Edgar González Ruiz: La discriminación en los tiempos de Fecal

Dando por inexistente el estado laico en México, hay jerarcas católicos que están persiguiendo judicialmente a sus críticos, tratando de obligarlos, como en la época de la Inquisición, a pedir perdón por su irreverencia, so pena de ir a la cárcel por la vía de cualquier triquiñuela legal, para lo cual los obispos cuentan con una legión de leguleyos.
Uno de ellos es el actual director jurídico de la Secretaría de Salud, Bernardo Fernández del Castillo, viejo militante derechista, cuyo despacho privado atiende asuntos del Arzobispado de México. Tramposamente, dicha secretaría ha pretextado que dicho funcionario no es empleado del mencionado y que “no ofrece trabajo personal alguno” a través de él, pues no es trabajador sino dueño del mismo.
Tan indignantes como esas situaciones son los trucos que jerarcas como el cardenal de México, Norberto Rivera, usan para perseguir a sus críticos. El año pasado, algunas personas se manifestaron ante Catedral exigiendo respeto al estado laico y castigo a los curas pederastas.
Rivera, quien ha sido acusado de cómplice de al menos un cura pederasta, arremetió a bordo de su camioneta blindada contra los manifestantes, lastimando a una de ellas, la señora Julia Klug. Las autoridades no hicieron caso de una demanda que ella inició contra el jerarca a raíz de esos hechos, pero sí dieron curso a una de Rivera contra ella, nada menos que por “agredir” su camioneta (pues considera sagrado el blindado en que transita) y, aunque parezca increíble, nada menos que “por discriminación”.
Desde hace tiempo minorías sexuales y religiosas han estado pidiendo a las autoridades garantías contra la discriminación que a favor de la Iglesia Católica, o por influencia de viejos prejuicios (como en el caso de la ancestral homofobia), practican algunas autoridades o empresarios o empleados.
Tramposamente, los jerarcas y sus abogados le cambian el sentido a esas disposiciones hasta hacerlo completamente opuesto del original, para alegar que quien pida respeto al estado laico está “discriminando” a la jerarquía católica, porque ella no piensa así. Es decir, quieren imponer como regla que criticarla es “discriminarla”, y alegan también las críticas contra Rivera deben entenderse como motivadas por el hecho de ser católico, y por lo tanto, como “discriminación religiosa”.
Es una trampa que el clero nos está tendiendo a todos, si no somos solidarios contra los ahora agredidos y perseguidos por la jerarquía. Entre los grupos que han sido atacados por ella se cuenta la llamada Iglesia de la Santa Muerte, que rinde culto a la muerte, lo cual aunque nos pueda parecer extraño, debe respetarse de acuerdo con libertad de creencias.
Usando a Carlos Abascal, activista de la ultraderecha que el sexenio pasado fue secretario de Gobernación, la jerarquía logró que las autoridades le quitaran el registro a la Santa Muerte, para lo cual Abascal alegó que su teología y nomenclatura era inconsistente, como si él debiera aplicar no las leyes civiles sino los dogmas religiosos.
Una y otra vez, la Iglesia de la Santa Muerte ha sido objeto de campañas difamatorias por parte de funcionaros del Arzobispado, quienes la consideran un culto “diabólico” y “criminal” y fomentan la discriminación contra sus adeptos, por lo cual dicha iglesia los ha denunciado ante el el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred.
Hugo Valdemar, vocero del Arzobispado y uno de los denunciados, ha respondido a ese recurso en forma prepotente, diciendo “le tiene sin cuidado” y tildando de “ignorantes” a los responsables de la Santa Muerte, porque el Conapred depende de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y esa instancia, dijo recientemente, no tiene ninguna injerencia ni “incumbencia” sobre la Iglesia católica.
En todo caso, la CNDH actualmente está al servicio de la jerarquía católica, pues su responsable es el abogado José Luis Soberanes, militante católico desde hace muchos años, y quien forma parte de una red interamericana contraria al estado laico: el llamado “Consorcio Latinoamericano de Libertad Religiosa”. Por añadidura, Soberanes, junto con el procurador de la república, promovió la revisión de la despenalización del aborto en la ciudad de México, pues como católico conservador, está empeñado en encarcelar a las mujeres que aborten, en lugar de proporcionarles ayuda médica para que lo hagan de manera segura.
Aliados del gobierno y del clero, los “grandes” medios de comunicación, defienden a los ensotanados y satanizan a los disidentes políticos y religiosos, lo que facilita enormemente la persecución que quiere instaurar la jerarquía.
El pasado viernes 15, a sólo dos días de que el clero lleve a cabo manifestaciones pidiendo que se castigue a las mujeres que abortan, tuvo que presentarse Klug ante las autoridades judiciales, pero no lo hicieron los leguleyos del cardenal, quienes por vía telefónica, hicieron saber en los tribunales que si Julia les pedía perdón públicamente, ellos retirarían los cargos, bastante ridículos, que lanzaron contra ella.
Valientemente, y al contrario que otros militantes “de la izquierda”, Julia se negó a retractarse, dando con ello inusitado ejemplo de civismo y valentía. En nuestro país contamos con la medalla Belisario Domínguez, el legislador que en 1913 fue asesinado por el dictador católico Victoriano Huerta, por haberse atrevido a decirle sus verdades mientras que los periódicos de la época, lo mismo que la jerarquía católica, desde el Papa hasta muchos curas se deshacían en elogios para el “excelentísimo señor presidente”, igual que hacen hoy los obispos con Felipe Calderón, Fecal.
En la ignominia que prevalece hoy en México, la medalla Belisario Domínguez no ha premiado la valentía y la conciencia cívica, sino el oportunismo y la represión, de tal suerte que el poder fecal se la otorgó al médico y exfuncionario Jesús Kumate, como premio a su actitud tan incondicionalmente oficialista que lo llevó al extremo de unirse a las huestes fanáticas de la organización antiabortista Provida.
En la persona de Julia, el clero nos está amenazando a todos, pues siente que por tener al gobierno incondicionalmente de su parte, cualquier razón que esgrima, aún la más absurda (entender la crítica como “discriminación”, o “agredir” un blindado que nos atropella) le parece ya infalible, y lo es para el gobierno derechista y para los medios a su servicio.

* Sendero del Peje
* http://senderodelpeje.blogspot.com/2008/02/perverto-quiere-que-le-pidan-perdn.html

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