Pancracio Celdrán Gomariz: Contra el enojo… ¡insulte!

DIANA VÁZQUEZ

MADRID.- Si alguien lo ha hecho enojar, no se limite, insulte. Pero antes, no se olvide de consultar ‘El gran libro de los insultos’, en donde encontrará más de 10.000 adjetivos calificativos para remediar su ira.

Y es que, según el doctor en Filosofía y Letras Pancracio Celdrán Gomariz, autor de esta obra, el insulto está justificado porque funciona como una válvula de escape.

“El insulto es un arma positiva porque se actúa desde la defensa pero se evita la violencia física, se pasa de los golpes. Claro que el insulto es positivo cuando no es gratuito, cuando está cargado de razón”, ha dicho en entrevista para elmundo.es.

Ha agregado que es válido insultar, ya sea como acto de justicia o como un acto de caridad. “Si hay alguien que es imbécil se le debe decir: no sea usted imbécil, mejórese. Es un acto de compasión”.

La esfera de los libros ha publicado recientemente este libro que recoge el trabajo de 40 años de investigación de Celdrán, y que, en sus más de 1.000 páginas, ha recolectado la jerga ofensiva del mundo hispanoparlante.

“Las ventajas de este gran diccionario son que la etimología de los insultos está investigada y explicada; se muestra el uso del insulto, según una autoridad, y se detalla su evolución”, ha detallado el también catedrático.

Para quienes abusan del elogio, Celdrán ha incluido unos 400 insultos como adulador, arribista, chinchorreo o trepa; para los que abusan del alcohol, se encontrarán palabras como colocati o borracho; para quienes presumen, fanfarria, baladrón, bravucón o fantasma.

Así, a quienes quieran cultivar sus adjetivos insultantes para todo tipo de ocasión, ya sea por necesidad o por originalidad, será necesario recurrir a ‘El gran libro de los insultos’, en donde el chiquilicuatre, será definido como “zascandil, don nadie, mequetrefe o pelanas”.

México, el corazón del insulto

Dice una popular canción de Paquita la del Barrio: “Alimaña, culebra ponzoñosa, desecho de la vida, te odio y te desprecio. Rata de dos patas te estoy hablando a ti porque un bicho rastrero, aun siendo el más maldito, comparado contigo, se queda muy chiquito”.

Con esta picardía que caracteriza a los mexicanos, no extraña que el país azteca sea el más rico en insultos de todo el mundo hispanoparlante.

“México es el corazón del insulto. Los insultos más creativos, los más graciosos son los de México. Incluso, morfológicamente los insultos de origen prehispánico suenan a insulto, aunque no se conozca su significado”, ha dicho el escritor.

Esto, sin olvidar la influencia que los andaluces, extremeños y castellanos ejercieron durante la conquista y la colonia.

Celdrán, quien ha alimentado su investigación en los diversos países por los que ha transitado, ha asegurado que aún tiene material para, por lo menos, tres libros más.

“El insulto es una especie de psicografía, de la radiografía del alma, del interior de la persona porque, a diferencia del elogio, refleja justamente lo que se siente, por eso los insultos seguirán aumentando y evolucionando”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/05/23/cultura/1211559893.html

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