Monthly Archives: November 2007

Jaime Ornelas Delgado: Venezuela, a su cita con el siglo XXI

El próximo domingo 2 de diciembre, el pueblo venezolano irá a las urnas a decidir en un referéndum si acepta o no los cambios constitucionales propuestos por la Asamblea Nacional. La campaña previa a la votación ha estado llena de mentiras por parte de la derecha (“los escuálidos” como los llama la gente), que han pretendido aterrorizar a la población para que vote por el no. Una de las calumnias más utilizadas, se refiere a que las reformas pretenden acabar con la propiedad privada. Nada más alejado de la realidad. Por el contrario, el artículo 115 que se propone modificar, dice textualmente: “Se reconocen y garantizan las diferentes formas de propiedad, la propiedad pública que pertenece a los entes del Estado; la propiedad social que pertenece al pueblo en su conjunto y las futuras generaciones (…); la propiedad colectiva perteneciente a grupos sociales o personas, para su aprovechamiento, uso o goce en común (…); la propiedad mixta conformada entre el sector público, el sector social, el sector colectivo y el sector privado (…) para el aprovechamiento de recursos o ejecución de actividades (…); y la propiedad privada que pertenece a personas naturales o jurídicas y que se reconoce sobre bienes de uso, consumo y medios de producción legítimamente adquiridos, con los atributos de uso, goce y disposición…” No sólo no desparece la propiedad, sino que se crean nuevas formas y se respeta la privada.

Otras propuestas estarían cambiando a la sociedad venezolana. De las reformas propuestas seleccionamos dos. El artículo 82 establece: “Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias. El estado dará prioridad a las familias y garantizará los medios para que éstas y especialmente las de escasos recursos, puedan acceder a las políticas sociales y al crédito para la construcción, adquisición o ampliación de viviendas. Toda persona tendrá derecho a la protección de su hogar o el de su familia declarándose como vivienda principal ante los órganos del poder popular, y por lo tanto, contra él no podrán acordarse ni ejecutarse medidas preventivas o ejecutivas de carácter judicial.” ¿Qué tal? La vivienda concebida no sólo como cuatro paredes, sino como un hábitat total, la morada vinculada a su entorno. Además, nada ni nadie podrá quitarle a la gente su vivienda, bajo ninguna circunstancia ni pretexto.

La Asamblea Nacional también propone que el artículo 87, quede de la siguiente manera: “Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar. El estado desarrollará políticas que generen ocupación productiva y adoptará las medidas sociales necesarias para que toda persona pueda lograr una existencia digna, decorosa y provechosa.” Además, la jornada laboral se reduce a 36 horas a la semana, para que “los trabajadores y trabajadoras dispongan de tiempo suficiente para su desarrollo integral.” Y algo más de la mayor importancia, el mismo artículo 87 establece que “A los fines de garantizar el ejercicio de los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras no dependientes, como taxista, transportistas motorizados y motorizadas, comerciantes, artesanos y artesanas (…) amas de casa, empleados y empleadas domésticas (…) y todo aquel que ejerza por cuenta propia cualquier actividad productiva para el sustento de sí mismo y de su familia, la ley creará y desarrollará todo lo concerniente a un Fondo de Estabilidad Social para Trabajadores y Trabajadoras por Cuenta Propia, para que con el aporte del estado y del trabajador o trabajadora, puedan éstos y éstas gozar de los derechos laborales fundamentales, tales como jubilaciones, pensiones, vacaciones, reposos pre y post natal y otros que establezcan las leyes”. Este es uno de los mayores avances posibles.

En otros aspectos, el artículo 72 prevé el referendo revocatorio del mandato para “Todos los cargos y magistraturas de elección popular”, y sorpréndanse el artículo 74, dice a la letra: “También podrán ser sometidos a referendo abrogatorio, los decretos con rango, valor y fuerza de ley que dicte el presidente o la presidente de la República.”

¿Cuál dictadura?

Pero tal vez lo que atemorice a la derecha sea la manera como se constituye el poder de acuerdo a los cambios constitucionales que se proponen, siendo éstos los más profundos y los que, de aprobarse estarían forjando el Socialismo del siglo XXI. En este caso, el artículo 136 reformado, establece lo siguiente: “El poder público se distribuye territorialmente en la siguiente forma: el poder popular, el poder municipal, el poder estatal y el poder nacional. Con relación al contenido de las funciones que ejerce el poder público se organiza en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, ciudadano y electoral. El pueblo es el depositario de la soberanía y la ejerce directamente a través del poder popular. Ése no nace del sufragio ni de elección alguna, sino de la condición de los grupos humanos organidzados como base de la población. El poder popular se expresa constituyendo las comunidades, las comunas y el autogobierno de las ciudades, a través de los consejos comunales, consejos de trabajadores, consejos estudiantiles, consejos campesinos, consejos artesanales, consejos de pescadores y pescadoras, consejos deportivos, consejos de la juventud, consejos de adultos y adultos mayores, consejos de mujeres, consejos de personas con discapacidad y entes que señale la ley.” Nada más, ni nada menos, que el pueblo ejerciendo el poder.

Y lo más polémico, “El presidente o la presidente de la República puede ser reelegido o reelegida.” (Artículo 230). A esta propuesta la derecha le ha tratado de sacar el mayor provecho, también dolosamente, pues no se dice que Chávez pretende eternizarse, sino que se pude reelegir, y eso depende de que gane las elecciones. Este artículo establece la reelección, como la hay, por ejemplo en España donde el tal Zapatero acaba d anunciar que lanzará su candidatura en marzo buscando reelegirse, como lo hizo también Felipe Gonzá-lez quien se reeligió varias veces y gobernó España durante 17 años y nadie gimoteó ni lo acusó de dictador.

Ésta es hoy la disyuntiva histórica que enfrenta el pueblo venezolano, y tal vez el domingo en Venezuela concluya el siglo XX y comience el XXI.

* La Jornada de Oriente
* http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2007/11/29/puebla/c1orn13.php

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Bilhá Calderón: Con los pies

Aquella mañana hablaste
con los pies, desde lejos.
Gritabas desde la tierra
y en los caminos
donde habías dejado el nombre.
Aquella mañana me hablaste
con el anhelo trazado, en los pies
que conmigo the escucharon.
© All rights reserved
Cuetzalan 2007 Foto: Bilhá Calderón

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Guido Proaño: Demonización de la izquierda

Es conocida entre quienes se dedican al estudio de la comunicación la práctica discursiva de juzgar a otros sectores, movimientos o individuos -según el caso- como peligrosos, siniestros, inferiores, generadores de cuanto mal se imagine. El propósito de esta técnica es justificar la utilización de medidas discriminatorias, en unos casos, o político militares represivas, orientadas a lograr el debilitamiento y aún su exterminio. Esta retórica de claro contenido ideológico-político es conocida como demonización.

Las corrientes políticas más reaccionarias se han apoyado y se apoyan en ella en todas partes. El nazifascismo la utilizó en contra de los comunistas y judíos, Bush lo hace ahora en contra de los pueblos árabes. Históricamente esta práctica ha estado presente en la política interna e internacional del imperialismo norteamericano desde la guerra de exterminio a los pueblos indios durante la colonización, en los momentos del mayor y abierto racismo oficializado estatalmente, en las distintas operaciones de intervencionismo político y militar sobre los pueblos. La política que en los años 50 y 60 del siglo pasado la aplicaron fue conocida como el macartismo, y tenía como blanco y propósito terminar con los comunistas. Pero no solo éstos fueron reprimidos, también se golpeó a cuanto demócrata mostraba su discrepancia u oposición a la conducta del gobierno de los Estados Unidos, acusándolos de ser agentes del comunismo internacional.

El caso de Irak, que por ser reciente, es ampliamente conocido. Los EEUU pusieron todos los medios de comunicación a su alcance, así como la acción de sus gobiernos ‘amigos’, para convencer el riesgo que para la humanidad significaba la presencia de Sadan Hussein en dicha república árabe. Si Hussein permanecía como jefe del Estado iraquí –se decía- en cualquier momento haría uso de su arsenal de armas químicas, provocando un holocausto indescriptible. Sadan se convirtió en denomio, en el peligro número uno del planeta y, por lo tanto, cualquier acción para sacarlo del paso era justificable. Los gringos invadieron Irak, llevan cuatro años allí y … aún no han podido mostrar al mundo las armas de destrucción masiva. Bush y su banda ganaron una batalla política internacional, lograron que en los cinco continentes se asuma como cierto lo que ellos querían que se piense. Por cierto, en el plano militar no están alcanzando los mismos resultados.

Demonios que rondan el país

Aquella práctica no es extraña al quehacer político ecuatoriano, ha sido utilizada en contra de la izquierda revolucionaria, de organizaciones populares diversas, particularmente aquellas en las que sus dirigentes se identifican con posiciones contrarias a los intereses de los círculos de poder.

Aquí desde hace años opera una campaña ideológico-política concebida desde un centro de poder, para convencer que en la sociedad ecuatoriana actúan unas fuerzas del mal, de las que hay que apartarse y a las que se debe eliminar. Los demonizados, entre otros, son el MPD, la UNE, la FEUE, la FESE, el movimiento indígena y ahora el gobierno de Rafael Correa.

Tan sistemática y constante es esta campaña que algunos sectores de la población, por ejemplo, asumen como cierto todo aquello que se lanza en contra del MPD. Particularmente se carga sobre él la responsabilidad de los graves problemas que enfrenta la educación pública del país, o que donde hay un brote de violencia es de suponer que aquel se encuentra presente. La derecha ha demonizado a esta organización de izquierda.

¿De dónde surgieron esas aseveraciones que la mayoría de los medios de comunicación repiten con insistencia? ¿Cuánto de eso es cierto? ¿Quiénes, y en base a qué conocimiento o razones, promovieron inicialmente esos puntos de vista y quiénes lo hacen ahora? Son preguntas que, con seguridad, la mayoría quienes escuchan tales acusaciones no han reflexionado con detenimiento para admitirlas como ciertas o falsas.

No es coincidente que los sectores ‘demonizados’ en el país sean organizaciones de izquierda revolucionaria o que en su interior estas fuerzas tengan una fuerte presencia o incidencia. La izquierda tiene como objetivo político general transformar la sociedad, poner fin al actual sistema de explotación, acabar con los privilegios de las clases dominantes, romper la dependencia extranjera. Su triunfo implica un demoledor golpe a los intereses de las clases dominantes y del imperialismo, lo que explica la campaña de estos últimos contra aquellas organizaciones.

¿Ha sido demostrada la responsabilidad del MPD en la crisis de la educación? No. Sin embargo muchos la asumen como cierta e inclusive, irreflexivamente, difunden tales acusaciones.

La burguesía ecuatoriana, en este aspecto, ha obtenido una victoria política, porque ha logrado que muchos sectores piensen como ella quiere que lo hagan. En su momento convencieron respecto de la obesidad del Estado para justificar las privatizaciones; en otra ocasión hablaron mucho del sindicalismo dorado para justificar la arremetida contra todas las organizaciones sindicales; bombardearon con propaganda que hablaba del riesgo de la infiltración guerrillera por la frontera norte para justificar la participación en el Plan Colombia. Se podrían enumerar muchísimos casos comos esos que demostrarían la aplicación de una guerra psicológica de la izquierda revolucionaria, el movimiento popular y los propios pueblos son víctimas.

Que la burguesía y el imperialismo actúen así es justificable, porque sienten el peligro que para ellos significa el desarrollo, el crecimiento de la izquierda y el avance de la organización popular. Pero ¿cómo explicarse que sectores que profesan posiciones democráticas y progresistas se hagan eco de dicha retórica? Eso muestra la magnitud y peso de la ofensiva ideológica burguesa, en unos casos, en otros, el sectarismo es mayor al horizonte que se abre en la perspectiva política de los pueblos del Ecuador.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=049552&Parte=0

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Manuel E. Yepe: La manipulación de los términos

La manipulación de los términos es uno de los métodos del modelo informativo estadounidense a que más sistemáticamente y con mayor efectividad recurre la propaganda corporativa para promover su hegemonía y dominación.

Se conoce que no más de diez megacorporaciones poseen y controlan los grandes medios de información de Estados Unidos, además del negocio del entretenimiento y la cultura de masas, que abarca el mundo editorial, el de la música, el cine, la producción y distribución de programas de televisión, salas de teatro, Internet y complejos recreativos tipo Disneyworld, no sólo en su país sino similarmente en buena parte de América Latina y el resto del mundo.

Este vasto emporio está bajo el control y es parte de la élite del poder que constituye el verdadero gobierno de los Estados Unidos.

Con tal volumen de medios propagandísticos al imperio le resulta factible imponer modas y maneras a la información y la publicidad, a escala global.

Vocablos como libertad, democracia, derechos humanos, y tantos otros son aplicados con deliberada reiteración hasta identificarlos con su ordenamiento político, económico y social, con fuerte carga de connotaciones laudatorias.

Sobre algunos de estos términos asumen la posición de árbitros y custodios, reservándose la facultad de calificar, respecto a ellos, a cualquier ordenamiento ajeno y así reprobar a los que difieran del modelo que conviene a su política exterior.

Mediante la insistencia mediática en el uso de los calificativos, acuñan términos peyorativos como tiranos, dictadores, terroristas y extremistas para aplicarlos contra dirigentes políticos inconvenientes, hostiles a la hegemonía estadounidense.

Tan alto es el grado de penetración que han llegado a lograr con su abrumadora propaganda mediante la imposición de términos acuñados al efecto, que no es extraño encontrar en cualquier país de América Latina a personas sencillas que digan con mucha convicción: Fidel Castro será un dictador, pero yo estoy de acuerdo con todo lo que él dice y hace. (Una tonada colombiana que se popularizó por todo el continente en los años 60 del pasado siglo dice: ‘si las cosas de Fidel son cosas de comunista, que me pongan en la lista, que estoy de acuerdo con él’).

Recuerdo que, antes de triunfar la revolución cubana en enero de 1959, era tanta la propaganda anticomunista inyectada en este país caribeño que en una publicación clandestina algún revolucionario escribió en cierta ocasión algo así como: ‘…Nos acusan de ser comunistas y no es verdad… comunistas son ellos, los batistianos y los yanquis’. Los medios habían dotado al término ‘comunismo’ de tal connotación de los peores epítetos que era innecesario reiterarlos.

El término democracia ha sido probablemente el más injuriado por su apócrifo uso a lo largo de la historia. En la Grecia antigua surgió como calificativo de un sistema de gobierno ejercido por el pueblo, pese a que el ordenamiento político que calificaba estaba diseñado para satisfacer los intereses de la clase dominante y era excluyente de una buena parte de los integrantes de aquella sociedad.

Pero jamás en la historia otro imperio había abusado de manera tan pertinaz de su uso para la inyección de valores aparentes a su autoestima nacional y para proyectarse desdeñosamente sobre las demás naciones, como el gobierno estadounidense actual.

Hay términos prácticamente excluidos del lenguaje mediático que manipula la gran prensa al referirse a las motivaciones de los movimientos populares. Sobresalen por su ausencia los que se identifican con aspiraciones nacionales como independencia, autodeterminación, patriotismo y soberanía, así como otros que reflejan aspiraciones sociales populares como lucha de clases, igualdad, revolución, rebeldía y muchas más.

En cambio, han retomado el término populismo, que se identificó en las ciencias sociales a mediados del pasado siglo como calificativo de las políticas ‘inflacionarias’, ‘irresponsables’ y ‘aventureras’ de los presidentes Getulio Vargas, de Brasil, y Juan Domingo Perón, de Argentina, argumentando que para lograr el apoyo popular de que disfrutaban incurrían en concesiones sociales incompatibles con las sutilezas de la economía y las finanzas.

Lo refieren ahora a gobernantes populares como el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa. Y lo insinúan puntualmente para calificar a los demás líderes independentistas, como para llamarles al orden cuando actúan en forma que amenaza intereses de los explotadores.

Cuando se habla de derechos humanos, limitan el término a los derechos civiles e ignoran los derechos sociales, tan humanos como aquellos: laborales, económicos, alimentarios, educativos, a la salud…

Desafían la lógica y la semántica cuando manipulan en sus lemas palabras de significado contradictorio con la orientación política de sus objetivos, como transición, cambio, y hasta revolución.

En Cuba, han pretendido desplegar una campaña usando el término cambio con un sentido contrarrevolucionario, obviando el hecho de que la revolución cubana ha sido y sigue siendo la fuente de inspiración de los cambios actuales en Latinoamérica.

También contra Cuba, definen como ‘disidentes’, ‘dirigentes de la oposición’, ‘periodistas o bibliotecarios independientes’, ‘activistas por los derechos humanos’ y otros similares a quienes reclutan y pagan en la isla para servir sus fines subversivos.

Un caso extremo de manipulación es el uso del término popular para designar al partido de la derecha española que tiene como dirigente ‘popular’ nada menos que al bochornoso instrumento de la superpotencia que es José María Aznar.

Se hace el juego al imperio cuando se le concede derecho de propiedad sobre ciertos términos de los que se ha apropiado o pretende apropiar para describir, identificar o nombrar eventos que no son exclusivos de su orden social como son sociedad civil, desarrollo humano y otros que los pueblos deben utilizar en beneficio propio.

La manipulación de los términos por la propaganda corporativa con el propósito de predisponer a los pueblos para el consumo de sus mensajes deformadores, no debe subestimarse.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=049705&Parte=0

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Robert Fisk: Darkness falls on the Middle East

,So where do we go from here? I am talking into blackness because there is no electricity in Beirut. And everyone, of course, is frightened. A president was supposed to be elected today. He was not elected. The corniche outside my home is empty. No one wants to walk beside the sea.

When I went to get my usual breakfast cheese manouche there were no other guests in the café. We are all afraid. My driver, Abed, who has loyally travelled with me across all the war zones of Lebanon, is frightened to drive by night. I was supposed to go to Rome yesterday. I spared him the journey to the airport.

It’s difficult to describe what it’s like to be in a country that sits on plate glass. It is impossible to be certain if the glass will break. When a constitution breaks – as it is beginning to break in Lebanon – you never know when the glass will give way.

People are moving out of their homes, just as they have moved out of their homes in Baghdad. I may not be frightened, because I’m a foreigner. But the Lebanese are frightened. I was not in Lebanon in 1975 when the civil war began, but I was in Lebanon in 1976 when it was under way. I see many young Lebanese who want to invest their lives in this country, who are frightened, and they are right to frightened. What can we do?

Last week, I had lunch at Giovanni’s, one of the best restaurants in Beirut, and took out as my companion Sherif Samaha, who is the owner of the Mayflower Hotel. Many of the guests I’ve had over the past 31 years I have sent to the Mayflower. But Sherif was worried because I suggested that his guests had included militia working for Saad Hariri, who is the son of the former prime minister, murdered – if you believe most Lebanese – by the Syrians on 14 February 2005.

Poor Sherif. He never had the militia men in his hotel. They were in a neighbouring building. But so Lebanese is Sherif that he even offered to pick me up in his car to have lunch. He is right to be worried.

A woman friend of mine, married to a doctor at the American University Hospital, called me two days before. “Robert, come and see the building they are making next to us,” she said. And I took Abed and we went to see this awful building. It has almost no windows. All its installations are plumbing. It is virtually a militia prison. And I’m sure that’s what it is meant to be. This evening I sit on my balcony, in a power cut, as I dictate this column. And there is no one in the street. Because they are all frightened.

So what can a Middle East correspondent write on a Saturday morning except that the world in the Middle East is growing darker and darker by the hour. Pakistan. Afghanistan. Iraq. “Palestine”. Lebanon. From the borders of Hindu Kush to the Mediterranean, we – we Westerners that is – are creating (as I have said before) a hell disaster. Next week, we are supposed to believe in peace in Annapolis, between the colourless American apparatchik and Ehud Olmert, the Israeli Prime Minister who has no more interest in a Palestinian state than his predecessor Ariel Sharon.

And what hell disasters are we creating? Let me quote a letter from a reader in Bristol. She asks me to quote a professor at Baghdad University, a respected man in his community who tells a story of real hell; you should read it. Here are his own words:

“‘A’adhamiya Knights’ is a new force that has started its task with the Americans to lead them to al-Qa’ida and Tawheed and Jihad militants. This 300-fighter force started their raids very early at dawn wearing their black uniform and black masks to hide their faces. Their tours started three days ago, arresting about 150 citizens from A’adhamiya. The ‘Knight’ leads the Americans to a citizen who might be one of his colleagues who used to fight the Americans with him. These acts resulted in violent reactions of al-Qa’ida. Its militants and the militants of Tawheed and Jihad distributed banners on mosques’ walls, especially on Imam Abu Hanifa mosque, threatening the Islamic Party, al-Ishreen revolution groups and Sunni endowment Diwan with death because these three groups took part in establishing ‘A’adhamiya Knights’. Some crimes happened accordingly, targeting two from Sunni Diwan staff and one from the Islamic Party.

“Al-Qa’ida militants are distributed through the streets, stopping the people and asking about their IDs … they carry lists of names. Anyone whose name is on these lists is kidnapped and taken to an unknown place. Eleven persons have been kidnapped up to now from Omar Bin Abdul Aziz Street.”

The writer describes how her professor friend was kidnapped and taken to a prison. “They helped me sit on a chair (I was blindfolded) and someone came and held my hand saying, ‘We are Muhajeen, we know you but we don’t know where you are from.’ They did not take my wallet nor did they search me. They only asked me if I have a gun. An hour or so later, one of them came and asked me to come with them. They drove me towards where my car was in the street and they said no more.” So who are the A’adhamiya Knights? Who is paying them? What are we doing in the Middle East?

And how can we even conceive of a moral stand in the Middle East when we still we refuse to accept the fact – reiterated by Winston Churchill, Lloyd George, and all the details of US diplomats in the First World War – that the Armenian genocide occurred in 1915? Here is the official British government position on the massacre of 1.5 million Armenians in 1915. “Officially, the Government acknowledges the strength of feeling [note, reader, the ‘strength of feeling’] about what it describes as a terrible episode of history and recognises the massacres of 1915-16 as a tragedy. However, neither the current Government nor previous British governments have judged that the evidence is sufficiently unequivocal to be persuaded that these events should be categorised as genocide as it is defined by the 1948 UN Convention on Genocide.” When we can’t get the First World War right, how in God’s name can we get World War III right?

* The Independent
* http://news.independent.co.uk/fisk/article3191532.ece

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León Bendesky: Confianza a prueba

Los periodos de estabilidad económica provocan expectativas favorables entre los inversionistas, los productores y los consumidores. En ocasiones las extienden más allá de lo debido. Los gobiernos tratan de mantener la estabilidad financiera como les corresponde, pero además hacen eco de esa situación e incluso amplifican el estado de ánimo prevaleciente. Creen que es necesario reforzarlo con afirmaciones sobre las bondades del funcionamiento de la economía y de la gestión pública. Cuando lo hacen es síntoma de que una y otra ya están a prueba.

No importa si la estabilidad es precaria, aun así las expectativas tardan en ajustarse a las nuevas condiciones económicas y nadie quiere ser el primero en adaptar sus expectativas de modo consistente con los escenarios más probables; no los más deseados. La divergencia entre lo que es probable y lo que es deseado, ya sea por quienes sacan una ventaja económica legítima (o no) de la situación existente o quienes desean beneficiarse políticamente, se vuelve crecientemente riesgosa.

Cuando se señala, como sucedió en los días recientes, desde un centro financiero de la relevancia de la Bolsa Mexicana de Valores o cuando desde el gobierno se declara que ante los evidentes vaivenes de la economía de Estados Unidos, la mexicana va a resistir mejor que en otros episodios de este tipo, se alimenta esa discrepancia entre lo posible y lo deseable.

Esas afirmaciones parten de una visión estática que proyecta hacia el futuro la situación actual. Esa proyección no es necesariamente ingenua; conlleva un mensaje. Cuando los mercados globales de las inversiones, el comercio y el trabajo, de los que México participa de modo activo, que no decisivo, operan en condiciones de creciente inestabilidad, su dinámica marcha en una dirección distinta a la conocida en periodos estables.

Esta nueva dinámica se manifiesta hoy a partir de los efectos del desplome del mercado hipotecario estadunidense. Su expresión más directa es la necesidad de dar cuenta de millonarias pérdidas en muchas instituciones financieras con respecto de créditos de mala calidad que resultaron de la creciente especulación en el sector de la construcción de viviendas. De ahí se derivan otras repercusiones como son la caída de los precios de las casas y de la demanda de bienes y servicios asociados con esa actividad. Esto arrastra la caída de los índices de precios de los mercados bursátiles, la reasignación de las carteras de inversiones hacia títulos más seguros. El dólar no ha resistido la presión y se deprecia de modo rápido frente al euro y el yen.

Los efectos adversos se transmiten en los mercados: alteran los precios relativos del dinero, de los capitales, de las importaciones y exportaciones y de los salarios. En medio de esa turbulencia las autoridades monetarias reaccionan controlando las tasas de interés y la cantidad de dinero. En situaciones de riesgo excesivo ponen dinero para rescatar instituciones que se vuelven insolventes o para impedir que los circuitos del crédito se sequen y se bloqueen las transacciones y con ello se reduzca aún más la demanda. A eso debe sumarse la presión sobre los precios, derivada del costo del petróleo y la restricción que impone en la política monetaria.

La semana pasada se hicieron públicas las minutas de la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, realizada a fines de octubre, en las que se exponen las consideraciones sobre la magnitud de la desaceleración esperada de la economía estadunidense. Al mismo tiempo, la OCDE señaló que las condiciones de fragilidad de los mercados financieros se extenderán varios meses y que no sería sino hasta marzo del año entrante cuando se viera la sima de la crisis hipotecaria.

Pero, al parecer, todo esto no provocaría ningún efecto negativo de gran relevancia en México. Según evalúan los directivos de la bolsa de valores y los responsables de la política pública, estaremos a salvo. Se aduce que las condiciones mismas de la estabilidad interna, apoyada no en una mayor productividad y mayor competencia, sino en abundantes reservas internacionales e ingresos petroleros serían suficientes para resistir. No se ofrece como sustento de esta postura un análisis claro de las condiciones prevalecientes ni hay un balance de los riesgos y una estrategia para enfrentarlos. No se olvide que una situación similar existió en las crisis financieras de 1982, 1987 y 1994, y que no hay medios para exigir una rendición de cuentas a nadie.

En el Banco de México parece haber menos certezas. Por algo será. El crecimiento productivo es crónicamente bajo y la estabilidad financiera de varios años no lo ha alentado; el peso no se ha depreciado más porque no hay liquidez; un embate serio sobre las reservas será incontenible, las tasas de interés aumentan y no es mucho más lo que desde el banco central se puede hacer en las condiciones actuales. Si la situación en Estados Unidos se agrava, por necesidad se resentirá la economía mexicana y su actual “fortaleza” quedará expuesta. La bonanza petrolera no sacará a flote a esta economía, más aun cuando la renta que genera está inmersa en la quiebra virtual de Pemex.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/26/index.php?section=opinion&article=033a1eco

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