Monthly Archives: January 2008

Emir Sader: Por la paz en Colombia

La liberación de los primeros rehenes es un acto que debe ser saludado desde diversos puntos de vista. En primer lugar, porque recuperaron su libertad personas que habían estado recluidas durante varios años, aisladas del mundo y de sus familiares. Es un gesto humanitario que debe ser saludado como tal, con los debidos agradecimientos a todos los responsables, entre ellos y en primer lugar al presidente venezolano Hugo Chávez, luego a los representantes de gobiernos como los de Argentina, Cuba y Brasil, entre otros, por su apoyo.

En segundo lugar, porque Colombia es uno de los epicentros de la “guerra infinita” de EU y por primera vez este país deja de ser agente de la guerra para convertirse en mediador de eventuales procesos de paz. El mecanismo ya viciado impide éxito en diversos casos, el más largo de los cuales es Palestina.

Ni en Palestina ni en Irak ni en Afganistán ni en Colombia parecían prosperar iniciativas de resolución pacífica de los conflictos llevadas a cabo por Washington.

Es una buena sugerencia para que otros busquen soluciones o al menos alternativas que avancen en la dirección de la solución pacífica de los conflictos en el mundo. Una posibilidad para que gobiernos progresistas, y especialmente el Foro Social Mundial, busquen demostrar que “otro mundo es posible”, otras formas de superar la política de militarización de los conflitos de parte de la potencia imperial estadunidense.

En el caso colombiano se trata de no detenerse en la liberación de los detenidos de una parte y de otra, aunque éste sea el próximo paso concreto, que servirá de poco, si siguen en acción los paramilitares, si el ejército sigue atacando a campesinos, si siguen los secuestros; en fin, si la guerra sigue. De ahí que la propuesta de Hugo Chávez –promover una negociacion política que permita terminar con la guerra y replantear la relación del gobierno de Colombia con las FARC y el ELN en el plano político– sería un objetivo fundamental para que Colombia cierre ese capítulo duro de su historia que tantos sufrimientos causa a su pueblo, para que América Latina deje de tener un epicentro de las “guerras infinitas” del gobierno estadunidense, para que no se entorpezcan las relaciones entre los gobiernos del continente por esa guerra.

Y, finalmente, para que se sepa que se pueden resolver los conflictos sin apelar a la guerra, a la violencia, a la militarización, para lo cual es necesario tener gobiernos con iniciativa, audacia y compromiso para arribar a soluciones favorables al bienestar de nuestros pueblos, como ha sido el caso de Venezuela. Perderían los que apuestan a la violencia y a la guerra para ganar los conflictos; esto es, los fabricantes de armamentos, los que viven de eso en Colombia.

Ha llegado el momento de constituir una especie de Grupo de Amigos de Colombia con los gobiernos que han participado con éxito en esta primera negociación, tanto los latinoamericanos como los europeos, porque queda claro que esa acción tiene legitimidad y posibilidad de éxito.

La cuestión colombiana es un problema de los colombianos, pero se ha visto que el apoyo internacional tiene buenas posibilidades de éxito y apoyos internos e internacionales, además de que puede representar un nuevo hito en este comienzo de siglo, todavía dominado por las “guerra infinitas” del imperio.

América Latina puede dar al mundo el ejemplo de que puede resolver sola, de forma pacífica y justa, el conflicto colombiano.

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Carlos Montemayor: Las FARC y el terrorismo

El viernes de la semana pasada, en un discurso ante el Poder Legislativo de su país, el presidente venezolano Hugo Chávez se atrevió a plantear como una solución política el reconocimiento a las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC) como fuerzas beligerantes. Las reacciones nacionales e internacionales fueron en su mayor parte previsibles.

De inmediato, por ejemplo, el gobierno de Colombia rechazó la propuesta de reconocimiento de las FARC como fuerza beligerante e insistió en la solución militar para extirparlas como “un cáncer” a fin de que en 2010 Colombia se convierta en “un país sin terroristas”. En círculos políticos colombianos, la iniciativa de Chávez fue cuestionada incluso por constituir una intervención en asuntos internos colombianos. El portavoz del Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos, Sean McCormack, rechazó el 14 de enero la propuesta de retirar de la “lista de organizaciones terroristas” a las FARC, y la gobernante alemana Angela Merkel fue de la misma “escéptica” opinión un día después.

Interesante planteamiento el del presidente Chávez no por imposible de realizar, sino por la importancia de poner en la mesa de debate nacional e internacional el sesgado y utilitario concepto de “terrorismo” y descubrir otras capas de la realidad social en el mundo actual. Particularmente cuando la “injerencia internacional” de nuestros días no se origina en los círculos terroristas, sino en los financieros.

La senadora colombiana Piedad Córdoba expresó, por su parte, el 13 de enero, que “la gente tiene que entender que efectivamente las FARC son un ejército, son un sujeto político en el país, son una realidad política y no podemos olvidarnos de eso, porque en esa medida y de esa manera no vamos a lograr lo que queremos, que es la liberación de todos los compañeros”. El argumento es relevante: “son un sujeto político en el país, son una realidad política”. Ésta es la dimensión que varios gobiernos en el mundo tratan de eliminar, ocultar o distorsionar en procesos sociales de oposición o en movimientos de resistencia a ocupaciones territoriales de fuerzas extranjeras. No es difícil observar que en Chechenia, Irak, Palestina, Pakistán o Colombia, por poner algunos ejemplos, hay una práctica de descalificación política utilitaria a movimientos y procesos sociales. La petición de reconocer a las FARC en Colombia como fuerza beligerante se relaciona con numerosos casos de muchos países del mundo, incluido México.

En julio de 1997 fueron divulgados en el semanario Proceso algunos documentos de Inteligencia Militar, en uno de ellos, en una tarjeta dirigida al secretario de la Defensa, se lee lo siguiente:

“Entre los años 1991-1992 acudió a la Secretaría de la Defensa Nacional (EMDNS5) el doctor Alberto Zékelly, en ese entonces funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con la pretensión de que esta dependencia mostrara su acuerdo para que nuestro país suscribiera el protocolo II adicional a los convenios de Ginebra, que regula conflictos armados de carácter interno. Esta secretaría estuvo en desacuerdo por considerar que con la firma de ese protocolo se ponía en riesgo de afectación la soberanía del país y se abría la posibilidad de una injerencia externa que en un caso determinado, incluso tratándose de bandas de narcotraficantes, pudieran alcanzar un estatus beligerante y, en consecuencia, acogerse al derecho internacional. Ante esta negativa, el doctor Zekelly propuso que se accediera a una petición de la Cruz Roja Internacional para abrir una oficina en México. Esta secretaría también se mostró contraria a esta pretensión.”

Queda claro que la Secretaría de la Defensa se opuso a que México firmara el protocolo II adicional a los convenios de Ginebra porque había detectado la presencia del grupo armado que después conoceríamos como EZLN. La firma del protocolo favorecería, en términos militares, al grupo armado antes aun de lanzar una declaración de guerra. Pero el otro argumento era peculiar: tal firma pondría en riesgo de afectación nuestra soberanía por facilitar la injerencia internacional. El planteamiento es contradictorio no sólo por la “injerencia” que México padecía ya desde ese momento con los organismos financieros internacionales, sino por este simple hecho: que el ejército esté actuando cada vez más a fondo en la lucha antinarcóticos es resultado ya de una injerencia internacional.

La ley estadunidense definió el terrorismo como la “violencia premeditada, políticamente motivada y llevada contra objetivos no combatientes por grupos subnacionales o agentes clandestinos” y el terrorismo internacional como el “que involucra a los ciudadanos o el territorio de más de un país”. En septiembre de 2001 el Departamento de Estado dio a conocer en Estados Unidos el Informe global sobre terrorismo, que identificaba a 29 organizaciones terroristas en todo el mundo. De ellas, 14 eran de tendencia extremista islámica y contaban con algún tipo de apoyo abierto o encubierto de gobiernos de países como Afganistán, Siria, Líbano, Irán o Libia.

El informe del Departamento de Estado presentaba en las fichas de cada una de estas organizaciones su descripción, sus principales actividades, su fuerza estimada, su área de operaciones y sus apoyos externos. Las organizaciones consideradas terroristas eran básicamente de fundamentalistas islámicos y de extrema izquierda. Incorporaron en la lista a organizaciones como las FARC, de Colombia, ETA, de España, e IRA, de Irlanda.

Según ese informe las organizaciones fundamentalistas islámicas habían aumentado su actividad por el estallido de la violencia en el conflicto palestino- israelí en septiembre del año 2000, dato relevante porque el documento apuntó que la mayoría de ellas tenían a Israel y a Estados Unidos entre sus principales blancos. Es decir, el rasgo que tipifica a las organizaciones que Estados Unidos considera terroristas no es “el terror” o daño que producen a grupos no combatientes, sino la descalificación política con que se les proscribe.

En abril del año pasado consideramos una forma de modernización de las leyes en México reconocer el delito de terrorismo como una realidad mundial de cuyo riesgo debemos precavernos, a sabiendas de que el término terrorismo no es resultado, en términos reales, de un análisis social, sino que proviene de una descalificación política utilitaria. En México se pretende asimilar el concepto de terrorismo a los grupos que emprendan ciertas acciones “que produzcan alarma, temor o terror en la población o en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad para que tome una determinación.”

Resulta peligroso referirse al terrorismo como una fuerza que busca “presionar a la autoridad para que tome una determinación”. La parte riesgosa es la tentación de confundir el término terrorismo con la inconformidad social. En la base de esta tentadora confusión está la explicación de las reacciones inmediatas de los gobiernos colombiano y estadunidense de rechazar el reconocimiento de las FARC como fuerzas beligerantes. También la reacción extrema de César Gaviria, hoy líder del Partido Liberal: “Las afirmaciones del presidente Chávez constituyen un grave quebrantamiento de la Carta Democrática Interamericana”. Curiosa reacción, sobre todo ahora que en México y en el continente entero han venido presionando a todo tipo de autoridades, con magníficos resultados, las elites financieras e industriales de nuestros países, el sistema bancario (que en nuestro caso ha dejado de ser mexicano), los consorcios trasnacionales, los gobiernos de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Ante esta presión real para que las autoridades tomen “una determinación”, la presión de “los terroristas” parece una broma.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/01/17/index.php?section=opinion&article=018a1pol

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Bilhá Calderón: Carta a Mario Marín

Puebla de Zaragoza a 15 Enero 2008

Mario Plutarco Marín Torres
Gobernador del Estado de Puebla
P R E S E N T E

Venimos hoy a decirle que nos ofende, que este besamanos politico es una afrenta a la dignidad de un pueblo al que usted con tanta desfachatez y cinismo dice gobernar. Mujeres y hombres nos reunimos hoy para decirle que usted no nos representa, que su informe de obras, inauguraciones de banquetas y crecimiento de espectaculares es una burla. Se le olvida, que ser gobernador no consiste en hacerle de maestro de obras ni de gerente a las empresas amigas. Ser gobernador tiene más chiste que ejercer el poder para especular con tierras, para permitir la tala indiscriminada de árboles, permitir la construcción irregular y la destrucción del patrimonio histórico o proteger desde el poder a redes de criminales; no, de eso no se trataba. Los poblanos exigimos a un gobernador que nos represente con autoridad moral, de la cual usted adolece.
Sus acciones nos avergüenzan. Su sola presencia en este recinto, que debería ser el lugar donde se representan los intereses ciudadanos, nos ofende.
Hemos venido a recordarle que la pobreza y el abandono de nuestras comunidades son resultado directo del mal manejo de nuestros impuestos. Que nuestros caminos se caen a pedazos, las carreteras se rellenan con tierra y piedras, si se llegan a rellenar. Que la educación en Puebla es de las peores en el país, maestros mal pagados y mal capacitados abundan, nuestros infantes deben asistir a clases en instalaciones que no tienen mantenimiento, en salones con demasiados alumnos, o sin salón. Le recordamos que Puebla es nido de corrupción e impunidad, con una burocracia carísima y una población desnutrida y enferma. El abandono del campo y la migración hacia Estados Unidos aumenta por la falta de apoyos al campo. Aquí en Puebla, es alarmante la cantidad de discapacitados y enfermos que no pueden recibir tratamiento adecuado cuando en las clínicas no existen las medicinas necesarias o sólo se reparten recetas. Y eso es resultado de su administración deficiente. Usted ha olvidado a los ciudadanos, olvidó su papel como funcionario público y se ha convertido en un sirviente del poder, coleccionista de lealtades, su trabajo se ha reducido a comerciar con el hambre y la misera de un estado rico en recursos naturales y gente trabajadora.
Los tres años de su gobierno estan marcados por el despilfarro de nuestros recursos, empleados en limpiar una imagen que pasará a la historia del estado y del país como símbolo de la impunidad y protección al crimen organizado: porque sí, defender a pederastas desde el poder es un crimen.
A este tercer informe de gobierno, aún hay preguntas sin contestar: una de ellas es el atropello a Lydia Cacho. Queremos que sepa que si la Suprema Corte de Justicia ha sido cómplice en el agravio, los ciudadanos no olvidamos, que el Supremo Tribunal de la Historia no lo va a exculpar. Usted, Mario Marín pasará a la historia como el corrupto, el protector de pederastas, como el hombre que desde el poder mandó a “dar de coscorrones’ a una periodista que se atrevió a denunciar una infamia.
Nosotros, los ciudadanos, nos sentimos hoy obligados a mostrarle nuestro repudio. Le decimos, desde aquí, que la dignidad, el buen gobierno y el respeto del pueblo no se compran ni con spots ni con encuestas a modo. Los ciudadanos le decimos, desde aquí, que no nos engaña: que tenemos claro que hoy pronunciará una serie de cifras que no son la realidad del Estado, que recibirá aplausos de quienes, previa invitación, asistirán a un evento lleno de falsedad y autoelogios. Sin embargo, sentimos que es nuestra obligación moral decirle, que estamos indignados, que estamos molestos y ofendidos por su falta de respeto.
www.poblaner�as.com
Le venimos a decir que no olvidaremos. Usted, Mario Marín, no ha sido, ni es representante de los ciudadanos poblanos. Usted, Mario Marín es culpable de hacer mal uso del poder y nosotros no lo exculpamos.

Bilhá Calderón

* Leido frente al Congreso del Estado de Puebla

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Matteo Dean: Los dictadores que sirven y los que no

A principios de diciembre se llevó a cabo la esperada Cumbre de Lisboa, que reunió a los 27 países de la Unión Europea (UE) con los 52 de la Unión Africana. El histórico encuentro, que sigue al primero que se realizó en 2000, abarcó varios aspectos de la relación bilateral entre los dos continentes, incluyendo el tema migratorio. Bajo el esquema europeo de frenar la migración ilegal y promover los canales legales de entrada a la UE, las negociaciones han tenido un curso absolutamente contradictorio. Si por un lado se quería reconocer el papel de la Unión Africana cual sujeto de igual dignidad e importancia frente a la UE, por el otro, los europeos fueron tejiendo relaciones bilaterales con cada país, según criterios de urgencias y debilidad de la contraparte.

Caso ejemplar de esta situación es sin lugar a dudas la posición del coronel Muamar Khadafi, gobernante de Libia. Si en otros casos la UE ha podido jugar libremente el papel de quien tiene el cuchillo –económico– por la parte del mango, con Libia el trato ha sido distinto. La relación entre Khadafi y la UE tiene historia. Los atentados terroristas en Berlín e Inglaterra, los embargos económicos y militares, los diálogos secretos entre Italia y Libia a partir de 2002, la relación del Parlamento Europeo en 2005, la visita secreta del pasado mes de mayo a Libia de la agencia de migración Frontex, son las etapas de esta relación difícil y contradictoria. Con el aumento de los flujos migratorios de África hacia Europa, Libia ha asumido un papel fundamental por ser uno de los principales países de tránsito de los miles que cada día se asoman a las costas mediterráneas en el riesgoso intento de cruzar a costas europeas. Pero no sólo eso. Khadafi ha procurado en los años 90 hacerse de un liderazgo en la Unión Africana, logrando la legitimidad de esta institución. Con el argumento panafricano, lanzado al rescate de la dignidad del continente, ha conquistado el puesto de líder moral, pero sobre todo político de esa África que quiere contar en el panorama global.

A cambio, con tal de conseguir la cooperación en el tema migratorio –más ciertas prerrogativas sobre los recursos libios–, la UE le ha reconocido ese papel, rescatando la manchada reputación del líder norafricano. Perdonados los atentados terroristas que ensangrentaron Europa entre los 80 y los 90, levantados los embargos económicos que de ellos derivaron, olvidado el reporte que el Parlamento Europeo presentaba en 2005 y que denunciaba graves violaciones a los derechos humanos en Libia –en particular hacia los migrantes–, la UE en Lisboa terminó de legitimar a Khadafi, confirmándole, por si hacía falta, como el primero y más importante interlocutor para la UE en África, papel que le confiere no sin antes haber aceptado su peculiar posición.

No son viejas sus declaraciones en las que advertía a Europa que de no resolver los problemas de los países pobres había poco que esperar además de migración y terrorismo. ¿Amenaza? ¿Provocación? No, simplemente definición de posiciones. Porque si bien es cierto que parece que Khadafi dejó definitivamente en el pasado ciertas prácticas, lo cierto es que consiguió los objetivos económicos y políticos dejando partir a los migrantes de sus costas.

Terminada la Cumbre de Lisboa, el líder libio siguió con sus declaraciones. En París no tuvo empacho alguno en contradecir al presidente Nicolas Sarkozy al declarar que Francia no tiene legitimidad alguna para hablar de la falta de respeto a los derechos humanos en Libia, cuando los migrantes africanos son maltratados en territorio galo. No se preocupó de medir sus declaraciones acerca de Darfur cuando afirmó que no permitirá que nadie se entrometa en Sudán –de sus amigos en el gobierno–, desmintiendo al primer ministro italiano Romano Prodi, que tan sólo dos días antes había dicho lo contrario. Muamar Khadafi es definitivamente una figura fuerte –que no ha perdido el tono desafiante que tantos problemas le ha causado–, sin dejar de ser el líder autoritario y represivo que Libia ha conocido en los pasados 30 años y que bien sabe aprovechar lo que tiene: pobreza, la de su gente y la de los migrantes.

Por otro lado, no dejan de saltar las contradicciones de la UE. Inglaterra deserta de la cumbre, en medio de gran clamor mediático, por la presencia de Mugabe, presidente de Zimbabwe, conocido internacionalmente por los abusos de que es promotor en su país, pero rescata y legitima a Khadafi, igualmente responsable de no respetar los derechos humanos en su país. Contradicciones –no las únicas– que se convierten en hipocresía al considerar los miles de muertos en las fronteras europeas desde que cayó el Muro de Berlín: 11 mil 529, a los cuales hay que sumar 4 mil 134 desaparecidos. En 2007, hasta noviembre, mil 500. Números que quizá no se comparan con las muertes provocadas por los “dictadores” de las cuales los gobernantes europeos hoy se indignan. Pero son cifras que no permiten a los presidentes de los 27 países de la UE hablar de derechos humanos con tanta ligereza, puesto que el esfuerzo gubernamental para resolver la cuestión de los derechos humanos de los migrantes que se hace en el viejo continente se dirige solamente a aumentar los presupuestos militares y policiacos. Todo con tal de cultivar el sueño –para ellos– de una Europa blindada.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/01/14/index.php?section=politica&article=021a1pol

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Emir Sader: Otra Colombia es posible

Recuerdo la preocupación de García Márquez cuando veía lo que sucedía en Argentina en 1977, temiendo que Colombia se fuera a transformar en otra Argentina. Él aún no había recibido el Premio Nobel –que elevó el nombre de su país al contexto mundial– ni se daba cuenta del camino por el que se había enrumbado Colombia.

Tres décadas después, su nación continúa siendo uno de los epicentros de la “guerra infinita” del gobierno de Bush. Álvaro Uribe es producto de esa política –de los aliados más estrechos entre los pocos con que cuenta el belicismo en América Latina. Uribe fue electo bajo la promesa de ejercer con“mano dura”, de buscar una solución “a la iraquí” para Colombia, considerando que las iniciativas pacificadoras de los presidentes anteriores habían fracasado.

El país, cansado de la violencia, observó a un presidente –connivente con los grupos paramilitares y, por conducto de ellos, con los cárteles del narcotráfico– concentrar los recursos militares, puestos a su disposición por el gobierno estadunidense, en operaciones militares, supuestamente como vía para el triunfo de la democracia. El aislamiento de las guerrillas favoreció su consolidación y al igual que otros presidentes neoliberales del continente, como Fujimori y Cardoso, cambió la Constitución del país durante su mandato para relegirse –y ahora intenta conseguir un tercer mandato. Él ejecuta una política interna ortodoxamente neoliberal, sin darse cuenta del agotamiento de ésta en todos los países del continente. Llevó a la práctica una política represiva que afectó claramente los derechos democráticos de la población, contando en gran medida –como sucede con todas las políticas antipopulares en la región– con la anuencia de la oligarquía. Se aisló de los procesos de integración regional e intentó firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos; no pudo conseguirlo por las restricciones que el Partido Demócrata interpuso ante las precarias condiciones de los derechos humanos en Colombia.

Uribe no quiere que continuar el intercambio de retenidos por las FARC por prisioneros de su gobierno. Su apoyo interno depende de la satanización de la insurgencia, lo que le permite aparecer como el hombre del “orden”. Cuando se reeligió, tuvo como principal opositor a Carlos Gaviria, candidato del Polo Democrático, agrupamiento de izquierda que desbancó a los partidos Liberal y Conservador, presentándose como la mayor amenaza para el continuismo. En las pasadas elecciones municipales de octubre, el gobierno perdió en las principales ciudades con candidatos de izquierda, como Bogotá –nuevamente conquistada por el Polo Democrático–, Medellín y Cali. Se demuestra así cómo en general las políticas gubernamentales de Uribe –que apoyó a los candidatos derrotados– no cuentan con el favor popular, por lo que requiere la polarización con las guerrillas para intentar perpetuarse en la presidencia. Este gobernante nació de la violencia y sabe que su sobrevivencia depende de que ésta no termine.

La oportunidad de desbloquear la propuesta de las FARC e intercambiar presos de la guerrilla por detenidos del gobierno, revela el papel de cada régimen del continente, muestra quién quiere soluciones pacíficas, democráticas para las crisis, y quién desea perpetuar la espiral de violencia. La situación pudo ser desbloqueada gracias a la actuación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Cuando el proceso avanzaba, Uribe utilizó un pretexto secundario para excluirlo de la negociación, al comprender que la intermediación de éste había demostrado la credibilidad necesaria para que el acuerdo pudiera concretarse, al contar con la confianza de los familiares de los presos, la interlocución con las FARC, la capacidad de iniciativa y la simpatía de sectores democráticos de Colombia y varios gobiernos regionales.

Las FARC recolocaron al presidente venezolano en las negociaciones –para disgusto de Uribe–, y entregaron los detenidos a Chávez como forma de desagravio a éste, frente a la actitud excluyente del presidente colombiano. Ese primer gesto abrió el camino para que todos los presos pudieran ser intercambiados, permitiendo al venezolano confirmar su capacidad de iniciativa política y de movilización de apoyos, revelando el papel de cada actor en el continente.

En cuanto a los gobiernos estadunidense y colombiano, y a la gran prensa, hicieron todo lo que pudieron para que las negociaciones fracasaran, en tanto que mandatarios de Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Cuba y Ecuador –con apoyo europeo– alentaron activamente el proceso de pacificación y liberación de los presos de ambos lados. (La cobertura de la prensa brasileña fue vergonzosa, sin que ninguna publicación escrita enviara periodistas para reportar directamente desde Colombia). Néstor Kirchner y Marco Aurelio García (de Brasil) representaron a los gobiernos de sus países, mereciendo el apoyo de la izquierda y la simpatía de sectores democráticos, que –sin embargo– siempre siguieron pasivamente los acontecimientos.

Exhibiendo su compromiso consecuente con la pacificación, primer paso para que otra Colombia –sin violencia, narcotráfico, paramilitares o secuestros– sea posible, Hugo Chávez se dispuso a dar continuidad a las negociaciones, apelando incluso a operaciones clandestinas, con tal de conseguir la libertad de los presos.

La liberación de rehenes bifurca el destino de Colombia. Un futuro de pacificación, soluciones negociadas, democratización e integración continental, o la perpetuación del clima de violencia y de guerra. Con la primera alternativa está gran parte de los gobiernos de la región, que pueden contar con el acompañamiento mayoritario del pueblo colombiano, identificado con los familiares de los presos. Con la segunda, están Estados Unidos y el gobierno colombiano. Una solución futura de liberación de todos los secuestrados apunta a otra Colombia posible y necesaria, para su pueblo y para todo el continente.

* Traducción: Ruben Montedónico
* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/01/14/index.php?section=opinion&article=021a2pol

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Fernando Camacho Servín: La necesidad de la escritura

El principal obstáculo que enfrenta el náhuatl para fortalecerse como idioma es la creación de un estándar para su escritura, lo cual se consigue mediante un alfabeto, pero es justamente ese “pequeño detalle” el que más diferencias está generando actualmente entre sus hablantes.

Así lo explicó el lingüista nahua Refugio Miranda Sanromán, uno de los pioneros en la lucha por el pleno reconocimiento de las lenguas indígenas mexicanas.

En charla telefónica desde la comunidad hidalguense de El Ixtle, denunció que el investigador alemán Andrés Hassler ignoró los acuerdos de la primera Reunión Nacional de Nahuahablantes, realizada en 1982 en Pátzcuaro, Michoacán, e impuso su propia versión del alfabeto en la llamada Sierra Negra de Puebla y Veracruz, donde él trabaja.

En dicha cita, los asistentes decidieron adoptar un alfabeto de 18 grafías, conocido como nahua machiopamec, que comprende las letras a, ch, e, i, j, k, l, m, n, o, p, s, t, tl, y , x, u y ts.

Lo correspondiente a los sonidos b, g, f y el apóstrofo (pequeña pausa glotal entre dos letras) estaba aún por discutirse, pero Hassler “impuso” en su área de influencia la w, la th y la tz, lo cual ha generado un “gran conflicto a nivel nacional.”

“Ha habido varias reuniones, pero no se ha llegado a ningún acuerdo. No se trata de que se nos imponga un alfabeto nuevo. Nosotros no mantenemos el anterior por capricho o por ser una ‘elite’, como dice Hassler, sino porque es nuestro. Trabajé 20 años como locutor bilingüe, imagínese cómo me siento de que echen por tierra estos acuerdos”, dice Miranda.

Para definir la cuestión del alfabeto nahua, el sábado 1º de diciembre se realizó una reunión de hablantes en la comunidad de Tehuacán, Puebla, con la participación de la Academia de la Lengua Náhuatl, entre otros grupos, en donde se intentó alcanzar un acuerdo definitivo.

“Los nahuas tenemos por costumbre escucharnos y llegar a acuerdos, y en este caso se nos quiere ordenar qué vamos a hacer, al estilo de las haciendas, y ese tiempo se supone que ya se acabó, pero veo que no.”

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/14/index.php?section=cultura&article=a06n1cul

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Carlos Montemayor: Notas sobre nahuatlismos

Tocayo. Juan Corominas registra la voz tocayo como de origen incierto. Sin embargo, se apresura a concluir que “como la documentación más antigua procede de España, no es posible que derive del náhuatl tocaytl, ‘nombre’”. La primera documentación que él señala corresponde al Diccionario de autoridades de 1739 (S a Z); por tanto, el año y edición no aseguran que en ese momento no hubiera penetrado ya en España este preciso vocablo procedente de América. La peregrina propuesta etimológica de la frase ritual romana Ubi tu Cayus, ibi ego Caya, es tan ingenua que obligó a Corominas a expresar que “faltan investigaciones semánticas en textos antiguos que confirmen si (esta voz) procede” de tal frase ritual. Aunque advirtió que se debía “evitar el tomar estas pequeñas cuestiones como asunto nacional”, afirmó que “no hay en náhuatl un adjetivo que pudiera servir de base a tocayo, ni se ve forma concreta de derivarlo del verbo tocayotía o del sustantivo tocaytl”. En realidad, la dificultad para Corominas era más compleja que las “investigaciones semánticas en textos antiguos”. La dificultad era comprobar, primero, la transmisión, y sobre todo, la conservación en España de una frase ritual ajena al derecho y a las costumbres religiosas y regionales de España misma, además de que tal frase ritual no proporcionaba, como Corominas lo exigía del náhuatl, “un adjetivo que pudiera servir de base a tocayo”. Dificultad insuperable, ciertamente.

Cecilio Robelo propuso la voz como nahuatlismo y la derivó de tocaytl, que en Molina es “fama, honra”. Destacó que en náhuatl la voz entraba en composición en muchas palabras con el significado siempre de “nombre”, lo que ejemplificó con la voz tacaamatl, que registró Fray Alonso de Molina como “matrícula de nombres propios”, es decir, “libro de nombres”. En el diccionario de Molina de 1555 y de 1571 aparece la voz tocayo con el sentido de “escritura firmada” y la voz tocaye con el sentido de “persona que tiene nombre”. En el ensayo presentado en 1981 en la Academia Mexicana sobre el origen nahua de varias voces que se incorporaron tempranamente al español de México y de España, Miguel León-Portilla señaló que en el diccionario de Molina la voz tocayotía se registra como “empadronar a alguno” y explicó que la palabra tocayo se forma por la raíz de tocáitl (es decir, toca), y el sufijo adjetivante -yo, con el sentido de “el que tiene nombre”, con lo cual quedaría sin sustento la caprichosa objeción de Corominas sobre la ausencia de un adjetivo en náhuatl. El Diccionario de autoridades afirmó que tocayo significaba lo mismo que colombroño, voz derivada del latín cognomen. León-Portilla apuntó, por ello, que así como colombroño deriva de cognomen, “nombre”, la forma tocayo deriva de tocáitl, también “nombre”. Ignoramos solamente cuándo tocayo y también colombroño comenzaron a tener el sentido de homónimo. Más realista, Rafael Lapesa reconoció el origen nahua de esta voz en su Historia de la lengua española desde 1955.

Será útil para el lector el siguiente comentario de Antonio Alatorre: “El DRAE se abstiene, prudentemente, de darle etimología a tocayo. Pero Corominas, aunque dice que es de ‘origen incierto’, entra de lleno en el asunto. Vicente Bastús, español, dijo en su Diccionario (1828-1831) que la palabra tocayo venía de una fórmula ritual de la antigua Roma: al llegar la comitiva nupcial a casa del novio, la novia le decía: Ubi tu Cajus, ibi ego Caja. ¡No es eso!, contestaron, a su debido tiempo, los americanistas: tocayo procede claramente del náhuatl, donde hay un tocáitl ‘nombre’ y un tocayotia ‘nombrar a alguno, llamarlo por su nombre’. Pero Corominas declara que esta etimología ‘no ha logrado convencer generalmente’ (o sea que no ha logrado convencerlo a él), e insiste en el tu Cajus. No se plantea la cuestión de cómo se mantuvo con vida una formulilla tan ajena al derecho civil y al derecho canónico de España, y se excusa diciendo que ‘faltan investigaciones semánticas en textos antiguos’. Su único argumento es éste: ‘Como la documentación más antigua del vocablo procede de España, no es probable que derive del náhuatl.’ En efecto, la primera documentación de tocayo está en el Dicc. Aut. Pero lo único que prueba es que a comienzos del siglo XVIII tocayo era ya de uso común en España.

“Aquí se impone una reflexión. Los españoles que habían residido algún tiempo en México se llevaban a España muchos usos adquiridos, y que tuvieron éxito (como el chocolate, el guajolote y aun la piocha y el llamar nene al niño chiquito). El uso del nahuatlismo tocayo entra en esa categoría: era una voz pintoresca, precisa y nueva. (Con toda razón la pesada palabra colombroño, que significaba lo mismo, cayó en desuso.)

“El argumento de Corominas contra la mexicanidad de tocayo es que ‘no hay en náhuatl un adjetivo que pudiera servir de base’. ¡Como si tu Cajus fuera adjetivo! (Además, tocayo no es adjetivo, sino tan sustantivo como primo, tío o cuñado.) Y he aquí la sorprendente conclusión: tocayo ‘más bien parece ser un término humorístico y callejero nacido en España’, en prueba de lo cual observa que ‘tocayu y tocaya eran ya usuales en bable en el año 1804’. (O sea, digo yo, que el nahuatlismo tuvo tal aceptación en España, que llegó, aunque un poco tarde, hasta el rústico bable.)

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2008/01/14/index.php?section=cultura&article=a07a1cul

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Frank Jack Daniel: Chavez: Rebels are not terrorists

Venezuela’s leftist President Hugo Chavez yesterday urged world governments to label Colombia’s cocaine-funded Marxist guerrillas insurgents instead of terrorists, a day after rebels freed two women hostages.

Colombia’s interior minister immediately denounced the call to meet a major rebel demand as “completely off-the-wall.”

Chavez, who brokered the rare hostage release, said the rebel fighters, the FARC and ELN, “are not terrorist groups, they are armies, real armies that occupy space in Colombia.”

Colombia’s conservative President Alvaro Uribe later issued a statement saying the insurgents are indeed terrorists who fund their operations with cocaine smuggling, recruit children and plant land mines in their effort to topple a democratically elected government.

The FARC and ELN use kidnapping as a weapon in their decades-long war on the state. Along with right-wing paramilitary, they are self-financed through involvement in the Andean nation’s multibillion-dollar narcotics trade.

“I ask you (Uribe) that we start recognizing the FARC and the ELN as insurgent forces in Colombia and not terrorist groups, and I ask the same of the governments of this continent and the world,” Chavez said in his annual state of the nation speech.

Led by the United States, which funds Uribe’s counterinsurgency war and has military advisers in the country, many allies of Colombia consider both groups terrorists.

“Colombia’s violent groups are terrorists because the only thing they have produced is displacement, pain, unemployment and poverty,” Uribe’s statement said.

On Thursday, Chavez was showered with praise by governments from Argentina to France after the FARC set free Consuelo Gonzalez and Clara Rojas, politicians they had held for years in secret jungle camps.

Uribe and Chavez have bickered for months over the leftist’s role in mediating a swap of hostages for guerrillas imprisoned by the government.

Chavez is determined to help free more of the dozens of politicians, soldiers and police the FARC hold, and has offered to open a “peace camp” in Venezuela.

Uribe is wary of his socialist neighbor, who has good relations with the guerrillas and frequently invokes a brief period in the 19th century when the two nations were united as one.

The FARC is Latin America’s oldest and largest guerrilla army. The ELN is Colombia’s second-largest leftist rebel group. The rebels say they are fighting for greater equality in the Andean country.

* The Independent
* http://news.independent.co.uk/world/americas/article3331389.ece

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Amy Goodman: Musharraf Still Stands

Benazir Bhutto and her supporters who died with her during the suicide attack Dec. 27 are the latest victims of decades of dangerous U.S. support for Pakistan’s military regime. The country’s dictator, Gen. Pervez Musharraf, has held his grip on power despite increasing popular unrest. The Bush administration got nervous, turning to Bhutto to preserve the status quo in Pakistan. There is no doubt the exiled former prime minister was personally brave to return to her country. But Pakistani professor Pervez Hoodbhoy was critical nevertheless: “After returning to Pakistan, she made clear that for a few table scraps, she would have happily teamed up with Musharraf under the hopelessly absurd U.S. plan to give the military government a civilian face.”

While President Bush imposed “regime change” on Iraq, based on fictitious weapons of mass destruction, “regime preservation” is the U.S. policy for Pakistan, despite its role in global nuclear proliferation, the sale of true WMDs.

Adrian Levy is a senior staff correspondent for the British newspaper The Guardian and co-author of “Deception: Pakistan, the United States and the Secret Trade in Nuclear Weapons.” He describes a “military government repressing human rights, connected tentatively to 9/11, state-sponsored terrorism with radical connections to al-Qaida that was proliferating WMD and of course that was not Iraq, it was Pakistan.” He told me: “The problem facing the Bush administration was their policy post-9/11 was very much to embrace Pakistan as an essential ally in the war on terror in order to allow the narrative over Iraq and the WMD in Iraq to rise. The Pakistanis milked their nuclear program for hard cash, selling to Iran, Iraq, North Korea, Libya, the Axis of Evil powers. We also know there is intelligence to show that they began negotiations very much with Saudi Arabia, Syria and, of course, there are tentative contacts with al-Qaida elements as well.”

The New York Times revealed last week that at least $5 billion in U.S. aid delivered to Pakistan since 9/11 to fight al-Qaida and the Taliban actually went into weapons systems against another U.S. ally, India.

The more nuclear weapons Pakistan has, the more the U.S. has a vested interest in protecting them. As The Washington Post reported last week, even before the Bhutto assassination U.S. Special Forces were planning a vastly increased presence in Pakistan in 2008, “to train and support indigenous counterinsurgency forces and clandestine counterterrorism units.” The Glasgow Herald now reports that U.S. Special Forces “snatch squads” are in Pakistan, prepared to secure the nuclear warheads in the event of the government’s collapse. What Pakistani author Tariq Ali told me recently about Afghanistan equally applies to Pakistan: “The people of Afghanistan … do not like being occupied by foreign powers. They didn’t like being occupied by the Russians, and they don’t like being occupied by the United States and the NATO armies in their country. And as long as this foreign occupation lasts, there will be forms of resistance against it.”

The CIA coined the term blowback. It applies to situations like Afghanistan in the 1970s and ’80s when the U.S. armed and trained the mujahedeen, including Osama bin Laden, to counter the Soviet occupation. When the Soviets were finally forced out, the mujahedeen set their sights on a new target: the U.S. That’s blowback.

While the Bush administration pushes for quick elections in Pakistan, it is important to raise these issues in our elections here at home. The assassination of Bhutto put foreign policy back on the front burner in the U.S. presidential race—though you would think that 2007 being the deadliest year yet in Iraq for U.S. soldiers (at least 900 dead) would have accomplished that. The candidates could use this as a “teachable moment” to talk about the wrongheaded long-term U.S. support—Republican and Democrat—for Pakistan’s corrupt, human-rights-abusing nuclear regime. Did any of the leading Democratic contenders use the moment to demonstrate that they represent a true opposition party? While they each tout themselves as true “change” agents, they have yet to prove it. We are waiting.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on 650 stations in North America.

© 2008 Amy Goodman
* http://www.truthdig.com/report/item/20080101_musharraf_still_stands/

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José Rigane: ‘Nunca va a haber eficiencia hasta que la energía no se vuelva a definir como un bien social’

Las medidas puestas en marcha por el Plan de Eficiencia Energética, tanto en el ámbito estatal, privado y a nivel doméstico, representan un paso adelante pero no solucionan el problema de fondo del tema energético. Antes que nada, me gustaría dejar clara una situación: creo que la iniciativa del Gobierno nacional en relación al cambio del huso horario y las restricciones, hacer un uso eficiente de la energía, está bien. Es una buena medida.

Sin embargo, vamos a dejar claro que nunca habrá eficiencia con la energía hasta que no se modifique el concepto, hasta que la energía no se vuelva a definir como un bien social. Mientras la energía sea tomada como un commodity, una mercancía, las políticas de eficiencia como las que hace el Gobierno no podrán sostenerse.

Nunca se va a alcanzar a resolver el problema de fondo. Mientras se intente hacer ahorro con los sectores de bajos recursos, que son los que menos consumen y no precisamente con los que más consumen, algo anda mal. Mientras esto sucede por un lado, por el otro existe una libre disponibilidad del oligopolio privado, que le permite que exportar petróleo crudo o y gas sin valor agregado. Algo que está mal, porque casi no tenemos disponibilidad. No se puede ser eficiente e intentar exigirle al que no tiene lo que precisamente ni el gobierno nacional, ni el poder político, están dispuestos a hacer con la energía toda.

La causa de la crisis energética es el modelo implementado. La solución, entonces, es cambiar este modelo energético basado en la propiedad privada y en la segmentación de los servicios públicos.

Mientra la energía siga siendo considerada como en la década del ’90 un bien para privatizar, una mercancía, un commodity, y no un valor estratégico, un bien social, un derecho humano, no puede haber planes de eficiencia serios y ciertos.

‘A diferencia del dueño que pasó fin de año a oscuras, las compañías piensan que no es rentable ni racional invertir para sostener un sistema eléctrico preparado para esos días de extremas máximas y mínimas temperaturas, cuando la demanda alcanza records.

Esa decisión tiene una lógica contundente desde el punto de vista de la tasa de retorno de una inversión en el ámbito del sector privado. Por caso, no es rentable destinar unos 100 millones de dólares en capacidad de transporte (cables) y estaciones transformadoras, monto estimado por especialistas del sector, para atender el requerimiento de una demanda excepcional por unos pocos días al año. Por ese motivo, en esas jornadas agobiantes hacen cortes rotativos, estrategia que desmentirán con vehemencia porque si no serían multados y hasta los ejecutivos de las empresas correrían el riesgo de afrontar denuncias en la Justicia.

Los cortes de estos días no fueron por imprevisión, sino por un esquema de negocios que tal como está definido no obliga ni alienta a realizar las inversiones necesarias para evitarlos. Por cierto, las empresas invierten, pero lo indispensable para que el sistema siga funcionando al borde del precipicio. Y el Estado regula, pero menos de lo que debiera. Este modelo eléctrico del modo que está diseñado no brindará respuestas a esa demanda creciente ni a los cambios en la pauta de consumo de la población. El debate sobre el nivel de las tarifas es importante, aunque ya se han autorizado ajustes para este año además de haberse entregado compensaciones en el anterior. Pero no es la cuestión central en la definición de un esquema energético previsible y seguro. El actual se presenta con inversiones insuficientes, descoordinación operativa, ausencia de planificación, deficiente control estatal y sobrecostos operativos.

En ese crítico panorama queda como fuera de tono la pretensión de prever el sendero futuro de la demanda y adelantarse con obras. Por el contrario, el camino que se transita consiste en exprimir al tope las instalaciones y sólo actuar cuando los equipos y cables se rompen, como cuando saltan los tapones en el hogar.

En su momento, el Estado invirtió para construir las redes eléctricas y las gasíferas pensando en la expansión del consumo y en el crecimiento de la economía. Destinó millonarios recursos sin el criterio de rentabilidad empresaria y sí de rentabilidad social. Gran parte de esas redes son las que aún hoy son las bases del sistema energético nacional y que permiten abastecer a la actual demanda.

En esa instancia aparece con claridad la distinta función que cumple el Estado y el sector privado cuando se trata de brindar un servicio público esencial para la población. Y, por lo tanto, los efectos negativos para los consumidores cuando el Estado abandona esa tarea indelegable, lo que no implica el desplazamiento total del sector privado como operador del servicio. De todos modos, incluso en este modelo, el Estado debe asumir con más autoridad el estilo de organización del consumo energético de la población.’ ALFREDO ZAIAT, Suplemento ‘Cash’, Diario Página 12 (06/01/2008)

¿Quién nos cambia las lamparitas?

Iniciativas como las que se llevan a cabo por estos días, el cambio de las lamparitas de los domicilios por artefactos de bajo consumo ya se llevaron adelante en Venezuela y Cuba. Consultado por algunos medios, he comentado que esta medida estaba siendo adoptada en esos países. Sin embargo eso no es suficiente para desarrollar un plan que nos conduzca al uso eficiente del recurso. Los habitantes de Venezuela y Cuba tienen un concepto diferente al nuestro. Para ellos, la energía es un bien social, no un commodity, ni una mercancía.

En los países que menciono, la energía es un patrimonio nacional. Las empresas no están privatizadas. El recurso natural no está en manos privadas y quienes dominan el mercado no son precisamente los oligopolios internacionales. Como el cambio de los artefactos de cada casa es parte de un concepto y de una base ideológica absolutamente diferente, los resultados también son absolutamente diferentes.

En Argentina, se pone en marcha un plan en un esquema totalmente distinto. Es decir, querer cambiar las lamparitas no está mal pero lo que sí está mal es el agente encargado de hacerlo. Fíjense ustedes que quien va a llevar la iniciativa adelante en esta ciudad es la empresa multinacional ‘que garantiza la distribución’ (lo que en rigor no es así) en la región de Mar del Plata. Es decir, EDEA SA va a entregar dos lamparitas por usuario como una manera de producir conciencia.

Lo va a hacer una empresa que actúa con impunidad, lo va a hacer una empresa que avasalla los derechos de los usuarios, lo va a hacer una empresa que avasalla los derechos de los trabajadores, lo va a hacer una empresa a la que lo único que le interesa es la rentabilidad y para nada el desarrollo de un servicio a largos años tratando de garantizarle la continuidad y la seguridad al usuario.

¿En esta empresa confía nuestro gobierno? ¿En una empresa que cobra una Tarifa Estacional, lo que constituye un contrasentido a cualquier política de ahorro y eficiencia? Esta Tarifa Estacional es inconstitucional porque obliga al usuario a consumir, caso contrario, el usuario tiene que pagar simplemente por canon fijo 25 pesos (sin contar los impuestos), sin derecho a hacer uso del servicio. ¿De qué política hablamos entonces de ahorro cuando no modificamos una cuestión de fondo como esta?

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=050860&Parte=0

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