Tag Archives: Medio Oriente

Carlos Montemayor: El terror y el Islam

La Jornada publicó recientemente un extenso artículo del periodista británico Robert Fisk con motivo del quinto aniversario de la invasión a Irak. El eje de su reflexión es la amnesia histórica de los ingleses en la ocupación de territorios musulmanes y citó a ese propósito una arenga que Pat Buchanan escribió cinco meses antes de esa invasión: “Con nuestra regencia estilo McArthur en Bagdad, la pax americana llegará a su apogeo. Pero luego la marea bajará, porque la única empresa en la que los pueblos islámicos sobresalen es en expulsar a las potencias imperiales mediante el terrorismo o la guerra de guerrillas.”

Difícil saber si para Buchanan la guerra de guerrillas es sinónimo de terrorismo. Es posible que así sea, pues para los militares británicos y estadunidenses todo guerrillero perteneciente a países miserables, subdesarrollados o islámicos es ya terrorista.

Para Fisk, sin embargo, la advertencia de Buchanan parece tener una connotación diferente, como se advierte en la parte final del artículo: “Voy a aventurar una presunción terrible: que hemos perdido Afganistán como sin duda hemos perdido Irak y como de seguro vamos a perder Pakistán. Es nuestra presencia, nuestro poder, nuestra arrogancia, nuestra renuencia a aprender de la historia y nuestro horror –sí, horror– al Islam lo que nos precipita al abismo. Y en tanto no aprendamos a dejar en paz a esos pueblos musulmanes, nuestra catástrofe en Medio Oriente se volverá más grave. No hay conexión entre el Islam y el ‘terror’. Pero sí hay conexión entre nuestra ocupación de tierras musulmanas y el ‘terror’. No es una ecuación tan complicada.” Poco antes se preguntó: “¿Estamos allá por el petróleo? ¿Por la democracia? ¿Por Israel?”

Sobre el carácter parcial del término “terrorismo” me he extendido en mi libro La guerrilla recurrente; aquí apuntaré sólo algunos detalles para resaltar la conclusión de Robert Fisk, y retomar la mención de Israel como posible causa de la ocupación de territorios musulmanes.

El 16 de septiembre del 2001, en el periódico The Independent, de Inglaterra, el propio Fisk recordó que 19 años atrás había tenido lugar el acto terrorista más grande de la historia del Medio Oriente: “Hoy ningún periódico británico recordará el hecho de que el 16 de septiembre de 1982 las milicias falangistas aliadas de Israel iniciaron una orgía de tres días de violaciones sexuales, acuchillamiento y asesinato en los campos de refugiados de Sabra y Chatila que costaron mil 800 vidas. Esto fue un acto seguido de una invasión israelí de Líbano, lo cual costó las vidas de 17 mil 500 libaneses y palestinos, casi todos civiles. Eso es probablemente tres veces la tasa de muerte del World Trade Center. Sin embargo, yo no recuerdo ninguna vigilia o servicios de conmemoración o veladoras en Estados Unidos o en Occidente por los muertos inocentes de Líbano; no recuerdo apasionados discursos por la democracia y la libertad”.

Pocos días después, las agencias de prensa comenzaron a informar que un juez de Bélgica había aceptado abrir juicio contra el entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon, por delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio, precisamente por haber sido la autoridad permisiva responsable de las matanzas en los campamentos de Sabra y Chatila. La apertura del juicio se fundamentaba en la Ley de Competencia Universal promulgada en Bélgica en 1993, confirmada y ampliada en 1999, que dio autoridad a los tribunales de ese país para juzgar crímenes de genocidio, guerra y contra la humanidad sin importar el lugar donde se hubieran cometido, la nacionalidad de criminales y víctimas, y sin admitir inmunidad de jefes de Estado o de gobierno. Los principios reconocidos en Bélgica habían sido defendidos por Israel entre 1960 y 1962, cuando se secuestró y procesó como criminal de guerra al oficial nazi Adolf Eichman; en cambio, en el año 2001, la defensa de Sharon negó legitimidad al tribunal que instruía la causa.

El apoyo estadunidense a regímenes dictatoriales y corruptos del planeta entero, incluidos algunos de países islámicos, no podía olvidarse en el momento en que Estados Unidos afirmaba que después de Afganistán convendría dirigir la guerra contra Irak, Somalia y otros países de fe islámica. Por una especie de amnesia histórica, en octubre de 2001, durante los primeros días de los ataques a Afganistán, Estados Unidos demostró al mundo que era capaz de gastar miles de millones de dólares en bombardear un país paupérrimo como Afganistán para sofocar las fuerzas de Osama Bin Laden, en la misma medida que había sido capaz de gastar miles de millones de dólares para crear y fortalecer a los mujaidines que Osama Bin Laden había encabezado en Afganistán contra el poderío soviético. Así demostró Estados Unidos su capacidad de caer dos veces en el mismo pozo: primero con el gasto para crear un dirigente y un contingente de mujaidines; después, con el gasto para acabar con el mismo dirigente y los mismos mujaidines. ¿Así era la guerra contra el terrorismo? No era una forma eficaz de combatirlo, sino de fomentarlo.

Esa inercia parece asomar en la estrategia del Plan Colombia, y no debemos esperar que sea otra la estrategia del Plan Mérida. La ecuación es simple, dice Fisk: “No hay conexión entre el Islam y el ‘terror’. Pero sí hay conexión entre nuestra ocupación de tierras musulmanas y el ‘terror’.” Lo mismo ocurrirá al llevar violentamente el Plan Colombia a otros territorios. No hay “actos legítimos de guerra” en esas condiciones, como el secretario colombiano de Defensa argumenta ante Ecuador. En ese argumento asoma no sólo el modus operandi estadunidense, sino también el israelí. En efecto, desde hace años, veteranos y oficiales israelíes asesoran el ejército colombiano.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/03/29/index.php?section=opinion&article=017a2pol

Leave a comment

Filed under Blogroll, Essay, Projects, Religion

Marta Tawil: Peligrosa discordia árabe

Este mes la cumbre de los países de la Liga Árabe que se realiza cada año tendrá lugar en Damasco, capital de Siria, país que desde 2005 se ha vuelto centro de acusaciones y amenazas de Estados Unidos, Francia y algunos países árabes. Lejos quedaron las cumbres en las que tres países, Egipto, Siria y Arabia Saudita, presentaban iniciativas y propuestas de manera negociada. Considerado como guardián de un cierto equilibrio regional, este “eje” tripartita se fragmentó en 2001 y recibió el tiro de gracia en 2003. El tema del terrorismo tal como lo define Estados Unidos y la cuestión iraquí activaron sus referentes geopolíticos de manera irreconciliable. La “amenaza” iraní construida por Estados Unidos y sus aliados árabes “moderados” (sauditas, jordanos, egipcios) más Israel sigue haciendo de Damasco parte del problema, no de la solución, regional.

La política saudita no siempre converge con la estadunidense, como demostraron los acuerdos de la Meca de febrero de 2007 para la formación de un gobierno palestino de unión nacional, algunos de sus posicionamientos respecto a Irak durante la cumbre árabe de Riad de marzo de 2007, el acercamiento al líder político del Hamas, Jaled Meshal (exiliado en Siria), y las conversaciones a regañadientes con funcionarios iraníes sobre soluciones alternativas a los problemas regionales. Pero la política estadunidense en el conflicto palestino-israelí y arabe-israelí limita estructuralmente su papel como mediador y el alcance de sus iniciativas es de corto plazo. En el conflicto palestino-israelí, Riad, Amán y El Cairo intentan adaptar sus posiciones, divididos entre su alianza con Washington y su opinión pública indignada con las imágenes de represión israelí en territorios palestinos.

Por lo que a Irak se refiere, Riad no ha establecido relaciones diplomáticas con ese país, a diferencia de Siria. El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, ha acusado a los sauditas de atizar la división iraquí; debilitado, Maliki ha tocado a las puertas de Siria y de Irán. El presidente Jalal Talabani visita Siria en el mismo momento que la secretaria de Estado estadunidense efectúa un tour por Medio Oriente con el fin de crear una alianza árabe contra Irán y Siria.

La política reactiva saudita refleja los intereses de un régimen sumamente religioso y conservador, que naturalmente entra en conflicto con el “populismo diplomático” del régimen de Damasco, populismo que incomoda ya que confirma a Siria como el actor estatal con la posibilidad, por vez primera, de posicionarse, con el Hezbollah libanés, en campeón del mundo árabe (en el pasado, esa posición había sido ocupada por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser en los años 50-60, la revolución palestina y el presidente libio Muamar Kadafi en los 70, y el iraquí Saddam Hussein en los 80). Para los sauditas, egipcios y jordanos, no es Irán en sí, ni el poder militar del Hezbollah, lo que más preocupa, sino el apoyo que esos movimientos encuentran entre sus propias poblaciones y que atiza los problemas de legitimidad política de sus regímenes.

Es en Líbano donde se concreta clara y peligrosamente el enfrentamiento de la política siria, por un lado, y de Estados Unidos-Arabia Saudita, por el otro, tanto en el plano de acciones como en el del discurso. Las relaciones sirio-sauditas habían vuelto a la “cordialidad” luego de atravesar un periodo de fuerte tensión durante y después de la guerra en Líbano del verano de 2006. Esta vez la política de Riad de alejar a Siria de los brazos de Irán parece basarse en presiones exclusivamente. Riad ha amenazado con boicotear la cumbre árabe próxima, para enfatizar su objetivo de regresar a Siria al aislamiento, llegando incluso a retirar a su embajador en Damasco. Esta presión se une a los esfuerzos de Washington, quien ha aplicado nuevas sanciones financieras contra Damasco y enviado barcos de guerra a la costa libanesa. En el verano pasado París intentó resolver la crisis libanesa de manera espectacular, pero la prisa de Nicolas Sarkozy no hizo más que inquietar al régimen sirio. Europa sigue siendo la caja de resonancia de la política franco-estadunidense, mientras que países como España e Italia y, hasta hace unas semanas, Alemania, han intentado mantener una posición “centrista”, basada en sus intercambios bilaterales políticos y comerciales.

Mientras Riad apoya con millones de dólares al gobierno libanés y sus aliados sunitas, Siria busca neutralizar esos esfuerzos tratando de obtener, con ayuda de sus aliados en la oposición en Líbano, que el próximo gobierno obtenga un tercio de los asientos. El objetivo es evitar que Estados Unidos utilice a Líbano para concretar las amenazas contra Siria, mediante el tribunal internacional para enjuiciar a los asesinos de Rafiq Hariri, mediante más resoluciones del Consejo de Seguridad, mediante el desarme del Hezbollah. Mientras tanto, Líbano sigue sin presidente desde noviembre 2007, y su estabilidad económica y social sigue padeciendo las nefastas consecuencias del conflicto regional.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/03/27/index.php?section=politica&article=023a2pol

Leave a comment

Filed under Blogroll, Columns, Essay, Politics, Projects, Resistance

Abel Samir: El reciente viaje de Bush a Oriente Medio: ¿crear un frente político-militar antiiraní?

nte vive sin recurrir a la violencia para dirimir sus dificultades o diferencias. Pero Bush intenta separar ambas corrientes y ponerlas una contra la otra para obtener dividendos favorables a su geopolítica en Oriente Medio.

En Irak esta política le ha dado un cierto resultado positivo toda vez que el actual gobierno pronorteamericano a pedido de USA permitió el regreso a los cargos públicos de las personas sunitas que antes formaban parte del aparato administrativo y burocrático del gobierno de Sadam. Esa era, en parte, la estrategia que llevaba Bush para lograr disminuir la resistencia armada en Irak contra las tropas invasoras. Sin lugar a dudas que el extremismo religioso de Al Kaeda influyó también en que muchos grupos de resistencia integrados por sunitas se volcasen contra esta organización recibiendo de parte de USA armas y dinero, dada la cesantía y la pobreza general en la que está hoy sumida la población de ese país. Era también de interés norteamericano que los sunitas cesaran de resistir militarmente y que aceptasen la ocupación. Al parecer, una parte importante de los sunitas han dejado de atacar a los marines y se han enfrascado en luchas contra los integrantes de Al Kaeda que, hoy por hoy, no constituye una fuerza pequeña, sino más bien fuerte y muy bien organizada. Además, existen todavía sectores sunitas que son sus aliados dentro y fuera de Irak. Sin el apoyo sunita Bush se ve imposibilitado de agredir a Irán. Piensa que neutralizados los sunitas, las posibilidades de resistencia los marines de los combatientes chiítas sería menor y tendría más tropas con las manos libres para emplearlas eventualmente contra Irán.

En un principio, el mejor apoyo a su política en Irak provenía tanto de los kurdos como de los chiítas del sur que integraron el gobierno actual. Posteriormente, una parte importante de los chiítas continuó resistiendo a los invasores y, sin lugar a dudas, de alguna forma son apoyados por Irán, aunque no hay pruebas de que ese apoyo sea mediante armas, explosivos y municiones. La influencia de Irán en el sur de Irak es grande y muy difícil de erradicar. En una guerra contra Irán, esa gente se volcará a apoyar activamente a ese país. Se transformarán en una quinta columna dentro del territorio iraquí contra los marines norteamericanos. La lucha guerrillera se intensificará indudablemente. Y allí está la importancia que los norteamericanos le dan a los combatientes sunitas, ex-miembros de la Guardia Republicana. Les interesa el apoyo de los sunitas iraquíes para neutralizar a los chiítas proiraníes. Esta es una de las razones que determinan la persistencia de fuerzas de ocupación norteamericanas hoy en Irak, aunque se hable de una pronta disminución, pero no de un término de la ocupación.

La visita de Bush pasa por tratar de convencer a sus aliados árabes (en su gran mayoría compuestos por estados monárquicos antidemocráticos) de participar en un frente unido contra Irán. Bush sostiene que Irán es hoy y también en el futuro el peligro mayor que existe en Oriente Medio. ¿De cuál peligro se trata? ¿Qué Irán produzca la bomba nuclear y la emplee contra sus enemigos, especialmente Israel? Cualquier político o militar con conocimientos en la materia y medianamente inteligente sabe que una guerra atómica no es posible cuando ambos bandos poseen esas terribles armas del fin del mundo. Y en esa zona Israel es una potencia nuclear, además de las armas nucleares que poseen sus aliados Inglaterra, Francia y USA. Es totalmente absurdo siquiera pensar que los iraníes, así desarrollen el arma nuclear, vayan a hacer uso de ella. Eso sería el fin del mundo. Y los iraníes son gente bastante inteligente como para no dar ese paso. Pero, por otro lado, el poseer el arma nuclear y misiles de larga distancia es como un seguro de vida para no ser agredido ni por Israel, USA o alguno de sus aliados.

Pero, ¿qué teme USA realmente? El temor está en que Irán se fortalezca demasiado y se desarrolle a tal nivel tecnológico que sea imposible someterla a la política de dominio que desarrolla USA. Y USA necesita dominar los Estados de esa importante zona estratégica, tanto por ser la puerta de Asia como por ser una zona rica en energéticos, los cuales se hacen más necesarios para la economía de USA y mundial. El cierto grado de recesión económica alcanzado actualmente por USA puede agravarse si el precio del petróleo sigue subiendo. Ya declaró Bush que va a conversar con los empresarios saudíes sobre el elevado precio del crudo que hace sufrir la economía norteamericana. Y USA debe asegurarse de que el petróleo siga llegando a ese país por largo tiempo y a un precio más bajo. Irán boicotea el dólar norteamericano contribuyendo directamente a su caída. Además, Irán hasta ahora no ha demostrado deseos de someterse a la política norteamericana y lleva una política independiente que no es del agrado de USA. Asimismo, Irán está cayendo más bajo la influencia geopolítica de Rusia y de China, lo que debilita la posición norteamericana lograda gracias al derrumbe de la URSS que tenía tanta influencia en esa zona en la década de los setenta del siglo pasado. La lucha de las grandes potencias por dominar al mundo no ha terminado como se dice normalmente. USA quiere asegurarse el dominio absoluto de la Tierra, así sea directa o indirectamente. Indirectamente a través de Estados aliados o Estados sometidos. El corazón de Europa está en litigio. Una vez sostuve en un artículo sobre la integración latinoamericana que la UE llamaría a la puerta de Ucrania y Georgia. Y ya en Georgia la gente junto con elegir al nuevo gobierno, votaron recientemente por una gran mayoría solicitar el ingreso a la OTAN. Un paso muy preocupante para Rusia que va perdiendo terreno en el Mar Negro. Sin duda que hay en todo esto razones geopolíticas que no se pueden desestimar. La “Guerra Fría” supuestamente terminó, pero en la práctica sigue existiendo, porque hay un duro bregar por dominar zonas importantes, sobre todo las zonas productoras de minerales estratégicos como el uranio y los energéticos.

Indudablemente que la situación en Oriente Medio es cada vez más compleja. Si bien es cierto en Irak USA ha logrado un cierto respiro, el problema de Líbano Y Palestina está que arde. Y ya no se trata simplemente de chiítas contra sunitas. De hecho Hamás (un movimiento sunita) es apoyado por Irán, así como Hizbollá de Líbano que es chiíta. En Siria conviven los chiítas y los sunitas en armonía y la mayoría son antinorteamericanos y antiisraelíes.

Pero el esfuerzo de Bush no ha logrado resultados muy positivos. Si bien es cierto le ha prometido una gran venta de armas a su principal aliado árabe, Arabia Saudita (con gran preocupación de parte de Israel), el príncipe y primer ministro de ese país, Saud Al-Faisal, ha dicho que tiene grandes reservas sobre la provocación de Irán enunciada por Bush. Además ha manifestado que el problema nuclear de Irán no puede ser solucionado ni por Arabia Saudita ni por Francia. Ahora eso es lo manifestado por él, pero no sabemos hasta dónde está dispuesto a apoyar a Bush en su próxima aventura en la zona. Afirma que la negativa de Irán de someterse a los dictados de las NU, que no es otro que la política impuesta por USA, es contrario a los intereses de la zona.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=051072&Parte=0

Leave a comment

Filed under Blogroll, Columns, Politics, Projects