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Marcela Sanchez:Lo bueno y lo malo de Chávez

Estoy empezando a creer que el Presidente venezolano Hugo Chávez puede tener un efecto tranquilizador en América Latina.

En un momento en que los precios récord del petróleo se están constituyendo en una carga cada vez más grande, el líder del quinto exportador mundial de petróleo está ofreciendo programas de financiación flexibles no solo a su gran aliado en Cuba sino a la mayoría de los países del Caribe y muchos en América Latina. Chávez también promete más empleos e ingresos para la región mediante, por ejemplo, planes de construcción de una refinería por $2500 millones de dólares en el noreste de Brasil y la compra de buques cisterna a Argentina.

La semana pasada, cuando manifestantes paralizaron la producción de petróleo en Ecuador, el segundo proveedor suramericano a Estados Unidos, Chávez salió al rescate. En respuesta a solicitudes de funcionarios ecuatorianos, Chávez aceptó cubrir el compromiso de exportaciones contraído por Ecuador, contribuyendo así a calmar el mercado internacional y a reducir el impacto fiscal del paro en la asediada nación.

¡Cielo santo! Chávez es el Robin Hood moderno y de habla hispana.

Este calificativo suena, desde luego, como una herejía en esta capital. Según funcionarios de la administración Bush, Chávez ejerce en la región la mayor “fuerza negativa” contra la democracia y el libre mercado desde la Guerra Fría. Ha sido acusado de proveer armas a rebeldes colombianos, de financiar grupos en Bolivia y Ecuador que buscan establecer estados “marxistas” y de ser, con la guía del líder cubano Fidel Castro, un “subversivo” para el resto de la región.

La verdad es que Chávez es ambas cosas. Es el Robin Hood que apoya a los pobres con el dinero de los ricos y es el ideólogo que impulsa una agenda anti imperialista y socialista.

Desafortunadamente, la administración Bush ha decidido enfrentar el reto de Chávez desde la segunda perspectiva. Según el punto de vista y la retórica de la administración, Chávez es un comunista, un entrometido y, lo más reprobable, es otro Castro. Y así la administración ofrece soluciones decididamente anticuadas y disecadas que recuerdan a las viejas y fallidas estrategias anticastristas.

En torno a la visita a América Latina del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld la semana pasada, el Pentágono emitió una declaración reiterando las preocupaciones estadounidenses sobre la “amenaza” que el eje Cuba-Venezuela representa para la región. Rumsfeld, en su tercera visita a América Latina en 10 meses, pasó por Paraguay y Perú para consolidar el apoyo entre aliados estadounidenses por lo que pareciera ser una política de contención a Chávez.

Este tipo de enfoque unidimensional no le deja ver a los políticos estadounidenses el hecho de que no toda la influencia de Chávez en América Latina es perniciosa y, por detestable que sea, está ofreciendo soluciones a problemas reales de América Latina en formas que Washington no está ofreciendo.

América Latina no está en medio de una Guerra Fría donde movimientos rebeldes de izquierda financiados desde el exterior realizan una guerra de guerrillas contra gobiernos democráticos. En vez de tomar armas y dirigirse a las montañas, una población cada vez más frustrada está volcándose a las calles para demandar que sus líderes electos cumplan lo prometido por las reformas impulsadas desde Washington.

Por mucho que Chávez y Castro quieran llevarse el crédito, y por mucho que funcionarios de Bush quieran dárselo, el hecho es que ese descontento popular es más culpa de la democracia y del libre mercado que de algún eje diabólico.

Así que le corresponde en gran medida a Washington ayudar a estos países a demostrar que el modelo neoliberal democrático estadounidense “es válido, hellip tiene un lado humano y cumple lo que promete”, según John Cope, experto en América Latina de la Universidad Nacional de Defensa.

Es por eso que tanto el Presidente paraguayo Nicanor Duarte como el peruano Alejandro Toledo aprovecharon la visita de Rumsfeld para enviar una súplica urgente a Washington para que amplíe el mercado estadounidense a sus productos. De acuerdo con informes en la prensa paraguaya, Duarte le dijo a Rumsfeld que “América Latina necesita el apoyo de los países desarrollados para afianzar sus economías, porque sin este respaldo las democracias en la región corren el riesgo de fracasar”.

El éxito de las democracias en la región depende de la habilidad de sus economías para reducir la pobreza y la desigualdad, las verdaderas fuentes de resentimiento e inestabilidad. El impacto de Chávez puede oscilar entre polos opuestos–a veces aumentando la inestabilidad, a veces reduciéndola.

Pero mientras la administración Bush continúe obsesionada con el lado destructivo de Chávez, no se concentrará en el arduo trabajo que requiere ayudar a las economías de América Latina a que tengan éxito. Y mientras eluda ese reto, mientras los precios del petróleo sigan altos, Chávez estará más que dispuesto a extenderles una mano.

Artículo original:
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2005/08/25/AR2005082501419.html

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Carolina: Países del ALBA firman acuerdo alimentario

¿Qué están haciendo los países de Ámerica Latina respecto a la inminente crisis alimentaria? Curiosamente buscando información me he encontrado un artículo que muestra los esfuerzos de algunos países latinoamericanos que nos dan una muestra de que es posible hacer frente a las políticas neoliberales.
Recordemos: primero es la especulación sobre el petroleo, y ahora sobre los alimentos. Espero que esta información nos ayude a pensar en que pasará cuando el futuro nos alcance y nos encuentre sin recursos naturales.

CARACAS, 23 abr (Xinhua) — Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua suscribieron hoy un acuerdo para garantizar su seguridad alimentaria ante las recientes alertas sobre una futura escasez global de alimentos.

Firmaron el documento los mandatarios Hugo Chávez, de Venezuela; Evo Morales, de Bolivia, y Daniel Ortega, de Nicaragua, así como el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, en el Palacio de Miraflores (presidencial), en Caracas.

El compromiso fue suscrito durante una cumbre extraordinaria de países de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y la cual fue convocada por el gobernante venezolano.

Carlos Lage asistió a la cumbre en representación del mandatario cubano Raúl Castro, quien sucedió a Fidel Castro en el poder en Cuba.

El acuerdo suscrito este miércoles buscará aumentar la producción de arroz, maíz, leguminosas, oleaginosas, carnes y leche en los países de la ALBA, afirmó Chávez.

Otros elementos del convenio incluyen mayor desarrollo en agua potable y sistemas de riego, una mejora en la distribución de los alimentos y un fondo por 100 millones de dólares para afrontar alguna escasez, agregó.

En el discurso inaugural de la cumbre, Chavez envió un saludo al ex presidente de Cuba, Fidel Castro, quien se encuentra convaleciente, así como al próximo mandatario izquierdista de Paraguay, Fernando Lugo.

El jefe de estado venezolano dijo que la problematica alimentaria es un tema urgente regional y mundial.

La cumbre se efectuó en momentos en que diversas organizaciones internacionales han alertado sobre el encarecimiento mundial de los alimentos y una posible escasez global de comida.

En su intervención, Ortega dijo que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió sobre la carestía de los alimentos en un fenomeno que causará mayores estragos entre los más pobres del planeta.

Ortega dijo que la FAO, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han alertado que el alza de los alimentos ha hecho retroceder los avances de los programas de lucha contra la pobreza.

La intenciones de convertir los alimentos en combustibles es uno de los factores que los encarecieron y amenazan causar una escasez a nivel global, apuntó.

Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua (todos con gobiernos socialistas) están integrados en la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), un mecanismo de integración económica y política creado en 2004.

El vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, dijo que los especuladores han suscitado escasez de arroz en el mercado internacional pues lo han comenzado a esconder a la espera de mejores precios.

El alza de los alimentos afecta en especial a los habitantes de los países en desarrollo, afirmó Lage.

Morales dijo que su gobierno ha dado preferencia al mercado interno, aunque es exportador de alimentos.

El presidente venezolano convocó la cumbre con carácter de urgente para la firma del acuerdo de cooperación alimentaria y el análisis de la crisis en Bolivia que –dijo– ‘está a punto de estallar’.

Chávez impulsó la creación de la ALBA en rechazó al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) promovido por Estados Unidos para la liberalización de las mercancías en el continente.

* Fuente http://www.xinhuanet.com
* Link:http://www.spanish.xinhuanet.com/spanish/2008-04/24/content_620719.htm

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Fernando Sánchez Cuadros: Hacia un panorama más amplio de la ‘crisis andina

La crisis desatada por el gobierno colombiano está muy lejos de haberse resuelto; probablemente estemos viviendo apenas el desenlace de una maquinación con perfiles geopolíticos múltiples y que involucra a muchos más actores que lo que quisiera hacer parecer un conflicto fronterizo. Los ‘acuerdos’ de la OEA la ‘salida’ de la Cumbre de Río, pura simulación, sólo sirvieron para que los presidentes latinoamericanos vendieran la imagen de que esos foros tienen sentido y utilidad más allá de las fotos, y que los políticos convencionales que supuestamente gobiernan son capaces de alcanzar resultados que la sociedad demanda, estos “magnos eventos” a la larga sentaron las bases para que Estados Unidos saltara a la palestra a mostrar lo que realmente desea como ‘solución’ para la crisis regional. Las declaraciones de Condi Rice, las andanadas del canciller colombiano, las acusaciones en México contra la máxima casa de estudio, La UNAM, desatadas por sectores de la derecha empresarial y política y el silencio cómplice del gobierno, las alevosas implicaciones de que la UNAM cobija “guerrilleros” y “terroristas”, que apuntan sin el mas mínimo atisbo de duda razonable posible a la privatización de la educación superior, a la expropiación, en rigor hurto descarado, de la infraestructura y conocimientos acumulados durante décadas en la mejor universidad de habla hispana del mundo para ponerlo al servicio del capital privado (de moral entre otras cosas), el marco de privatización velada que pretende imponer el gobierno con la complicidad del PRI-PAN, el partido de clase de los propietarios en México y sus amos transnacionales; el hecho de que el repliegue de las tropas venezolanas y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia no son vistos con agrado por los sectores más recalcitrantes de América Latina y Estados Unidos. Hay una variedad de factores implicados que deben ser captados en imágenes simultáneas y paralelas para entender la dinámica geopolítica que se ha gestado en la región. Por supuesto, que imponer el Plan Colombia y el Plan Mérida, como avanzada militarista de los frustrados TLC parecerían ser el telón de fondo de la presente crisis. Veamos:

1. Aislar a Venezuela para preparar su invasión. La Secretaria de Estado de EEUU declaró en Brasil, que si se ‘comprueba’ que Venezuela tiene lazos con las FARC -cosa en la que el régimen colombiano insiste tenazmente- EEUU “actuará en consecuencia”, agregando que “los estados responsables deben garantizar que los terroristas no actúen libremente”. Hay dos supuestos muy discutibles de partida en esta declaración: las FARC son terroristas, y el gobierno venezolano la cobija; como la acusación la extiende la “diplomacia” del Estado paranarco al gobierno ecuatoriano el presidente Correa ha elevado el tono de sus protestas involucrando a la dupla gestora de la conspiración contra la paz y la integración en la región: Estados Unidos y Colombia, el Estado esquirol de América Latina.

Por supuesto, que la acuciosa investigación que realiza la inteligencia imperial tiene como fundamento los datos de la súper computadora que presuntamente pertenecía a Reyes y que supuestamente fue hallada en la ilegal incursión del ejército colombiano, así como en la valiosa y muy objetiva información que le “comparten” los paranarcos colombianos. En cuyo caso, no es difícil imaginar cuál será el “resultado” y por lo tanto las “consecuencias” a las que se refería Rice. Una pantomima para que los medios puedan hacer el trabajo de ablandamiento de cerebros y conciencias respecto de un potencial ataque sobre Venezuela y Ecuador. La base militar de Manta (Ecuador), el mal ejemplo de la dupla Correa-Chávez, la liquidación definitiva de los esfuerzos alternativos de integración latinoamericana, la reserva petrolera del Orinoco y por qué no la que halló a fines del año pasado Brasil en el gigantesco campo de Tupí -que elevará la reserva de crudo de Brasil a 80 mil millones de barriles, colocándolo entre los mayores productores el mundo-, entre otros “graves retos” para el gobierno Bush, en fase Terminal, estarían en juego.

El gobierno ecuatoriano anunció que investigará la posible participación de aviones estadounidenses que despegaron desde la base de Manta, pero ante la demanda de que se esclarezca la intervención de Estados Unidos en la violación de su territorio por militares colombianos, la respuesta del Secretario General de la OEA es sinuosa, las investigaciones parecen enrumbarse ahora por el lado que exige el yanki: investigar los vínculos de Correa, Chávez y el gobierno cubano con las FARC.

La caída de Hugo Chávez es una condición fundamental para la estrategia estadounidense hacia América Latina, por tratarse de un gobierno dispuesto a ejercer su soberanía, que cuenta con ingentes recursos provenientes del petróleo, que a pesar de lo que declaren, saben muy bien que sus precios no se revertirán en el futuro próximo de manera natural, aunque sí se podría provocar el desplome por la vía financiera. Aunque, esta es una carta bajo la manga que la composición actual del grupo en el poder en Estados Unidos no permite usar fácilmente y que la debilidad del sistema financiero estadounidense no aconsejaría. Chávez lo sabe y lo está aprovechando para consolidar un bloque latinoamericano independiente.

2. Las andanadas, mentiras y bravatas del régimen paranarco se proponen desestabilizar al gobierno ecuatoriano para sentar las bases para imponer un régimen títere que abandone la decisión soberana del Congreso ecuatoriano de prohibir el establecimiento de bases militares extranjeras en su territorio y no renovar el permiso a la base militar estadounidense de Manta en 2009, y que involucre a esa nación en al Plan Colombia. El juego es tan artero y descarado que los gobiernos colombiano y estadounidense con el aplicado concurso de la llamada prensa libre occidental se han dado a la tarea de encontrar la “conexión cubana”. No es ninguna novedad cómo Estados Unidos usa el “argumento antiterrorista” en el marco de su estrategia de ataque preventivo, que debería, además, ser puesto en el contexto de la profunda crisis económica que se le avecina. Mi hipótesis es que el imperio unilateral lejos de considerar posibles soluciones cooperativas y multilaterales ante la profunda inestabilidad financiera abría optado ya por la estrategia del caos como mecanismo de distribución de los costos de la crisis. En esas condiciones el bombardeo colombiano abría buscado, además de abortar la entrega de Ingrid Betancourt por las FARC y el intercambio humanitario como preámbulo para la pacificación de Colombia, generar las condiciones para un cambio de régimen en Ecuador y Venezuela, poniendo al mismo tiempo a Cuba en la mira. Una de los mayores temores y frustraciones de las derechas latinoamericanas es la consolidación de un bloque alternativo de poder en la región, en el que de momento se encuentran Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, al que bien se podría intentar integrar a Brasil. De allí la beligerancia de las derechas argentina y brasileña contra Hugo Chávez, el ALBA y su oposición a que Venezuela integre el MERCOSUR, a pesar de las enormes posibilidades que ello abriría en términos de autonomía energética para el bloque de naciones sudamericanas. El factor Petrobrás -como empresa privada crecientemente en manos de capital extranjero- rival de PDVSA, debería ser tenido en cuenta.

3. El asesinato de universitarios mexicanos en el bombardeo del campamento de las FARC en Sucumbíos buscaría atraer a México de forma activa al conflicto. Un antecedente que no deberíamos de perder de vista para entender cómo se fabrican escenarios nos lo da el periplo de Fujimori de Japón a la frontera sur del Perú en 2006.

Cuando el prófugo peruano Alberto Fujimori viajó de Japón a Chile, lo hizo en el contexto de una elección que la derecha peruana tenía perdida y cuando se agigantaba la figura de Ollanta Humala (el “Chávez peruano”, como Andrés Manuel López Obrador –AMLO- fue el “Chávez mexicano”).

En el gobierno de Fujimori las empresas chilenas fueron ampliamente beneficiadas y posteriormente en el gobierno de Toledo, el Primer ministro y Ministro de Economía, el banquero nacionalizado estadounidense Pedro Pablo Kucksisnky, no sólo dio enormes facilidades para la penetración del capital chileno, sino que lo consideró una bendición para los peruanos. En ese contexto un posible regreso “salvador” de Fujimori no hubiera sido en absoluto del desagrado del capital chileno y su gobierno “socialista”. De allí que la “prensa libre” en ambos lados de la frontera enfatizaban el “antichilenismo” de Humala. Al final la derecha a la orden del escribiente Mario Vargas Llosa cerró filas en torno a Alan García quien ahora favorece una salida airosa de Fujimori en los juicios que encara y echa mano del expediente chovinista en la frontera sur peruana.

La ruta del “retorno” no debería de sorprender a nadie si se tiene en cuenta que:

a. El vuelo se llevó a cabo en una aeronave propiedad de empresarios chilenos volando vía Estados Unidos y México hasta Santiago.

b. Estados Unidos, México y Chile son los únicos países del continente que no respondieron al pedido de captura de INTERPOL sobre el ex dictador.

c. Fujimori que había sido acogido en Japón como ciudadano japonés, y estaba requerido por la justicia peruana pudo obtener pasaporte y DNI peruano en el Consulado de Perú en Tokio. El Consulado como se sabe es considerado territorio nacional, sin embargo no sólo no fue aprehendido, sino que se le permitió regresar a recoger los documentos con los que pretendía regresar al Perú a ejercer sus derechos políticos según ladraba en su página de Internet. El prófugo de la justicia pretendía ser candidato a la presidencia o al menos mantener unidos a sus seguidores.

Se trató a todas luces de una maquinación para incrustar el factor Fujimori en la elección peruana de 2006, en la que participaron los gobiernos estadounidense, mexicano, peruano y chileno. ¿Por qué habrían de desear el regreso de Fujimori estos gobiernos? En ese momento, Ollanta Humala se perfilaba como ganador de las elecciones a pesar de la nauseabunda aplanadora mediática que se tejió en torno a su candidatura. México, Colombia, Ecuador, Perú y Chile habían ofrecido un sólido frente pro ALCA y pro estadounidense en el flanco Pacífico latinoamericano, en tanto del lado Atlántico Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina establecían acuerdos de inversión y comercio con los chinos, en tanto los sudamericanos impulsaban el MERCOSUR, y a instancias de Venezuela una serie de programas conjuntos como Telesur, el Banco del Sur, el lanzamiento de una aerolínea Sudamericana, así como proyectos energéticos conjuntos y la construcción oleoductos y gasoductos que permitirían una auténtica integración energética. Parecería lógico cuestionarse por qué no iniciaba China su acercamiento comercial por el Pacífico en lugar de hacerlo por el Atlántico. La razón es que Estados Unidos, interesado como está en evitar la diversificación comercial china, había construido una auténtica muralla geopolítica con gobiernos afines.

México estaría activando su participación en el bloque del Pacífico, del que salió Ecuador con la llegada de Correa, tras varias décadas de diplomacia de espaldas a América Latina. La muerte de estudiantes mexicanos y los fugaces señalamientos sobre su calidad de rehenes de las FARC, para posteriormente cambiarlos por la supuesta calidad de guerrilleros o terroristas, pone al descubierto el plan colombiano para involucrar más activamente al gobierno mexicano en el conflicto, como correspondería al interés de unificar estratégicamente los planes Mérida y Colombia, el Comando Norte y las bases militares sudamericanas.

Una cosa es no dejarse arrastrar por teorías de la conspiración, otra es no querer ver las conspiraciones cuando estás existen. Mi hipótesis es que en el actual conflicto se están confabulando las derechas de la región desde el eje del Pacífico para echar a andar los planes geopolíticos estadounidenses.

4. Petrobras y PEMEX. Otro componente de importancia fundamental en el escenario actual es la discusión que tiene lugar en México sobre el futuro de empresa petrolera estatal. Una costosa campaña de medios se ha desatado para promover su privatización. La sociedad mexicana mayoritariamente no considera que se esté planeando privatizar PEMEX, porque la consideran patrimonio nacional indiscutible. Los estrategas de la campaña mediática han tenido el cuidado de no utilizar la palabra privatización y presentan la discusión existente como parte de la vocación protagónica de AMLO. En cambio se hace referencia a las enormes reservas de petróleo que posee en el Golfo de México en una zona de mar compartida con Estados Unidos y Cuba y se recurre al pueril argumento de la falta de capital y tecnología para aprovechar ese tesoro, por lo que habría que “asociarse” al capital privado (no se menciona explícitamente al extranjero, aunque es obvio que si en largas décadas México no fue capaz de desarrollar la tecnología apropiada para extraer petróleo de las profundidades marinas, difícilmente el capital nativo estaría en condiciones de suplir la carencia ante la “urgencia” de explotar esa riqueza natural). Durante el gobierno de Vicente Fox, el gobierno desarrolló la estrategia de intentar mostrar a la opinión pública que las reservas de petróleo se estarían agotando rápidamente (se mencionaba que en 9 años México se quedaría sin petróleo), paralelamente los gobiernos de los últimos 30 años por lo menos han expoliado la riqueza petrolera no invirtiendo las enormes utilidades de la paraestatal en infraestructura, investigación y desarrollo de tecnologías. Por el contrario desde el advenimiento de los regímenes neoliberales se llevó a cabo la “despetrolización” de la economía mexicana, que en rigor fue parte del abandono de la estrategia de industrialización del país. Se trataba de crear la sensación de que sería altamente conveniente vender la empresa antes de que su enorme costo dejara al país encadenado a una abrumadora deuda.

El aumento de los precios del petróleo a consecuencia del fin de la era del petróleo barato, obligó a modificar la estrategia entreguista, sometiendo a la empresa a un régimen fiscal destinado a usufructuar de los recursos financieros que genera para quebrarla. El gobierno sustrae de PEMEX por concepto de impuestos recursos que superan sus utilidades descapitalizándola, otorgándole un presupuesto destinado al gasto corriente y obligándola a endeudarse (los títulos de deuda que emite PEMEX brindan nuevas oportunidades de especulación al sector privado nativo y extranjero) y transformándola en plataforma para negocios privados en sus diferentes procesos: extracción y producción de petróleo y gas natural; refinación de petróleo y procesamiento del gas natural; operación de oleoductos y poliductos; petroquímica, en el marco de una amplia reforma que involucraría derechos de propiedad, las regulaciones de los operadores independientes, la arquitectura del mercado y los arreglos financieros entre la empresa y los operadores independientes, con la intensión de provocar su desmantelamiento progresivo. (1)

Fernando Siqueira, Director de la Asociación de Ingenieros de Petrobrás, un severo crítico de la privatización de Petrobrás llevada a cabo por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso y continuada por el gobierno de Inacio Lula da Silva, se ha referido a la urgente necesidades de Estados Unidos por hacerse del control del petróleo de América Latina: (2)

a. “Estados Unidos paga hoy 300 dólares por barril de petróleo: 100 dólares por el costo del crudo en el mercado y otros 200 derivados de los gastos en el aparato militar en Oriente Medio para garantizar el suministro desde esos yacimientos”.

b. Con una reserva de 28 mil millones de barriles, consume 8 mil millones de barriles por año para suministro interno y otros 7 mil millones de barriles para su aparato militar “por lo que si no garantiza un suministro confiable en dos años puede colapsar”, lo que agravaría la recesión que está dando inicio y que se espera se prolongue al menos por todo 2009 en los pronósticos más optimistas.

c. Una de sus principales fuentes de abasto es el Oriente Medio, sin embargo, debido a su estrategia unilateral e imperialista para acceder a los hidrocarburos ha montado un costoso aparato militar y se ha embarcado en largas, costosos y desgastantes guerras, por lo que “se encuentra en una situación difícil de abasto de petróleo y para ellos es más fácil tratar de garantizar ese suministro en América Latina que invertir en Medio Oriente”

d. El debilitamiento de Petrobrás fue resultado de una política deliberada que acarreó una importante pérdida de renta petrolera por el Estado: mientras en Brasil las trasnacionales deben entregar una participación al Estado que va del 10% al 40% de sus ventas en impuestos, la media internacional de esa transferencia es de 84%.

e. El lote más costoso que ha vendido el Estado brasilero luego de la privatización se cotizó en 300 millones de dólares, mientras que la firma que se lo adjudicó extraerá crudo por 8 mil millones de dólares de ese yacimiento.

f. Petrobrás fue obligado a comprar petróleo a 25 dólares el barril para venderlo en el mercado interno a 14 dólares desde finales de los años setenta.

g. Sin embargo, Petrobrás había destinado 1% de sus ventas para invertir en investigación y desarrollo, logrando generar una capacidad autónoma de generación de tecnología que le permite extraer petróleo en aguas profundas, considerando que el petróleo brasileño se encuentra en el mar a profundidad y que la tecnología disponible se encuentra concentrada en unas cuantas empresas. En México este argumento se usa para acelerar la privatización, en tanto en Brasil, el desarrollo tecnológico fue resultado de una política deliberada (3). Al momento de ser privatizada se entregó ese conocimiento al capital extranjero.

h. FHC dejó al país al final de su gobierno con una deuda interna de 60 mil millones de dólares, aun cuando vendió activos del Estado (privatizaciones) por 160 mil millones de dólares.

i. Fue tal la vocación entreguista del neoliberal Cardoso que cuando el BNDES, el principal banco de desarrollo del país, al constatar que la participación extranjera se tornaba mayoritaria comenzó a comprar acciones en la bolsa, le prohibió ir más halladle 10% del total de las acciones, cesando a los directivos del banco que promovieron la acción.

j. Para dar paso a la privatización, se levo a cabo una campaña mediática “sustentada en mentiras” en la que Shell invirtió 100 millones de dólares “para que especialistas y profesores escribieran artículos y aparecieran en los medios de comunicación para hablar a favor de la privatización. ‘Les daban espacios para defender la privatización, compraron conciencias de periodistas y académicos que después se volvieron célebres en los medios brasileños”. No es de extrañar que las transnacionales y el imperio utilicen intelectuales para sus fines. El escribiente Mario Vargas Llosa ha puesto la habilidad de su pluma al servicio de Estados Unidos –cada vez creo menos que por auténtica convicción, debido a la sinuosidad de sus argumentos- y el Grupo Prisa le provee la plataforma de lanzamiento desde la que se reproduce internacionalmente su columna quincenal “Piedra de Toque”.

No hay ningún argumento razonable para no integrar en el marco de referencia de la crisis operada por Colombia las necesidades de petróleo de Estados Unidos y habría que ser ciego para no ver el vínculo entre las bases militares, el Plan Colombia, el Plan Mérida y los TLC que promueve con la atención de estas necesidades. Estados Unidos ya alcanzó su cenit petrolero a principios de los años setenta del siglo pasado, según geólogos estadounidense. Eso podría explicar buena parte de la historia de la diplomacia de dólar.

5. La UNAM y la privatización de la educación superior, el Banco Mundial entra en escena.

Tras la constatación de que en el grupo de mexicanos que fue asesinado por el ejército colombiano había varios estudiantes de la UNAM, y que Lucía Moret la joven sobreviviente del ataque, una inmejorable testigo, es estudiante de esa casa de estudios, se ha lanzado una campaña de descalificación plagada de insidias y envidias, prejuicios y tópicos característicos del quienes creen que fuera de la llamada iniciativa privada todo es vano e inútil. No es nuevo el fenómeno. El año pasado cuando se discutía el Presupuesto Público para 2008 en el Congreso mexicano se destilaron varios “argumentos” para recortarle la partida a la UNAM. Diputados de derecha egresados de escuelas privadas tuvieron la ligereza de referirse a la UNAM como una loza muy pesada que produce profesionales mediocres, en el mejor de los casos, cuando no se recurría a la patética monserga de que es cuna de inconformes y resentidos sociales buenos para nada. Lo paradójico fue que en tanto la UNAM se encuentra en el 59 de universidades en el mundo por sus páginas Web, uno de los vociferantes diputados panistas estudió en el Instituto Tecnológico de Monterrey que ocupa el lugar 421; por su parte el mayor centro de formación de la rupestre tecnocracia nativa, el ITAM, no aparece entre las primeras 800. A título de comparación, habría que notar que la mejor institución española es la Complutense de Madrid, ubicada en el lugar 173 del planeta. (4) Medido por su calidad general, la UNAM ocupa el lugar 188 mundial, como la mejor universidad de habla hispana. En el ranking de las mejores universidades de México, entre las mejores 15 se encuentran 8 universidades públicas, la UNAM, claro está es la número 1. (5)

En ese contexto, habría que valorar los dichos de un tal Carlos Mota que se dedica a los sesudos y profundos “estudios de mercado”: “¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?” No hace falta comentar, porque el pobre personaje se entrega en bandeja al ridículo con sus “argumentos” y lo que piadosamente llama “reflexiones serias”, baste con seguirlo leyendo:

“El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta (SIC) teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?

“En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?” (6)

Podría bastar una sonrisa sarcástica, pero esas insidias forman parte de un proyecto que lidera el Banco Mundial para promover la privatización de la enseñanza y su vinculación con el quehacer del sector privado. (7)

La muerte de ciudadanos mexicanos provocada por una incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano hubiera sido una inmejorable ocasión para que el gobierno de Felipe Calderón condenara la agresión y el costo en vidas de connacionales. Sin embargo, el gobierno ha optado por el silencio en tanto la derecha ha pasado a la ofensiva mediática convirtiendo perversamente a las víctimas en victimarios. La acusación de terroristas que se ha lanzado contra los estudiantes es en sí misma ominosa, pero lo que encierra de grave es que pretende convertirse en plataforma para que el gobierno mexicano interactúe más cercanamente con el eje por estadounidense.

Notas:
1) Ver, “Petróleo, gas natural y PEMEX, proceso de privatización y alternativas” http://www.energia.org.mx/isenergiaint.php?id_rubrique=3&id_article=147
2) Ver: Brasil busca recuperar el control de su petróleo. http://www.jornada.unam.mx/2008/03/12/index.php?section=economia&article=028e1eco
3) Ver A. Nadal, “Petrobrás, las lecciones para México”. http://www.jornada.unam.mx/2008/03/12/index.php?section=opinion&article=029a1eco
4) http://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/699004.html
5) http://www.buscasdeweb.com/ranking.html
6) Ver “¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?” http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.php?id=601786
7) Ver, Banco Mundial “México: Agenda integral de desarrollo para la nueva era.” Especialmente el capítulo 7.
8) http://siteresources.worldbank.org/INTMEXICOINSPANISH/Resources/capitulo-7.pdf
9) Para un panorama más amplio sobre la mirada del Banco Mundial a la educación en América Latina se puede consultar “Raising Student Learning in Latin America. The Challenge for 21st Century”: http://siteresources.worldbank.org/INTLACINSPANISH/Resources/Raising_Student_Learning_in_LAC_Document.pdf
10) “Public-Private Partnerships in the Education Sector” http://siteresources.worldbank.org/EDUCATION/Resources/278200-1099079877269/547664-1099079934475/Mobilizing_PrivateSector_PublicEdu.pdf

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=053277&Parte=0

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José Blanco: Alto contraste

Un privilegio haber estado el domingo 10 de febrero, en La Habana, en la undécima reunión de rectores cubanos y mexicanos; México es el país con el cual Cuba mantiene el más alto volumen de intercambios académicos de todo tipo. Ambos grupos tuvieron la ocasión de declararse, una vez más, su cercana amistad y sus propósitos de continuar ampliando su cooperación indispensable; un privilegio haber estado el lunes 11 en la reunión conmemorativa del 280 aniversario de la Universidad de La Habana, en la que se rememoraron los hitos fundamentales de su fecunda historia y le fueron entregados múltiples reconocimientos por parte de numerosas universidades del mundo. Un privilegio haber estado del martes 12 al viernes 16 en el sexto Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2008, al que asistieron alrededor de 3 mil 500 académicos y rectores de 75 países a presentar sus puntos de vista sobre el futuro de la universidad en incontables temas de esta institución crucial para el futuro humano. Venezuela, México, Brasil, Argentina, España, Italia y Cuba aportaron las delegaciones más numerosas.

Una semana intensa de trabajo que dejó pocas horas al sueño: dediqué varias horas todas las noches a ver noticieros de canales cubanos y venezolanos (en Cuba abundan).Uno puede ver hechos y dichos, declaraciones, acotaciones, análisis, sobre la propia Cuba, Venezuela, América Latina, el mundo, que los medios mexicanos en general escamotean permanentemente a la sociedad mexicana. Vivimos manipulados por estos medios, no porque sea difícil ver los intereses que se mueven tras “nuestros” medios, sino por falta de información de mil hechos que en el mundo ocurren.

Algunos datos sobre el esfuerzo educativo en Venezuela, por ejemplo, son impresionantes, pero nos cuidamos de no enterarnos. En 2005 Venezuela fue declarada territorio libre de analfabetismo, después de dos años de trabajo iniciado y respaldado por los alfabetizadores cubanos, mediante el notable método llamado Yo sí puedo, ideado por la cubana Leonela Relys, que se inicia por una base alfanumérica, asociando números –que los analfabetos sí conocen– con las letras. Alfabetizar a una persona toma de siete a 13 semanas; se prevén los medios para que el alfabetizado no sólo no pierda, sino desarrolle su capacidad de lecto-escritura. Venezuela alfabetizó más de un millón 500 mil personas en dos años, con la Misión Robinson.

El video del 28 de octubre de 2005 en que Venezuela alcanzó esa hazaña es conmovedor por la alegría que rebasó todo límite en las calles. Pero Venezuela echó a andar también la Misión Ribas, con la que se propone que todos los venezolanos terminen el nivel secundario (las que en México llamamos escuela secundaria y el bachillerato), y la Misión Sucre, por la que se han abierto estudios del nivel terciario (la universalización de la universidad, se dice, lo que es inexacto), en todos los municipios del país.

Si este esfuerzo se mantiene varios años, el impacto educativo que tendrá sobre el desarrollo de Venezuela se hará irreversible. Venezuela es el segundo país de América Latina sin analfabetismo, después de Cuba. Pero hay que ver el crispamiento, la polarización entre chavistas y sus opositores, los insultos, las burlas iracundas; parece haber ahí una bomba de tiempo de muchos megatones.

Del método Relys existen versiones en español, portugués, inglés, creole, quechua y aymara, entre otras, y está hoy en acto en 22 países. La generosidad cubana por un mundo sin analfabetas es inconmensurable.

Cuba posee un sistema educativo admirable y hoy se halla tras la “universalización de la universidad”; como en Venezuela, esa llamada universalización es un término inexacto, no exento de cierta demagogia. Hoy en Cuba hasta a los ingenios azucareros se les ha declarado “universidades”. Se trata de un esfuerzo loabilísimo de continuar elevando al máximo la educación de toda la población, pero esos estudios que pretenden ser de nivel terciario no serán compatibles con ningún sistema educativo terciario del mundo.

De otra parte Cuba posee índices notables en muchos otros rubros sociales. El índice de desarrollo humano 2007-2008 (IDH), que formula el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ubica a Cuba en el lugar 51 en un ranking de 177 países, con un PIB per cápita de 6 mil dólares. México ocupa el lugar 52 con un PIB per cápita de 10 mil 751, pero acompañado de una desigualdad por la cual la mayor parte de la población se halla por debajo de la línea de pobreza. México está por debajo de Cuba en el índice de esperanza de vida y en el índice combinado de educación primaria, secundaria y terciaria. Cuba posee 591 médicos por cada 100 mil habitantes y México 198.

Algunos contrastes aumentan los valores de los índices cubanos: en materia médica de tercer nivel, contando todas las especialidades, Cuba no parece que tenga nada que enseñar a México, y el asunto puede ser al revés; en cambio, en atención primaria, que es lo fundamental, Cuba lo tiene absolutamente resuelto hace mucho tiempo, y México parece que nunca lo resolverá. Una expresión más de la desigualdad social mexicana.

La educación cubana, sin embargo, se halla hoy en alto riesgo de rezagarse gravemente. La brecha tecnológica con los país desarrollados continúa ampliándose y Cuba se rezaga como el que más. De acuerdo con el IDH, Cuba posee 75 teléfonos por cada mil habitantes (México 189); 12 teléfonos móviles por cada mil (México 460); 17 usuarios de Internet (de pésima calidad) por cada mil (México 181). Alto contraste.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/02/19/index.php?section=opinion&article=018a1pol

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Homar Garcés: Sin cambio estructural no hay revolución socialista posible

Al mantenerse incólumes las estructuras y mecanismos del viejo modelo de Estado representativo en Venezuela, la revolución seguirá siendo un anhelo frustrante al creerse que nada podría cambiar más allá de los cambios políticos, sociales y económicos producidos hasta ahora, limitados a las iniciativas adoptadas al respecto por el Presidente Chávez. Quizás se alegue en descargo que el proceso revolucionario venezolano es pacífico, producto de la vocación democrática del pueblo, y, por lo tanto, debe evolucionar de modo gradual. Sin embargo, las expectativas populares parecen rebasar esta apreciación, aunque se adolezca de una conciencia plenamente revolucionaria, surgida de unos conocimientos conscientemente adquiridos. Cuestión ésta que constituye el punto más débil de todo el proceso bolivariano y sobre el cual poco se ha hecho, a excepción del empeño puesto por William Izarra y de otros destacados revolucionarios de todo el país de promover una instancia generadora de teorías revolucionarias harto necesarias, cumpliendo con tres objetivos primordiales, como lo son la difusión, la formación y la investigación que debiera comprender la misma, de manera que los adherentes al proyecto revolucionario aseguren el cambio estructural, el bien común y la democracia directa en todo momento, a pesar de todos los obstáculos culturales que persisten todavía.

Por lo mismo, se hace imperativo que los mismos sectores sociales revolucionarios comiencen a apropiarse de los distintos espacios donde puedan poner en práctica estas últimas ideas, de forma que el cambio estructural inherente al proceso revolucionario, basado en el ideario socialista del siglo 21, tenga una base de sustentación popular más real y efectiva que la generada desde el poder constituido. Esto tendrá que avivarse necesariamente desde abajo, venciendo la pertinaz acción reformista, la desconfianza y cierto menosprecio exhibidos por algunos dirigentes del chavismo que obstruyen (a veces de modo deliberado y otras de modo irreflexivo) la capacidad política y creadora del pueblo respecto al rol de sujeto revolucionario que le compete ejercer y cuya existencia se explica por el vacío teórico y el pragmatismo que se impuso desde posiciones de poder, amparándose en el liderazgo y la imagen de Chávez. Esto expone la necesidad forzosa de una confrontación ideológica, tanto a lo interno como a lo externo del proceso bolivariano, facilitándose así que la lucha, el compromiso, la convicción, la disciplina y la organización de los sectores revolucionarios y progresistas se conviertan en murallas infranqueables ante los embates reiterados de la contrarrevolución, teniendo como consecuencia visible la superación de la transición en que se halla sumido este proceso; lo que implicará asumir frontalmente la alternativa del socialismo, sin que haya lugar a dudas o retrocesos. Esto contribuiría en mucho a reforzar la gestión de gobierno, principalmente en lo atinente al mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de la población, con la participación y el protagonismo populares como una condición primaria insoslayable -cambio estructural de por medio- para hacer verdaderamente la revolución integral que se promueve en esta nación bolivariana.

La encrucijada crítica que se le presenta al proceso revolucionario venezolano debe generar en el mismo la adopción de medidas más radicales y evitar la conciliación que promueven, incluso, algunos de sus connotados dirigentes, convencidos de su eficacia para contrarrestar los constantes ataques opositores, pero acompañadas de la resolución de los diversos movimientos políticos y sociales que lo acompañan para redefinir los rumbos a transitar para la conquista del socialismo y el cambio estructural. Esto requiere de un efectivo debate democrático, crítico y autocrítico, que se extienda desde el mismo Presidente Chávez hasta el más humilde de sus seguidores, capaz de estimular una acción revolucionaria sostenida de ruptura de paradigmas y creación de otros que estén más en sintonía con lo que significa el socialismo del siglo 21.

Sin cambio estructural no hay revolución socialista posible, al igual que sin una ideología revolucionaria, como lo dijera Lenin, para escarnio de los reformistas que se exasperan de oírlo o leerlo. El viejo Estado burgués, lo mismo que la cultura dominante y las relaciones sociales, de poder y de producción, tienen que erradicarse definitivamente en función de consolidar la revolución socialista que se pretende. Esto supone darle plena cabida a los poderes creadores del pueblo que glosara el poeta Aquiles Nazoa, manifestándose mediante una conciencia revolucionaria indudable y un poder constituyente en permanente movimiento

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=051608&Parte=0

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Daniel Campione: Venezuela en perspectiva revolucionaria

La derrota en el referendum sobre la reforma constitucional en Venezuela ha dado lugar a una rica discusión acerca de su evaluación y los modos de resolver la problemática que plantea. En la mayoría de los casos, los interrogantes se dirigen a encontrar el modo de preservar y profundizar las transformaciones sociales a las que han dado lugar los nueve años de gobierno de Chávez en el poder. O lo que es lo mismo, a visualizar cómo afianzar y extender una perspectiva revolucionaria que, a partir del país caribeño, se proyecta sobre nuestro continente.

Al discurrir sobre la derrota se han volcado argumentos explicativos de variado tipo, que van desde críticas al diseño de la campaña hasta fenómenos de corrupción, burocratización e inoperancia al interior del gobierno y de los organismos revolucionarios en general, pasando por la propia concepción y alcance de la reforma constitucional. También han ocupado un lugar importante los alertas sobre la falta de solución a los problemas concretos de la población, como el abastecimiento alimenticio, las carencias en materia de vivienda, la inseguridad, el deterioro de las “misiones”. Y aquí y allá brotaron las advertencias sobre la creación de estratos privilegiados que se enriquecen mientras corean consignas revolucionarias.

Ese conjunto de factores seguramente jugó cada uno su papel, pero creemos que a ellos subyace algo más sustantivo, estructural, cuya comprensión es indispensable para analizar lo transcurrido y apuntar estratégicamente en dirección del futuro: La revolución bolivariana, como otros procesos progresivos latinoamericanos, está atravesada ella misma, su gobierno, su militancia, sus cuadros dirigentes, por la lucha de clases. Ese conflicto se proyecta, sin determinarla por completo, a la coexistencia entre concepciones diferentes, si no opuestas, de construcción política y social, al interior del propio poder “chavista”.

Esto quiere decir que junto con una visión anticapitalista, basada en la iniciativa popular, radical en su concepción de la democracia de abajo hacia arriba, anidan en el proceso revolucionario tendencias proclives a coexistir indefinidamente con el capitalismo (o más pudorosamente economía de mercado) y a mantenerse en los cauces de la democracia representativa tradicional. Y esa diferencia decisiva no cursa por aceptar o no la denominación de socialista para el proceso, o por estar a favor o en contra de determinada nacionalización. Más bien atiende a si se asigna o no un lugar protagónico a las clases populares conscientes y organizadas; si se apunta consecuentemente a una transformación radical de las relaciones sociales. o sólo se aspira a la redistribución de la riqueza, la inclusión social y demás tópicos que, asumiéndolo explícitamente o no, dejan incólume la sustancia de la explotación capitalista.

Han brotado luego del referendum los llamados a la reconciliación, desde la oposición y sectores del oficialismo. La amnistía presidencial que acaba de beneficiar a partícipes del golpe de abril de 2002 y otros atropellos, y algunas declaraciones presidenciales, indican cierta propensión a aceptar ese rumbo desde la cúspide del aparato estatal. Esto podría avanzar hacia su consumación si se busca una política de pactos con los partidos opositores y se procura la alianza con una sedicente “burguesía nacional”.

Habría que entender que la base para “reconciliarse” no puede ser otra que el estancamiento o el retroceso del proceso revolucionario, con la oposición en puja permanente por convertir el parate en reversión total, en desplazamiento del “chavismo” del poder, en retorno a una “normalidad” vaciada en el molde de la Colombia de Uribe o el México de Calderón. En el mejor de los casos quedaría en pie una política exterior moderadamente nacionalista, y cierto rumbo “desarrollista” de la economía. Vale decir, lo compatible con el umbral de tolerancia del núcleo de las clases dominantes y el imperialismo norteamericano para procesos “progresistas” en la región.

Allí está, sin embargo, el camino opuesto, aquél que en lugar de negociaciones o conciliación con gran capital y oposición, se dirija a ampliar la base social en las clases subalternas de la revolución bolivariana. A afianzar la identificación entre el proceso revolucionario, el rumbo estratégico que ha venido marcando el presidente Chávez, y las masas movilizadas y conscientes. Eso requiere la acentuación y extensión de todas aquellas medidas que mejoren el nivel de vida, junto con el compromiso y organización política de las clases populares. Y ello conlleva asumir que, más temprano que tarde, se confrontará con los intereses del gran capital local y extranjero, llegando a un nivel de no retorno, a un punto de definiciones para los que sustentan tomar un cauce “moderado”. Esto no se define a través de una reforma constitucional o de cualquier otra iniciativa legal. Requiere la construcción de poder social desde las clases subalternas, la concentración de una capacidad contrahegemónica que cohesione y consolide el poder popular al mismo tiempo que debilite y en última instancia destruya, al poder de las clases dominantes. Es una batalla económica, política, social y cultural, que no puede emprenderse exitosamente sin una reforma intelectual y moral en el interior del propio “chavismo”. Más temprano que tarde, se debe asumir que la propiedad privada de los principales medios de producción y las instituciones estatales construidas para mantener el poder de las clases populares limitado a la expresión periódica del sufragio, son por igual incompatibles con una transformación social radical.

Está claro que esa confrontación debe sostenerse, en decisiva medida, en organizaciones de base, conscientes y activas, que tengan todo que ganar en la radicalización revolucionaria, que puedan y quieran avanzar en la construcción de un poder político de nuevo tipo, que concluya por destruir las bases del antiguo estado, corroído por viejos y nuevos fenómenos de burocratismo y privilegio. Ellas pueden abrevar en las mejores páginas del proceso revolucionario venezolano, como han sido la exitosa resistencia popular a la tentativa de golpe, o al boicot económico. Y convertir las consignas gubernamentales de revisión, rectificación y reimpulso, lanzadas después del revés electoral, en un vigoroso torrente que desde abajo cohesione y amplíe el campo de los que están decididos a terminar con la explotación, la desigualdad y la injusticia.
Si la revolución venezolana arriba a victorias decisivas, a transformaciones irreversibles, la potencia expansiva de su ejemplo prestaría un envión importante a procesos como el boliviano, el ecuatoriano, y otros que puedan gestarse en el futuro cercano. América Latina vive una oportunidad histórica en cuanto a la posibilidad de encarnar una profunda desmentida al predominio absoluto e indefinido del poder del capital. El lugar que ocupa el trayecto a seguir por Venezuela en esa perspectiva es, a todas luces, decisivo.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=051121&Parte=0

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Daniel Campione: Venezuela en perspectiva revolucionaria

La derrota en el referendum sobre la reforma constitucional en Venezuela ha dado lugar a una rica discusión acerca de su evaluación y los modos de resolver la problemática que plantea. En la mayoría de los casos, los interrogantes se dirigen a encontrar el modo de preservar y profundizar las transformaciones sociales a las que han dado lugar los nueve años de gobierno de Chávez en el poder. O lo que es lo mismo, a visualizar cómo afianzar y extender una perspectiva revolucionaria que, a partir del país caribeño, se proyecta sobre nuestro continente.

Al discurrir sobre la derrota se han volcado argumentos explicativos de variado tipo, que van desde críticas al diseño de la campaña hasta fenómenos de corrupción, burocratización e inoperancia al interior del gobierno y de los organismos revolucionarios en general, pasando por la propia concepción y alcance de la reforma constitucional. También han ocupado un lugar importante los alertas sobre la falta de solución a los problemas concretos de la población, como el abastecimiento alimenticio, las carencias en materia de vivienda, la inseguridad, el deterioro de las “misiones”. Y aquí y allá brotaron las advertencias sobre la creación de estratos privilegiados que se enriquecen mientras corean consignas revolucionarias.

Ese conjunto de factores seguramente jugó cada uno su papel, pero creemos que a ellos subyace algo más sustantivo, estructural, cuya comprensión es indispensable para analizar lo transcurrido y apuntar estratégicamente en dirección del futuro: La revolución bolivariana, como otros procesos progresivos latinoamericanos, está atravesada ella misma, su gobierno, su militancia, sus cuadros dirigentes, por la lucha de clases. Ese conflicto se proyecta, sin determinarla por completo, a la coexistencia entre concepciones diferentes, si no opuestas, de construcción política y social, al interior del propio poder “chavista”.

Esto quiere decir que junto con una visión anticapitalista, basada en la iniciativa popular, radical en su concepción de la democracia de abajo hacia arriba, anidan en el proceso revolucionario tendencias proclives a coexistir indefinidamente con el capitalismo (o más pudorosamente economía de mercado) y a mantenerse en los cauces de la democracia representativa tradicional. Y esa diferencia decisiva no cursa por aceptar o no la denominación de socialista para el proceso, o por estar a favor o en contra de determinada nacionalización. Más bien atiende a si se asigna o no un lugar protagónico a las clases populares conscientes y organizadas; si se apunta consecuentemente a una transformación radical de las relaciones sociales. o sólo se aspira a la redistribución de la riqueza, la inclusión social y demás tópicos que, asumiéndolo explícitamente o no, dejan incólume la sustancia de la explotación capitalista.

Han brotado luego del referendum los llamados a la reconciliación, desde la oposición y sectores del oficialismo. La amnistía presidencial que acaba de beneficiar a partícipes del golpe de abril de 2002 y otros atropellos, y algunas declaraciones presidenciales, indican cierta propensión a aceptar ese rumbo desde la cúspide del aparato estatal. Esto podría avanzar hacia su consumación si se busca una política de pactos con los partidos opositores y se procura la alianza con una sedicente “burguesía nacional”.

Habría que entender que la base para “reconciliarse” no puede ser otra que el estancamiento o el retroceso del proceso revolucionario, con la oposición en puja permanente por convertir el parate en reversión total, en desplazamiento del “chavismo” del poder, en retorno a una “normalidad” vaciada en el molde de la Colombia de Uribe o el México de Calderón. En el mejor de los casos quedaría en pie una política exterior moderadamente nacionalista, y cierto rumbo “desarrollista” de la economía. Vale decir, lo compatible con el umbral de tolerancia del núcleo de las clases dominantes y el imperialismo norteamericano para procesos “progresistas” en la región.

Allí está, sin embargo, el camino opuesto, aquél que en lugar de negociaciones o conciliación con gran capital y oposición, se dirija a ampliar la base social en las clases subalternas de la revolución bolivariana. A afianzar la identificación entre el proceso revolucionario, el rumbo estratégico que ha venido marcando el presidente Chávez, y las masas movilizadas y conscientes. Eso requiere la acentuación y extensión de todas aquellas medidas que mejoren el nivel de vida, junto con el compromiso y organización política de las clases populares. Y ello conlleva asumir que, más temprano que tarde, se confrontará con los intereses del gran capital local y extranjero, llegando a un nivel de no retorno, a un punto de definiciones para los que sustentan tomar un cauce “moderado”. Esto no se define a través de una reforma constitucional o de cualquier otra iniciativa legal. Requiere la construcción de poder social desde las clases subalternas, la concentración de una capacidad contrahegemónica que cohesione y consolide el poder popular al mismo tiempo que debilite y en última instancia destruya, al poder de las clases dominantes. Es una batalla económica, política, social y cultural, que no puede emprenderse exitosamente sin una reforma intelectual y moral en el interior del propio “chavismo”. Más temprano que tarde, se debe asumir que la propiedad privada de los principales medios de producción y las instituciones estatales construidas para mantener el poder de las clases populares limitado a la expresión periódica del sufragio, son por igual incompatibles con una transformación social radical.

Está claro que esa confrontación debe sostenerse, en decisiva medida, en organizaciones de base, conscientes y activas, que tengan todo que ganar en la radicalización revolucionaria, que puedan y quieran avanzar en la construcción de un poder político de nuevo tipo, que concluya por destruir las bases del antiguo estado, corroído por viejos y nuevos fenómenos de burocratismo y privilegio. Ellas pueden abrevar en las mejores páginas del proceso revolucionario venezolano, como han sido la exitosa resistencia popular a la tentativa de golpe, o al boicot económico. Y convertir las consignas gubernamentales de revisión, rectificación y reimpulso, lanzadas después del revés electoral, en un vigoroso torrente que desde abajo cohesione y amplíe el campo de los que están decididos a terminar con la explotación, la desigualdad y la injusticia.
Si la revolución venezolana arriba a victorias decisivas, a transformaciones irreversibles, la potencia expansiva de su ejemplo prestaría un envión importante a procesos como el boliviano, el ecuatoriano, y otros que puedan gestarse en el futuro cercano. América Latina vive una oportunidad histórica en cuanto a la posibilidad de encarnar una profunda desmentida al predominio absoluto e indefinido del poder del capital. El lugar que ocupa el trayecto a seguir por Venezuela en esa perspectiva es, a todas luces, decisivo.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=051121&Parte=0

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