieron presentes dos niveles de la política del gobierno norteamericano, una proveniente de la Casa Blanca y otra de la maquinaria que dejó montada la administración de George W. Bush a través de la base militar implantada en la población hondureña de Palmarola’, sostuvo.

Rangel explicó que las razón es que en la madrugada del domingo 28 de junio dos importantes funcionarios del Departamento de Estado, James Steimberg y Tom Shannon, contactaron la embajada estadounidense en Tegucigalpa y la base militar que tiene ese país en la población hondureña de Palmarola para advertir del golpe y disuadir cualquier intento de apoyo.

‘En Honduras operaría, además del Departamento de Estado, la línea del Pentágono a través de la base militar cuyo jefe, el general Douglas Fraser, días antes del golpe en ese país hizo declaraciones contra el presidente (Hugo) Chávez, las cuales asumió de inmediato el gobierno usurpador de (Roberto) Micheletti’, comentó Rangel.

Indicó que fue por esa situación que el embajador estadounidense, Hugo Llórens, se vio forzado a pronunciarse en contra de lo ocurrido, con reservas al principio y luego en forma más categórica.”

Otra vez la pregunta. ¿Por boca de quién habló Cortez?

Robert Gates es el secretario de Defensa de Estados Unidos, Obama le mantuvo el puesto que su antecesor George W. Bush le había confiado en 2006. Su función clave es vencer en la guerra de ocupación en Afganistán y Pakistán, para lo que la administración de Obama está dispuesta a seguir bombardeando indiscriminadamente a sus pueblos, como ya lo ha demostrado.

En octubre de 2007, Gates declaró desde El Salvador que Chávez “es una amenaza para la libertad y prosperidad económica de los venezolanos.”

Durante la década del ’80, Gates fue el subdirector de la CIA, la época en la que Honduras era una base de operaciones para la inteligencia estadounidense, que mantenía una guerra de alta intensidad para derrocar a los sandinistas en Nicaragua.

La presencia estadounidense (con base y 600 soldados hasta hoy) en Honduras permanece, y dudo mucho que los contactos entre los militares de ambos países y Gates puedan haber desparecido. También es imposible pensar que Gates no esté congratulado con el golpe de Estado que afecta al ALBA y a Chávez directamente.

Una vez más la pregunta. ¿Habló solo Cortez?

Repito y repito esta pregunta porque esa declaración racista e irrespetuosa es prácticamente inédita en la historia golpista del continente, y que no surjan represalias más llamativo aún.

Petras confirma que “los generales, mayores y coroneles estadounidenses estacionados en la base de Honduras siguen en contacto con los asesinos como si fuera una cosa rutinaria.”

Walter Martínez informa que la orden de suspender la ayuda militar fue desoída y Rangel revela que diplomáticos de Obama debieron llamar a Tegucigalpa para que EEUU quedé despegado del golpe, y que el embajador Llórens se vio “forzado” a declarar contra la intentona.

Todo parecería indicar que hay un doble poder, tal vez el embajador Llórens, el Pentágono y probablemente el secretario Gates, estén de acuerdo en que Obama “es un negrito que no sabe dónde queda Tegucigalpa” y en que “Estados Unidos ya no es el defensor de la democracia” y “permite lo que sea”.

Tal vez alguna línea de poder le transmitió a Cortez la seguridad necesaria, o la luz verde para que se dirigiera al Presidente de Estados Unidos en esos términos sin el temor a sufrir la represalia correspondiente, que yo pensaría que es el derrocamiento del gobierno golpista.

Por qué no podría concluir esto este periodista, si esta idea acerca de Obama es la que promueve todo el tiempo Richard Cheney, el ex vicepresidente de Bush, que permanentemente declara los mismos conceptos que Cortez con diferentes palabras. Y Gates era uno de los principales funcionarios de Bush y Cheney.

Es cierto que Obama sigue atacando Afganistán y Pakistán, pero no sé si podría dejar de hacerlo sin ser derrocado. Es cierto que mantuvo a Gates, y todo pareciera indicar que podría haberlo removido sin que esto le represente represalias, pero no me animaría a afirmarlo de manera tajante.

También es cierto que algunas cuestiones cambiaron en materia de política exterior estadounidense y eso puede tener muy molestos a muchos ultraconservadores acostumbrados a detentar el poder en Washington. De hecho lo tiene muy molesto a Cheney, y entonces me permito pensar que para el viejo lobo de operaciones de inteligencia y desestabilización de la guerra fría, Robert Gates, tampoco le caerá bien el negrito.

Pareciera ser que esto mismo es lo que piensa la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien en la madrugada del pasado domingo declaró lo siguiente en la Asamblea Extraordinaria de la OEA en Washington.

Cristina es una mujer inteligente, recomiendo prestarle atención:

“Creo también, esto corre por cuenta exclusivamente de quien habla, que también hay aquí atrás otros intereses, intereses que tal vez quieran torcer el rumbo que ha comenzado a tomar el conjunto de la América como por ejemplo en Trinidad y Tobago (Cumbre de las Américas) donde pudimos volver a dialogar y a intentar tener una relación diferente. Yo no soy ingenua y creo que no solamente el ataque es a Ud. presidente Zelaya, o a la República de Honduras, tal vez hay una estrategia más fina, mas profunda que no solamente involucra a quienes tal vez en su país quieren seguir con un modo de no redistribución del ingreso, etc etc.

Creo que también se intenta frustrar una política diferente para el conjunto de América para el conjunto de todos países que conformamos América. Pensémoslo. ¡Qué curioso!, durante los últimos 8 años no se habían registrado, salvo el episodio de Venezuela, casos similares. Cambia la administración del país más poderoso del mundo en el cual estamos aquí, con una nueva tónica a la que todos aspiramos como cambio y comienzan a suceder cosas como estas que pareciera ser que retroceden o ponen el tela de juicio los avances que hemos comenzado a tener a partir de un cambio de administración que ha sembrado mucha esperanza, no solamente en América, sino en el mundo en la necesidad de cambiar.

Sin visiones conspirativas pero con la inteligencia que todos tenemos la obligación de tener al mirar los hechos, no solamente en el lugar que se producen y por las apariencias que presentan, creo que estamos todos obligados a tener una gran dosis de racionalidad, una gran dosis de inteligencia para entender las cosas que están en juego a partir de lo que ha sucedido en Honduras.

Restituir entonces las cosas a su lugar no va a ser solamente un acto de justicia con el pueblo de Honduras y con el respeto estricto a los Derechos Humanos sino también la posibilidad de continuar y profundizar un cambio que comenzó a partir de Trinidad y Tobago, de la derogación de la hermana Republica de Cuba y de un aire diferente que se empezó a respirar en toda la América”.

El director de Human Rights Watch, el chileno José Miguel Vivanco, declaró el fin de semana que la solución a la crisis de Honduras depende de la administración del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ya que, si va a fondo, el gobierno de facto “no resiste más que unas horas”.

Obama también es un hombre muy inteligente, yo no me animo a asegurar qué es lo que quiere y/o qué es lo que puede hacer, pero el envalentonamiento racista de Cortez, y la nula represalia de Washington, sumado al silencio de Llórens, me sigue revoloteando en la cabeza.

¿Habrá sido este un golpe de Estado contra el negrito?

Fuente: Argenpress