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Ángel Guerra Cabrera: Unasur, memorable cumbre

La cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) sobre la grave situación en Bolivia ha sido un nuevo y rotundo grito de independencia y unidad de América Latina. Por primera vez un grupo significativo de sus presidentes condena y adopta decisiones prácticas contra una conjura golpista orquestada por el imperio del norte. Este hecho y cada idea en la Declaración de la Moneda, aunque no se mencione por su nombre, señalan con el dedo acusador a Estados Unidos: la simbólica alusión a Salvador Allende y el categórico compromiso con el respeto a la soberanía, la no injerencia en los asuntos internos, la integridad e inviolabilidad territorial, la democracia y los derechos humanos.

Eso es lo sustantivo de la cumbre, que de modo unánime dio su apoyo irrestricto al presidente Evo Morales, condenó a los grupos desestabilizadores y sus acciones vandálicas, la masacre de campesinos en Pando que “no debe” quedar impune, exigió poner fin a esas acciones y la devolución de las instalaciones gubernamentales ocupadas como condición al inicio de un diálogo “conducido por el legítimo gobierno de Bolivia” y advirtió que no aceptará el golpe “civil” atentatorio contra la integridad territorial de Bolivia. Es trascendente el nombramiento de comisiones para investigar la masacre, acompañar el diálogo de La Paz con la oposición y brindarle el apoyo logístico que requiera. Unasur, en suma, enfrentó airosamente su primer gran desafío y ello refleja la emergencia en nuestra América de un nuevo tipo de gobiernos celosos de la soberanía nacional y con sensibilidad social, obviamente impulsados por las decisivas luchas populares que han llevado a la cabeza de ellos a buena parte de los reunidos en Santiago de Chile.

La cumbre ha sido un resonante triunfo político de Evo Morales y un reconocimiento a su talla de estadista, así como al talento político con que él y los movimientos sociales bolivianos han conducido la difícil brega por una democracia de las mayorías; y una derrota política dentro y fuera de Bolivia de los prefectos separatistas y su titiritero. Constituye también una clara advertencia a éste y a las oligarquías de la región de que no podrán seguir actuando impunemente con el matonismo que acostumbraban en otros tiempos. Deja sentado un precedente importante para la defensa indeclinable de la democracia en América Latina, que aquellos sólo respetan cuando se reduce a sus aspectos formales y no toca sus intereses ni con el pétalo de una rosa. Por ello es valiosa frente a las acciones ferozmente desestabilizadoras en Venezuela, donde se ha llegado al intento de magnicidio, y a los sucesos semejantes evidenciados, con distintos grados de intensidad, en Paraguay, Argentina, Ecuador, Honduras y Nicaragua. En fin de cuentas, todos ellos convergentes a la contraofensiva que desde el ataque a la soberanía territorial de Ecuador intenta montar Estados Unidos para aplastar los gobiernos y fuerzas populares latinoamericanas que han puesto en solfa su hegemonía política y control tradicionales sobre nuestros recursos naturales.

Bolivia, Venezuela, Cuba y Ecuador son los objetivos principales a golpear pero debe considerarse que la Cuarta Flota y otros instrumentos de intervención militar como el Plan Colombia responden a designios imperiales yanquis de reconfiguración geopolítica mucho más amplios. No es casual la oposición al restablecimiento de esa fuerza de asalto en los círculos gobernantes de Brasil, potencia económica emergente de peso mundial poseedora de estratégicas reservas de agua, biodiversidad y energéticas, así como de Argentina, colosal productora de alimentos; ambos dueños de vías fluviales y geografía de enorme importancia económica y militar.

El espaldarazo a Evo en la reunión de Santiago cobra mayor importancia cuando es evidente que la batalla por Bolivia entra en su fase más crítica, pues Washington y su jauría mediática, con CNN y El País a la cabeza, persisten en su aliento a la subversión fascista. Bolivia necesita más solidaridad que nunca.

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Vicky Pelaez:Despierta México, tu patria peligra

La decisión del presidente de México, Felipe Calderón, de solicitar a Estados Unidos la adopción de un plan de seguridad similar al “Plan Colombia” estremece hasta al más indiferente. No sólo representa una posible amenaza a la soberanía, sino es parte de un proyecto norteamericano iniciado en el nefasto gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1984 – 1990) que consiste en crear condiciones para que el poderoso vecino asuma el control sobre el destino del país.
El Tratado de Libre Comercio (NAFTA) entre México, Estados Unidos y Canadá, negociado por Salinas y George Bush padre, fue decisivo para el debilitamiento y luego el desmantelamiento de la economía que debieron subordinarse a los intereses de las mega corporaciones norteamericanas, llevando al país azteca a la dependencia económica y financiera de EE.UU. Así, la economía de México, segundo socio comercial de Estados Unidos, del cual recibe más del 85 por ciento de la inversión extranjera, fue orientada hacia el modelo que favorecía a los intereses norteamericanos. De ser el primer productor del maíz en el mundo hasta 1980, México se convirtió en importador de este producto y lleva de California el 80 por ciento del maíz que se consume. Por eso, más de cuatro millones de campesinos fueron desplazados engrosando las filas de los desocupados y marginados.

Un 45 por ciento de la población que tiene trabajo no gana suficiente para la canasta familiar. Los jóvenes, sin posibilidad de un futuro diferente, se ven obligados a emigrar a Estados Unidos o delinquir.

El narcotráfico y la delincuencia ahora proliferan en el país que cada día es más ingobernable. Lo trágico de la situación actual es que este proceso de caída fue previsto, tanto por los gobernantes de México como por sus mentores norteamericanos. El 15 de septiembre de 1999, la Comisión de Seguridad Nacional de Estados Unidos emitió el documento “New World Coming: American Security in the 21st Century”, donde en la página 112 hace la siguiente conclusión: “La inestabilidad política, económica y social de México se convertirá en el más serio peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. Teniendo en cuenta la extensión de México, será muy difícil de contener este proceso dejando abierta posibilidad de una intervención militar norteamericana”.

Felipe Calderón no ignoraba estas conclusiones. Su comportamiento en vísperas de asumir la presidencia muestra que es también partícipe del plan norteamericano. En octubre pasado viajó a Bogotá, siguiendo el consejo del Departamento de Estado, para ver la posibilidad de aplicación del Plan Colombia en México. Tras su encuentro con Alvaro Uribe declaró: “Queremos aprender de las mejores experiencias y aplicar acciones contundentes en la lucha contra la inseguridad en nuestro país, que aquí en Colombia se ha traducido en política de seguridad democrática”.

Parece que Calderón “aprendió” rápidamente en que consistía la “experiencia” de Uribe con la asesoría del Departamento de Estado, Departamento de Justicia y la DEA (Drug Enforcement Agency). Hace unos meses el jefe de la DEA en Colombia, David Gaddis, fue trasladado a México, dando inicio al plan norteamericano de “colombianización” de México. No hace un mes, Felipe Calderón, siguiendo a Uribe declaró la militarización de la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico lo que agudizó la violencia en México, ahora convertida en estado mayor de los carteles del narcotráfico que corrompieron más al gobierno. El fraude electoral pasado, generar hambre y violencia, todo estaba planificado.

Calderón no mira la otra cara de los “éxitos” de seis años de Uribe, que le cuesta 5 mil millones de dólares a Estados Unidos: las 3,211 víctimas inocentes del terror paramilitar en 20 de los 25 Departamentos de Colombia; incremento de la guerrilla, secuestros, matanzas, producción de cocaína a pesar de la presencia de tropas y contratistas norteamericanos (en total, de acuerdo al informe de la Casa Blanca, la producción de cocaína durante seis años del Plan Colombia creció en 27 por ciento); y lo más trágico, que Colombia perdió completamente su soberanía.

Este destino o peor le espera a México si es que el pueblo no se opone a la “colombianización” de su país.

Artículo publicado en el año 2007

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2007061411

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Gerardo Fernández Casanova:México: Lo peligroso de la seguridad

“Que el fraude electoral jamás se olvide”
Es del conocimiento general que el régimen ultraconservador de George W. Bush aprovechó el siniestro de las Torres Gemelas de Nueva York para, por un lado, afianzar su tambaleante administración gubernamental y, por el otro, para instaurar un estado policiaco de terror, limitante de las libertades civiles de las que tanto se preciaban los norteamericanos, al grado de dar pábulo a la tesis del autoatentado que, por cierto, cada vez gana más adeptos. So pretexto de combate al terrorismo, el norteamericano común está a expensas de ser espiado y detenido por la simple sospecha o por la acusación anónima. La parafernalia mediática desatada en torno al supuesto atentado terrorista logró que, de manera insólita, esa sociedad tan celosa de su concepto de libertad cayera en el garlito y aceptara, sin mayor reflexión, una ley patriótica de corte nazi, mediante la cual se rompió el sano equilibrio entre las facultades del estado y los derechos del individuo. Peor aún para los extranjeros que se ven en la necesidad de emigrar a ese país, en busca de oportunidades de trabajo que no encuentran en sus lugares de origen. La experiencia está ya suficientemente documentada y, a no dudar, es uno de los asuntos que están llevando a la sociedad yanqui a demandar un cambio profundo a los candidatos participantes en el proceso electoral que se lleva a cabo actualmente.
El asunto viene a cuento ante la irreflexiva pretensión de endurecimiento policial que hoy se vive en México. Es indudable que la ola de violencia ha tomado perfiles insoportables, no sólo por la guerra desatada entre las mafias de narcotraficantes, sino por su extensión a otras formas de afectación a la libertad y al patrimonio de la gente, particularmente por la práctica del secuestro en sus diferentes modalidades. Ya expresé anteriormente mi opinión al respecto de sus causas y de la manera idónea de combatirlas; hoy quiero insistir en señalar el error de la intención de combatir el delito con el endurecimiento del tratamiento policial. En estos días el Senado se apresta a la aprobación de reformas a la legislación en materia penal, cuya tendencia es correspondiente a la irreflexiva demanda de una parte importante de la sociedad, que reclama mano dura y más policía contra el crimen.
El lamentable caso del joven Martí, asesinado por sus secuestradores después de haber cobrado el rescate, hace las veces, para el régimen de Calderón, del siniestro de las Torres Gemelas para el de Bush. Es la oportunidad para criminalizar la pobreza y colocar al ciudadano en condición de indefensión ante la autoridad y, por ende, sumiso ante la acción gubernamental. Desde su vergonzante toma de posesión, el gobierno del fraude se apuntaló en la protección del ejército, convertido en tropa de gendarmes, con el pretexto del combate al crimen y al narcotráfico. Eficaz para la amenaza de represión ante el descontento social, ha resultado en un rotundo fracaso en el combate al crimen. El cinismo del régimen llega al extremo de convertir su fracaso en un nuevo elemento para estrechar más el cerco sobre la libertad ciudadana, con el beneplácito de quienes marcharon con velas y vestidos de blanco que, en adelante, serán también afectados en su bienestar y su libertad por la vigencia del estado policiaco. Están listos para aplaudir los acostumbrados levantacejas televisivos y las plumas a sueldo de la derecha retrógrada, y hasta el INEGI va a reportar una disminución de la tasa de desempleo con tanto gendarme que van a contratar; ahora que, si así lo desean los reclamantes particulares, se les puede conceder la inclusión en la nómina de gobierno a sus numerosos guaruras y guardaespaldas. Todo sea en aras de rejoder al jodido.
En todo esto, los que brillan por su ausencia son los derechos humanos. Pareciera que hoy retoman la famosa frase de aquel Arturo Montiel, de pésima memoria y que fuera Gobernador del Estado de México, quien aseveró que los derechos humanos sólo servían para proteger a las ratas (refiriéndose a los rateros). Si algún sentido válido tiene el esfuerzo por defender los derechos de la ciudadanía, es en la materia que tiene que ver con la administración de la justicia, tan frecuentemente cargada hacia el lado criminal y contraria al ofendido; no es de gratis que la gente le teme tanto al delincuente como al policía, si no es que más. Si en los países que se precian de ser civilizados, que cuentan con policías profesionales y bien pagadas, se registra una lucha permanente por evitar el abuso de la autoridad, qué podemos esperar de policías analfabetas, mal pagados y reclutados en el lumpen. Desde luego, nada bueno.
Valga el oxímoron, lo peligroso de la seguridad.

http://www.argenpress.info/2008/09/mxico-lo-peligroso-de-la-seguridad.html

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Epigmenio Ibarra:¿De qué se espantan?

Hace unos días, en una entrevista radiofónica con Carlos Puig y a propósito de esos “resentidos” que se atreven a hablar de la posibilidad de que no termine su mandato, Felipe Calderón decía que esos, “que son cada vez menos” –ya antes había declarado, lo que al parecer le costo una comida a Carlos Marín, “que lo tienen sin cuidado los que los quieren tumbar”- no han aprendido que en la democracia hay que saber que a veces se gana y otras se pierde.

Tiene razón Calderón. La distancia entre una victoria o una derrota puede ser, a veces, solo un punto. Lo que no dijo es que, en la democracia real, hay un principio incontrovertible que el y los suyos violaron flagrantemente y es que, antes de hablar de la aceptación de los resultados, sean estos favorables o no a un determinado candidato y precisamente para que la legitimidad del mandato sea incuestionable, lo que hay que hacer es jugar limpio. Un punto, un voto si, con eso puede ser suficiente siempre y cuando no halla ni sombra de duda.

Ni Calderón, ni Fox, en el 2006, jugaron limpio. ¿De que se espantan pues si alguien en el ejercicio de un derecho ciudadano plantea la posibilidad de revocar el mandato presidencial? Harto mas fácil hubiera sido que el IFE, el tribunal electoral hubieran actuado con dignidad y congruencia y, como en cualquier país civilizado ante la opacidad de la elección y el margen tan estrecho entre los contendientes, hubieran procedido, al menos, al recuento voto por voto.

“Haiga sido como haiga sido” Calderón se hizo de la presidencia. Eso, insisto, tiene un costo que, desgraciadamente paga el país, paga nuestra incipiente y vulnerada democracia, pagamos todos.

Sorprende pues el escándalo de las buenas conciencias que hablan sobre las “intenciones golpistas” de López Obrador o de Camacho o de Muños Ledo o de cualquiera que se atreva a recordar, siquiera, las condiciones en que se celebraron los comicios y en tanto que ese recuerdo sigue vivo, a preguntarse, en el ejercicio de un derecho ciudadano, si ese señor tiene derecho a seguir sentado en la silla.

Solo pensarlo hace que a uno se le cuelgue de inmediato el sambenito de intolerante y subversivo. Más subversivo, golpista eso si, fue sin embargo atropellar, como lo hicieron Fox, los poderes facticos y el propio Calderón a las instituciones y los procesos electorales. Son muchos los que, de manera sistemática, reducen todo, ese derecho ciudadano a inconformarse, al puro resentimiento, al rencor y, sobre todo, a la incapacidad de aceptar la derrota.

Sorprende digo el escándalo de las buenas conciencias, a propósito de la idea siquiera de la revocación de mandato, porque son muchos los ejemplos de gobiernos que, en Italia, Inglaterra y otras democracias por mucho menos que la falta de legitimidad de origen de Calderón, su ineficiencia en el ejercicio del poder o el comportamiento impropio de algunos de sus mas altos funcionarios, se han venido abajo.

En una democracia –Calderón tampoco lo dijo- incluso cuando se juega limpio los votos no son un cheque en blanco para el gobernante. La permanencia en el poder depende la conducta, probidad y eficiencia de quien resulto electo para mandar.

Calderón, eso esta sobre la mesa y es cada día mas claro, no da, como dice el refrán popular, pie con bola. Rodeado de amigos, conocidos solo por el y leales también solo a el, mas que de funcionarios con prestigio, solvencia y capacidad. Inmerso en una obsesiva batalla –algo le aprendió a Fox- por conseguir legitimidad a punta de spots. Movido por intereses ideológicos y oscuros intereses económicos más que por una apreciación objetiva de la realidad y las necesidades del país. Lo suyo es en rigor – y la ausencia de logros lo demuestra- una batalla pérdida de antemano contra cada vez más numerosos molinos de viento.

Cada frente que abre Felipe Calderón –pese al enorme rating que obtiene con sus constantes y atrabiliarias apariciones en la televisión- es ya, desde el inicio del combate, una derrota anunciada.

Conducir este barco, en medio de las oscuras y tormentosas aguas por las que navegamos, exige, más que eficiencia y capacidad que, también son necesarias y de las que Calderón, por cierto, no ha hecho gala, una legitimidad de origen incontrovertible. Solo un gobernante sin macula, cuyo mandato sea incuestionable, puede conseguir el consenso nacional necesario y suficiente. Ese consenso que, nace del respeto y no de la resignación ni de la amnesia, es la única palanca de fuerza para sacar adelante el país.

No hay que engañarse. Los pactos coyunturales con otros partidos, como el que ha permitido, de alguna manera, sobrevivir a Calderón de la mano del PRI, alcanzan solo para maniobras políticas de corto alcance; sirven, si acaso, para pavimentar el camino de la restauración del antiguo régimen.
La impunidad, el origen y horizonte de nuestros males nace del olvido conveniente de las trapacerías, de la aceptación de lo inaceptable.

http://elcancerberodeulises.blogspot.com/2008/09/de-que-se-espantan.html

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Jorge Zavaleta: La amazonía en venta

Los gremios más representativos de las comunidades nativas de la Amazonía anuncian que si el gobierno peruano prosigue en su intento de rematar los recursos naturales, los pobladores retornarán a sus bosques, no reconocerán al Estado y evitarán a toda costa el ingreso del capital privado.

Mientras los movimientos científicos y sociales buscan salidas para paliar el brusco cambio climático a través de mayor protección de la rica biodiversidad amazónica, el gobierno del Perú enfrenta batalla legal contra las comunidades de la Amazonía con el fin de atender el ingreso privilegiado del capital privado, arrasando ancestrales derechos de propiedad de sus antiguos pobladores.
Pues los habitantes de la Amazonía, esta vez han decidido articular una oposición sólida y constante, para evitar la arremetida gubernamental aprista y que se repita otro capítulo de violencia y olvido del Estado.
Para no retroceder a la época de los caucheros, en los pueblos de la selva aún están frescas las negras historias de colonos que recibieron grandes concesiones de tierras y establecieron relaciones de esclavitud con los aborígenes.
Solo una muestra. En los años cincuenta, al igual que en esta primera década del siglo XXI, hubo una ola privatizadora. La dictadura del entonces general Manuel Odría autorizó el ingreso a la selva del Ucayali del rico empresario Letorneau, llamado “Socio de Dios”.
Equipado con modernos tractores y potentes aserraderos, la empresa franco norteamericana apareció con una legión de predicadores del cristianismo ortodoxo y fundó más de una congregación y un centro de investigación de las lenguas nativas. Detrás de esa avanzada religiosa, las máquinas se encargaron de derribar miles y miles de hectáreas de bosques. En menos de 20 años, las más finas especies como cedro y caoba desaparecieron y no hubo autoridad que se preocupara por la reforestación.
La entonces pequeña ciudad de Pucallpa, capital de Ucayali, fue convertida en un desierto que no cesa de crecer con pobladores que huyen de las profundidades del bosque, en tanto, desde los puertos ribereños de los afluentes del Amazonas, parten rumbo a EEUU y Europa los barcos aserradores cargados de ricas especies naturales.
Desde mucho antes, la vida de las comunidades aborígenes fue muy difícil. Los habitantes del oriente peruano fueron tratados como desconocidos, como los otros. La subalternidad y la otredad, restan valor a la diversidad cultural.
Los nativos no se oponen al desarrollo integral de sus pueblos. Lo único que desean es que el inversionista respete su hábitat y que la explotación de los recursos sea el fruto de la concertación entre Estado y capital, en el marco de una legislación ambientalista, que hasta ahora es letra muerta.
En este tercer año del segundo gobierno aprista, el país pasa por una coyuntura que podría servir para refundar el Estado a partir del armónico desarrollo de la Amazonía. Pero ocurre lo contrario. El Ejecutivo ha reconocido que se equivocó de estrategia al saltar los compromisos internacionales como el Convenio 169 de la OIT que obliga al Estado a consultar a las comunidades sobre cualquier cambio en la forma de enajenación de las tierras.
El Congreso de la República, con el respaldo de la Defensoría del Pueblo y el voto oficialista en contra, ha tenido que derogar un primer Decreto Legislativo que reducía el número de votos necesarios de las comunidades nativas y campesinas para la toma de sus acuerdos.
Esta aparente tregua no convence a los aborígenes, porque el gobierno solo pretende afinar las condiciones para no entregar a los inversionistas los proyectos de exploración y extracción de petróleo, gas y biocombustibles, así como las vías interoceánicas con Brasil sin escuchar las demandas sociels de los comuneros.
La realidad de estos días revela improvisación de los gobernantes. Las unidades de prevención del Consejo de Ministros no muestran identificación con los proyectos del Ejecutivo. La tensión social sigue latente, aunque la autoridad política niega afanes represivos. En la reciente y pacífica movilización de la selva, la policía ha actuado con violencia. En Bagua, cerca de la frontera con Ecuador, fueron heridos de balas y perdigones varias decenas de comuneros. Las dirigencias comunales denunciaron que son objeto de persecución política por parte de la gubernamental Agencia Peruana de Cooperación Internacional.
La actual administración, no obstante su oferta electoral de continuar con la modernización del Estado iniciada por los presidentes Paniagua y Toledo, no ha involucrado la selva. Solo se ha centrado en más privatizaciones, nuevas regulaciones y liberalización de los mercados, sin tocar el “antiguo régimen”. La corrupción del Poder Judicial contribuye a la falta de credibilidad de las principales instituciones, aunque parece que este clima no incide todavía sobre el crecimiento de la macroeconomía.
Lamentablemente el Estado no tiene capacidad para trabajar con la Amazonía. En julio último, recién creó el Ministerio de Medio Ambiente para cumplir con los requisitos que establece el TLC con EEUU. Pero los informes de las propias organizaciones comunales indican que a la fecha 163 comunidades tienen dificultades en tramitar su titulación, 143 han solicitado ampliación de sus límites territoriales y otro tanto tiene conflictos de delimitación y de otro tipo.
El presidente Alan García con su discurso de El Perro del Hortelano, descalifica la posición de los nativos y solo busca beneficiar a las empresas mineras, petroleras y otros agentes interesados en las tierras de las comunidades campesinas y nativas. Ejemplos sobran:
La extracción del gas de Camisea, es un proyecto que tenía como objetivo cambiar la matriz energética del país y cubrir las necesidades de los pueblos por donde atraviesan los gasoductos del Cusco a Lima. Pero por falta de planificación, las principales ciudades del país hoy sufren apagones para derivar energía a las fábricas. Tirios y troyanos se preguntan ¿cómo organismos como el BID han comprometido a sus mejores técnicos en un lucrativo proyecto de exportación de gas natural a México y Chile, sin prever la demanda interna de la costa y menos aún de los pueblos del sur del Perú?
Las comunidades nativas consideran que García ignora sus culturas y que pretende gobernar sin consultar y dialogar con los involucrados. “Para la sociedad occidental la tierra es de uno cuando el título de propiedad está inscrito en los Registros Públicos. Para los indígenas el dueño es la Madre Tierra”. Los andinos la reconocen como Pachamama. La tierra, las montañas y cataratas son sagradas”, proclama la AIDESEP, organización que lideró el último paro regional.
Datos
La Amazonía tiene más de un millón de pobladores nativos, distribuidos en Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, que forman parte de 177 grupos étnicos.
La Amazonía peruana abarca el 60% del territorio nacional y es habitada por el 13% de los 28 millones de peruanos.
Son 774.649 kilómetros cuadrados, donde viven unos 650.000 indígenas de 65 etnias, cada uno con su propio idioma y cultura.
Hay numerosos distritos donde la pobreza extrema llega al 100% y la perniciosa inflación está muy por encima de los 6 dígitos que aparece en Lima.
Solo en la Amazonía peruana existe el 10% de la biodiversidad del mundo y alberga el 30% del agua dulce.

http://www.argenpress.info/2008/09/per-la-amazona-en-venta.html

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Stephen Farrell: The Troop Debate: Should We Stay or Should We Go?

Marko Georgiev for The New York Times)

U.S. soldiers from 18th Military Police Brigade provide security near a checkpoint in Baghdad in August. (Photo: Marko Georgiev for The New York Times)

BAGHDAD — As Iraqi and American diplomats negotiate a deal for American troops to stay in Iraq, or not, Iraqis are also debating the issue.

For Iraqis, just as for Americans, it is far more complex than a simple “stay” or “go.” For both it is about blood, treasure, pride, dignity and a nation’s sense of itself and its place in the world.

But a lot more Iraqi blood than American has already been spilled, and stands to be spilled again, if the politicians get it wrong.

On the streets of Iraq the questions being asked about the continuing American presence are about sovereignty, stability and America’s intentions in Iraq past, present and future: How many American troops will stay? How quickly will they go? If they stay, where will they be based? To do what? With what powers? And under what restrictions?

For the most part, Iraqis’ views generally fall into three categories.

One group, which includes many followers of the Shiite cleric Moktada al-Sadr — and some intensely nationalist Sunni Arabs in parts of the country that have suffered the worst since the invasion – simply want the Americans to leave, period. They say no amount of American effort now can make up for the horrors of the occupation, including the destruction of society and the killing of innocent civilians.

A second group takes a similarly dim view of the occupation, but worries that the brief period of improving security which Iraq has witnessed this year will be vulnerable if the Americans abruptly withdrew. They say the United States has a moral obligation to remain, and that continued presence of the occupiers is preferable to a return to rule by gangs and militias.

A third group shares a common worry, that without a referee, Iraq’s dominant powers – Kurds in the far north and Shias in the center and south – will brutally dominate other groups.

The Americans are not the first to be facing such dilemmas in Iraq.

In August 1920, only two years after his declining colonial power had emerged from the devastation of the First World War, the then British Secretary of War Winston Churchill wrote (but did not send) a letter to his prime minister which contained this assessment of Mesopotamia:

“It seems to me so gratuitous that after all the struggles of war, just when we want to get together our slender military resources and re-establish our finances and have a little in hand in case of danger here or there, we should be compelled to go on pouring armies and treasure into these thankless deserts.”

A millennium and a half earlier in 694 AD, the Ummayad provincial governor Hajjaj also faced a fractious Baghdad. His response to one angry crowd was a speech learned by all Iraqi schoolchildren: “I see heads before me that are ripe and ready for the plucking, and I am the one to pluck them, and I see blood glistening between the turbans and the beards.” The turbans melted away.

Five years later Hajjaj faced a rebellion in a troublesome region to his east, which forced him to move troops from Iraq/Mesopotamia.

That rebellion was in Kabulistan, now part of Afghanistan. An historical parallel which drew a wry smile from General David H. Petraeus, the commander of American forces in Iraq, when The New York Times pointed it out to him last month. General Petraeus will soon move up the chain of command to take over the Central Command region, making him responsible for a region that covers both Iraq and modern Kabulistan.

Names and regimes change, but there is nothing new under the Mesopotamian sun.

The debate goes on.

* NY Times

http://baghdadbureau.blogs.nytimes.com/2008/09/08/the-troop-debate-should-we-stay-or-should-we-go/index.html

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Pedro Miguel: Revocación

Hace unas semanas la opinión pública internacional recibió información sobre el concepto de punto de no retorno. El avión de Spanair que se estrelló en Barajas, se nos dijo, estaba en V1, una combinación de situación en tierra y velocidad en la que ya no queda suficiente pista para frenar y que hace obligatorio ir al aire porque, sean cuales sean las condiciones del aparato, resulta menos arriesgado intentar un aterrizaje de emergencia que permanecer en la superficie. O sea que la ventana de oportunidad para abortar un despegue es más bien estrecha. Va del momento en que el avión comienza a acelerar hasta aquel en que llega a V1. La expresión “estás a tiempo de arrepentirte” se aplica a muchas otras circunstancias de la vida, por más que, en varias de ellas, lo irrevocable de la decisión sea relativo. No es lo mismo jalar el gatillo y transitar de la condición de asesino en potencia a la de asesino consumado, o treparse a un cohete en dirección a la Luna, que firmar un contrato de arrendamiento o dar el “sí” matrimonial ante un juez o un cura. Si los procesos físicos y biológicos son implacables, los contratos sociales son reversibles, así se trate de una constitución, y aunque a los faraones les guste pensar que sus reinados son eternos, y por mucha que sea la zozobra ante la posibilidad de que tu cónyuge te mande al diablo.

Los regímenes posfranquistas “atados, y bien atados”, o bien los fallos judiciales inapelables, son formulaciones ególatras que persisten sólo en la medida en que las sociedades las acaten. Ya llegará, en España, el momento en que la gente se decida a tirar a la basura a una casa real corrupta y zángana. Tal vez los mexicanos logremos ejercer sobre nuestros legisladores la presión requerida para que emprendan un juicio político contra los magistrados de la Suprema Corte que exoneraron al góber precioso, y cuya permanencia en los cargos es un insulto a la legalidad y un agravio a la decencia.

Antaño, cuando los monarcas veían amenazada su permanencia en el poder, decían que ésta respondía a un designio divino. Si no les quedaba más recurso, apelaban a su condición de soberanos (detentadores de una autoridad suprema e independiente y no superada en cualquier orden inmaterial) para hacer lo que les viniera en gana. Heredada por el pueblo una vez que rodaron las cabezas reales, la soberanía le otorga la facultad, entre otras, de designar, por medio de elecciones, a quienes habrán de gobernar en su nombre. Los jefes de las actuales democracias formales invocan ese principio cada vez que hacen –como los reyes– lo que les da la gana o lo que les dictan sus intereses particulares.

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”, reza el artículo 39 de nuestra Carta Magna. Pero nadie dijo que la soberanía, la real o la popular, fuera una fuente de decisiones irremediables. “No olvide el fraile que si una ordenanza real fundó la Inquisición, otra ordenanza puede ahogarla”, advirtió Isabel de Castilla a Torquemada un día que la arrogancia sádica del inquisidor la tenía hasta la madre (Crónica de los reyes católicos). Si supusiéramos por un momento que la elección presidencial de 2006 en México fue un proceso impoluto y legal; que se llevó a cabo no “haiga sido como haiga sido”, sino como debió ser; que en él la mayoría de los ciudadanos votó por Felipe Calderón y si éste encarnase, en consecuencia, la soberanía popular, en cualquier momento el pueblo tendría derecho, en virtud de su misma soberanía, a concluir que se equivocó. Mayor razón existe para crear un mecanismo institucional de enmienda cuando la representación es ejercida a consecuencia de un proceso comicial al menos dudoso y cuando un tercio de la ciudadanía la llama espuria e ilegítima.

El mismo miedo que impidió al grupo en el poder recontar los votos en 2006 se expresa ahora en la histeria linchadora desatada contra la idea de establecer un mecanismo legal para revocar mandatos por medio del referendo. El grumo político-económico-mediático que controla al país se llena la boca con encuestas de popularidad, pero se aterra ante la posibilidad de que el pueblo ejerza, para ratificar o rectificar, su soberanía. ¿Es subversiva y desestabilizadora la evocación del divorcio? ¿Hemos alcanzado el punto V1 de la política? ¿No tenemos más remedio que iniciar un despegue riesgoso o estrellarnos en tierra?

Y conste que nadie ha hablado de tomar el Palacio de Invierno.

* La Jornada

* http://www.jornada.unam.mx/2008/09/09/index.php?section=opinion&article=015a1pol

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Ernesto Carmona: El lado oscuro del Chile de hoy

¿Qué ha cambiado en Chile desde que fue derribado el gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende? Han transcurrido 35 años, 17 de dictadura militar y 18 de “transición a la democracia” conducida por una coalición hegemonizada por los partidos Socialista, Demócrata Cristiano y Por la Democracia, seguidos de otros menores, como el partido Radical, llamada Concertación de Partidos por la Democracia.
La primera observación es que la “transición” lleva ya más tiempo que la dictadura. Pero las condiciones de vida del pueblo han empeorado dramáticamente desde la época de Allende. Y hay poca cabida para protestar. Hoy existe una perversa democracia formal que limita el acceso de los pobres a la política y excluye de cualquier participación a la minoría comunista y a otros grupos izquierdistas. Existe un sistema binominal de elecciones que fue creado precisamente para que dos grandes bloques –la derecha y la Concertación– se alternen perpetuamente en el poder, tal como ocurre con los demócratas y republicanos en EEUU.
El fin de la dictadura no fue sólo el resultado de la lucha del pueblo, que aportó generosamente su sangre, instigado por quienes hoy gobiernan al país, sino que prevaleció un acuerdo político impulsado por los mismos factores internacionales que provocaron la caída de Salvador Allende, es decir, EEUU, la CIA, la USAID, el Fondo Nacional para la Democracia (NED, su sigla en inglés) y las grandes corporaciones transnacionales, cuyos negocios de explotación de los recursos naturales mejoraron notoriamente en estos últimos 18 años, según todos los indicadores. Los sectores que producen mayores ganancias al capital local e internacional son la minería del cobre, que es 70% privada, y la industria de la celulosa que se extrae de los bosques del territorio indígena, entre muchos otros rubros.
Neo-derecha “progresista”
La dictadura sigue presente, pero con otra apariencia, en el exitoso modelo de “desarrollo democrático” que padece Chile, pero que se exporta como imagen envidiable para otros países. La carta magna de la dictadura, que data de 1980, ha sido legitimada por sucesivas reformas constitucionales “de parche” concertadas por el gobierno con la derecha parlamentaria. Cada vez que tienen la oportunidad, las organizacionales patronales de la derecha económica manifiestan su satisfacción por la marcha de sus negocios bajo la administración concertacionista, particularmente bajo el sexenio presidencial de Ricardo Lagos (2000-2006).
En estos 18 años de “transición a la democracia”, la Concertación se convirtió en una neo-derecha, con tintura socialista y social cristiana, como ocurrió antes con los partidos “progresistas” en Europa y en otras latitudes, donde la social democracia imitó a la democracia cristiana como nueva expresión partidaria renovada de la derecha tradicional. El socialismo de hoy no es el mismo de los tiempos de Allende. El partido del presidente inmolado que pretendió realizar reformas sociales involuciona por el mismo camino que siguieron antes sus colegas socialistas de España y Francia, los laboristas del Reino Unido, el partido “trabalhista” de Brasil y tantos otros. El Chile de hoy se puede transitar libremente pero por carreteras privadas. Santiago tiene una red de autopistas urbanas que cobran. La gente se ve triste porque está endeudada, aunque existe algo de trabajo, pero precario y “flexibilizado”. Los empleadores no tienen que complicarse con la seguridad social de sus trabajadores. La educación, la salud y la previsión social se han privatizado, convirtiéndose en negocios o “industrias”
Una nueva clase política de apariencia “democrática y progresista” se incrustó en la superestructura del poder del Estado para administrar la expoliación del pueblo chileno y de sus recursos naturales con mayor “eficiencia” que los militares y con pocos reclamos de los trabajadores, gracias al control de la Concertación sobre la Central Unica de Trabajadores (CUT). Esa clase política también ha puesto en marcha un proceso de corrupción a expensas de los fondos públicos sin precedentes en la historia política republicana del país.
Los rebeldes son jovenes
Los disidentes, incluidos cientos de miles de izquierdistas allendistas, no tienen cabida en esta democracia, porque el sistema electoral binominal les bloquea su acceso al Parlamento. Los jóvenes se niegan a inscribirse voluntariamente en los registros electorales. O sea, rehúsan adquirir el derecho al voto. Una vez inscritos tendrían la obligación de concurrir a votar a riesgo de severas sanciones. Si el derecho a voto no se ejerce, en Chile hay castigo. Y el gobierno pretende legislar una inscripción automática al cumplirse la mayoría de edad de 18 años, manteniendo la obligatoriedad del voto, en un esfuerzo desesperado por recuperar la representatividad perdida. Paradojalmente, quienes se oponen a esta medida totalitaria son los propios herederos políticos del pinochetismo que ahora juegan al populismo electoral al mejor estilo del Partido Popular español.
Cuando algunos sindicatos que no están bajo el control de la Concertación y ciertos sectores de la sociedad chilena manifiestan su descontento con el nuevo modelo político-económico que favorece a los ricos, son brutalmente reprimidos por el gobierno nominalmente “socialista”, en nombre del sagrado sistema legal heredado de la dictadura que garantiza la expoliación neoliberal. Los más afectados han sido los sindicatos de trabajadores subcontratados –o tercerizados con empleo precario y “flexible”–, los estudiantes y la etnia mapuche, cuyo territorio permanece ocupado militarmente por años, sin nada que envidiarle a Palestina. Y al igual que Israel, Chile hace caso omiso a las recomendaciones de los organismos de derechos humanos de Naciones Unidas. La región mapuche, con sus habitantes en extrema pobreza perpetua, es un territorio ocupado por Carabineros bajo permanente estado de sitio, mientras sus tierras son explotadas por las industrias madereras de los grupos económicos más ricos de Chile.
El gobierno de la socialista Michele Bachelet eligió el camino de la represión, hasta con 1.500 detenciones de jóvenes estudiantes en el mes de julio 2008. La policía militarizada de Carabineros ejerce una brutalidad sin restricciones, incluso en detenciones regulares ordenadas por algún tribunal. El fallecimiento del jefe policial en un accidente aéreo en Panamá, mientras andaba de compras con su familia y ciertos allegados, fue convertido en tragedia nacional por el gobierno y los medios de comunicación, con duelo oficial y un derroche propagandístico que elevó al difunto a la categoría de un santo.
El rol de los medios
Todo esto ocurre mientras existe una creciente criminalización de la protesta civil, que comenzó reduciendo a 14 años la responsabilidad penal de los jóvenes. Los estudiantes que protestan en las calles corren el riesgo de ser procesados como autores de crímenes, no de desórdenes públicos, como ya ocurre en países como El Salvador, que hizo suya la ley antiterrorista de EEUU, la Patriot Act. Sin embargo, cuando un estudiante de 15 años es detenido y apaleado por Carabineros en las calles de cualquier ciudad, debe permanecer detenido hasta que sus padres vayan a rescatarlo a la comisaría. Es decir, hay un doble estándar entre los derechos ciudadanos y la responsabilidad penal que siempre opera contra los jóvenes.
El debate parlamentario se realizada entre cuatro paredes, casi igual que en los tiempos de la dictadura, sólo que ahora la sala es más grande y hay más protagonistas de la clase política disfrutando de un salario que pagan “todos los chilenos”. Tampoco hay debate público democrático en la prensa, donde no hay acceso para todas las opiniones ni existe cabida para los críticos y disidentes. Los grandes medios de comunicación –cuya propiedad está súper concentrada– apoyan las medidas represivas y demás políticas del gobierno que son del agrado de los grupos económicos y de los poderes fácticos. Los medios practican un doble juego de apoyo y crítica, aunque las portadas más populares se dedican a temas banales. Dos empresarios controlan la prensa escrita del país, Agustín Edwards y Alvaro Saieh, a través de sus diarios insignia El Mercurio y La Tercera. La televisión exhibe el mismo signo ideológico, estigmatiza las protestas sociales, cultiva la banalidad y criminaliza peyorativamente a sus protagonistas a través de todos los canales. El candidato presidencial Sebastián Piñera, que es la versión local de Silvio Berlusconi, tiene su propio canal de televisión, mientras otro responde al Vaticano, un tercero pertenece al multimillonario Ricardo Claro, del Opus Dei, otros dos pertenecen al magnate mexicano Angel González y el canal del Estado es co-gobernador por los intereses comunes de un directorio acordado en cuotas entre la derecha y la Concertación.
Diputados “elegidos” a dedo
Resulta imposible describir in extenso en una simple crónica al Chile de hoy, a 35 años de la muerte de Salvador Allende. Hay múltiples brochazos para pintar esta situación. Por ejemplo, en estos días los chilenos se enteraron de la asunción de un nuevo diputado que jamás fue sometido al voto popular. Se trata del reemplazante socialista del fallecido Juan Bustos, presidente de la Cámara. La ley permitió que el sucesor fuera designado a dedo por el partido del difunto. El premio recayó en Marcelo Schilling, que se hizo célebre como organizador de “La Oficina”, una instancia de espionaje interno creada por Patricio Aylwin (2000-2004) que Ricardo Lagos convirtió en la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), para vigilar a los disidentes domésticos.
Los empresarios exportadores de productos primarios como uvas, manzanas y peras llevan años quejándose de la devaluación del dólar, que es un fenómeno mundial, no chileno. Con dinero proveniente de las ventas del 30% del cobre que el Estado sigue poseyendo (Allende nacionalizó el 100% de ese recurso), el Banco Central destinó 8 mil millones de dólares para comprar dólares durante todo 2008, haciendo subir artificialmente el precio de la divisa extranjera en el mercado interno a fin de beneficiar a los exportadores. Con esta medida se desató una inflación que eleva dramáticamente el costo de la vida y de la energía, que es básicamente importada como gas de Argentina. De paso, se violó una de las sagradas normas de la economía neoliberal, al manipular “la mano libre del mercado”, pero esto no le importa a los diarios como El Mercurio, que defienden a sangre y fuego el neoliberalismo. El ministro de Hacienda Andrés Velasco llegó a decir que las últimas cifras de aumento del desempleo son buenas porque indican que hay más gente buscando trabajo (sic).
…Y echaron a mi vecino…
Chile fue el país más golpeado por el retrógrado experimento neoliberal mundial que comenzó en los años 70. Precisamente para esa experimentación con un pueblo atado, encarcelado o asesinado, sin capacidad de reclamar, se estableció una dictadura militar. Hoy sus cifras macroeconómicas son buenas, se muestran como ejemplares para otros países, pero los números benefician exclusivamente a los que ya son ricos y al capital extranjero. Los grandes empresarios suelen decir por televisión que ahora sí el país va por “el camino correcto” del crecimiento. Pero crecimiento ¿para dónde? ¿Hacía qué?… Mientras yo escribía esta historia en esta mañana de lunes, vino la policía, un tribunal y la fuerza policial a desalojar y lanzar a la calle a mi vecino de clase media porque no ha pagado su departamento… Como diría Bertold Brecha, ¿cuándo vendrán por mí?…

http://www.argenpress.info/2008/09/35-aos-de-salvador-allende-el-lado.html

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Dilbertina: Recordando el porqué Our Words in Resistance es mi lugar

Hoy al saber el aniversario de Our Words in Resistance, me vino a la mente como empecé a visitar este sitio, hogar para los que hemos querido manifestar nuestros No. Y bien, les quiero comentar que el principal motor es y ha sido siempre hablar por Alejandro Ordaz Moreno.

Durante todo el mes de agosto no hemos tenido noticias de él, no hemos escrito de él, muchas personas como yo, llegaron a este lugar buscando información sobre Alejandro, por suerte el verano en España ha terminado, cuando menos las vacaciones de verano, esperemos que pronto se celebre su juicio y el resultado sea favorable para él y su familia.

Todos los días, al abrir este aparato que me mantiene conectada con ustedes, lo primero que hago es buscar la palabra Alejandro Ordaz Moreno, busco las noticias más actuales, entro a su página. No hay nada desde julio. Hoy que celebramos el primer aniversario de este maravilloso espacio encontré este artículo, es solamente, para leer y comprender un poco el lugar donde se encuentra Alejandro, esperando que el Gobierno y la Secretaría de Relaciones Exteriores comprendan la situación de él. Y no veamos una apelación por falta de ayuda del Consulado.

Gracias a todo el equipo de Our Words in Resistance por darme voz para expresar mi sentir sobre el caso de Alejandro.

Crimen y castigo

FREDERIC SÁNCHEZ

Llevo un tiempo visitando presos en centros penitenciarios españoles, como lo hacía en Francia años atrás, y creo que la situación se hace cada vez más difícil para las personas privadas de libertad, a lo que se suma el continuo aumento del número de presos y del tiempo de sus condenas. La deducción lógica que sigue a esta situación es la complicación de la labor de todos los actores que forman parte del mundo penitenciario, teniendo también consecuencias sobre los altos índices de reincidencia. Está lejos de mí la idea de una indulgencia melosa o de victimización ingenua hacia la persona reclusa. Se trata de un llamamiento al realismo, a la responsabilidad y madurez de toda una sociedad hacia unos ciudadanos aislados por un tiempo de ella.

Mientras oímos cada vez más voces, legítimas y justificadas en ciertos casos, pidiendo más protección y, por tanto, más castigo, se están apagando silenciosamente ideas del humanitarismo penal como la reinserción social, el tratamiento personal o el mínimo respeto a los derechos fundamentales de las personas momentáneamente entre rejas, olvidando que el mandato fundamental que debe presidir la fase de ejecución penal es la reinserción. Parece ser que inconsciente o conscientemente aceptamos la idea de que el preso, por ser preso, tiene que pasarlo mal, como si no fuera suficiente la privación de libertad.

Esta situación, que debiera presidir la normalidad penal, no se constata cuando observamos que el sistema pensado para la reintegración del individuo se ha convertido y corrompido de tal manera que se ha vuelto él mismo un generador de corrupción y exclusión, fomentando el efecto contrario al pretendido, que es la reeducación y reinserción del individuo. Un sistema donde el que tiene dinero sigue siendo muy favorecido, donde el fuerte domina al débil, donde el mercado de todo tipo de drogas es de lo más fructífero, donde se regatea el precio de mercancías supuestamente prohibidas como los móviles. ¿Qué sentido de derecho, justicia y respeto hacia el prójimo se va desarrollando en la cárcel?

Lo que descubrimos en realidad detrás de los muros de la prisión es la visión microscópica del funcionamiento de una sociedad, un espejo que revela a nuestras democracias su cuestionable desarrollo. Nuestra incapacidad de gestión de esta microsociedad nos da la medida de nuestro verdadero entendimiento de la naturaleza humana, nos interroga sobre la dignidad y la debilidad del hombre, sobre su sentido de la responsabilidad, sus capacidades para fingir, mentir y hacer recaer la responsabilidad en los demás.

Acaso pensamos que todos estos bumeranes lanzados detrás de los muros no volverán. Hablamos de personas de carne y hueso, con historias personales, únicas. Saldrán afectadas por su experiencia. Pienso en ese joven, para nada un delincuente, que entra por primera vez en prisión tras un error en su trayectoria y se ve sumergido en aguas turbias, sin más recurso que aprender a nadar en ellas, asimilando así los rudimentos de la delincuencia. No debemos olvidar el viejo dicho que nos aconseja jamás decir de ese agua no beberé. Desfilan por mi mente todos los que, llorando, me decían que nunca hubieran pensado caer tan bajo. No sólo es cuestión de educación; también de circunstancias de la vida.

Cuántas veces he oído a mi buen amigo Luis Chabaneix, abogado penalista, relatarme con mucha frustración sus luchas frente a una aplicación de la ley deshumanizada e impersonal, donde muy a menudo se trata de negociar la pena sin consideración de la persona. Vuelvo a visitar a Carlos en la cárcel, porque fue reintroducido entre rejas por no haber cumplido con una obligación -no arriesgada para nadie- y no respetar una regla de conducta.

También podría hablar del “doble castigo” del preso extranjero a la hora de reflexionar sobre la inmigración. Puedo mencionar ejemplos de denegación de derechos fundamentales reconocidos en la Ley Orgánica General Penitenciaria, como los permisos o la libertad condicional, por el sencillo hecho de que se trata de extranjeros, arguyendo el riesgo de fuga o la fecha de cumplimiento de pena lejana. A la hora de un consenso sobre la Constitución Europea, parece que los centros penitenciarios estén todavía fuera de esa preocupación. Evocar el caso de los africanos haría mucho más desolador el análisis, pues están aún más aislados jurídica y emocionalmente.

Esta penosa situación no es específica de España, sino que afecta a casi toda Europa, pero teniendo en cuenta el aumento de derechos promovidos por el Gobierno actual en beneficio de diversos colectivos, desearía que España fuese, también en este campo, el promotor de un verdadero cambio de las mentalidades. Ése es mi anhelo y ciertamente el de la mayoría de las personas circunstancialmente privadas de libertad.

La problemática carcelaria se inscribe dentro de una dimensión política, económica y social, pero también humana y espiritual, creo yo. “Todo el mundo quiere cambiar la humanidad, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”, decía León Tolstói. La madurez de una sociedad se mide también por su capacidad para gestionar sus cárceles. Es tiempo de hacer frente al problema, no sólo castigando más y por más tiempo, sino reflexionando sobre el mandato reinsertador que preside la fase de ejecución penal y haciendo de ese mandato una preocupación auténtica.

Frederic Sánchez es capellán de prisiones francés.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Crimen/castigo/elpepuopi/20080905elpepiopi_5/Tes

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Héctor Arenas A: Memoria y Porvenir

“..porque el que pone de lado, por voluntad u olvido,
una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad
que le falto, que crece en la negligencia, y derriba lo que
se levanta sin ella.”

José Martí

El pasado jueves 28 de agosto leímos en Bogota , en Colombia , en los periódicos de la WEB la noticia de que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ( http://www.memoriahistorica.org) ha solicitado al Juez de la Audiencia Nacional : Baltasar Garzón que “tenga en España la misma preocupación por los desaparecidos forzados que esta teniendo en otros países” después de que Juez acudiera el martes a la exhumación de una fosa común en el municipio de Apartadó, en el departamento colombiano de Antioquia (noroeste).

La lectura de la nota trajo a nuestra mente las palabras de Iván Cepeda , del movimiento de hijas e hijos por la memoria , el pasado 15 de agosto en el Aula Magna de la Universidad Santo Tomas , en Bogotá : Digamos que para quien sobrevive una masacre, para quien tiene que afrontar el hecho de ver, como ocurre en Colombia, un espectáculo publico de descuartizamiento, de tortura, de violación sexual de las mujeres, las consecuencias no son simplemente del día, de la hora en la que se produjo ese hecho, sino que son consecuencias que se prolongan en el tiempo.Y diría que esa es una primera razón. Los crímenes no son delitos, los crímenes no son hechos, los crímenes son actos que duran intemporalmente porque sus consecuencias se prolongan como una sombra en la existencia de las personas y de las sociedades.(www.palabranet.net)

Reflexionamos entonces sobre lo que significa pensar la memoria histórica en condiciones de conflicto, o quizas más exactamente: de exterminio y proceso de pacificación. Cavilamos también sobre todo lo que puede significar pensar la memoria en condiciones de post pacificación , sobre los vínculos en la memoria de las victimas que unen a los pueblos de España y de Colombia , y sobre las infinitas posibilidades que puede emanar de la comunicación fraterna y creadora de las memorias.

Nos preguntamos si la Asociación para la Memoria Histórica de España ha indagado sobre lo que significo el triunfo del Franquismo para los pueblos de Colombia y los pueblos de otros lugares del sur de América. Nos preguntamos si allí se tiene noticia de que el modelo franquista de exterminio y represión del rojo y de la diferencia a sus valores y practicas , fue replicado en Colombia desde un tiempo conocido como “La Violencia”, época de nuestro inmediato pasado en la que esta enraizada profundamente nuestro presente de sangre y miseria, no solo la material.

Joan E Garcés en su valiosa obra Soberanos e Intervenidos cita el Informe 31 de marzo de 1942 del Board of Analysts de los Servicios Secretos de los Estados Unidos sobre España en el que se indicaba que “80% por ciento de la población española podría sin lugar a dudas ser calificada de red (roja).”. No se ignora el brutal proceso de pacificación que sucedió a la victoria militar de 1939 de la alianza que reunió a las tropas de Franco, Hitler y Mussolini con la complicidad activa o pasiva de los gobiernos de Francia, Inglaterra y Estados Unidos; ese proceso de lustros significo la aniquilación, el éxodo o el sometimiento de la mayor parte de la población de España que tenía ideales de justicia y libertad.

Nos preguntamos si , como acontece aquí , la Asociación para la Memoria Histórica de España , enfrenta hoy , allí , en el día a día , una atmósfera de seguimientos , amenazas , hostigamientos e incluso crímenes, todo por adelantar un quehacer en torno a la memoria de las victimas acerca de sistematicos atentados contra la vida perpetrados directamente o con la complicidad de agentes estatales ( http://www.movimientodevictimas.org). ¿Se comprenderá allí con la inteligencia del corazón lo que hoy acontece aquí con la memoria? ¿Se vera desde allí el significado decisivo para la región , e incluso el mundo de lo que acontece hoy aquí? De una región en la que alumbran , en medio de la adversidad y el dolor , las semillas de un nuevo mundo. ¿Estarán claras las diferentes formas en las que la injusticia y la impunidad que hasta ahora imperan hoy aquí repercuten allí en forma directa, en especial en sus jóvenes? ¿Se verá con claridad que por leyes espirituales que podemos no comprender , pero que no por ello dejan de actuar, la solidaridad genuina con la memoria de aquí puede – además de proteger hoy vidas sagradas y resucitar sueños de ayer presentes , tanto en su ausencia , como en su irrefrenable emergencia – ser una vía de insospechada potencia para reavivar la memoria al tocar fibras que afectan vitalmente a la ciudadanía de allí hoy; ¿Se tendrá presente que sin espejos vivos no podemos ni conocernos ni transformarnos?

Vienen a la mente las palabras de Iván en el Aula Magna de la Universidad : las relaciones entre las victimas y los victimarios, no se concretan y no se limitan al momento de la victimizacion, sino que lamentablemente también se prolongan en el tiempo. Digamos que las victimas, los sobrevivientes, quienes han soportado los crímenes, siguen siendo o siguen temiendo estar obligados a una relación con los victimarios, y lamentablemente esas relaciones naturalmente son de sumisión, de dominio, de control, porque los victimarios no solamente tienen el poder de cometer el crimen, sino tienen el poder de instaurar un conjunto de relaciones en la sociedad, que son relaciones de dominación.

Estas palabras lanzan nuestro pensamiento a lo que significo la victoria del franquismo allí, en especial después del pacto con el que se aseguraron las bases estadounidenses en España y después el flujo masivo de inversiones para “desarrollar” a los pueblos de la península. Creemos que la raíz sobria y espiritual de estos pueblos no ha sido desintegrada por la imposición brutal y astuta del modelo egoísta que no se corresponde con la tradición noble y generosa de sus habitantes en las diferentes regiones. La Asociación por la Memoria , como muchos creadores singulares y , en especial , un asombroso y amplio tejido social en el que habita una raíz ética estremecedora por su pureza natural en la vida cotidiana, es parte decisiva también de ese arco iris que en el hacer bien lo que se hace y en el respetar, no solo de palabra , la dignidad de los otros , guarda la memoria viva de todos los represaliados.

Continúan llegando las palabras de Iván Cepeda : Basta mirar regiones enteras en Colombia , aquellas donde trabajamos como Movimiento Nacional de Victimas, Sucre o Córdoba , para decir algo , …cómo quienes han cometido los crímenes: las masacres, los desplazamientos, la desaparición forzada, no solamente se contentaron con cometer esos crímenes, sino que gobiernan hoy, son dueños de las tierras, son dueños de la vida, son dueños del espacio y el tiempo de sus victimas, tienen la posibilidad de incidir, de controlar, de disponer de las victimas sobrevivientes; y por eso las relaciones que implica la criminalidad sistemática son relaciones presentes, son relaciones vigentes, son relaciones de todos los días ; no simplemente del 9 de agosto de 1994 , la fecha que en este caso marco mi existencia, de una manera muy particular , cuando fue asesinado mi padre el Senador Cepeda , sino que se prolongan durante el tiempo como relaciones del tipo de dominación.

Las regiones controladas , son las mismas de donde salen hoy buena parte de los alijos que desintegran las vidas que desesperadas por un modelo de “vida” impuesto con fuerza brutal y astucia , huyen hacia vías de escape que están dominadas por la otra mano del sistema suicida: su mano impresentable. ¿Alguien podría creer que , por encadenamientos inverosímiles , las decisiones y los acuerdos internacionales de Franco – para expandir su modelo de exterminio y sometimiento , y evitar que en Colombia prosperasen las ideas de justicia y libertad – se convertirían en la base ideológica y el fundamento histórico de formas de control territorial y de alianzas transfronterizas que se lucran con la profanación de la planta que causa infernales estragos en jóvenes españoles , europeos y estadounidenses atrapados en el pavoroso vacío de una sociedad aprisionada por la carrera de ratas como pauta de ordenamiento social? Jóvenes que al no encontrar paz autentica en los sustitutos de la vida, en la falsedad de un consumismo que produce nauseas, se lanzan por vías de fuga que en realidad conducen a las entrañas del monstruo.

Creemos que la labor por la Memoria de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, en España, es parte de la raíz pura que habita en los pueblos de la península. Decía Marti, el nuestro americano que fue reconocido y amado por los españoles Juan Ramón Jiménez y por Miguel de Unamuno: La grandeza de los hombres no se mide por lo que alcanzan, sino por lo que desean ardientemente alcanzar. Recuperar la memoria y la dignidad de lo mejor que habitado en la península y fue perseguido, estigmatizado y arrojado al olvido, es parte de un movimiento por la vida y el decoro que trasciende las voluntades individuales en estos tiempos en los que el triunfo momentaneo de la fuerza y el engaño revelan los abismos a que conduce su forma de comprender el mundo.

Dicen los abuelos nativos de esta parte del mundo que el pasado se nos aparece como presente para remediarlo. Decía Marti : España no puede ser libre mientras tenga en la frente manchas de sangre. Aserto que es aplicable a individuos y Estados de cualquier tiempo y lugar. Los perseguidos de ayer irrumpen de nuevo hoy y dan la oportunidad de que la acción criminal, la indolencia o la indiferencia cómplice, sean corregidas. La memoria permite iniciar la curación de un pasado que persigue como sombra implacable.No se trata de remover heridas y alentar odios. Se trata de redimir , sanar y refundar. Hay una memoria de la luz, una memoria de las ideas, lo sueños, los hechos de quienes han actuado con entereza guiados por un amor superior a sus comunidades y a la humanidad, una memoria de seres sencillos e inocentes cuya única culpa fue la de ubicarse en la mira del la voluntad delirante de exterminio masivo. Sobre esta memoria se ha pretendido tender el olvido. Hay una historia oficial que esconde los atentados contra el valor sagrado de la vida y la libertad y sobre la que se sostienen las usurpaciones del presente. Decía Martí: cuando se ha vivido bien, el féretro es un carro de triunfo…Va a reposar el que lo dio todo de si, e hizo bien a los otros. Va a trabajar de nuevo, el que hizo mal su trabajo en esta vida”

La esperanza del mundo fue ahogada en sangre en España con la coalición de quienes creían en su fuerza material como razón superior y con la indiferencia cómplice de quienes actuando así servían a sus intereses, pero no a su espíritu. Con esa embestida contra lo mas puro y luminoso que habitaba en la península, no solo robaron –momentáneamente- a los pueblos España un porvenir enraizado en el decoro , en la libertad , en el bien , sino que también robaron a nuestra América , a la América vinculada a España , esa misma raíz de porvenir en un momento en el que los pueblos de esta parte del mundo encontrábamos una España que hasta ese momento desconocíamos porque solo teníamos noticia en la memoria de la sangre de la barbarie y los oprobios de la conquista y la colonia y en el entendimiento de la historia oficial. La luz robada nos fue suplantada con la implantación del designio de exterminio de la diferencia ¿Cuantas vidas irrepetibles, cuantas niñas y niños, cuantos humildes, cuantos liderazgos sociales fueron aniquilados en ese momento en Colombia? ¿¿Como dimensionar la magnitud pavorosa del estrago social causado al tajar el tejido social de esa manera? ¿Como desconocer las conexiones entre ese pasado reciente y el infierno de violencia abierta o soterrada en que ha sido convertida la vida colectiva en este territorio?

La comunicación entre las formas organizativas de los pueblos horada un fundamento decisivo de los poderes mundiales que tan catastróficamente han conducido hasta ahora al mundo: el control monopólico sobre la información esclarecedora en torno al pasado en el que esta edificado el presente. Tenemos la convicción de que no hay conflicto ni competencia posible entre la memoria de la luz en España y en nuestra América. Todo lo contrario: su memoriar sin barreras significa arrojar claridad sobre las cruces y las cadenas ocultas con las que se ha pretendido sacrificar y hundir el sueño de dignidad que se respira tanto en esta parte del sur, como en la península. Su memoriar sin autocensura significa redimir el significado de sueños de justicia, libertad, cooperación y respeto a la naturaleza cuyo valor infinito se aprecia hoy ante el irremediable colapso social y ambiental del orden egoísta y de fratricida competencia. El hermano que puede ha de tender la mano al hermano que la precisa. Y quizás se sorprenda al darse cuenta de que ayudar es la mejor forma de ayudarse, cuando una finalidad no egoísta guía la acción. Los poderes materiales que se han erigido sobre el olvido impuesto o inducido en España se nutren para su infausto accionar de los recursos sangrantes que les proporciona la replica en el sur de su astuto y penoso laboratorio de aniquilación, éxodo y control.

Pero, como señalara Martí: El mal es accidental: solo el bien es eterno. Contra el dogma del mal eterno, el dogma nuevo del eterno trabajo por el bien. Confiar en lo que no se conoce no mejora mundos, sino trabajar en ello.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72175

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