Néstor Núñez: Un dislate llamado Kosovo

Para Washington y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el desmembramiento de la añeja Yugoslavia es algo así como lo que en ciertos planes de trabajo se denomina “tarea permanente”.

La desarticulación territorial mediante al azuzamiento de los nacionalismos con apego a Occidente ha sido un arma proverbial del imperio…y llegó el turno a la provincia serbia de Kosovo, donde efectivos otanistas se despliegan desde 1999, luego de violentos bombardeos contra Belgrado y otras ciudades.

La iniciativa fue puesta en manos de los grupos de descendencia albanesa, los titulados por la prensa “albano-kosovares” proclives al desmembramiento y a una posible incorporación futura a lo que algunos llaman, a la usanza de siglos anteriores, “La Gran Albania”, a lo cual suman altos niveles de compromiso con Washington y sus aliados de Europa.

Con el corte territorial yugoslavo el imperio logra varios objetivos. Por una parte, coarta la influencia de una Serbia que desdeña alianzas con la Casa Blanca y se acerca a Rusia, y a la vez afianza el cinturón que intenta bloquear a Moscú como en los “tiempos alegres” de la Guerra Fría.

En consecuencia, el gobierno de George W. Bush no perdió un minuto en reconocer la unilateral independencia de Kosovo, al igual que buena parte de sus congéneres del Viejo Continente, como inequívoca fórmula de presión ante el centellante desacuerdo ruso-serbio y las inmediatas protestas de buena parte de la comunidad internacional.

Las reservas son enormes. El presidente Vladímir Putin fustigó desde la capital moscovita la jugarreta divisionista, en tanto Belgrado se convertía en un hervidero humano que cercaba sedes diplomáticas occidentales y provocaba el apresurado retiro de los personales diplomáticos de varias de esas dependencias. Era la reacción lógica ante un golpe bajo y a la vez sumamente peligroso.

Altos jefes militares rusos advirtieron también sobre el desequilibrio que la decisión unilateral de los albano-kosovares implica en un escenario explosivo como los Balcanes, y algunos gobiernos europeos empiezan a admitir que se abren serios riesgos en el Viejo Continente, si el aliento al separatismo empieza a extenderse.

En efecto, territorios como el español, el británico, el italiano, el francés, y los de varios estados del este de Europa, guardan viejas rencillas y aspiraciones separatistas, hasta ahora ahogadas y controladas, incluso con el uso de una nada disimulada represión.

Corsos, escoceses, gitanos, etarras, sicilianos y otros grupos étnicos y regionales, tienen largas historias de intentos separatistas e independentistas, y el impulso de Washington y buena parte de la Unión Europea a los albano-kosovares es un incentivo a tales aspiraciones.

Nada, que el fuego merodea los polvorines a manos de quienes en su prepotencia no calculan el alcance de sus desmanes.

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=052494&Parte=0

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Filed under Blogroll, Columns, Politics, Resistance

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