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Dilbertina: Lorenzo Meyer y Andrés Leonardo Gómez , gracias.


Hace unos días, tuve la fortuna de escuchar una plática del Dr. Lorenzo Meyer, historiador y analista político, conferencia titulada “La viabilidad Política”, antes de entrar en materia, he de confesar que iba como adolescente a ver a mi cantante preferido. Esto suena un poco pueril pero en verdad mi estado de ánimo era ese. Al llegar al recinto donde se presento el Doctor Meyer, vimos que no había muchas personas, y nos enteramos que un día antes se había presentado Alberto Aguilar, analista de finanzas, con poca participación de público, las dos conferencias eran gratuitas, auspiciadas por un periódico local y la Universidad de Guanajuato. Claro a los cinco o diez minutos de haber llegado, al auditorio de la universidad, escalando las terribles escaleras y sin ayuda de tanque de oxigeno, el auditorio quedo repleto de personas, jóvenes en su mayoría, arrastrados a fuerza por sus maestros de Filosofía y Letras.

El primer punto que toco la moderadora del evento, que fue pregunta expresa para el Doctor Meyer, fue si habría viabilidad política en México, el con su humor casi negro, contesto que la historia le había enseñado a no dar respuestas ante estas preguntas, no tiene una bola de cristal por supuesto. A continuación y para no perderme en las cifras que dio el Dr. Meyer transcribo lo que se público al día siguiente de la conferencia:

Martín Fuentes:Democracia mexicana, en rumbo equivocado

Lorenzo Meyer, historiador y académico, comentó que no sabe para dónde vamos en este país, “pero sí sé que no vamos por donde deberíamos ir”. La democracia mexicana está en riesgo de retroceder si no va a fondo, dijo y agregó que “la mediocridad del proceso político de estos años es inaceptable porque está abriendo las puertas para regresar, no para progresar”.

El también columnista dijo, ante un abarrotado auditorio general de la Universidad de Guanajuato, que la transición más o menos pacífica del 2000 generó expectativas de que tenía que ir mejor, pero que, ahorita, puede decirse que esa oportunidad histórica, única, sin precedentes, “no la estamos usando bien”.

Al dictar la conferencia “La viabilidad política” de “El México que puede ser”, organizada por correo en colaboración con la UG, para conmemorar una década de existencia, el analista fue claro al señalar que debemos modernizarnos para exigir que la transición se convierta realmente en una consolidación y no en lo que está pasando ahora, (porque) “la mediocridad del proceso político de estos años es inaceptable porque está abriendo las puertas para regresar, no para progresar”

Meyer, quien aclaró que en las Ciencias Sociales y en la Ciencia Política “los indicadores no permiten hacer predicciones”, subrayó que los mexicanos “estamos metidos en un problema de mucho fondo” y que “no queda más remedio que hacer un diagnóstico realista y ver que no estamos aprovechando el potencial histórico que nosotros mismos nos abrimos” con la alternancia política que se dio en el 2000.

También advirtió que “no tiene sentido ponerle buena cara a nuestro proceso político”.

“Porque si no somos críticos a fondo de lo que está pasando, no podemos esperar que esto se modifique, que las tendencias negativas por donde vamos cambien a un signo positivo”, y remarcó que si aun siendo críticos, probablemente las cosas de todas maneras no marchen bien, sí hacemos lo que dicen que hacen las avestruces, “pues peor tantito”.

En ese sentido, sugirió que es obligación (pasar) “el trago amargo de estar bien concientes de que vamos más mal que bien”, aunque matizó al anotar que el potencial de ir por un buen desarrollo político para llegar a un desarrollo económico y finalmente a un desarrollo social, “sí se puede”, pero –precisó- con una conciencia bien clara por parte de los ciudadanos.

“Y que, en los momentos claves, tomemos las decisiones en función de un conocimiento de la estructura política y no dejarse guiar por inercias o eslogan de campaña”, completó Meyer, a quien dieron un recibimiento caluroso quienes asistieron al Auditorio General de la Universidad de Guanajuato.

Esa fue la conclusión a que llegó Meyer al final de su conferencia, en la que se apoyó en indicadores para pintar un panorama de la realidad del país, después de precisar que “sólo Dios” sabe a dónde va el país.

Así, respaldado con resultados de encuestas de opinión, el doctor en Relaciones Internacionales por el Colegio de México expuso por ejemplo que, en mayo de este año, sólo el 16 por ciento de los mexicanos cree que se gobierna para beneficio de todos, aunque recordó que “la separación entre gobernantes y gobernados viene de la época de la Colonia”.

Y que “algunas veces o nunca” confían en el gobierno el 76 por ciento de la población, lo que consideró “terrible”, así como que cuando se dio el salto a la democracia, menos de la mitad la apoyaban como sistema político, además de que el 88 por ciento de los ciudadanos tienen poco o nada de interés en la política, por lo que podría decirse “que la mayoría decide, pero la mayoría no sabe nada” del “día a día del juego del poder”.

Meyer Cosío, quien definió al régimen priista como “el sistema autoritario más exitoso del siglo 20”, también habló del papel de los medios, sobre todo de la televisión, “que no ha cambiado desde que nació como la secretaría de propaganda del PRI” y con la que más se informan los ciudadanos, a pesar de que el análisis de la realidad mexicana está más en la prensa escrita.

Las elecciones de 2006 y sus consecuencias no quedaron al margen y ante alumnos y profesores y público en general, así como políticos de diversas tendencias y funcionarios públicos, expuso que en agosto de ese año el 51 por ciento dijo que no sabía si vivía en democracia y en junio de este año el 36 por ciento de la población consideró que en esos comicios hubo fraude.

“Para que una democracia funcione, el ciento por ciento debe decir que no hubo”, apuntó, y quien también curso estudios de posgrado en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Chicago subrayó además que “para que el sistema funcione el perdedor debe aceptar que perdió”, en alusión a la postura que ha mantenido desde entonces Andrés Manuel López Obrador.

Subrayó que el gasto que se invirtió en las elecciones fue “enorme” y “pobre” el resultado desde esa óptica, todo “un desastre en términos de mercado” que imputó al Instituto Federal Electoral.

También incluyó en su disertación la credibilidad en las instituciones y subrayó que la mayoría de los mexicanos creen más en las de corte autoritario: universidades, Iglesia y Ejército, que datan de la época colonial, y no en las que tienen qué ver con la democracia, como partidos políticos y el IFE que resulta “tan caro”.

Arrancó un espontáneo aplauso entre muchos de los asistentes al manifestar que “cuando alguien dijo ‘al diablo con sus instituciones’, es que ya se fueron al diablo…hace tiempo, no hay confianza en ello (y) no es que lo diga yo, lo dicen las cifras, salvo que Mitofsky mienta”.

A continuación expuso, también respaldado en indicadores, que en agosto del 2006 el 26 por ciento de la población estimó que las leyes en México se usan como pretexto para cometer arbitrariedades, mientras que un mayor porcentaje consideró que “para defender los intereses de la gente con poder”.

Reconoció que sí existe actualmente pluralismo político, y que los ciudadanos aceptan autodefinirse como de izquierda, derecha o de centro en el espectro político, aunque insistió en que no tienen relación con la clase política porque incluso ni a nivel estatal –sin exceptuar a esta entidad– tienen idea de cómo se llama quien los gobierna.

El autor de “El cactus y el olivo” también mostró indicadores que reflejan la desigualdad social del país que también se manifiesta por regiones, y expuso que eso, y la falta de dinamismo en la economía, constituyen un obstáculo para la democracia y formuló una pregunta para la que dijo no tener respuesta: “¿Hasta dónde aguanta la desigualdad política a la desigualdad social?” en un país donde vive el segundo o tercer hombre más rico del planeta, Carlos Slim.

Puntualizó que existen otros obstáculos, como la corrupción, rubro en el que México “está entre Ghana y Panamá” con un 3.5 en una escala de 10 puntos como máximo, y la inseguridad, renglón en el que destacó que las ejecuciones pasaron de 667 en el 2004 a 2 mil 275 el año pasado, mientras que en éste suman ya 3 mil 400.

Al concluir la conferencia, llovieron preguntas a Meyer para conocer su opinión en torno a temas vigentes como la necesidad de una nueva cultura ciudadana, la participación del Ejército “para cuidarnos”, la cual, advirtió Meyer, “va a cobrar” en su momento esa institución que “siempre ha sostenido al régimen”, incluido el actual.

Recordó que sacar el Ejército a las calles fue una de las primeras acciones de Felipe Calderón, quien se puso “ese uniforme rarísimo, esa mezcla de civil con uniforme” con el que “estéticamente quedó derrotado”.

Los contrapesos políticos y el papel de la sociedad para suplir a los partidos, inmersos “en una crisis de representatividad”, fueron otras preguntas que se plantearon a Meyer, a quien también pidieron opinar si el mexicano es un Estado Fallido, y tras definir que es aquel “que no tiene capacidad para cumplir con sus obligaciones mínimas, como la defensa de la vida, la integridad física de los ciudadanos y su propiedad”, sostuvo que “diría que en esa parte ya es un Estado Fallido”.

http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=87127

Al ver como se iban haciendo pequeños, las autoridades presentes, tanto de la Universidad como del Estado, me quedaron varías inquietudes, la primera, Lorenzo Meyer ha pasado toda su vida en la Universidad, como estudiante, catedrático e investigador, dijo que si la Universidad la conociéramos por dentro dejaría por mucho de ser una institución creíble, ahí las autoridades presentes con todo y rector se hicieron pequeños.

Mi siguiente reflexión es el papel que jugamos ahora los que nos atrevemos a leer un blog o a cometer el pecado de escribir en ellos, para hacer un poco de conciencia en los lectores despistados que pasan por aquí, si bien el lo dijo mejor que yo, no somos buenos ciudadanos, el ir a votar y sentirnos que hemos cumplido con nuestra obligación no nos hace ser buenos ciudadanos, lo que nos haría ser buenos ciudadanos es exigir a las autoridades que cumplan con lo que han prometido, que cumplamos con decirle al vecino, al compañero, al amigo que se interese por los asuntos políticos, no dejemos que la televisión y el spot decida por nosotros. Pensemos y exijamos todos los días desde abajo para que nuestro voto sea verdaderamente valido.

Y vuelvo a retomar el tema de Germán Martínez, al decir “guanajuatizar” el país, bueno Guanajuato es el penúltimo estado de la república mexicana que conoce el nombre de su Gobernador, lo que quiere decir que bien poco nos interesa la política, o el perfil del Gobernador es tan bajo porqué no hace nada. Así que si de Guanajuatizar se trata al país, es no conocer ni al mismo Presidente de México o al menos al que se ostenta como tal, lo cual en este momento sería muy bueno para él y su equipo, Germán Martínez ha dicho lo correcto, guanajuatizar es olvidar por quien votaron algunos, hacer más grises a los gobernantes del PAN, lamentablemente para mi salud, yo no me olvido de Caldeón ni de su equipo. Quiero puntualizar algo que en el periódico no han anotado, una de las gráficas que presento Lorenzo Meyer, fue el número de votos con los cuales habían ganado la presidencia de la República desde los tiempos de López Portillo hasta el 2006, sin dejar de poner en amarillo, al final de la tabla, el nombre del que miles de personas consideramos el presidente legitimo de México, Andrés Manuel López Obrador, ¿Humor negro o una realidad? Al final el Doctor Meyer, lo pone en la tabla….bien Doctor por considerarlo también como actor político de este México.

Al salir de la conferencia, el aire de octubre azotaba nuestras caras, salí con ánimos de hablar cada día de lo que veo en este país y en mi estado, ups, todo muy bien hasta que llegamos al final de las escalinatas, y ver lleno de guaruras toda la plaza principal, y un automóvil blindado del ejército, que pasa en México, para llegar a esto, si el procurador o los diputados tienen amenazas, ¿No es mejor, que lo vean por circuito interior, en la comodidad de la sala de su casa? Para no exponernos a nosotros los ciudadanos. Y recordamos lo que había dicho el Doctor, Calderón saco al ejercito a las calles, ¿qué costo político, exigirá este llamado ejército Mexicano, en el futuro por sacarlo a combatir a las calles?

Del viernes al sábado en todo el país se vivió de nueva cuenta una ola de violencia, 42 muertos en todo el país, si esto no es guerra que me digan que no pasa nada… también quiero extender mi felicitación al joven Andrés Leonardo Gómez Emilsson y a sus valientes padres, primero por el premio que recibió, con justo merecimiento, por no haber dado la mano al presidente espurio, tal y como lo increpo el joven en el acto donde fue entregado el reconocimiento, es una pena que Calderón se ponga a hablar de libertad de expresión y el estado mayor se lleve a dos jóvenes al juzgado, y que el magnánimo FECAL, diga que no presentarán cargos contra ellos ¿Qué cargos pueden fincarle ante la verdad dicha? Seguramente deberemos aprendernos este nombre, confió en que la juventud de este país tenga líderes formándose, Andrés Leonardo es para mí uno de esos jóvenes.

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