Pedro Echeverría: Presupuesto público anual al gusto de los dueños del capital

1. Para definir o caracterizar a un gobierno importa poco o nada (a pesar del acendrado presidencialismo mexicano que viene desde los años treinta) que el presidente de la República sea alto o bajo, guapo o feo, homosexual o muy macho; basta con saber de dónde vienen los dineros que hacen posible el presupuesto público y en qué ramas se distribuyen para ser usado.


¿Quiénes aportan el mayor porcentaje con el que se integra el presupuesto anual? ¿Viene esencialmente de productos de capital, es decir de los negocios empresariales o de los productos del trabajo, es decir, de lo que debería corresponder a los trabajadores? Una vez integrado, ¿cómo se distribuye, en dónde y en qué se gasta? Se piensa y se cree que quien más gana y más riqueza posee debe pagar más y quien gana poco o nada debe recibir mayores apoyos. Pues no, es al contrario.

2. Cuando empieza a planearse el presupuesto público de antemano se descarta una reforma fiscal que signifique que los que más ganan y más tienen paguen más porque los gobiernos del PRI, sobre todo los del PAN, son gobiernos al servicio de los empresarios, de los grandes inversionistas mexicanos y extranjeros. ¿Qué argumento usa el gobierno para justificar que los poderosos dueños del capital paguen poco, nada o les devuelvan lo que pagaron? Pues simplemente que hay crearles las mejores condiciones para garantizarles ganancias y así evitar que se vayan a invertir en otro país. Por ese motivo les permiten pagar salarios miserables a los obreros y evitan que se creen sindicatos que los enojen. El mejor ejemplo son las grandes empresas maquiladoras que instalaron en México desde los ochenta como verdaderos centros de esclavitud.
3. En tanto que en la mayoría de los países los millonarios que ganan más y tienen más dinero y propiedades están obligados a pagar del 20 al 50 por ciento de sus ganancias en contribuciones para el presupuesto público a fin de que éste sirva para la creación de escuelas, profesores, hospitales, médicos, comunicaciones y transportes, viviendas baratas, etcétera, en México los inversionistas apenas pagan del 10 al 13 por ciento cuando pagan, pues un porcentaje muy alto de esos grandes ricos se pasan la vida haciendo trampas con “eficientes” contadores que los ayudan a demostrar que no obtienen ganancias. Se acaba de denunciar el descubrimiento de una pérdida de 50 mil millones de dólares en beneficio de empresas mexicanas que han ocultado sus ganancias. Casos que se repite en México de manera ordinaria y permanente.
4. Mientras tanto, de manera paralela, a miles de millones de trabajadores con bajos y miserables salarios se les obliga a contribuir con su trabajo, así como mediante pagos directos e indirectos de impuestos a un presupuesto público que al distribuirse apenas les tocan migajas bajo la mesa del gran banquete empresarial. A los trabajadores se les obliga a pagar el mayor porcentaje para el presupuesto público y a cambio de ello reciben servicios públicos muy deficientes, tales como hospitales con carencia de camas, enfermeras, médicos, medicinas, instrumental quirúrgico o escuelas carentes de edificios, profesores, espacios y demás condiciones para una buena educación. ¿No es acaso el presupuesto una forma más de burlase de los trabajadores queriéndoles ver la cara de tontos, mientras los ricos pagando poco reciben todos los beneficios?
5. Es risible y, hasta repugnante, ver (como en el mercado) cómo los partidos y sus legisladores piden y regatean algunos miles de pesos para un ramo quitándoselo a otro como si con esas medidas mejoraran las cosas. En vez de que las izquierdas con concentraciones masivas obliguen al gobierno y a los legisladores a destinar al gasto social, a los campesinos, a la salud, a la educación, etcétera los más grandes porcentajes, como si estuvieran en el mercado gritando “quién da más” buscan esconder la necesidad de una profunda reforma fiscal progresiva donde los inversionistas tengan la obligación de pagar de acuerdo a sus millonarias ganancias y no se dediquen a hacer Teletones, Juguetones y demás actividades asistenciales que sólo buscan evitar el pago de impuestos.
6. Si los inversionistas, los grandes multimillonarios, pagaran los impuestos que les corresponden (como en otros países) tendríamos el doble del presupuesto público. Habría dinero para todo. Pero los gobiernos priístas y panistas, al actuar como representantes empresariales, han querido imponer impuestos a todos para ayudar al enriquecimiento mayor de unas cuantas familias que cuando más entregan el 10 por ciento. ¿Con qué argumentos se evitan gravar artículos suntuarios como los caros automóviles, los aviones, los lujosos viajes turísticos o las joyas por ejemplo? Simplemente porque son fuentes de empleo y suelen pagar impuestos. Siempre contará la poderosa burguesía saqueadora de las riquezas del país con los argumentos necesarios para justificar sus privilegios y con los legisladores del PAN y el PRI para defenderlos.
7. Por eso el presidente ilegítimo Felipe Calderón propuso ayer a la Cámara de Diputados un incremento al presupuesto de seguridad y justicia de 39 por ciento en términos nominales con respecto al del año pasado. Argumentó que este problema representa el “principal desafío” para el país. Al entregar ascensos a 2 mil uniformados y reconocimientos a elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) en las instalaciones de la corporación, pugnó por la aprobación de esta propuesta e insistió en su llamado a los gobiernos estatales y municipales a que trabajen con la Federación para acabar con el cáncer de la delincuencia. En lugar de destinar la mayor cantidad del presupuesto para resolver problemas directos y urgentes de la población la política calderonista se encamina a militarizar más al país.
8. Luego de la firma del Acuerdo de Seguridad, el Ejecutivo presentó un balance de las acciones realizadas desde la firma del citado documento y señaló que las fuerzas federales han detenido a 35 secuestradores y tres bandas, y liberado a 338 personas plagiadas en esta administración. Pero no dijo cuantos policías y militares han muerto ni tampoco habló de los asesinatos sufridos por personas inocentes. Como este ejemplo de desvío presupuestal se han dado mucho más, sobre todo aplicando el subejercicio presupuestal en rubros como salud y educación a pesar de las grandes necesidades de presupuesto que se registra en esos sectores. La discusión y la aprobación del presupuesto público son un nuevo engaño y manipuleo al pueblo. Se espera que el FAP movilice a la población y no caiga en las prácticas de mercadeo.
* Argenpress

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