Daily Archives: November 5, 2007

León Bendesky: Tabasco Inundado

En Tabasco hay mucho petróleo y, sobre todo, mucha agua. Ambos recursos son fuente potencial de riqueza, pero allí ese potencial no se materializa.

Tabasco tiene una superficie de 24 mil 661 kilómetros cuadrados, 1.2 por ciento del total nacional; una población de poco más de 2 millones, 1.9 por ciento del total. Su producto es del orden de 112 mil millones de pesos, 1.27 por ciento del total, pero sólo contribuye con 0.03 por ciento del crecimiento de la economía nacional (los datos productivos pueden estar subestimados por la forma en que se mide la producción petrolera; el estado tiene 18 por ciento del petróleo del país). Tiene un PIB por habitante de 55 mil pesos o 4 mil 800 dólares y representa así 0.66 por ciento del promedio nacional.

Sigue siendo una entidad rezagada en términos sociales y económicos y, ahora, sometida a una brutal inundación y mayor fragilidad. A este tipo de situaciones se les llama “desastres naturales”. Pero la naturaleza no causa desastres y son, en cambio, fenómenos en los que se expresan las condiciones sociales y políticas que prevalecen en determinada región. Así ocurrió en agosto de 2005 con el huracán Katrina que devastó las costas del estado de Louisiana y la ciudad de Nueva Orleáns.

Tabasco forma parte, junto con Chiapas, de la novena región llamada Frontera Sur, de acuerdo con el Plan Hidráulico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Éste todavía se refiere al periodo de 2000 a 2006, según se puede ver en su página de Internet (www.conagua.gob.mx), donde no hay seguimiento de las acciones que se debieron haber realizado en ese lapso.

En dicha región está la cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta. Según Conagua, esta cuenca constituye la primera reserva de agua en México, la séptima del mundo y es la principal potencia en la generación de energía eléctrica en el país (Ver Diario Oficial del 22 de junio de 2007 en el que esa dependencia expone los resultados de la disponibilidad de agua superficial en diversas cuencas).

La abundancia de agua es tal en Tabasco que usualmente una tercera parte de su territorio está cubierta por ella; luego de esta inundación se habla de que 70 por ciento del territorio está bajo el agua, incluyendo la ciudad de Villahermosa.

Allí se cuenta con uno de los más altos niveles de precipitación media anual. Según los registros, entre 1941 y 2003 el promedio fue de mil 903 mm siendo la tercera luego de la costa de Chiapas y la región de Coatzacoalcos. En Tabasco se da también el mayor nivel de escurrimiento natural superficial interno, con 73 mil 467 hectómetros cúbicos. al que le sigue la zona del Papaloapan, con 50 mil 887 hectómetros cúbicos.

Estos datos mínimos ponen de relieve la necesidad de contar con un programa hidráulico para el estado, que cumpla con una serie de objetivos claves para la gestión del agua. Es decir, para planear y administrar su uso como recurso esencial para abastecer el consumo humano, irrigar tierras y proveer de energía eléctrica, básica para el funcionamiento de la economía; además, como se ve ahora, para la seguridad de la población y de sus bienes.

En 1999 ocurrió una inundación en el estado que puso en evidencia los riesgos de la situación referida al agua y los problemas de su administración. El programa hidráulico que se anunció entonces no fue aplicado de modo comprensivo y ahora salen a la superficie, literalmente a la superficie de la inundación, los nombres del ex presidente Zedillo y los ex gobernadores Madrazo, Priego y Andrade.

Luego de ocho años, Garnier, actual gobernador, no puede sino reclamar que durante todo ese tiempo no se haya avanzado en las distintas etapas fijadas para dicho programa, con lo que se ha expuesto a un riesgo mayor la situación de los habitantes, las ciudades, la economía y el patrimonio del estado.

No se trata, pues, de un desastre natural, sino de la forma en que se gobierna y en que se dispone de los recursos públicos en el país. Tabasco es en este sentido un caso de referencia casi natural, sobre todo en el periodo que aquí se considera.

Garnier no pudo eludir señalar lo que considera como la contribución de la CFE al desbordamiento de los ríos. Esta afirmación exige una aclaración pública, pues no se trata sólo de un asunto técnico, lo que sería ya en sí mismo un motivo de atención especial, sino que involucra el modo de actuar en las entidades públicas a escala federal y local.

Lo que aquí está involucrado es un asunto recurrente en esta sociedad y que tiene que ver con el arreglo político institucional prevaleciente, con las diferentes instancias en las que se toman decisiones del ámbito general y en las que prevalece un amplio margen de discrecionalidad y, sobre todo, una falta de rendición de cuentas oportuna y que tenga consecuencias y no sea siempre extemporánea y por lo tanto prácticamente inútil.

La inundación de Tabasco no es sólo producto del desbordamiento de las aguas de los ríos, sino del desbordamiento de un modelo de gobierno y de la relación existente entre quienes ocupan puestos públicos y la sociedad.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/05/index.php?section=opinion&article=033a1eco

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Aram Aharonian:Sela: por un rostro social y humano de la integración

La propuesta de convertir al Sistema Económico Latinoamericano (Sela) en un organismo coordinador del ala social de los procesos de integración para el desarrollo de la región, en un lugar para sumar y hacer converger los diversos esfuerzos nacionales y subregionales y también los diferentes actores –gobiernos, organizaciones sociales, empresarios, órganos de los procesos de integración, gobiernos locales o territoriales y los propios organismos internacionales–, sacudió de su modorra al más amplio organismo latinoamericano y caribeño.

Hijo de la crisis, consecuencia de tantos desengaños, 32 años atrás, a iniciativa de Venezuela y México, el Sela surgió en Panamá con un doble desafío: la integración y el desarrollo de nuestros pueblos.

Tras dos décadas de logros, pese a ser el organismo regional con mayor número de miembros, fue perdiendo su fuerza, ante el interés de muchos gobiernos por buscar las soluciones a sus problemas en las recetas de los organismos multilaterales de crédito.

Pero, como decía Víctor Hugo, no hay fuerza mayor en la historia que una idea a la que le ha llegado su hora. Y parece que la hora de recuperar el Sela como lugar para sumar y hacer converger los diversos esfuerzos nacionales y subregionales, y también los diferentes actores de la integración para el desarrollo, como son los gobiernos, organizaciones sociales, empresarios, órganos de los procesos de integración, gobiernos locales o territoriales y los propios organismos internacionales.

La elección del próximo secretario permanente del organismo, a decidirse a finales de noviembre, deberá tener ahora por principal objetivo ejecutar el programa de cambios que, propuesto por el embajador argentino Hugo Varsky, ha tenido el consenso del pleno del Sela.

Hasta ahora se ha presentado formalmente un solo candidato: el funcionario mexicano José Rivera, sin planes concretos y mucho menos renovadores. Ahora se habla de la necesidad de rencauzar el Sela con programas y propuestas que modifiquen sustancialmente el posicionamiento del organismo y su situación estructural. La estrategia consensuada es aparentemente acordar primero el cambio del organismo y después apelar a la conducción de Varsky.

El Sela puede ocupar un lugar de relevancia primordial en la arquitectura regional de la integración, para impulsar y dar orden a este proceso, aparentemente desordenado, pero profundamente rico, que vive la región al respecto. Es que si el Sela no cambia, se muere.

“No podemos construir el proceso de integración regional si la gente no está adentro. Y éste es el desafío que está vinculado profundamente al papel de los territorios, que es donde la gente vive, donde los actores están: las provincias, los estados, los municipios, las grandes ciudades. Creo que alrededor de todo esto hay una gigantesca contribución que puede hacer el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe”, señaló Varsky, representante de la presidencia del Mercosur ante el pleno del Sela.

Según él, para avanzar en la integración, y en definitiva hacia un desarrollo con equidad, hay que articular tres actores: los gobiernos, las organizaciones sociales y los órganos del proceso de integración. Si esos tres actores no actúan de consuno se pierde capacidad negociadora hacia el interior y hacia el exterior del proceso. Cabe recordar que en el Convenio de Panamá, constitutivo del Sela, lo social y lo económico tienen exactamente la misma importancia, y entre los propósitos fundamentales del organismo está coadyuvar a la articulación y convergencia de los procesos subregionales de integración.

El nombre, Sistema Económico Latinoamericano, nos llevó a tener una visión quizás demasiado economicista de los asuntos que deberían manejarse en el organismo, pero el convenio es muy claro, y todo el aspecto social vinculado al económico puede hacer del Sela una institución decisivamente contributiva e imprescindible en el marco del conjunto de procesos para la construcción de nuestra arquitectura regional de integración.

¿Cómo hacer para que esta organización, con una magnífica infraestructura, juegue este papel? De acuerdo con Varsky se debe orientar un proceso de descentralización que permita efectuar actividades allí donde están las propias organizaciones sociales y se genera su vinculación con las instituciones de la integración, las que deberían tener en su propio ámbito, oficinas de enlace con el Sela.

La propuesta se basa en la articulación y convergencia de lo social y económico, en profundizar el debate acerca de los modelos de integración que necesita América Latina y el Caribe, y dentro de ello la compleja problemática de la integración productiva y el papel importantísimo de las Pymes (pequeñas y medianas empresas).

Pero incluye, asimismo, mucha más asociatividad, complementación, cooperación, comercio justo, lo que incorpora el análisis de nuevas formas y normas para estimular el comercio y los intercambios entre nuestras naciones, de modalidades de intercambio compensado que han empezado a aparecer con bastante fuerza en la región, la utilización de monedas nacionales como punto inicial para la emisión de una moneda regional. Éstas son todas manifestaciones de lo que está ocurriendo de manera a veces dispersa y que necesitan por tanto articularse, explicó el diplomático argentino.

En definitiva, la articulación y la convergencia para la construcción de un espacio latinoamericano y caribeño deben ser las guías que permitan al Sela jugar el papel trascendente para el cual fue concebido. Existe una plataforma, un programa consensuado, el que presentó Varsky. Ahora las naciones deberán manifestar su voluntad política –más allá de los apurados respaldos de Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela, Bolivia, República Dominicana y Surinam, entre otros– y darse esa oportunidad para que, sin duplicar esfuerzos ni presupuestos, la integración tenga rostro humano y social.

* Aram Aharonian es el Director general de Telesur
* © La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/05/index.php?section=opinion&article=026a1pol

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