Víctor Bravo: Los precios del petróleo en el mercado internacional (Parte I)

El Ing. Bravo cuantifica los efectos que sufrirá el país por convertirse en importador neto de petróleo. Y registra las causas de ese perjuicio: ‘…los gobiernos, principalmente los de la década de los 90 del siglo pasado, de la legislación petrolera de esa época, aún vigente, y esencialmente de la privatización de YPF y con ella de la desaparición de la empresa estatal’. En forma concluyente, el autor también precisa que ‘…a principios del siglo XXI, precios altos o bajos del crudo no provocarán ni el derrumbe, ni la expansión de las economías desarrolladas, porque otros factores mucho mas importantes que el precio del petróleo (entre ellos el poder financiero) son quizá los verdaderos causales de las expansiones o de los derrumbes’.

Introducción

La actual ‘escalada’ en los precios del petróleo en el mercado internacional está generando preocupación en muchos ámbitos ligados o no a la actividad energética. Es que el precio del petróleo dirige los precios de las restantes fuentes energéticas y determina los valores de los derivados en el mercado interno de casi todos los países importadores de hidrocarburos. Adicionalmente puede arrastrar los precios de las denominadas ‘comodities’ e incide sobre el comportamiento de las bolsas financieras de los mercados mundiales.

Los países más perjudicados son los subdesarrollados importadores que, por lo general suelen padecer graves problemas en sus balances comercial y de pagos, pese a los aumentos de varios productos agrícolas que exportan. Las economía industrializadas, como las de los países de la OCDE, tienen maneras de morigerar estos impactos, especialmente EEUU con su posibilidad de emitir dólares.

En el caso particular de Argentina, el desenfreno exportador de petróleo entre los años 1994 y los primeros 8 meses del 2007, tendrá consecuencias desastrosas. En ese período se exportaron 187 millones de metros cúbicos de petróleo, con precios bajos del petróleo fluido (24,26 dólares del 2006 por barril en promedio) obteniendo las Empresas Privadas 25.177 millones de dólares del 2006, como ingreso bruto y el Estado por retenciones unos 3.525.

Como es muy probable que en unos 2 años Argentina se convierta en importador neto de petróleo, lo hará a precios altos que probablemente no bajen de los 75 dólares 2006/bl. En consecuencia si llegara a importar los 187 millones de metros cúbicos, que antes exportó, esa operación le insumiría 88.357 millones dólares que ahora, probablemente, pague el Estado y/o los consumidores, con un quebranto de 63.180 millones de dólares del 2006.

Para ser menos dramático, por cada millón de metros cúbicos de petróleo que se importen se desembolsarán 473 millones de dólares (de 2006) y se dejarán de percibir 27 millones de dólares de retenciones. Este quebranto será responsabilidad de los gobiernos, principalmente los de la década de los 90 del siglo pasado, de la legislación petrolera de esa época, aún vigente, y esencialmente de la privatización de YPF y con ella de la desaparición de la empresa estatal.

La lección es clara: nunca debimos exportar petróleo en los volúmenes que se hicieron y los argentinos del 2009 ó 2010 en adelante pagaremos las consecuencias, mientras las Empresas privadas que hicieron su agosto comenzarán la retirada, agotado el brillante negocio.

Consideraciones generales

Pero ¿por qué son tan volátiles los precios del petróleo en el mercado internacional y por qué están subiendo tanto actualmente? Se dice que es por el desequilibrio entre oferta y demanda (según algunos estructural y según otros coyuntural), por la caída en las existencias de crudo y derivados en los países de la OCDE, en especial en EEUU, por la baja capacidad de la refinerías en el mundo, por huracanes en la zona del Golfo de México, por huelgas en áreas productoras, por sabotajes, por el conflicto entre Turquía y los Kurdos de Irak, por la carrera nuclear de Irán, por las acciones de Israel en Medio Oriente, por la devaluación del dólar de EEUU, por declaraciones pesimistas de la Agencia Internacional de Energía; por el vertiginoso aumento del consumo en China e India; por las “ nacionalizaciones” de Chávez, por la falta de inversiones por parte de OPEP, por declaraciones optimistas o pesimistas de lideres mundiales, etc.

Al tratar de dar algunos indicios de esta coyuntura, que puede dejar de ser tal, destinaremos los párrafos siguientes, y posteriormente miraremos más al mediano y largo plazo utilizando la técnica de Escenarios.

a)Sí es cierto que hoy en el mercado petrolero internacional actúan más actores que en el pasado y la oferta está mucho más diversi fi­cada. De todas maneras el peso de cada uno de los actores no es el mismo y la fuerza de algunos consumidores es también diferente.

Hoy la OPEP, con claro predominio de Arabia Saudita, pese a la concertación de producción de 1999-2005, no parece estar suficientemente consolidada como para presentar hacia el futuro, un frente sólido y coherente.

La CEI y fundamentalmente Rusia, evidenciaban grandes problemas para mantener o acrecentar su producción por falta de recursos económicos y tecnológi cos, pero desde mediados del 2003 se observa una recuperación respecto de los valores anteriores a 1991 que ha llevado a la CEI nuevamente a los primeros planos como productor y exportador especialmente hacia el mercado europeo.

México se debate entre la estrategia de los países de la OCDE -adonde se incorporó en 1994- y la de los países de OPEP, particularmente Venezuela y Arabia Saudita.

Gran Bretaña y Noruega continúan incrementando su oferta, pese a lo reducido de sus horizon tes de reservas.

China ha pasado a ser un importante país importador debido a un crecimiento muy superior de su consumo respecto de su producción. Lo mismo puede decirse, en una escala menor, de India.

EEUU incrementa su nivel de importaciones ya que mientras cae su producción, se eleva su consumo, particularmente de las naftas por el bajo precio interno de las mismas.

Los países de la Europa de los 25, pese a los nada despreciables aportes de Noruega y Gran Bretaña, continúan importando casi el 85% de su consumo.

b)Por el lado de los consumidores, lo más notable fue hasta 1997 la expansión de los países del sudeste asiático, que debido a la crisis de sus economías, bajaron su alta tasa de demanda de petróleo. Pero el acontecimiento más importante desde comienzos del siglo XXI ha sido la expansión de los mercados de China e India, segundo y cuarto consumidores de petróleo del mundo. De todas maneras, más allá de este panorama, EEUU, por el lado de los consumidores, (especialmen te por su presencia militar en el Golfo Pérsico luego de las Guerras de 1991-2003 con Irak) y Arabia Saudita por el lado de OPEP, parecen ser los países con mayor influencia en cuanto a las decisiones fundamentales del mercado.

c)Otro factor, relativamente reciente, es el uso de los papeles petroleros a veces más como medio de especulación financiera que como seguro de precios, independiente mente de las disponibilidades físicas del producto, lo cual introduce un elemento adicional y fundamentalmente distorsionador del comportamiento del mercado. Es que los fondos especulativos (“hedge funds”) actúan en el espacio virtual que es el Intercontinental Exchange – ICE, donde se efectúa el 51% de las operaciones de los mercados a término, aportando el 35% de las mismas, mientras otro 20% lo absorben los bancos y diversos fondos de inversión. Entonces los actores de la industria petrolera tienen una influencia muy limitada respecto de la evolución de los precios, y esto explica, en gran medida, la enorme volatilidad de esos precios. Es que estos especuladores se comportan con una lógica del juego de Bolsa comprando cuando los precios están bajos y vendiéndolos cuando están altos, generando picos y valles a diferentes niveles. Así crean o aprovechan acontecimientos coyunturales que afectan a la industria del petróleo (fenómenos de la naturaleza, huelgas, declaraciones de expertos o líderes mundiales, variaciones de almacenamiento de productos petroleros, etc.) para hacer subir o bajar las cotizaciones, obteniendo así importantes ganancias especulativas.

d)Por otra parte los países desarrollados han bajado fuertemente, desde 1980, la intensidad petrolera, tanto por medidas del uso racional de la energía, incluídas la sustitución especialmente por gas natural y los cambios estructurales en su economía, como por cambios tecnológi cos, y estas políticas han disminuído el consumo de petróleo o atemperado la tasa de creci miento que presentaban en el pasado. Pero de todos modos, a partir del 2003 y especialmente en el 2004-2005, EEUU ha vuelto a incrementar su consumo.

e)Por el lado de la oferta, no ha disminuído el aporte de yacimientos considerados de alto costo, como los del Mar del Norte. Esta situación parecería explicarse por una importante reducción de los costos de perfora ción y de desarrollo de los yacimientos, que en los años 2006 y 2007 han vuelto a subir.

En definitiva, la cuestión no es tan sencilla como desearían algunos analistas. Estos dicen que un aumento del consumo se refleja en una elevación de los precios y de la producción, que puede generar sobreoferta que luego deprime los precios. Frente a esto los productores tienden a disminuir la producción para que vuelvan a subir los precios, mientras los consumido res intentan defenderse bajando el consumo o recurriendo a las existencias almacenadas.

Por ejemplo, los países de OPEP, acuciados por graves problemas presupuestarios o la CEI necesitada de divisas, han incrementado en muchas oportunidades la producción en períodos de sobreoferta y precios en baja, procurando compensar sus ingresos por el lado de los volúmenes más que de los precios, utilizando la misma raciona­lidad que los países exportadores de productos agrícolas.

Por esta razón tampoco, durante muchos años, los países de OPEP han respetado sus cuotas de producción tendientes a morigerar o detener la caída de los precios, especialmente luego que Arabia Saudita (represen ta aproximadamente el 32 % del aporte) se negara a actuar como varia ble de ajuste. Pero en 1998 varios países de OPEP pusieron en práctica una estrategia inédita para sostener los muy alicaídos precios del crudo, que consistió en comprometerse, junto con seis países productores extra OPEP (entre ellos México, Noruega y Rusia) a reducir casi el 10% la oferta del crudo que producían para así equilibrarla con la demanda, y han reiterado la estrategia entre marzo de 1999 y 2004 -parecería que esta vez con éxito- para luego ser únicamente OPEP, a veces acompañada por Rusia, la dedicada a regular su oferta, subiendo o disminuyendo sus cuotas de producción.

f)Otro elemento fundamental en la relación de fuerzas es la brecha existente en las principales compañías petroleras multinacionales entre los requerimientos de sus destilerías y la producción de petróleo propia que, con anterioridad a 1986 superaba esos requerimien tos, y que en el 2006 apenas llega al 62%. Esta situación las obligó a pasar de vendedores a compradores de crudo en el mercado, y a intensificar la formalización de contratos de asociación con libre disponibilidad del petróleo. Con esta última estrategia las ‘mayores’ llegaban a abastecer los requerimientos de crudo de sus destilerías. Pero esta última estrategia se ha visto dificultada por las nuevas políticas instrumentadas por países como Venezuela.

g)Por otra parte los grandes países exportadores, en especial de Africa y Medio Oriente, no tienen integrada la cadena de actividades petroleras y carecen de suficiente capacidad de destilación (para exportar derivados en lugar de crudo), de transporte y de presencia comercial en las estaciones de expendio en los países consumidores.

Pero no puede dejar de tenerse en cuenta que los países de OPEP poseían en el año 2006 el 75% de las reservas y 73 años de duración de las mismas (que por otra parte también son las de menor costo de extracción), frente a 10 años de duración de las reservas de los países de OCDE, excluído México.

h)Otro elemento que puede ejercer influencia sobre la evolución del mercado petrolero mundial es la reversión de la tendencia, en algunos países, a la desregulación y privatización de las empresas petroleras estatales y en otros, a la asociación con las multinacionales.

De todas maneras en ninguna de las principales compañías estatales más importantes (incluidas las de China y CEI) existen previsiones para su privatización, y esto implica el 82% de las reservas, el 54% de la producción y el 64% de la exportación de petróleo crudo del mundo. Es decir que la desregulación y/o privatización total sólo se ha efectuado en empresas estatales de países con escaso peso en el mercado internacional.

En cambio la asociación de las principales empresas estatales petroleras con compañías privadas o estatales de otros países probablemente se intensifique, especialmente en las áreas de exploración-producción, pero si la misma no viene acompañada de transferencias de tecnología y gestión (caso de China) y de la participación de las empresas estatales en las actividades de refinación y comercialización (estaciones de servicio) de las compañías multinaciona les en los países desarrollados, subsistirán focos de conflicto por desequilibrio de fuerzas.

Inclusive en varios países productores exportadores de América Latina (Venezuela, Ecuador, Bolivia) se estaba, durante los años 2005 a 2007, negociando con contratistas privados multinacionales la reconversión de concesiones o contratos especiales a otros más favorables para los países mencionados.

i)Pero, por otra parte, el aporte de inversiones extranjeras destinadas a exploración y desarrollo de yacimientos (en aquellos países de OPEP donde operan empresas estatales), podría ser otro foco de conflictos en el seno de esa organización, especialmente en lo referente al cumplimiento de cuotas restrictivas de los niveles de producción, medidas incompatibles con la participación de empresas privadas en el ‘upstream’. Venezuela fue un buen ejemplo de esta problemática hasta la asunción del presidente Chávez.

j)No puede dejar de mencionarse también la fusión entre empresas petroleras incluso entre las ‘mayores’, como ha sido el caso de la Exxon-Mobil, BP y AMOCO, que luego absorbieron a ARCO, la de las soviéticas Yukos y Sibneff y la de Total-Petrofina-ELF y la de ChevronTexaco. Esta estrategia empresaria se da también en los países periféricos y se explica en la búsqueda de mayor eficiencia operativa para bajar costos y recuperar ganancias.

k)En definitiva, salvo cambios tecnológicos espectaculares en la producción y/o utilización de otros energéticos (solar/pilas de combustible/hidratos de gas) que no se puede asegurar se efectivicen masivamente en los próximos 20 años, un escenario de precios estables del petróleo a largo plazo, sólo será posible si se logra una concertación entre los principales actores y fuerzas que se mueven en el mercado. Esto es la OPEP consolidada, la Agencia Internacional de Energía y las multinacionales, y dentro de ellas la subordinación de Arabia Saudita y EEUU al interés general. Esta hipótesis no parece muy probable por la dificultad de integrar a esta estrategia a los especuladores.

En conclusión, el comportamiento de los precios en los años 2005-2007, con tendencia creciente, la inestabilidad de países como Irak, el incremento sostenido de la demanda de China e India y en parte de EEUU, la inestabilidad en Medio Oriente, la carencia de inversiones suficientes en exploración-producción-refinación, así como la especulación con los papeles petroleros, parecería augurar la permanencia de la volatilidad de precios en los próximos años. Así se ha llegado en los primeros días de noviembre del 2007 a casi U$S 96,00 el barril de crudo WTI (patrón para esta parte del mundo), cada vez más cerca del máximo histórico de 103 (dólares del 2006) por barril, alcanzado puntualmente en el año 1980

* Argenpress
* http://www.argenpress.info/nota.asp?num=049377&Parte=0

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  1. Alejandro Nadal: Yasuní: petróleo por vida

    En la intersección del Alto Amazonas y la cordillera de los Andes, en Ecuador, se encuentra el Parque Nacional Yasuní, uno de los lugares con mayor índice de biodiversidad en el planeta. Yasuní es también uno de los centros de biodiversidad más importantes: en cada hectárea se encuentran más especies de árboles que en todo Estados Unidos y Canadá. Lo más importante es que en sus dos millones de hectáreas habitan los huaorani, tagaeri y taramenane, descendientes de los pueblos originarios de América y dueños de una cultura milenaria sobre la vida en los ecosistemas tropicales.

    Yasuní es probablemente uno de los últimos y más importantes campos de batalla para salvar de la rapiña de las industrias extractivas lo que queda de bosque tropical húmedo del alto Amazonas. Quizás es también la encrucijada para nuestra civilización. Pero Yasuní tiene petróleo, y uno de sus campos más importantes es el Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), con reservas probadas de 920 millones barriles de petróleo.

    El presidente Rafael Correa ha propuesto no explotar las reservas del ITT para preservar el patrimonio cultural de los pueblos originarios que habitan el parque y conservar la extraordinaria biodiversidad de Yasuní. Esto es compatible con el objetivo de contribuir a la estabilización de gases invernadero en la atmósfera por dos razones. Primero, el crudo no quemado representa unos 115 millones de toneladas de carbono que no serían inyectadas a la atmósfera. Segundo, no abrir los campos de Yasumí a la explotación evitará la deforestación, que es uno de los más importantes generadores de gases invernadero.

    La economía ecuatoriana depende fuertemente del petróleo: alrededor de 45 por ciento de los ingresos fiscales provienen de las exportaciones de crudo. Así que la no explotación del campo ITT en Yasuní es una costosa aportación de Ecuador a los esfuerzos internacionales para mitigar el calentamiento climático. A cambio de ello, Ecuador pide una compensación por 350 millones de dólares anuales por los futuros ingresos sacrificados. El cálculo es como sigue: por cada barril de petróleo extraído en Yasuní, el gobierno recibiría entre 10 y 15 dólares (el crudo en este campo es pesado y los costos de extracción son elevados), pero Ecuador sólo está pidiendo cinco dólares por barril dejado en el subsuelo. Este monto es realmente modesto si se considera el precio actual en el mercado internacional.

    Las reservas del ITT-Yasuní se convertirían en un fondo de 4 mil 600 millones de dólares y los rendimientos de dicho fondo servirían para encaminarse hacia un modelo de desarrollo que no descanse en la destrucción del medio ambiente y la diversidad cultural. Los fondos se destinarían a programas organizados alrededor de principios de sustentabilidad social y ambiental. La propuesta se complementa con la organización de un fideicomiso con garantías internacionales para asegurar que las aportaciones se devolverán si el proyecto no prospera.

    Las presiones en contra de esta propuesta son formidables. Para empezar, Ecuador es uno de los primeros receptores de inversiones chinas y uno de los objetivos más importantes se encuentra precisamente en la extracción de petróleo, entre otras actividades cercanas a la base de recursos naturales. Por otro lado, la empresa estatal brasileña Petrobrás ha estado muy activa y actualmente tiene una concesión de exploración y explotación en el parque. En octubre pasado el gobierno ecuatoriano subió fuertemente los impuestos a las petroleras extranjeras para ajustar los beneficios de éstas, derivados del extraordinario aumento en el precio del crudo. Pero las demandas en tribunales estadunidenses en contra de la medida no se hicieron esperar. No es la primera vez que este tipo de diferendos se ventila en cortes de Estados Unidos, sólo que esta vez la embestida va por todo.

    Las exportaciones de crudo han sido la piedra de toque de la economía ecuatoriana desde hace tres décadas, pero los beneficios han sido pocos y mal distribuidos. En cambio, los costos son descomunales. Para los pueblos de Yasuní, la penetración petrolera implica la contaminación de cuerpos de agua subterráneos y de superficie, degradación de suelos, deforestación y explotación comercial insostenible, así como el desplazamiento de comunidades en la región en donde han habitado durante siete siglos. La explotación petrolera es literalmente un peligro mortal, pues esos pueblos carecen de defensas frente a las enfermedades que lleva la colonización salvaje. Los pueblos de Yasuní, y en especial los huaorani, dependen críticamente de los recursos del bosque tropical por lo que la explotación del campo ITT será muy probablemente la terminación de su cultura.

    Claude Levi-Strauss, el célebre etnólogo francés, escribió en sus Tristes trópicos que para uno de los pueblos originarios del Amazonas la verdadera riqueza radicaba no en la acumulación de objetos tangibles provenientes de su actividad artesanal, sino en su heráldica y en su coreografía. Algo para reflexionar en estos tiempos en los que el bienestar se mide por el consumo de materiales y energía, las marcas comerciales amenazan con dominar la simbología y la coreografía más importante es la de la sumisión cortesana en los salones del poder.

    La propuesta de Ecuador debe ser analizada con la atención que merece.

    * La Jornada
    * http://www.jornada.unam.mx/2007/11/28/index.php?section=opinion&article=033a1eco

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