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Fernando Sánchez Cuadros: Hacia un panorama más amplio de la ‘crisis andina

La crisis desatada por el gobierno colombiano está muy lejos de haberse resuelto; probablemente estemos viviendo apenas el desenlace de una maquinación con perfiles geopolíticos múltiples y que involucra a muchos más actores que lo que quisiera hacer parecer un conflicto fronterizo. Los ‘acuerdos’ de la OEA la ‘salida’ de la Cumbre de Río, pura simulación, sólo sirvieron para que los presidentes latinoamericanos vendieran la imagen de que esos foros tienen sentido y utilidad más allá de las fotos, y que los políticos convencionales que supuestamente gobiernan son capaces de alcanzar resultados que la sociedad demanda, estos “magnos eventos” a la larga sentaron las bases para que Estados Unidos saltara a la palestra a mostrar lo que realmente desea como ‘solución’ para la crisis regional. Las declaraciones de Condi Rice, las andanadas del canciller colombiano, las acusaciones en México contra la máxima casa de estudio, La UNAM, desatadas por sectores de la derecha empresarial y política y el silencio cómplice del gobierno, las alevosas implicaciones de que la UNAM cobija “guerrilleros” y “terroristas”, que apuntan sin el mas mínimo atisbo de duda razonable posible a la privatización de la educación superior, a la expropiación, en rigor hurto descarado, de la infraestructura y conocimientos acumulados durante décadas en la mejor universidad de habla hispana del mundo para ponerlo al servicio del capital privado (de moral entre otras cosas), el marco de privatización velada que pretende imponer el gobierno con la complicidad del PRI-PAN, el partido de clase de los propietarios en México y sus amos transnacionales; el hecho de que el repliegue de las tropas venezolanas y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia no son vistos con agrado por los sectores más recalcitrantes de América Latina y Estados Unidos. Hay una variedad de factores implicados que deben ser captados en imágenes simultáneas y paralelas para entender la dinámica geopolítica que se ha gestado en la región. Por supuesto, que imponer el Plan Colombia y el Plan Mérida, como avanzada militarista de los frustrados TLC parecerían ser el telón de fondo de la presente crisis. Veamos:

1. Aislar a Venezuela para preparar su invasión. La Secretaria de Estado de EEUU declaró en Brasil, que si se ‘comprueba’ que Venezuela tiene lazos con las FARC -cosa en la que el régimen colombiano insiste tenazmente- EEUU “actuará en consecuencia”, agregando que “los estados responsables deben garantizar que los terroristas no actúen libremente”. Hay dos supuestos muy discutibles de partida en esta declaración: las FARC son terroristas, y el gobierno venezolano la cobija; como la acusación la extiende la “diplomacia” del Estado paranarco al gobierno ecuatoriano el presidente Correa ha elevado el tono de sus protestas involucrando a la dupla gestora de la conspiración contra la paz y la integración en la región: Estados Unidos y Colombia, el Estado esquirol de América Latina.

Por supuesto, que la acuciosa investigación que realiza la inteligencia imperial tiene como fundamento los datos de la súper computadora que presuntamente pertenecía a Reyes y que supuestamente fue hallada en la ilegal incursión del ejército colombiano, así como en la valiosa y muy objetiva información que le “comparten” los paranarcos colombianos. En cuyo caso, no es difícil imaginar cuál será el “resultado” y por lo tanto las “consecuencias” a las que se refería Rice. Una pantomima para que los medios puedan hacer el trabajo de ablandamiento de cerebros y conciencias respecto de un potencial ataque sobre Venezuela y Ecuador. La base militar de Manta (Ecuador), el mal ejemplo de la dupla Correa-Chávez, la liquidación definitiva de los esfuerzos alternativos de integración latinoamericana, la reserva petrolera del Orinoco y por qué no la que halló a fines del año pasado Brasil en el gigantesco campo de Tupí -que elevará la reserva de crudo de Brasil a 80 mil millones de barriles, colocándolo entre los mayores productores el mundo-, entre otros “graves retos” para el gobierno Bush, en fase Terminal, estarían en juego.

El gobierno ecuatoriano anunció que investigará la posible participación de aviones estadounidenses que despegaron desde la base de Manta, pero ante la demanda de que se esclarezca la intervención de Estados Unidos en la violación de su territorio por militares colombianos, la respuesta del Secretario General de la OEA es sinuosa, las investigaciones parecen enrumbarse ahora por el lado que exige el yanki: investigar los vínculos de Correa, Chávez y el gobierno cubano con las FARC.

La caída de Hugo Chávez es una condición fundamental para la estrategia estadounidense hacia América Latina, por tratarse de un gobierno dispuesto a ejercer su soberanía, que cuenta con ingentes recursos provenientes del petróleo, que a pesar de lo que declaren, saben muy bien que sus precios no se revertirán en el futuro próximo de manera natural, aunque sí se podría provocar el desplome por la vía financiera. Aunque, esta es una carta bajo la manga que la composición actual del grupo en el poder en Estados Unidos no permite usar fácilmente y que la debilidad del sistema financiero estadounidense no aconsejaría. Chávez lo sabe y lo está aprovechando para consolidar un bloque latinoamericano independiente.

2. Las andanadas, mentiras y bravatas del régimen paranarco se proponen desestabilizar al gobierno ecuatoriano para sentar las bases para imponer un régimen títere que abandone la decisión soberana del Congreso ecuatoriano de prohibir el establecimiento de bases militares extranjeras en su territorio y no renovar el permiso a la base militar estadounidense de Manta en 2009, y que involucre a esa nación en al Plan Colombia. El juego es tan artero y descarado que los gobiernos colombiano y estadounidense con el aplicado concurso de la llamada prensa libre occidental se han dado a la tarea de encontrar la “conexión cubana”. No es ninguna novedad cómo Estados Unidos usa el “argumento antiterrorista” en el marco de su estrategia de ataque preventivo, que debería, además, ser puesto en el contexto de la profunda crisis económica que se le avecina. Mi hipótesis es que el imperio unilateral lejos de considerar posibles soluciones cooperativas y multilaterales ante la profunda inestabilidad financiera abría optado ya por la estrategia del caos como mecanismo de distribución de los costos de la crisis. En esas condiciones el bombardeo colombiano abría buscado, además de abortar la entrega de Ingrid Betancourt por las FARC y el intercambio humanitario como preámbulo para la pacificación de Colombia, generar las condiciones para un cambio de régimen en Ecuador y Venezuela, poniendo al mismo tiempo a Cuba en la mira. Una de los mayores temores y frustraciones de las derechas latinoamericanas es la consolidación de un bloque alternativo de poder en la región, en el que de momento se encuentran Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, al que bien se podría intentar integrar a Brasil. De allí la beligerancia de las derechas argentina y brasileña contra Hugo Chávez, el ALBA y su oposición a que Venezuela integre el MERCOSUR, a pesar de las enormes posibilidades que ello abriría en términos de autonomía energética para el bloque de naciones sudamericanas. El factor Petrobrás -como empresa privada crecientemente en manos de capital extranjero- rival de PDVSA, debería ser tenido en cuenta.

3. El asesinato de universitarios mexicanos en el bombardeo del campamento de las FARC en Sucumbíos buscaría atraer a México de forma activa al conflicto. Un antecedente que no deberíamos de perder de vista para entender cómo se fabrican escenarios nos lo da el periplo de Fujimori de Japón a la frontera sur del Perú en 2006.

Cuando el prófugo peruano Alberto Fujimori viajó de Japón a Chile, lo hizo en el contexto de una elección que la derecha peruana tenía perdida y cuando se agigantaba la figura de Ollanta Humala (el “Chávez peruano”, como Andrés Manuel López Obrador –AMLO- fue el “Chávez mexicano”).

En el gobierno de Fujimori las empresas chilenas fueron ampliamente beneficiadas y posteriormente en el gobierno de Toledo, el Primer ministro y Ministro de Economía, el banquero nacionalizado estadounidense Pedro Pablo Kucksisnky, no sólo dio enormes facilidades para la penetración del capital chileno, sino que lo consideró una bendición para los peruanos. En ese contexto un posible regreso “salvador” de Fujimori no hubiera sido en absoluto del desagrado del capital chileno y su gobierno “socialista”. De allí que la “prensa libre” en ambos lados de la frontera enfatizaban el “antichilenismo” de Humala. Al final la derecha a la orden del escribiente Mario Vargas Llosa cerró filas en torno a Alan García quien ahora favorece una salida airosa de Fujimori en los juicios que encara y echa mano del expediente chovinista en la frontera sur peruana.

La ruta del “retorno” no debería de sorprender a nadie si se tiene en cuenta que:

a. El vuelo se llevó a cabo en una aeronave propiedad de empresarios chilenos volando vía Estados Unidos y México hasta Santiago.

b. Estados Unidos, México y Chile son los únicos países del continente que no respondieron al pedido de captura de INTERPOL sobre el ex dictador.

c. Fujimori que había sido acogido en Japón como ciudadano japonés, y estaba requerido por la justicia peruana pudo obtener pasaporte y DNI peruano en el Consulado de Perú en Tokio. El Consulado como se sabe es considerado territorio nacional, sin embargo no sólo no fue aprehendido, sino que se le permitió regresar a recoger los documentos con los que pretendía regresar al Perú a ejercer sus derechos políticos según ladraba en su página de Internet. El prófugo de la justicia pretendía ser candidato a la presidencia o al menos mantener unidos a sus seguidores.

Se trató a todas luces de una maquinación para incrustar el factor Fujimori en la elección peruana de 2006, en la que participaron los gobiernos estadounidense, mexicano, peruano y chileno. ¿Por qué habrían de desear el regreso de Fujimori estos gobiernos? En ese momento, Ollanta Humala se perfilaba como ganador de las elecciones a pesar de la nauseabunda aplanadora mediática que se tejió en torno a su candidatura. México, Colombia, Ecuador, Perú y Chile habían ofrecido un sólido frente pro ALCA y pro estadounidense en el flanco Pacífico latinoamericano, en tanto del lado Atlántico Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina establecían acuerdos de inversión y comercio con los chinos, en tanto los sudamericanos impulsaban el MERCOSUR, y a instancias de Venezuela una serie de programas conjuntos como Telesur, el Banco del Sur, el lanzamiento de una aerolínea Sudamericana, así como proyectos energéticos conjuntos y la construcción oleoductos y gasoductos que permitirían una auténtica integración energética. Parecería lógico cuestionarse por qué no iniciaba China su acercamiento comercial por el Pacífico en lugar de hacerlo por el Atlántico. La razón es que Estados Unidos, interesado como está en evitar la diversificación comercial china, había construido una auténtica muralla geopolítica con gobiernos afines.

México estaría activando su participación en el bloque del Pacífico, del que salió Ecuador con la llegada de Correa, tras varias décadas de diplomacia de espaldas a América Latina. La muerte de estudiantes mexicanos y los fugaces señalamientos sobre su calidad de rehenes de las FARC, para posteriormente cambiarlos por la supuesta calidad de guerrilleros o terroristas, pone al descubierto el plan colombiano para involucrar más activamente al gobierno mexicano en el conflicto, como correspondería al interés de unificar estratégicamente los planes Mérida y Colombia, el Comando Norte y las bases militares sudamericanas.

Una cosa es no dejarse arrastrar por teorías de la conspiración, otra es no querer ver las conspiraciones cuando estás existen. Mi hipótesis es que en el actual conflicto se están confabulando las derechas de la región desde el eje del Pacífico para echar a andar los planes geopolíticos estadounidenses.

4. Petrobras y PEMEX. Otro componente de importancia fundamental en el escenario actual es la discusión que tiene lugar en México sobre el futuro de empresa petrolera estatal. Una costosa campaña de medios se ha desatado para promover su privatización. La sociedad mexicana mayoritariamente no considera que se esté planeando privatizar PEMEX, porque la consideran patrimonio nacional indiscutible. Los estrategas de la campaña mediática han tenido el cuidado de no utilizar la palabra privatización y presentan la discusión existente como parte de la vocación protagónica de AMLO. En cambio se hace referencia a las enormes reservas de petróleo que posee en el Golfo de México en una zona de mar compartida con Estados Unidos y Cuba y se recurre al pueril argumento de la falta de capital y tecnología para aprovechar ese tesoro, por lo que habría que “asociarse” al capital privado (no se menciona explícitamente al extranjero, aunque es obvio que si en largas décadas México no fue capaz de desarrollar la tecnología apropiada para extraer petróleo de las profundidades marinas, difícilmente el capital nativo estaría en condiciones de suplir la carencia ante la “urgencia” de explotar esa riqueza natural). Durante el gobierno de Vicente Fox, el gobierno desarrolló la estrategia de intentar mostrar a la opinión pública que las reservas de petróleo se estarían agotando rápidamente (se mencionaba que en 9 años México se quedaría sin petróleo), paralelamente los gobiernos de los últimos 30 años por lo menos han expoliado la riqueza petrolera no invirtiendo las enormes utilidades de la paraestatal en infraestructura, investigación y desarrollo de tecnologías. Por el contrario desde el advenimiento de los regímenes neoliberales se llevó a cabo la “despetrolización” de la economía mexicana, que en rigor fue parte del abandono de la estrategia de industrialización del país. Se trataba de crear la sensación de que sería altamente conveniente vender la empresa antes de que su enorme costo dejara al país encadenado a una abrumadora deuda.

El aumento de los precios del petróleo a consecuencia del fin de la era del petróleo barato, obligó a modificar la estrategia entreguista, sometiendo a la empresa a un régimen fiscal destinado a usufructuar de los recursos financieros que genera para quebrarla. El gobierno sustrae de PEMEX por concepto de impuestos recursos que superan sus utilidades descapitalizándola, otorgándole un presupuesto destinado al gasto corriente y obligándola a endeudarse (los títulos de deuda que emite PEMEX brindan nuevas oportunidades de especulación al sector privado nativo y extranjero) y transformándola en plataforma para negocios privados en sus diferentes procesos: extracción y producción de petróleo y gas natural; refinación de petróleo y procesamiento del gas natural; operación de oleoductos y poliductos; petroquímica, en el marco de una amplia reforma que involucraría derechos de propiedad, las regulaciones de los operadores independientes, la arquitectura del mercado y los arreglos financieros entre la empresa y los operadores independientes, con la intensión de provocar su desmantelamiento progresivo. (1)

Fernando Siqueira, Director de la Asociación de Ingenieros de Petrobrás, un severo crítico de la privatización de Petrobrás llevada a cabo por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso y continuada por el gobierno de Inacio Lula da Silva, se ha referido a la urgente necesidades de Estados Unidos por hacerse del control del petróleo de América Latina: (2)

a. “Estados Unidos paga hoy 300 dólares por barril de petróleo: 100 dólares por el costo del crudo en el mercado y otros 200 derivados de los gastos en el aparato militar en Oriente Medio para garantizar el suministro desde esos yacimientos”.

b. Con una reserva de 28 mil millones de barriles, consume 8 mil millones de barriles por año para suministro interno y otros 7 mil millones de barriles para su aparato militar “por lo que si no garantiza un suministro confiable en dos años puede colapsar”, lo que agravaría la recesión que está dando inicio y que se espera se prolongue al menos por todo 2009 en los pronósticos más optimistas.

c. Una de sus principales fuentes de abasto es el Oriente Medio, sin embargo, debido a su estrategia unilateral e imperialista para acceder a los hidrocarburos ha montado un costoso aparato militar y se ha embarcado en largas, costosos y desgastantes guerras, por lo que “se encuentra en una situación difícil de abasto de petróleo y para ellos es más fácil tratar de garantizar ese suministro en América Latina que invertir en Medio Oriente”

d. El debilitamiento de Petrobrás fue resultado de una política deliberada que acarreó una importante pérdida de renta petrolera por el Estado: mientras en Brasil las trasnacionales deben entregar una participación al Estado que va del 10% al 40% de sus ventas en impuestos, la media internacional de esa transferencia es de 84%.

e. El lote más costoso que ha vendido el Estado brasilero luego de la privatización se cotizó en 300 millones de dólares, mientras que la firma que se lo adjudicó extraerá crudo por 8 mil millones de dólares de ese yacimiento.

f. Petrobrás fue obligado a comprar petróleo a 25 dólares el barril para venderlo en el mercado interno a 14 dólares desde finales de los años setenta.

g. Sin embargo, Petrobrás había destinado 1% de sus ventas para invertir en investigación y desarrollo, logrando generar una capacidad autónoma de generación de tecnología que le permite extraer petróleo en aguas profundas, considerando que el petróleo brasileño se encuentra en el mar a profundidad y que la tecnología disponible se encuentra concentrada en unas cuantas empresas. En México este argumento se usa para acelerar la privatización, en tanto en Brasil, el desarrollo tecnológico fue resultado de una política deliberada (3). Al momento de ser privatizada se entregó ese conocimiento al capital extranjero.

h. FHC dejó al país al final de su gobierno con una deuda interna de 60 mil millones de dólares, aun cuando vendió activos del Estado (privatizaciones) por 160 mil millones de dólares.

i. Fue tal la vocación entreguista del neoliberal Cardoso que cuando el BNDES, el principal banco de desarrollo del país, al constatar que la participación extranjera se tornaba mayoritaria comenzó a comprar acciones en la bolsa, le prohibió ir más halladle 10% del total de las acciones, cesando a los directivos del banco que promovieron la acción.

j. Para dar paso a la privatización, se levo a cabo una campaña mediática “sustentada en mentiras” en la que Shell invirtió 100 millones de dólares “para que especialistas y profesores escribieran artículos y aparecieran en los medios de comunicación para hablar a favor de la privatización. ‘Les daban espacios para defender la privatización, compraron conciencias de periodistas y académicos que después se volvieron célebres en los medios brasileños”. No es de extrañar que las transnacionales y el imperio utilicen intelectuales para sus fines. El escribiente Mario Vargas Llosa ha puesto la habilidad de su pluma al servicio de Estados Unidos –cada vez creo menos que por auténtica convicción, debido a la sinuosidad de sus argumentos- y el Grupo Prisa le provee la plataforma de lanzamiento desde la que se reproduce internacionalmente su columna quincenal “Piedra de Toque”.

No hay ningún argumento razonable para no integrar en el marco de referencia de la crisis operada por Colombia las necesidades de petróleo de Estados Unidos y habría que ser ciego para no ver el vínculo entre las bases militares, el Plan Colombia, el Plan Mérida y los TLC que promueve con la atención de estas necesidades. Estados Unidos ya alcanzó su cenit petrolero a principios de los años setenta del siglo pasado, según geólogos estadounidense. Eso podría explicar buena parte de la historia de la diplomacia de dólar.

5. La UNAM y la privatización de la educación superior, el Banco Mundial entra en escena.

Tras la constatación de que en el grupo de mexicanos que fue asesinado por el ejército colombiano había varios estudiantes de la UNAM, y que Lucía Moret la joven sobreviviente del ataque, una inmejorable testigo, es estudiante de esa casa de estudios, se ha lanzado una campaña de descalificación plagada de insidias y envidias, prejuicios y tópicos característicos del quienes creen que fuera de la llamada iniciativa privada todo es vano e inútil. No es nuevo el fenómeno. El año pasado cuando se discutía el Presupuesto Público para 2008 en el Congreso mexicano se destilaron varios “argumentos” para recortarle la partida a la UNAM. Diputados de derecha egresados de escuelas privadas tuvieron la ligereza de referirse a la UNAM como una loza muy pesada que produce profesionales mediocres, en el mejor de los casos, cuando no se recurría a la patética monserga de que es cuna de inconformes y resentidos sociales buenos para nada. Lo paradójico fue que en tanto la UNAM se encuentra en el 59 de universidades en el mundo por sus páginas Web, uno de los vociferantes diputados panistas estudió en el Instituto Tecnológico de Monterrey que ocupa el lugar 421; por su parte el mayor centro de formación de la rupestre tecnocracia nativa, el ITAM, no aparece entre las primeras 800. A título de comparación, habría que notar que la mejor institución española es la Complutense de Madrid, ubicada en el lugar 173 del planeta. (4) Medido por su calidad general, la UNAM ocupa el lugar 188 mundial, como la mejor universidad de habla hispana. En el ranking de las mejores universidades de México, entre las mejores 15 se encuentran 8 universidades públicas, la UNAM, claro está es la número 1. (5)

En ese contexto, habría que valorar los dichos de un tal Carlos Mota que se dedica a los sesudos y profundos “estudios de mercado”: “¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?” No hace falta comentar, porque el pobre personaje se entrega en bandeja al ridículo con sus “argumentos” y lo que piadosamente llama “reflexiones serias”, baste con seguirlo leyendo:

“El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta (SIC) teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?

“En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?” (6)

Podría bastar una sonrisa sarcástica, pero esas insidias forman parte de un proyecto que lidera el Banco Mundial para promover la privatización de la enseñanza y su vinculación con el quehacer del sector privado. (7)

La muerte de ciudadanos mexicanos provocada por una incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano hubiera sido una inmejorable ocasión para que el gobierno de Felipe Calderón condenara la agresión y el costo en vidas de connacionales. Sin embargo, el gobierno ha optado por el silencio en tanto la derecha ha pasado a la ofensiva mediática convirtiendo perversamente a las víctimas en victimarios. La acusación de terroristas que se ha lanzado contra los estudiantes es en sí misma ominosa, pero lo que encierra de grave es que pretende convertirse en plataforma para que el gobierno mexicano interactúe más cercanamente con el eje por estadounidense.

Notas:
1) Ver, “Petróleo, gas natural y PEMEX, proceso de privatización y alternativas” http://www.energia.org.mx/isenergiaint.php?id_rubrique=3&id_article=147
2) Ver: Brasil busca recuperar el control de su petróleo. http://www.jornada.unam.mx/2008/03/12/index.php?section=economia&article=028e1eco
3) Ver A. Nadal, “Petrobrás, las lecciones para México”. http://www.jornada.unam.mx/2008/03/12/index.php?section=opinion&article=029a1eco
4) http://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/699004.html
5) http://www.buscasdeweb.com/ranking.html
6) Ver “¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?” http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.php?id=601786
7) Ver, Banco Mundial “México: Agenda integral de desarrollo para la nueva era.” Especialmente el capítulo 7.
8) http://siteresources.worldbank.org/INTMEXICOINSPANISH/Resources/capitulo-7.pdf
9) Para un panorama más amplio sobre la mirada del Banco Mundial a la educación en América Latina se puede consultar “Raising Student Learning in Latin America. The Challenge for 21st Century”: http://siteresources.worldbank.org/INTLACINSPANISH/Resources/Raising_Student_Learning_in_LAC_Document.pdf
10) “Public-Private Partnerships in the Education Sector” http://siteresources.worldbank.org/EDUCATION/Resources/278200-1099079877269/547664-1099079934475/Mobilizing_PrivateSector_PublicEdu.pdf

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=053277&Parte=0

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Daniel Cadabón: ¿No hubo guerra?

Los abrazos, los besos y los apretones de manos sellaron el acuerdo; el clima bélico que reflejaban algunos discursos quedo interruptus. El espíritu del grupo Río fue un espíritu latinoamericanista, y como tal, contradictorio y cargado de patetismo y duplicidad.

Dos fueron las consignas con las que se cerraron las deliberaciones de los jefes de estado: “nunca más” y “que todo vuelva a ser como antes”, y entonces no habría guerra.

Se habló mucho, se manejaron cifras millonarias en dólares de convenios bilaterales y multilaterales; que 5000 millones el año pasado; que una proyección de veinte mil más para los próximos años, en construcciones de mega infraestructuras en gasoductos, oleoductos, etc. Entonces? Que todo vuelva a ser como antes, que va pasar sino, con todos estos negocios millonarios. “Alvaro, mira lo que has provocado con tu incursión militar, todo está a punto de caerse porque te dedicaste a jugar a la guerra en la selva”

Don Alvaro, que con el correr de las intervenciones, parecía ir quedándose más solo que loco malo, impertérrito y parado en sus trece defendida la soberanía del Estado Colombiano para “perseguir y aniquilar la subversión” hasta debajo de la cama de ecuatorianos, venezolanos, dominicanos y cuanto otros le dieran refugio. Lo que está en juego -dijo- es el Estado y, la más ilustrativa de todas las tesis esgrimidas en tan ilustre reunión, la defensa del Estado se impone por encima de la soberanía de los países.

Fue el ex comandante Daniel Ortega, el que tomó el clavo caliente que las declaraciones uribistas descargaron en la Cumbre. Lo de Uribe -dijo- es terrorismo de estado, terrorismo similar a los operativos Cóndor” que realizaban los militares con la anuencia del Departamento de Estado (y el acuerdo de las burguesías locales) en los años de plomo de las dictaduras latinoamericanas. Todo está claro -continuó Ortega- para que necesitamos una investigación y una comisión de la OEA, “acá no hay nada que investigar pue´, si Uribe lo deja todito claro, todito”. Don Alvaro, ha transformado a Colombia en un enclave norteamericano. ¿La OEA? Es el nido donde depositan sus huevos los enemigos de Latinoamérica.

¿No hubo guerra?. Los mísiles rasantes deforestaron una porción de la selva ecuatoriana, mientras las bombas de racimo destrozaban la carne de los combatientes de las FARC. La tarea se finaliza con la acumulación de cuerpos en una pila para rematarlos a balazos. El ejército colombiano es conocedor de estos mandados. Lo práctica a cotidiano contra su propio pueblo, fronteras adentro. Esto le ha valido el mote de genocida a don Alvaro.

Uribe se mantiene impertérrito en la reunión; mientras las cosas no avancen de la denuncia de violación del espacio aéreo y terrestre de un país vecino, no hay de que preocuparse. El problema, es si la Cumbre condena el genocidio colombiano y dispone acciones para investigarlo en su propio país. Si de ella, salen a la luz pública internacional, sus vínculos con los paramilitares y con el narcotráfico, que con tanto empeño intenta encajarle a la guerrilla. Disculpen los aliados latinoamericanistas de la florida retórica caribeña, pero en esta oportunidad, “nuestros lideres” estuvieron por detrás del propio Jim Carter cuando mandó una comisión interamericana a investigar a Videla allá por el ´79.

Mantener los negocios, fue lo que se impuso por sobre la defensa de la vida de miles de sindicalistas, campesinos, obreros y estudiantes colombianos, que viven en la “Colombia democrática de Uribe”, lo que los argentinos, uruguayos, chilenos, bolivianos, nicaragüenses vivimos, bajo el régimen de los Videla, Pinochet, Somoza y, nos venimos a enterar, el “amigo general” Hugo Banzer.

¿No hubo guerra?. Uribe mantiene en Colombia un régimen de fuerza y represión en contra de su propio pueblo; esto no es una cuestión de soberanía que se arregla con un acta compromiso de “no intervención” en los asuntos internos de los países o con la apelación cristinista a no “salirse de la legalidad” en los actos de represión.

El plan Colombia tiene sin dudas una proyección regional. Colombia mantiene fronteras con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela al sur y con Panamá al norte. Es la vía de acceso a la América del sur. Domina dos océanos y junto con Ecuador y Venezuela, comparte la región con una de las más altas reservas de petroleras del mundo. Pero cualquier intervención militar hacia el exterior, les plantea a los Estados guerreros mantener la unidad interior.

Terminar con las disidencias internas, unificar los intereses de las masas detrás de los objetivos y los intereses de la burguesía y el imperialismo para ir a la guerra, es el primer paso de toda ofensiva bélica. Los asuntos internos de Colombia, tienen en ese sentido, una proyección regional.

La represión dentro de la legalidad, auspiciada por el gobierno argentino, es una solicitud cargada de perfidia. Nadie entre los presentes ignora que la represión legal no existe ni en Colombia, ni en ningún otro lugar.

George W. Bush, acaba de ratificarlo al vetar una ley que prohibía la tortura a los prisioneros políticos. Cuando la burguesía reprime al pueblo no hay errores ni excesos.

Toda la declaración de la presidenta argentina, subida al más alto monolito del egocentrismo, tiene tanta vacuidad como la del resto de mandatarios presentes, por los resultados y por las convicciones de quien las realiza. “Pero claro Cristina que tu eres mejor que todos los presentes que estamos aquí” dijo Hugo Chávez, terminada la exposición de la argentina, “trata de no caerte de donde estas subida -le falto decir- que puedes suicidarte”

Argentina forma parte de la estrategia “gringa” en la lucha antiterrorista, el congreso kirchnerista sancionó la ley antiterrorista pedida por Bush. No casualmente, además, Cristina visitó, de paso a la Cumbre, a la invadida Haití. Donde la “multilateralidad”, reclamada a Uribe, tiene una forma práctica en la participación de tropas nacionales como ejército de ocupación y opresión.

Para ser consecuentes con el reclamo de soberanía territorial, la Cumbre debería haberse pronunciado en contra de la invasión de don Alvaro a Ecuador y por el retiro de tropas “multilaterales” de Haití.

¿No hay guerra en Latinoamérica?

La incursión uribista, sobre el territorio ecuatoriano, fue comprobadamente de sur a norte; para darle a la provocación un aire más dramático. Los yanquis le facilitaron el dato sobre el campamento de Raúl Reyes y, se asegura, participaron ellos mismos en el operativo. Si hubieran querido los lideres latinoamericanos la tenían servida, no sólo para condenar a la Colombia uribista, sino al propio imperialismo (el mayor interventor de la historia en los asuntos de los estados extranjeros, presidenta) y avanzar en la denuncia a los pueblos latinoamericanos sobre lo que significan las alianzas del operativo Colombia. Nada. Más allá, de alguna exhortación antiimperialista clásica. Ningún llamado a la unidad latinoamericana para expulsar al opresor, ni centroamericana para liquidar los planes imperialistas en la región.

Todo quedó arreglado con el compromiso, en soledad, de don Alvaro de que no se va a volver a repetir; “una nueva oportunidad a la paz” ya había habido otros compromisos de parte de Uribe, previos al secuestro en pleno centro de Caracas del llamado “canciller de las FARC; don Alvaro no se caracteriza por cumplir con su palabra.

En esta oportunidad, el compromiso duró apenas un suspiro; Iván Ríos, es asesinado horas después de la Cumbre, con lo cual el presidente colombiano logra meter otro palo en la rueda a un posible intercambio humanitario de prisioneros.

Uribe se niega a cualquier negociación, quedó sentado en el acta. Lo de él es el exterminio liso y llano.

¿No hubo guerra? El montaje televisivo sirvió al objetivo de mostrar a los presidentes ante sus pueblos, como fieras indignadas por las maniobras terroristas de Uribe, que invade sin contemplaciones a países hermanos. Sin embargo los resultados son desalentadores.

Uribe tuvo un logro inesperado, todos y cada uno de los presentes reclamo el derecho a reprimir cualquier movimiento sedicioso fronteras adentro, haciendo uso de sus propias fuerzas armadas. De hecho, de acuerdo a algunas noticias aparecidas en los diarios posteriores a la cumbre, se mezclaba la información sobre las “brillantes intervenciones” de los presidentes, con la movilización del ejército ecuatoriano para desmantelar grupos de las FARC en su propio territorio. La noticia indica que es el propio presidente Correa, el que ordena la movilización de las tropas para expulsar a la guerrilla hacia Colombia.

Don Alvaro tensó la cuerda y logró que la cumbre le permita la masacre en racimos de bombas sobre su propio pueblo. Continuará llevando adelante esta política para demostrarle al imperialismo que él es el hombre fuerte de Centroamérica.

Don Alvaro espera derrotar a su propio pueblo, desmoralizarlo, evitar la liberación y el intercambio de rehenes (sobre todo si esto puede ponerle en la arena política a una competidora en la conservación del poder).

Si lo logra, habrá que volver a preguntarse ¿no hubo guerra?

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=052984&Parte=0

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Ángel Guerra Cabrera: América Latina necesita un foro sin Estados Unidos

El rotundo rechazo de la cumbre del Grupo de Río en Santo Domigo a la agresión militar a Ecuador y el desmontaje del gravísimo conflicto diplomático derivado de aquella, ha hecho sentir de nuevo el amargo sabor de la derrota a Bush, que anhelaba el incendio del área andina. Al revés, tuvo que tragarse la manifiesta y vibrante voluntad de unidad, concertación y paz latinoamericana y caribeña enarbolada en la capital de Quisqueya.

La gran lección de la cumbre es la enorme capacidad de diálogo y entendimiento de los gobiernos de nuestra región, que por sobre sus diferencias ideológicas –a veces antagónicas– pueden superar crisis aparentemente insolubles siempre y cuando las ventilen sin la presencia de Estados Unidos. La mejor prueba es que días antes, en la sede de la OEA en Washington, pese a que por primera vez en su historia todos condenaron a título individual una intervención de clara inspiración estadunidense, no fue posible traducirlo en pronunciamiento colectivo debido exclusivamente a las presiones yanquis. En cambio, pese a que éstas aumentaron vísperas de la reunión en República Dominicana, como le informaron al presidente Rafael Correa varios de sus homólogos, terminaron estrellándose contra la determinación mayoritaria. Sobra razón al ecuatoriano cuando a la luz de esta experiencia afirma que es necesario crear una Organización de Estados Latinoamericanos donde no esté el imperio. Yendo a la historia se constata que la OEA nunca ha condenado una sola fechoría yanqui contra nuestra América ni ha defendido ninguna de sus causas justas.

Al éxito de la reunión contribuyeron así mismo otros factores decisivos. Los más importantes, la indeclinable y altiva defensa de la soberanía ecuatoriana y exigencia de una condena a su vulneración mantenida por Correa y la unanimidad en la reprobación al ominoso precedente, incluyendo la resuelta postura de pesos pesados como Brasil y Argentina de no admitir bajo ningún pretexto la violación de la integridad territorial de otro Estado, que dejaron aislado a Uribe. La diestra y diáfana conducción de la cita por el presidente dominicano Leonel Fernández, creó el clima para que una brillante y equilibrada intervención de Hugo Chávez la llevara, apoyada por las de Daniel Ortega y Evo Morales, al punto de inflexión que alejó la sombra de una guerra fratricida y condujo al inesperado final. La única actitud favorable a los pueblos latinoamericanos, una vez asegurada la censura de la cumbre al ataque armado contra Ecuador, era no insistir en las grandes diferencias de enfoque enfrentadas en aras de distender el clima bélico creado.

El histórico acontecimiento fue también resultado de los cambios políticos que han modificado la correlación de fuerzas en América Latina en detrimento del coloso del norte y de la profunda crisis de hegemonía –política, militar y económica– que lo sacude.

Pero las raíces del incidente, momentáneamente desactivado por el Grupo de Río, se mantienen inalterables: el conflicto colombiano, fruto de una realidad social y política muy injusta y humanamente devastadora, incentivado por el Plan Colombia/Patriota, núcleo de la febril trama estadunidense de subversión e injerencia militar en América del sur, apuntada a derrocar a los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia y estrechamente enlazada con la feroz arremetida contra Cuba.

Frente a la derrota en Santo Domingo el bushismo manifiesta su insatisfacción, sube el volumen mediático al supuesto apoyo de Caracas y Quito a las FARC utilizando las célebres computadoras milagrosamente sobrevivientes del bombardeo de saturación y amaga con incluirlos en su lista de Estados auspiciadores del terrorismo. Quiere a toda costa reavivar la tensión en la zona andina.

Por lo pronto, el 17 de marzo es la reunión de cancilleres en la OEA, y ya lo sentenció Correa, si no condena la agresión habrá que tirarla “al basurero de la historia”.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/03/13/index.php?section=opinion&article=032a1mun

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Modesto Emilio Guerrero: El Estado ‘Contra’ de América Latina

La apaciguadora Resolución de la OEA sobre la agresión militar colombiana a Ecuador resultó un empate a favor de Colombia que alentó al presidente Uribe a reiterar su ofensiva decididamente proyanqui en la Cumbre de Río. Esta aparente contradicción en los términos se resuelve de una manera muy simple.

Basta comparar el cálculo político de la agresión y los objetivos estratégicos de su patrocinante, EEUU, con el final del conflicto en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la reunión del Grupo de Río realizadas en forma simultánea. El resultado es una contradicción que le puede costar caro al continente. Uribe fue salvado y con él, la vigencia de la “Doctrina Patriota” del actual grupo dominante en Washington. Lo cualitativamente nuevo es que esta vez esa Doctrina agresiva la aplica un Estado latinoamericano contra otro igual. Esto es lo que se ha consagrado en la OEA y Río.

Los babosos caminos de la OEA

Curiosamente, y para hacer más complejo el cuadro, el conflicto reveló un dato político de importancia: ya Estados Unidos no tiene en la OEA el mismo tipo de control que tenía hace 10, 20 o 30 años, cuando hacía e imponía lo que le daba la gana. Basta recordar el conflicto entre Ecuador y Perú, o el de Argentina contra Inglaterra y antes con el Chile de Pinochet, o más reciente, en 2002, cuando quiso aplicar la Carta Democrática al gobierno de Hugo Chávez.

La reacción de protesta contra la agresión fue esta vez unánime en todos los gobiernos de la región (excepto Las Bahamas, Estados Unidos y Canadá, además de Colombia, claro). Eso no era lo usual.

A pesar de la moderación de algunos, incluso de la duplicidad de otros, el hecho es que debe ser la primera resolución sobre un conflicto de alta intensidad regional, en el que todos declaran a horas apenas, su rechazo enfático a la acción agresora contra un país pequeño, que no es cualquier país, porque tiene un gobierno que se define hoy por su condición anti imperialista. Es mucho pedir para la OEA y para muchos gobiernos que sintieron la candela en sus barbas.

Hasta gobiernos tan moderados como los de Bachelet o Tabaré, Torrijos, saltaron con declaraciones de alto vuelo diplomático condenando una acción en la que se sintieron involucrados y por qué no, también amenazados. Incluso gobiernos tan pitiyanquis y adversos a los bolivarianos de Ecuador y Venezuela, como los de Perú y México, apoyaron a Correa contra la invasión de Uribe.

Pero hasta ahí llegó la cosa. La OEA fue el límite. Cada uno y una en la medida de sus condiciones políticas internas y de sus respectivas relaciones con Washington. La correcta efervescencia de las declaraciones iniciales aterrizó suave en la OEA y Dominicana.

Una OEA sin yanquis

La mejor definición de la OEA, la hizo el comandante Fidel Castro en 1962, cuando develó su función imperialista regional en el sistema de Estados en el nuevo orden mundial luego de la II Guerra Mundial: “Este organismo interamericano no es más que un ministerio de colonias de los Estados Unidos”, dijo Fidel tras la expulsión de Cuba de ese organismo en Montevideo, a instancias de lo que luego se conoció entonces como la “Doctrina Betancourt”, aludiendo a la propuesta de Rómulo Betancourt, el presidente venezolano de entonces. Betancour declaró que “absolutamente incompatible la presencia de Cuba en el organismo interamericano”, casi las mismas palabras usadas por el Enviado por Washington. Como se sabe la OEA es la conformación sistémica del proyecto semicolonizador de 1889 cuando inventaron en Washington la Conferencia Panamericana.

En esa perspectiva histórica y actual tiene absoluta razón el presidente ecuatoriano Rafael Correa cuando exige la constitución de un organismo regional que sólo contenga países caribeños y latinoamericanos. Sin el imperio adentro.

Dijo: “Necesitamos una OEA sólo conformada por países de la región, es decir una Organización de Estados Latinoamericanos”, resaltó Correa en su cadena radial de este sábado en Quito” (Rafael Correa, Aporrea, domingo 9 de marzo).

Tiene razón. Sería un paso útil en el camino de ruptura con el control estadounidense en Latinoamérica. La contradicción nace en la Resolución final votada por Ecuador y todos los países congregados en la reunión especial de la OEA, la semana pasada.

En el texto se dice todo lo que sirve para quedar bien con los principios universales del progreso humano y el bienestar de los pueblos, menos una cosa: Un Estado llamado Colombia, al mando de un tipo llamado Uribe, agredió a otro llamado Ecuador. La Resolución salva al régimen de Uribe.

Como reseñó la agencia bolivariana de noticias: “Caracas, 05 Mar. ABN.- La Organización de Estados Americanos (OEA) consideró que el operativo militar colombiano efectuado el pasado fin de semana en suelo ecuatoriano ‘constituye una violación de la soberanía’ de Ecuador, pero no condenó explícitamente a Colombia, de acuerdo con el texto de resolución aprobado, que deja en manos de los cancilleres las recomendaciones para solucionar la crisis.”

Si esto, la condena expresa y explícita, no queda clara, todo lo demás queda oscuro y baboso, escurridizo. Y ahí resalta la declaración de Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua, quien advirtió correctamente, que el gobierno colombiano se puede sentir aupado y entusiasta de hacer lo mismo con el aún más pequeño país centroamericano.

Siguiendo las investigaciones del Centro de Estudios para una Nueva Mayoría, de Argentina, las Fuerzas Armadas de Colombia son 13 veces más grandes que las de Nicaragua, 11 más que las de Ecuador y 5 que las de Venezuela.

Pero con dos diferencias cualitativas, que no señala el Centro citado: Son las Fuerzas Armadas latinoamericanas mejor equipadas por Estados Unidos, con la mayor cantidad de dinero (sólo Irak e Israel la superan en esto) y tecnología de punta como la que usaron para “cazar” satelitalmente al comandante Raúl Reyes en el selvático pueblito de Sucumbíos, a dos kilómetros de la fronteras colombiana.

Las fuerzas militares y policiales (la pavorosa DAS) del Estado colombiano, son las mejor entrenadas al día de hoy para guerras agresivas, porque llevan casi medio siglo combatiendo guerrilleros bien armados, en grandes cantidades y en zonas amplias de selva y montaña, experiencia que ya perdieron casi todos los ejércitos latinoamericanos.

Lamentablemente el voto salvado de Nicaragua en la reunión de la OEA, fue fagocitado política y moralmente por la cumbre del Grupo de Río en Dominicana, donde todo terminó en abrazos entre Correa, Chávez y Ortega con Uribe. Aunque, como se sabe, los hechos son testarudos y la cruda realidad social, sobre todo la colombiana, no puede ser absorbida en una declaración diplomática.

Todo está firmado, nada está resuelto

La dialéctica, que suele ser buena acompañante en momentos críticos, enseña que en política, como en casi toda realidad viva, vale tanto lo que haga, diga y sienta una fuerza, como lo que haga, diga y sienta la fuerza contraria que la enfrenta. Si nos guiamos por el contenido absolutorio de las resoluciones de la OEA y Río, y la inmediata exultación casi afrodisíaca de los enemigos de los gobiernos de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua, podremos entender, como se dice en la Venezuela bolivariana, “por donde van los tiros”.

En los caminos de la OEA y Río, los tiros fueron por el camino equivocado. Y esa vulnerabilidad la tratará de aprovechar el enemigo interno y el otro, para presionar más, no para congraciarse y colaborar en el “progreso de los pueblos”.

El correcto objetivo de evitar una guerra entre países hermanos y de no regalarle esa oportunidad a Washington, no estaba obligado a terminar en un mensaje político equivocado, donde se pierden las fronteras con un enemigo tan peligroso como el gobierno de Uribe. La imagen debe ser e inversamente proporcional al discurso y directamente proporcional a los principios. Sobre todo en el siglo del imperio de la imagen simbólica y mediática.

Además de la diplomacia burguesa, por esencia hipócrita y falaz, el siglo XX vio aparecer otra de tipo revolucionaria, donde hay que aprender a combinar los principios con el protocolo. Se le puede sonreír a Uribe, lo que no se debe es deponer su condena en una Resolución y postular que se puede construir junto con él una Latinoamérica mejor.

En ese aspecto tuvo total razón el presidente venezolano cuando declaró en Aló Presidente que el gobierno de Uribe estaba desautorizado moralmente para convocar la próxima reunión de la UNASUR (proyecto unionista de países sudamericanos). Pero entra en contradicción con la Resolución de la OEA y el acuerdo y la imagen de Río. Uribe no puede mutar de enemigo a amigo en 48 horas en dos escenarios diplomáticos.

Sobre todo porque la historia suele jugar malas pasadas. Las tres fronteras calientes de Colombia siguen intactas. Todo puede volver a saltar, sea con Nicaragua por las tres islas caribeñas, sea con Venezuela por todo lo que cruza por sus dos mil kilómetros de frontera, o sea en la misma Ecuador, por donde la guerrilla colombiana seguirá tratando de escapar, como lo haría cualquiera en una lucha similar.

Las causas del conflicto con Ecuador no cambiaron, al contrario, se potenciarán con los resultados, sobre todo por la urgente necesidad del imperialismo yanqui de extirpar al gobierno venezolano y poner bajo control a los de Nicaragua y Ecuador.

Colombia, el nuevo Estado Contra

Se ha puesto en evidencia la transnacionalización del conflicto interno colombiano, un conflicto que nació desde sus profundidades sociales y políticas en 1948 y dio un salto en 1964 cuando aparecen las FARC como un ejército guerrillero con raigambre campesina, junto a otros movimientos insurgentes. Esa realidad se modificó es cierto. Ni las FARC de hoy son las mismas ni están en las mismas condiciones militares, ni los otros movimientos tienen fuerza ofensiva. Otros capitularon.

La novedad que debemos registrar es que el Estado colombiano tiende a “israelizarse”, como advirtió Chávez, y lo que hizo en Ecuador indica que puede convertirse en el Estado gendarme en la subregión.

Como lo fue Honduras en los años ochenta para combatir la revolución Centroaméricana; como lo es Israel contra la causa palestina, árabe e islámica, como lo fue Sudáfrica contra la revolución anticolonial del continente negro, como lo fue Corea del Norte, o la Irak de Hussein en 1980 contra la Revolución Iraní.

Todo el siglo XX está lleno de casos similares. Estados tapón, Estados gendarme, Estados subimperialistas, etc., y otras formas transitorias de contención subregional. El imperialismo siempre se apoyó en otros Estados para ejercer su dominación semicolonial.

Lo advirtió el presidente nicaragüense en Dominicana, “Lo que ustedes hicieron en Ecuador los puede convencer de hacerlo pronto con nosotros por San Andrés”.

En esta dinámica continental, el régimen político colombiano representa lo nuevo. Paulatinamente se convierte en la más importante plataforma de las políticas estadounidenses en la región (Plan Patriota, Plan Colombia, Plan Amazonas), dirigidas a cinco objetivos bien definidos: la contención del Caribe occidental, la del Istmo, las reservas petroleras venezolanas, la prórroga del control de la base ecuatoriana de Manta en el Pacífico, la inconmensurable bioriqueza del Amazonas y el equilibrio geopolíticocomercial en la Comunidad Andina, donde EEUU logró dos TLC después del fracaso del ALCA.

Si el Estado colombiano no es más y con más vigor expansivo se debe a por lo menos tres razones:

Primero: tiene a Palestina adentro en las selvas del Caguán, en el Chocó, en Villavicencio.

Segundo: Sus principales fronteras las ocupan tres Estados independientes de Washington: Venezuela, Ecuador y Nicaragua, cada uno a su medida. En Venezuela y Ecuador hay suficiente movimiento social politizado para resistir, no así en Nicaragua.

Tercero: La burguesía colombiana no tiene ni la fuerza económica ni la base social de la sudafricana o la israelí; al contrario, su lumpenización mediante la integración de las fuerzas paramilitares a las instituciones y la economía tiende a debilitarla estructuralmente, y tercero: Estados Unidos no está en el mejor momento para andar montando Estados gendarmes, a pesar de su actual política mundial agresiva.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=052874&Parte=0

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