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Dilbertina: Recordando el porqué Our Words in Resistance es mi lugar

Hoy al saber el aniversario de Our Words in Resistance, me vino a la mente como empecé a visitar este sitio, hogar para los que hemos querido manifestar nuestros No. Y bien, les quiero comentar que el principal motor es y ha sido siempre hablar por Alejandro Ordaz Moreno.

Durante todo el mes de agosto no hemos tenido noticias de él, no hemos escrito de él, muchas personas como yo, llegaron a este lugar buscando información sobre Alejandro, por suerte el verano en España ha terminado, cuando menos las vacaciones de verano, esperemos que pronto se celebre su juicio y el resultado sea favorable para él y su familia.

Todos los días, al abrir este aparato que me mantiene conectada con ustedes, lo primero que hago es buscar la palabra Alejandro Ordaz Moreno, busco las noticias más actuales, entro a su página. No hay nada desde julio. Hoy que celebramos el primer aniversario de este maravilloso espacio encontré este artículo, es solamente, para leer y comprender un poco el lugar donde se encuentra Alejandro, esperando que el Gobierno y la Secretaría de Relaciones Exteriores comprendan la situación de él. Y no veamos una apelación por falta de ayuda del Consulado.

Gracias a todo el equipo de Our Words in Resistance por darme voz para expresar mi sentir sobre el caso de Alejandro.

Crimen y castigo

FREDERIC SÁNCHEZ

Llevo un tiempo visitando presos en centros penitenciarios españoles, como lo hacía en Francia años atrás, y creo que la situación se hace cada vez más difícil para las personas privadas de libertad, a lo que se suma el continuo aumento del número de presos y del tiempo de sus condenas. La deducción lógica que sigue a esta situación es la complicación de la labor de todos los actores que forman parte del mundo penitenciario, teniendo también consecuencias sobre los altos índices de reincidencia. Está lejos de mí la idea de una indulgencia melosa o de victimización ingenua hacia la persona reclusa. Se trata de un llamamiento al realismo, a la responsabilidad y madurez de toda una sociedad hacia unos ciudadanos aislados por un tiempo de ella.

Mientras oímos cada vez más voces, legítimas y justificadas en ciertos casos, pidiendo más protección y, por tanto, más castigo, se están apagando silenciosamente ideas del humanitarismo penal como la reinserción social, el tratamiento personal o el mínimo respeto a los derechos fundamentales de las personas momentáneamente entre rejas, olvidando que el mandato fundamental que debe presidir la fase de ejecución penal es la reinserción. Parece ser que inconsciente o conscientemente aceptamos la idea de que el preso, por ser preso, tiene que pasarlo mal, como si no fuera suficiente la privación de libertad.

Esta situación, que debiera presidir la normalidad penal, no se constata cuando observamos que el sistema pensado para la reintegración del individuo se ha convertido y corrompido de tal manera que se ha vuelto él mismo un generador de corrupción y exclusión, fomentando el efecto contrario al pretendido, que es la reeducación y reinserción del individuo. Un sistema donde el que tiene dinero sigue siendo muy favorecido, donde el fuerte domina al débil, donde el mercado de todo tipo de drogas es de lo más fructífero, donde se regatea el precio de mercancías supuestamente prohibidas como los móviles. ¿Qué sentido de derecho, justicia y respeto hacia el prójimo se va desarrollando en la cárcel?

Lo que descubrimos en realidad detrás de los muros de la prisión es la visión microscópica del funcionamiento de una sociedad, un espejo que revela a nuestras democracias su cuestionable desarrollo. Nuestra incapacidad de gestión de esta microsociedad nos da la medida de nuestro verdadero entendimiento de la naturaleza humana, nos interroga sobre la dignidad y la debilidad del hombre, sobre su sentido de la responsabilidad, sus capacidades para fingir, mentir y hacer recaer la responsabilidad en los demás.

Acaso pensamos que todos estos bumeranes lanzados detrás de los muros no volverán. Hablamos de personas de carne y hueso, con historias personales, únicas. Saldrán afectadas por su experiencia. Pienso en ese joven, para nada un delincuente, que entra por primera vez en prisión tras un error en su trayectoria y se ve sumergido en aguas turbias, sin más recurso que aprender a nadar en ellas, asimilando así los rudimentos de la delincuencia. No debemos olvidar el viejo dicho que nos aconseja jamás decir de ese agua no beberé. Desfilan por mi mente todos los que, llorando, me decían que nunca hubieran pensado caer tan bajo. No sólo es cuestión de educación; también de circunstancias de la vida.

Cuántas veces he oído a mi buen amigo Luis Chabaneix, abogado penalista, relatarme con mucha frustración sus luchas frente a una aplicación de la ley deshumanizada e impersonal, donde muy a menudo se trata de negociar la pena sin consideración de la persona. Vuelvo a visitar a Carlos en la cárcel, porque fue reintroducido entre rejas por no haber cumplido con una obligación -no arriesgada para nadie- y no respetar una regla de conducta.

También podría hablar del “doble castigo” del preso extranjero a la hora de reflexionar sobre la inmigración. Puedo mencionar ejemplos de denegación de derechos fundamentales reconocidos en la Ley Orgánica General Penitenciaria, como los permisos o la libertad condicional, por el sencillo hecho de que se trata de extranjeros, arguyendo el riesgo de fuga o la fecha de cumplimiento de pena lejana. A la hora de un consenso sobre la Constitución Europea, parece que los centros penitenciarios estén todavía fuera de esa preocupación. Evocar el caso de los africanos haría mucho más desolador el análisis, pues están aún más aislados jurídica y emocionalmente.

Esta penosa situación no es específica de España, sino que afecta a casi toda Europa, pero teniendo en cuenta el aumento de derechos promovidos por el Gobierno actual en beneficio de diversos colectivos, desearía que España fuese, también en este campo, el promotor de un verdadero cambio de las mentalidades. Ése es mi anhelo y ciertamente el de la mayoría de las personas circunstancialmente privadas de libertad.

La problemática carcelaria se inscribe dentro de una dimensión política, económica y social, pero también humana y espiritual, creo yo. “Todo el mundo quiere cambiar la humanidad, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”, decía León Tolstói. La madurez de una sociedad se mide también por su capacidad para gestionar sus cárceles. Es tiempo de hacer frente al problema, no sólo castigando más y por más tiempo, sino reflexionando sobre el mandato reinsertador que preside la fase de ejecución penal y haciendo de ese mandato una preocupación auténtica.

Frederic Sánchez es capellán de prisiones francés.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Crimen/castigo/elpepuopi/20080905elpepiopi_5/Tes

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Continúa venta de mujeres en pueblos indígenas del país

Es niña, virgen, inocente, sana, 11 años de edad, todavía sin formas y vale desde un cartón de cerveza hasta 15 mil pesos, o bien, se le puede cambiar por un becerro.

Se trata de la venta de mujeres en la región de La Montaña o algunas comunidades de la Costa Chica, en Guerrero.

Pueden usarlas como criadas, servidoras sexuales, compañeras o para venderlas al mejor postor en este estado o en la frontera norte.

Argumentan que es una “tradición” basada en los usos y costumbres de estos pueblos, indígenas sobre todo, y que no consideran que sea un delito, aunque para todo el mundo el ilícito se llama “trata de blancas”.

Apenas el año pasado se hizo en el Congreso guerrerense una reforma legislativa para tipificar dicho delito; a la fecha no hay un solo consignado o castigado.

Para Rosa María Gómez Saavedra, secretaria de La Mujer en Guerrero, “existe una complicada problemática que data de hace siglos, en donde no se valora a las mujeres y se les condena a ser objetos. Tiene que difundirse, dice, que se trata de un delito, y las autoridades como los ciudadanos deben estar informados de esto”.

Ella misma reconoce que no hay estadísticas, registros, ni datos precisos acerca del número de niñas que se venden en esas regiones. Tampoco de las que, engañadas, son enviadas a otras entidades como servidoras domésticas o sexuales.

Pero no sólo se da el fenómeno de venta, sino que, además, en muchas de esas comunidades la violencia contra ellas es constante.

Elsa Zamora, estudiosa en la materia, señala que “no se considera a las mujeres como seres humanos; hay sitios donde no las dejan ni hablar y menos ejercer su derecho a votar”.

Prevalecen acciones impunes como los incestos o violaciones, en comunidades humildes en donde la ley no existe.

Relata la historia de una mujer adulta que, con sus 35 años y dos hijas, no sabía leer ni escribir, y carecía de cualquier documentación y, por lo tanto, sus descendientes no tenían ningún papel oficial. Ella había sido vendida a la edad de 11 años; primero fue a casa de un hombre casado, luego fue revendida y salió de esa zona, hasta que escapó y llegó a Acapulco donde logró cambiar su vida; con la ayuda necesaria ahora ya tiene sus documentos esenciales.

ESCLAVITUD TOLERADA

Al proclamar la Independencia de México en 1810, el cura Hidalgo abolió la esclavitud y sin embargo persisten formas de mantener esclavizadas, en este caso, a seres humanos como las mujeres, sobre todo indígenas.

En 1946 se instituyó a nivel internacional la Comisión de la Condición Jurídica de la Mujer, que ha promovido diversos foros, conferencias y proclamas a favor de las féminas; de ahí salió, precisamente, la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que fue aprobada en 1979 por la ONU y entró en vigor en 1981, con la firma de diversos países, entre ellos México.

Conforme a Naciones Unidas, “el espíritu de la CEDAW tiene como objetivos fundamentales reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona y en la igualdad de los derechos de hombres y mujeres”.

Destaca, asimismo, que “los ejes centrales son los derechos civiles y la condición jurídica y social de la mujer; los derechos relacionados con la reproducción humana y con las consecuencias de los factores culturales, en la dignidad y el valor de la persona y en la igualdad de los derechos de hombres y mujeres”.

Y hay más: la Conferencia Mundial para los Derechos Humanos de Viena de 1993; la Declaración de Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en el mismo año, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, además de la Convención de Belem do Pará, la de Mujeres de Beijing y muchas más.

Pues todo eso no le importa a los hombres que mandan en los pueblos de La Montaña y algunos de la Costa Chica; muchos no hablan español ni quieren entenderlo y otros, incluyendo autoridades, se basan en usos y costumbres de las comunidades, y consideran sin ningún problema la venta de las pequeñas.

TRATA DE BLANCAS IMPUNE

No puede estar ausente de esta discusión la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que señala que miles de personas son víctimas de una nueva forma de esclavitud que es la trata de personas.

“Este flagelo que, además de presentar un desafío a los gobiernos significa una grave amenaza a la convivencia armónica de los gobiernos, significa una grave amenaza a la convivencia armónica de los pueblos, y constituye un brutal ataque a la libertad y a la dignidad de los seres humanos”…

Es, subraya la CNDH, un problema de orden público mundial, y de seguridad nacional, porque involucra flujos migratorios, situación de pobreza y la peligrosa actuación de la delincuencia organizada trasnacional, aparte de que se agrava la tensión política y social.

Se han realizado diversos estudios sobre lo que sucede en la zona de La Montaña en Guerrero y uno de ellos se refiere a la migración.

Tanto la profesora de la UAM, Beatriz Canabal Cristiani, como la investigadora de la UAG, Gabriela Barroso, señalan en una investigación que …”el analfabetismo y la falta de manejo del idioma español las vuelve dependientes de otros, pero estudios más recientes señalan cambios importantes en su actitud y comportamiento a un medio hostil y discriminatorio”.

Entre sus opciones para buscar mejores alternativas de vida están la Ciudad de México y Acapulco, y en ambas encuentran casi siempre un trato injusto y discriminatorio. Especialmente se dedican a las artesanías o a ofrecer masajes, aplicación de tatuajes o laboran como sirvientas.

Hace poco se conformó el Frente Regional Femenino, con la participación de representantes de nueve comunidades de la región de La Montaña, pero nada se sabe de sus resultados.

Rutilio Vitervo Aguilar, presidente municipal de Metlatónoc, dijo recientemente que esa práctica de la venta de niñas y jovencitas prevalece y que los medios de comunicación son fundamentales para erradicar ese fenómeno. Señala la voz de las comunidades que se debe, simplemente, a los usos y costumbres.

SENSIBILIZAR A TODOS DEL PROBLEMA

Rosa María Gómez Saavedra, secretaria de La Mujer en Guerrero, dijo que está en su fase de experimentación un programa especial para luchar contra la violencia que sufren las mujeres y, dentro de ello, resalta la urgencia de que todos se sensibilicen de que la trata de blancas es un delito que se paga con cárcel, y que antes que nada deben tenerlo presente los funcionarios públicos.

Reconoce que no se ha logrado informar con suficiencia y efectividad a todos los pueblos involucrados en esta seria problemática, y que es fundamental que se eleve la difusión de este ilícito que condena a muchas mujeres a una vida de sufrimiento inaudito.

Se conocen las historias repetidas de muchachas que se quedaron ahí a convivir con un hombre y su esposa, como sirvienta y acompañante sexual; del viudo que compró a una joven para que fuera su pareja, no obstante la diferencia de edades, y de quienes llegaron hasta Tijuana para trabajar en los table dances o, más cerquita, en Acapulco, donde lo mismo hacen “trencitas” que son explotadas sexualmente.

Durante una reunión de mujeres, celebrada recientemente en Puebla, se denunció abiertamente que la venta de niñas y jovencitas se da en poblaciones como Xalpatlahuac, Cochoapa, Metlatónoc, o en las cercanías de Tlapa o Huamuxtitlán.

Para quienes están involucrados en todo esto, especialmente los padres, hermanos, abuelos o tíos, no hay venta de mujeres, sino simplemente se da una “dote” por la pequeña y es para que se junte o se case con algún hombre. Pero de su futuro, no les interesa nada.

En esta región, donde están las comunidades más pobres de América Latina -Cochoapa y Metlatónoc-, las mujeres viven sojuzgadas y de frente a una gran muralla construida por el atraso, la ignorancia y la impotencia.

A quienes las ofrecen y venden, no les importa que sean seres humanos, que tengan sueños o ilusiones, o que no sepan leer ni escribir; sólo quieren algo de valor a cambio de que se vayan de esos pueblos.

Y a ellas, con un porvenir incierto aunque lleno de peligros, nadie les pregunta si saben amar o si les gustaría casarse con el hombre que ellas quieran.

http://www.oem.com.mx/elsoldehidalgo/notas/n815596.htm

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José Cueli: La différance

En el capítulo Políticas de la diferencia, del libro Y mañana qué, Jacques Derrida y Elizabeth Roudinesco llevan a cabo una interesante reflexión en torno a un tema que a todos nos atañe: la diferencia. Dicho concepto es vasto y complejo, ya que involucra y trasvasa a prácticamente todos los fenómenos humanos en las vertientes sexual, étnica, política, religiosa, cultural y social.

Este aspecto esencial y decisivo en la esencia de la persona se encuentra también en la base de casi todos los conflictos humanos. desde la discriminación, marginación y exclusión hasta los de carácter bélico, las limpiezas étnicas, la criminalidad y el terrorismo. De ahí la importancia de profundizar en este aspecto tan complejo. Y en ello quizá sea justamente Derrida, en la actualidad, quien mejor ha sondeado las profundidades de tan seria problemática.

En la nueva corriente filosófica postulada por Derrida como deconstrucción, un concepto crucial es el de la différence. Derrida escribe (como señala Roudinesco) por primera vez este término en 1965, en un artículo dedicado a Antonin Artaud, “La palabra soplada”, que aparecería por primera vez en la revista Tel Quel y posteriormente en su libro La escritura y la diferencia. Cabe aquí aclarar que en francés différence y différance se pronuncian de la misma manera y que la ambigüedad sólo se percibe en la escritura. Según Roudinesco el término hace pensar tanto en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia como en la noción de lo heterogéneo de Georges Bataille, quien influenciado por el pensamiento de Marcel Mauss hace una distinción estructural en el análisis de las sociedades humanas, en el cual distingue dos polos posibles: el de lo homogéneo o campo de la sociedad humana y productiva, y el heterogéneo en el cual situaría lo pulsional, lo sagrado, la locura, el crimen, lo improductivo, lo excrementicio, lo cual, para él, resulta imposible de simbolizar o asentar en el campo de la razón. Sería, por tanto, una existencia “otra”, fuera o mejor dicho expulsada de todas las normas. En este punto Roudinesco enlaza con la différance derridiana que, según la autora, trataría de definir (si esto es posible) una suerte de “parte maldita”, “una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad, algo que no se deja simbolizar y que excede a la representación”. Ella interpretaría la différance como la “anarquía improvisadora” que sería portadora de la negatividad, pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico.

Esta idea fue desarrollada por Derrida tanto en La pharmacie de Plato, como en su texto La diseminación. En esta lectura del Fedro, el filósofo francés analiza el mito de Thot (Theuth), quien es a la vez dios de la escritura, droga (pharmakon) y remedio contra la misma. Frente a la disertación de Roudinesco en torno a la différance, Derrida responde: “lo que la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: y se trate de límites culturales, nacionales, lingüísticos e incluso humanos. Hay différance no bien hay una huella viviente, una relación vida/muerte, presencia/ausencia”.

Agrega que la différance no es una distinción ni una esencia ni una oposición, sino un movimiento de espaciamiento, un “devenir espacio” del tiempo, un “devenir tiempo” del espacio, una referencia a la alteridad.

Derrida concluye que bajo estas circunstancias siempre ha desconfiado del culto a la identidad, así como de lo comunitario, ya que conlleva, entre otros riesgos, el de desembocar en un narcisismo de las minorías. Por ello, para él y “el comunitarismo o el Estado-nacionalismo” representan las figuras más evidentes de ese riesgo y, por tanto, de ese límite en la solidaridad.

“El riesgo debe ser revaluado a cada instante, en contextos móviles que den lugar a transacciones siempre originales”. Nos alerta, por tanto, ante el hecho de no caer en reduccionismos en cuanto a las responsabilidades políticas ante situaciones tan complejas, contradictorias y sobredeterminadas.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/03/21/index.php?section=opinion&article=a06a1cul

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Louise Arbour: Día Internacional de la Mujer: leyes y discriminación de baja intensidad

Al celebrar, este 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer y el progreso que hemos logrado en la realización de los derechos de las mujeres alrededor del mundo, no debemos perder de vista que la discriminación directa e indirecta contra este sector persiste de manera generalizada, en la ley y en la práctica, alrededor del orbe. La protesta pública y los encabezados tienden a concentrarse en casos atroces de mutilación genital femenina, penalización de víctimas de violación, esclavitud sexual y tratos degradantes de todo tipo.

Sin embargo, es la discriminación de “baja intensidad”, frecuentemente permitida por la ley, la que condena a millones de mujeres a la pobreza y al sufrimiento diario. Excepto por alguna crítica esporádica y casi ritual, estas condiciones persistentes continúan fuera del radar internacional.

Un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) subraya que esto ocurre a pesar de que los derechos de igualdad y no discriminación contra las mujeres se encuentran consagrados en una variedad de instrumentos internacionales, incluyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Carta de las Naciones Unidas y, de manera más extensa, en la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés).

Bajo este marco normativo, complementado con tratados regionales de derechos humanos y legislaciones nacionales, los estados tienen la obligación de implementar medidas efectivas para promover y proteger los derechos de las mujeres, incluyendo la derogación de leyes discriminatorias.

Ciento ochenta y cinco estados han adoptado la CEDAW, lo que indica un respaldo prácticamente universal de sus normas. Sin embargo, la persistencia de algunas leyes y costumbres que provocan que las mujeres se conviertan en ciudadanas de segunda clase y sean expuestas a abusos pintan un cuadro completamente diferente.

Muchos estados han aprovechado su derecho a introducir reservas ante la CEDAW, lo cual les permite, albergados por el derecho internacional, postergar su aplicación o posponer la implementación de provisiones específicas del tratado. Ciertamente, entre los tratados de derechos humanos, la CEDAW ha sido uno de los que se han sujeto al mayor número de reservas, aunque esta actitud está cambiando.

No es de sorprender que la mayoría de las reservas de los estados se relacionan con el control de la vida privada de las mujeres. Un aspecto clave de su sumisión legal en muchos países es la limitación en su habilidad de poseer o administrar propiedades, y la falta de títulos de propiedad, incluyendo los derechos de sucesión tras el divorcio o la muerte de familiares. Muchos estados todavía otorgan la nacionalidad y ciudadanía a los niños y las niñas exclusivamente por conducto de la línea paterna. El libre tránsito de las mujeres en algunos estados se dificulta por leyes que requieren la tutela legal de un hombre. La escasez de protección legal o la falta de aplicación de la ley frecuentemente permite que la violencia contra mujeres y niñas, incluyendo la violación, permanezca impune.

La realidad a escala regional es igualmente preocupante. A pesar de que algunas normas regionales han sido ampliadas y basadas en los estándares de la CEDAW, tanto la interpretación como la aplicación de éstas a nivel nacional dejan una seria brecha en cuanto a protección se refiere.

América Latina ha introducido algunas de las legislaciones regionales más pioneras y progresivas en materia de protección de este sector de la población, incluyendo en 1994 la primera convención de derechos humanos enfocada a la violencia contra las mujeres. Sin embargo, 10 años después de la adopción de la convención, Amnistía Internacional ha señalado que la situación regional no ha mejorado significativamente, ya que los estados miembros han fallado en el cumplimiento de las obligaciones adquiridas con este tratado.

En África, a pesar de la amplia ratificación de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, y del Protocolo de los Derechos de las Mujeres en África, los cuales consagran y comprometen la protección de todos los derechos de las féminas, persisten la discriminación y las prácticas nocivas, tales como el tráfico de personas, la violencia en conflictos armados y la mutilación genital.

Asia, el continente más grande y poblado, es también el más diverso en cuanto al progreso de los derechos de la mujer. La región cuenta con varias Comisiones Nacionales para las Mujeres. Recientemente se promulgaron legislaciones sobre los derechos de este sector en India y otros lugares. Sin embargo, falta recorrer un largo camino en cuanto a la implementación e incluso la formulación de leyes en áreas claves, incluyendo el tráfico de personas.

Un extenso régimen regional de derechos humanos y jurisprudencia nacional y regional no ha hecho a Europa inmune a las grandes desigualdades que reprimen a las mujeres. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Reino Unido ha resaltado que, con el índice de progreso actual, tomaría 200 años al Parlamento tener una representación equitativa de hombres y mujeres. Inclusive, Noruega, la cual ha estado constantemente a la cabeza del desarrollo de derechos humanos de la ONU e índices de género, registra una brecha en la remuneración y acceso de empleo entre sexos.

Es evidente que las condiciones de opresión y la falta de voz y oportunidades son parte de la discriminación hacia las mujeres, tanto como las leyes que obstaculizan el pleno goce de sus derechos. En consecuencia, estos factores contribuyen a que 70 por ciento de los pobres del mundo son mujeres; dos de cada tres niños que no están en la escuela son niñas, y las mujeres son dueñas solamente del uno por ciento de los títulos de propiedad de tierras en el mundo. Una verdadera igualdad exige que las obligaciones internacionales se cumplan en la ley y en la práctica. Como mínimo, los estados deben revisar, enmendar y erogar legislaciones discriminatorias y enfrentar los efectos negativos que estas leyes causan en las mujeres.

Sin una iniciativa política en este sentido, además de la canalización de recursos financieros, el tan necesario y pendiente cambio no podrá ocurrir. Los gobiernos deben mostrar tangiblemente su determinación de empoderar a más de la mitad de la población mundial, y con esto permitir a las mujeres reclamar y disfrutar sus derechos humanos y poder contribuir al bienestar de todos nosotros.

*Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

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Edgar González Ruiz: La discriminación en los tiempos de Fecal

Dando por inexistente el estado laico en México, hay jerarcas católicos que están persiguiendo judicialmente a sus críticos, tratando de obligarlos, como en la época de la Inquisición, a pedir perdón por su irreverencia, so pena de ir a la cárcel por la vía de cualquier triquiñuela legal, para lo cual los obispos cuentan con una legión de leguleyos.
Uno de ellos es el actual director jurídico de la Secretaría de Salud, Bernardo Fernández del Castillo, viejo militante derechista, cuyo despacho privado atiende asuntos del Arzobispado de México. Tramposamente, dicha secretaría ha pretextado que dicho funcionario no es empleado del mencionado y que “no ofrece trabajo personal alguno” a través de él, pues no es trabajador sino dueño del mismo.
Tan indignantes como esas situaciones son los trucos que jerarcas como el cardenal de México, Norberto Rivera, usan para perseguir a sus críticos. El año pasado, algunas personas se manifestaron ante Catedral exigiendo respeto al estado laico y castigo a los curas pederastas.
Rivera, quien ha sido acusado de cómplice de al menos un cura pederasta, arremetió a bordo de su camioneta blindada contra los manifestantes, lastimando a una de ellas, la señora Julia Klug. Las autoridades no hicieron caso de una demanda que ella inició contra el jerarca a raíz de esos hechos, pero sí dieron curso a una de Rivera contra ella, nada menos que por “agredir” su camioneta (pues considera sagrado el blindado en que transita) y, aunque parezca increíble, nada menos que “por discriminación”.
Desde hace tiempo minorías sexuales y religiosas han estado pidiendo a las autoridades garantías contra la discriminación que a favor de la Iglesia Católica, o por influencia de viejos prejuicios (como en el caso de la ancestral homofobia), practican algunas autoridades o empresarios o empleados.
Tramposamente, los jerarcas y sus abogados le cambian el sentido a esas disposiciones hasta hacerlo completamente opuesto del original, para alegar que quien pida respeto al estado laico está “discriminando” a la jerarquía católica, porque ella no piensa así. Es decir, quieren imponer como regla que criticarla es “discriminarla”, y alegan también las críticas contra Rivera deben entenderse como motivadas por el hecho de ser católico, y por lo tanto, como “discriminación religiosa”.
Es una trampa que el clero nos está tendiendo a todos, si no somos solidarios contra los ahora agredidos y perseguidos por la jerarquía. Entre los grupos que han sido atacados por ella se cuenta la llamada Iglesia de la Santa Muerte, que rinde culto a la muerte, lo cual aunque nos pueda parecer extraño, debe respetarse de acuerdo con libertad de creencias.
Usando a Carlos Abascal, activista de la ultraderecha que el sexenio pasado fue secretario de Gobernación, la jerarquía logró que las autoridades le quitaran el registro a la Santa Muerte, para lo cual Abascal alegó que su teología y nomenclatura era inconsistente, como si él debiera aplicar no las leyes civiles sino los dogmas religiosos.
Una y otra vez, la Iglesia de la Santa Muerte ha sido objeto de campañas difamatorias por parte de funcionaros del Arzobispado, quienes la consideran un culto “diabólico” y “criminal” y fomentan la discriminación contra sus adeptos, por lo cual dicha iglesia los ha denunciado ante el el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred.
Hugo Valdemar, vocero del Arzobispado y uno de los denunciados, ha respondido a ese recurso en forma prepotente, diciendo “le tiene sin cuidado” y tildando de “ignorantes” a los responsables de la Santa Muerte, porque el Conapred depende de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y esa instancia, dijo recientemente, no tiene ninguna injerencia ni “incumbencia” sobre la Iglesia católica.
En todo caso, la CNDH actualmente está al servicio de la jerarquía católica, pues su responsable es el abogado José Luis Soberanes, militante católico desde hace muchos años, y quien forma parte de una red interamericana contraria al estado laico: el llamado “Consorcio Latinoamericano de Libertad Religiosa”. Por añadidura, Soberanes, junto con el procurador de la república, promovió la revisión de la despenalización del aborto en la ciudad de México, pues como católico conservador, está empeñado en encarcelar a las mujeres que aborten, en lugar de proporcionarles ayuda médica para que lo hagan de manera segura.
Aliados del gobierno y del clero, los “grandes” medios de comunicación, defienden a los ensotanados y satanizan a los disidentes políticos y religiosos, lo que facilita enormemente la persecución que quiere instaurar la jerarquía.
El pasado viernes 15, a sólo dos días de que el clero lleve a cabo manifestaciones pidiendo que se castigue a las mujeres que abortan, tuvo que presentarse Klug ante las autoridades judiciales, pero no lo hicieron los leguleyos del cardenal, quienes por vía telefónica, hicieron saber en los tribunales que si Julia les pedía perdón públicamente, ellos retirarían los cargos, bastante ridículos, que lanzaron contra ella.
Valientemente, y al contrario que otros militantes “de la izquierda”, Julia se negó a retractarse, dando con ello inusitado ejemplo de civismo y valentía. En nuestro país contamos con la medalla Belisario Domínguez, el legislador que en 1913 fue asesinado por el dictador católico Victoriano Huerta, por haberse atrevido a decirle sus verdades mientras que los periódicos de la época, lo mismo que la jerarquía católica, desde el Papa hasta muchos curas se deshacían en elogios para el “excelentísimo señor presidente”, igual que hacen hoy los obispos con Felipe Calderón, Fecal.
En la ignominia que prevalece hoy en México, la medalla Belisario Domínguez no ha premiado la valentía y la conciencia cívica, sino el oportunismo y la represión, de tal suerte que el poder fecal se la otorgó al médico y exfuncionario Jesús Kumate, como premio a su actitud tan incondicionalmente oficialista que lo llevó al extremo de unirse a las huestes fanáticas de la organización antiabortista Provida.
En la persona de Julia, el clero nos está amenazando a todos, pues siente que por tener al gobierno incondicionalmente de su parte, cualquier razón que esgrima, aún la más absurda (entender la crítica como “discriminación”, o “agredir” un blindado que nos atropella) le parece ya infalible, y lo es para el gobierno derechista y para los medios a su servicio.

* Sendero del Peje
* http://senderodelpeje.blogspot.com/2008/02/perverto-quiere-que-le-pidan-perdn.html

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Guido Proaño: Demonización de la izquierda

Es conocida entre quienes se dedican al estudio de la comunicación la práctica discursiva de juzgar a otros sectores, movimientos o individuos -según el caso- como peligrosos, siniestros, inferiores, generadores de cuanto mal se imagine. El propósito de esta técnica es justificar la utilización de medidas discriminatorias, en unos casos, o político militares represivas, orientadas a lograr el debilitamiento y aún su exterminio. Esta retórica de claro contenido ideológico-político es conocida como demonización.

Las corrientes políticas más reaccionarias se han apoyado y se apoyan en ella en todas partes. El nazifascismo la utilizó en contra de los comunistas y judíos, Bush lo hace ahora en contra de los pueblos árabes. Históricamente esta práctica ha estado presente en la política interna e internacional del imperialismo norteamericano desde la guerra de exterminio a los pueblos indios durante la colonización, en los momentos del mayor y abierto racismo oficializado estatalmente, en las distintas operaciones de intervencionismo político y militar sobre los pueblos. La política que en los años 50 y 60 del siglo pasado la aplicaron fue conocida como el macartismo, y tenía como blanco y propósito terminar con los comunistas. Pero no solo éstos fueron reprimidos, también se golpeó a cuanto demócrata mostraba su discrepancia u oposición a la conducta del gobierno de los Estados Unidos, acusándolos de ser agentes del comunismo internacional.

El caso de Irak, que por ser reciente, es ampliamente conocido. Los EEUU pusieron todos los medios de comunicación a su alcance, así como la acción de sus gobiernos ‘amigos’, para convencer el riesgo que para la humanidad significaba la presencia de Sadan Hussein en dicha república árabe. Si Hussein permanecía como jefe del Estado iraquí –se decía- en cualquier momento haría uso de su arsenal de armas químicas, provocando un holocausto indescriptible. Sadan se convirtió en denomio, en el peligro número uno del planeta y, por lo tanto, cualquier acción para sacarlo del paso era justificable. Los gringos invadieron Irak, llevan cuatro años allí y … aún no han podido mostrar al mundo las armas de destrucción masiva. Bush y su banda ganaron una batalla política internacional, lograron que en los cinco continentes se asuma como cierto lo que ellos querían que se piense. Por cierto, en el plano militar no están alcanzando los mismos resultados.

Demonios que rondan el país

Aquella práctica no es extraña al quehacer político ecuatoriano, ha sido utilizada en contra de la izquierda revolucionaria, de organizaciones populares diversas, particularmente aquellas en las que sus dirigentes se identifican con posiciones contrarias a los intereses de los círculos de poder.

Aquí desde hace años opera una campaña ideológico-política concebida desde un centro de poder, para convencer que en la sociedad ecuatoriana actúan unas fuerzas del mal, de las que hay que apartarse y a las que se debe eliminar. Los demonizados, entre otros, son el MPD, la UNE, la FEUE, la FESE, el movimiento indígena y ahora el gobierno de Rafael Correa.

Tan sistemática y constante es esta campaña que algunos sectores de la población, por ejemplo, asumen como cierto todo aquello que se lanza en contra del MPD. Particularmente se carga sobre él la responsabilidad de los graves problemas que enfrenta la educación pública del país, o que donde hay un brote de violencia es de suponer que aquel se encuentra presente. La derecha ha demonizado a esta organización de izquierda.

¿De dónde surgieron esas aseveraciones que la mayoría de los medios de comunicación repiten con insistencia? ¿Cuánto de eso es cierto? ¿Quiénes, y en base a qué conocimiento o razones, promovieron inicialmente esos puntos de vista y quiénes lo hacen ahora? Son preguntas que, con seguridad, la mayoría quienes escuchan tales acusaciones no han reflexionado con detenimiento para admitirlas como ciertas o falsas.

No es coincidente que los sectores ‘demonizados’ en el país sean organizaciones de izquierda revolucionaria o que en su interior estas fuerzas tengan una fuerte presencia o incidencia. La izquierda tiene como objetivo político general transformar la sociedad, poner fin al actual sistema de explotación, acabar con los privilegios de las clases dominantes, romper la dependencia extranjera. Su triunfo implica un demoledor golpe a los intereses de las clases dominantes y del imperialismo, lo que explica la campaña de estos últimos contra aquellas organizaciones.

¿Ha sido demostrada la responsabilidad del MPD en la crisis de la educación? No. Sin embargo muchos la asumen como cierta e inclusive, irreflexivamente, difunden tales acusaciones.

La burguesía ecuatoriana, en este aspecto, ha obtenido una victoria política, porque ha logrado que muchos sectores piensen como ella quiere que lo hagan. En su momento convencieron respecto de la obesidad del Estado para justificar las privatizaciones; en otra ocasión hablaron mucho del sindicalismo dorado para justificar la arremetida contra todas las organizaciones sindicales; bombardearon con propaganda que hablaba del riesgo de la infiltración guerrillera por la frontera norte para justificar la participación en el Plan Colombia. Se podrían enumerar muchísimos casos comos esos que demostrarían la aplicación de una guerra psicológica de la izquierda revolucionaria, el movimiento popular y los propios pueblos son víctimas.

Que la burguesía y el imperialismo actúen así es justificable, porque sienten el peligro que para ellos significa el desarrollo, el crecimiento de la izquierda y el avance de la organización popular. Pero ¿cómo explicarse que sectores que profesan posiciones democráticas y progresistas se hagan eco de dicha retórica? Eso muestra la magnitud y peso de la ofensiva ideológica burguesa, en unos casos, en otros, el sectarismo es mayor al horizonte que se abre en la perspectiva política de los pueblos del Ecuador.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=049552&Parte=0

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