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Luis Javier Garrido: La Sentencia

El país vive uno de los peores momentos de su historia por las políticas antinacionales y antipopulares del gobierno entreguista de Felipe Calderón.

1. La sentencia de 45 años en contra de Ignacio del Valle, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), de San Salvador Atenco –detenido desde hace dos años en el penal de alta seguridad del Altiplano–, pronunciada por el juez penal primero de Texcoco, Alberto Cervantes, el 21 de agosto, que se suma a la sentencia previa de 67 años y seis meses dictada por el mismo juez (lo que le acumula un total de 112 años de prisión), así como la sentencia de 31 años y 10 meses a otros 11 dirigentes del FPDT, todas ellas por los hechos del 4 y 5 de mayo de 2006 en Atenco, constituyen una aberración jurídica que avegüenza lo mismo al Poder Judicial federal que al pueblo de México.

2. ¿A quién puede extrañarle tras esta decisión que los policías culpables de innumerables delitos, incluyendo el de violación, durante su actuación en los operativos de esos días, permanezcan impunes? ¿O que algunos de los luchadores sociales detenidos, como el joven Héctor Galindo, permanezcan incomunicados en celdas de confinamiento, con la complicidad de los visitadores de la CNDH?

3. El “modelo político” neoliberal le ha asignado al Poder Judicial el papel de legitimar las decisiones políticas por muy aberrantes que éstas sean, y esto ha determinado que en el México de “la alternancia” no existan tribunales autónomos y que durante los años del panismo oscuros ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o magistrados y jueces “de consigna” estén ya convalidando decisiones de un poder político que actúa como mandatario de intereses privados, incluso extranjeros, y el caso de Atenco resulta por ello significativo.

4. Las sentencias en contra de los dirigentes del frente parecen ser no sólo una advertencia a los luchadores sociales que se oponen en los países sometidos por los mecanismos de “la globalización” –como es el caso de México– a los grandes intereses trasnacionales, sino que buscan sentar al mismo tiempo un precedente metajurídico para el futuro inmediato, de ahí su carácter monstruoso, pues rebasan cualquier fallo judicial en contra de opositores políticos del periodo del porfiriato o de los peores años del priísmo, como el sexenio diazordacista.

5. La aberración es absoluta asimismo si se considera la naturaleza de las acusaciones en contra de dirigentes campesinos que no cometieron delito alguno y a quienes se les responsabiliza por secuestro y ataques a las vías generales de comunicación. El instrumento utilizado desde los años 40 hasta el diazordacismo fue el delito de disolución social establecido en el artículo 145 del Código Penal, que fue suprimido como consecuencia de un debate abierto por el movimiento estudiantil y popular de 1968 (único punto, por cierto, del pliego petitorio de entonces que aceptó Díaz Ordaz), pero ahora se recurre a cualquier tipo de acusación, incluso de delitos del orden común, insostenible desde la lógica jurídica.

6. La paradoja resulta en consecuencia muy clara: un gobierno ilegítimo, cuyos principales integrantes son verdaderos presuntos delincuentes de Estado, empezando por Felipe Calderón, a quien se ha señalado en los últimos meses no sólo por peculado y tráfico de influencias como por innumerables delitos electorales, que le permitieron usurpar el cargo, y ahora nada menos que por haber cometido el delito de traición a la patria al pretender entregar a compañías extranjeras la industria petrolera nacional –que es de carácter estratégico para el país–, y sobre cuyo jefe de gabinete, el ciudadano español Juan Camilo Mouriño, se han presentado innumerables pruebas de presunta delincuencia organizada, se atreve a acusar de incontables delitos a algunos de los más dignos luchadores sociales de México.

7. Las sentencias no son únicamente “absurdas y abusivas”, como las calificó en agosto la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos, al evidenciar la desastrosa situación que hay en México en la materia, agravada por el hecho de no existir un Poder Judicial autónomo. Muestran sobre todo la impunidad del poder político, que quiere vengarse de luchadores sociales que al defender sus tierras frenaron el proyecto trasnacional multimillonario de construcción de un aeropuerto internacional, y que pretende por este acto despótico amedrentar al pueblo ciudadano.

8. Estos fallos judiciales muestran la colusión PAN-PRI en las grandes decisiones de Estado y su objetivo de imponerle al país un modelo económico –y político– transexenal, y por lo mismo son corresponsabilidad, como lo fueron los operativos del 4 y 5 de mayo de 2006, de Calderón y del gobernador priísta mexiquense Enrique Peña Nieto, y no van dirigidos por lo mismo nada más contra una organización social –el FPDT– o contra todo el movimiento social organizado, sino que constituyen una sentencia contra el pueblo de México.

9. Echarlas abajo y lograr la inmediata e incondicional libertad de Ignacio del Valle y de sus compañeros del frente es, por lo mismo, una responsabilidad de todos, más allá de ideologías y de capillas, si no se quiere que las estructuras fascistoides del actual poder político asfixien en poco tiempo todos los espacios de libertad por los que pugna el pueblo de México.

10. El mes patrio de 2008, marcado por la lucha de resistencia en defensa del petróleo, debe ser también de la defensa de los derechos individuales de los mexicanos si no se quiere que el actual gobierno avance en su pretensión de criminalizar a los movimientos sociales.

* La Jornada

* http://www.jornada.unam.mx/2008/09/05/index.php?section=opinion&article=024a1pol

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Andrés Manuel López Obrador: Discurso en la Asamblea Informativa del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo

Amigas y amigos:

Les agradezco de todo corazón la asistencia a esta asamblea nacional informativa. La fuerza de nuestro movimiento dimana del pueblo, de los nobles ideales que nos inspiran y de la perseverancia.

A tres días de cumplirse dos años del fraude electoral del 2006, aquí estamos haciendo valer nuestras razones, reafirmando nuestros objetivos de defender al pueblo y el patrimonio nacional, comprometidos en transformar la vida pública de México.

Al paso del tiempo se ha ido confirmando que fuimos víctimas de un gran fraude electoral, de una confabulación de intereses mezquinos para seguir imponiendo una política injusta, antipopular y entreguista. El fraude causó un daño inmenso: frenó el avance democrático del país; denigró a las instituciones y quien se ostenta como presidente de la República está totalmente desprestigiado, carece de autoridad moral y de poder real porque nadie lo respeta ni obedece.

Pero lo más lamentable es que el fraude nos ha llevado a más pobreza, desempleo, más crisis de bienestar social y  desamparo, a más inseguridad y más violencia.

Todo lo cual, si se hubiera respetado el voto ciudadano, no se estaría padeciendo o, cuando menos, habría la esperanza de salir adelante y no la sensación de frustración que empieza a dominar en amplios sectores de la sociedad.

La falta de sensibilidad de los potentados y de su representante en la Presidencia, es cada vez más evidente. Por ejemplo, ante la carestía que padece el pueblo, en  vez de apoyar a los productores nacionales para lograr la autosuficiencia alimentaria, lo que ha propuesto Calderón es seguir comprando lo que consumimos en el extranjero, lo cual no frenará el aumento de precios y va a significar más abandono al campo y mayor salida de divisas.

Aquí conviene señalar que en tan sólo 18 meses que lleva el gobierno usurpador, mientras el salario mínimo ha venido aumentando en 4 por ciento anual, los precios de la mayoría de los productos básicos se incrementaron de manera desproporcionada, como no sucedía desde hace 12 años.

Hay regiones en el país donde los campesinos han dejado de sembrar porque el precio del fertilizante subió 200 por ciento; y casi todo el pueblo está padeciendo porque el precio de la tortilla aumentó en 60 por ciento, el pan en 65 por ciento, el frijol en 90 por ciento, el arroz en 140 por ciento, la leche en 40 por ciento, el huevo en 85 por ciento, el pollo en 50 por ciento, la carne de res en 60 por ciento y el aceite en 124 por ciento. En suma, en 18 meses, la capacidad de compra de la inmensa mayoría de mexicanos se ha reducido en 30 por ciento.

De la misma manera, ahora cuando se ha desbordado la inseguridad y la violencia en el país, lo único que se le ocurre al presidente espurio es amenazar con el discurso propagandístico de la “mano dura” y de ahí se desprende el querer resolver el problema con más policías, más soldados, más cárceles, leyes más severas, condenas más largas, todo lo cual no basta para enfrentar un asunto que se ha originado por 26 años de estancamiento económico, por mayor desigualdad, por la falta de empleo y educación para los jóvenes, por la corrupción y por el modelo de vida que han venido fomentando las elites a través de los medios de comunicación, donde lo más importante es triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole y donde el dinero siempre se impone sobre la moral y la dignidad del pueblo.

La delincuencia y la convulsión social son producto de la pobreza y de una estructura de clases corrupta que ignora o menosprecia a los pobres. Mientras en una sociedad hay oportunidades para todos también hay tranquilidad social. Cuando hay mucha gente desempleada, económicamente desposeída y sin esperanzas, es mayor la tentación de escapar, de la amarga realidad, mediante las drogas y la violencia.

Sin justicia no hay garantía de seguridad, ni de tranquilidad, ni de paz social. La única solución de fondo en el combate a la delincuencia, la más humanitaria, eficaz y probablemente la menos cara, consiste en combatir el desempleo, la pobreza, la desintegración familiar, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas.

Pero desgraciadamente los hombres del poder en México no tienen vocación cívica ni dimensión social. Los domina el egoísmo. No están dispuestos a rectificar, a cambiar la política económica que han venido imponiendo. Por el contrario, ahora quieren apropiarse de la industria petrolera nacional. A pesar de que el país está hundido en una profunda crisis económica y de bienestar social, ellos insisten en seguir saqueando, en despojar al pueblo de su patrimonio y de su porvenir.

No se ponen a pensar que si se aprobaran las reformas privatizadoras de Calderón, habría más pobreza, más desempleo, pero también más frustración y violencia, lo cuál ni a ellos mismos les conviene, porque nadie podría vivir en un país con tanto desorden social.

A menos que estén dispuestos a permanecer como rehenes en casas amuralladas, a viajar en carros blindados y a moverse con nubes de guardaespaldas, pero a eso, francamente, no se le puede llamar vivir.

De modo que si ellos no alcanzan a entender que el petróleo en manos de la nación es un factor de estabilidad política y social, a nosotros nos corresponde actuar con responsabilidad y evitar la degradación de la vida pública de México y la destrucción del país.

No puede ser que por la enajenación que produce la ambición al dinero, se destruya lo más preciado para todos que es la tranquilidad y la paz social. Nosotros queremos que nuestros hijos y nuestros nietos puedan caminar por la calle, libres de miedos y temores.

Además, tenemos otras razones para impedir la entrega a particulares de la industria petrolera.

Nos oponemos a la privatización porque sería reabrir la puerta a las compañías petroleras extranjeras, en menoscabo de la soberanía y del patrimonio nacional. Queremos seguir siendo un país, no aceptamos convertirnos en una colonia.

Nos oponemos a la privatización porque las reformas a las leyes secundarias propuestas por el presidente usurpador violan nuestra Constitución Política.

Nos oponemos a la privatización porque detrás de las mentiras de la falta de dinero y de tecnología para modernizar a Pemex, y de la publicidad manipuladora, está realmente la corrupción del grupo Calderón-Mouriño y sus acuerdos inconfesables con las empresas extranjeras para montarse en el negocio del petróleo.

Nos oponemos a la privatización porque mientras el petróleo sea propiedad de la nación, los mexicanos tendremos la esperanza de convertirlo en palanca del desarrollo nacional para industrializar el país, crear empleos, fortalecer el mercado interno, reducir los precios del gas, la luz y las gasolinas y garantizar el bienestar del pueblo.

Y nos oponemos a la privatización porque arrebatar jamás trae nada bueno. El despojo del petróleo creará un ambiente de insatisfacción y farsa, que nos mantendrá en constante riesgo de confrontación y habrá más inseguridad e inestabilidad política.

No podemos dejar de señalar que por este movimiento y con la contribución de muchos otros ciudadanos concientes y responsables que actúan por su cuenta, se ha podido impedir, hasta ahora, la privatización del petróleo.

No olvidemos que Calderón quería que sus reformas entreguistas se aprobaran en el Congreso en quince días, al vapor, en sigilo y de espaldas al pueblo. Pero nuestros legisladores, senadoras y senadores, diputadas y diputados, del PRD, del PT y de Convergencia, actuaron de manera consecuente y tuvieron el arrojo de tomar las tribunas del Congreso para impedirlo. Todo ello con el apoyo de los brigadistas del Distrito Federal, en especial, de las mujeres.

Con esta primera acción, no sólo se frenó el madruguete o albazo legislativo, sino que se ganó tiempo para organizarnos mejor e informar al pueblo. Aquí doy a conocer que, de la última asamblea del 27 de abril a la fecha, visitamos todas las capitales de los estados de la República y 97 cabeceras municipales de las diversas regiones del país para celebrar asambleas e integrar brigadas en defensa del petróleo. Hoy podemos decir, con mucha satisfacción, que ya somos 200 mil brigadistas.

También informo que al día de hoy se han distribuido a nivel nacional, 368 mil copias de videos, 3 millones de volantes, 18 millones 500 mil folletos con artículos de análisis y reflexión, y 19 millones 560 mil historietas. Nuestro reconocimiento a quienes han ido casa por casa, colonia por colonia, barrio por barrio y pueblo por pueblo a entregar esta información. Así mismo nuestro agradecimiento afectuoso y fraterno, a caricaturistas, escritores, artistas y técnicos que han ayudado voluntariamente en la elaboración de los contenidos de estos materiales para la orientación y la concientización del pueblo.

El movimiento de resistencia civil, los legisladores del Frente Amplio Progresista, el Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo y otros ciudadanos independientes, hicieron  posible que el PRI y el PAN aceptaran el debate que se está llevando a cabo en el Senado, donde, por cierto, vamos ganando. Quienes han ido a representarnos han argumentado mejor y han demostrado que las pretendidas reformas son anticonstitucionales, son privatizadoras y van orientadas a profundizar la corrupción en Pemex.

Desde el principio de estos debates dimos a conocer nuestra propuesta que se sustenta en cinco lineamientos básicos:

  1. Que se destinen todos los excedentes por precios altos del petróleo al fortalecimiento de Pemex para ser invertidos en exploración, perforación, refinación, petroquímica, mantenimiento y construcción de ductos e instalaciones petroleras, así como para el desarrollo tecnológico y la búsqueda de fuentes alternativas de energía.

    Estos excedentes, significarán para este año 20 mil millones de dólares adicionales, que al ser entregados a Pemex representarían más del doble del presupuesto actual de este organismo público. Sólo agregamos que desde el gobierno de Vicente Fox no hay transparencia ni se conoce el destino de estos recursos.

  1. Que se fortalezca al Instituto Mexicano del Petróleo para llevar a cabo, entre otras actividades, las investigaciones para la exploración de petróleo en tierra y en aguas someras, fundamentalmente en el sureste, donde realmente existen reservas posibles y probables, hasta para 20 años en adelante.
  1. Que el Consejo de Administración de Pemex reduzca su número de miembros que dependen del Ejecutivo Federal y del Sindicato, y en su lugar el Congreso elija, por consenso de todos los partidos, a representantes de la sociedad civil, de inobjetable honestidad, cuya tarea primordial sería evitar la corrupción en los contratos públicos, el conflicto de intereses y el tráfico de influencias.
  1. Que se fortalezcan las áreas sustantivas de Pemex para atender sobre todo los problemas operativos que tienen que ver con la disminución de la producción en la Sonda de Campeche, donde no sólo se extrae menos petróleo crudo por la declinación del yacimiento Cantarell, sino también por problemas de contaminación de nitrógeno y de agua, que ha llevado a cerrar 80 pozos y a quemar a la atmósfera alrededor de 700 millones de pies cúbicos diarios de gas, por falta de inversión y negligencia de los anteriores y actuales directivos de Pemex.
  1. Que se reunifique Pemex en una sola empresa del Estado, revirtiendo su división artificial en diferentes subsidiarias, para manejar de manera integral todo el sector energético, desde la extracción del crudo y gas hasta la refinación y la petroquímica y para aprovechar toda la cadena de valor que permita impulsar la generación de electricidad y el desarrollo económico independiente que necesita el país y el bienestar del pueblo de México.

Ya es un hecho que el debate sobre el petróleo se ha extendido a todo el país. Los ciudadanos, las organizaciones sociales y las universidades públicas han organizado foros de discusión y análisis acerca de esta cuestión. Mención especial merece la iniciativa que tomó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro Robles, para organizar una discusión amplia y plural de investigadores y académicos en la más prestigiada universidad de América Latina.

Hoy, a pesar del cerco informativo, la gente sabe más de este importante asunto y ha quedado claro que si el petróleo es de todos los mexicanos, todos tenemos derecho a opinar. De ahí que reconocemos la decisión asumida por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, de llevar a cabo el 27 de julio, una consulta ciudadana en la Ciudad de México. Marcelo Ebrard no sólo es un buen gobernante, es un dirigente político consecuente y un importante promotor del proyecto alternativo de nación.

Es necesario mencionar que aunque se hicieron todos los trámites en la Junta de Coordinación Política del Senado, ante el IFE y los gobiernos de los estados, la respuesta de la derecha, del PRI y del PAN, fue el rechazo y la descalificación para realizar la consulta nacional.

La postura de la clase gobernante se puede resumir en lo expresado por el director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles, quien sostuvo que la reforma petrolera es un asunto demasiado complejo para someterlo a una consulta popular. Cuando son ellos los que no están preparados para la democracia. En realidad lo que exhiben es su escaso poder de convencimiento y el miedo que le tienen al pueblo.

De todas maneras, como aquí se ha dicho, vamos a organizar, con el apoyo de los ciudadanos, la consulta nacional. Hago un llamado a todos los brigadistas para empezar a promover la participación de la gente en este trascendente ejercicio democrático.

Es importante también que estemos atentos y listos para movilizarnos, porque seguramente en las cúpulas del PRI y del PAN están pensando que, aunque pierdan los debates y la gente se exprese en la consulta en contra de la privatización del petróleo, ellos van juntar los votos, con sus prácticas de siempre, para querer imponer desde el Congreso sus reformas entreguistas.

Por eso no está de más volver a reiterar desde esta plaza pública que estamos dispuestos a defender el petróleo con toda la determinación y firmeza que exijan las circunstancias. Y que quede claro: no aceptaremos ningún cambio jurídico que viole la Constitución, que privatice el petróleo y que vulnere la soberanía nacional. El petróleo es nuestro, de todos, y no se convertirá en negocio de unos cuantos, ni de nacionales y mucho menos de extranjeros.

Amigas y amigos:

Durante este tiempo que llevan usurpando el gobierno los potentados, se han cometido grandes injusticias que estamos obligados a denunciar.

Como es sabido, en la Suprema Corte acaban de rechazar cerca de 2 millones de amparos que interpusieron los Trabajadores al Servicio del Estado, incluidos los maestros, contra la Reforma a la Ley del ISSSTE.

Los hombres y mujeres de esta institución volvieron a enseñar el cobre. Se confirmó que la mayoría de los ministros no están ahí para hacer valer la constitución y hacer justicia, sino para legalizar los despojos y los abusos de los poderosos.

A los trabajadores afectados por esta decisión, les decimos que no se desalienten, que sigamos luchando, que pronto, muy pronto, se tendrán condiciones para dar marcha atrás a todas esas medidas que afectan sus conquistas laborales.

También nos solidarizamos con los pueblos indígenas de Chiapas, ante los actos de provocación que se han venido suscitando en los últimos tiempos. Es muy irresponsable de parte del gobierno usurpador estar hostigando a comunidades que han optado por organizarse y defender, pacíficamente, sus legítimos derechos.

Exigimos la libertad de los presos políticos y la presentación de los desaparecidos. También demandamos el castigo a los funcionarios responsables de abusos y violaciones a los derechos humanos en Oaxaca.

Nos solidarizamos con los ciudadanos que en todo  el país defienden los bosques, el agua y el medio ambiente. Expresamos nuestro apoyo a quienes se oponen a la destrucción del cerro de San Pedro, símbolo del estado de San Luis Potosí, por la acción depredadora de una empresa minera canadiense.

De manera especial, denunciamos al gobierno federal y al del estado de Hidalgo, porque han autorizado a una empresa española, modificando normas y creando nuevos reglamentos, la construcción de un basurero de desechos tóxicos en el municipio de Zimapán. Este pueblo prehispánico se encuentra ubicado en una zona de barrancas, y sus mantos acuíferos se verían seriamente contaminados con la operación de dicho basurero, causando graves e irreversibles daños a la salud y al medio ambiente. En esta infamia, las autoridades se han puesto del lado de la empresa extranjera en vez de defender al pueblo. Actualmente hay unos 800 agentes de la Policía Federal Preventiva y se realizan sobrevuelos de helicópteros para intimidar a la población. Un grupo de abogados del gobierno legítimo presentará las demandas jurídicas correspondientes y acudirá a instancias internacionales.

Amigas y amigos:

Es triste la realidad que se vive en nuestro país. Si antes todo iba mal, ahora todo ha empeorado. Millones de familias están padeciendo por falta de empleo o porque sus ingresos no les alcanzan ni siquiera para lo más indispensable. A los jóvenes se les ha cancelado el futuro, no tienen trabajo, son rechazados en las universidades públicas y no tienen para pagar las cuotas de las universidades privadas; se les orilla a emigrar o a tomar el camino de las conductas antisociales. Muchos mexicanos viven hacinados, enfermos y sin seguridad social.

Santa Fe, los centros turísticos, las plazas comerciales, las colonias exclusivas donde viven los potentados y un corto etcétera, no son más que islotes en un océano de marginación y pobreza.

Por eso no podemos ni debemos cansarnos de pensar y de ser como somos. No hay nada más importante en  esta vida que luchar por los humillados y ofendidos. En momentos aciagos, insistir tercamente en construir una sociedad mejor es poner en acción el humanismo y es contribuir, cuando menos, a alejar el desánimo de los que sufren y a mantener viva la llama de la esperanza.

Por eso fue acertado el no claudicar después del fraude, el darle continuidad a nuestro movimiento, el seguir enarbolando el proyecto alternativo de nación y seguir apostando a la construcción de una nueva República, donde no domine ni el odio, ni la codicia y lo principal sean los sentimientos y el bienestar del pueblo, su dignidad, su cultura y su inmensa bondad.

Este ideal que compartimos millones de mujeres y de hombres, podrá alcanzarse si seguimos trabajando todos los días, desde abajo, con la gente y con una inquebrantable fe en la causa que defendemos.

El cambio que necesita México no lo impulsará la llamada sociedad política, tampoco vendrá de los potentados que insisten en profundizar la desigualdad y mantener un régimen de corrupción y privilegios.

Lo que tendrá que venir saldrá del pueblo mismo como una aurora de libertad, y es hasta entonces que habrá patria para el pobre y patria para el humillado, y todos tendremos nuevas y poderosas razones para vivir, soñar y triunfar en este gran país, generoso y eterno.

¡Viva México!

¡Viva la Resistencia Civil Pacífica!

¡La patria no se vende, se ama y se defiende!

* Discurso de Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, en la Asamblea Informativa del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, en el Zócalo de la Ciudad de México. 29 Junio 2008

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José Cueli: La circuncisión y el amor brujo

El modelo del “Block Maravilloso” freudiano, en opinión de Jacques Derrida, incorpora entre otras cosas lo que en apariencia habría parecido contradecir, bajo la forma de una pulsión de destrucción, la propia pulsión de conservación, que se podría denominar la pulsión de archivo, el mal del archivo: “Ciertamente no habría deseo de archivo sin la finitud radical; sin la posibilidad de un olvido que no se limita a la represión. Sobre todo, y he aquí lo más grave, más allá o más acá de ese simple límite que se llama finidad o finitud: no habría mal de archivo sin la amenaza de esa pulsión de muerte, de agresión y de destrucción. Ahora bien, esta amenaza es infinita, arrastra la lógica de la finitud y los simples límites fácticos, la estética trascendental, se podría decir, las condiciones espacio-temporales de la conservación. Digamos más bien que abusa de ellos”.

En la implicación de lo infinito, el mal de archivo está tocando el mal radical.

El otro aspecto crucial aludido por Derrida es el asunto de la singularidad literal que se perfila hacia la figurabilidad. “Inscribiendo de nuevo la inscripción, conmemora a su manera, en efecto, una circuncisión”. Trazo que marca una incisión en plena piel. Asunto de estratificación laminada, sobreimpresión peliculada de marcas epidérmicas que desafían al análisis. Archivos sedimentados, de los cuales algunos estuvieran como tatuajes, inscritos en plena epidermis de un cuerpo propio” (…) Imposible capricho epidérmico (…) Figurabilidad y pulsión de destrucción que se maquilla con tintes de erotismo, siendo un hermoso ejemplo de ello el desesperado cante al amor perdido que incita a la realización de sortilegios y de invocación a las fuerzas del mal, en el rincón de los “encantamientos” como en la obra El amor brujo, de Manuel de Falla: imagen del fuego fatuo, si le huyes te persigue, si le llamas echa a correr. Está donde no le llaman, acude cuando no se le invoca (…) Presencia de una ausencia, fugacidad del instante…

Asimismo, las alusiones de Derrida al asunto de la estratificación laminada, de la sobre-impresión peliculada y de la resistencia y desafío al análisis que bien puede conectarse con la mecánica del proceso onírico.

Después del tatuaje, la cicatriz u ombligo del sueño o del texto –el sueño es una lectura-escritura– desaparecen y se ocultan (en su develamiento) bajo todo género de ropajes. Es en el ombligo del sueño-sueño (La inyección de Irma) el lugar en que los hilos del sueño se aposentan en el no-sentido. Ese ombligo incognoscible –dice Freud– donde los hilos del sentido se enmarañan haciendo imposible desenredarlos, ese centro, el no sentido, que es tanto como aceptar que la clausura de la metafísica no es hermética, sino que presenta fisuras por donde lo irracional hace su aparición.

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J. Enrique Olivera Arce: Reforma energética. ¿Por qué tanta prisa?

La derecha no para mientes en su propósito de imponer a la Nación un proyecto ajeno a la historia e intereses del pueblo de México. La tarea de desinformar, en el tema del petróleo, que por cierto no es tema menor,  es constante y cotidiana, valiéndose de todos los recursos disponibles para lograr su propósito. En este contexto, se inscribe la labor de zapa de muchos políticos, legisladores y comunicadores encargados de magnificar diagnósticos catastróficos, propalar verdades y mentiras a medias y descalificar a quienes patrióticamente se manifiestan a favor de defender un recurso natural, que es propiedad social de todos los mexicanos,  y al que al Estado se le tiene encomendado ejercer dominio exclusivo en su explotación.

En este escenario, llama la atención el que algunas voces, magnificadas por los medios de comunicación, opongan al debate en el seno del Senado, una prisa injustificada por la aprobación en el Congreso de la Unión de la llamada “reforma energética”. Eso sí, para no confrontar su insistencia con el pensar de las mayorías, aclaran que debe preservarse la rectoría por parte del Estado; cuidándose de poner un velo que medianamente oculte el propósito último de transferir la explotación petrolera a particulares y, específicamente, a empresas extranjeras.

Para justificar la prisa, se antepone lo urgente a lo importante. Hablándose de la necesidad de satisfacer demandas y rezagos, lo mismo en materia de pago de pasivo ambiental, abatimiento de la pobreza, del analfabetismo, de la insalubridad, de las carencias de infraestructura social y productiva, como de la reconstitución del campo mexicano frente a una inminente crisis alimentaria. Todo con cargo a la renta petrolera y en el marco de un diagnóstico amañado de la situación que guardan la Paraestatal (PEMEX) y las reservas disponibles de hidrocarburos.

Privilegiándose la idea no probada de que en las condiciones actuales, Pemex no genera suficientes recursos para apalancar tanto su propio desarrollo como el del país en su conjunto; que las reservas probadas actuales se agotarán en un período de 9 años y que, por tanto, urge acceder a mantos petrolíferos presuntamente existentes en aguas profundas del Golfo de México. Cuanto antes se “modernice” la Paraestatal y se acceda al “tesorito” calderonista, mejor, dice la derecha, calificando al debate en el Senado como “estéril Torre de Babel”.

Pasándose por alto que los resultados que se derivan del debate en el Senado, no sólo implican  confrontar o validar  criterios y propuestas tendientes a rescatar, fortalecer y modernizar a la Paraestatal. También está de por medio el valorar visiones y estrategias de largo aliento que comprometen el futuro de México.

Pemex no es una empresa mercantil más, a la que haya que adaptar a  modernas corrientes y modelos de organización y gestión; la materia prima sobre la que opera, es un recurso no renovable y de carácter estratégico para la Nación; su objeto último no es el de cualquier empresa privada cuya finalidad  es la acumulación y reproducción de la ganancia, a su rentabilidad económica se le hace acompañar por la rentabilidad social en beneficio de todos. Entre otras cosas, aporta contribuciones fiscales a la Federación, que ningún otro tipo de empresa privada estaría dispuesta o en condiciones de pagar. Ni se puede ni debe, sometérsele en su modernización únicamente a criterios economicistas ó inmediatistas, de ajuste e inserción a la economía global, basados en expectativas de urgencia. Muchos menos a intereses políticos de corte sexenal, como los ya explicitados por algunos gobernadores.

Pero hay algo más, que no se quiere tomar en cuenta, ó que de considerarlo, le inquieta a la derecha, le ofende y le teme: El debate sobre el petróleo que tiene lugar en el Senado, con todo y sus limitaciones y propósitos últimos presuntamente negociados con anterioridad en lo oscurito, reivindica, así sea de manera imperfecta, el derecho de todo ciudadano a estar informado y ser escuchado, así como la obligación de la representación popular a dar cuenta de su gestión a los electores. Principios democráticos cuyo ejercicio aún en ciernes, es de la mayor relevancia para la vida actual y futura de la Nación.

A lo que habría que agregar, como un “plus”, (y en esto reside la urgencia de la derecha para cancelar el ejercicio y forzar la aprobación de las iniciativas), que el debate en el Senado se ha hecho extensivo a la calle. Contribuyendo  con una importante lección al pueblo de México, sobre la necesidad imprescindible en todo tiempo y con mayor razón en tiempos de crisis, del retorno a la vigencia plena de nuestra Carta Magna; entendiendo esta como el pacto social, político y programático, que los mexicanos nos hemos dado para propiciar una equilibrada e incluyente convivencia entre diferentes, a lo largo y ancho del territorio nacional. Ello implica para todos, el conocerla, leerla a conciencia, y asimilarla a cada uno de nuestros actos en la vida cotidiana; lo mismo en el terreno de lo social que en lo económico, político y cultural; así como exigir de las autoridades su cabal cumplimiento.

La Constitución General de la República no es historia inerte plasmada en un texto. Es la historia viva de una Nación que a lo largo del tiempo y tras mucha sangre derramada, deja como legado y lo proyecta al futuro, lo que el pueblo de México quiere y debe entender por una sana convivencia sustentada en la paz, la concordia, el respeto mutuo, el trabajo, la educación, la salud, y el acceso a una vida digna. Lo que debe entender como aspiración a un modelo de país que le satisfaga en sus necesidades de crecimiento y desarrollo. Honrarla, respetarla  y defenderla, es honrar, respetar y defender nuestra propia historia como pueblo. La Carta Magna, es pasado, presente y futuro de México. En ella reside nuestra voluntad soberana y en ella descansa lo que debemos entender por defender el petróleo de la Nación.

Lección de vida que la derecha no puede suprimir a voluntad, de un plumazo y a espaldas de la Nación. De ahí la prisa.

pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

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Pedro Echeverría: Gobierno de Calderón y empresarios desesperados por la delincuencia y el petróleo

1. Al parecer, según el mismo gobierno ha reconocido, varias decenas de altos mandos y mandos medios del ejército mexicano se pasan, casi sin pensarlo, a las filas del narcotráfico. Mientras el ejército coloca sus mantas en los Zócalos de principales plazas del país invitando a la población a ingresar al ejército asegurando así a los campesinos y clases medias un trabajo y un salario ante el brutal desempleo que sufre la nación, en los campos de combate al narcotráfico aparecen otras mantas pero invitando a los miembros del ejército (ya bien entrenaditos y con armas) a ingresar a las filas del narcotráfico por un pago mayor. Con un discurso hueco el gobierno ilegítimo de Felipe Calderón está desesperado llamando al “patriotismo” y a la “unidad” sin darse cuenta de su enorme desventaja: el discurso del dinero, en las sociedades capitalista, es más importante que cualquier discurso moralista pronunciado por alguien conocido como inmoral y tramposo.

2. Basta con oír los discursos del presidente Calderón exigiendo “unidad patriótica” alrededor de su gobierno; ver al jefe panista Martínez insultando a López Obrador; escuchar a algunos empresarios exigiendo la privatización del petróleo y a los conductores y comentaristas de radio y TV acusando al gobierno de no poder someter por la fuerza a la llamada rebelión de la delincuencia ni a la oposición de izquierda; basta con ello para darse cuenta que la clase dominante está desesperada y sin saber qué hacer. Lo que parece vislumbrarse (al iniciarse ayer los debates en el legislativo) es que la reforma privatizadora ya no será aprobada porque la derecha no ha tenido argumentos para defenderla y que el narcotráfico tampoco podrá ser sometido porque muchos altos gobernantes y jefes del ejército están coludidos con los altos jefes del narco. Sólo había qué imaginar el brutal desprestigio de Calderón frente al gobierno yanqui.

3. ¿Quién puede olvidar que Calderón tuvo como primer acto de gobierno el anuncio del aumento en sus haberes e inversiones al ejército y (como escribió Granados Chapa) “de dos maneras le confió (al ejército) la función policíaca poniéndolo a la cabeza de la Operación Conjunta Michoacán, y transfiriendo miles de agentes de la Policía Militar a la Federal Preventiva, que reafirma así su condición de cuerpo castrense disfrazado pero identificable”. ¿Se acuerdan que la protesta presidencial del 1 de diciembre sólo fue posible por el enorme despliegue del Estado Mayor Presidencial, uniformados y vestidos de civil? Ese día inició Calderón su combate contra el narcotráfico ocupando con decenas de miles (tal vez cientos de miles) las ocupaciones militares a varios estados. Y a pesar de que como civil se vistió de militar y fue arropado por el ejército, parece que después de un año y medio, la batalla la está perdiendo y no sabe qué hacer.

4. Por otro lado, en los llamados “debates” sobre el petróleo, iniciados ayer martes 13 en la Cámara de Senadores los primeros ponentes: Cárdenas, Meyer, Ibarra, Pincheti, incluso la líder priísta Paredes, coincidieron en sus análisis y juicios en que el petróleo no podría privatizarse y que cualquier asomo en ese sentido debería reprobarse. Solamente el presidente del PAN y el investigador Elizondo defendieron el proyecto calderonista. La realidad es que después de aquella sesión que duró unas cinco horas y fue transmitida por el Canal del Congreso y en Internet, pudo verse que la derecha carecía de ponentes, de ideas y juicios para defender la privatización del petróleo y que han preferido escudarse en la frase de que “no quieren privatizar PEMEX y que sólo buscan atraer inversiones privadas. Algún ponente demostró que la derecha no estaba a la altura de defender su propia ideología privatizadora y que prefería negarla o esconderla.

5. Esos dos problemas (narcotráfico y privatización del petróleo) son los que no dejan dormir al señor Calderón porque de ellos dependen otros asuntos graves; pero además hay otros más directos que al parecer están cubiertos (a propósito) por gruesos mantos de humo: crecimiento del desempleo, desconfianza de inversionistas, aumento de movilizaciones de protesta, total desatención de los servicios de salud y educación, crecimiento de la corrupción y encubrimiento de los pillajes del expresidente Fox y sus familiares. A punto de cumplir año y medio de gobierno, Felipe Calderón sigue sin realizar acción alguna en beneficio de la población. Lo que se recuerda de esos 18 meses es represión contra la lucha de Oaxaca y encarcelamiento de miembros de la APPO; haber sacado al ejército para ocupar varias entidades del país, haber reprimido y encarcelado a los campesinos de Atenco y firmado el Plan México con Bush.

6. A punto de transcurrir la cuarta parte de su sexenio, Calderón ha sido “un cero a la izquierda”, y no parece que pueda gobernar. Sabía él que si no aceptaba “que se limpiara la elección mediante un nuevo conteo de los votos” iba a ser un gobierno ilegítimo y, por tanto, tendría una oposición permanente. No le importó, más aún se burló de quienes así le reclamaban. Hoy Calderón no tiene ninguna autoridad moral para llamar a la unidad ante los problemas del país. Si el PRI ha aceptado no es por “patriotismo”, al contrario: es porque su oportunismo permanente por negociar cargos y poder lo tienen cogobernando, tal como lo hizo con Fox. Ante esa realidad de falta de apoyo, Calderón ha acudido desesperadamente, de manera suplicante, al gobierno yanqui para que el congreso apruebe la llamada “Iniciativa Mérida” y se comiencen a entregar los millones de dólares ofrecidos para la compra de armamentos, helicópteros y contrato de más militares.

7. Pero también la coyuntura yanqui le es desfavorable a Calderón. Los EEUU atraviesan en este momento por una situación económica difícil por la competencia internacional en la que China y algunos otros países torpedean sus productos en el mercado. Por otro lado Bush sufre desesperado por el desplazamiento que tiene su partido, el Republicano, ante el inminente triunfo del partido Demócrata con Obama a la cabeza. A pesar de los esfuerzos de Calderón porque se aprueben los miles de millones de dólares de la “Iniciativa Mérida”, parece que pueden pasar a la incubadora, hasta en tanto se define la sucesión presidencial. Sin embargo el Bush hará “hasta lo imposible” para asegurar un control más estricto de la zona, particularmente de su frontera sur. Consolidar “ayudas militares” a México, Colombia y Perú es esencial en estos momentos en que una serie de países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, buscan consolidar su independencia y soberanía.

8. Se espera que los movimientos de trabajadores, de ciudadanos y de izquierda crezcan a partir de esta coyuntura en que el gobierno de Calderón está demostrando una enorme incapacidad para solucionar problemas. Más aún, en caso de no aprobarse la privatización petrolera los mismos empresarios y los inversionistas yanquis podrían hacer a Calderón a un lado por no garantizarles los negocios prometidos. El lopezobradorismo sigue siendo una gran esperanza movilizadora; los profesores y la APPO oaxaqueños reaparecerán mañana (día del Maestro) con más fuerza; como cada año el movimiento magisterial de la CNTE sacude con sus manifestaciones la Ciudad de México y otras capitales del país; los electricistas del SME y otros sectores ligados a él han estado movilizados contra la privatización de los energéticos. Sólo falta la estrategia “mágica” que ayude a que esas organizaciones se pongan de acuerdo para conjuntar fuerzas.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=055058&Parte=0

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Gerardo Fernández Casanova: El debate, 20 años tarde

Si desnudamos de adjetivos y accidentes el conflicto que, en torno al petróleo, enfrenta hoy a la sociedad mexicana, vamos a encontrar que se trata de una confrontación de modelos económicos, que en buena medida incluyen visiones diferentes de país. Este tema debió haber sido ampliamente discutido desde 1988 cuando, por la vía del fraude electoral, Carlos Salinas de Gortari optó, de manera autoritaria y sin consulta, por insertar al país en el proceso de globalización impuesto por el Consenso de Washington. En efecto, puede decirse que a los mexicanos nos pasó de noche el cambio más profundo que se ha registrado en la historia del país. Con bombo y platillo y en cadena nacional, Salinas anunció la reestructuración de la deuda externa, dando a entender que era el producto de una negociación inteligente y patriótica, cuyo resultado sería la inserción de México en el primer mundo. Y la mayoría se tragó el anzuelo; la entonces reciente desaparición de la Unión Soviética y el fracaso del llamado socialismo real, colocaron a la izquierda mexicana en condición de adolescencia. Sólo el alzamiento zapatista del 1 de enero de 1994 manifestó el rechazo al neoliberalismo y la globalización, los que quedaron inmersos en el conjunto de reivindicaciones indígenas.

Nunca fuimos informados respecto de los compromisos que se signaron con el FMI y el BM. No hubo tal negociación, ni mucho menos inteligente y patriótica. Se trató simplemente de un convenio entre dos partes ligadas por la misma convicción ideológica y en la misma conveniencia de negocios personales. No fue de balde la imposición fraudulenta de Salinas, un anglopensante nacido en México. Así procedió la privatización de la banca, la de las telecomunicaciones, la de la televisión pública, la agraria, entre otras, para culminar con la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. Se fraguó el contubernio entre el PRI y el PAN, con el beneplácito del segundo que manifestó que el partido del gobierno había adoptado los principios panistas. Zedillo continuó con el desmantelamiento del estado y la entrega del país a los intereses del gran capital internacional: el rescate bancario del FOBAPROA, el más grande atraco a la Nación, seguido por la entrega de los ferrocarriles, el cierre de la CONASUPO y la entrega del mercado de alimentos a las transnacionales, los PIDIREGAS como fórmula encubierta para extranjerizar la ingeniería y la construcción de instalaciones para PEMEX y CFE. Para rematar con Fox y sus contratos de servicios múltiples para enajenar la explotación de gas natural en la Cuenca de Burgos o los permisos de generación de electricidad a los consorcios internacionales.

No obstante, esta caterva de vendepatrias fracasó en diversos intentos de llevar al nivel de ley la privatización de la actividad petrolera; no se atrevió a tocar la fibra nacionalista y prefirió manejarse con bajo perfil en la materia y, tramposamente, aplicar subterfugios para ir minando la operación estatal, entre otras formas por el criminal drenaje de los recursos financieros de la empresa y la dilapidación de los excedentes petroleros; por la liquidación o jubilación anticipada del personal técnico; por el abandono del esfuerzo tecnológico del Instituto Mexicano del Petróleo y, en general, por la definición de la empresa como proveedor de crudo al mercado gringo.

Hoy, una vez que lograron colocar a la empresa en condición de quiebra técnica, formulan su iniciativa privatizadora envuelta en la engañosa presentación como para salvar a PEMEX, haciendo énfasis mendaz en el fortalecimiento de la empresa de todos los mexicanos, con la pretensión de engañar a la opinión pública a base de propaganda televisiva y mediante la compra de talentos y plumas a su servicio. No es remoto suponer que, dada la magnitud del negocio en ciernes, pueda haber un grupo de legisladores propensos a vender su voto; mil millones de pesos alcanzan para cien diputados o senadores de a diez millones por cabeza, más barato que la campaña de medios y suficiente para asegurar la aprobación de las iniciativas.

Sin embargo, la derecha vuelve a equivocar su diagnóstico. Aún con todos los embates con que se ha pretendido cancelar la vena nacionalista del pueblo de México, esta subsiste y se fortalece en la medida en que mayor es el peligro para los intereses de la Nación. El Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, convocado por Andrés Manuel López Obrador, crece y ofrece una resistencia eficaz contra los intentos de entregar la riqueza nacional a la iniciativa privada nacional y extranjera; cada vez son más las voces independientes que se manifiestan contra la privatización y de ello da cuenta el debate que se inició en la Cámara de Senadores, así como los que se registran a lo largo y lo ancho del país en universidades y centros de opinión, hasta en las familias.

Va quedando claro al régimen que, aún con el ejército en las calles, la movilización popular no va a parar hasta conjurar el peligro de la pérdida de la Nación en manos de unos cuantos privilegiados. No pasarán.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=055057&Parte=0

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Jorge Camil: AMLO: boxeo de sombra

Boxeo de sombra, le dicen, shadow boxing. Y el ejercicio, que se aplica a todos los deportes de contacto, a pesar de llevar por delante el nombre del boxeo, consiste en preparar los músculos para movimientos que serán realizados con mayor intensidad en una actividad física más rigurosa. Se trata de relajar los músculos, de hacerlos más elásticos, de preparar inclusive la mente para lo que ha de venir inevitablemente: ¡el combate cuerpo a cuerpo! (Desconozco si el término se utiliza en actividades militares, donde el combate es siempre a muerte. Pero concluyo que no, porque en los avatares castrenses el combate, antaño cuerpo a cuerpo y con bayoneta calada, es hoy una batalla tecnológica; se destruye al enemigo, a más enemigos, con armas letales disparadas desde el teclado de una computadora.)

Se sabe que lo practican karatecas, judocas y los fervientes devotos del taekwando, con frecuencia frente al espejo, para comprobar la posición de los puños, la rigidez del antebrazo y la flexibilidad de las piernas; probablemente la ferocidad del rostro, porque los ataques van siempre acompañados de gritos ensordecedores destinados a aturdir al enemigo; la sorpresa es siempre de vital importancia. Lo utilizan también los luchadores. Ellos, por grotesco que parezca, practican con todas sus carnes estrategias que simulan los movimientos de un formidable enemigo imaginario.

En el mundo de negocios lo practican los golfistas, tan alejados del combate cuerpo a cuerpo como del cielo a la tierra; lo realizan en elegantes oficinas donde practican golpes con todos los hierros. Usan también el espejo para comprobar la postura de la cadera, la caída del hombro, el ángulo del codo y la posición de las piernas. ¿Lo practicarán los violinistas? Porque los pianistas profesionales disponen desde hace tiempo de “teclados mudos”, en los que estimulan la memoria muscular y simulan los pianissimos y fortissimos que utilizarán después en el teclado sonoro. ¿Pero, por Dios, boxeo de sombra en política?

Aparentemente existe, porque es lo que vemos en relación con el tema del petróleo. Todos practican sus movimientos en privado. Nadie sube al cuadrilátero, nadie se arriesga. Sólo los futuros jugadores conocen el juego. Eso es también consistente con el boxeo de sombra, porque una de sus características exige lanzar golpes al aire, a nadie en particular. Aunque algunos de los futuros boxeadores políticos se imaginen con cada golpe la cara de enemigos específicos, algunos dentro del mismo partido. Muy pocos, los más avezados –es el caso de Andrés Manuel López Obrador–, saben perfectamente bien a quién se enfrentarán. Conocen el estilo, la forma de ataque, los lados fuertes y el lado flaco; se han enfrentado muchas veces. Son veteranos de mil combates: el desafuero, los debates presidenciales, la campaña, la elección de 2006, la toma de posesión en San Lázaro, los bloqueos, la investidura de la “presidencia legítima”. ¿Estamos acaso a punto de presenciar la pelea estelar?

AMLO ha peleado, inclusive, con el antecesor del actual contrincante: conoce el estilo. Pero el contrincante conoce su estilo también, es el problema. Ha vivido todo el sexenio enfrentado al mismo enemigo: ¡el conflicto electoral interminable! Ahora disfrazado de barril de petróleo, cubierto con la capa inefable de la soberanía, oculto tras la máscara de los globalifóbicos. Pero es el mismo enemigo. Y aquí vivimos un juego de suma cero en el que sólo puede haber un ganador. El perdedor quedará irremediablemente tirado en la lona, porque no pueden gritar ¡jaque mate! ambos ajedrecistas, ni triunfar los dos tenistas en la cancha. Uno gana y el otro se va a casa.

Regresando a la política cabe preguntar: ¿nos aproximamos a esa situación? Porque la reforma energética es hasta hoy un fantasma. Nadie la conoce, nadie la ha visto: ¿existe? Unos la han prometido, y otros se aprestan a combatirla con su propia vida. En la patriótica nacionalización del petróleo decretada por Lázaro Cárdenas había un solo contrincante: las petroleras que retaron al presidente al final de un acrimonioso conflicto laboral. “¿Y a usted, general, quién lo garantiza?”, cuestionó a don Lázaro un insolente petrolero a quien el mandatario le había preguntado cómo garantizarían las compañías el cumplimiento del laudo laboral con el que fueron derrotadas. Cárdenas, el estadista, no tuvo alternativa: las compañías recibidas con los brazos abiertos por otro general, Porfirio Díaz, retaban hoy al gobierno; se sentían más poderosas que el Estado. Contestó la ofensa con la nacionalización, acto visionario que nos dio independencia económica.

Hoy la pelea es entre nosotros y divide a la República. El boxeo de sombra es deporte de un jugador que tiene con frecuencia un solo propósito: la pelea por el título. ¿Ha llegado el momento de enfrentar a la “presidencia legítima” con la presidencia de Felipe Calderón? En política, como en la vida, todo se reduce a escoger el momento preciso; timing le llaman los ingleses. Ese momento desapareció cuando se abandonó la pelea del “voto por voto”.
http://www.jornada.unam.mx/2008/04/04/index.php?section=opinion&article=021a1pol

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