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Mario Di Costanzo Armenta: La demagogia es la hipocresía del progreso

Ahora resulta que 15 meses después de que Andrés Manuel López Obrador advirtiera de la necesidad de establecer un programa para defender la economía popular frente a la carestía, Felipe Calderón anunció un plan para apoyar la economía de las familias más pobres del país y al mismo tiempo garantizar el abasto de alimentos básicos para la economía.

Sin embargo, es conveniente advertir que su propuesta es demagógica e ineficiente, por lo que resultará totalmente ineficaz para revertir el deterioro del nivel de vida de la población y en especial de los grupos más vulnerables.

Para corroborar lo anterior basta mencionar que el plan anunciado por Calderón es sólo un resumen de lo que se ha venido haciendo desde que estallara hace más de un año la llamada “crisis del maíz y la tortilla”; es decir, los “eruditos” diseñadores de este plan pretenden solucionar el problema del abasto y del precio de los alimentos, permitiendo la entrada de mayores importaciones de los mismos.

¿Qué acaso no saben que una parte del problema es que el precio de los alimentos se ha incrementado en el resto del mundo y que por más que se “abran las fronteras” compraremos comida cara en el exterior?

Por esa misma razón, López Obrador propuso desde el 29 de enero de 2007 que la solución debía ser de fondo y centrarse en aumentar la producción, con base en una mayor productividad, en programas de apoyo a productores, inversiones públicas y la adopción de una estrategia moderna de mediano y largo plazo, para recuperar la autosuficiencia en la producción de alimentos, y con ello estar razonablemente protegidos ante los aumentos de los precios internacionales, cuyas causas escapan a nuestro control.

Resulta insultante que ahora le preocupe a Calderón el incremento en el costo de los fertilizantes y que hace dos semanas haya “cerrado” operaciones –por no ser rentable– la petroquímica de Cosoleacaque, que era la única planta en el país que producía amoníaco, el principal insumo para la elaboración de fertilizantes.

Pero la demagogia de su programa alcanza su punto máximo con el incremento de 120 pesos en el apoyo que hasta ahora es de 535 pesos al mes y que se otorga a 5 millones de familias mediante el programa Oportunidades: en primer lugar, porque el apoyo otorgado, con todo y el incremento (655 pesos mensuales), sigue siendo inferior al Programa de Pensión Alimentaria para Adultos Mayores que implementó López Obrador durante su gestión como jefe de gobierno del Distrito Federal a las personas de la tercera edad.

Es mezquino, ya que el incremento de 120 pesos a cada beneficiario del programa Oportunidades representa un costo adicional de sólo 600 millones de pesos mensuales, cuando las finanzas públicas al mes de marzo del presente año registraron un superávit (es decir, más ingresos que gastos) por 100 mil millones de pesos.

Es una aceptación tácita de que el costo de la vida se ha incrementado, en lo que va del año, en más de 22 por ciento y no en 4.5 por ciento como lo establece el Banco de México, ya que el incremento de 120 pesos representa apenas 22 por ciento más de lo que hasta ahora reciben estas personas.

Vuelve a ser mentiroso cuando señala que “el gobierno federal seguirá realizando un esfuerzo para evitar el aumento del precio de los energéticos y para ello se destinarán casi 200 mil millones de pesos, que provienen de los recursos excedentes derivados del mayor precio del petróleo”.

En este punto, y en particular en el tema de la gasolina, Calderón vuelve a decir medias verdades, ya que actualmente el costo promedio de la gasolina en Estados Unidos es de 3.78 dólares por galón, lo que significa que un litro de gasolina en la Unión Americana cuesta aproximadamente un dólar: luego entonces, un barril de gasolina (a precio de gasolinera) cuesta 159 dólares.

Por ello, si asumimos que por máximo (dado que estamos tomando un valor de gasolinera) el costo de importación para México de un barril de gasolina es de 159 dólares por barril y de acuerdo con Pemex al mes de abril se habían importado 38 millones 64 mil barriles de gasolina, el gasto en importación fue de 65 mil 19 millones de pesos, pero a este total tenemos que descontarle los ingresos que obtuvo Pemex por la venta de esa gasolina importada, puesto que la vende en el mercado nacional: en virtud de que el precio promedio de venta de la gasolina que importa Pemex (Magna y Premium) es de 8 pesos, es decir 0.73 centavos de dólar, se puede decir que Pemex recupera 116 dólares por cada barril que importa, o dicho de otra manera, “que el subsidio neto actual por cada barril de petróleo importado es de 42.9 dólares”.

Lo cual implica que durante los cuatro primeros meses del año, el subsidio neto total a la importación de gasolina fue de 17 mil 555 millones de pesos, cifra que representa 34 por ciento de los excedentes petroleros, que se ubicaron en 51 mil 500 millones de pesos.

Finalmente, quiero mencionar que como respuesta a mi colaboración anterior, se recibió en este periódico una carta enviada por la oficina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en la que señalaba entre otras cosas que no había pruebas o evidencias de que durante la reprivatización de los bancos hubiesen existido irregularidades o tráfico de influencias.

En razón de lo anterior, no me queda más que invitar al ex presidente a debatir públicamente sobre este asunto, sin que esto sea un tema de “política ficción”.

* La Jornada

* http://www.jornada.unam.mx/2008/06/01/index.php?section=opinion&article=025a1eco

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Víctor M. Quintana Silveyra: O cooperan… o Hugo Chávez

O cooperan… o Hugo Chávez
El aumento a la gasolina está oficialmente “congelado” durante dos meses por decisión de Felipe Calderón. Pero en Chihuahua, si no se establecen subsidios emergentes a los combustibles de uso doméstico será mucho más lo que va a congelarse.

De 1997 a la fecha han perecido más de 600 personas en Chihuahua durante la temporada de frío, tan sólo 44 en la de 2006-2007, a consecuencia de hipotermia, intoxicación por monóxido de carbono y quemaduras. Ahora se pronostican menos días fríos, pero con temperaturas más extremas que el año pasado. De hecho, el termómetro ya alcanzó los 10 grados bajo cero en el municipio de Balleza.

Ante la amenaza de varias ondas frías, gobierno, sociedad y partidos han demandado que se subsidien los combustibles de uso doméstico.

El gobierno federal ha respondido con la misma canción de otros años, es decir, con programas ineficaces e insuficientes.

Por un lado dice que volverá a subsidiar el gasóleo, el cual sustituyó desde 1997 al petróleo diáfano, el más utilizado por las clases populares. Se dijo oficialmente que el diáfano se dejaba de producir por Pemex “porque los narcotraficantes lo utilizaban para mover sus aviones”. Así, se dejó a los pobres sin un combustible barato y eficiente y no disminuyó un gramo el trasiego de drogas. Y el gasóleo resultó tan sucio e ineficiente que los pobres tuvieron que arrumbar o malbaratar sus calefactores. Ahora el gasóleo subsidiado lo utilizan sobre todo los hoteles, los restaurantes y las fundidoras, y el oligopolio de las gaseras con base en la frontera se vio muy beneficiado con el aumento del consumo de gas LP y natural.

El gobierno federal también trata de conformar a la gente con el programa Oportunidades Energético, pero es un programa que sólo cubre a 60 mil familias en toda la entidad, muy concentradas en la zona serrana y con la ínfima cantidad de 100 pesos bimestrales.

Por eso la única posibilidad real y efectiva para apoyar a la gente de las clases populares y medias en la temporada de frío es subsidiar el gas LP y el gas natural porque los precios de éstos han rebasado con mucho los salarios. Según un estudio del Frente de Consumidores (Fedeco) de Chihuahua en abril de 2001 el llenado de un cilindro de 30 litros costaba 3.5 días de salario mínimo; ahora en 2007, 5.7 días. Dado este costo no todas las familias pueden comprar estos cilindros por lo que han optado por los de 10 litros que las gaseras no surten a domicilio.

Además hay que hacer largas filas en los días más fríos para llenarlos con los consiguientes costos de tiempo y de traslado. Así, dos terceras partes del salario se irán a calefacción. En Ciudad Juárez el salario promedio es de poco más de 5 mil pesos y para adquirir el gas natural de un mes de consumo se gasta 17 por ciento del mismo.

Si el gobierno federal no tiene la sensibilidad para entender la urgente necesidad de la gente de Chihuahua por calentarse a bajo costo, hay quienes piensan acudir a la solidaridad de la República Bolivariana de Venezuela.

Desde hace dos años el presidente Hugo Chávez puso en marcha el Programa de Petróleo de Calefacción CITGO-Venezuela para apoyar a varias miles de familias estadunidenses a adquirir petróleo y diesel para calefacción con un descuento de 40 por ciento el galón. Durante el invierno 2006-2007 el programa atendió a 400 mil hogares necesitados en 16 estados del país del otro lado del río Bravo con 100 millones de galones, entre ellos a 173 comunidades indígenas.

El programa ha tenido tanto éxito que en un año duplicó el volumen de energéticos entregado. Tiene una ventaja adicional: se trata de un proyecto de pueblo a pueblo, pues se implementa a través de una organización llamada Corporación Ciudadana de Energía, que coordinada con CITGO, filial estadunidense de Petróleos de Venezuela, se pone en contacto con organizaciones sociales y comunidades para surtirles los energéticos que requieren. Y algo muy interesante: otra ventaja más es que el gobierno de Chávez ha decidido que del 60 por ciento que tiene que pagar la gente por el combustible, 30 por ciento se pague en dinero y con el 30 por ciento restante se formen fondos comunitarios que se queden en cada localidad para generar empleos productivos.

Así, la solidaridad bolivariana: dar a la gente el calor que los neoliberales congelan.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/16/index.php?section=opinion&article=025a2pol

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