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Pedro Salmerón Sanginés: Los buenos libros de historia

 Desde que inicié la serie Falsificadores de la historia, numerosos lectores deLa Jornadatuiteros y blogueros me han preguntado, palabras más palabras menos: Si los autores más vendidos mienten con ese descaro, ¿qué libros de historia podemos leer? He dado respuestas breves, pero creo llegado el momento de hacer un paréntesis en la denuncia de los falsarios, para presentar algunos libros honestos y bien fundamentados que nos permiten conocer nuestra historia, más allá de prejuicios o ideologías.

Me preguntarán, deberán preguntarme sobre la autoridad y los criterios con que seleccioné los libros a recomendar. Por lo tanto, compartiré la responsabilidad con un grupo de historiadores que, bajo la coordinación de Evelia Trejo y Álvaro Matute, hace 12 años discutimos y seleccionamos 30 libros de historia escritos por mexicanos en el siglo XX, en función de cuatro criterios: la solidez y originalidad de la investigación; la novedad de su interpretación, su correspondencia con los hechos investigados y confrontados (mensaje a los falsificadores: la interpretación se sustenta en la investigación, no en prejuicios ni en fantasías); su buena factura (que estén bien escritos, pues); y el impacto que han tenido en el público o en el gremio (Evelia Trejo y Álvaro Matute, editores, Escribir la Historia en el siglo XX, UNAM, 2005).

Al elegir estos criterios, dejamos fuera las síntesis generales (como la Breve historia de México, de Vasconcelos), los ensayos de interpretación (como El laberinto de la soledad, de Paz); los testimonios directos (como los 8,000 kilómetros en campaña, de Obregón); y por supuesto, las novelas o los libros de ideología. También dejamos fuera a los autores extranjeros y a los aún demasiado jóvenes en el momento del cambio de siglo.

En siguientes entregas hablaré sobre la subjetividad del conocimiento histórico y sobre la necesaria relación entre interpretación e investigación, por ahora, entremos en materia. Treinta libros de 30 autores. Las reuniones para seleccionarlos fueron arduas y enriquecedoras y, al final, el siglo XX se redujo al lapso 1932-1999, con lo que quedaron fuera autores anteriores como Bulnes y Rabasa, pero entraron dos que nos abren la ventana al positivismo y al tradicionalismo que dominaban la escritura de la historia en las primeras décadas del siglo: Andrés Molina Enríquez y Vito Alessio Robles. Del primero no seleccionamos la obra fundadora de la sociología mexicanaLos grandes problemas nacionales (1909), sino el Esbozo de… la revolución agraria (1932-1936); y del segundo, Coahuila y Texas en la época colonial(1938). Don Andrés aporta una cantidad de datos que deberían leer todos aquellos que siguen creyendo, sin fundamentar su prejuicio, que no había conflictos agrarios en el porfiriato. El segundo es un monumento de erudición sobre nuestra historia regional nordestina y las razones de la pérdida de Texas.

Más cercanos a nuestras formas de hacer historia son los libros publicados en los años 40: José C. Valadés, El porfirismo (1941-1948); Jesús Sotelo Inclán, Raíz y razón de Zapata; Leopoldo Zea, El positivismo en México (1943-1944); Silvio Zavala, Ensayos sobre la colonización española en América (1944); y Salvador Toscano, Arte precolombino (1944).

Desde la historia política uno, y el otro desde la historia de las ideas y el pensamiento, Valadés y Zea presentaron un panorama equilibrado y sorprendente de ese contradictorio periodo de nuestra historia al que da su nombre el general Díaz. No hay en estos libros ni el tirano sanguinario que querrían sus detractores, ni el preclaro estadista que sueñan sus apologistas, sino el hombre fuerte de un régimen sorprendente y complejo, que a 30 años de su caída podía ser, por fin, analizado con serenidad. Como espléndido contrapunto apareció al mismo tiempo el libro de Sotelo Inclán, cuya investigación saca a la luz las profundas raíces del zapatismo y los agravios de los pueblos contra las injusticias de la modernización porfiriana, en un libro en que la solidez de los datos y la poesía de la pluma van de la mano con una explicación de largo aliento.

También resultan complementarios los libros de Toscano y Zavala, que reivindican nuestras dos raíces principales, desde una historia del arte que nacía y desde la historia de las instituciones, fuertemente influenciada por la Nueva historia francesa. Zavala pertenecía ya a una generación de historiadores interesados en la explicación del pasado para comprender el presente, de la que hablaremos en la próxima entrega.

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En mi anterior artículo iniciamos la presentación de 30 libros de historia ejemplares por la investigación en que se sustentan, su buena factura y sus aportes a la comprensión del pasado y el presente de México, con base en el libro coordinado por Evelia Trejo y Álvaro Matute Escribir la historia en el siglo XX. Continuamos hoy con autores que pretendían comprender el pasado para explicar el presente y, por lo tanto, se abstenían de juzgar la historia con criterios del presente (he ahí otros criterios para distinguir un buen libro de un panfleto ideológico). Una generación de profesionales que introdujeron nuevos temas y metodologías.

Empecemos con Justino Fernández, quien en 1952 publicó Coatlicue y en 1954Arte moderno y contemporáneo de México. Si Coatlicue es un manifiesto estético que abre los ojos a la relatividad (historicidad) de la idea de belleza, en la segunda obra muestra cómo se inauguró en México la historia del arte a partir de la discusión de ideas como estilo, personalidad y sentido, que hacen de la producción artística un espejo de la idea que de sí misma tiene una nación, una forma de entender la realidad y de situarse frente a ella. Otro fundador de escuela fue José Miranda, que en Las ideas y las instituciones políticas mexicanas, 1521-1820 (1952), relacionó las instituciones económicas y políticas con las ideas europeas trasplantadas a la Nueva España, mostrando cómo el mundo de las ideas se desprende de la realidad cotidiana. Su trabajo fue punto de partida para muchos historiadores y, aunque poco conocido fuera de la academia, es fundamental para entender los tres siglos de la dominación española.

De un impacto más evidente fue la revolución que en los estudios del pasado indígena significaron la Historia de la literatura náhuatl (1953-1954), de Ángel María Garibay, y La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1956), de Miguel León-Portilla. Hasta entonces sólo un puñado de eruditos conocían la poesía indígena y un puñado de arqueólogos estudiaban nuestro pasado prehispánico. Estos libros pusieron al alcance del gran público la poética, la épica, la dramática náhuatl y la interpretación de su significado. En buena medida gracias a ellos, los estudios del pasado indígena dejaron de ser una curiosidad para convertirse en una necesidad nacional. Entre el puñado de arqueólogos e historiadores contemporáneos del padre Garibay destaca Alfonso Caso, de quien se seleccionó su obra póstuma, Reyes y reinos de la mixteca (1977, completada y publicada por Ignacio Bernal), libro resultante de décadas de trabajo con los códices mixtecos y muchas otras fuentes, para presentar apenas un esbozo inicial, pero abarcador y comprensivo, de la historia mixteca.

En los albores de la profesionalización de los estudios históricos y filosóficos, se impulsaron obras colectivas de enorme aliento: en el primer terreno, el Grupo Hiperión se propuso la titánica tarea de elucidar el ser del mexicano; en el segundo, un equipo coordinado por Daniel Cosío Villegas presentó la más ambiciosa obra colectiva, totalizadora, sobre un periodo completo de nuestra historia. El historiador del Grupo Hiperión Luis Villoro propuso en El proceso ideológico de la revolución de Independencia (1953, con otro título) caminos desacostumbrados para entender a los actores sociales colectivos, en el momento en que algunos hombres y mujeres decidían inventar este país. A su vez, dentro de la colectiva y monumental Historia moderna de México (1955-1972), los tres tomos escritos por Cosío Villegas sobre la vida política de 1867 a 1911, constituyen un ejemplo de investigación exhaustiva e interpretación original y rigurosa. Ahora bien, si al lector le asustan las 3 mil páginas de don Daniel, puede optar por las Llamadas, pequeño volumen publicado por separado en el que puede tenerse una idea general de las aportaciones de la obra completa.

Cerremos este artículo con El liberalismo mexicano (1957), de Jesús Reyes Heroles, en el que un político (del que se dice que pudo ser presidente, pero no quiso) busca con rara honestidad y singular erudición el sustento ideológico de su actuación pública.

El rigor y la honestidad en el manejo y la confrontación de las fuentes, la exhaustividad de investigaciones de muchos años y la riqueza y novedad de la interpretación son elementos comunes a estos libros, verdaderos modelos del trabajo de los historiadores dignos de ese título.

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Los buenos libros de historia

Pedro Salmerón Sanginés*/III
P

ara muchos de sus lectores, Edmundo O’Gorman fue el mayor historiador mexicano del siglo XX, y no podía faltar en esta lista de 30 libros ejemplares su obra más significativa, La invención de América (1958), donde refuta la idea de descubrimiento o encuentro de dos mundos, para mostrar cómo aparece en la conciencia occidental la idea de una cuarta parte del mundo. Más allá de mostrar cómo cambia la idea del mundo en Occidente, nos hace ver cómo se construye el ser de este nuevo mundo. Muchos de los peores mitos sobre el mexicano desaparecerían si todos pudiéramos leer esta obra.

Luis González y González ya era un historiador muy reconocido cuando decidió tomarse un año sabático en su pueblo natal, San José de Gracia, Michoacán, y escribir una historia universal de ese rincón del país. Universal, en efecto: la microhistoria introducida por don Luis entiende que en lo pequeño está la cifra de lo grande, que vistas desde abajo, las transformaciones sociales, culturales y políticas adquieren otros tonos y otros ritmos. Magníficamente escrita, Pueblo en vilo (1968) es una obra maestra que nos recuerda que historiar también es conversar y conservar.

Precios del maíz y crisis agrícolas en México (1708-1810), de Enrique Florescano, se inicia mostrando con singular transparencia cómo debe proceder un historiador con respecto al análisis y la crítica de fuentes (ningún aspirante a historiador debería prescindir de su lectura), para luego, con base en esas fuentes, mostrar la pobreza de los habitantes de la Nueva España y la fragilidad de una economía atada a un solo producto en su comercio exterior (la plata) y a un solo producto para su supervivencia (el maíz). El incremento de los precios del maíz y las hambrunas recurrentes explican –entre otras cosas– el hartazgo, la ira acumulada de las multitudes que se sumaron al cura Hidalgo.

Casi al mismo tiempo se publicó Nacionalismo y educación en México, de Josefina Zoraida Vázquez, que explica cómo las políticas educativas del Estado fomentaron sentimientos de cohesión entre los habitantes del territorio mexicano, elementos de identidad que sentaron la base de la idea de nación y nacionalidad. De paso, muestra cosas importantísimas, como el hecho, que debería ser evidente, de lo endeble que eran los elementos de unidad e identidad en el México del siglo XIX, así como lo difícil que fue construirlos. También deja claro que la historia que se enseña a los niños no es eterna ni inocente y que depende de los propósitos de los gobernantes, así como de las discusiones de los historiadores. Es un libro que transforma nuestra idea de México.

Estos historiadores formaron parte de la Generación del Medio Siglo. Arnaldo Córdova pertenece ya a otra, contestataria y crítica, a la que da nombre el movimiento de 1968. Córdova buscó en la Revolución y en las ideas que durante ella se expresaron la naturaleza y los fundamentos ideológicos e históricos del Estado mexicano, alcanzándolo mediante un trabajo de interpretación agudo y riguroso. También explica cómo durante la convención zapatista y villista México conoció el debate de los problemas nacionales más auténticamente representativo, popular y democrático que jamás haya habido a lo largo de su historia, mostrando que esa era otra revolución, no la de los vencedores, lo que es una idea fundamental para entender nuestro pasado. El mismo año en que se publicó La ideología de la Revolución mexicana (1973), apareció La cristiada, de Jean Meyer, mexicano por naturalización que convirtió un tema hasta entonces reservado a la polémica y la diatriba en una parte ineludible de nuestro pasado: la guerra de parte del pueblo católico contra el Estado, a la que él puso el nombre de resonancias homéricas con que ahora se conoce el episodio.

Alfredo López Austin, maestro excepcional y hombre bueno y generoso, publicó en 1973 Hombre-dios. Religión y política en el mundo náhuatl, que es parte de un enorme esfuerzo por comprender la cosmovisión (es decir, la concepción del individuo y la comunidad, del tiempo y el espacio, de lo terrenal y lo sagrado, del devenir histórico) de los antiguos mexicanos. También es coautor –con Leonardo López Luján– de El pasado indígena (1996), que es la mejor puerta de entrada al universo histórico de los antiguos mexicanos, para los lectores no especializados.

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Nota: un grupo de historiadores ha empezado a analizar cotidianamente qué pasa hoy con la historia, en el blog: http://elpresentedelpasado.wordpress.com

Originalmente publicado en : La Jornada en tres partes

Parte 1: Link original http://www.jornada.unam.mx/2013/02/02/opinion/020a2pol

Parte2: Link original http://www.jornada.unam.mx/2013/02/15/politica/024a2pol

Parte3: Link original http://www.jornada.unam.mx/2013/02/23/opinion/020a1pol

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Laura Poy Solano: Universidad pública, razón de ser de la República, afirma Monsiváis

En abierta defensa de la universidad pública, catedráticos e investigadores advirtieron que prolongar el abandono presupuestal y atentar contra su condición de instituciones laicas, donde son tradición la libre expresión y el debate de ideas, pone en riesgo no sólo el sistema nacional de educación superior, sino el futuro de la nación.

Reunidos en el auditorio Antonio Caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde el escritor y periodista Carlos Monsiváis dictó una conferencia magistral sobre la universidad pública, a la que consideró “una de las razones de ser de la República”, catedráticos como Manuel Peimbert Sierra, presidente de la Junta de Gobierno de la máxima casa de estudios, y Rolando Cordera, también miembro de este organismo, destacaron que la universidad pública es un espacio no sólo abierto al pensamiento y la reflexión plural, sino una esperanza para miles de jóvenes que desean construir una mejor sociedad.

Por su parte, el rector de la UNAM, José Narro Robles, aseguró que México requiere instituciones públicas fortalecidas, con mayores recursos destinados tanto a la educación superior como a la investigación científica y tecnológica, “pero también –insistió– es responsabilidad de todos los sectores sociales comprender que en una institución de esta naturaleza se debe actuar con gran libertad, autonomía y profunda responsabilidad social”.

Destacó que sin el fortalecimiento de dicho nivel de enseñanza “no vamos a salir adelante en la llamada sociedad del conocimiento ni a vencer muchas de las graves desigualdades que tiene el país en materia de justicia, servicios fundamentales y democracia, pues para avanzar requerimos una sociedad mucho más educada”.

Advirtió que si no hay mayor inversión en el sector, en algunos años “vamos a encontrarnos con el reclamo que vemos en otras áreas, de que hubo desatención intencional, descuido absolutamente programado para desmantelar la enseñanza superior pública”.

Por ello, advirtió que las universidades “no vamos a ceder en la defensa de lo que tenemos y hemos hecho en tantos años, ni vamos a dejar de mantener espacios, como el de esta universidad emblemática, abiertos, críticos, plurales, libres y absolutamente comprometidos con las necesidades de la sociedad”.

En tanto. Monsiváis destacó el papel de la universidad pública como espacio de libertades, representación nítida del Estado laico y de las razones de ser del laicismo, pero también como instituciones que preservan y enriquecen “críticamente” el interés por lo nacional, pero sin descuidar el conocimiento y la pasión por lo internacional.

Advirtió que la investigación y el desarrollo tecnológico aún son “patrimonio” de las universidades públicas, pero también emblematizan el espacio que el Estado y la sociedad conceden al país en materia de libertad de expresión, disidencia política y moral.

Destacó que en momentos críticos las universidades públicas son las que asumen la defensa de las libertades, lo que les atrae el odio del autoritarismo. Agregó que a pesar del acoso presupuestal y las campañas de desprestigio, como la desatada de forma “muy mezquina y malévola” contra la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, “porque ahí se forman subversivos”, las instituciones públicas de educación superior “cumplen funciones esenciales, porque también son el centro sistemático y constante de aportaciones científicas e intelectuales en México y América Latina”.

Afirmó que quienes desde las más altas posiciones del gobierno califican a la UNAM de “refugio de holgazanes y malvivientes son los mismos que en otro nivel y con el candor de la impudicia se preguntan qué perdería el país con refinerías privadas”.

Universidad de masas

Por ello, advirtió que es necesario eliminar la “carga opresiva” del concepto de universidad de masas, el cual alimenta el “prejuicio sobre la degradación estudiantil y académica, pues la vida académica es más informada y productiva, no sólo por la proliferación de centros e institutos de investigación, sino porque la academia es la masa crítica que remplaza a los intelectuales públicos, que son una especie en extinción”.

No obstante, destacó que “la leyenda pesa y, al no desmontarse el concepto de universidad masa, continúa operando con resultados sicológicos, políticos y culturales, similares a conceptos como subdesarrollo o tercermundismo”.

Monsiváis también señaló las limitaciones de la universidad pública, debido a la hiperconcentración de matrícula en algunas carreras y la reacción “pasiva” de las instituciones de educación superior ante las demandas de desarrollo equilibrado y “tendencialmente crítico”.

En tanto, Tonatiuh Bravo Padilla, presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, afirmó que la universidad pública, como bien que debe estar al servicio de la sociedad, no puede obedecer únicamente las leyes del mercado, y consideró que es responsabilidad del Estado mexicano su fortalecimiento y consolidación.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/05/15/index.php?section=sociedad&article=040n1soc

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Luis Hernández Navarro: Los apóstoles se cansaron de serlo

Nombre de la obra: retrato de la familia política y sindical en Bellas Artes hace medio siglo. Fecha: 15 de mayo de 1958. Al centro se encuentra el presidente Adolfo Ruiz Cortines, en su último año de gobierno. Lo acompañan: Enrique W. Sánchez, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Jesús Robles Martínez, Manuel Sánchez Vite (el Elba Esther Gordillo de la época) y el doctor Manuel Sandoval, subsecretario de Educación.

Celebran, como se hace cada año desde 1918, el Día del Maestro, porque, según se desprende del decreto firmado por el entonces presidente Venustiano Carranza, el maestro es “factor decisivo del progreso de la nación, forjador del alma nacional, por la educación que imparte a las masas”.

En la ceremonia oficial, el presidente Ruiz Cortines está muy molesto con los profesores de primaria del Distrito Federal. Desde el 16 de abril los mentores suspendieron labores, exigiendo un aumento salarial de 40 por ciento, y el reconocimiento de sus representantes sindicales seccionales encabezados por Othón Salazar, nombrados en un Congreso de Masas efectuado en el Rancho del Charro, año y medio antes. Y, desde el 30 de abril de 1958, realizan una asamblea permanente en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que es un dechado de organización y disciplina.

Los mentores democráticos se rebelaron contra los pésimos salarios, las malas condiciones de trabajo, los materiales pedagógicos inservibles, los representantes sindicales espurios, las autoridades educativas despóticas e ineficientes, la ausencia de justicia. No querían seguir siendo los trabajadores abnegados a los que cada 15 de mayo se les rendía tributo verbal, pero que el resto del año debían aguantar todo tipo de maltratos. Por eso, desde el inicio de su protesta reivindicaron “una lucha frontal contra la condición de apóstoles, que se nos da para sumirnos cada día más en el hambre y la miseria”. (El Nacional, 26 de julio de 1956).

Pero en el Día del Maestro el mandatario está enfadado. Según la mitología oficial de la Revolución Mexicana los docentes deben ser servidores públicos capaces de sacrificar sus necesidades gremiales en función de los intereses nacionales, correas de transmisión de saberes estatales, semiprofesionistas leales con sus empleadores. Y así se lo dice en su discurso. “La tarea del maestro –afirma– entraña excepcionales responsabilidades ante sí mismo y ante la patria, que cada maestro en cualquier circunstancia debe enseñar invariablemente con su ejemplo, su esfuerzo y su interés por elevar sus virtudes ciudadanas y en mostrar su solidaria actuación con los intereses nacionales.”

Al regaño presidencial le siguió la concesión. Magnánimo, Ruiz Cortines anuncia, como ha sido costumbre hacerlo los Días del Maestro, un inminente aumento salarial a partir del primero de julio. Precavidos, los maestros mantuvieron la huelga hasta que el 3 de junio se hizo público el monto otorgado.

Entre Buenavista y la Plaza de Santo Domingo

El último año de gobierno de Adolfo Ruiz Cortines fue atravesado por un verdadero sismo social. Su epicentro se localizó entre Buenavista (sede central de los ferrocarrileros) y la Plaza de Santo Domingo (lugar en el que encontraban las oficinas de la SEP ocupadas por los maestros durante 37 días). En 1958 estalló por todo el país una oleada de luchas obreras, campesinas y estudiantiles independientes. Tuvieron como trasfondo un lento crecimiento económico, los efectos de la devaluación del peso de 1954 en los salarios, el empleo y la carestía; el aumento en los precios del transporte público en la ciudad de México, el estancamiento de la reforma agraria, y una burocracia sindical corrupta.

Durante 1957 y 1958 la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM) protagonizó grandes invasiones de tierras. En Sonora, Sinaloa, Baja California y la Comarca Lagunera persistían grandes latifundios que violaban las leyes agrarias y la Constitución. En esos estados, jornaleros agrícolas, aspirantes a braceros y solicitantes de tierras ocuparon miles de hectáreas. Aunque los dirigentes fueron encarcelados, Adolfo López Mateos, sucesor de Ruiz Cortines, se vio obligado a reanudar el reparto agrario.

En esos mismos años se suscitaron, también, importantes movimientos sindicales independientes entre telegrafistas, petroleros, ferrocarrileros y maestros que cuestionaron, temporalmente, el modelo de control gremial hegemónico en el país. La insurgencia sindical, particularmente entre los trabajadores del riel encabezados por Demetrio Vallejo, vivió entre 1958 y 1959, y hasta su decapitación, una primavera democrática sin continuidad. Su derrota sumió al movimiento obrero en un letargo del cual aún no sale.

Las protestas de los estudiantes de la UNAM contra el alza de las tarifas de los camiones urbanos capitalinos resultó ser, a decir de José René Rivas Ontiveros (La izquierda estudiantil en la UNAM), la primera gran movilización política estudiantil de masas en la historia de la Universidad Nacional, que inauguró una larga y fructífera etapa de luchas protagonizada por las fuerzas de izquierda.

El florecimiento de las luchas proletarias en plena guerra fría provocó que arreciaran los vientos anticomunistas que soplaban en el país. En una editorial del 2 de mayo de 1958, el periódico Excélsior advertía cómo “la agitación que promueven lidercillos que sirven a doctrinas ajenas a México resulta criminal”. Y El Universal reparaba en cómo “poco será necesario ahondar para llegar a las capas más oscuras, donde corren los veneros del comunismo, que alientan este sacudimiento social, que sus telúricas proporciones, lleva las más serias amenazas para el progreso de México”.

Desde el otro lado de las barricadas, un grupo de 13 importantes intelectuales y artistas, entre los que se encontraban Octavio Paz, Carlos Fuentes, Fernando Benítez y Carlos Pellicer, veía las cosas de otra manera. En un desplegado público sostenían: “Somos testigos de un movimiento obrero que desea la purificación del sindicalismo nacional y que repudia a los dirigentes que durante años han traicionado los fines que legitiman la asociación de los trabajadores, desviando la lucha obrera en su provecho y con propósitos personalistas”.

La primavera del consciente proletariado magisterial

Entre 1956 y 1960, el magisterio de educación primaria del Distrito Federal, perteneciente a la sección 9 del SNTE, protagonizó una de las más importantes movilizaciones gremiales en el país. Nacido desde las escuelas y agrupado desde 1957 en el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), realizó en tres ocasiones Congresos de Masas para nombrar a sus dirigentes, organizó marchas, tomó las oficinas de la SEP, luchó para que los dirigentes sindicales en funciones no ocuparan cargos de representación popular y arrancó indirectamente aumentos salariales para los trabajadores de la educación.

Su condición salarial era precaria. En un manifiesto publicado en 1958 así lo hicieron saber: “en julio de 1956 ganábamos 14 por ciento menos que en 1939, en tanto que en marzo de 1958 la diferencia es de más de treinta por ciento”.

Los maestros que protagonizaron el movimiento se politizaron rápidamente. “Los derechos no se exigen: se arrebatan”, decían. El gobierno puso su parte en esta radicalización. En no pocas ocasiones la fuerza pública los macaneó, pateó, persiguió y encarceló a sus dirigentes. El 6 de septiembre de 1959 la policía gaseó a los maestros en el Monumento a la Revolución, en el Hemiciclo a Juárez, en el Correo Central, en el Zócalo, en la Plaza de Santo Domingo, en la Plaza de Buenavista y, por si fuera poco, los persiguió hasta el local del sindicato del Ánfora, donde se habían refugiado, y los sacó a palos. ¿Cómo no se iban a politizar así?

Los líderes sindicales oficialistas del SNTE se encargaron del resto. Tenían a su disposición a pistoleros famosos como La Bruja y El Mago que acuchillaban a los activistas. Llegaban a las escuelas y, como escarmiento, golpeaban a los maestros democráticos.

El movimiento magisterial tuvo el mismo destino que los otros brotes de sindicalismo independiente. Sus dirigentes fueron desconocidos y varios de ellos tuvieron que pasar a la clandestinidad para no ser detenidos. La desmoralización de sus bases fue profunda.

Muchos de sus dirigentes fueron incorruptibles. Resistieron regaños, amenazas, intentos de soborno, palizas y cárceles. Nacidos de un potente movimiento de bases, soportaron todo tipo de adversidades mientras se mantuvieron cerca de él. Ése fue el caso de Jesús Ortega Macías, Rubelio Fernández y Othón Salazar.

Incansable, Jesús Ortega Macías cargó a cuestas la larga noche del reflujo de la lucha magisterial en las filas del MRM. Cuando en 1979 surgió la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se ganó a pulso el reconocimiento de sus integrantes. Como maestro jubilado participó en sus luchas hasta que la muerte lo alcanzó.

A Rubelio Fernández, secretario general de Escuela Nacional de Maestros y activo militante del movimiento normalista, le dieron su plaza el 7 de junio de 1960. Trabajó tres meses y fue despedido. Nunca fue reinstalado. No obstante, se ha mantenido dentro de la lucha magisterial democrática y del movimiento popular a lo largo de su vida.

Othón Salazar fue cesado hace 48 años. Ni fue reinstalado ni recuperó su plaza de maestro. Estuvo en la cárcel y fue alcalde de su pueblo, Alcozauca, Guerrero. A punto de cumplir 84 años, enfermo de diabetes e hipertensión, sigue exigiendo que se le reinstale y participando en las mejores causas.

Jesús, Rubelio y Othón, como muchos otros integrantes de su generación, se cansaron de ser apóstoles, pero no de ser luchadores sociales. Con ellos, y con muchos más como ellos, hay una deuda profunda. En su persona –y en la de otros muchos– se resume una lección de dignidad, una hazaña democratizadora, una pedagogía cívica que hoy, a 50 años de aquellas jornadas de lucha, ha sido retomada por la CNTE.

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Martín López Calva: La mala educación

“Evaluar es hacer a otros lo que no quieres que te hagan a ti” decía irónicamente un profesor. Tenía razón, porque los procesos de evaluación en nuestro sistema educativo han sido siempre vistos como mecanismos de castigo o “ajusticiamiento” por parte de quien ejerce el poder dentro del aula, la escuela o el gobierno.

Conviene reflexionar sobre esta cultura distorsionada de la evaluación a propósito de la reciente aplicación de la prueba ENLACE.

Si bien es cierto que todo instrumento de evaluación es mejorable y que los procesos de aplicación de esta prueba necesitan irse afinando, también es verdad que la existencia de una evaluación nacional estandarizada cuyos resultados se dan a conocer públicamente es un gran avance para nuestra educación.

Porque los resultados anuales de ENLACE, revisados desde una visión positiva de la evaluación educativa, es decir, desde la concepción de la evaluación como un proceso necesario y permanente de retroalimentación para la mejora de la calidad, pueden ser de gran utilidad para que cada escuela trabaje de manera colegiada y colaborativa con sus docentes los aspectos en que sus estudiantes muestren deficiencias concretas.

Lo anterior redundaría en una cultura de mejora continua que resulta muy necesaria en nuestras escuelas.

Para lograr este objetivo, tendrían que cumplirse dos condiciones mínimas: 1. Que los directivos, profesores y padres de familia sepan exactamente qué es lo que ENLACE evalúa y no pretendan sacar conclusiones o tomar decisiones pedagógicas más allá de lo que la prueba mide y 2. Que cada escuela revise los resultados comparando con otras instituciones similares pero sobre todo, analizando los aspectos en los que la misma institución avanza o retrocede año con año en cada nivel (la competencia fundamental es respecto de sí mismos).

Por otra parte, una sociedad como la mexicana, que está luchando –con muchos problemas y contradicciones– por llegar a ser verdaderamente democrática y equitativa, tiene que construir un sistema educativo que se sustente en una “cultura de la transparencia” y la rendición de cuentas.

La construcción de una auténtica “cultura de la evaluación” a través de elementos como ENLACE, puede ser un factor que contribuya de manera gradual a una reforma educativa en nuestro país puesto que proporcionará información para una participación social más efectiva y corresponsable en la gestión escolar.

Los resultados de México en este tipo de pruebas a nivel internacional son preocupantes y el desempeño de Puebla en ENLACE no es tampoco satisfactorio.

Pero “la mala educación” no es resultado de las deficiencias de los instrumentos o de la aplicación de las pruebas. “La mala educación” es resultado de procesos de enseñanza–aprendizaje marcados por la rutina, la falta de reflexión y retroalimentación, así como de la opacidad y la falta de rendición de cuentas de nuestro sistema educativo.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
Sus comentarios son bienvenidos.

*El autor es académico de la Universidad Iberoamericana
* La Jornada de Oriente
* http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2008/04/29/puebla/c2ibe10.php

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Fernando Sánchez Cuadros: Hacia un panorama más amplio de la ‘crisis andina

La crisis desatada por el gobierno colombiano está muy lejos de haberse resuelto; probablemente estemos viviendo apenas el desenlace de una maquinación con perfiles geopolíticos múltiples y que involucra a muchos más actores que lo que quisiera hacer parecer un conflicto fronterizo. Los ‘acuerdos’ de la OEA la ‘salida’ de la Cumbre de Río, pura simulación, sólo sirvieron para que los presidentes latinoamericanos vendieran la imagen de que esos foros tienen sentido y utilidad más allá de las fotos, y que los políticos convencionales que supuestamente gobiernan son capaces de alcanzar resultados que la sociedad demanda, estos “magnos eventos” a la larga sentaron las bases para que Estados Unidos saltara a la palestra a mostrar lo que realmente desea como ‘solución’ para la crisis regional. Las declaraciones de Condi Rice, las andanadas del canciller colombiano, las acusaciones en México contra la máxima casa de estudio, La UNAM, desatadas por sectores de la derecha empresarial y política y el silencio cómplice del gobierno, las alevosas implicaciones de que la UNAM cobija “guerrilleros” y “terroristas”, que apuntan sin el mas mínimo atisbo de duda razonable posible a la privatización de la educación superior, a la expropiación, en rigor hurto descarado, de la infraestructura y conocimientos acumulados durante décadas en la mejor universidad de habla hispana del mundo para ponerlo al servicio del capital privado (de moral entre otras cosas), el marco de privatización velada que pretende imponer el gobierno con la complicidad del PRI-PAN, el partido de clase de los propietarios en México y sus amos transnacionales; el hecho de que el repliegue de las tropas venezolanas y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia no son vistos con agrado por los sectores más recalcitrantes de América Latina y Estados Unidos. Hay una variedad de factores implicados que deben ser captados en imágenes simultáneas y paralelas para entender la dinámica geopolítica que se ha gestado en la región. Por supuesto, que imponer el Plan Colombia y el Plan Mérida, como avanzada militarista de los frustrados TLC parecerían ser el telón de fondo de la presente crisis. Veamos:

1. Aislar a Venezuela para preparar su invasión. La Secretaria de Estado de EEUU declaró en Brasil, que si se ‘comprueba’ que Venezuela tiene lazos con las FARC -cosa en la que el régimen colombiano insiste tenazmente- EEUU “actuará en consecuencia”, agregando que “los estados responsables deben garantizar que los terroristas no actúen libremente”. Hay dos supuestos muy discutibles de partida en esta declaración: las FARC son terroristas, y el gobierno venezolano la cobija; como la acusación la extiende la “diplomacia” del Estado paranarco al gobierno ecuatoriano el presidente Correa ha elevado el tono de sus protestas involucrando a la dupla gestora de la conspiración contra la paz y la integración en la región: Estados Unidos y Colombia, el Estado esquirol de América Latina.

Por supuesto, que la acuciosa investigación que realiza la inteligencia imperial tiene como fundamento los datos de la súper computadora que presuntamente pertenecía a Reyes y que supuestamente fue hallada en la ilegal incursión del ejército colombiano, así como en la valiosa y muy objetiva información que le “comparten” los paranarcos colombianos. En cuyo caso, no es difícil imaginar cuál será el “resultado” y por lo tanto las “consecuencias” a las que se refería Rice. Una pantomima para que los medios puedan hacer el trabajo de ablandamiento de cerebros y conciencias respecto de un potencial ataque sobre Venezuela y Ecuador. La base militar de Manta (Ecuador), el mal ejemplo de la dupla Correa-Chávez, la liquidación definitiva de los esfuerzos alternativos de integración latinoamericana, la reserva petrolera del Orinoco y por qué no la que halló a fines del año pasado Brasil en el gigantesco campo de Tupí -que elevará la reserva de crudo de Brasil a 80 mil millones de barriles, colocándolo entre los mayores productores el mundo-, entre otros “graves retos” para el gobierno Bush, en fase Terminal, estarían en juego.

El gobierno ecuatoriano anunció que investigará la posible participación de aviones estadounidenses que despegaron desde la base de Manta, pero ante la demanda de que se esclarezca la intervención de Estados Unidos en la violación de su territorio por militares colombianos, la respuesta del Secretario General de la OEA es sinuosa, las investigaciones parecen enrumbarse ahora por el lado que exige el yanki: investigar los vínculos de Correa, Chávez y el gobierno cubano con las FARC.

La caída de Hugo Chávez es una condición fundamental para la estrategia estadounidense hacia América Latina, por tratarse de un gobierno dispuesto a ejercer su soberanía, que cuenta con ingentes recursos provenientes del petróleo, que a pesar de lo que declaren, saben muy bien que sus precios no se revertirán en el futuro próximo de manera natural, aunque sí se podría provocar el desplome por la vía financiera. Aunque, esta es una carta bajo la manga que la composición actual del grupo en el poder en Estados Unidos no permite usar fácilmente y que la debilidad del sistema financiero estadounidense no aconsejaría. Chávez lo sabe y lo está aprovechando para consolidar un bloque latinoamericano independiente.

2. Las andanadas, mentiras y bravatas del régimen paranarco se proponen desestabilizar al gobierno ecuatoriano para sentar las bases para imponer un régimen títere que abandone la decisión soberana del Congreso ecuatoriano de prohibir el establecimiento de bases militares extranjeras en su territorio y no renovar el permiso a la base militar estadounidense de Manta en 2009, y que involucre a esa nación en al Plan Colombia. El juego es tan artero y descarado que los gobiernos colombiano y estadounidense con el aplicado concurso de la llamada prensa libre occidental se han dado a la tarea de encontrar la “conexión cubana”. No es ninguna novedad cómo Estados Unidos usa el “argumento antiterrorista” en el marco de su estrategia de ataque preventivo, que debería, además, ser puesto en el contexto de la profunda crisis económica que se le avecina. Mi hipótesis es que el imperio unilateral lejos de considerar posibles soluciones cooperativas y multilaterales ante la profunda inestabilidad financiera abría optado ya por la estrategia del caos como mecanismo de distribución de los costos de la crisis. En esas condiciones el bombardeo colombiano abría buscado, además de abortar la entrega de Ingrid Betancourt por las FARC y el intercambio humanitario como preámbulo para la pacificación de Colombia, generar las condiciones para un cambio de régimen en Ecuador y Venezuela, poniendo al mismo tiempo a Cuba en la mira. Una de los mayores temores y frustraciones de las derechas latinoamericanas es la consolidación de un bloque alternativo de poder en la región, en el que de momento se encuentran Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, al que bien se podría intentar integrar a Brasil. De allí la beligerancia de las derechas argentina y brasileña contra Hugo Chávez, el ALBA y su oposición a que Venezuela integre el MERCOSUR, a pesar de las enormes posibilidades que ello abriría en términos de autonomía energética para el bloque de naciones sudamericanas. El factor Petrobrás -como empresa privada crecientemente en manos de capital extranjero- rival de PDVSA, debería ser tenido en cuenta.

3. El asesinato de universitarios mexicanos en el bombardeo del campamento de las FARC en Sucumbíos buscaría atraer a México de forma activa al conflicto. Un antecedente que no deberíamos de perder de vista para entender cómo se fabrican escenarios nos lo da el periplo de Fujimori de Japón a la frontera sur del Perú en 2006.

Cuando el prófugo peruano Alberto Fujimori viajó de Japón a Chile, lo hizo en el contexto de una elección que la derecha peruana tenía perdida y cuando se agigantaba la figura de Ollanta Humala (el “Chávez peruano”, como Andrés Manuel López Obrador –AMLO- fue el “Chávez mexicano”).

En el gobierno de Fujimori las empresas chilenas fueron ampliamente beneficiadas y posteriormente en el gobierno de Toledo, el Primer ministro y Ministro de Economía, el banquero nacionalizado estadounidense Pedro Pablo Kucksisnky, no sólo dio enormes facilidades para la penetración del capital chileno, sino que lo consideró una bendición para los peruanos. En ese contexto un posible regreso “salvador” de Fujimori no hubiera sido en absoluto del desagrado del capital chileno y su gobierno “socialista”. De allí que la “prensa libre” en ambos lados de la frontera enfatizaban el “antichilenismo” de Humala. Al final la derecha a la orden del escribiente Mario Vargas Llosa cerró filas en torno a Alan García quien ahora favorece una salida airosa de Fujimori en los juicios que encara y echa mano del expediente chovinista en la frontera sur peruana.

La ruta del “retorno” no debería de sorprender a nadie si se tiene en cuenta que:

a. El vuelo se llevó a cabo en una aeronave propiedad de empresarios chilenos volando vía Estados Unidos y México hasta Santiago.

b. Estados Unidos, México y Chile son los únicos países del continente que no respondieron al pedido de captura de INTERPOL sobre el ex dictador.

c. Fujimori que había sido acogido en Japón como ciudadano japonés, y estaba requerido por la justicia peruana pudo obtener pasaporte y DNI peruano en el Consulado de Perú en Tokio. El Consulado como se sabe es considerado territorio nacional, sin embargo no sólo no fue aprehendido, sino que se le permitió regresar a recoger los documentos con los que pretendía regresar al Perú a ejercer sus derechos políticos según ladraba en su página de Internet. El prófugo de la justicia pretendía ser candidato a la presidencia o al menos mantener unidos a sus seguidores.

Se trató a todas luces de una maquinación para incrustar el factor Fujimori en la elección peruana de 2006, en la que participaron los gobiernos estadounidense, mexicano, peruano y chileno. ¿Por qué habrían de desear el regreso de Fujimori estos gobiernos? En ese momento, Ollanta Humala se perfilaba como ganador de las elecciones a pesar de la nauseabunda aplanadora mediática que se tejió en torno a su candidatura. México, Colombia, Ecuador, Perú y Chile habían ofrecido un sólido frente pro ALCA y pro estadounidense en el flanco Pacífico latinoamericano, en tanto del lado Atlántico Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina establecían acuerdos de inversión y comercio con los chinos, en tanto los sudamericanos impulsaban el MERCOSUR, y a instancias de Venezuela una serie de programas conjuntos como Telesur, el Banco del Sur, el lanzamiento de una aerolínea Sudamericana, así como proyectos energéticos conjuntos y la construcción oleoductos y gasoductos que permitirían una auténtica integración energética. Parecería lógico cuestionarse por qué no iniciaba China su acercamiento comercial por el Pacífico en lugar de hacerlo por el Atlántico. La razón es que Estados Unidos, interesado como está en evitar la diversificación comercial china, había construido una auténtica muralla geopolítica con gobiernos afines.

México estaría activando su participación en el bloque del Pacífico, del que salió Ecuador con la llegada de Correa, tras varias décadas de diplomacia de espaldas a América Latina. La muerte de estudiantes mexicanos y los fugaces señalamientos sobre su calidad de rehenes de las FARC, para posteriormente cambiarlos por la supuesta calidad de guerrilleros o terroristas, pone al descubierto el plan colombiano para involucrar más activamente al gobierno mexicano en el conflicto, como correspondería al interés de unificar estratégicamente los planes Mérida y Colombia, el Comando Norte y las bases militares sudamericanas.

Una cosa es no dejarse arrastrar por teorías de la conspiración, otra es no querer ver las conspiraciones cuando estás existen. Mi hipótesis es que en el actual conflicto se están confabulando las derechas de la región desde el eje del Pacífico para echar a andar los planes geopolíticos estadounidenses.

4. Petrobras y PEMEX. Otro componente de importancia fundamental en el escenario actual es la discusión que tiene lugar en México sobre el futuro de empresa petrolera estatal. Una costosa campaña de medios se ha desatado para promover su privatización. La sociedad mexicana mayoritariamente no considera que se esté planeando privatizar PEMEX, porque la consideran patrimonio nacional indiscutible. Los estrategas de la campaña mediática han tenido el cuidado de no utilizar la palabra privatización y presentan la discusión existente como parte de la vocación protagónica de AMLO. En cambio se hace referencia a las enormes reservas de petróleo que posee en el Golfo de México en una zona de mar compartida con Estados Unidos y Cuba y se recurre al pueril argumento de la falta de capital y tecnología para aprovechar ese tesoro, por lo que habría que “asociarse” al capital privado (no se menciona explícitamente al extranjero, aunque es obvio que si en largas décadas México no fue capaz de desarrollar la tecnología apropiada para extraer petróleo de las profundidades marinas, difícilmente el capital nativo estaría en condiciones de suplir la carencia ante la “urgencia” de explotar esa riqueza natural). Durante el gobierno de Vicente Fox, el gobierno desarrolló la estrategia de intentar mostrar a la opinión pública que las reservas de petróleo se estarían agotando rápidamente (se mencionaba que en 9 años México se quedaría sin petróleo), paralelamente los gobiernos de los últimos 30 años por lo menos han expoliado la riqueza petrolera no invirtiendo las enormes utilidades de la paraestatal en infraestructura, investigación y desarrollo de tecnologías. Por el contrario desde el advenimiento de los regímenes neoliberales se llevó a cabo la “despetrolización” de la economía mexicana, que en rigor fue parte del abandono de la estrategia de industrialización del país. Se trataba de crear la sensación de que sería altamente conveniente vender la empresa antes de que su enorme costo dejara al país encadenado a una abrumadora deuda.

El aumento de los precios del petróleo a consecuencia del fin de la era del petróleo barato, obligó a modificar la estrategia entreguista, sometiendo a la empresa a un régimen fiscal destinado a usufructuar de los recursos financieros que genera para quebrarla. El gobierno sustrae de PEMEX por concepto de impuestos recursos que superan sus utilidades descapitalizándola, otorgándole un presupuesto destinado al gasto corriente y obligándola a endeudarse (los títulos de deuda que emite PEMEX brindan nuevas oportunidades de especulación al sector privado nativo y extranjero) y transformándola en plataforma para negocios privados en sus diferentes procesos: extracción y producción de petróleo y gas natural; refinación de petróleo y procesamiento del gas natural; operación de oleoductos y poliductos; petroquímica, en el marco de una amplia reforma que involucraría derechos de propiedad, las regulaciones de los operadores independientes, la arquitectura del mercado y los arreglos financieros entre la empresa y los operadores independientes, con la intensión de provocar su desmantelamiento progresivo. (1)

Fernando Siqueira, Director de la Asociación de Ingenieros de Petrobrás, un severo crítico de la privatización de Petrobrás llevada a cabo por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso y continuada por el gobierno de Inacio Lula da Silva, se ha referido a la urgente necesidades de Estados Unidos por hacerse del control del petróleo de América Latina: (2)

a. “Estados Unidos paga hoy 300 dólares por barril de petróleo: 100 dólares por el costo del crudo en el mercado y otros 200 derivados de los gastos en el aparato militar en Oriente Medio para garantizar el suministro desde esos yacimientos”.

b. Con una reserva de 28 mil millones de barriles, consume 8 mil millones de barriles por año para suministro interno y otros 7 mil millones de barriles para su aparato militar “por lo que si no garantiza un suministro confiable en dos años puede colapsar”, lo que agravaría la recesión que está dando inicio y que se espera se prolongue al menos por todo 2009 en los pronósticos más optimistas.

c. Una de sus principales fuentes de abasto es el Oriente Medio, sin embargo, debido a su estrategia unilateral e imperialista para acceder a los hidrocarburos ha montado un costoso aparato militar y se ha embarcado en largas, costosos y desgastantes guerras, por lo que “se encuentra en una situación difícil de abasto de petróleo y para ellos es más fácil tratar de garantizar ese suministro en América Latina que invertir en Medio Oriente”

d. El debilitamiento de Petrobrás fue resultado de una política deliberada que acarreó una importante pérdida de renta petrolera por el Estado: mientras en Brasil las trasnacionales deben entregar una participación al Estado que va del 10% al 40% de sus ventas en impuestos, la media internacional de esa transferencia es de 84%.

e. El lote más costoso que ha vendido el Estado brasilero luego de la privatización se cotizó en 300 millones de dólares, mientras que la firma que se lo adjudicó extraerá crudo por 8 mil millones de dólares de ese yacimiento.

f. Petrobrás fue obligado a comprar petróleo a 25 dólares el barril para venderlo en el mercado interno a 14 dólares desde finales de los años setenta.

g. Sin embargo, Petrobrás había destinado 1% de sus ventas para invertir en investigación y desarrollo, logrando generar una capacidad autónoma de generación de tecnología que le permite extraer petróleo en aguas profundas, considerando que el petróleo brasileño se encuentra en el mar a profundidad y que la tecnología disponible se encuentra concentrada en unas cuantas empresas. En México este argumento se usa para acelerar la privatización, en tanto en Brasil, el desarrollo tecnológico fue resultado de una política deliberada (3). Al momento de ser privatizada se entregó ese conocimiento al capital extranjero.

h. FHC dejó al país al final de su gobierno con una deuda interna de 60 mil millones de dólares, aun cuando vendió activos del Estado (privatizaciones) por 160 mil millones de dólares.

i. Fue tal la vocación entreguista del neoliberal Cardoso que cuando el BNDES, el principal banco de desarrollo del país, al constatar que la participación extranjera se tornaba mayoritaria comenzó a comprar acciones en la bolsa, le prohibió ir más halladle 10% del total de las acciones, cesando a los directivos del banco que promovieron la acción.

j. Para dar paso a la privatización, se levo a cabo una campaña mediática “sustentada en mentiras” en la que Shell invirtió 100 millones de dólares “para que especialistas y profesores escribieran artículos y aparecieran en los medios de comunicación para hablar a favor de la privatización. ‘Les daban espacios para defender la privatización, compraron conciencias de periodistas y académicos que después se volvieron célebres en los medios brasileños”. No es de extrañar que las transnacionales y el imperio utilicen intelectuales para sus fines. El escribiente Mario Vargas Llosa ha puesto la habilidad de su pluma al servicio de Estados Unidos –cada vez creo menos que por auténtica convicción, debido a la sinuosidad de sus argumentos- y el Grupo Prisa le provee la plataforma de lanzamiento desde la que se reproduce internacionalmente su columna quincenal “Piedra de Toque”.

No hay ningún argumento razonable para no integrar en el marco de referencia de la crisis operada por Colombia las necesidades de petróleo de Estados Unidos y habría que ser ciego para no ver el vínculo entre las bases militares, el Plan Colombia, el Plan Mérida y los TLC que promueve con la atención de estas necesidades. Estados Unidos ya alcanzó su cenit petrolero a principios de los años setenta del siglo pasado, según geólogos estadounidense. Eso podría explicar buena parte de la historia de la diplomacia de dólar.

5. La UNAM y la privatización de la educación superior, el Banco Mundial entra en escena.

Tras la constatación de que en el grupo de mexicanos que fue asesinado por el ejército colombiano había varios estudiantes de la UNAM, y que Lucía Moret la joven sobreviviente del ataque, una inmejorable testigo, es estudiante de esa casa de estudios, se ha lanzado una campaña de descalificación plagada de insidias y envidias, prejuicios y tópicos característicos del quienes creen que fuera de la llamada iniciativa privada todo es vano e inútil. No es nuevo el fenómeno. El año pasado cuando se discutía el Presupuesto Público para 2008 en el Congreso mexicano se destilaron varios “argumentos” para recortarle la partida a la UNAM. Diputados de derecha egresados de escuelas privadas tuvieron la ligereza de referirse a la UNAM como una loza muy pesada que produce profesionales mediocres, en el mejor de los casos, cuando no se recurría a la patética monserga de que es cuna de inconformes y resentidos sociales buenos para nada. Lo paradójico fue que en tanto la UNAM se encuentra en el 59 de universidades en el mundo por sus páginas Web, uno de los vociferantes diputados panistas estudió en el Instituto Tecnológico de Monterrey que ocupa el lugar 421; por su parte el mayor centro de formación de la rupestre tecnocracia nativa, el ITAM, no aparece entre las primeras 800. A título de comparación, habría que notar que la mejor institución española es la Complutense de Madrid, ubicada en el lugar 173 del planeta. (4) Medido por su calidad general, la UNAM ocupa el lugar 188 mundial, como la mejor universidad de habla hispana. En el ranking de las mejores universidades de México, entre las mejores 15 se encuentran 8 universidades públicas, la UNAM, claro está es la número 1. (5)

En ese contexto, habría que valorar los dichos de un tal Carlos Mota que se dedica a los sesudos y profundos “estudios de mercado”: “¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?” No hace falta comentar, porque el pobre personaje se entrega en bandeja al ridículo con sus “argumentos” y lo que piadosamente llama “reflexiones serias”, baste con seguirlo leyendo:

“El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta (SIC) teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?

“En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?” (6)

Podría bastar una sonrisa sarcástica, pero esas insidias forman parte de un proyecto que lidera el Banco Mundial para promover la privatización de la enseñanza y su vinculación con el quehacer del sector privado. (7)

La muerte de ciudadanos mexicanos provocada por una incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano hubiera sido una inmejorable ocasión para que el gobierno de Felipe Calderón condenara la agresión y el costo en vidas de connacionales. Sin embargo, el gobierno ha optado por el silencio en tanto la derecha ha pasado a la ofensiva mediática convirtiendo perversamente a las víctimas en victimarios. La acusación de terroristas que se ha lanzado contra los estudiantes es en sí misma ominosa, pero lo que encierra de grave es que pretende convertirse en plataforma para que el gobierno mexicano interactúe más cercanamente con el eje por estadounidense.

Notas:
1) Ver, “Petróleo, gas natural y PEMEX, proceso de privatización y alternativas” http://www.energia.org.mx/isenergiaint.php?id_rubrique=3&id_article=147
2) Ver: Brasil busca recuperar el control de su petróleo. http://www.jornada.unam.mx/2008/03/12/index.php?section=economia&article=028e1eco
3) Ver A. Nadal, “Petrobrás, las lecciones para México”. http://www.jornada.unam.mx/2008/03/12/index.php?section=opinion&article=029a1eco
4) http://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/699004.html
5) http://www.buscasdeweb.com/ranking.html
6) Ver “¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?” http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.php?id=601786
7) Ver, Banco Mundial “México: Agenda integral de desarrollo para la nueva era.” Especialmente el capítulo 7.
8) http://siteresources.worldbank.org/INTMEXICOINSPANISH/Resources/capitulo-7.pdf
9) Para un panorama más amplio sobre la mirada del Banco Mundial a la educación en América Latina se puede consultar “Raising Student Learning in Latin America. The Challenge for 21st Century”: http://siteresources.worldbank.org/INTLACINSPANISH/Resources/Raising_Student_Learning_in_LAC_Document.pdf
10) “Public-Private Partnerships in the Education Sector” http://siteresources.worldbank.org/EDUCATION/Resources/278200-1099079877269/547664-1099079934475/Mobilizing_PrivateSector_PublicEdu.pdf

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=053277&Parte=0

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José Blanco: Alto contraste

Un privilegio haber estado el domingo 10 de febrero, en La Habana, en la undécima reunión de rectores cubanos y mexicanos; México es el país con el cual Cuba mantiene el más alto volumen de intercambios académicos de todo tipo. Ambos grupos tuvieron la ocasión de declararse, una vez más, su cercana amistad y sus propósitos de continuar ampliando su cooperación indispensable; un privilegio haber estado el lunes 11 en la reunión conmemorativa del 280 aniversario de la Universidad de La Habana, en la que se rememoraron los hitos fundamentales de su fecunda historia y le fueron entregados múltiples reconocimientos por parte de numerosas universidades del mundo. Un privilegio haber estado del martes 12 al viernes 16 en el sexto Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2008, al que asistieron alrededor de 3 mil 500 académicos y rectores de 75 países a presentar sus puntos de vista sobre el futuro de la universidad en incontables temas de esta institución crucial para el futuro humano. Venezuela, México, Brasil, Argentina, España, Italia y Cuba aportaron las delegaciones más numerosas.

Una semana intensa de trabajo que dejó pocas horas al sueño: dediqué varias horas todas las noches a ver noticieros de canales cubanos y venezolanos (en Cuba abundan).Uno puede ver hechos y dichos, declaraciones, acotaciones, análisis, sobre la propia Cuba, Venezuela, América Latina, el mundo, que los medios mexicanos en general escamotean permanentemente a la sociedad mexicana. Vivimos manipulados por estos medios, no porque sea difícil ver los intereses que se mueven tras “nuestros” medios, sino por falta de información de mil hechos que en el mundo ocurren.

Algunos datos sobre el esfuerzo educativo en Venezuela, por ejemplo, son impresionantes, pero nos cuidamos de no enterarnos. En 2005 Venezuela fue declarada territorio libre de analfabetismo, después de dos años de trabajo iniciado y respaldado por los alfabetizadores cubanos, mediante el notable método llamado Yo sí puedo, ideado por la cubana Leonela Relys, que se inicia por una base alfanumérica, asociando números –que los analfabetos sí conocen– con las letras. Alfabetizar a una persona toma de siete a 13 semanas; se prevén los medios para que el alfabetizado no sólo no pierda, sino desarrolle su capacidad de lecto-escritura. Venezuela alfabetizó más de un millón 500 mil personas en dos años, con la Misión Robinson.

El video del 28 de octubre de 2005 en que Venezuela alcanzó esa hazaña es conmovedor por la alegría que rebasó todo límite en las calles. Pero Venezuela echó a andar también la Misión Ribas, con la que se propone que todos los venezolanos terminen el nivel secundario (las que en México llamamos escuela secundaria y el bachillerato), y la Misión Sucre, por la que se han abierto estudios del nivel terciario (la universalización de la universidad, se dice, lo que es inexacto), en todos los municipios del país.

Si este esfuerzo se mantiene varios años, el impacto educativo que tendrá sobre el desarrollo de Venezuela se hará irreversible. Venezuela es el segundo país de América Latina sin analfabetismo, después de Cuba. Pero hay que ver el crispamiento, la polarización entre chavistas y sus opositores, los insultos, las burlas iracundas; parece haber ahí una bomba de tiempo de muchos megatones.

Del método Relys existen versiones en español, portugués, inglés, creole, quechua y aymara, entre otras, y está hoy en acto en 22 países. La generosidad cubana por un mundo sin analfabetas es inconmensurable.

Cuba posee un sistema educativo admirable y hoy se halla tras la “universalización de la universidad”; como en Venezuela, esa llamada universalización es un término inexacto, no exento de cierta demagogia. Hoy en Cuba hasta a los ingenios azucareros se les ha declarado “universidades”. Se trata de un esfuerzo loabilísimo de continuar elevando al máximo la educación de toda la población, pero esos estudios que pretenden ser de nivel terciario no serán compatibles con ningún sistema educativo terciario del mundo.

De otra parte Cuba posee índices notables en muchos otros rubros sociales. El índice de desarrollo humano 2007-2008 (IDH), que formula el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ubica a Cuba en el lugar 51 en un ranking de 177 países, con un PIB per cápita de 6 mil dólares. México ocupa el lugar 52 con un PIB per cápita de 10 mil 751, pero acompañado de una desigualdad por la cual la mayor parte de la población se halla por debajo de la línea de pobreza. México está por debajo de Cuba en el índice de esperanza de vida y en el índice combinado de educación primaria, secundaria y terciaria. Cuba posee 591 médicos por cada 100 mil habitantes y México 198.

Algunos contrastes aumentan los valores de los índices cubanos: en materia médica de tercer nivel, contando todas las especialidades, Cuba no parece que tenga nada que enseñar a México, y el asunto puede ser al revés; en cambio, en atención primaria, que es lo fundamental, Cuba lo tiene absolutamente resuelto hace mucho tiempo, y México parece que nunca lo resolverá. Una expresión más de la desigualdad social mexicana.

La educación cubana, sin embargo, se halla hoy en alto riesgo de rezagarse gravemente. La brecha tecnológica con los país desarrollados continúa ampliándose y Cuba se rezaga como el que más. De acuerdo con el IDH, Cuba posee 75 teléfonos por cada mil habitantes (México 189); 12 teléfonos móviles por cada mil (México 460); 17 usuarios de Internet (de pésima calidad) por cada mil (México 181). Alto contraste.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/02/19/index.php?section=opinion&article=018a1pol

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Fernando Camacho Servín: La necesidad de la escritura

El principal obstáculo que enfrenta el náhuatl para fortalecerse como idioma es la creación de un estándar para su escritura, lo cual se consigue mediante un alfabeto, pero es justamente ese “pequeño detalle” el que más diferencias está generando actualmente entre sus hablantes.

Así lo explicó el lingüista nahua Refugio Miranda Sanromán, uno de los pioneros en la lucha por el pleno reconocimiento de las lenguas indígenas mexicanas.

En charla telefónica desde la comunidad hidalguense de El Ixtle, denunció que el investigador alemán Andrés Hassler ignoró los acuerdos de la primera Reunión Nacional de Nahuahablantes, realizada en 1982 en Pátzcuaro, Michoacán, e impuso su propia versión del alfabeto en la llamada Sierra Negra de Puebla y Veracruz, donde él trabaja.

En dicha cita, los asistentes decidieron adoptar un alfabeto de 18 grafías, conocido como nahua machiopamec, que comprende las letras a, ch, e, i, j, k, l, m, n, o, p, s, t, tl, y , x, u y ts.

Lo correspondiente a los sonidos b, g, f y el apóstrofo (pequeña pausa glotal entre dos letras) estaba aún por discutirse, pero Hassler “impuso” en su área de influencia la w, la th y la tz, lo cual ha generado un “gran conflicto a nivel nacional.”

“Ha habido varias reuniones, pero no se ha llegado a ningún acuerdo. No se trata de que se nos imponga un alfabeto nuevo. Nosotros no mantenemos el anterior por capricho o por ser una ‘elite’, como dice Hassler, sino porque es nuestro. Trabajé 20 años como locutor bilingüe, imagínese cómo me siento de que echen por tierra estos acuerdos”, dice Miranda.

Para definir la cuestión del alfabeto nahua, el sábado 1º de diciembre se realizó una reunión de hablantes en la comunidad de Tehuacán, Puebla, con la participación de la Academia de la Lengua Náhuatl, entre otros grupos, en donde se intentó alcanzar un acuerdo definitivo.

“Los nahuas tenemos por costumbre escucharnos y llegar a acuerdos, y en este caso se nos quiere ordenar qué vamos a hacer, al estilo de las haciendas, y ese tiempo se supone que ya se acabó, pero veo que no.”

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/14/index.php?section=cultura&article=a06n1cul

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Carlos Montemayor: Notas sobre nahuatlismos

Tocayo. Juan Corominas registra la voz tocayo como de origen incierto. Sin embargo, se apresura a concluir que “como la documentación más antigua procede de España, no es posible que derive del náhuatl tocaytl, ‘nombre’”. La primera documentación que él señala corresponde al Diccionario de autoridades de 1739 (S a Z); por tanto, el año y edición no aseguran que en ese momento no hubiera penetrado ya en España este preciso vocablo procedente de América. La peregrina propuesta etimológica de la frase ritual romana Ubi tu Cayus, ibi ego Caya, es tan ingenua que obligó a Corominas a expresar que “faltan investigaciones semánticas en textos antiguos que confirmen si (esta voz) procede” de tal frase ritual. Aunque advirtió que se debía “evitar el tomar estas pequeñas cuestiones como asunto nacional”, afirmó que “no hay en náhuatl un adjetivo que pudiera servir de base a tocayo, ni se ve forma concreta de derivarlo del verbo tocayotía o del sustantivo tocaytl”. En realidad, la dificultad para Corominas era más compleja que las “investigaciones semánticas en textos antiguos”. La dificultad era comprobar, primero, la transmisión, y sobre todo, la conservación en España de una frase ritual ajena al derecho y a las costumbres religiosas y regionales de España misma, además de que tal frase ritual no proporcionaba, como Corominas lo exigía del náhuatl, “un adjetivo que pudiera servir de base a tocayo”. Dificultad insuperable, ciertamente.

Cecilio Robelo propuso la voz como nahuatlismo y la derivó de tocaytl, que en Molina es “fama, honra”. Destacó que en náhuatl la voz entraba en composición en muchas palabras con el significado siempre de “nombre”, lo que ejemplificó con la voz tacaamatl, que registró Fray Alonso de Molina como “matrícula de nombres propios”, es decir, “libro de nombres”. En el diccionario de Molina de 1555 y de 1571 aparece la voz tocayo con el sentido de “escritura firmada” y la voz tocaye con el sentido de “persona que tiene nombre”. En el ensayo presentado en 1981 en la Academia Mexicana sobre el origen nahua de varias voces que se incorporaron tempranamente al español de México y de España, Miguel León-Portilla señaló que en el diccionario de Molina la voz tocayotía se registra como “empadronar a alguno” y explicó que la palabra tocayo se forma por la raíz de tocáitl (es decir, toca), y el sufijo adjetivante -yo, con el sentido de “el que tiene nombre”, con lo cual quedaría sin sustento la caprichosa objeción de Corominas sobre la ausencia de un adjetivo en náhuatl. El Diccionario de autoridades afirmó que tocayo significaba lo mismo que colombroño, voz derivada del latín cognomen. León-Portilla apuntó, por ello, que así como colombroño deriva de cognomen, “nombre”, la forma tocayo deriva de tocáitl, también “nombre”. Ignoramos solamente cuándo tocayo y también colombroño comenzaron a tener el sentido de homónimo. Más realista, Rafael Lapesa reconoció el origen nahua de esta voz en su Historia de la lengua española desde 1955.

Será útil para el lector el siguiente comentario de Antonio Alatorre: “El DRAE se abstiene, prudentemente, de darle etimología a tocayo. Pero Corominas, aunque dice que es de ‘origen incierto’, entra de lleno en el asunto. Vicente Bastús, español, dijo en su Diccionario (1828-1831) que la palabra tocayo venía de una fórmula ritual de la antigua Roma: al llegar la comitiva nupcial a casa del novio, la novia le decía: Ubi tu Cajus, ibi ego Caja. ¡No es eso!, contestaron, a su debido tiempo, los americanistas: tocayo procede claramente del náhuatl, donde hay un tocáitl ‘nombre’ y un tocayotia ‘nombrar a alguno, llamarlo por su nombre’. Pero Corominas declara que esta etimología ‘no ha logrado convencer generalmente’ (o sea que no ha logrado convencerlo a él), e insiste en el tu Cajus. No se plantea la cuestión de cómo se mantuvo con vida una formulilla tan ajena al derecho civil y al derecho canónico de España, y se excusa diciendo que ‘faltan investigaciones semánticas en textos antiguos’. Su único argumento es éste: ‘Como la documentación más antigua del vocablo procede de España, no es probable que derive del náhuatl.’ En efecto, la primera documentación de tocayo está en el Dicc. Aut. Pero lo único que prueba es que a comienzos del siglo XVIII tocayo era ya de uso común en España.

“Aquí se impone una reflexión. Los españoles que habían residido algún tiempo en México se llevaban a España muchos usos adquiridos, y que tuvieron éxito (como el chocolate, el guajolote y aun la piocha y el llamar nene al niño chiquito). El uso del nahuatlismo tocayo entra en esa categoría: era una voz pintoresca, precisa y nueva. (Con toda razón la pesada palabra colombroño, que significaba lo mismo, cayó en desuso.)

“El argumento de Corominas contra la mexicanidad de tocayo es que ‘no hay en náhuatl un adjetivo que pudiera servir de base’. ¡Como si tu Cajus fuera adjetivo! (Además, tocayo no es adjetivo, sino tan sustantivo como primo, tío o cuñado.) Y he aquí la sorprendente conclusión: tocayo ‘más bien parece ser un término humorístico y callejero nacido en España’, en prueba de lo cual observa que ‘tocayu y tocaya eran ya usuales en bable en el año 1804’. (O sea, digo yo, que el nahuatlismo tuvo tal aceptación en España, que llegó, aunque un poco tarde, hasta el rústico bable.)

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/01/14/index.php?section=cultura&article=a07a1cul

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Gustavo Iruegas: Fait Accompli

La mala práctica de las grandes potencias de hacer las cosas por la vía de los hechos y no del derecho tiene uno de sus episodios menos publicitados en la adecuación de la Organización del Atlántico del Norte a la realidad militar resultante del colapso soviético.

La OTAN era originalmente una organización defensiva creada por las potencias occidentales para enfrentar el poder militar del bloque socialista enmarcado en el Pacto de Varsovia.

Al desaparecer la Unión Soviética y el socialismo europeo la OTAN se quedó sin enemigo de quien defenderse y, formalmente, sin propósito. Sin embargo, no era cosa de simplemente dar por cumplida la misión y finiquitar la institución porque para Estados Unidos la situación era mucho más complicada: La Unión Europea crece, progresa y se fortalece notoriamente y no es una exageración ver en ella una inminente superpotencia. Porque esa es la naturaleza del capitalismo, eventualmente se convertirá en competidora, contrincante, rival y finalmente enemiga de Estados Unidos.

Mientras esos tiempos llegan —y antes de que Rusia, China e India compliquen las cosas— había que mantener los vínculos en materia de seguridad en el nivel de alianza.

Negociar un nuevo tratado no era una opción y sí hubiera resultado una complicación mayor porque Europa no es una contraparte a la que se le puedan imponer condiciones fácilmente. Lo que se ideó fue lanzar intervenciones de Occidente en los conflictos que estaban latentes en el tercer mundo durante la guerra fría y eclosionaron a su término.

Al final, ambas partes optaron por ampliar la misión de la OTAN que agregó a su carácter defensivo el de un aparato vigilante de los intereses materiales y doctrinarios de Occidente; una policía internacional. La mecánica de la transformación fue simple: En 1999, en ocasión del 50 aniversario de su creación, las potencias aliadas declararon la nueva misión de la OTAN, mientras destruían Yugoslavia. No fue necesario más.

El esquema de los hechos consumados está siendo ampliamente aplicado en el mundo y México no escapa a esta modalidad de control de los poderosos sobre los débiles. En el caso particular de la relación entre México y Estados Unidos, este último cuenta con la facilidad de que la contraparte mexicana, solícita y complaciente, favorece tal manipulación.

Después del rechazo a la cándida propuesta foxista de un amplio tratado migratorio y la posterior decisión de construir un muro entre las dos naciones, el gobierno de facto que hoy padece México ha sentido la necesidad de dar continuidad, por cuenta propia, al proceso de sometimiento del Estado mexicano a Estados Unidos.

Como la exótica idea de que los mexicanos estaban ansiosos por transmutarse en gringos y de que éstos estarían interesados en esa adquisición fue rechazada por ambas sociedades, la oligarquía mexicana ha adoptado la táctica de presentar los hechos consumados y no hacer consultas o propuestas a la sociedad o al Congreso en su afán de sustraer a México parcelas de soberanía en favor de la estadunidense.

La Asociación para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) nombre que se le ha dado a la inicial propuesta de hacer un “NAFTA plus” encierra la condición de no haberse planteado como un Tratado, cosa que sí es el TLCAN a secas. Nótese que en la seguridad y la prosperidad cabe absolutamente toda la actividad del Estado y que, a pesar de la grave temática de que se ocupa, ASPAN consiste en una simple declaración de intenciones de los gobernantes de América del Norte, una nueva noción política derivada de la geográfica.

A falta de un tratado, el cumplimiento de esas intenciones se haría por medio de acuerdos interinstitucionales o, peor aún, de una serie de medidas dictadas en cada país que, acopladas, permitan llevar a la práctica el mal llamado proyecto de integración que, para el caso de México, no es más que de sometimiento. Después de la negativa al acuerdo migratorio y no obstante la decisión estadunidense de construir el muro en la frontera con México, han puesto en práctica la idea de entregarse silenciosamente.

A esto se reduce la Iniciativa Mérida, eufemismo con el que se quiere ocultar que se trata de un Plan México. Como resulta obvio, el Plan Colombia es un plan estadunidense para Colombia. Sería una verdadera extravagancia que Colombia le diera el nombre de Plan Colombia a un plan o programa suyo de lucha contra el narcotráfico; se llama así porque es un Plan de Estados Unidos para Colombia. De la misma manera, las primeras noticias sobre el Plan México vinieron de Estados Unidos por que se trata de un programa de ese gobierno para México.

Ante la airada reacción nacional el gobierno de facto decidió cambiarle el nombre a “Iniciativa Mérida”, apelando a que fue en esa ciudad donde Bush y Calderón se reunieron para concertar eso que desde la Cancillería se ha llamado “compromiso político”. Los senadores y los diputados mexicanos preguntaron insistentemente por el sustento documental de tal compromiso, pero no obtuvieron más respuesta que la aseveración de que se trató de una iniciativa mexicana. El gobierno que respondió —no con suficiencia, por supuesto— fue el de Estados Unidos que envió para eso al embajador Negroponte.

En México no ha sido posible obtener la información requerida de parte de ninguno de los gobiernos comprometidos. Una vez más, se presentan los hechos consumados que, por parte de Estados Unidos son actos de poder y de parte de México una ignominia disfrazada de diplomacia secreta.

El Plan México encierra proyectos más oscuros que los hasta ahora expresados. El que está resultando difícil de ocultar es el de levantar en el sur de México un muro antiemigrantes complementario del que ya se construye en el norte. La sola idea, que en su iniquidad suena fantástica, encierra complejidades enormes. Seguramente tendrá las particularidades del subdesarrollo, pero sea físico, virtual, tecnológico, policiaco o militar, será un vallado que se agrega y combina con el impedimento ya existente de la despiadada delincuencia. La política y los programas contra los transmigrantes centroamericanos desplegada por los gobiernos anteriores y la que actualmente se practica apuntan en esa dirección.

A México se le acusa, con justa razón, de no hacer con los emigrantes centroamericanos en su frontera sur lo que pide para los propios en la frontera norte. Por otra parte, los gobiernos derechistas de México, el de facto inclusive, han sido requeridos repetidamente por Estados Unidos que refuercen la vigilancia en la frontera sur, para evitar el paso de los centroamericanos en viaje hacia Estados Unidos.

En la frontera entre México y Guatemala hay una franja desmontada de cincuenta metros de ancho que corre a lo largo de la frontera entre el Pacífico y Belice. A lo largo de esa línea se encuentran unos cuantos puntos que sirven como puestos fronterizos en los que hay, generalmente del lado mexicano, casetas de migración, aduanas y salubridad que se van instalando conforme la población crea nuevas veredas que le sirven para pasar por extravíos. Los más transitados suelen situarse entre asentamientos colocados a uno y otro lado de la frontera y relativamente cerca. Entre uno y otro de esos puestos hay kilómetros de selva o de ríos.

Como es de suponerse la gente procura moverse por los lugares más transitables y, a veces, cuando no se tienen papeles para personas o mercancías, basta moverse unos cientos de metros a uno u otro lado de los puestos fronterizos y pasar con toda tranquilidad. Los puntos de cruce irregular más transitados son los que están más cerca de los puertos fronterizos formalmente instalados, como son los que se encuentran en los puentes a cuyos lados se mueven personas sobre rústicas plataformas montadas en llantas de tractor, foto opportunity para imágenes ya mundialmente conocidas.

Este escenario en que cientos de kilómetros de frontera sin obstáculos ni vigilancia es la que las autoridades de migración gustan describir como “frontera porosa” en un involuntario y ridículo sarcasmo que da pie a otro usado para anunciar algún operativo contra los inmigrantes: “sellar la frontera”, idea que estaría mejor reflejada con la irónica frase “ponerle puertas al campo”.

Esta es precisamente la situación que Estados Unidos le pide a México revertir; debe impedir el paso de los centroamericanos que pretenden llegar a la frontera norte y cruzarla como hacen los mexicanos. Para ello es necesario que México levante un muro en la frontera sur que, como en el norte, combine los obstáculos físicos, con la vigilancia tecnificada, policiaca y militar.

La idea tiene varios inconvenientes de orden práctico además de los de orden moral: entre estos últimos está la dificultad de mantener una pretendida actitud humanitaria y al mismo tiempo complaciente de los deseos de Norteamérica; la contradicción resulta invalidante. Entre los primeros está el que si el muro en el norte va a ser funcionalmente efectivo, detendrá tanto a los mexicanos, como los centroamericanos y a los de cualquier origen que intenten un cruce irregular. Consecuentemente, el muro en el sur resultaría redundante.

Si el propósito fuese evitar la llegada de los centroamericanos para no quedarse con ellos y con los emigrantes mexicanos frustrados por el muro, habría que recordar que los centroamericanos no encuentran en México los salarios diez veces más altos que buscan en Estados Unidos y por lo tanto, si no logran pasar, volverán a su tierra.

Lamentablemente el esfuerzo gubernamental en este asunto no está motivado por un genuino propósito de protección del territorio nacional sino por el interés adulterino de subordinarse a los dictados del norte. El muro en el sur será levantado sin motivo, sin consulta y contra el interés nacional. Será como ASPAN y como el Plan México, simplemente, un hecho consumado.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/12/05/index.php?section=opinion&article=034a1mun

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Paz con Democracia: Llamamiento a la nación mexicana

1. El momento histórico que vivimos

1°. México ha vivido y está viviendo un proceso de ocupación integral, a la vez abierto y silencioso, que muchas organizaciones políticas y grupos de la sociedad civil –entre ellas Paz con Democracia— han estado denunciando desde hace décadas, estructurado mediante reformas a la Constitución y a través de disposiciones de hecho. Estas políticas y transformaciones aplicadas sin un examen público informado –legalizadas o fuera de la ley –, impuestas por los gobernantes, al profundizar y extender la ocupación, han refuncionalizado nuestra nación al proyecto “globalizador” y hegemónico del “imperialismo colectivo” que hoy domina una inmensa región del mundo, encabezado por Estados Unidos de América.

2º. El proyecto neoliberal de los sucesivos gobiernos mexicanos sigue todos los lineamientos del llamado “Consenso de Washington”, que es el consenso de “los que mandan”. Han logrado convertir a México en una zona transnacionalizada, dependiente y excluyente, en la que legitiman y legalizan el despojo comercial o forzado. Los distintos gobiernos y grandes empresarios, unos cuantos multimillonarios, grandes accionistas de las megaempresas transnacionales, encabezadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, sus subordinados y asociados, se han beneficiado enormemente, a costa de la inmensa mayoría de la población. En dichas instituciones, supuestamente mundiales, el poder de decisión lo tiene el gobierno de Estados Unidos. Este ha contado además con la unión de intereses de grandes potencias, como Inglaterra, Europa y Japón. Dispone asimismo de la colaboración de redes internas e internacionales de otras empresas y gobiernos, todos ellos articulados a organizaciones informales, como mafias y raqueteros políticos que actúan como operadores contratados, sicarios, e incluso como fuerzas paramilitares. La inmensa mayoría de la llamada “clase política”, de “los medios”, así como de otros dependientes y socios, incluso de los más bajos estratos sociales, han hecho del apoyo al proyecto “globalizador” su modo de vida, para obtener privilegios y pagos por sus servicios. Y si no pocos obran con cinismo y picardía, existen también quienes se engañan y acaban convenciéndose de que su trabajo en apoyo de neoliberales y señores mafiosos es para bien de su alma y de su país.

3°. Este proceso de ocupación integral, “transnacional” o “globalizadora” –de gran parte del mundo y de México— ha ocurrido en gran medida ya; pero tiene el proyecto de extenderse y profundizarse aún más, y hacer que todos los sectores y las ramas del Estado, la economía, la cultura y la sociedad mexicana formen parte del inmenso complejo dominado por el imperialismo. Los impactos directos e indirectos, abiertos y encubiertos de las redes actuales del imperialismo han comprobado –para quien quiera verlos y oírlos, y no tema reconocerlos— las grandes mentiras del neoliberalismo sobre la “economía de libre mercado”, sobre “los progresos y el desarrollo de la nación mexicana”, y sobre tantas otras “bondades neoliberales” que nos empobrecen y someten cada vez más. Hoy mismo, en medio de todos los desastres y desenfrenos que sufrimos, hay voceros que defienden con fingidas razones la privatización y desnacionalización de todo México. En realidad esos voceros de las fuerzas que dominan gran parte del mundo y del país, mienten incluso cuando llegan a aceptar los efectos perversos de sus políticas. Para seguir ocultándolos, unos a otros se echan la culpa y siguen aplicando, extendiendo y profundizando las mismas políticas que llevan a la miseria creciente de las mayorías, y al coloniaje informal e integral del país, acusando a los gobiernos más débiles o a los anteriores al suyo de no haber logrado las metas que ellos se proponen y que afirman estar fundadas en una presuntuosa ciencia de punta. Con distintos modos de engañar, buscan justificar o legalizar la continuación de las políticas neoliberales de ocupación y saqueo.

4º Este proceso de ocupación neoliberal ha provocado también una degradación profunda de la política y un vaciamiento de la democracia representativa, con la correspondiente crisis, descrédito y corrupción de los partidos, incluyendo a los de la llamada izquierda institucionalizada, que devienen útiles y funcionales al capital. Asimismo, el neoliberalismo fortalece sus funciones e instituciones represivas, transformándolas en garantes de la estabilidad social y del control autoritario de la fuerza de trabajo, la ciudadanía organizada y la sociedad civil. El fin esencial del actual Estado nacional de competencia es hacer rentable al país en el mercado neoliberal y optimizar las condiciones nacionales de rentabilidad del capital trasnacionalizado. Para ello lleva a cabo una permanente intervención económica, social, política, ideológica, cultural y militar, y, si es necesario, una guerra social interna para facilitar la penetración y explotación trasnacional.

5º. Mientras todo eso ocurre, criminalizan las protestas sociales, violan gravemente los derechos humanos, disimulan la impunidad, “aplican el derecho” a su arbitrio e incluso lo invocan para actos claramente violatorios de la Constitución y de las leyes de la República, y van introduciendo lentamente en nuestro marco jurídico un “derecho de excepción”. Por un lado le piden al pueblo mexicano que “obre conforme a derecho”, y por otro actúan violando sistemáticamente las leyes y la Constitución, pretendiendo además legalizar la arbitrariedad. Así, con ese doble rasero quieren esconder la violación o desestructuración permanente del derecho público y privado, civil y penal, y sobre todo del derecho Constitucional.

6º. Y como si todo estuviera orquestado, pasan de sus conceptos de “gobernabilidad democrática” a los de “gobernanza”. En nombre de la “seguridad nacional” —al estilo de la administración Bush— desatan una fingida guerra contra el terrorismo, en la que tal vez a diferencia de aquél, utilizan al Ejército, provocando relaciones de odio mutuo entre éste y el pueblo, mientras alientan con sus políticas públicas y privadas la corrupción de los partidos, los Poderes de la Unión y de cuanto líder grande o pequeño se preste a ser asimilado.

7º. Con tamañas medidas, ellos mismos están conscientes que han llevado al país a una crisis de las instituciones y a la liquidación de una gobernabilidad mínimamente democrática. Pero están listos a dar los pasos necesarios para tomar las medidas político-militares contra la ciudadanía insumisa y contra los pueblos indígenas autónomos que defienden sus recursos, territorios y tierras, su cultura, vida y dignidad.

8º. Este proceso de ocupación integral se ha realizado con dos armas tradicionales: la represión y la cooptación, el autoritarismo exacerbado de Estado y la asimilación, asociación y corrupción. Esta doble política busca hoy como ayer que los propios mexicanos se atemoricen o se vuelvan cómplices y socios menores de la pérdida y sometimiento de nuestro país. Se aplica así de nuevo la política que un presidente de Estados Unidos llamó “de la zanahoria y el garrote”. El objetivo de la misma consiste, simultáneamente, en sembrar el miedo y en comprar al temeroso, sumándolo o sometiéndolo a los líderes-socios y a las fuerzas de apoyo social, cultural, político, militar, para-militar y económico del sistema. Esa política se aplica hasta en los estratos más bajos y miserables de la sociedad, con más miedo y menos pago.

9°. El proceso de ocupación integral de México, sus consecuencias y peligros, se advierte en prácticamente todas las medidas que las fuerzas dominantes han venido tomando desde los años ochenta, con base en un proyecto de represión-negociación, en el que los acuerdos se logran con la lógica pragmática de los oportunistas: “ganar algo hoy, aunque se esté más sujeto, corrompido y amolado mañana”; y aunque “mañana” los “gringos” y sus aliados ocupen mayores, más y mejores posiciones, fuerzas, empresas y poder. Hecho que se vuelve evidente a nivel mundial desde el 2005, año en el que el gran capital y el imperialismo colectivo encabezados por Estados Unidos han decidido aplicar (siempre que la correlación de fuerzas lo aconseje) la nueva “política de concesión cero” a los movimientos de pueblos indígenas, ciudadanos y trabajadores que exijan el cumplimiento de los derechos humanos integrales, individuales y colectivos, civiles y políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales, nacionales, étnicos y de género, alcanzados en luchas anteriores.

10º. La persecución tiene en la mira a los insumisos que insistan en la realización de un proyecto pacífico y legal que les permita satisfacer los intereses generales y el bien de todos, y acabar con el proyecto neoliberal que nos esclaviza y coloniza, y que corresponde a una nueva política de conquista integral y de “desarrollo del subdesarrollo”, de destrucción de nuestro patrimonio natural, cultural, científico, artístico y comunitario, así como de menoscabo de las infraestructuras encaminadas a la solución de los problemas sociales y nacionales, propios del interés general y del bien común en México y el Mundo.

11°. A contracorriente de la propaganda neoliberal, la nación sigue siendo el espacio de nuestras luchas de resistencia, y la base estratégica de nuestra articulación con las resistencias de las naciones y los pueblos del mundo entero al capitalismo. La disputa por la nación pasa por la defensa de sus recursos naturales y estratégicos, por la lucha contra la ocupación neoliberal de nuestros países. La resistencia patriótica es fundamento de las transformaciones democráticas y sociales de largo aliento, que nuestro país requiere urgentemente.

12° Próximos a celebrarse el Bicentenario del inicio de la Guerra de Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, los objetivos de construir una nación libre, soberana y pluricultural y de garantizar la justicia social, han sido traicionados y continúan siendo un pendiente histórico. Peor aún, la creciente integración a Estados Unidos, la subordinación a los intereses de las potencias y las grandes corporaciones, la aplicación de las políticas neoliberales que destruyen las conquistas sociales históricas, y hoy la amenaza de imponernos un Plan México o la “Iniciativa Mérida”, han venido alejando aquellos objetivos por los que tantos cientos de miles de mexicanos sacrificaron su vida.

Las dimensiones de la ocupación

2. Cómo ocurre el proceso de ocupación integral

13° El territorio mexicano encierra enormes riquezas materiales y culturales. Es una tierra con grandes reservas de agua y un amplio espectro de minerales, que van del oro al uranio y de los inorgánicos a los apreciados hidrocarburos. Con 2,7 millones de km2 de mar patrimonial y 9 mil 330 kilómetros de costas, generalmente de aguas tibias, circundadas por arrecifes coralinos y pobladas por especies marinas muy variadas y valiosas, cuenta con un suelo fértil que dio origen al maíz -amenazado hoy por la revolución verde, los transgénicos y el TLCAN-, así como con cientos o miles de especies más igualmente en peligro y muchas ni siquiera identificadas por la ciencia, que hacen de México un área de megadiversidad.

14° Al TLCAN, megaproyecto que aceleró el proceso de ocupación contemporáneo, mediante la desregulación del patrimonio nacional, la extranjerización total de la planta productiva y la mercantilización del campo (la Madre tierra), se siguió el Plan Puebla Panamá, proyecto de infraestructura para la integración territorial, energética, biológica y maquiladora, con el fin de resolver el déficit energético de Estados Unidos, trasladar el problema de la migración y los trabajos precarios hacia el sur —creando así una nueva frontera de la conflictiva socioeconómica—, y para dejar en manos del Banco Mundial, Conservación Internacional y otros organismos similares la invaluable riqueza biológica del Corredor Mesoamericano, que es pieza central de comunicación y canal de alimentación y enriquecimiento entre las selvas húmedas del norte de Chiapas (muy particularmente la Lacandona) y del sur del Continente (la cuenca amazónica).

15° Estos megaproyectos, atravesados por el del corredor del Istmo de Tehuantepec, son acompañados hoy por otros de naturaleza distinta: los megaproyectos de seguridad, que comprometen ya no sólo la soberanía alimentaria o económica de México, sino íntegramente su soberanía como nación. La Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), que no es ni tratado ni acuerdo, para eludir la sanción de la sociedad, pone en riesgo la vigilancia de nuestras fronteras, y desde allí nuestra seguridad interior, así como la independencia de las fuerzas de seguridad de México, por una supuesta amenaza del terrorismo. Los cuerpos de seguridad de Estados Unidos, en cambio, tienen la facultad de actuar para garantizar la seguridad de la región completa, con atribuciones en suelo mexicano, que son, por decir lo menos, inconstitucionales. Curiosamente, se agregan a la ASPAN, la integración energética (el saqueo de nuestros hidrocarburos), tan delicada por el valor material y simbólico del petróleo en México, y el libre tránsito de especies (biopiratería legalizada).

16° Como si fuera insuficiente, en la actualidad se refuerza la ASPAN con un Plan copiado de la triste y desastrosa experiencia colombiana, la denominada “Iniciativa Mérida”, que aportará recursos estadounidenses para el combate al narcotráfico en México, pero que serán, como los créditos atados, otorgados en especie y acompañados de las instrucciones de uso y de los instructores estadounidenses. El Plan México y las políticas de “inteligencia” y “seguridad” que se están poniendo en marcha son una amenaza a la sociedad mexicana. Se trata de romper tejidos comunitarios, crear una cultura de la delación y sospecha, y de convertirnos a todos en potenciales delincuentes a juicio de algunas altas autoridades que nadie controla, que no tienen sanción social, y que obedecen las directivas del Comando Norte de Estados Unidos.

17° Saqueo económico hasta la última gota de petróleo, hasta el último grano de maíz criollo, hasta el último código genético, provenga de planta, animal o ser humano; este es el escenario que se construye con los megaproyectos económicos, y que se garantiza con los megaproyectos de seguridad. Disciplinamiento social, fragmentación, represión directa, selectiva, masiva, mediática, subliminal, simbólica, hasta convencernos de que aislados, solos y encerrados es como podemos construir nuestra felicidad. Disuadirnos de actuar, atemorizarnos, des-sujetizarnos, es el propósito. Colocarnos en la situación de sospechosos, mediante el mecanismo “tolerancia cero”, el operativo desmovilizador. La disolución de la nación mexicana, el objetivo estratégico, y convertirnos en “estrella” de Estados Unidos de Norteamérica, el “mejor futuro posible”.

3. La dimensión económica. Integración subordinada total

18° La economía mexicana se encuentra hoy mucho más integrada a un proceso que inicia y termina fuera del país. Constituye una pieza intermedia de un rompecabezas que se arma y se decide en el extranjero y de acuerdo con una lógica ajena a las necesidades y voluntades internas. El mercado interno es alimentado por bienes importados y la producción interna nutre las cadenas mundiales. Esto es signo de una pérdida de autosuficiencia y, por tanto, de una vulnerabilidad económica acrecentada. La incorporación al mercado mundial, en la mayoría de los casos es a través de las filiales de empresas extranjeras que operan en el país, y, cuando no, sirve solamente para elevar la jerarquía de nuestros supermillonarios en las listas de Forbes, nunca para fortalecer la capacidad de autorreproducción y autodeterminación de la nación mexicana.

19° La política económica, en un país que depende del exterior, se orienta total y casi indiscriminadamente hacia la obtención de divisas. Entregar los recursos petroleros, gasíferos, agrícolas, mineros o cualquier otro, generando incluso desabastecimiento interno, se justifica por la obtención de esas divisas que, inexplicablemente, en vez de aplicarse al bienestar nacional, se acumulan en las bóvedas del Banco de México o se fugan bajo la forma de ganancias o de abonos a la eterna deuda externa. Exportar jóvenes en condiciones de alto riesgo para obtener remesas; exportar petróleo, depredando el ambiente natural y social, y vaciando aceleradamente los yacimientos; exportar trabajo, realizado sin protección ni derechos, con salarios diez veces menores que los del resto de América del Norte y con jornadas de trabajo abusivas, maquilando productos de los que no podemos hacer uso, porque son sólo una pequeña pieza de un proceso ajeno: éstos son los pilares de la economía y las finanzas del país.

20° El campo ha sido depredado: los campesinos han quedado sin créditos y con tierras que se van reduciendo y desgastando, acosados por los empresarios del agrobussines y por la necesidad de explotar exhaustivamente sus parcelas, sin permitirles descanso. Se ha perdido capacidad de autosuficiencia y, simultáneamente, competitividad. Los subsidios al campo se destinan a los grandes empresarios, en vez de apoyar la producción campesina, que es la que más conserva las especies criollas. Primero la revolución verde y hoy la importación de granos de baja calidad, pero bajo precio, y la introducción de transgénicos, han acabado con el cuerno de la abundancia y diversidad del que nos enorgullecíamos todavía en los años sesenta del siglo pasado1. El debilitamiento de nuestra autosuficiencia alimentaria tiene en enero de 2008 una fecha fatal: en virtud del cumplimiento del TLC, los granos básicos (maíz, frijol) quedarán, desde ese momento, absolutamente desprotegidos. Serán arrasados por la falta de créditos o subsidios, por los precios o por los cultivos transgénicos, si los campesinos, que están acentuando sus protestas, no son apoyados por la sociedad en su conjunto.

21° La deuda externa, de 42 mil 604.3 millones de dólares2, motor original de la conquista financiera que imponía créditos atados al modelo productivo del exterior, y hacía depender cada vez más a los países endeudados de los grandes prestamistas y de sus tasas variables, se acompaña hoy de una abultada deuda interna de un billón 498 mil 608.3 millones de pesos3, construida con dudosos mecanismos, entre los que destaca el rescate bancario. Podría afirmarse que las deudas interna y externa conforman un mismo paquete que, subdividido, crea la falsa ilusión de estarse liberando de la sujeción externa, pero que, con la extranjerización del sistema financiero, mantiene las finanzas del país, y en general la política económica, sometida a las disposiciones de los organismos acreedores externos, del FMI y del Banco Mundial. Con la creciente deuda externa se impuso un nuevo tributo colonial al pueblo de México. Paradójicamente, esta deuda crece al mismo tiempo que se empieza a entregar el petróleo al exterior (por inversiones en el sector). Esto es, se abren simultáneamente dos canales de extracción de nuestras riquezas que, en una espiral maligna, van secando los pozos del patrimonio nacional.

22° La política monetaria, que debería responder a las necesidades internas de ajuste, es prisionera del Banco Mundial y del FMI, desde el momento en que se decretó la autonomía del Banco Central. El gobierno mexicano pierde el control de las políticas monetarias y se refuerza así la aplicación de un proyecto colonizador, empobrecedor, excluyente y desnacionalizador. Con la política de endeudamiento externo-interno, y con la política que determina el valor del peso como divisa, los grandes monopolios y sus complejos militares-empresariales pueden extender su fuerza, aumentar sus utilidades y propiedades a discreción.

23° Ante una situación de abastecimiento del mercado interno por importaciones, de un sector productivo en parte precarizado y casi totalmente orientado a la exportación, con base en el abaratamiento de salarios; con un turismo de enclave y con una industria extractiva saqueada, así como con un sector social desmantelado, las actividades que dinamizan el empleo, y en las que se refugian los mexicanos que no emigran, son cada vez más el narcotráfico, las actividades ilícitas y deleznables, como la pornografía y la pederastia, y los cuerpos de seguridad, que no dejan de crecer para controlar el descontento frente a esta descomposición. ¿Qué clase de sociedad se está conformando sobre estas rutas?

24° La divisa privatizadora bajo el proceso de ocupación neoliberal arroja un saldo escalofriante y aún está por cobrar sus últimas cuentas. A estas alturas, más del noventa por ciento de lo que alguna vez fueron empresas del Estado han sido malbaratadas, en lo que ha constituido un negocio redondo para empresarios nacionales y extranjeros, que primero fueron subsidiados por ellas, luego las compraron por debajo de su precio real, en algunos casos fueron generosamente “rescatados” con fondos públicos, para luego volverlas a comprar a precio de ganga. Ha sido así que sectores como los bancos quedaron ya casi por completo en manos extranjeras. Ahora se va por lo que queda como pendientes de la agenda privatizadora, lo que pomposamente se denomina como las reformas estructurales de “tercera generación”, que además representan nichos seguros para la inversión: la energía (petróleo y electricidad), la salud y la seguridad social, la educación pública, el patrimonio cultural, la biodiversidad y el agua. Es la privatización de la vida, en contraposición a cualquier futuro de justicia, equidad y bienestar social.

25° El petróleo, símbolo de la soberanía nacional desde el momento de su expropiación y patrimonio esencial del pueblo de México, ha sido objeto de una privatización hormiga, mediante los contratos de servicios múltiples. Simultáneamente, ha servido para financiar los gastos gubernamentales a costa de su descapitalización, que hoy es argumento para inyectarle inversiones privadas. Y de la misma manera, la amenaza de privatización se cierne sobre la electricidad y el agua. Sólo la resistencia activa mostrada por diferentes sectores de la sociedad ha logrado detener hasta hoy estos procesos, que son reclamados por el Banco Mundial y los inversionistas interesados.

26° México enfrenta una crisis de agua, a pesar de su dotación natural de ríos y lagos, contaminados, por cierto, en un 94 por ciento. En los últimos años han desaparecido cinco lagunas y alrededor de 38 ciudades presentan problemas de agua. Once millones de personas no tienen acceso a agua potable y la conflictiva social por problemas relacionados con el agua o con su utilización productiva, como es el caso de la construcción de presas hidroeléctricas, se incrementa proporcionalmente a su escasez.

27° Los largos años de ocupación neoliberal han dejado un panorama desolador para la gente que depende de su trabajo para vivir. Para los que tienen la fortuna de tener trabajo, de 1982 a la fecha el salario ha perdido el 70 por ciento de su poder adquisitivo; es decir, se necesitaría un incremento del 200 por ciento para recuperarlo. Más de la mitad de la población en edad de trabajar se encuentra en el desempleo, el subempleo o, en el mejor de los casos, en la llamada “economía informal”, como un fenómeno que ha adquirido carácter estructural, incluyendo las cadenas “informales” de producción o distribución de mercancías, en las que miles de personas a domicilio o en pequeños talleres inhumanos, producen o distribuyen por su cuenta para las grandes compañías, marcas y tiendas de autoservicio, sin que éstas los reconozcan como sus trabajadores.

28° Quienes encuentran “empleo” se enfrentan también ahora al empleo precario: sin seguridad, sin prestaciones, con salarios de hambre y en condiciones en general violatorias de la Constitución y las leyes laborales. Para burlar sus obligaciones e inhibir aún más la organización colectiva, los patrones recurren crecientemente a la tercerización o subcontratación. Por si fuera poco, existe una verdadera campaña para hacer aparecer toda conquista laboral como un privilegio, enfocada ahora especialmente a reducir los derechos a una jubilación y pensión dignas. Para evitar las violaciones a las leyes, la solución es fácil: cambiar las leyes, y por ello se busca una reforma laboral que institucionalice la flexibilización brutal que se ha venido poniendo en práctica.

29° Como mancuerna de estas políticas neoliberales, se refuerza aún más la ausencia de libertad de asociación sindical, que en algunos casos se traduce en prohibición directa, como en las maquiladoras. Actualmente la mayoría de los trabajadores formales se encuentran bajo sindicatos y contratos de protección patronal; esto es, pactados mafiosamente entre “lideres” y abogados con los patrones, con el desconocimiento absoluto de los trabajadores. El fenómeno de la migración atañe a toda la población en el país, y está generando serios problemas políticos, sociales y económicos, obligando a plantear nuevas estrategias de convivencia social.

30° El 17 por ciento de los migrantes mexicanos tienen entre 15 y 24 años de edad4. Solamente en el último sexenio, más de tres millones y medio de mexicanos traspasaron la frontera hacia Estados Unidos. Algunas estimaciones señalan que el 9.4 por ciento de los mexicanos se encuentran fuera del país. Cerca de medio millón de connacionales fueron detenidos en el 2006 en Estados Unidos y deportados hacia México. Los emigrantes son también centroamericanos y atraviesan nuestro país sufriendo maltratos y violaciones a sus derechos humanos. Miles de hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y nicaragüenses son víctimas de violencia física, extorsión, tortura y privación ilegal de su libertad. Miles de mujeres han sufrido violaciones sexuales y abusos por parte de autoridades mexicanas. 5

31° Las políticas neoliberales profundizan las migraciones y provocan nuevas corrientes y patrones de movilidad laboral hacia las regiones de agricultura comercial, ciudades capitales regionales y de la frontera norte, centros turísticos, reforzando la histórica marcha rumbo a Estados Unidos. La fisonomía de los migrantes internos se diversifica étnica y generacionalmente, y se feminiza, al igual que la de los migrantes que cruzan la frontera hacia Estados Unidos, que es cada vez más heterogénea social y culturalmente: trabajadores del campo y la ciudad, clases medias empobrecidas y sin empleo, sin olvidar los “cerebros” fugados.

32° La xenofobia, casi siempre pensada hacia los extranjeros de nacionalidades varias, no se ha reconocido hacia otros migrantes internos que se desplazan por el territorio nacional, y quienes igualmente son exteriorizados, atributo para marcar diferencia, distancia y limitar derechos, racializados y excluidos por sus orígenes regionales, y estigmatizados como los de fuera en su propia nación. Es evidente una relación entre exclusión neoliberal, xenofobia y racismo, particularmente cuando se trata de los emigrantes indígenas en contextos urbanos, o el paso de un tipo de rechazo a otro, una vez que el otro se vuelve próximo y ocupa un lugar, se fija y arraiga en el territorio. Los excluidos pueden tener distintos nombres y procedencias culturales, regionales y nacionales. La interioridad y la exterioridad, así como la movilidad de las fronteras étnicas, culturales y locales, regionales, nacionales y transnacionales son constantes, como lo son sus cotidianas transgresiones.

33° El racismo y la xenofobia pueden dirigirse a muy distintos sujetos sociales internos y externos a la nación. El neoliberalismo fragmenta espacios de relaciones, identidades colectivas, la propia comunidad nacional y los movimientos sociales. Mientras estos procesos de fragmentación separan, se produce paradójicamente una homogeneización de las condiciones sociales y formas de exclusión que igualmente afectan a una diversidad de sujetos, y de las cuales pueden surgir estrategias comunes que articulen las luchas sociales.

34° En los últimos años se da por un hecho que México se encuentra en plena “transición a la democracia”, si bien con sus contradicciones, avances y retrocesos. En realidad no existe tal transición a la democracia. La “alternancia” de partidos y políticos no ha alterado la continuidad de las políticas neoliberales, la persistencia de las estructuras corporativas, la resistencia a saldar los crímenes del pasado y la ausencia de mecanismos verdaderamente democráticos, a través de los cuales la gente pueda participar y decidir. Tampoco ha cambiado la violación constante de los derechos humanos y las garantías constitucionales, la falta de control de los medios masivos de comunicación, la impunidad y la corrupción. Los comicios se reducen a un circo electoral que va de reforma en reforma, sin impedir la repetición del fraude, la falta de respeto al sufragio efectivo, la posibilidad de que los ciudadanos puedan votar por proyectos y no sólo por políticos de uno u otro color, el derroche de recursos públicos que se invierten en las campañas electorales y en los aparatos partidarios —que se creen los dueños del país y de la “democracia”—, sin propiciar la real disputa por el poder y evitar la “alternancia” de las mafias narco-político-financieras que predominan más allá de las fronteras partidarias. Para que exista o, mejor dicho, para que pueda iniciarse una verdadera transición a la democracia, es indispensable primero una ruptura tajante, profunda, con el viejo orden, el desmantelamiento de las añejas estructuras antidemocráticas, comenzar a saldar decididamente los grandes pendientes humanos, democráticos y sociales que existen en el país.

35° Las fuerzas armadas, cuidadosamente preparadas para la “guerra interna” y la contrainsurgencia, desde los tiempos de las escuelas militares panamericanas dirigidas por Estados Unidos, han pasado a ser verdaderos ejércitos de ocupación, emplazadas en vastas regiones del país y en prácticamente todas las regiones indígenas. Muchos de sus altos mandos están, como los políticos civiles, asociados al gran capital, en formas directas o indirectas. La dependencia y vinculación de las fuerzas armadas mexicanas con las estrategias militares y de inteligencia de Estados Unidos, en el marco del ASPAN, y a través de la asistencia, entrenamiento y apoyo de todo tipo de militares de ese país a sus contrapartes locales, han cerrado el círculo de la dependencia de México en el terreno militar, de seguridad e inteligencia. La militarización de la seguridad pública y los cambios legislativos para adecuar el marco jurídico-constitucional del país a las exigencias estadounidenses en materia de seguridad y terrorismo, acentúan el carácter neocolonial de nuestra dependencia.

36° La televisión y “los medios”, que producen la “verdad virtual”, a la manera de los antiguos magos de la India, capaces de hipnotizar a multitudes enteras, van imponiendo significados fabricados que sustituyen los sentidos comunes construidos colectivamente y, consecuentemente, tienden a borrar o parcelar las memorias y a generar una pasividad que inhibe la autodeterminación como un proceso directo, activo y participativo del pueblo de México.

37° Las elecciones han sido suplantadas en su añorado papel de representación de la ciudadanía por el oligopolio de la televisión, por el uso abierto y encubierto de múltiples recursos de la cultura mexicana y estadunidense en materia de trampas electorales y de “política sucia” antigua y electrónica, para lograr los resultados deseados. A esto se suma la influencia monetaria y la manipulación y violencia de los poderes fácticos, que deciden en última instancia el rumbo de la “transición democrática” y el carácter de la alternancia. Los procesos electorales se transforman en eventos mediáticos superficiales, en los que la oferta partidaria no difiere en la sustancia, y sólo permite una alternancia controlada por los grandes electores neoliberales.

38° El Poder Ejecutivo sigue usando al presidencialismo, aunque sin bases sociales y sin negociaciones para que se beneficie por lo menos sectores de campesinos, trabajadores y clases medias. El Poder Legislativo logra votos de unanimidad o de mayoría suficiente para aplicar las políticas neoliberales, entre pleitos por las curules y las “concesiones”, al tiempo que una llamada “nueva izquierda”, políticamente correcta, hace una oposición muy poco efectiva dentro del nuevo sistema de “partidos de Estado” que encabezan el viejo PRI y el restaurado PAN. El Poder Judicial toma algunas medidas autónomas, a las que después hace ajustes, interpretaciones, precisiones, con argumentos legales “magistrales”, en los que echa abajo sus efímeras oposiciones.

39° Los partidos políticos se han mimetizado con el Estado en la aplicación de la política neoliberal, de tal manera que son inconsecuentes con la defensa de los intereses nacionales, sociales y ciudadanos. Los partidos mexicanos son la expresión de la crisis de legitimidad y credibilidad que provoca la democracia tutelada por los poderes fácticos, las corporaciones, los monopolios mediáticos, el narcotráfico y la delincuencia organizada. Esta crisis alcanza también a los partidos de la izquierda institucionalizada, al ser absorbidos en las reglas del juego que establece el poder, y al dejar de ser portavoces de las causas populares y de los movimientos sociales. Al divorciarse de la sociedad, estos partidos devienen en grupúsculos marcados por el arribismo, el oportunismo y la corrupción.

40° Las políticas culturales del Estado mexicano y la transnacionalización corporativa neoliberal a través de los medios masivos de comunicación, la información y las llamadas industrias culturales, se han venido apropiando de la cultura con fines mercantiles y homogeneizadores. El patrimonio cultural, como memoria de la nación y de todos sus pueblos y componentes regionales, como soporte también de sus identidades, está siendo sitiado por las corporaciones transnacionales y por el uso privado que de él hacen las elites políticas regionales, y por la industria turística que ocupa lugares, costas, territorios y recursos naturales que pertenecen a la nación, y en los que habitan pueblos indígenas, a quienes se convierte en objetos exóticos de consumo.

41° El vaciamiento de valores y símbolos de identidad nacional que han guardado las propias instituciones culturales del Estado, el INAH y el INBA, y el despojo de sus funciones en defensa de este patrimonio nacional por instituciones como CONACULTA, violando el marco jurídico existente, ha abierto el camino a su privatización y desnacionalización. El control de los medios de comunicación ha significado la difusión de discursos y representaciones de un modelo de vida, de ser y de pensar único, que niega y distorsiona las especificidades y las diversidades culturales, y sus formas propias de significar el mundo. La homogeneización y las formas en que se mediatiza la creatividad popular y se amenaza el patrimonio étnico–lingüístico–cultural de la nación mexicana, son una estrategia de estos poderes para disolver toda frontera política, ideológica y cultural que pueda impedir el avance del capital transnacional. La producción industrial y masiva de lo cultural promueve el consumismo, el individualismo, la competencia y un supuesto humanismo global y, consecuentemente, busca subsumir lo colectivo, la solidaridad y la fraternidad, manifestando su etnocentrismo y desprecio por las identidades de pueblos y culturas, que han de ser el sustrato a partir del cual se articulen otras identidades colectivas y un humanismo global democrático construido en el diálogo intercultural.

42° En materia educativa, el proceso de ocupación está dirigido fundamentalmente hacia dos objetivos: por un lado, ocupar las mentes de los jóvenes, esto es, formar conciencias adaptadas a una situación social determinada, y, por otro, a producir la fuerza de trabajo necesaria, en función del lugar que ocupa el país en la división del trabajo del capitalismo internacional.

43° La ocupación en materia educativa ha quedado sancionada en los tratados comerciales y de libre comercio. Antes de la firma del TLCAN, bajo el salinismo, fueron modificados el Artículo 3° constitucional, la Ley General de Educación, que reglamenta dicho artículo y las demás leyes secundarias. Esto es, que todo el marco jurídico y legal que regía el sistema educativo nacional fue modificado en correspondencia con las nuevas reglas introducidas por el TLCAN. La repercusión más importante fue que dejó de concebirse a la educación como un derecho social, y, por lo tanto, asequible a todos, en todos sus niveles y formas, para convertirse en un servicio; es decir, algo que puede ser privatizado, y cuyo acceso dependerá de las posibilidades y preferencias individuales del consumidor. Esto significa, en materia de educación superior y media superior, anular la responsabilidad social del Estado y, consecuentemente, acabar con el principio de gratuidad.

44° El desmantelamiento del Estado benefactor y la imposición del modelo neoliberal implicó la elaboración y la instauración de nuevas políticas educativas, cuyo eje conductor ha sido el discurso de la calidad, la eficiencia y la competitividad. En nombre de la calidad se impulsaron medidas y reformas que modificaron de manera sustancial los esquemas de funcionamiento, las relaciones entre los distintos actores educativos dentro y fuera de las escuelas, los contenidos educativos y, de manera importante, los fines de la educación en el país. Para lograr estos objetivos, se han instrumentado los más diversos programas y políticas de gobierno, como la carrera magisterial, los estímulos a la productividad docente, o las “escuelas de calidad”6, encaminados a ganar un mayor control político del sistema educativo nacional, y una mayor subordinación de sus actores sociales.

45° Los programas de estímulos a los maestros alentaron el premio a la individualidad y a la competencia, eliminando la solidaridad y cooperación académica, promoviendo con ello una mentalidad empresarial, en la que los investigadores, “por iniciativa propia”, buscan “nichos” en el mercado, para colocar “el producto” o resultado final de su trabajo, pues de ello depende en gran medida el monto del ingreso o salario personal.

46° En este contexto, y como consecuencia de las restricciones presupuestales a la educación pública, pero además bajo las presiones de organismos financieros internacionales como la OCDE y el Banco Mundial, se alentó a las universidades públicas a diversificar sus fuentes de financiamiento; lo que, traducido quiere decir por un lado imponer a sus alumnos un aumento en el cobro de colegiaturas, y, por otro, ponerse al servicio de las empresas que compararán los productos universitarios por una buena cantidad de dinero. En una palabra, estamos hablando de un proceso de privatización de la educación superior. También, como consecuencia del TLC, quedó abierto a la inversión privada el mercado de la educación. Lejos de lo esperado, no llegaron con abundancia los capitales extranjeros, pero los inversionistas nacionales ocuparon rápidamente el nuevo espacio que se abría. Así, entre 1990 y 2002 las escuelas particulares de nivel superior pasaron de 800 a más de 2 mil, y la matrícula privada creció de 22 a 33 por ciento respecto de la matrícula nacional.

47° Como parte de esta misma tendencia general de privatización y mercantilización de la educación, legitimada bajo el discurso de la calidad, los gobiernos neoliberales dejaron de impulsar el crecimiento de la Universidad Autónoma tradicional que conocemos (cuyas tres funciones básicas son la enseñanza, la investigación y la difusión de las culturas), para promover, primero el crecimiento de la universidad privada, la universidad a distancia y la creación de Institutos y “Universidades” Tecnológicas. Estas últimas han recibido un gran apoyo gubernamental en los últimos años, y se han creado ya más de 100 planteles; sin embargo, en realidad no son universidades (que cumplen mínimamente con las tres funciones básicas ya mencionadas), sino centros de capacitación y adiestramiento laboral post-bachillerato, con ciclos cortos de educación, basados en la nueva concepción de un profesionista deshumanizado y sin conciencia histórica, con una concepción pedagógica centrada en la enseñanza de manuales técnicos, y vinculados directamente con las empresas privadas enclavadas en la localidad, cuyos directivos deciden en última instancia los programas de estudio y los perfiles profesiográficos de la región.

48° Esta política de impulso a modalidades de educación superior, distintas a la Universidad Pública Autónoma tradicional, fue planteada de manera deliberada para contener el crecimiento de la matrícula en las mismas, evitando así por un lado los problemas que provocaría al gobierno la presión de miles de jóvenes que no tienen la oportunidad de continuar estudiando, aunque también para cubrir con los requerimientos laborales que exige la cada vez mayor complejidad tecnológica en el ámbito laboral. Para que el país pueda atraer la inversión extranjera que busca el gobierno, es necesario ofrecerles una mano de obra dócil y bien capacitada.

49° Una de las consecuencias sociales más graves de la aplicación de la política neoliberal en materia de educación, ha sido la exclusión de miles de jóvenes a ejercer su derecho a recibir educación universitaria. Ante la creciente demanda de acceso, y para legitimar estas políticas de exclusión, se optó, siempre bajo el discurso de la calidad, por hacer más selectivos y rigurosos los mecanismos de ingreso a las universidades. El argumento es que sólo entren “los mejores”. Se esconde así el hecho trágico de que en nuestro país sólo el 23 por ciento de los jóvenes en edad de cursar estudios superiores, están inscritos en el sistema educativo nacional.

50° En términos de “dominación ideológica”, toda la educación en México, desde el nivel básico hasta el superior, está siendo modificada por sucesivas reformas en sus contenidos y planes de estudio. En esencia, todos los cambios tienen como denominador común preparar a los alumnos para resolver problemas técnicos concretos, manteniéndolos en un estado de pasividad; es decir, sin conciencia crítica de sí mismos y de la sociedad. Para esto se puede, y es necesario prescindir del estudio de la historia, artes, humanidades; pero es indispensable aprender a leer, a escribir (habilidades en el manejo del español) y conocer los números (habilidades en el manejo de la aritmética).7

51° En síntesis, el discurso neoliberal ha sido muy eficiente en el campo de batalla ideológica, y en gran medida ha sido exitoso en ocupar las mentes de los funcionarios, profesores y estudiantes, para que en aras de “la calidad”, el “desarrollo económico” y la “integración laboral”, apoyen una educación desnacionalizada, con amnesia histórica y funcional al modelo hegemónico vigente.

4. La dimensión jurídica o normativa

52° En el periodo del 2000 al 2006, México tuvo la visita de 20 Mecanismos Internacionales del Sistema de Naciones Unidas y del Sistema Interamericano. De estos mecanismos se han derivado 16 informes que dan cuenta de la situación de los derechos humanos, en temas como tortura, migrantes, discriminación, independencia de magistrados y abogados, defensores de derechos humanos, vivienda adecuada, desplazados, indígenas y violencia, entre otros. Sin embargo, con todo ello el país ha venido acumulando una cantidad enorme de recomendaciones, que no logran que el gobierno dé pasos decididos para proteger debidamente los derechos humanos en la vida cotidiana, pues aún se padecen violaciones graves y sistemáticas, como son las ejecuciones extrajudiciales, la tortura y las desapariciones forzadas, además de la prácticamente nula garantía de los derechos económicos, sociales y culturales. Todo esto aunado a la impunidad y a severos problemas de acceso a la justicia.

53° Violaciones graves de los derechos humanos que han quedado impunes son las matanzas de Aguas Blancas, en Guerrero, en 1995; la de Acteal, en Chiapas, en 1997, y la de El Charco, igualmente en Guerrero, en 1998; los más de 600 casos de crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen durante la guerra sucia de los años 60, 70 y 80; las agresiones y el asesinato contra periodistas y medios de comunicación social; la violación sistemática contra los derechos individuales y colectivos de los miembros de los pueblos y comunidades indígenas; la muerte y violaciones graves a los derechos humanos de cientos de migrantes que intentan cruzar las fronteras de Guatemala con México, y de México con Estados Unidos, así como las violaciones a su derecho a la seguridad jurídica y al debido proceso; el hostigamiento en contra de las/los defensoras/es de derechos humanos; la criminalización de la protesta social y la reciente represión a los movimientos sociales, como han sido los casos de Cancún (2003), Guadalajara (2004), y sobre todo San Salvador Atenco (2006) y Oaxaca (2006), a los que podríamos añadir la represión contra los obreros de la SICARTSA en el 2006, sólo por mencionar algunos. Todo esto es muestra de que no se ha logrado atender de manera integral las violaciones de los derechos humanos, mediante una adecuada e imparcial investigación, garantías al debido proceso, sanción y reparación de daños.

54° La impunidad continúa siendo una constante y es una muestra de los pocos avances concretos en materia de derechos humanos en México. Entre los casos paradigmáticos se encuentran la discriminación y violencia de género en los asesinatos y desapariciones de mujeres y niñas que han ocurrido no sólo en Ciudad Juárez, Chihuahua, sino también en otros estados de la República, como Sonora, Sinaloa, Nuevo León y el Estado de México; la violencia de género ejercida por militares en contra de indígenas en varios estados del país; las violaciones a los derechos sexuales y reproductivos, especialmente de las mujeres y los crímenes de homofobia.

55° Al final de la administración foxista ocurrieron graves atropellos a los derechos humanos por parte de las autoridades estatales y federales, que recurrieron a la represión policial como una medida para sofocar los descontentos sociales en diversas regiones del país. En lo que va de este sexenio se ha mantenido la impunidad a favor de los culpables de esas violaciones a las garantías individuales y han ocurrido otras, como las detenciones de los líderes sociales oaxaqueños, su internamiento injustificable en penales de alta seguridad, los tratos crueles, inhumanos y degradantes de los que han sido víctimas estando en prisión, así como su posterior consignación por el delito de secuestro equiparado a 67 años y medio de cárcel; la muerte de la indígena de 73 años Ernestina Ascensión Rosario en la sierra de Zongolica, Veracruz, presuntamente causada por elementos del Ejército, así como los ya referidos atropellos del 14 de junio, 27 de octubre y 27 de noviembre del año 2006, y los del 16 de julio de 2007 en Oaxaca. Además, las autoridades han exhibido un reprobable desinterés en el cumplimiento de su responsabilidad de perseguir y castigar a los culpables de violaciones a los derechos humanos. La exoneración por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional y un juez de Saltillo, de catorce de los veinte militares en servicio activo que el 11 de julio de 2006 participaron en los delitos de violaciones sexuales (propios e impropios), lesiones, intimidaciones y tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como la debilidad con la que actuaron los organismos de procuración e impartición de justicia de Coahuila.

56° En lo que va de la administración de Felipe Calderón, desde su toma de posesión no hay tampoco determinaciones y definiciones claras y contundentes de política pública al respecto, y el tema apenas se incluyó en forma muy acotada en el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2012; por el contrario, se ha incurrido en prácticas como el notable incremento del empleo de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna, así como la aceptación tácita de la criminalización de la protesta social que, se sabe desde siempre, propician violaciones masivas a las garantías individuales, las libertades y los derechos políticos. Es más, con el pretexto del combate a la delincuencia organizada ha llegado a proponer reformas penales contrarias a la Constitución, que comprometen gravemente la vigencia de derechos humanos fundamentales, y en la última reforma que realizó el Senado al Código Penal Federal, se asimiló de manera confusa al delito de terrorismo la protesta social pacífica y el derecho a la manifestación pública. Todo ello ha hecho pensar en el propósito del régimen de montarse sobre el reclamo de la sociedad de ver satisfecho su derecho a la seguridad, para deslizarse hacia un gobierno cada vez más autoritario y represivo.

La lucha por la independencia y la soberanía nacional sigue

Ante esta situación de verdadera emergencia nacional en que nos encontramos, llamamos a todas las fuerzas patriotas y nacionales a continuar con el proyecto de lucha, que puede y debe ser pacífico, por la democracia. Conscientes de que el anhelo histórico de México consiste en estructurar un país soberano y democrático, que permita a todos los integrantes de su nación su pleno desarrollo, en su unidad y en su pluralidad, en sus comunidades y para todos y cada uno de sus miembros. Ello significa impulsar la solidaridad y el apoyo entre los componentes de la sociedad.

Es necesaria e impostergable la organización de comunidades autónomas en todo el país; comunidades cuyos miembros se autoidentifiquen y se autogobiernen democráticamente para la producción-intercambio-defensa de su alimentación, sus artículos de primera necesidad, su educación y concientización, con niños, mujeres, ancianos y hombres para la defensa de la vida, del patrimonio público, de los pueblos y de la nación, para la preservación del medio ambiente y el fortalecimiento de los espacios laicos y de los espacios de diálogo, que unen en medio de diferencias ideológicas y de valores compartidos.

Llamamos respetuosamente a las comunidades existentes, o a quienes tomen las iniciativas de sus propias organizaciones, a ejercer en todo momento la democracia como libertad, como pluralidad de creencias filosóficas y religiosas, como honestidad individual y colectiva, con claridad en el manejo de los fondos y recursos públicos o colectivos; como desmercantilización de servicios, que sólo pueden darse aumentando la cultura comunitaria y las relaciones de interés social general.

Llamamos respetuosamente a esas comunidades a no embarcarse en discusiones abstractas o dogmáticas sobre las mejores formas de organizarse. Todas las experiencias muestran que para los propósitos emancipadores, la lógica de la combinación de fuerzas y organizaciones es más eficaz, cuando lo principal es lograr objetivos comunes. Según su historia, conocimiento y experiencias de organización y lucha, cada movimiento escogerá las organizaciones jerárquicas para fines de defensa, en tanto para esos fines éstas revelen ser las más eficaces. Y lo serán siempre que entiendan el “mandar obedeciendo” como los lineamientos generales que les dan las bases, e informando a éstas de sus actos, sin salirse de esos lineamientos. Y, en todo caso, proponer los cambios necesarios a las bases y darles la última palabra en la decisión.

Al mismo tiempo que llamamos a la unidad en la diversidad de las fuerzas patriotas y liberadoras, pedimos que reflexionen sobre la importancia que para la lucha por la independencia de la nación, para la democracia en México y para un nuevo socialismo tiene la construcción de alianzas, frentes o bloques, en los que los trabajadores y pueblos marginados, excluidos y discriminados tengan, dentro de las organizaciones alternativas, un peso real y moral efectivo, por su fuerte presencia, y por la decisión inquebrantable de no traicionarlos a la hora del triunfo, como ha ocurrido en el pasado, en que se les usa y mediatiza a la hora de las luchas liberadoras y se les olvida y abandona a la hora de los triunfos.

Ninguna alianza, frente o bloque construirá otro mundo posible y mejor que se encamine a la emancipación humana, si no tiene física y moralmente presentes a los pobres de la tierra y a quienes están decididos a echar su suerte con ellos. Cabe recordar que muchos grandes latinoamericanos cumplieron con ese propósito que Martí precisó para las luchas de nuestra América.

No son tolerables ni morales ni “políticas” ni “realistas” más burlas a los pueblos indios y a los trabajadores proletarios, que siempre han sido utilizados como carne de cañón o como instrumento por quienes, cuando triunfan, los dejan en iguales o peores condiciones de exclusión y discriminación, hechos vergonzosos que se dan desde la lucha por la independencia de México hasta la traición colectiva a los acuerdos de San Andrés. Impedir que esas traiciones se repitan es posible, y si no se cumplen al pie de la letra, otro mundo mejor será imposible.

No nos engañemos y no nos engañarán: México hará una gran contribución a la liberación humana.

Juntos luchamos, juntos ganaremos, gobernaremos juntos.

“Por Paz con Democracia”

Pablo González Casanova, Víctor Flores Olea, Miguel Concha Malo, Miguel Álvarez, Luis Hernández Navarro, Alicia Castellanos Guerrero, Gilberto López y Rivas, Héctor de la Cueva, Ana Esther Ceceña, Magdalena Gómez, Higinio Muñoz, Samuel Ruiz García, José Antonio Almazán, Dolores González, Pablo Romo Cedano, Gonzalo Ituarte Verduzco, Juan Bañuelos, Juan Brom, Oscar González, Guillermo Briseño, Guillermo Almeyra, Alfredo López Austin, Carlos Fazio , Rafael Reygadas, María Fernanda Campa Uranga, Manuela Alvarez y Santiago Alvarez.

1 En el momento en que se rompe la autosuficiencia alimentaria, o incluso como parte de los mecanismos que la precipitan, se inicia la importación de maíz de baja calidad para forraje y las políticas de dumping que no solamente arruinan a los campesinos, sino que facilitan la erradicación de especies nativas de mucho mayor calidad nutricional, pero de menor rendimiento productivo. Actualmente se importan alrededor de 10 mil toneladas., un tercio del maíz que se consume en el país.

2 Es el saldo de la deuda externa neta del sector público federal. Datos del Banco de México a junio de 2007.

3 Deuda interna neta del sector público federal al cierre de julio del 2007.

4 Según expertos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)

5 Ver datos de Sin Fronteras I. A. P. y Frontera con Justicia A. C.

6 El programa de “escuelas de calidad”, por ejemplo, otorga recursos adicionales a las escuelas de educación básica, con el objetivo de mejorar las condiciones infraestructurales de las mismas; sin embargo, por un lado está basado en una relación comercial, mediada por el dinero, entre el gobierno federal, el local y los distintos actores de la escuela (docentes, estudiantes y familias), y, por otro, profundiza, en lugar de subsanar las desigualdades existentes, ya que el programa establece que la cantidad de recursos que aportará la federación dependerá de la cantidad de recursos que aporte la propia escuela. Como resultado, las escuelas que más dinero pueden aportar, más recursos reciben, y viceversa.

7 Este es el sentido de la última reforma realizada a la educación secundaria (la RIES, Reforma Integral a la Educación Secundaria), que entró en vigor a partir del ciclo escolar 2006-2007.

* La Jornada
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