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José Steinsleger:Estado de Israel: 19 opiniones y una opción

1. Mito: “El éxodo no existió… El Pentateuco fue una creación tardía del reino de Judá (monarquía de Josías), destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino” (Israel Finkelstein, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, La Nación, entrevista, Buenos Aires, 25/6/06).

2. Ética: “Si os vanagloriáis de ser los escogidos en lugar de vivir en la obediencia a Dios, cometéis una felonía” (Martin Buber, XII Congreso Sionista, Karlsbad, 5 de septiembre de 1921).

3. Lucidez: “Yo no puedo experimentar la menor simpatía por una piedad malinterpretada que hace un pedazo del muro de Herodes una reliquia nacional y, a causa de ella, desafía los sentimientos de los habitantes del país” (Sigmund Freud, Carta a Chaim Koffler, 26/2/30).

4. Invento: “El estado de Israel no tiene nada que ver con el hecho judío… Es un invento nuevo, europeo y nacionalista” (Yakov Rabkin, profesor de historia de la Universidad de Montreal, 2006).

5. Realidad: “Israel es un gueto sionista, un nido de violencia” (Avraham Burg, ex presidente del Knesset, parlamento israelí, en su libro Derrotando a Hitler, donde compara a Israel con la Alemania anterior a 1933).

6. Nazis: “Los homosexuales son responsables de los terremotos que estremecieron Israel durante los últimos meses” (diputado Shlomo Benizri, Partido Shass, tercer partido más importante de Israel, 20/2/08).

7. Nacionalidad: “La mayoría de los judíos llevan carnés de identidad diciendo ‘Nación: judío’. Un grupo de 38 israelíes ha pedido la cancelación de su registro como ‘judío’ y su sustitución por ‘israelí’. El Ministerio del Interior lo rechaza diciendo que tal nación no aparece en su lista” (Uri Avnery, Rebelión, 27/9/04).

8. Angustia: Assalam Alaikum y un grupo de rabinos se dirigen a Sayyed Hassan Nasralá (líder de Hezbollah) y “al distinguido pueblo de Líbano”, manifestando su dolor “…por las atrocidades cometidas por el Estado de Israel, un Estado absolutamente ilegítimo según la ley judía de la Torá” (19/2/08).

9. Oportunismo: “Los principales intelectuales judíos (estadunidenses) llegaron a ser favorables a Israel después de la guerra de 1967, cuando Israel se convirtió en una ventaja estratégica para Estados Unidos en Oriente Próximo” (escritor Norman Finkelstein, Znet, mayo de 2006).

10. Protesta: “No creo que un Estado que mantiene una ocupación y comete cotidianamente crímenes contra civiles, merezca ser invitado a ninguna semana cultural… Es un acto bárbaro travestido cínicamente de cultura” (carta en la que el escritor Aaron Shabtai declina a participar en el Salón del Libro de París 2008, donde Israel es el país invitado).

11. Subconsciente: “¿Qué es lo que nos ha convertido en criminales tan eficientes? En nuestro subconsciente colectivo no nos repugna la posibilidad de un genocidio palestino…” (periodista Jacobo Timmerman, en Israel: la guerra más larga, Muchnik editores, 1982, p. 182).

12. Declaración: “Decimos ‘Nunca más’. Nunca más significa nunca más para todos los pueblos” (Sara Kershner, Red Judía Solidaria Internacional, Discurso de apertura de la Conferencia “Contra la ocupación”, El Cairo, 27/3/08).

13. Holocausto bis: “Lanzamos más de un millón de bombas de racimos en Líbano… lo que hemos hecho es una locura, una monstruosidad, enterramos ciudades enteras bajo nuestras bombas” (oficial de artillería del ejército israelí, Haaretz, 17/9/06).

14. Indignación: “Yo, Tsilli Goldberg, ciudadano israelí, os acuso a todos vosotros: Ehud Olmert, primer ministro de Israel; Amir Peretz, ministro de Defensa; Dan Halutz, jefe del Estado Mayor del Ejército… os acuso de estar cometiendo crímenes contra la humanidad con el pueblo palestino…” (2006).

15. Celebración: “Nosotros no podemos celebrar el nacimiento de un Estado fundado en el terrorismo, masacres y la expulsión de su tierra de otro pueblo” (The Guardian, Londres, declaración de un centenar de intelectuales judíos, mayo de 2008).

16. Conciencia: “ésta es la verdad según la veo: la historia de una víctima y de un verdugo. Y la víctima son los palestinos” (historiador Ilan Pappe, entrevista, Ynetnews.com, marzo de 2008).

17. Justicia: “Los sionistas utilizan el Holocausto en beneficio propio… El sionismo no es judío sino una agenda política… Lo que queremos no es una retirada a las fronteras de 1967, sino una retirada de todo lo que está incluido, de manera que el país puede ser de nuevo de los palestinos y nosotros podamos vivir con ellos” (rabino Yisroel David Weiss, 2005).

18. Negación: “¿Cómo vamos a devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolvérselos. No hay tal cosa llamada palestinos” (Golda Meir, 1969).

19. Propuesta: “Los dirigentes israelíes deberían ser acusados de crímenes de guerra” (Louise Arbour, alta comisionada de Naciones Unidas de Derechos Humanos, julio de 2006).

Opción: “Cerca de 10 mil israelíes han adquirido terrenos en la Luna, y poseen casi 10 por ciento de la superficie lunar a la venta… Las parcelas fueron vendidas por la empresa Crazyshop, luego de que la NASA anunció la construcción de una base militar en la Luna para 2020” (agencias, enero de 2007).

Artículo Original:
La Jornada

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Anamaría Ashwell: La Shoa y un poblano llamado Gilberto Bosques

George Steiner explica que la palabra Holocausto no da cuenta del horror y la culpa que marcará para siempre al pueblo alemán –y a la sensibilidad de Occidente– por el exterminio de millones de judíos, gitanos, homosexuales, minusválidos y objetores al régimen del nazismo alemán entre 1933 y 1945. Holocausto es un término noble, nos explica, una designación técnica proveniente del griego que significa el sacrificio religioso. Shoa, “viento de la oscuridad”, exhibe mejor la “singularidad” –no tanto la escala porque el estalinismo aniquiló a más seres humanos nos explica Steiner– de un exterminio de niños y adultos llevado a cabo porque eran “culpables de existir”.

La polémica que desató la investigación del profesor de Harvard, Daniel Jonah Goldhagen en 1996 cuestiona explicaciones fáciles y cómodas sobre este genocidio (ha sido traducido como, Los Verdugos Voluntarios de Hitler: Los Alemanes y el Holocausto.): a la pregunta de cómo pudo suceder un exterminio de esa magnitud Goldhagen, apoyándose en documentación, archivos, entrevistas y testimonios de los algunos perpetradores, demostró sin lugar a dudas que los asesinos de los judíos no fueron primordialmente oficiales de la SS o del partido nazi, sino ciudadanos alemanes perfectamente ordinarios, de todas las profesiones, hombres y mujeres comunes y corrientes, quienes denunciaron, persiguieron –y también brutalizaron y mataron muchas veces gustosa y celosamente– a los judíos incluso cuando estos eran sus vecinos o conocidos. Si a alguien le queda alguna duda de la magnitud de la grosería genocida que se extendió por centroeuropea con esa “banalidad del mal” como le llamó Hanna Arendt –y que se repite en la historia contemporánea cada vez que un pueblo o un régimen renuncia a actuar con la consciencia de “no matarás” y el racismo, la xenofobia y el antisemitismo reinan libre basta leer una obra reciente y premiada en Francia, Las Benévolas, de Jonathan Littlell (ed. Colofón; 2007) para comprender que no existen justificativos ni condicionantes que pueden eximir de culpa a los asesinos y a sus cómplices.

Maria Sten, la recientemente fallecida historiadora del teatro y la literatura mesoamericana de la Universidad Nacional Autónoma de México, me contó que ella se encontraba en Francia cuando los alemanes invadieron su natal Polonia. Ante la imposibilidad de regresar a su hogar, por instrucciones de una francesa en la Resitencia, ella se dirigió a Marsella junto con miles de otros judíos en busca de un cónsul, mexicano, que estaba ayudando a salvar vidas. Me contó (en la secuencia que recuerdo) que a ella la acogió en su departamento, después que la vio sentada en una banca en un parque público con semblante desolado, la hermana de Helena Rubinstein, la magnate de los cosméticos que se encontraba en Nueva York procurando visa para sacar a su hermana de Francia. En Marsella se le explicó que antes de acceder a una visa de salida ella debía sellar su pasaporte (y el de su hermano) en Paris, en la embajada no sé si me dijo polaca o mexicana. “La Rubinstein”, como le llamó María, le preparó para ese viaje peligroso: le regaló un abrigo de piel, zapatos finos, le recomendó un peinado elegante y le proveyó de unas medias de “nylon”. Había que burlar a la policía del régimen de Vichy (del Mariscal Philippe Pétain, 1940–44) que vigilaba los trenes y andenes hacia París. María me dijo que en medio de la incertidumbre y temiendo por su vida, envuelta en esa vestimenta lujosa, los hombres la miraban con admiración mientras ella esperaba la llegada del tren. El tren tardó en llegar y su nerviosismo aumentó. De pronto se le acercó un hombre con un portafolio negro que le pidió que lo transportara con ella a París. Allá le recibiría un “amigo” que la estaría esperando explicó. Mientras, el hombre se ofreció a hacer averiguaciones sobre el horario de llegada del tren y el boleto. María me dijo que el tiempo pareció eterno y que ella no hizo preguntas ni titubeo para no despertar sospechas, pero cuando tuvo que subir al tren casi no pudo cargar el portafolio negro. Su peso casi la doblega. Fingiendo soltura se acomodó en el vagón. Cuando bajó del tren en París estaba efectivamente una persona esperándola. Esa persona le dijo que era de justicia que ella supiera lo que estaba transportando y le abrió el portafolios: adentro habían miles, ¡miles! me dijo María, de puntas extraídas de pluma fuentes y todas de ¡oro!.

María regresó después a Marsella con los pasaportes sellados y con la expectativa de salir desde Marsella, con su hermano, en un barco con dirección y asilo hacia Cuba.

Si me dijo el nombre el cónsul mexicano que le salvó a ella y su hermano la vida con ese visado no lo recuerdo; pero pienso ahora, por la coincidencia de fechas, que pudo haber sido Gilberto Bosques (1892 1995) y su secretaria Margarita Assimans quienes le entregaron la visa. Bosques había sido nombrado cónsul en Marsella por Lázaro Cárdenas y en dos años emitió 40 mil visas a judíos y refugiados de la guerra civil española, además de procurarles escondites y asistencia a aquellos cuyas vidas peligraban.

Este embajador mexicano, poblano de nacimiento, ha sido justamente honrado en el Paseo de los Inmortales en Israel y leo hoy en un diario de Los Ángeles, California (fue reproducida la noticia también por el periódico digital econsulta), que próximamente se presentará un documental fílmico sobre su vida y su heroísmo en esos oscuros tiempos para la humanidad. Ese documental contará también que Gilberto Bosques había llegado a Marsella como cónsul en 1939 para buscar apoyos internacionales para la recientemente expropiada industria petrolera mexicana cuando le alcanzo –y le detuvo esa encomienda– la guerra. Amigo fiel de Cárdenas y entusiasta defensor de la expropiación petrolera, Bosques se abocó a salvar vidas. Hay que recordarlo del lado de “los de abajo” en la revolución mexicana, activo en la defensa de la expropiación petrolera y de los recursos naturales nacionales y como un mexicano que ayudó a salvar vidas de judíos durante la Shoa.

Un mexicano ejemplar.

* La Jornada de Oriente
* Link: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2008/04/01/puebla/o2ash11.php

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