Monthly Archives: October 2008

Ronald Vidal: PUTREFACCION ÚLTIMA FASE DEL ULTRACAPITALISMO.

La corrupción, se nutre de la corrupción:
Un debate de lo mismo:

He sostenido, que la corrupción, alimenta la corrupción; este funesto axioma se está convirtiendo en ley. Este terrible fenómeno, puesto de manifiesto especialmente en los países de corte capitalista, considerando que este, no sólo es un determinado sistema económico, sino el conjunto de esa misma estructura, más que una superestructura que de la misma se deriva, se caracteriza por el dominio de los individuos con más capital y por la propiedad privada de los medios de producción, distribución y acumulación, todo un enjambre, gubernamental, congresarial, judicial, militar, policial, social y cultural que subyace y garantiza su reproducción. Los pobres que son la mayoría del género humano, se hallan no sólo como esclavos de este sistema genocida de acumulación y destrucción, sino también presos de su dictadura jurídica, moral, social y cultural. El ultra capitalismo, globo colonización e imperialismo cultural que padecemos, se ha denominado, “CAU”, (Cultura de Alienación Universal). Así mismo, la citada concentración de capital hace que no sean más de 500 familias de ultra capitalistas aproximadamente, las que controlen el devenir de nuestro mundo y por tanto también y en última instancia, de nuestras vidas. Estas familias, efectúan el control cultural, mediante la televisión, la publicidad, los videojuegos, los video clips, la revistas, la música, el cine y los libros “best-séller” mediante los diabólicos periodistas, como: “Gayly”, Raúl Vargas, “cara de chancho”, Magali Medina, Laura Bozo, Cecilia Valenzuela, entre otros por citar sólo algunos de los más importantes. Aquí radica su auténtica dominación cultural, en el arte más popular consumido por el grueso de las masas. Puesto que un análisis determina que ahora son los ultra capitalistas (clase superior de la burguesía), los que mediante un servicio de técnicos mercenarios influyen a la ciudadanía con sus productos culturales de control. Mediante ellos y al igual que en otros períodos históricos, las clases dominantes intentan controlar lo que las clases dominadas piensan y más importante aún, desean. En un mundo polarizado, en el que unos pocos individuos concentran la mayor parte de la riqueza mundial mientras que 2/3 partes del mundo lo pasa realmente mal (llegando incluso a niveles de pesadilla), esta leite oligárquica se debe esforzar por mantener este Status Quo que tanto la beneficia y por tanto “conspira” constantemente no sea que la masa adormecida un día despierte y reclame lo que le pertenece.

El capitalismo representado por la Banca, las constructoras, las inmobiliarias, las multinacionales todas, los Estados, los Gobiernos –todos-, y algún que otro ciudadano anónimo igualmente corrupto, se agencia los beneficios y crea puestos de trabajo basura cuando las cosas le van bien; y nos deja en el paro, suben, de manera inmisericorde, los precios, y socializa las pérdidas vía papá Estado, cuando le ve las orejas al lobo.

Nos perderíamos, si analizamos con detenimiento estos vericuetos de índole político filosófico. Pero eso nos esta reflejando la realidad actual de los países que se han contagiado con el ultraliberalismo. Ninguno se salva de la terrible corrupción, que está llegando a su límite de tolerancia. Lo ha dicho la señora Sarah Palin, en su debate con Joe Biden; que el Wall Street, esta corrupto; es decir la meca y cuna del ultra capitalismo, está podrido: La ley social, se cumple irremediablemente, y que el candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, aseguró la candidata, acabará con la codicia desenfrenada y la “corrupción”, a las que responsabilizó en buena parte de la crisis que sacude a Wall Street. Aludió también al “comportamiento irresponsable” como uno de los factores desencadenantes de esta crisis financiera y expresó su convencimiento, no obstante, de que “los cimientos de nuestra economía” se mantienen sólidos, pero amenazados. A su juicio, son la “codicia” y la “mala administración” los que “han puesto en riesgo” los fundamentos de la economía y los mercados financieros. “La cabeza de nuestra economía está rota”,
Es decir el orgullo ultra capitalista, por los suelos; por que ahora, están recurriendo al Estado, para que le tienda el laz0o salvador o tal vez son los pobres contribuyentes de los EE.UU. y de los países satélites, los que tendrán que pagar el pato, pagar los fracasos de “empresarios” resultado de la arrogancia y la codicia… Ahora, están en riesgo los ahorros de retiro, lo cual haría aumentar las ejecuciones hipotecarias, el desempleo y la quiebra de empresas, y significaría una ‘‘larga y dolorosa recesión”. “Nunca más nos vamos a dejar explotar por aquellos que nos prestan dinero”, ha dicho Palin. Tenemos que aprender lecciones importantes de esta situación para que nunca más volvamos a ser explotados. ¿Será cierto?, o será una mas de las celebres mentiras a las que nos tienen acostumbrados nuestros presidentes en sus promesas electorales: “pena de muerte”, “nueva constitución” , “reforma electoral”, “renovación por tercios de los parlamentarios ociosos y mentirosos, que en el Perú se les denomina CONGRESAURIOS”, “OTORONGOS”, “referéndum ratificatorio presidencial”, “justa tributación por las transnacionales explotadoras”, “descontaminación ambiental”, una y mil promesas mas, hasta salir de presidentes, que nunca las cumplen. Es decir PROMETER Y PROMETER HASTA SALIR DE PRESIDENTES; y después, garrote y robo.

Se hizo público este fin de semana que la compañera sentimental de Wolfowitz, quien trabaja para el Banco Mundial, recibió, por instrucciones suyas, una duplicación del sueldo de 100,000 a casi 200,000 dólares, saltándose varios escalones y ahora resulta que gana más dinero que la Secretaria de Estado de los Estados Unidos. Wolfowiltz, fue uno de los arquitectos de la invasión a Irak, uno de los que planeó la gran mentira de las armas de destrucción masiva en manos de Sadam Hussein, artífice desde el año 2001 de una guerra contra Irak y hombre del pequeño núcleo duro neoconservador de George W. Bush ha logrado lo que ningún otro presidente del Banco Mundial había logrado antes: polarizar a la prensa financiera y la comunidad internacional y generar una imagen traslucida del manejo del poder de Bush hijo en el Banco Mundial.

Ni Chile se salva, tomamos como ejemplo los casos: Codelco, MOP GATE o EFE, O Chile deportes o Mineduc, Lucketty en el Perú, los lingotes de oro de Pinochet, los fondos de Teletón, la empresa fantasma Publicam, el caso de la compra de las acciones de LAN, por Piñera, para financiar la c campaña de la señora Bachelet; es decir, llenariamos varios tomos. De México, su porosísima escalada narcoterrorista, que está causando mas muertos que los ocurridos en Irak; el PRD recibía fondos antes de las elecciones del D.F., de empresas o personas con actividad empresarial, a cambio de que cuando ellos ganaran, los que aportaron tendrían beneficios de palabra, o sea, sin documentos ni nada que avale un posible acto de corrupción. Bien dicen que la ocación hace al ladrón y en México, como en mi País, las leyes posibilitan la corrupción. En Colombia, la corrupción sigue viva, con signos evidentes de empeorar, comprometidos hasta la remaceta al tos funcionarios del Estado, opera en medio de una sociedad que le rinde culto al enriquecimiento rápido y sin esfuerzo, propio de la cultura del narcotráfico, entonces nos encontramos frente a un problema que refuerza el orden imperante y beneficia a sectores de la sociedad tradicionalmente privilegiados. Tal vez allí esté la razón para que no exista voluntad política para enfrentar este terrible flagelo. La negativa del ex vicepresidente de Estados Unidos y activista ecológico, Al Gore, de asistir a un foro en la ciudad de Miami para evitar encontrarse con el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez por sus nexos con el narcoparamilitarismo, así como la suspensión por parte del Senado norteamericano de una partida del orden de los 55 millones de dólares con destino al Ejército colombiano, hasta tanto no se aclare los nexos de uno de su generales con organizaciones paramilitares, son apenas algunas de las consecuencias políticas derivadas de los bien sustentados debates en el Congreso de la República del principal partido de oposición, el Polo Democrático Alternativo (PDA). Uribe Vélez llega a la Presidencia de Colombia en 2002 gracias a su campaña de desprestigio contra el proceso de paz que había iniciado el gobierno de Andrés Pastrana (1998-200) con el grupo insurgente de las FARC y que terminó en fracaso.

Una vez en el poder, Uribe promovió un simulado “proceso de paz” con los jefes del paramilitarismo. Simulado porque no puede haber proceso de paz entre dos partes amigas. Como es obvio los grupos de autodefensa han servido al Estado colombiano para hacerle la “guerra sucia” y de paso, convertirse en un proyecto político-mafioso que domina una amplia extensión de la geografía colombiana, con definitiva intromisión del narcotráfico. Que sucede con Uribe, o es que está jugando a hacer el papel de un perfecto idiota, o cree que el resto entra a su jugada, comiéndose el sapo. Bueno seguir escribiendo sobre la corrupción, llenaría más tomos que los comentarios a la Santa Biblia. Seguiré ocupándome del tema sobre la corrupción en mi país; que amerita un capitulo especial, para muestra un botón de los famosos congresaurios, que al ser descubiertos sobre todos los juegos y artimañas, falsificaciones y delitos para apropiarse de los siete mil soles que se les asignaba para gastos operativos y resultar muchos de ellos comprometidos, de motu propio, han promulgado una ley, incrementando esta cantidad al sueldo. Inaudito, a la verdad que estos otorongos se pasaron. Lo cierto que el sistema maldito se derrumba, roído, carcomido por la putrefacción y quizás esto es lo único rescatable del debate de la Palin con Joe. Que se viene la debacle, es indubitable; las aseguradoras privadas, invento de los Chilenos, y aplicadas en el Peru, por el supercorrupto “chino” Fujimori, se fagocitaran toda la plata de los pobres asegurados. Ya está cumbiendo el pánico financiero a un magno nivel y yo […] mañana después de mi matutino café, iré de prisa al banco a sacar mis doscientos dolarcillos que tengo ahorrados. No vaya a ser que sucumban en las fauces de estos bancos delictivos y mafiosos. Saludos, para su persona y Tresycuartos.

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Dilbertina: Lorenzo Meyer y Andrés Leonardo Gómez , gracias.


Hace unos días, tuve la fortuna de escuchar una plática del Dr. Lorenzo Meyer, historiador y analista político, conferencia titulada “La viabilidad Política”, antes de entrar en materia, he de confesar que iba como adolescente a ver a mi cantante preferido. Esto suena un poco pueril pero en verdad mi estado de ánimo era ese. Al llegar al recinto donde se presento el Doctor Meyer, vimos que no había muchas personas, y nos enteramos que un día antes se había presentado Alberto Aguilar, analista de finanzas, con poca participación de público, las dos conferencias eran gratuitas, auspiciadas por un periódico local y la Universidad de Guanajuato. Claro a los cinco o diez minutos de haber llegado, al auditorio de la universidad, escalando las terribles escaleras y sin ayuda de tanque de oxigeno, el auditorio quedo repleto de personas, jóvenes en su mayoría, arrastrados a fuerza por sus maestros de Filosofía y Letras.

El primer punto que toco la moderadora del evento, que fue pregunta expresa para el Doctor Meyer, fue si habría viabilidad política en México, el con su humor casi negro, contesto que la historia le había enseñado a no dar respuestas ante estas preguntas, no tiene una bola de cristal por supuesto. A continuación y para no perderme en las cifras que dio el Dr. Meyer transcribo lo que se público al día siguiente de la conferencia:

Martín Fuentes:Democracia mexicana, en rumbo equivocado

Lorenzo Meyer, historiador y académico, comentó que no sabe para dónde vamos en este país, “pero sí sé que no vamos por donde deberíamos ir”. La democracia mexicana está en riesgo de retroceder si no va a fondo, dijo y agregó que “la mediocridad del proceso político de estos años es inaceptable porque está abriendo las puertas para regresar, no para progresar”.

El también columnista dijo, ante un abarrotado auditorio general de la Universidad de Guanajuato, que la transición más o menos pacífica del 2000 generó expectativas de que tenía que ir mejor, pero que, ahorita, puede decirse que esa oportunidad histórica, única, sin precedentes, “no la estamos usando bien”.

Al dictar la conferencia “La viabilidad política” de “El México que puede ser”, organizada por correo en colaboración con la UG, para conmemorar una década de existencia, el analista fue claro al señalar que debemos modernizarnos para exigir que la transición se convierta realmente en una consolidación y no en lo que está pasando ahora, (porque) “la mediocridad del proceso político de estos años es inaceptable porque está abriendo las puertas para regresar, no para progresar”

Meyer, quien aclaró que en las Ciencias Sociales y en la Ciencia Política “los indicadores no permiten hacer predicciones”, subrayó que los mexicanos “estamos metidos en un problema de mucho fondo” y que “no queda más remedio que hacer un diagnóstico realista y ver que no estamos aprovechando el potencial histórico que nosotros mismos nos abrimos” con la alternancia política que se dio en el 2000.

También advirtió que “no tiene sentido ponerle buena cara a nuestro proceso político”.

“Porque si no somos críticos a fondo de lo que está pasando, no podemos esperar que esto se modifique, que las tendencias negativas por donde vamos cambien a un signo positivo”, y remarcó que si aun siendo críticos, probablemente las cosas de todas maneras no marchen bien, sí hacemos lo que dicen que hacen las avestruces, “pues peor tantito”.

En ese sentido, sugirió que es obligación (pasar) “el trago amargo de estar bien concientes de que vamos más mal que bien”, aunque matizó al anotar que el potencial de ir por un buen desarrollo político para llegar a un desarrollo económico y finalmente a un desarrollo social, “sí se puede”, pero –precisó- con una conciencia bien clara por parte de los ciudadanos.

“Y que, en los momentos claves, tomemos las decisiones en función de un conocimiento de la estructura política y no dejarse guiar por inercias o eslogan de campaña”, completó Meyer, a quien dieron un recibimiento caluroso quienes asistieron al Auditorio General de la Universidad de Guanajuato.

Esa fue la conclusión a que llegó Meyer al final de su conferencia, en la que se apoyó en indicadores para pintar un panorama de la realidad del país, después de precisar que “sólo Dios” sabe a dónde va el país.

Así, respaldado con resultados de encuestas de opinión, el doctor en Relaciones Internacionales por el Colegio de México expuso por ejemplo que, en mayo de este año, sólo el 16 por ciento de los mexicanos cree que se gobierna para beneficio de todos, aunque recordó que “la separación entre gobernantes y gobernados viene de la época de la Colonia”.

Y que “algunas veces o nunca” confían en el gobierno el 76 por ciento de la población, lo que consideró “terrible”, así como que cuando se dio el salto a la democracia, menos de la mitad la apoyaban como sistema político, además de que el 88 por ciento de los ciudadanos tienen poco o nada de interés en la política, por lo que podría decirse “que la mayoría decide, pero la mayoría no sabe nada” del “día a día del juego del poder”.

Meyer Cosío, quien definió al régimen priista como “el sistema autoritario más exitoso del siglo 20”, también habló del papel de los medios, sobre todo de la televisión, “que no ha cambiado desde que nació como la secretaría de propaganda del PRI” y con la que más se informan los ciudadanos, a pesar de que el análisis de la realidad mexicana está más en la prensa escrita.

Las elecciones de 2006 y sus consecuencias no quedaron al margen y ante alumnos y profesores y público en general, así como políticos de diversas tendencias y funcionarios públicos, expuso que en agosto de ese año el 51 por ciento dijo que no sabía si vivía en democracia y en junio de este año el 36 por ciento de la población consideró que en esos comicios hubo fraude.

“Para que una democracia funcione, el ciento por ciento debe decir que no hubo”, apuntó, y quien también curso estudios de posgrado en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Chicago subrayó además que “para que el sistema funcione el perdedor debe aceptar que perdió”, en alusión a la postura que ha mantenido desde entonces Andrés Manuel López Obrador.

Subrayó que el gasto que se invirtió en las elecciones fue “enorme” y “pobre” el resultado desde esa óptica, todo “un desastre en términos de mercado” que imputó al Instituto Federal Electoral.

También incluyó en su disertación la credibilidad en las instituciones y subrayó que la mayoría de los mexicanos creen más en las de corte autoritario: universidades, Iglesia y Ejército, que datan de la época colonial, y no en las que tienen qué ver con la democracia, como partidos políticos y el IFE que resulta “tan caro”.

Arrancó un espontáneo aplauso entre muchos de los asistentes al manifestar que “cuando alguien dijo ‘al diablo con sus instituciones’, es que ya se fueron al diablo…hace tiempo, no hay confianza en ello (y) no es que lo diga yo, lo dicen las cifras, salvo que Mitofsky mienta”.

A continuación expuso, también respaldado en indicadores, que en agosto del 2006 el 26 por ciento de la población estimó que las leyes en México se usan como pretexto para cometer arbitrariedades, mientras que un mayor porcentaje consideró que “para defender los intereses de la gente con poder”.

Reconoció que sí existe actualmente pluralismo político, y que los ciudadanos aceptan autodefinirse como de izquierda, derecha o de centro en el espectro político, aunque insistió en que no tienen relación con la clase política porque incluso ni a nivel estatal –sin exceptuar a esta entidad– tienen idea de cómo se llama quien los gobierna.

El autor de “El cactus y el olivo” también mostró indicadores que reflejan la desigualdad social del país que también se manifiesta por regiones, y expuso que eso, y la falta de dinamismo en la economía, constituyen un obstáculo para la democracia y formuló una pregunta para la que dijo no tener respuesta: “¿Hasta dónde aguanta la desigualdad política a la desigualdad social?” en un país donde vive el segundo o tercer hombre más rico del planeta, Carlos Slim.

Puntualizó que existen otros obstáculos, como la corrupción, rubro en el que México “está entre Ghana y Panamá” con un 3.5 en una escala de 10 puntos como máximo, y la inseguridad, renglón en el que destacó que las ejecuciones pasaron de 667 en el 2004 a 2 mil 275 el año pasado, mientras que en éste suman ya 3 mil 400.

Al concluir la conferencia, llovieron preguntas a Meyer para conocer su opinión en torno a temas vigentes como la necesidad de una nueva cultura ciudadana, la participación del Ejército “para cuidarnos”, la cual, advirtió Meyer, “va a cobrar” en su momento esa institución que “siempre ha sostenido al régimen”, incluido el actual.

Recordó que sacar el Ejército a las calles fue una de las primeras acciones de Felipe Calderón, quien se puso “ese uniforme rarísimo, esa mezcla de civil con uniforme” con el que “estéticamente quedó derrotado”.

Los contrapesos políticos y el papel de la sociedad para suplir a los partidos, inmersos “en una crisis de representatividad”, fueron otras preguntas que se plantearon a Meyer, a quien también pidieron opinar si el mexicano es un Estado Fallido, y tras definir que es aquel “que no tiene capacidad para cumplir con sus obligaciones mínimas, como la defensa de la vida, la integridad física de los ciudadanos y su propiedad”, sostuvo que “diría que en esa parte ya es un Estado Fallido”.

http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=87127

Al ver como se iban haciendo pequeños, las autoridades presentes, tanto de la Universidad como del Estado, me quedaron varías inquietudes, la primera, Lorenzo Meyer ha pasado toda su vida en la Universidad, como estudiante, catedrático e investigador, dijo que si la Universidad la conociéramos por dentro dejaría por mucho de ser una institución creíble, ahí las autoridades presentes con todo y rector se hicieron pequeños.

Mi siguiente reflexión es el papel que jugamos ahora los que nos atrevemos a leer un blog o a cometer el pecado de escribir en ellos, para hacer un poco de conciencia en los lectores despistados que pasan por aquí, si bien el lo dijo mejor que yo, no somos buenos ciudadanos, el ir a votar y sentirnos que hemos cumplido con nuestra obligación no nos hace ser buenos ciudadanos, lo que nos haría ser buenos ciudadanos es exigir a las autoridades que cumplan con lo que han prometido, que cumplamos con decirle al vecino, al compañero, al amigo que se interese por los asuntos políticos, no dejemos que la televisión y el spot decida por nosotros. Pensemos y exijamos todos los días desde abajo para que nuestro voto sea verdaderamente valido.

Y vuelvo a retomar el tema de Germán Martínez, al decir “guanajuatizar” el país, bueno Guanajuato es el penúltimo estado de la república mexicana que conoce el nombre de su Gobernador, lo que quiere decir que bien poco nos interesa la política, o el perfil del Gobernador es tan bajo porqué no hace nada. Así que si de Guanajuatizar se trata al país, es no conocer ni al mismo Presidente de México o al menos al que se ostenta como tal, lo cual en este momento sería muy bueno para él y su equipo, Germán Martínez ha dicho lo correcto, guanajuatizar es olvidar por quien votaron algunos, hacer más grises a los gobernantes del PAN, lamentablemente para mi salud, yo no me olvido de Caldeón ni de su equipo. Quiero puntualizar algo que en el periódico no han anotado, una de las gráficas que presento Lorenzo Meyer, fue el número de votos con los cuales habían ganado la presidencia de la República desde los tiempos de López Portillo hasta el 2006, sin dejar de poner en amarillo, al final de la tabla, el nombre del que miles de personas consideramos el presidente legitimo de México, Andrés Manuel López Obrador, ¿Humor negro o una realidad? Al final el Doctor Meyer, lo pone en la tabla….bien Doctor por considerarlo también como actor político de este México.

Al salir de la conferencia, el aire de octubre azotaba nuestras caras, salí con ánimos de hablar cada día de lo que veo en este país y en mi estado, ups, todo muy bien hasta que llegamos al final de las escalinatas, y ver lleno de guaruras toda la plaza principal, y un automóvil blindado del ejército, que pasa en México, para llegar a esto, si el procurador o los diputados tienen amenazas, ¿No es mejor, que lo vean por circuito interior, en la comodidad de la sala de su casa? Para no exponernos a nosotros los ciudadanos. Y recordamos lo que había dicho el Doctor, Calderón saco al ejercito a las calles, ¿qué costo político, exigirá este llamado ejército Mexicano, en el futuro por sacarlo a combatir a las calles?

Del viernes al sábado en todo el país se vivió de nueva cuenta una ola de violencia, 42 muertos en todo el país, si esto no es guerra que me digan que no pasa nada… también quiero extender mi felicitación al joven Andrés Leonardo Gómez Emilsson y a sus valientes padres, primero por el premio que recibió, con justo merecimiento, por no haber dado la mano al presidente espurio, tal y como lo increpo el joven en el acto donde fue entregado el reconocimiento, es una pena que Calderón se ponga a hablar de libertad de expresión y el estado mayor se lleve a dos jóvenes al juzgado, y que el magnánimo FECAL, diga que no presentarán cargos contra ellos ¿Qué cargos pueden fincarle ante la verdad dicha? Seguramente deberemos aprendernos este nombre, confió en que la juventud de este país tenga líderes formándose, Andrés Leonardo es para mí uno de esos jóvenes.

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Carlos Monsiváis: Escrutinio

Escena: El futuro inmediato. Personajes: Un secretario de Hacienda de un país hipotético e hipotecado, y su equipo de Mercadotecnia.
Secretario: (Que devora dona por dona, platillo por platillo): Les suplico un esfuerzo de imaginación. La gran crisis se viene, la gran crisis no se va y nosotros nos iremos y no comeremos más. ¿Cómo le hago para persuadir a la población de que el derrumbe en Estados Unidos nos hace los mandados?… Ah, y si lo primero que me quieren proponer en lo que pienso, ni se les ocurra. Mi apariencia no es un contrasentido, y no pienses modificarla.
Mercadotécnico I: Creo, o más bien sé, porque no me pagan por creer, que la confianza siempre es consecuencia de la inocencia. Usted jefe, tiene que salir y decirle a la Nación: “Ni se preocupen. Antes, cuando a los buenos vecinos les daba gripe, a nosotros nos daba pulmonía. Eso ya se acabó”.
Secretario de H: ¿Qué no lo he dicho ya un titipuchal de veces? Oigan y por cierto, ¿qué es un titipuchal?
Mercadotécnico II: Sí, lo ha dicho, pero lo ha fraseado mal. El otro día nos salió con que “antes si a los queridos gringos les daba tosferina, nosotros ni siquiera podíamos nacer”. Y acuérdense del choteo que le cayó encima. Acuérdese que le dijeron el doctor Albertico Limonta de la nueva era.
Secretario de H: ¿Y quién es Albertico Limonta?
Mercadotécnico III: Una ocurrencia del redactor de este artículo que es de los que creen que en materia de telenovelas existe la memoria histórica y que todavía quedan personas que vieron “El Derecho de Nacer”.
Secretario de H: A ver, volvamos a la mercado-estrategia. ¿Qué mensaje debo enviar?
Mercadotécnico I: Algo ligerito y estudiantil. Diga por ejemplo que no es el león como lo pintan, o que a caballo dado no se le ve colmillo, o que de 10 que se quieren bien con uno que coma basta.
Secretario de H: Los refranes no están mal para las comidas familiares donde todos tienen el mismo origen o deberían tenerlo, pero éste es un País multicultural, así que el mensaje debe ir de un lado a otro como si fuera vendedor de lotería. A ver, imaginen, que se les ocurra algo.
Mercadotécnico III: ¿Por qué no prueba esto? Sale con un disfraz de Halloween y les dice: “Amigos, amigos, no espanten, no griten”. Se quita la máscara del Hombre Lobo y continúa. “No se apaniquen. No soy el Hombre Lobo, soy el secretario de Hacienda y les aseguro que también en las noches de Luna Llena continúo en mi puesto inspirándoles sensaciones de seguridad. Así que calma”.
Secretario de H: Me encanta, ¿pero no podría salir mejor con una máscara de Drácula? De niño le causaba terror a mis hermanos y eso que soy hijo único.
Mercadotécnico I: ¡Ya está! Le voy a proponer la gran solución. Aparece una calle del Centro Histórico con gente que carga maletas que deben ser pesadísimas a juzgar por sus expresiones de fatiga. Se oyen tiros y gritos: “Policía, deténgalas, están saqueando mi tienda/ No se lleve mis pasteles, es todo lo que tengo para postre/ Si no sale de aquí inmediatamente, lo mato a plazos y tengo muy buenos cobradores”.
Se escuchan sirenas de ambulancias. Sale usted a cuadro y les dice como no queriendo: “¿Saben por qué empezó toda esta bronca que acabó con las finanzas de un sano país neoliberal? Porque no le creyeron a su secretario de Hacienda que les decía que todo iba de pelos…

http://www.elimparcial.com/Columnas/VerColumna.asp?NumNota=734508

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Immanuel Wallerstein: Bolivia, derrota de la derecha

En la sorprendente serie de elecciones en Sudamérica en los últimos cinco años, los más radicales resultados ocurrieron en Bolivia, donde Evo Morales resultó electo presidente. No es porque Morales se plantara en la plataforma más radical. Fue más bien que, en este país donde la mayoría de la población son pueblos indígenas, era la primera vez que una persona indígena era electa presidente de la república. Esto en sí mismo fue una profunda revolución social, y no fue apreciada en lo absoluto por los descendientes de los inmigrantes europeos que siempre han controlado el país.

La gran pregunta cuando Morales fue electo era si podría sostenerse en el cargo, o si la derecha boliviana, tal vez coludida con las fuerzas armadas, podría derrocarlo. Ahora él ha demostrado que puede sostenerse.

Hubo tres elementos principales en su programa. Hoy, el ingreso nacional de Bolivia proviene primordialmente de sus exportaciones de gas, esencialmente a Brasil y Argentina. El gas está localizado en las provincias orientales, la así llamada Media Luna. Y estas áreas son las que tienen los porcentajes menores de pueblos indígenas. La mayoría ahí son descendientes de europeos. Hasta que Morales llegó al poder, los precios a los cuales se vendía el gas eran ridículamente bajos. Y el ingreso se quedaba en gran medida en los gobiernos provinciales del oriente.

Así que Morales buscó renegociar los precios del gas que se exporta. E instituyó un impuesto a los hidrocarburos para que le llegara al gobierno nacional mucho más del ingreso por el gas. Morales intentó utilizar el dinero para la redistribución social por todo el país, lo que por supuesto beneficiaría significativamente a las poblaciones indígenas.

Además, la tierra de las provincias orientales está excepcionalmente mal distribuida. Dos tercios de la tierra pertenecen a un sexto del uno por ciento de la población. Morales quiso limitar las hectáreas que una persona particular pudiera poseer –una forma de reforma agraria importante.

En política exterior, Morales intentó mantener relaciones razonables con Estados Unidos. Continuó aceptando el dinero que Estados Unidos había estado otorgando para las operaciones antinarcóticos, especialmente porque el dinero iba a las fuerzas armadas. Sin embargo, además, dio la bienvenida a la ayuda venezolana y a los médicos cubanos. Era claro que Estados Unidos no estaba contento con Morales y que habría preferido que la derecha boliviana retornara al poder.

La estrategia de esa derecha fue exigir más autonomía para los gobiernos regionales, insinuando, en última instancia, la posibilidad de la secesión –un proyecto que nunca promovieron mientras controlaron el gobierno central. Exigieron un referendo de revocación de mandato de Morales. Pero con esa táctica les salió el tiro por la culata.

Morales aceptó el desafío, y le añadió al referendo de revocación una pregunta de si también debía revocarse el mandato de los nueve prefectos provinciales. En el referendo, Morales obtuvo un contundente 68 por ciento de respaldo, mucho mayor que los votos que obtuviera cuando fue electo originalmente. Siete prefectos fueron reafirmados en su cargo pero dos gobernadores contrarios a Morales fueron echados, lo que permitió a Morales nombrar sucesores.

La derecha en las provincias orientales buscó entonces bloquear las exportaciones de gas. Confiaban en inducir a los gobiernos argentino y brasileño a que presionaran a Morales. Los simpatizantes de Morales comenzaron a manifestarse. El gobernador de la provincia de Pando, Leopoldo Fernández, respondió con represión. Más de 30 manifestantes fueron asesinados en El Porvenir, la ciudad capital. Morales arrestó al gobernador y nombró a un almirante naval nuevo prefecto.

En este punto, la presidenta Michelle Bachelet de Chile convocó a una reunión de emergencia de la organización de los 12 estados sudamericanos, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), para considerar la situación. Los 12 presidentes llegaron a Santiago a la reunión, y de forma unánime adoptaron una resolución del “más pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional de la república de Bolivia Evo Morales”, denunciando un posible golpe de Estado. La importancia de esta resolución fue que resultó unánime, y que la firmó aun el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, profundamente pro estadunidense. La resolución fue respaldada por el Grupo de Río, compuesto por 22 países de toda América Latina y el Caribe, incluido México.

La Unasur llamó al diálogo. Morales también llamó al diálogo, aun antes de la resolución de la Unasur. La derecha está entrampada. Su esperanza última era alguna intervención estadunidense. pero Bolivia ha expulsado ahora al embajador estadunidense, Philip Goldberg, por “conspirar contra la democracia”, es decir, con la derecha boliviana. Estados Unidos está ahora retirando sus pequeños proyectos de ayuda en Bolivia. Rusia ha ofrecido cubrir la brecha. Estados Unidos se torna más y más irrelevante en América Latina.

Si uno se pregunta por qué aun Uribe respaldó la resolución, la respuesta es que ningún presidente quiere que la nueva táctica de la secesión reciba apoyo. Estados Unidos intenta también esto en Ecuador, donde también se les revirtió de igual modo, con la gran victoria del referendo por la nueva Constitución del presidente Rafael Correa.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Fuente: La Jornada

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J. Enrique Olivera Arce: El pueblo calla pero no olvida

Desde un destacado columnista que le calificara como show, hasta un secretario de gobierno que minimizara la relevancia social y política de un hecho insólito a todas luces lamentable en suelo veracruzano, nadie, en los círculos políticos y mediáticos de la entidad, interpretó el verdadero significado de la inmolación del luchador social y líder agrario Ramiro Guillén Tapia, o cuando menos eso reflejó el tratamiento a la información por los medios y opinión de diversos comentaristas. Hubo necesidad de que un hombre, conocedor del trasfondo espiritual de la conducta humana, alzara su voz para destacar y entender un hecho ya conocido por el mundo entero.

Sí. Únicamente el Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, dijo que la muerte del dirigente indígena es una “llamada de atención a las autoridades” para que tengan oídos y ojos abiertos a la realidad, siendo urgente hacer justicia y evitar que más personas recurran a medidas desesperadas para ser escuchados.

Pueden surgir muchas voces justificando la actuación de las autoridades en este caso específico, o en otros similares. Fundamentadas o no, lo cierto es que en todo el país empiezan a surgir “llamadas de atención” que no pueden echarse en saco roto, ignorándolas o minimizándolas. Hoy, a cuarenta años de la masacre del 2 de octubre del 68, otro hecho insólito lo recomienda: un joven brillante, tras recibir de manos del Sr. Calderón Hinojosa en Palacio Nacional un valioso reconocimiento por su desempeño académico, cara a cara, de frente, le espetó a la máxima autoridad de este país el epíteto de “espurio”. Guardada la necesaria proporción, entre el acto voluntario del dirigente campesino auto inmolado y el atrevimiento del joven galardonado, no existe diferencia. El valor para manifestar el descontento social frente a un gobierno sordo y omiso les iguala.

¿Qué pasa en México? Es lo que deberían preguntarse las autoridades frente a hechos que hablan por sí solos de un país sin rumbo, víctima de la pobreza y la desigualdad, sumido en la corrupción, la impunidad, la desconfianza y el burocratismo. Pero también, para nuestro infortunio, en un cada vez mayor grado de indiferencia y deshumanización en amplios sectores de la población.

El Arzobispo Reyes Larios, por diplomacia o por no lastimar la imagen del gobierno que preside su amigo, Fidel Herrera Beltrán, se quedó corto. La “llamada de atención”, equivale a un “ya basta” y así se interpreta en los sectores más desprotegidos, especialmente en las comunidades indígenas cuya paciencia se agota, tras quinientos años de espera de un trato justo que nunca llega.

He escuchado algunos comentarios en los que se señala “que el mal ya está hecho, la noticia de la inmolación de Ramiro Guillen Tapia ha dado la vuelta al mundo para desprestigio de Veracruz”. U otros que consideran que “lo ganado por el gobernador con la promoción de la entidad en los círculos internacionales del poder económico y financiero, se derrumbó en unas horas a causa de un loco”. “Miguel Ángel Yunes capitalizará a su favor la pifia de la secretaría de gobierno”. “Ante la cercanía del proceso electoral del 2009, hay que meterle billete para parar el escándalo”. La pobreza de la política veracruzana así se expresa. Por encima de los intereses de las mayorías, sus carencias y sus actos desesperados, se impone el discurso vano; el falso baño de pueblo; los intereses particulares o de grupo de una minoría insensible y falta de visión, que todo lo tasa en votos y  componendas.

Frente a ello, con la complicidad del silencio de los medios, la interpretación del Arzobispo quedará como una puntada anecdótica de la ultraderecha clerical. Para el pueblo común, para los indígenas, el sacrificio de Guillen Tapia es un hito más en la larga cadena de la memoria histórica de los mexicanos. El pueblo calla pero no olvida, así se refrendó ayer, 2 de octubre, a 40 años del genocidio.

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Tricia Boreta: Las noticias más censuradas en 2007 y 2008

El último año de la administración Bush acumuló una concentración de poder ejecutivo absoluto. La Constitución fue sustituida por draconianas órdenes ejecutivas (a menudo secretas). Hubo un recrudecimiento de asaltos a los derechos humanos, tanto en el país como en el extranjero. Pero, ¿quién está hablando adecuadamente sobre esto? Sólo se muestra el borde de la realidad.


Los medios corporativos han estado demasiado ocupados en mantener entretenido al público consumidor con el sinfín de banalidades añadidas a la cobertura del espectáculo “Campaña presidencial 2008” y el Congreso ha dado un paso al lado, o aparenta vigilar y escudriñar a fondo el presupuesto federal y la Constitución, pero –al final– dejar hacer a la administración.

Proyecto Censurado y un grupo de periodistas independientes alrededor del mundo han estado siguiendo afanosamente las acciones desenfrenadas de un imperio en decadencia. Las historias de noticias no cubiertas del Proyecto Censurado 2009 revelan un aumento desesperado de la demanda de las corporaciones de EEUU por conquistar más recursos naturales, así como la creciente confianza de los sectores militares en su capacidad de silenciar y eliminar la disensión e imponer la conformidad. La lista de este año muestra más claramente cómo la voluntad de los pueblos sigue siendo el enemigo principal de la violencia de las corporaciones estadounidenses. El término “terrorismo” se está ampliando rápidamente para incluir el desarrollo del pensamiento adverso a la agenda de conquista de EEUU.

Cada una de estas 25 noticias relevantes de este año constituye una historia de “corporacioncracia”, de cómo es la vida bajo un gobierno de, por y para las grandes corporaciones multinacionales que cada vez disminuyen más el valor de la vida humana en la búsqueda de sus beneficios. Este sistema ha convertido a nuestro compromiso estadounidense de lealtad a la “libertad y a la justicia para todos” no sólo en un triste travestismo, sino también en un recordatorio importante de nuestra responsabilidad como ciudadanos de EEUU.

El simple cambio en la cara del imperio con las elecciones de noviembre 2008 probablemente dará lugar a poco más que otra orquesta rusa de los grandes medios. Pero necesitamos un cambio profundo, que traiga consigo el conocimiento, con una depuración de la verdad, y la asunción de la responsabilidad de la realidad social y ambiental que alimenta nuestro enfermo estilo de vida, el “American way of life”. Por favor, comparta las historias que aparecen a continuación. Apoye a los medios independientes y a una Internet libre. Asuma su rol por un cambio verdadero.

Traducción: Ernesto Carmona

Argenpress

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Jeff Faux: Repensar el TLCAN después del colapso de Wall Street

Al competir por los votos de los obreros durante las elecciones primarias del Partido Demócrata en la primavera pasada, Barack Obama y Hillary Clinton prometieron renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con el fin de sumar mecanismos de protección para los trabajadores y el medio ambiente. La idea fue de inmediato considerada por las clases políticas de Estados Unidos, México y Canadá como retórica excesiva de campaña que pronto se olvidaría. Después, en efecto, pareció que tanto Obama como Clinton se retractaban de lo que habían dicho.

Sin embargo, como el colapso de los mercados financieros estadunidenses va a debilitar los supuestos en que se han basado las relaciones económicas entre Estados Unidos y México desde la entrada en vigor del TLCAN, el resultado puede ser una oportunidad no sólo para corregir las asperezas del tratado, sino para reformular la economía de América del Norte y funcione para la gran mayoría de ciudadanos de los tres países, no sólo para las elites que originalmente lo negociaron.

El TLCAN fue el prototipo para la red de acuerdos económicos neoliberales que ahora cerca al planeta; con el eufemismo “libre comercio” socavó la capacidad de los habitantes de cada nación para decidir sus propias políticas sobre la inversión, la propiedad intelectual, las finanzas, las adquisiciones y otros instrumentos de desarrollo económico. En esencia, el TLCAN es la “Constitución” que rige la economía de esta parte del continente, fomentando la posición negociadora de un solo tipo de participante del mercado: el inversionista corporativo multinacional.

Por lo tanto, no debería sorprendernos que el ingreso y la riqueza se hayan trasladado de la clase trabajadora a la clase inversionista en la región. En las tres naciones los salarios reales (ajustados de acuerdo con la inflación) se han rezagado respecto al incremento de la productividad laboral, y la diferencia ha ido a parar a los bolsillos de quienes administran y son dueños de las empresas corporativas.

La promesa de que el TLCAN generaría altos niveles de prosperidad sostenida para los mexicanos comunes fue, por supuesto, una ilusión. Pero el impacto político y social ha sido amortiguado por el continuo crecimiento económico estadunidense, que permite que las elites mexicanas exporten una parte de su pobreza y desempleo a ese país. La situación beneficia a los ricos y poderosos de ambos lados de la frontera. Las elites mexicanas se deshacen de trabajadores frustrados y con deseos de superación, que podrían causar problemas políticos en casa; al mismo tiempo, sacan provecho de las abundantes remesas de divisas que llegan a la economía mexicana. Los empresarios estadunidenses se benefician con una oferta nueva de mano de obra barata.

Pero el crecimiento mismo de Estados Unidos durante los 20 años pasados descansó en una ilusión; es decir, podrían continuar eternamente comprando al resto del mundo más de lo que le estaban vendiendo y financiar el déficit comercial por medio de préstamos del extranjero con bajas tasas de interés. Quienes proporcionaban estos créditos estaban dispuestos a reciclarlos porque confiaban en la integridad de las instituciones de Wall Street, en la capacidad de sus administradores y en la estabilidad del dólar estadunidense. Esta confianza ha disminuido de manera considerable, si no es que se ha hecho añicos.

Incluso si el rescate de 700 mil millones de dólares de Wall Street lograra apaciguar los mercados crediticios, la economía de Estados Unidos entrará a un largo periodo de reducción de gastos. Se necesitará una década o más para que el mercado inmobiliario se recobre lo suficiente y los consumidores de nuevo hagan uso de él, elevando los precios con el fin de financiar su gasto de consumo. Las tasas de interés serán más altas. Los muy endeudados consumidores estadunidenses, que han visto sus recibos de nómina estancados por dos décadas, ahora se verán forzados a vivir de acuerdo con sus medios, a ahorrar más y a gastar menos, sobre todo en importaciones, que serán más caras debido a un dólar débil. Para cerrar el déficit comercial, Estados Unidos tendrá que exportar más, pero como tantas industrias ya se han ido al extranjero, los estadunidenses se verán obligados a competir con base en salarios más bajos. Los costos del rescate, del imperio militar y los apoyos a los deteriorados sistemas de salud, educación y de pensiones significarán impuestos más altos, reducción de los servicios gubernamentales y la caída de los estándares de vida de la familia estadunidense promedio. Entre otras consecuencias, es probable que la hostilidad hacia la inmigración continúe afianzándose, cerrando así esta válvula de seguridad que hasta ahora atenuaba las tensiones sociales en México.

La era en la que el crecimiento de la economía de Estados Unidos, alimentada por la deuda, podía continuar ocultando el incumplimiento de las promesas del TLCAN ha terminado. Sin embargo, la integración de la parte norte del continente americano no puede revertirse. Hay demasiados vínculos económicos, financieros y personales entre las tres naciones para separarlas. Así que es hora de empezar desde cero.

Es posible imaginar una perspectiva diferente de la economía de América del Norte. Una en la que los derechos humanos, la estabilidad comunitaria y la justicia económica tengan prioridad sobre los derechos del capital a oprimir a los tres países en nombre de la rentabilidad privada. Pero es imposible imaginar que estos valores sean negociados por la misma clase de elites transfronterizas que nos llevaron al TLCAN.

Ya hace tiempo que en los tres países existe resistencia contra el TLCAN entre pequeños agricultores, gremios laboraales, ambientalistas y ciudadanos comunes indignados por la desintegración social y la inequidad que fomentó la integración económica. Pero a diferencia de las asociaciones políticas entre las elites de esta parte del continente, la resistencia en cada una de estas naciones está aislada, no funciona y no ha creado alianzas políticas transfronterizas serias. De este modo, por ejemplo, cuando los agricultores mexicanos se manifestaron en favor de una revisión del capítulo agrícola del TLCAN, los embajadores de Estados Unidos y de Canadá los trataron con desprecio. Si los agricultores hubieran sido apoyados por sindicatos y ecologistas estadunidenses y canadienses, hubiera sido más difícil que el gobierno mexicano desoyera sus demandas.

Construir una alianza política transfronteriza de izquierda no será fácil, sobre todo porque muchos grupos antiTLCAN de los tres países han expuesto sus razones con argumentos nacionalistas. Pero, mientras los cimientos económicos de la constitución neoliberal de la economía de América del Norte continúen desmoronándose, puede existir una oportunidad para que un movimiento popular desafíe a la clase corporativa con una perspectiva diferente y más atractiva sobre el futuro regional.

Jeff Faux: Economista, fundador y miembro distinguido del Instituto de Economía Política en Washington, DC. La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) ha publicado en español recientemente su libro La guerra global de clases.

Traducción: Pilar Castro Gómez

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Ignacio Ramonet: La crisis del siglo

Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado «septiembre negro» han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado.

El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de economía : «Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo.» Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: «El Estado no es la solución, es el problema.» Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

La «edad de oro» de Wall Street se acabó. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, «amos del universo» denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1987). Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo. Por la búsqueda de beneficios exorbitantes.

Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas en corto abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds… La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios.

La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca «burbuja» reventó. El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200 mil millones de euros se han esfumado. La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se desmoronaron: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales.

Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody’s, Fitch) y hasta las auditorías contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC).

El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las «hipotecas basura» era sabido de todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado –en estas columnas – desde hace tiempo. Sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo.

La administración del Presidente George W. Bush ha tenido que renegar de ese principio y recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddy Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañia de seguros del mundo. Y el Secretario del Tesoro, Henry Paulson (expresidente de la banca Goldman Sachs…) ha propuesto un plan de rescate de las acciones «tóxicas» procedentes de las «hipotecas basura» (subprime) por un valor de unos 500 mil millones de euros, que también adelantará el Estado, o sea los contribuyentes.

Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado –las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aún más.

Las autoridades norteamericanas acuden al rescate de los «banksters» («banquero gangster») a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el Presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un costo de 4 mil millones de euros. Lo consideró un gasto inutil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres.

Este desastre ocurre en un momento de vacío teórico de las izquierdas. Las cuales no tienen «plan B» para sacar provecho del descalabro. En particular las de Europa, agarrotadas por el choque de la crisis. Cuando sería tiempo de refundación y de audacia.

¿Cuanto durará la crisis? «Veinte años si tenemos suerte, o menos de diez si las autoridades actúan con mano firme.» vaticina el editorialista neoliberal Martin Wolf (1). Si existiese una lógica política, este contexto debería favorecer la elección del demócrata Barack Obama (si no es asesinado) a la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre próximo. Es probable que, como Franklin D. Roosevelt en 1930, el joven Presidente lance un nuevo «New Deal» basado en un neokeynesianismo que confirmará el retorno del Estado en la esfera económica. Y aportará por fin mayor justicia social a los ciudadanos. Se irá hacia un nuevo Bretton Woods. La etapa más salvaje e irracional de la globalización neoliberal habrá terminado.

Nota 1) Financial Times, Londres, 23 de septiembre de 2008

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73489

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Mario Benedetti: Utopías

Cómo voy a creer / dijo el fulano

que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer

que la esperanza es un olvido

o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano

que el universo es una ruina

aunque lo sea

o que la muerte es el silencio

aunque lo sea


cómo voy a creer

que el horizonte es la frontera

que el mar es nadie

que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano

que tu cuerpo / mengana

no es algo más de lo que palpo

o que tu amor

ese remoto amor que me destinas

no es el desnudo de tus ojos

la parsimonia de tus manos

cómo voy a creer / mengana austral

que sos tan sólo lo que miro

acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano

que la útopia ya no existe

si vos / mengana dulce

osada / eterna

si vos / sos mi utopía.

http://www.poemas-del-alma.com/mario-benedetti.htm

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Esteban Garaiz: Las metas del milenio

Arrancó la 63° Asamblea General de la ONU, en su sede de Nueva York, con la presencia de más de 120 jefes de Estado y de gobierno. Sobra decir que el tema central está resultando ser la terrible crisis financiera por la que atraviesan los Estados Unidos de América, que ya repercute en toda la economía mundial, y también el consiguiente retraso en las llamadas Metas del Milenio.

El presidente en turno de la Asamblea, el sacerdote nicaragüense Miguel D’Escoto, dijo: “Siempre son los pobres los que pagan el precio por la codicia descontrolada y la irresponsabilidad de los poderosos”. El presidente francés Nicolás Sarkozy, en la misma línea, convocó a reflexionar sobre las lecciones de esta crisis, que afecta a todos, la más grave desde la gran depresión de 1930.

“Reconstruyamos juntos —dijo Sarkozy— un capitalismo normado y regulado, en el que sectores enteros de la actividad financiera no sean dejados sólo al criterio de los operadores del mercado, donde trabajan los bancos. La función de los bancos es financiar el desarrollo económico, más que la especulación”.

Es claro que el presidente francés se refería a los tiempos en que Bill Clinton, presionado por los grandes bancos y por el entonces titular de la Reserva Federal, Alan Greenspan, se vio forzado a la desregulación en Estados Unidos para acotar la actuación de las corporaciones financieras. Esa desregulación, reclamada por la doctrina neoliberal, es la que ha conducido a la actual crisis.

George Bush, un tanto cauteloso, quiso lavarse las manos y dijo que se vio en la necesidad imperiosa del rescate. Para sonrisa maliciosa de todos, ahora se puso a defender el multilateralismo de la ONU, cuando fue precisamente él quien más desdeñó la actuación de las Naciones Unidas para proceder unilateralmente en el caso de Irak.

Evo Morales, presidente de Bolivia, fue más allá que Sarkozy. Demandó poner fin al capitalismo. El capitalismo, dijo, “es el peor enemigo de la humanidad”. En el podio de la ONU afirmó: “Estamos convencidos de que la forma de privatizar los servicios básicos es la mejor forma de violar los derechos humanos. Somos de la cultura de la vida y no de la cultura de la guerra… si queremos salvar a la humanidad, tenemos la obligación de salvar al planeta Tierra. Los pueblos indígenas vivimos en armonía con la madre Tierra”.

La Declaración de los Objetivos del Milenio es un importantísimo compromiso internacional de metas de desarrollo humano, a cumplir por cada país, que surgió en Nueva York con la reunión de 189 líderes del mundo en septiembre del año 2000; pero con resultados contabilizables desde 1990 y hasta 2015, es decir por 25 años.

Los ocho objetivos centrales fueron: 1. reducir a la mitad el número de pobres con ingresos de menos de un dólar diario; 2. lograr que todos los niños y niñas cursen la primaria; 3. eliminar la desigualdad de géneros, primero en la escuela elemental y después en todos los niveles; 4. bajar en dos terceras partes la mortalidad infantil (en la que México está vergonzosamente retrasado); 5. reducir en tres cuartas partes la mortalidad materna perinatal; 6. reducir y detener los casos de sida, paludismo y otras enfermedades graves; 7. hacer efectivos los principios del desarrollo sustentable y revertir el deterioro ambiental, y 8. atender de manera prioritaria a los países menos desarrollados, sin costas o en islas dispersas.

Estos son los temas de lo que, en la terminología de las Naciones Unidas, se llama la “baja política”, es decir los problemas de base de la humanidad misma; o, si se prefiere, los derechos humanos básicos, tales como la defensa del ambiente, el combate a la inequidad y la pobreza, la mortalidad infantil y materna, la igualdad de los géneros, la educación elemental y la capacitación para el trabajo, los empleos bien remunerados (la ONU les llama decentes), la protección sanitaria universal, la no discriminación y otros muchos temas que ahora se engloban en el concepto de “seguridad humana”.

Los temas citados hay que distinguirlos de los que en la ONU se conocen como “alta política”, como el armamentismo, la soberanía de los Estados y la autodeterminación de los pueblos, las fronteras seguras, las invasiones militares, las armas nucleares y otros que se cubren fundamentalmente en el Consejo de Seguridad.

Por lo pronto, en la Asamblea General, Michelle Bachelet, presidenta de Chile, ante la idea fija de cómo rescatar a los ricos con 700 mil millones de dólares, les dijo: “La avaricia e irresponsabilidad de unos pocos, combinada con la negligencia política de otros, han hundido al mundo en una situación de gran incertidumbre… un mundo mejor es posible”.

http://www.milenio.com/node/87553

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