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José Blanco: Impunidad y sectarismo

Reunida la totalidad de la representación de la República (más invitados), conformada esta vez como Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) –creado hace 23 años–, firmó un Acuerdo Nacional de la Seguridad, de 74 puntos, para enfrentar la ola de incontrolada delincuencia que se abate sobre el país. Un documento con muchas acciones necesarias, pero sin columna vertebral.

Aparentemente esa columna es la seguridad; es probable que esta nueva arma no esté apuntando al blanco central, aunque está ahí, entre los acuerdos. El blanco central se llama impunidad. En 23 años el CNSP, lejos de abatirla, ha contemplado pasivamente cómo las cabezas de la impunidad se multiplicaban como ocurría con la despiadada hidra de Lerna.

La principal función del Estado es justamente la seguridad de las personas. Lo dice a todas horas todo mundo. Así, el crecimiento de la inseguridad y el debilitamiento del Estado son las dos caras de la misma moneda. Un acuerdo nacional por la seguridad ha de ser un acuerdo por el fortalecimiento del Estado para cumplir esa función; fortalecer al Estado en esa función significa limpiar los establos de Augías (tarea que Hércules debía realizar en un solo día). El héroe debió desviar dos caudalosos ríos hacia los establos –el sistema policiaco y el sistema judicial– para barrer con la miles de toneladas de mierda que durante 30 años habían acumulado.

Sin esa hercúlea operación, la impunidad continuará reinando, es decir, la proliferación de la delincuencia seguirá encontrando campo fértil para crecer y multiplicarse. Ciertamente no es un trabajo de un día, y el atribulado padre de Fernando Martí no puede esperar que ello ocurra.

¿Es de creerse que alguien en sus cinco sentidos firme su propia sentencia de muerte? En México, por supuesto que sí. Todo lo que tiene que ocurrir es que la impunidad acorazada continúe incólume, indemne, rozagante. Por eso en el acuerdo por la seguridad se estamparon impúdicas firmas como la del precioso Mario Marín, la del de la piel paquidérmica Juan Sabines, la de la inefable maestra Gordillo, o la del de la cínica vida regalona, el caradura señor Deschamps, por ejemplo.

Las personas provenientes de los partidos políticos principalmente, que se han hecho cargo de las instituciones de la seguridad, son parte fundamental del problema, no de la solución; son ellos la encarnación de la impunidad. ¿Vamos a solicitarles atentamente que se practiquen el haraquiri?

Una sociedad que se organice y movilice será el único Hércules capaz de crear las condiciones para que personas responsables puedan llevar a cabo las arduas tareas que son indispensables para eliminar la impunidad. Los partidos no harán nada porque están hundidos en el sectarismo; lo peor de todo es que han arrastrado consigo a segmentos inmensos de la propia sociedad.

En uno de los textos más lúcidos que he leído de Carlos Monsiváis, el polígrafo escribe: “No hay discusión sobre la irracionalidad de esta matanza inenarrable, ¿pero qué significa la exigencia de tranquilidad y justicia? Sobre la violencia acrecentada de la delincuencia, no hay duda: debe frenarse con la acción de la justicia que impida el narcotráfico, los policías involucrados, los empresarios y políticos cómplices, etcétera. Pero esto se ha dicho en demasía y, ni modo, no ha pasado nada. Por eso, creo que uno de los pasos siguientes, al lado de las acciones del Poder Judicial, es un debate nacional de primer orden sobre la estructura de la impunidad, y creo que al lado de la Cumbre de Seguridad debe darse de varias maneras la Cumbre Alternativa donde las sociedades discutan desde su experiencia sobre su porvenir inmediato”.

Al tiempo que los establos son lavados, la prevención es indispensable, pero tampoco es un trabajo de un día. Es preciso abatir la desigualdad social, económica y educativa. Las tareas son ciertamente hercúleas. Pero la posibilidad de un debate instalado en la búsqueda de ese proyecto nacional para enfrenar los tres problemas señalados se antoja también para el poderoso hijo de Júpiter. Y en ello cuenta, y cuánto, el sectarismo ilimitado de nuestras elites políticas.

“No se necesita compartir la ideología de los organizadores de esta marcha para apreciar la decisión de los que van a marchar”, dice Monsiváis (refiriéndose a la marcha del próximo domingo). “Como se quiera ver, ejercen una alternativa ciudadana, válida en sí misma, y sus experiencias son las mismas de otros de convicciones políticas diversas. Ante la inseguridad, todos mezclamos el temor, el desconcierto, la confusión, el deseo de esclarecimiento, la crítica a las autoridades federales y regionales.” Si este tiempo de sectarismos brutales no fuera el que es, todos sin excepción tendrían que haber estado en esa marcha.

Pero el sectarismo nos impide ver la causa por la que pelear, y nos lleva a preguntarnos quiénes son los organizadores. Una desdichada confusión de partidos y ciudadanos. Cuánto nos hace falta mirar cómo las más extremas posiciones ideológicas marchan juntas en España contra los asesinatos de ETA. Contra los secuestros y las muertes y la extensa vida delincuencial que vivimos, debieran estar unidos los adversarios políticos y la sociedad toda.

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Ma. Eugenia Sánchez Díaz de Rivera: ¿De qué está hecho el corazón del ser humano?

Me permito compartir con los lectores el texto que leí en el zócalo el sábado 5 de abril

Buenos días amigas y amigos:

Hace ya tres años que nos reunimos aquí alrededor de 40 mil o más personas, hace dos que presentamos en esta misma plaza el libro Los demonios del Edén. ¡Qué dolor que lo que nos convoque hoy sean nuevos atropellos y nuevos escándalos de impunidad!

Para los que hemos seguido el caso de Lydia Cacho, leer Memorias de una infamia fue como volver a recibir una a una las bofetadas que la colusión entre el poder político, el poder económico y el negocio del crimen le han dado –nos han dado– a la sociedad. Es constatar una vez más que Lydia Cacho ha recibido esos golpes en nuestro nombre y comprobar que no se ha dado por vencida. Con ello Lydia hace realidad la esperanza y fortalece nuestro ánimo.

En el libro vamos descubriendo al abuelo portugués que antes de partir le dijo “no es tan malo morir cuando has vivido apasionadamente”; a la madre psicóloga de carácter sólido y compromiso humano activo, que la llevaba a las “ciudades perdidas” en donde el corazón de Lydia sintonizaba con esas niñas que apenas podían sobrevivir; las comidas con toda la familia, el aire del Caribe, las profundidades misteriosas del mar, las tormentas y el miedo, los calambres de tanto nadar. Todo ello forma parte de un paisaje entrañable que Lydia nos cuenta para mostrarnos en dónde se arraiga su fuerza.

Y nos comparte sus experiencias, con los enfermos de sida que morían en sus brazos; con las redes de periodistas; sobre la fundación del CIAM (Centro Integral de Atención a la Mujer) que son los antecedentes de esta historia que se desenvuelve ante nuestra mirada aterrada aunque siempre, porque así es Lydia, con algún destello de esperanza, de luz, de silencio amoroso.

Si decía yo que el libro Los demonios del Edén parecía una novela de terror, éste parece una de suspenso.

Pero el tema del libro no es Lydia Cacho, no. El tema del libro no es un pleito entre Lydia Cacho y Mario Marín como se quiso hacer creer a la opinión pública. El libro trata de cómo el poder económico y el poder político se vinculan para encubrir a redes de crimen organizado; y no de cualquier clase de crimen, del más obscuro y abyecto, el de la explotación sexual de niños y niñas. El libro trata de cómo el Estado y sus instituciones atacan a quienes quieren denunciar ese universo siniestro, como el que Lydia va descubriendo a partir del diálogo, el sufrimiento y la angustia de Emma, la primera en denunciar a Succar Kurí.

Lydia nos cuenta su secuestro en Cancún por judiciales enviados desde Puebla. Hace el relato detallado de ese trayecto infernal, soportando a ratos una pistola en la boca, o los manoseos por parte de los judiciales o los insultos. Narra magistralmente lo que experimentan su cuerpo y su alma. Esos momentos angustiosos en Champotón, de noche, cuando amenazan con tirarla al mar. ¡Nunca encontrarán mi cuerpo! pensaba Lydia, preocupada por el dolor de sus familiares. Pero ahí los planes cambian, gracias a sus amigos, familiares y colegas periodistas, el tema había salido ya en los medios, y los judiciales reciben órdenes de llevarla a toda velocidad a Puebla. Antes de llegar a la PGR bajan a los judiciales hombres y suben a dos mujeres indicándoles con voz autoritaria: “Ustedes venían con ella desde Cancún”. Se trataba de un plan cuidadoso y perversamente diseñado.

¿De qué está hecho el corazón del ser humano? ¿Por qué junto a esos judiciales obscenos, prepotentes, dispuestos a matar, se encuentran policías que tratan de ayudar y custodias en la cárcel que la salvan de una violación inminente orquestada por Kamel Nacif y Juanito Nakad? ¿Qué decir del presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos presionando, si presionando a Lydia, en los separos de la PGR, para que firmara que había sido bien tratada en el trayecto? “Si no firma, no sale hoy, ya se va la juez…”. ¿Nos damos cuenta de lo que eso significa? Y por otro lado, abogados como Xavier Olea, dispuestos a apoyarla a pesar de los riesgos. ¿De qué está hecho el corazón del ser humano?

Lydia reitera la solidaridad de familiares, amigos, periodistas, de instancias internacionales, de intelectuales y artistas y de cientos de seres desconocidos para ella, que la apoyan en su lucha contra un monstruo de mil cabezas. Habla de una paz profunda que le permite mantener “el corazón tibio y la cabeza fría”.

Pero la historia parece no tener fin, como constatamos esta mañana.

Emma recibe fuertes presiones e importantes sumas para retractarse, intentan matar a Lydia, Beatriz Paredes le dice que ya deje en paz a Marín, que no es para tanto; Felipe Calderón, que con tanta enjundia había dicho que había que llevar a Marín a juicio político, tiene que pagar deudas electorales, y aparece acompañado de él en muchas ocasiones. Kamel Nacif se pasea tranquilamente por donde quiere, los demás políticos involucrados: Emilio Gamboa Patrón, Miguel ángel Yunes, actúan como si nada hubiera pasado; empresarios poblanos aprovechan la coyuntura para fines personales y comentan que “Mario Marín es el mejor gobernador que ha tenido Puebla”: y la mayor parte de los medios, ante la presión o la conveniencia, cierran filas para silenciar el tema. Los que no lo hacen, como Carmen Aristegui, ya sabemos qué les ocurre.

Y para cerrar la pinza, la decisión de la SCJN que, por cierto, ya no aparece en el libro. A pesar de las evidencias mostradas por el valiente y honesto Ministro Juan N. Silva Meza, seis ministros votan a favor de exonerar a Marín.

Este hecho quedará como uno de los más negros en la historia de la Suprema Corte. Con este hecho el Tribunal Supremo del país lo que hizo fue:

–Certificar la impunidad de los funcionarios públicos y empresarios delincuentes.

–Avalar que se trate como delincuentes a los periodistas y a los defensores de derechos humanos.

–Encubrir a las redes de pederastia.

–Enviar el mensaje de que sólo el servilismo es capaz de proteger a un ciudadano.

Nada destruye más a las instituciones, nada genera más violencia y deteriora la moral de una nación que la impunidad.

El asunto Lydia Cacho ha sido el detonante que ha evidenciado un universo latente, político y emocional, que se trastoca cuando alguien se atreve a sacarlo a la luz. Ha vuelto serviles a los que no eran, a los que ya lo eran los ha llevado a entregar su humanidad al poder, ha despertado miedos que se manifiestan de formas diversas: acallando voces –la propia y la de los demás– o violentando más a las víctimas. Ha hecho visible cómo el oportunismo de empresarios pragmáticos o voraces aprovecha dramas como éstos para favorecer sus negocios, ha mostrado cómo las negociaciones cupulares entre partidos políticos pueden destrozar a los ciudadanos. Pero también a hecho presente la fuerza que puede emerger de una persona que solidaria con los que sufren hace, diría Pessoa, “del miedo una escalera”, de cada golpe un paso de danza, de cada esfuerzo un acto de amor.

Historia de una infamia es un acto más de defensa de la dignidad de los seres humanos. Gracias Lydia.

* Maru Sánchez es académica de la Universidad Iberoamericana (UIA) Puebla.

* Link: http://circulodeescritores.blogspot.com.

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Bilhá Calderón: Carta a Mario Marín

Puebla de Zaragoza a 15 Enero 2008

Mario Plutarco Marín Torres
Gobernador del Estado de Puebla
P R E S E N T E

Venimos hoy a decirle que nos ofende, que este besamanos politico es una afrenta a la dignidad de un pueblo al que usted con tanta desfachatez y cinismo dice gobernar. Mujeres y hombres nos reunimos hoy para decirle que usted no nos representa, que su informe de obras, inauguraciones de banquetas y crecimiento de espectaculares es una burla. Se le olvida, que ser gobernador no consiste en hacerle de maestro de obras ni de gerente a las empresas amigas. Ser gobernador tiene más chiste que ejercer el poder para especular con tierras, para permitir la tala indiscriminada de árboles, permitir la construcción irregular y la destrucción del patrimonio histórico o proteger desde el poder a redes de criminales; no, de eso no se trataba. Los poblanos exigimos a un gobernador que nos represente con autoridad moral, de la cual usted adolece.
Sus acciones nos avergüenzan. Su sola presencia en este recinto, que debería ser el lugar donde se representan los intereses ciudadanos, nos ofende.
Hemos venido a recordarle que la pobreza y el abandono de nuestras comunidades son resultado directo del mal manejo de nuestros impuestos. Que nuestros caminos se caen a pedazos, las carreteras se rellenan con tierra y piedras, si se llegan a rellenar. Que la educación en Puebla es de las peores en el país, maestros mal pagados y mal capacitados abundan, nuestros infantes deben asistir a clases en instalaciones que no tienen mantenimiento, en salones con demasiados alumnos, o sin salón. Le recordamos que Puebla es nido de corrupción e impunidad, con una burocracia carísima y una población desnutrida y enferma. El abandono del campo y la migración hacia Estados Unidos aumenta por la falta de apoyos al campo. Aquí en Puebla, es alarmante la cantidad de discapacitados y enfermos que no pueden recibir tratamiento adecuado cuando en las clínicas no existen las medicinas necesarias o sólo se reparten recetas. Y eso es resultado de su administración deficiente. Usted ha olvidado a los ciudadanos, olvidó su papel como funcionario público y se ha convertido en un sirviente del poder, coleccionista de lealtades, su trabajo se ha reducido a comerciar con el hambre y la misera de un estado rico en recursos naturales y gente trabajadora.
Los tres años de su gobierno estan marcados por el despilfarro de nuestros recursos, empleados en limpiar una imagen que pasará a la historia del estado y del país como símbolo de la impunidad y protección al crimen organizado: porque sí, defender a pederastas desde el poder es un crimen.
A este tercer informe de gobierno, aún hay preguntas sin contestar: una de ellas es el atropello a Lydia Cacho. Queremos que sepa que si la Suprema Corte de Justicia ha sido cómplice en el agravio, los ciudadanos no olvidamos, que el Supremo Tribunal de la Historia no lo va a exculpar. Usted, Mario Marín pasará a la historia como el corrupto, el protector de pederastas, como el hombre que desde el poder mandó a “dar de coscorrones’ a una periodista que se atrevió a denunciar una infamia.
Nosotros, los ciudadanos, nos sentimos hoy obligados a mostrarle nuestro repudio. Le decimos, desde aquí, que la dignidad, el buen gobierno y el respeto del pueblo no se compran ni con spots ni con encuestas a modo. Los ciudadanos le decimos, desde aquí, que no nos engaña: que tenemos claro que hoy pronunciará una serie de cifras que no son la realidad del Estado, que recibirá aplausos de quienes, previa invitación, asistirán a un evento lleno de falsedad y autoelogios. Sin embargo, sentimos que es nuestra obligación moral decirle, que estamos indignados, que estamos molestos y ofendidos por su falta de respeto.
www.poblaner�as.com
Le venimos a decir que no olvidaremos. Usted, Mario Marín, no ha sido, ni es representante de los ciudadanos poblanos. Usted, Mario Marín es culpable de hacer mal uso del poder y nosotros no lo exculpamos.

Bilhá Calderón

* Leido frente al Congreso del Estado de Puebla

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Eduardo Ibarra Aguirre: Juicios sumarios

A un abogado, economista y político profesional como Felipe de Jesús Calderón Hinojosa que, además, despacha en Los Pinos desde hace 372 días, es decir: no es un novato, se le puede pedir un mínimo de coherencia política e institucional sin ánimo de amargarle el día. Esto último lo aclaro porque dicen los panistas que lo conocen de cerca: “Es muy pinche rencoroso”.

Lo sea o no, es su problema. Yo vivo de y para la crítica de todo aquello que es público. Lo privado, mientras no sea sobrepuesto a la nación, como lo hizo la célebre pareja presidencial, no es del interés público.

En la euforia del festejo por el primer año de gobierno, Calderón Hinojosa rehusó opinar sobre la práctica absolución de la Suprema Corte de Justicia la Nación a favor de Mario Plutarco Marín Torres, como violador reincidente de las garantías individuales de Lydia Cacho Ribeiro, en diciembre de 2005, tanto en Cancún, Quintana Roo, como durante el traslado a Puebla de los Angeles y el encarcelamiento.

Con una fórmula que recuerda los tiempos de la retórica priísta, el de Morelia no quiso rescatar que el 17 de febrero de 2006, cuando saturaba al país de promesas y de propaganda negra suscrita por membretes de Acción Nacional, le sacó una tarjeta roja al góber precioso, le exigió que renunciara y solicitó al Congreso poblano que iniciara un juicio político.

Es de sabios cambiar de opinión. En particular para el inquilino principal de Los Pinos, ávido de alianzas y apoyos priístas. Y 22 meses después da un viraje de 180 grados con el discurso del “respeto absoluto” a la SCJN y también al Poder Legislativo, por supuesto que -voz engolada de por medio: “sin menoscabo de tener yo mi propia opinión, la cual me reservo para precisamente no lesionar una relación institucional y respetuosa entre poderes”.

¿Le interesa a usted, amable lector, la “opinión personal” de alguien que no tiene los tamaños políticos para hacerla del conocimiento de sus gobernados?

Seguramente nadie lo puede demostrar, pero existe la percepción de que el michoacano y el poblano negociaron impunidad -“hoy más fuerte que nunca”, sostienen los investigadores Daniel Márquez Gómez y John Mill Ackerman Rose en el número de Forum de diciembre- a cambio de apoyos de las bancadas del Revolucionario Institucional, una de ellas bajo la coordinación de Emilio Gamboa Patrón, diputado que en medios periodísticos y llamadas telefónicas se le vincula con pederastas arropados por el poder público.

Sólo que el “absoluto respeto” a los otros poderes de la Unión desapareció de inmediato cuando a Felipe de Jesús Calderón se le atravesó “el presidente Fox”, como lo denomina en agradecimiento perenne y se presume que sin demérito del cargo que desempeña, gracias al guanajuatense que acaba de recibir una puntual crítica de la Fundación Konrad Adenauer, de origen demócratacristiano, porque el ahora vicepresidente de aquella tendencia política “violó las reglas diseñadas para apuntalar la naciente normalidad democrática de México” y “hasta incitó un plan transexenal, como en el pasado, al impulsar la posible candidatura de su esposa Marta Sahagún, y luego la de su amigo Santiago Creel”.

Frente a Vicente Fox Quesada, a quien la Adenauer califica de “intolerante con los adversarios políticos” en 2006, de “cometer terribles errores que él mismo había señalado desde la oposición como inadmisibles” y que buena parte de la opinión pública y publicada señala como súbito enriquecido, junto a familiares y parientes políticos, el egresado de la Libre de Derecho amenaza con que no permitirá “juicios sumarios para satisfacción de revanchas políticas”.

¿En dónde quedó el “absoluto respeto” al Legislativo? La Cámara de Diputados investiga el presunto enriquecimiento ilícito del ranchero más exitoso del orbe y en Los Pinos nadie tiene derecho a bloquear su trabajo y escamotear la verdad al país.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=049969&Parte=0

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