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Gabriel García Márquez: El enigma de los dos Chávez

Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. “¿Qué pasa?”, le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el Presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.

Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.
El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?
El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.
El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.
Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. “Ese que toca es Hugo”, decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: Cómo triunfar en la vida.
Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.
Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo al leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. “Fíjate las vueltas que da la vida”, me dice Chávez con una explosión de risa. “Ahora su papá es mi canciller”. Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.
“Además”, le dije, “usted estuvo a punto de matarlo”. “De ninguna manera”, protestó Chávez. “La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles”. Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.
Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.
Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. “Yo estaba ya casi rendido, -me dijo Chávez-, pues mientras más le explicaba menos me entendía”. Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: “Mire mi capitán lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?”. El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.
“De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela”, dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. “Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas”, contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. “Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia, -contó Chávez- pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación”.
Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. “No me deje morir, mi teniente”… le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: “¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie”. Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: “Ahí caí en mi primer conflicto existencial”.
Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. “¿Con qué finalidad?” le pregunté. Muy sencillo, dijo él: “con la finalidad de prepararnos por si pasa algo”. Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.
Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982 cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas, y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Ángel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.
A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de fútbol, el maestro de ceremonias lo anunció. “¿Y el discurso?”, le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. “Yo no tengo discurso escrito”, le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos:
“Chávez, usted parece un político”. “Entendido”, le replicó Chávez.
Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: “Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones”.Entonces el coronel Manrique puso firmes a la tropa, y dijo: “Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer”. Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: “¡Que eso no salga de aquí!”.
Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. “Al final, claro, le hice un cambio”, me dijo Chávez. En lugar de “cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”, dijeron: “Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos”.
Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. “Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. “En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos”.
A estas alturas del diálogo, el Presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: “Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el Ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión”. Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: “¡El coronel Badull!”.
De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: “Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega”. A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. “Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del Ejército”, decía Chávez. “Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué”. Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. “Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico”.
Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. “Yo iba a la universidad a un postgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa”, me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. “Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque que sacaban los de Logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera”.
Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. “Y entonces me paro y lo llamo”, dijo Chávez. “Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese”. Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: “Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta”. “Y el instinto me dice que lo mandaron a matar”, dice Chávez. “Fue el minuto que esperábamos para actuar”. Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.
El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: “Nos vemos aquí el 2 de febrero”. Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.
Publicado originalmente en la revista Cambio de Colombia en febrero de 1999

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Juan Diego García: Los diálogos de la paz. Un balance y unas perspectivas

El desarrollo de las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP parecen desarrollarse con vigor y aunque no se conoce el alcance de los posibles acuerdos entre los insurgentes y la delegación del presidente Santos en La Habana, todo indica que al menos en la cuestión agraria existe un punto de encuentro bastante significativo en relación a las formas más improductivas de la gran propiedad rural y la necesidad de su modernización. Eso explicaría la reacción airada del gremio ganadero, principal representante del estamento latifundista del país que ve amenazados sus privilegios.

De la misma forma se explican las demás reacciones adversas a estos diálogos de paz por parte de grupos que interpretan los supuestos avances como una amenaza para sus intereses: políticos agrupados en torno al expresidente Uribe, usurpadores de tierras, militares y militaristas, empresarios de la guerra y los ideólogos a sueldo de la extrema derecha.

Una solución exitosa favorecería sin duda a Juan Manuel Santos, ya sea que apueste a la reelección presidencial, ya sea que aspire a alguna designación importante a escala internacional (se rumora que podría ser propuesto como futuro secretario general de Naciones Unidas). Algunas fuentes lo mencionan también como posible candidato a premio Nobel de la paz. En todos estos casos, la perspectiva no puede ser más favorable si Santos consigue cerrar medio siglo de guerra civil y pasar a la historia regional como el presidente de la paz.

Para las FARC-EP los resultados (hasta el momento) resultan bastante alentadores pues ha conseguido darle un sentido diferente a la agenda pactada. En efecto, en parte por iniciativa de la guerrilla, en parte por la misma dinámica vigorosa de los movimientos sociales, la cuestión de la paz ha ido ganando terreno en el debate público dentro del país, algo que no estaba en los planes del gobierno. Por lo visto, las autoridades deseaban sacar el debate del territorio nacional, reducir al máximo el temario (según el delegado gubernamental casi nada importante estaba a debate) y exigían alcanzar los acuerdos en el menor tiempo posible (el llamado “acuerdo express”).

Sin embargo, las cosas no han transcurrido según estos propósitos pues si bien es conveniente ajustar los procesos a tiempos razonables éstos no deben llevar a precipitaciones irresponsables tratándose de un asunto de tanta trascendencia como poner fin a un conflicto armado de tan larga duración; tampoco tiene mucho sentido desvincular los puntos de la agenda acordada del modelo económico, del sistema político o de la doctrina militar del país. Impedir o limitar la participación ciudadana puede entenderse como una táctica gubernamental para no dar ventajas a la guerrilla pero ha sido inútil y la ciudadanía ha dado muestras de una enorme madurez democrática en las formas y bastante manejo de la problemática nacional ofreciendo diagnósticos muy sólidos y soluciones bastante apegadas a la realidad. En este aspecto, el gobierno ha visto frustrados sus propósitos y es evidente que las FARC-EP han sabido aprovechar al máximo su oportunidad de interlocución con la sociedad.

La imagen de la insurgencia no podía ser mejor. En contraste con la idea difundida por los medios y por éste y anteriores gobiernos, los delegados de las FARC-EP dan muestras de un conocimiento muy sustentado de los problemas del país y utilizan un lenguaje de altura que nada tiene que ver con el discurso de un grupo de delincuentes comunes o con las soflamas incendiarias de terroristas desalmados. Además, y para sorpresa de quienes esperaban propuestas utópicas (en el peor sentido de la expresión), los delegados de la insurgencia han dado muestras de un gran realismo y disposición a los acuerdos en un asunto tan sensible como la cuestión agraria, de honda significación para un movimiento guerrillero de orígenes campesinos y que tiene en las zonas rurales sus principales apoyos.

El cumplimiento de la tregua unilateral que decretó la insurgencia disipa las dudas sembradas por algunos sectores contrarios al proceso, según las cuales existirían divergencias en las filas de las FARC-EP. Exceptuando incidentes menores, los guerrilleros acataron satisfactoriamente las órdenes impartidas demostrando que existe cohesión y una unidad de mando efectiva.

Pero probablemente la mayor victoria de las FARC-EP es precisamente haber sido aceptada como interlocutor válido, como entidad política, una consecuencia natural de la decisión inteligente de Santos cuando aceptó -desde el mismo comienzo de su mandato- que en el país existe un conflicto de naturaleza social y política al que no se puede buscar solamente soluciones de tipo militar. Era apenas lógico que el paso siguiente fuese el que se ha dado: sentarse a dialogar con los interesados para buscar una salida civilizada, una negociación política del conflicto.

Cuando la delegación guerrillera en La Habana presenta diez propuesta para resolver la cuestión agraria recogiendo en buena medida las propuesta de diversos sectores sociales ligados al campo, pero también de la academia, de asociaciones de productores, de iniciativas ciudadanas y hasta propuestas de gentes anónimas que hacen llegar a la capital cubana sus ideas y sugerencias están dando forma concreta a su legitimidad como voceros de determinadas reivindicaciones de la población, con independencia de la dimensión efectiva de unos sectores sociales que así ven recogidas sus exigencias. O sea, están mostrando cómo podrían ejercer como fuerza política legal, que es precisamente otro de los puntos centrales de la agenda acordada en estos diálogos. En lugar de obstaculizar (criminalizando) estos contactos de la insurgencia con la ciudadanía, el gobierno debería en sana lógica propiciarlos dando todo tipo de facilidades y ofreciendo a su vez las soluciones que en su opinión resultan más ventajosas para el país.

El proceso ya no está solo en La Habana; su secretismo se ha roto (para bien del país); crece la opinión de que, si bien por una parte es necesario concretar acuerdos para no convertir las conversaciones en interminables diálogos de sordos, por otra parte debe darse a estos delicados asuntos el tiempo que razonablemente exijan.

Los grupos afectados (sobre todo los terratenientes y ganaderos) están muy activos movilizando sus recursos (que son enormes) con la perspectiva de torpedear el desarrollo de los diálogo, conseguir que Santos se vea obligado a suspenderlos y renuncie a toda tentativa de reforma. Y si éstos culminan exitosamente, hacer imposible su aplicación como ya sucedió varias veces en el pasado cuando proyectos de reforma agraria provocaron la violenta reacción del gremio terrateniente hundiendo no solo el proyecto sino al país en una guerra civil como la actual, que tiene sus raíces precisamente en la violenta respuesta del sistema a los reclamos de los campesinos.

El gobierno no debería perder los nervios cuando constata que las FARC-EP han hecho una gestión bastante exitosa de estos diálogos de paz en La Habana. Por el contrario, debería aprovechar la ocasión para concretar los avances y ganar el favor de la opinión pública nacional (ya cuenta con un amplio apoyo internacional). En el debate abierto su papel sería demostrar de manera fehaciente que sus propuestas son mejores que las que ofrece el movimiento guerrillero y sería nefasto que en una demostración de impotencia, producto de sus propias limitaciones y ante las presiones de la extrema derecha, dieran una patada a la mesa y se retiraran alegando motivos secundarios, por lo general propiciados en forma de provocación por los mismos que ahora conspiran abiertamente contra el proceso.

 

Link original: http://www.argenpress.info/2013/02/los-dialogos-de-paz-un-balance-y-unas.html

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Lydia Cacho: Paramilitares en casa

Cuando aun tenía escoltas de la AFI por amenazas de muerte, los guardias privados de mi vecino, un millonario norteamericano, preguntaron a mi escolta cómo conseguir armas.
Cada día encontramos más grupos de seguridad privada dispuestos a llevar armas, legales o ilegales, para proteger las propiedades y personas de las familias adineradas de México, que a pesar de la inseguridad eligen quedarse en nuestro país.
Las leyes de la Física dicen que todo vacío tiende a llenarse eventualmente; es así como el vacío de seguridad poco a poco es llenado por especialistas de protección personal.
Ni siquiera las agencias de seguridad tradicional parecen confiables para quienes pueden pagarlas.
Nada pueden contra narcotraficantes, sicarios, zetas y secuestradores profesionales fuertemente armados. El comercio de armas ilegales es una realidad.
Este fenómeno no es nuevo, Colombia pasó por la creación de cuerpos especializados que más tarde pasaron a formar parte de grupos paramilitares criminales llamados Autodefensas Unidas. La complejidad del tema apenas nos permite poner sobre la mesa algunas preocupaciones.
En los tiempos del famoso Tigre Azcárraga, dueño del gran emporio televisivo nacional, el Ejército creó un grupo de especialistas asignados para él y para los periodistas de la empresa.
Estos soldados fueron elegidos minuciosamente, entrenados como escoltas y dotados de armas, cuyos permisos se renuevan cada año luego de un examen y el registro. Nadie más que el ejército puede autorizar la asignación de armas legales para guardianes que no pertenezcan a agencias policíacas especializadas.
Y sólo el ejército aprueba la portación de armas para caza deportiva o clubes de tiro. Los escoltas desarmados, lo sabemos, no son otra cosa que escudos humanos para balas, testigos de robo o secuestro, o chóferes de lujo. Los empresarios también lo saben.
Monterrey, el Distrito Federal, Sinaloa y Guadalajara son algunas de las ciudades con un mayor número de familias resguardadas por escoltas privados, la mayoría armados y entrenados para matar si es necesario.
Algunos privilegiados, como la dueña de FEMSA, son escoltados por el FBI.
Cada día más empresas especializadas en valoración de riesgo, risk assesment, abren oficinas en México. Son ejecutivos altamente especializados en estrategias integrales de protección de personas y familias adineradas. Negocian rescates, investigan al personal que labora en casa o en la empresa, desde la nana hasta la secretaria.
Algunos que han hecho grandes fortunas en Colombia, a raíz de la guerra contra el narco y la inseguridad resultante, han visto el potencial de México.
Su creciente presencia contradice las buenas noticias que nos cuentan desde Gobernación. Más allá de la anécdota, resulta imprescindible analizar las consecuencias que pueden resultar de este fenómeno de cuerpos de seguridad privada o policías paralelas.
Cuando el dueño de un poderoso diario nacional dijo que huye de México por miedo otros veinte le siguen. El nerviosismo del gobierno no es menor, los inversionistas que se expatrían por la inseguridad, eventualmente se llevaran su dinero, dejaran de invertir en nuestro país. Décadas de corrupción e impunidad revelan sus efectos, ahora contra ricos y pobres.

http://www.noroeste.com.mx/opinion.php?id_seccion=104

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José Steinsleger: La Cuarta Flota, garrote naval

En julio pasado, la Cuarta Flota de Estados Unidos (una de las seis que el Pentágono agrupa bajo cuatro comandos navales) soltó amarras de su base de Mayport (Florida). Sus jefes son los almirantes Gary Roughead (Operaciones Navales de la Armada), Jim Stevenson (comandante de Marina del Comando Sur) y Joseph Kernan, jefe de la flota.

Roughead declaró que la Cuarta Flota “… estará lista en todo momento para todo desafío en la parte sur del hemisferio occidental”. Stevenson precisó que las naves “llegarán hasta el intrincado sistema de ríos de América del Sur, navegando en las ‘aguas marrones’ más que en las tradicionales ‘aguas azules’”.

Kernan (jefe de la Cuarta Flota) matizó las cosas diciendo que sus naves dirigirán las “acciones humanitarias y tareas de cooperación”, entrenando a “nuestros socios” en la navegación y el control de las aguas interiores “… aunque no vamos a ingresar en los ríos sin una autorización explícita y previa del país anfitrión”.

Es decir que con excepción de la tecnología, la geopolítica del Pentágono en nada difiere de la del almirante Alfred Thayer Mahan (1840-1914), relativo al dominio de los mares, cuando Washington ocupó Puerto Rico, Guantánamo y Filipinas, y a Cuba le reconoció la independencia a cambio de “intervenir cuando lo estimase necesario” (Enmienda Platt).

Posteriormente, las cañoneras de Washington tomaron el Canal de Panamá e invadieron Nicaragua, Haití y República Dominicana. Y en 1982, la armada imperial respaldó a los ingleses durante la guerra de Malvinas, ignorando su propia Doctrina Monroe (América para los americanos, 1823) y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR, 1947) que, supuestamente, nos defenderían de “intereses extracontinentales”.

La “inofensiva” Cuarta Flota navega liderada por el portaviones nuclear George Washington. Está equipada con submarinos, fragatas misilísticas, sistemas de defensa área, docenas de aviones bombardeos F-14, lanzadores de misiles como los que arrasaron Irak y Afganistán, y el grupo de comandos de elite SEAL (Sea, Air, Land), en los que el almirante Kernan tuvo destacada actuación en Vietnam, Camboya, Laos, Irak y Afganistán.

La Cuarta Flota cuenta con una base aérea en la ex colonia holandesa de Aruba (frente a Colombia y Venezuela), de donde partieron los helicópteros que en marzo pasado atacaron el campamento de las FARC, en territorio de Ecuador. Por lo demás, no hay de qué inquietarse. La Cuarta Flota dispone de un buque hospital de vanguardia “… en casos de desastre”.

El problema es que la Cuarta Flota requiere de “puertos amigables” en los ríos Orinoco, Amazonas y en la cuenca del Plata. O sea, territorios hidrográficos que, casualmente, pertenecen a estados soberanos como los que encabezan los presidentes Hugo Chávez, Lula da Silva y Cristina Fernández. A esto sumemos que en 2009 el Pentágono deberá desmantelar la base ecuatoriana de Manta (Pacífico ecuatoriano), donde el gobierno de Rafael Correa proyecta construir un gran complejo portuario con miras al intercambio comercial con Asia.

¿Qué justifica semejante despliegue de intimidación naval? ¿Existen en América Latina arsenales nucleares o “grupos terroristas” interesados en atacar a Estados Unidos? Por el contrario, lo que hay son instrumentos apolillados como el Tratado de Tlatelolco (México, 1967), que propone la desnuclearización del continente, y el de Montego Bay (Jamaica, 1982), que establece la Zona Económica Exclusiva a 200 millas náuticas. Acuerdos que Estados Unidos, a más de no haber suscrito, se pasa por el arco de triunfo.

Frente al agresivo despliegue naval del imperio, el gobierno de Chávez entendió que prevenir es curar. Así es que en noviembre próximo, Rusia y Venezuela participarán en maniobras navales en aguas del Caribe, ejercicios en los que estará presente el acorazado nuclear Pedro el Grande, buque insignia de la Armada rusa.

Para el almirante Eduard Baltin, ex comandante de la Flota rusa en el Mar Negro, las maniobras con Venezuela demuestran que Rusia está volviendo a un primer plano internacional con su poderío militar, “… recuperando las posiciones que perdió a finales del siglo pasado”.

Baltin aclaró que las maniobras no están relacionadas con la situación en el Cáucaso, donde los buques de la Cuarta Flota estadunidense llevaron “ayuda humanitaria” a Georgia, algo más lejos que Nueva Orleáns, ciudad totalmente librada a su suerte cuando el huracán Katrina arrasó hasta su último ladrillo.

Stevenson observa que la Cuarta Flota lo es en términos de “organización preventiva”, enviando “la señal correcta incluso a aquellos que no son nuestros mayores partidarios”. Y con el inigualable humor negro de los yanquis, puso el ejemplo de que la Cuarta Flota pudiera ser llamada a tomar acciones si “… el pueblo cubano decidiese rechazar el liderazgo de Raúl Castro y decide fugarse en masa” (sic).

“Si no tenemos la capacidad de rescatar a esa gente, tendremos un nuevo desastre en las manos… Cientos de miles de personas morirán en ultramar”, manifestó el angustiado almirante.

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Ana García y Javier Arjona: Premio Príncipe de Asturias a la Ingrid Betancur, cuestión de clase

Vale la pena inquietarse sobre el por qué del destino de un premio como “el principe de Asturias” a Ingrid Betancur.
Por qué a ella y no al profesor Moncayo, por ejemplo. Que ha recorrido caminos, carreteras, cancillerías, buscando la liberación de su hijo, prisionero de guerra en la montaña, pero también proponiendo medidas para conseguir la paz en Colombia..
Porqué a Ingrid y no al abogado Camilo Umaña, por poner un ejemplo, cuyo padre Eduardo Umaña, de los más prestigiosos defensores de derechos humanos, fue asesinado hace 10 años, y el estado colombiano ha “inmunizado” y decretado Impunidad para este crimen.
Por qué a la señora Betancur, y no a Ivan Cepeda, por decir otro ejemplo, cuyo padre, el senador Cepeda, es uno de los cuatro mil asesinados de la Unión Patriótica, genocidio político reconocido, pero que permanece en el presente porque a los poquitos sobrevivientes de aquella esperanza electoral se los van asesinando cada día, sin compasión ni descanso de la estructura mafiosa y paramilitar del establecimiento colombiano.
Por qué a ella y no a cualquier familia de los siete mil presos políticos que se pudren en las cárceles colombianas, muchos de ellos por ejercer su labor sindical, o agraria, o estudiantil, o simplemente por opinar sobre la injusticia del país, mantenida a sangre y fuego de una violencia de más de 50 años.
En efecto el premio que se concede en territorio asturiano tiene mucho contenido de clase. Y ahí están para ejemplo los que se dan a ricachones este año y otros. Los empresarios de microsof, los de google, y tantos más, aunque de vez en vez, como excepción, “se pueda poner un pobre a su mesa” como en la mejor época franquista.
No nos referimos solo al traje impecable, y a los lujos manifiestos, que han salido a relucir en Le Figaró: nos referimos a hechos más profundos: Cómo contribuir a la Paz, de verdad, en Colombia.
Cómo procurar reparación integral, memoria y verdad, buscando la Justicia para 140.000 asesinados por el estado colombiano, según los datos de la ambigua OEA.
La opción no es por los trajes caros, que cuadran bien a los obcenos beneficios de las multinacionales en medio de la guerra que desangra a Colombia. La opción debiera ser por el Diálogo, la Justicia, La Paz, y para ello ningún guiño a los guerreristas es sostenible.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72496

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Héctor Arenas A: Memoria y Porvenir

“..porque el que pone de lado, por voluntad u olvido,
una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad
que le falto, que crece en la negligencia, y derriba lo que
se levanta sin ella.”

José Martí

El pasado jueves 28 de agosto leímos en Bogota , en Colombia , en los periódicos de la WEB la noticia de que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ( http://www.memoriahistorica.org) ha solicitado al Juez de la Audiencia Nacional : Baltasar Garzón que “tenga en España la misma preocupación por los desaparecidos forzados que esta teniendo en otros países” después de que Juez acudiera el martes a la exhumación de una fosa común en el municipio de Apartadó, en el departamento colombiano de Antioquia (noroeste).

La lectura de la nota trajo a nuestra mente las palabras de Iván Cepeda , del movimiento de hijas e hijos por la memoria , el pasado 15 de agosto en el Aula Magna de la Universidad Santo Tomas , en Bogotá : Digamos que para quien sobrevive una masacre, para quien tiene que afrontar el hecho de ver, como ocurre en Colombia, un espectáculo publico de descuartizamiento, de tortura, de violación sexual de las mujeres, las consecuencias no son simplemente del día, de la hora en la que se produjo ese hecho, sino que son consecuencias que se prolongan en el tiempo.Y diría que esa es una primera razón. Los crímenes no son delitos, los crímenes no son hechos, los crímenes son actos que duran intemporalmente porque sus consecuencias se prolongan como una sombra en la existencia de las personas y de las sociedades.(www.palabranet.net)

Reflexionamos entonces sobre lo que significa pensar la memoria histórica en condiciones de conflicto, o quizas más exactamente: de exterminio y proceso de pacificación. Cavilamos también sobre todo lo que puede significar pensar la memoria en condiciones de post pacificación , sobre los vínculos en la memoria de las victimas que unen a los pueblos de España y de Colombia , y sobre las infinitas posibilidades que puede emanar de la comunicación fraterna y creadora de las memorias.

Nos preguntamos si la Asociación para la Memoria Histórica de España ha indagado sobre lo que significo el triunfo del Franquismo para los pueblos de Colombia y los pueblos de otros lugares del sur de América. Nos preguntamos si allí se tiene noticia de que el modelo franquista de exterminio y represión del rojo y de la diferencia a sus valores y practicas , fue replicado en Colombia desde un tiempo conocido como “La Violencia”, época de nuestro inmediato pasado en la que esta enraizada profundamente nuestro presente de sangre y miseria, no solo la material.

Joan E Garcés en su valiosa obra Soberanos e Intervenidos cita el Informe 31 de marzo de 1942 del Board of Analysts de los Servicios Secretos de los Estados Unidos sobre España en el que se indicaba que “80% por ciento de la población española podría sin lugar a dudas ser calificada de red (roja).”. No se ignora el brutal proceso de pacificación que sucedió a la victoria militar de 1939 de la alianza que reunió a las tropas de Franco, Hitler y Mussolini con la complicidad activa o pasiva de los gobiernos de Francia, Inglaterra y Estados Unidos; ese proceso de lustros significo la aniquilación, el éxodo o el sometimiento de la mayor parte de la población de España que tenía ideales de justicia y libertad.

Nos preguntamos si , como acontece aquí , la Asociación para la Memoria Histórica de España , enfrenta hoy , allí , en el día a día , una atmósfera de seguimientos , amenazas , hostigamientos e incluso crímenes, todo por adelantar un quehacer en torno a la memoria de las victimas acerca de sistematicos atentados contra la vida perpetrados directamente o con la complicidad de agentes estatales ( http://www.movimientodevictimas.org). ¿Se comprenderá allí con la inteligencia del corazón lo que hoy acontece aquí con la memoria? ¿Se vera desde allí el significado decisivo para la región , e incluso el mundo de lo que acontece hoy aquí? De una región en la que alumbran , en medio de la adversidad y el dolor , las semillas de un nuevo mundo. ¿Estarán claras las diferentes formas en las que la injusticia y la impunidad que hasta ahora imperan hoy aquí repercuten allí en forma directa, en especial en sus jóvenes? ¿Se verá con claridad que por leyes espirituales que podemos no comprender , pero que no por ello dejan de actuar, la solidaridad genuina con la memoria de aquí puede – además de proteger hoy vidas sagradas y resucitar sueños de ayer presentes , tanto en su ausencia , como en su irrefrenable emergencia – ser una vía de insospechada potencia para reavivar la memoria al tocar fibras que afectan vitalmente a la ciudadanía de allí hoy; ¿Se tendrá presente que sin espejos vivos no podemos ni conocernos ni transformarnos?

Vienen a la mente las palabras de Iván en el Aula Magna de la Universidad : las relaciones entre las victimas y los victimarios, no se concretan y no se limitan al momento de la victimizacion, sino que lamentablemente también se prolongan en el tiempo. Digamos que las victimas, los sobrevivientes, quienes han soportado los crímenes, siguen siendo o siguen temiendo estar obligados a una relación con los victimarios, y lamentablemente esas relaciones naturalmente son de sumisión, de dominio, de control, porque los victimarios no solamente tienen el poder de cometer el crimen, sino tienen el poder de instaurar un conjunto de relaciones en la sociedad, que son relaciones de dominación.

Estas palabras lanzan nuestro pensamiento a lo que significo la victoria del franquismo allí, en especial después del pacto con el que se aseguraron las bases estadounidenses en España y después el flujo masivo de inversiones para “desarrollar” a los pueblos de la península. Creemos que la raíz sobria y espiritual de estos pueblos no ha sido desintegrada por la imposición brutal y astuta del modelo egoísta que no se corresponde con la tradición noble y generosa de sus habitantes en las diferentes regiones. La Asociación por la Memoria , como muchos creadores singulares y , en especial , un asombroso y amplio tejido social en el que habita una raíz ética estremecedora por su pureza natural en la vida cotidiana, es parte decisiva también de ese arco iris que en el hacer bien lo que se hace y en el respetar, no solo de palabra , la dignidad de los otros , guarda la memoria viva de todos los represaliados.

Continúan llegando las palabras de Iván Cepeda : Basta mirar regiones enteras en Colombia , aquellas donde trabajamos como Movimiento Nacional de Victimas, Sucre o Córdoba , para decir algo , …cómo quienes han cometido los crímenes: las masacres, los desplazamientos, la desaparición forzada, no solamente se contentaron con cometer esos crímenes, sino que gobiernan hoy, son dueños de las tierras, son dueños de la vida, son dueños del espacio y el tiempo de sus victimas, tienen la posibilidad de incidir, de controlar, de disponer de las victimas sobrevivientes; y por eso las relaciones que implica la criminalidad sistemática son relaciones presentes, son relaciones vigentes, son relaciones de todos los días ; no simplemente del 9 de agosto de 1994 , la fecha que en este caso marco mi existencia, de una manera muy particular , cuando fue asesinado mi padre el Senador Cepeda , sino que se prolongan durante el tiempo como relaciones del tipo de dominación.

Las regiones controladas , son las mismas de donde salen hoy buena parte de los alijos que desintegran las vidas que desesperadas por un modelo de “vida” impuesto con fuerza brutal y astucia , huyen hacia vías de escape que están dominadas por la otra mano del sistema suicida: su mano impresentable. ¿Alguien podría creer que , por encadenamientos inverosímiles , las decisiones y los acuerdos internacionales de Franco – para expandir su modelo de exterminio y sometimiento , y evitar que en Colombia prosperasen las ideas de justicia y libertad – se convertirían en la base ideológica y el fundamento histórico de formas de control territorial y de alianzas transfronterizas que se lucran con la profanación de la planta que causa infernales estragos en jóvenes españoles , europeos y estadounidenses atrapados en el pavoroso vacío de una sociedad aprisionada por la carrera de ratas como pauta de ordenamiento social? Jóvenes que al no encontrar paz autentica en los sustitutos de la vida, en la falsedad de un consumismo que produce nauseas, se lanzan por vías de fuga que en realidad conducen a las entrañas del monstruo.

Creemos que la labor por la Memoria de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, en España, es parte de la raíz pura que habita en los pueblos de la península. Decía Marti, el nuestro americano que fue reconocido y amado por los españoles Juan Ramón Jiménez y por Miguel de Unamuno: La grandeza de los hombres no se mide por lo que alcanzan, sino por lo que desean ardientemente alcanzar. Recuperar la memoria y la dignidad de lo mejor que habitado en la península y fue perseguido, estigmatizado y arrojado al olvido, es parte de un movimiento por la vida y el decoro que trasciende las voluntades individuales en estos tiempos en los que el triunfo momentaneo de la fuerza y el engaño revelan los abismos a que conduce su forma de comprender el mundo.

Dicen los abuelos nativos de esta parte del mundo que el pasado se nos aparece como presente para remediarlo. Decía Marti : España no puede ser libre mientras tenga en la frente manchas de sangre. Aserto que es aplicable a individuos y Estados de cualquier tiempo y lugar. Los perseguidos de ayer irrumpen de nuevo hoy y dan la oportunidad de que la acción criminal, la indolencia o la indiferencia cómplice, sean corregidas. La memoria permite iniciar la curación de un pasado que persigue como sombra implacable.No se trata de remover heridas y alentar odios. Se trata de redimir , sanar y refundar. Hay una memoria de la luz, una memoria de las ideas, lo sueños, los hechos de quienes han actuado con entereza guiados por un amor superior a sus comunidades y a la humanidad, una memoria de seres sencillos e inocentes cuya única culpa fue la de ubicarse en la mira del la voluntad delirante de exterminio masivo. Sobre esta memoria se ha pretendido tender el olvido. Hay una historia oficial que esconde los atentados contra el valor sagrado de la vida y la libertad y sobre la que se sostienen las usurpaciones del presente. Decía Martí: cuando se ha vivido bien, el féretro es un carro de triunfo…Va a reposar el que lo dio todo de si, e hizo bien a los otros. Va a trabajar de nuevo, el que hizo mal su trabajo en esta vida”

La esperanza del mundo fue ahogada en sangre en España con la coalición de quienes creían en su fuerza material como razón superior y con la indiferencia cómplice de quienes actuando así servían a sus intereses, pero no a su espíritu. Con esa embestida contra lo mas puro y luminoso que habitaba en la península, no solo robaron –momentáneamente- a los pueblos España un porvenir enraizado en el decoro , en la libertad , en el bien , sino que también robaron a nuestra América , a la América vinculada a España , esa misma raíz de porvenir en un momento en el que los pueblos de esta parte del mundo encontrábamos una España que hasta ese momento desconocíamos porque solo teníamos noticia en la memoria de la sangre de la barbarie y los oprobios de la conquista y la colonia y en el entendimiento de la historia oficial. La luz robada nos fue suplantada con la implantación del designio de exterminio de la diferencia ¿Cuantas vidas irrepetibles, cuantas niñas y niños, cuantos humildes, cuantos liderazgos sociales fueron aniquilados en ese momento en Colombia? ¿¿Como dimensionar la magnitud pavorosa del estrago social causado al tajar el tejido social de esa manera? ¿Como desconocer las conexiones entre ese pasado reciente y el infierno de violencia abierta o soterrada en que ha sido convertida la vida colectiva en este territorio?

La comunicación entre las formas organizativas de los pueblos horada un fundamento decisivo de los poderes mundiales que tan catastróficamente han conducido hasta ahora al mundo: el control monopólico sobre la información esclarecedora en torno al pasado en el que esta edificado el presente. Tenemos la convicción de que no hay conflicto ni competencia posible entre la memoria de la luz en España y en nuestra América. Todo lo contrario: su memoriar sin barreras significa arrojar claridad sobre las cruces y las cadenas ocultas con las que se ha pretendido sacrificar y hundir el sueño de dignidad que se respira tanto en esta parte del sur, como en la península. Su memoriar sin autocensura significa redimir el significado de sueños de justicia, libertad, cooperación y respeto a la naturaleza cuyo valor infinito se aprecia hoy ante el irremediable colapso social y ambiental del orden egoísta y de fratricida competencia. El hermano que puede ha de tender la mano al hermano que la precisa. Y quizás se sorprenda al darse cuenta de que ayudar es la mejor forma de ayudarse, cuando una finalidad no egoísta guía la acción. Los poderes materiales que se han erigido sobre el olvido impuesto o inducido en España se nutren para su infausto accionar de los recursos sangrantes que les proporciona la replica en el sur de su astuto y penoso laboratorio de aniquilación, éxodo y control.

Pero, como señalara Martí: El mal es accidental: solo el bien es eterno. Contra el dogma del mal eterno, el dogma nuevo del eterno trabajo por el bien. Confiar en lo que no se conoce no mejora mundos, sino trabajar en ello.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72175

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Apolinar Díaz-Callejas: Alvaro Uribe Vélez se lanza por el despeñadero que puede conducir a un golpe de Estado

La situación política de Colombia se agrava día a día. Ante las
opiniones de los dirigentes del Partido Liberal, que tiene por
conductor principal al ex-presidente Cesar Gaviria, y del Polo
Democrático, que aglutina diversos sectores de izquierda tradicional
colombiana, el Presidente Alvaro Uribe Vélez, en un autoreportaje
personal que utilizó hoy 25 de Agosto de 2008, el espacio del
noticiero del medio día, “Noticias Caracol”, en que calificó las
manifestaciones y procedimientos que circulaban en torno a la conducta
excepcional del Fiscal de Medellín Guillermo León Valencia Cossio,
hermano del nuevo Ministro del Interior y de Justicia Fabio Valencia
Cossio, que determinó su destitución.

Expresó Uribe Vélez su frustración porque fiscales de Medellín “se
hubieran dejado corromper”. Aprovechó para atacar a la Fiscal General
de la Nación: “¿Por qué razón no se tomaron determinaciones más
rápidas si la información se conocía desde hace dos años?”.

De ahí en adelante toda la declaración radial del presidente Uribe fue
contra supuesta colaboración o debilidad de los partidos políticos
democráticos de oposición, de la misma Corte Suprema de Justicia, de
la Corte Constitucional y de la Fiscalía General.

Esta acusación desató de inmediatito una tormenta en los medios
políticos colombianos y alarma sobre el propósito real que esconde la
actitud más agresiva del presidente Alvaro Uribe Vélez, al punto que
se iniciaron contactos telefónicos entre los diferentes sectores
políticos colombianos democráticos para afrontar el nuevo rumbo que
toma el propósito nunca realmente ocultado por el presidente Uribe
Vélez de una segunda reelección. Por el contrario, estos hechos
desataron de inmediato una gran alarma en los sectores políticos y
democráticos así como en los grupos sindicales, industriales y
comerciales.

Por primera vez se escucha la opinión común de las gentes que piensan
que todos estos hechos corresponden al propósito del Presidente Uribe
Vélez de forzar su reelección para un tercer período, aprovechando que
tiene el control de las mayorías en el Congreso de la República, que
según su propia opinión pueden votar leyes favorables a él antes de
que metan a la cárcel a los propios congresistas, como ya ha ocurrido
con varias decenas de ellos que están presos, por delitos de
corrupción política que se han desatado en Colombia a todo lo largo de
los dos períodos de gobierno del presidente Alvaro Uribe Vélez.

Además, antiguos parlamentarios que no han podido ser elegidos de
nuevo bajo el gobierno de Uribe Vélez, pese al apoyo que le han dado a
éste, se han puesto al frente de la campaña para recoger esas cinco
millones (5.000.000) de firmas que pidan al Congreso de la República
dominado por los amigos y electores del Presidente Uribe Vélez la
aprobación de otra reforma constitucional para autorizar la legalidad
de una segunda reelección que equivale a una “tercera elección”, como
hacía Porfirio Díaz en México durante su dictadura de 30 años,
adornada con falsas elecciones populares relativamente periódicas y
las propinas a sus electores con fondos públicos.

En Colombia seguiremos en la lucha por una nueva democracia
igualitaria, como nunca antes ha tenido. Colombia no estará ausente de
la lucha de la América Latina y del Caribe por alcanzar su soberanía
total y avanzar en su reestructuración económica y política nacional
que dé piso firme a la democracia social que todos deseamos.

* Argenpress

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