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John Saxe-Fernández: Chávez, Obama y Calderón

No extraña que el embate contra Hugo Chávez desde Estados Unidos y los principales medios venezolanos se intensifique ante el referendo del 15 de febrero: la intención de lanzar al futuro una revolución bolivariana que recuperó la renta petrolera, mejoró la situación socioeconómica de la población y que en sus primeros 10 años articuló una política exterior y energética que cala hondo en América Latina y el mundo, evoca fuerte hostilidad en los círculos oligárquico-imperiales, en especial los del poder económico-petrolero.

Así se refleja en “Latin Opportunity”, un editorial publicado por el Washington Post (WP) el 18 de enero poco después de que Barack Obama compartiera “una sopa de tortilla” con Felipe Calderón. Se menciona que Calderón expresó al WP “preocupación” por “sentimientos antiestadunidenses” en América Latina y que “percibía algunas amenazas a los principios y valores que compartimos: democracia y derechos humanos, la economía de mercado, los derechos de propiedad y el estado de derecho”. Para cualquier observador medianamente enterado de la violencia oficial, la debacle económica y legal y la calamidad político-electoral que afligen al pueblo mexicano –todavía no cuadran las cifras con que se eligió a Calderón–, esa enunciación de “principios” evoca un dicho de Stevenson: “es algo demasiado doloroso para reír y soy demasiado viejo para llorar”.

El WP usó la doblez y la “denuncia” aduladora del panista para poner nombre y apellido a esos retos (“algunas de esas amenazas son conocidas por nosotros gracias a la grandilocuencia del venezolano Hugo Chávez”) y sugerirle a Obama que Calderón es guía y modelo para Latinoamérica. Un consejo oportuno sólo si, en el contexto de la actual debacle económica y del empleo, la intención del demócrata fuera desatar los precipitantes de “guerra interna” a lo largo y ancho del continente. Con sólo dar continuidad a la agenda en materia comercial/laboral, de energía y de seguridad e integración militar pactada por Bush con Fox y Calderón en la ASPAN y la Iniciativa Mérida se garantiza un deterioro de los fundamentos materiales, sociales, legales y políticos de la estabilidad y la paz social en México. Se trata de arreglos clasistas y leoninos entre empresarios, funcionarios civiles y militares pactados a espaldas del pueblo, los congresos y sindicatos de México, Estados Unidos y Canadá.

Para las fundaciones e institutos de la ultraderecha estadunidense, Calderón también es el héroe y Chávez el chico malo. Recomiendan a Obama, entre otras linduras, “no renegar de los acuerdos de libre comercio” (traducción: mantener la ofensiva contra sindicatos, salarios y aparato productivo no sólo al sur del Bravo); “mantenerse firme con México en la lucha antidrogas” (traducción: proseguir con el intervencionismo policial-militar y de espionaje); y “no tratar de apaciguar a Chávez”, sino “articular una estrategia dura” porque “debilita gravemente la cooperación hemisférica en áreas vitales para la seguridad nacional”. Traducción: mantener las intentonas golpistas, los operativos clandestinos y el castigo mediático por haber recuperado la renta petrolera y, peor aún, usarla en función del interés público venezolano, además de impulsar coaliciones latinoamericanas y euroasiáticas de corte energético, monetario y de seguridad. A partir del control nacional del petróleo en 2003, el PNB venezolano creció 13.5 por ciento anual, en su mayor parte en el sector privado no petrolero y la pobreza pasó de afectar a 54 por ciento de las familias en 2003 a 26 por ciento en 2008. (Más detalles en http://www.cepr.net.)

El pecado mayor del gobierno de Chávez fue haber fortalecido los fundamentos del Estado nacional venezolano y su jurisdicción sobre la mayor reserva petrolera del hemisferio. El gran logro de Calderón es una “reforma” energética que le permite ir a Davos a ofrecer a las grandes petroleras “bloques” del territorio y lo que queda de Pemex, mientras claudica con una desleal integración militar con Estados Unidos.

Artículo Original: La Jornada

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Marta Tawil: Un retiro sin garantías

En 1914 Gran Bretaña ocupó Irak. Luego de aplastar la revuelta nacionalista de 1920, formó el gobierno y diseñó las fronteras del nuevo Estado; en 1930 prometió a Bagdad la independencia y en 1932 Irak fue el primer Estado árabe en entrar a la Sociedad de Naciones. Pero Londres introdujo diversas cláusulas que protegían sus intereses (en ese entonces el petróleo aún no era la fuente de la riqueza nacional). Así, Gran Bretaña e Irak se comprometieron a apoyarse en tiempos de guerra y a realizar consultas permanentes en política exterior; los británicos mantendrían bases aéreas y recibirían asistencia y acceso a instalaciones como puertos y aeropuertos; el ejército iraquí recibiría ayuda, entrenamiento y equipo de los británicos. En las décadas siguientes, la población iraquí señalaría el tratado como el mayor responsable de los dramas del país; la reacción ante la ocupación de un poder militar extranjero se tradujo en movilizaciones nacionalistas generalizadas, división e inestabilidad política. El 27 de noviembre de 2008, el Parlamento de Irak ratificó un acuerdo de seguridad con su nueva potencia ocupante, Estados Unidos, que entrará en vigor cuando expire el mandato de la ONU el 31 de diciembre. Prevé el retiro de las tropas estadunidenses de la mayor parte de las ciudades iraquíes para junio de 2009, y establece que en 2011 el resto dejará definitivamente el país, a menos que se negocie un pacto bilateral para extender la presencia estadunidense. ¿Cuáles son esta vez los alcances de la independencia de Irak?

Las tropas estadunidenses pasarán a estar bajo la autoridad del gobierno iraquí. Entre otras cosas, el acuerdo contiene un pasaje vago sobre el deber de los militares estadunidenses de pedir autorización de las autoridades judiciales iraquíes para entrar a casas y detener a sospechosos y otro igual de vago sobre el derecho del gobierno iraquí de procesar a militares estadunidenses acusados de “delitos premeditados graves cometidos mientras no estén en funciones”; también otorga a los iraquíes el control de su espacio aéreo. Pero el acuerdo agrega que Washington ofrecerá “apoyo temporal” en entrenamiento, equipo y transporte a las fuerzas de seguridad iraquíes, y en la vigilancia del espacio aéreo. No especifica qué son las tropas de “combate” y dónde exactamente se van a replegar. Persiste la incertidumbre acerca de los tipos de relaciones de seguridad de largo plazo que Estados Unidos persigue, y el grado de presencia militar que implican. ¿Cuántos estadunidenses van a “aconsejar” a sus contrapartes iraquíes? ¿Qué tantos son familiares con el país, sus idiomas, códigos políticos y sociales? ¿Quién va a garantizar la defensa de Irak si el país fuese atacado por otro? La estabilidad y la seguridad de Irak son críticas para los intereses estadunidenses, que incluyen tener acceso a recursos petroleros y derrotar al “terrorismo internacional”. Ello requerirá forzosamente dar a las fuerzas militares estadunidenses una presencia y un papel de largo plazo. Queda por ver si se acompañarán de una política de relaciones públicas en las que se explique con detalle a los iraquíes cada una de las decisiones que los estadunidenses tomen con las autoridades nacionales, y si Estados Unidos está pensando en edificar un marco de cooperación regional de seguridad que tendría que incluir a Irán.

El acuerdo parece haber contado con el apoyo de amplios sectores de la población iraquí, pero puede fácilmente contribuir a dividir aún más a los iraquíes en grupos étnicos y religiosos, que ya se están posicionando para consolidar sus bases de poder ante las elecciones locales y parlamentarias de enero. Encontró la fuerte oposición de grupos chiítas como el encabezado por el clérigo Moqtada al-Sadr, quien ya amenazó con revivir elementos armados de su milicia Mahdi. El dilema de los sunitas es más complejo; preferirían que los estadunidenses se quedaran más tiempo para poder negociar en mejores términos un pacto con los chiítas y los kurdos y no quedar aislados. El gobierno central sigue siendo débil, el sistema electoral actual lo debilita aún más, y el Poder Judicial no es independiente. En ciudades como Basora persisten duros combates entre milicias chiítas en su lucha de poder y control de recursos, que provocan la muerte de civiles inocentes. Durante el periodo de transición definido por el acuerdo, pues, cualquier circunstancia puede reducir la cooperación y llevar al conflicto entre las necesidades y los intereses de los iraquíes y los de los estadunidenses. Y en cualquier caso, Estados Unidos, como Gran Bretaña en su momento, será señalado como el principal culpable.

Artículo Original: La Jornada

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Jorge Eduardo Navarrete: La gran tentación

Ha comenzado a distribuirse un libro que constituye un aporte significativo al debate sobre el petróleo en el que se encuentra empeñada la nación: La gran tentación: el petróleo de México, escrito por Andrés Manuel López Obrador y editado el pasado septiembre por Grijalbo. Esta obra, sólida y concisa, con apenas algo más de 200 páginas, se suma, por méritos propios, a la bibliografía fundamental sobre el tema petrolero en México. Este canon incluye, entre no más de una docena de títulos, trabajos como El petróleo y la Revolución, de don Jesús Silva Herzog, disponible ahora dentro de sus obras escogidas, editadas por la UNAM en 1989, y los volúmenes complementarios México y Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942) y Su majestad británica contra la Revolución Mexicana, 1900-1950. El fin de un imperio informal, ambos de Lorenzo Meyer, publicados, respectivamente, por el FCE en 1981 y por El Colegio de México en 1990; así como las reflexiones dedicadas al tema por el presidente Lázaro Cárdenas en sus Apuntes 1913-1940, editados en 1972 también por la Universidad. Resulta, entonces, un material de lectura y reflexión indispensable para comprender, con visión histórica y objetividad analítica, la más trascendental de las cuestiones que ahora se ventilan en México, de la que no es hiperbólico afirmar que depende, como el libro demuestra, el rumbo del país. El título, surgido –se precisa– de una conversación del cha Reza Pahlevi con Ryszard Kapuscinski, muestra que, al menos en los últimos 100 años, la idea de controlar los hidrocarburos del país ha constituido, para los países dominantes y las corporaciones petroleras, la gran tentación.

El libro se organiza en tres grandes secciones. La primera proporciona un recuento analítico de la historia del petróleo en México, desde las primeras explotaciones, hace algo más de un siglo, en el porfiriato, hasta 1982. La segunda aborda el periodo de alrededor de un cuarto de siglo, del predominio de las políticas neoliberales. En el sector petrolero, de manera cada vez más clara y por completo evidente a partir del nuevo siglo, estas políticas se han orientado a colocar sus recursos al servicio de intereses no sólo distintos, sino contrarios a los de un desarrollo nacional autónomo y participativo. La tercera se refiere a la esperanza. A las opciones abiertas por el Movimiento en Defensa del Petróleo, orientadas a convertir los hidrocarburos –el petróleo y el gas– en el fundamento de un desarrollo diferente, de un modelo alternativo, que sirva a los mexicanos y, por el bien de todos, primero a los pobres.

El petróleo ha sido, como se demuestra en este libro, uno de los ejes conductores de la vida nacional. La historia del siglo XX mexicano puede leerse a través de un corto número de grandes cuestiones, que han marcado sus distintas etapas. La cuestión de la tierra, el desarrollo industrial, el empleo y la distribución del ingreso y la riqueza han sido –junto con la cuestión petrolera– los hilos conductores de la evolución del país. La reforma agraria, la industrialización sustitutiva de importaciones, la educación, la salud y la seguridad social, así como el uso de los hidrocarburos como palanca del desarrollo, explican la etapa de crecimiento sostenido de la economía mexicana. Por el contrario, el abandono del campo, la renuncia deliberada a definir e instrumentar una política industrial moderna, la tolerancia de la desigualdad y la pobreza, y el sesgo exportador de la actividad petrolera se hallan detrás del estancamiento económico de los últimos decenios.

Hasta 1938, la actividad petrolera escapó al control del Estado y provocó presiones, acciones y agresiones internacionales contra México. La conducta que caracterizó a las corporaciones petroleras extranjeras establecidas en México no se diferencia en mucho de la que esas empresas asumen actualmente en los territorios que controlan. Va asociada al soborno y otras formas de corrupción; a la extracción acelerada, hasta el agotamiento de los yacimientos, al despojo directo o disfrazado de la renta petrolera. El libro documenta el expolio sufrido por México a manos de las corporaciones petroleras, a las que de nuevo se quiere abrir resquicios con el argumento insostenible de que son las que saben hacer bien las cosas.

La descripción contenida en el libro de los contratos-riesgo, que estuvieron en vigor en dos decenios de mediados del siglo pasado, muestra sus numerosos contactos y afinidades con los contratos de servicios múltiples, los contratos incentivados, los contratos “determinados o determinables” que las iniciativas de Calderón proponen, ignorando la historia.

Una de las herencias malditas de la etapa previa a la expropiación fue la de propiciar prácticas corruptas en el manejo del negocio petrolero. Éstas se han ampliado y reproducido en años recientes, alrededor del sindicato y de los contratistas privados. Hay ejemplos, antiguos (Merino) y recientes (Mouriño) que todo mundo recuerda. Varios de ellos se documentan en el libro, que propone también mecanismos de rendición de cuentas y transparencia que las erradiquen, como los contenidos en la propuesta ciudadana de reforma energética.

Al hablar del futuro, de la esperanza, de la fortaleza de la movilización popular pacífica en defensa del petróleo, en la parte final de su libro, López Obrador propone lineamientos de reforma petrolera y energética coincidentes, en general, con los de la iniciativa ciudadana. Va más allá: traza, una vez más, los componentes de un proyecto alternativo de nación que permita recuperar el crecimiento, redistribuir sus frutos para abatir la pobreza y la desigualdad, y mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos, de manera sostenida y compatible con el cuidado y preservación del entorno ambiental.

En suma, La gran tentación… es un libro que conviene leer, con atención y cuidado, y tenerlo cerca para consultarlo con frecuencia. Ayudará a recordar que la defensa del petróleo es una tarea de la que depende el futuro de la nación.

Artículo Original: La Jornada

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Stiglitz: la peor desde 1930

La crisis actual es lo no visto, no tenemos punto de comparación, ni siquiera podemos encontrarla en el shock petrolero de la década de los setenta o en los vaivenes provocados en los mercados por la crisis de 1987 y la asiática de los noventa como refiere Alan Greenspan.

Como asoma no es tan coyuntural, todo lo contrario puede ocasionar grandes daños y motivar cambios profundos como en su tiempo lo hizo la debacle de 1929.

Además de la intensidad también en su duración surgen las discrepancias, desde mediados del año pasado las discusiones enumeran una crisis de corto a mediano plazo no mayor a los 18 meses y otras siembran las dudas más allá del 2010.

La predicción de ese futuro de corto a largo plazo juega mucho con las expectativas de los grandes actores económicos y el grado de confianza en la evolución de la macroeconomía.

El error de cálculo consistiría en ignorar la cantidad de variables involucradas que han hecho de esta crisis una alarma tan especial. Significativamente están servidas en la mesa todas las debilidades: dependencia de las energías fósiles; pobreza, hambre y marginación; vulnerabilidad de la lucha inflacionaria ante la escalada de los insumos alimenticios y el aumento del precio del combustible; encarecimiento del precio del dinero; desaseo en el sistema financiero internacional con instituciones que inflan sus estados contables, disfrazan los riesgos y esconden las inversiones basura; excesos de las entidades financieras soltando créditos riesgosos muchas veces irrecuperables por la calidad de los segmentos de cuentahabientes y acreditados.

Estamos hechos un lío. La bonanza de los créditos fáciles, de abonos pequeños a cambio de estirar el plazo de vida del pago de las hipotecas (en algunos países hasta por 50 años) para pagar casas cuyos ladrillos no valen ni siquiera un tercio del valor de la hipoteca, va cobrando nuevas víctimas.

El sistema financiero internacional no está siendo del todo efectivo y supuestamente se aprendió del pasado reciente mejorando la regulación prudencial y los aprovisionamientos; no así en la calidad de los créditos, los diferenciales en los márgenes y en reducir los costos de las líneas de financiamiento y su recuperación en el tiempo.

El sistema financiero internacional requiere aprovecharse de esta crisis para motivar un cambio estructural provisto de un sistema de pagos más efectivo, ad hoc a las nuevas tecnologías, con entidades supervisoras fuertes y en las que emerjan líneas de compensación donde el dólar conceda un lugar al euro y se facilite que los Bancos Centrales puedan acumular euros.

A COLACIÓN

La otra baza, la del mercado del energético mundial, debe ir en el sentido de la transformación estructural. El paradigma del capitalismo descansado en el petróleo es una amenaza latente, de un futuro inestable en todos los sentidos y preocupante por cuanto puede echar por la borda los años dedicados a la elaboración de una política monetaria tendiente a controlar la inflación.

Hay que cambiar los patrones de industrialización fósiles, aunque ello implique aminorar los ritmos de producción y alterar los mercados de oferta y demanda, debe evitarse que el oro negro le queme las manos al trabajador a causa de la carestía y los altos precios, a la larga el costo social es mucho mayor y económicamente es malo para los presupuestos y las proyecciones de crecimiento.

Esta crisis cuyo ciclo es para unos corto y para otros largo, con diferencias de criterio entre los que subrayan su manifestación coyuntural y otros que la valoran de alto espectro estructural, prueba la inteligencia para buscar soluciones efectivas.

Hace días en Cadaqués, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, señaló en entrevista al periódico ABC “que estamos ante una de las peores crisis desde los años treinta” y enfatizó lo negativo de la inflación, la ralentización del crecimiento de la economía estadounidense y la inestabilidad de los petroprecios.

En buena parte no debemos obviar, en esta funesta combinación de factores, el error de cálculo por Irak. La invasión arbitraria propulsada por George W. Bush, presidente de Estados Unidos y sus compinches, nos está pasando factura.

Por un lado, la industria bélica se hincha de billetes y la industria agroalimentaria reduce su producción. Por otro, la OPEP nos hace una guerra de petroprecios con resultado de una transferencia de poder económico y de divisas principalmente hacia Medio Oriente.

Al respecto, Stiglitz no puede ser más puntual, al enfilar que cuando comenzó la invasión de Irak el precio del barril del petróleo promediaba 25 dólares en marzo del 2003, cinco años después éste ha incrementado un 440 por ciento.

Tenemos lo nunca antes visto con la cotización del barril del crudo en 135 dólares en los primeros días del mes de junio del 2008 y con carrera hacia los 150 dólares, es imposible que haya un productor en el mundo capaz de no transferir el costo del insumo energético en su ciclo de producción, por supuesto, al bolsillo del consumidor.

Y así, a la larga, será improbable que productores y consumidores subsistamos a la nueva guerra de los precios del petróleo sino aparece pronto voluntad política internacional para negociar con la OPEP; reconvenir con los poderosos industriales la cesta de energéticos; recalificar las políticas de producción de granos para la alimentación humana libres de transgénicos; en contrapartida, facilitar la producción de granos transgénicos para obtener los azucares necesarios para elaborar etanol; también utilizar la basura y ampliar el biodiesel.

Lo que no puede permitirse más, por el bien de la especie humana, es que el petróleo sea el eje de nuestras vidas y de los conflictos globales. Que el conflicto político entre los países productores de petróleo y los compradores nos convierta en miserables.

Antes del petróleo había vida, ingenio, producción y creatividad, ¿podremos superarlo? ¿O definitivamente estamos condenados a morirnos por el petróleo este siglo?.

Pensemos en toda la cadena del pequeño club de selectos que se benefician en contra de la gran masa que nos empobrecemos. Hace más de cien años, un hombre talentoso Rudolf Diesel, inventó en 1898 una máquina motor de combustión, pensando en facilitar las labores de producción de las personas más allá del vapor. Lo hizo con pruebas a base de aceite de cacahuate. Claro, luego los magnates del petróleo, se encargaron de todo lo demás comenzando por controlar nuestras vidas y patrones de consumo.

http://olganza.com/2008/06/11/stiglitz-la-peor-desde-1930/?jal_no_js=true&poll_id=12

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Manu Dornbierer: Felipe Calderón “Un Peligro para México”

La famosa frase goebbeliana del candidato Felipe Calderon :

Lopez Obrador es un peligro para Mexico, se le puede hoy aplicar a el, pero con la diferencia de que el espurio ha demostrado durante 2 anos en hechos su alta incompetencia y peligrosidad, ya que el pais va en picada en todos aspectos.

Por eso esta pidiendo 1 723 millones de pesos al Congreso para su personal publicidad que hasta el PRI le reprocha!

Pero hoy mismo el peligro es mayor y Mexico esta al borde del precipio:

1.- Por la inconstitucional lucha calderonista de entregar el petroleo a las companias extranjeras.

2.- Por la inminente aplicacion de un Plan Mexico, disfrazado de Iniciativa Merida, es decir la intervencion de militares gringos en Mexico, como en Colombia. Y todavia recorta aqui los programas sociales para meter 40% mas en su personal narcoguerra cuyo resultado son casi 6 mil ejecuciones y ningun beneficio para la sociedad mexicana!

Calderon logro su verdadero cometido al enfrentar, aun contra la opinion de la ONU, al Ejercito Mexicano contra los narcos. Hoy el Washington Post asegura que la intervencion es una necesidad para USA. Esta es la nota:

El grado de violencia criminal en Mexico, similar al de Afganistan:
Washington Post

La guerra en Mexico (contra el narcotrafico) es, a su propia manera, tan critica a los intereses de Estados Unidos como la de Afganistan; en ambos casos, un mayor compromiso estadunidense es requerido, afirma The Washington Post en su editorial La guerra de Mexico, publicado ayer (10 de septiembre 2008) .

Mas soldados y oficiales policiacos mexicanos han muerto combatiendo las bandas de la droga en los ultimos dos anos que el numero de tropas estadunidenses y de la OTAN abatidas combatiendo contra los talibanes. Las bajas civiles han sido igual de numerosas y de espeluznantes. Se han dado veintenas de decapitaciones, masacres de familias enteras y asesinatos de altos oficiales. Segun la cuenta oficial, los secuestros en Mexico ahora son de 65 al mes, en promedio, un rango mucho mas elevado que en Afganistan e Irak, senala.

Algunos funcionarios mexicanos argumentan que la escalada de la violencia es indicadora del exito del gobierno al enfrentar y atacar a las bandas de la droga, aunque han provocado un revire. La mayoria de los mexicanos parece creer que el gobierno esta perdiendo la guerra, afirma el Post.

El editorial senala que el desafio que enfrenta el presidente Felipe Calderon, quien valientemente declara la guerra a los carteles del narco, recibe relativamente poca atencion en Estados Unidos porque los estadunidenses, en muy raras ocasiones, estan entre las bajas.

Sin embargo, subraya que es el dinero de los consumidores de droga en Estados Unidos, y tambien el flujo de armas a Mexico, lo que esta nutriendo esta guerra.

Lo que esta en juego, afirma, no es solo el exito del gobierno liberal y amistoso del senor Calderon, sino la sobrevivencia de la democracia de Mexico; no solo la estabilidad de un vecino, sino la capacidad de Estados Unidos de controlar la inmigracion ilegal.

Record que recientemente el Congreso aprobo 400 millones para asistir al gobierno mexicano, la mayoria de los cuales seran usados para mejor armar y equipar al ejercito. Advierte que el problema mas grande del senor Calderon podria ser la ausencia de fuerzas confiables. La mayoria de la policia de Mexico es contratada y administrada localmente; solo 20 mil agentes son federales. El ejercito es menos corrupto, pero aun la dedicacion de 40 mil elementos ha fracasado en cambiar la marea contra las bandas. El nuevo financiamiento estadunidense deberia de ayudar, pero el proximo gobierno en Washington haria bien en explorar si mas asistencia podria ser ofrecida para capacitar a las fuerzas mexicanas, como los asesores estadunidenses han ayudado a profesionalizar al ejercito colombiano? .

Mas claro ni el agua. Preparense, incompetentes y/o corruptos militares mexicanos a que vengan a darles clases de como ser decentes, buenos y mas abusados los verdugos de Iraq y de Afganistan .

URGE LA DESTITUCION.

Despues de esta lectura del editorial del Washington Post, si tienes dos centavos de seso entenderas que por fin estan a punto de lograr su sueno dorado los que siempre han deseado que Mexico sea descaradamente una colonia gringa-fascista. Y los que no hayan tenido tan dulce sueno estaran de acuerdo que es ahora o nunca cuando hay que pararle el alto al espurio, pero no con ese panista verbo derrocar que hace pensar en reprimir. Destituir, si pero dentro de la ley.

La propuesta es de un grupo de juristas y de los que nos unamos: Hay que destituir a un presidente que ha llevado al pais a ser peor productor que el mismo minusculo Haiti ,que quiere entregar a extranjeros nuestro petroleo e instlar un Plan Mexico. Que mas esperan??
Jaime Cardenas y Jesus Gonzalez Schmall presentaron el 11-9-2008 en la Procuraduria General de la Republica una denuncia contra Felipe Calderon por traicion a la patria, ya que sus iniciativas de reforma energetica violentan diversas disposiciones constitucionales. Lo malo es que la PGR es una dependencia del Ejecutivo en vez de ser una instancia ciudadana independiente.

Y el jefe ah es nada menos que Calderon y su subalterno es el procurador Eduardo Medina Mora, tambien conocido por sus derechos de autor en el mundialmente repudiado caso Atenco, la venganza de Fox contra mexiquenses que no quisieron entregarle sus tierras para el nuevo aeropuerto del DF , que no llevara como el vigente el nombre de Benito Juarez del que retiro el retrato de su oficina en cuanto llego

De la PGR ambos juristas Jesus? Gonzalez Schmall y Jaime Cardenas fueron a presentar en el Senado, de acuerdo con el articulo 11 de la Carta Magna, una denuncia por ataques a las instituciones constitucionales y atentado al buen despacho de los asuntos publicos . En las denuncias contra Calderon participan tambien los juristas : Raul Carranca y Rivas, Juventino Castro y Castro, Virgilio Caballero (fundador del Canal del Congreso que pronto estara, como siempre debio estar, en la TV abierta), Raul Jimenez Vazquez, Teresa Aguirre, Jaime Lopez Vela y Alberto Montoya. Fueron tambien presentadas en el Partido del Trabajo.

Jaime Cardenas especifico que la exigencia de juicio politico (para Calderon) responde al atentado que el presidente designado por voluntad de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial , no por voluntad mayoritaria del pueblo de Mexico, hizo a la Constitucion al presentar seis iniciativas en materia energetica que pretenden entregar los recursos del subsuelo ,el petroleo, el gas y la petroquimica a intereses extranjeros. Y como tambien viola el Codigo Penal Federal , dijo, eso constituye o puede constituir un delito de traicion a la Patria, Jesus Gonzalez Schmall, por su parte preciso que el articulo 123 de dicha legislacion senala que incurre en delito de traicion a la patria el servidor publico que atente o contravenga el principio de soberania nacional y comprometa los recursos nacionales a potencias o intereses extranjeros.

La destitucion se puede dar en completa tranquilidad sin la participacion de los diputados, ni de la PGR; bastaria con las dos terceras partes de los senadores presentes en la sesion del 1 de diciembre, para cumplir la profecia de Porfirio Munoz Ledo que por cierto se concreto a decir que no cree que Calderon pueda terminar su periodo, dice el magistrado Raul Dominguez al que consulto para saber las reales posibilidades de la denuncia de los juristas antes citados
Me puso a sonar con un dia maravilloso que podria ser para Mexico despues de 36 anos de nefasto sometimiento, el de la verdadera Independencia del Neoliberalismo. La de Espana es ya obsoleta y ademas se esta revirtiendo o no, tesorito Mourino?

Los bancos espanoles se llevan en un ano mas oro del que se llevaron en 300 anos de colonia oficial. La del Neoliberalismo es la independencia que se aplica a este siglo y momento. Me imagino con los datos que me dio Raul, ese dia Si de los 128 legisladores que integran el Senado, asistieran a sesionar la mitad mas uno, la cual seria igual a 65; y de estos, las dos terceras partes serian 44, entonces existiran suficientes senadores para decretar separado de la presidencia a Felipe de Jesus Calderon e Hinojosa. UFFFFF.

Sin embargo hay tres disposiciones, dijome en la Constitucion (108 parrafo segundo, 110 parrafo penultimo y 111 parrafos cuarto y septimo) , que son tan viejas que en aras de la PRESIDENCIA INFALIBLE ni siquiera previeron el juicio? politico? contra el titular del Poder Ejecutivo, pero si tienen prevista su separacion con el voto de las dos terceras partes de los senadores presentes en la sesion en que sea acusado de delitos graves. Entonces procede, pregunte: SI procede.

PRESIDENTES NEOLIBERALES DESTITUIDOS.

Que no estamos preparados para destituir a un presidente, dicen los cobardes.

Somos menos que otros

En el Continente, de 1992 a 2005 cayeron Ocho presidentes neoliberales:

1.- En Brasil el derechista Fernando Collor de Melo, obligado a dimitir el 29-12- 1992 por una movilizacion que entro al Congreso y a la Corte Suprema al grito de Fuera Collor.

2.- En Venezuela, en mayo de 1993 el pueblo derroco a Carlos Andres Perez.

3.- En Argentina, el 20-12- 2001, le toco a Fernando de la Rua. Su reemplazo Eduardo Duhalde, solo duro 15 meses y tuvo que adelantar elecciones.

4.- Ecuador se quito de encima en febrero de 1997 a Abdal Bucaram; el 21-1- 2000 a Jamil Mahuad y el 20-4-2005 por insurreccion popular a Lucio Gutierrez.

En Bolivia Sanchez de Lozada, en 2003 cayo por genocida y en octubre de 2005 le toco a Carlos Mesa,su reemplazo.

No que muy machos , mexicanos? No hay necesidad de esperar 30 años para una revolucion en la que muera 1 millon de personas. Vayamonos por la via legal y pacifica de la separacion del puesto de ese peligro mortal para Mexico que es Calderon.

Fuente: Kika Roja

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Lorenzo Meyer: Un proyecto con más de 60 años

Camino al estado fallido. Este artículo estaba hecho cuando ocurrió el atentado terrorista en Morelia, un asunto tan grave que debe abordarse de inmediato. Lo ocurrido este 15 de septiembre significa el temido salto cualitativo en la cadena de fracasos de las instituciones públicas. La raíz de tales fracasos es la corrupción e impunidad que la clase política ha tolerado, fomentado y aprovechado de tiempo atrás. Finalmente se ha perdido el control. La responsabilidad de lo que acontece es de la minoría dirigente pero las consecuencias afectan a todos y todos tenemos que responder, aunque sin pretender que las diferencias sobre cuál es el interés nacional con relación al petróleo y asuntos similares se haya borrado.

El neoalemanismo. En más de un sentido, el panismo hoy es un nuevo alemanismo. El gobierno de Miguel Alemán (1946-1952) fue el triunfo de la derecha posrevolucionaria sobre lo que quedaba del cardenismo. El panismo del 2000 a la fecha es el triunfo de la derecha no priista sobre los herederos del cardenismo. Sin embargo, y aunque en la práctica el grupo que se supone que hoy controla al Gobierno Federal es una derecha tan dura y corrupta como la alemanista, hay diferencias: ésta es menos eficaz, más torpe que aquélla.

Las semejanzas entre el proyecto de Alemán y el del gobierno actual se da en varios campos, entre otros en el petrolero. Las fuentes para sostener tal argumento son muchas, pero hay una particularmente significativa: los archivos del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Veamos algunos de sus numerosos documentos.

Desencuentro. En un memorando del 20 de agosto de 1948, el entonces primer secretario de la embajada norteamericana en México, Harry R. Turkel, informó sobre los pormenores de una conversación reciente con Jorge Viesca, secretario del presidente Alemán. El meollo de lo discutido se puede resumir así: desde la perspectiva alemanista, los serios problemas en los que entonces atravesaba la economía y la política mexicanas –déficit en el intercambio con el exterior, devaluación del 75 por ciento, inflación, carestía, descontento popular e incluso rumores de golpe militar- se podrían haber evitado o disminuido si Washington hubiera respondido positivamente a su petición de un préstamo sustantivo para llevar a cabo un programa acelerado de exploración y explotación petrolera en gran escala. Como el préstamo no se otorgó, el resultado fue la devaluación del peso con su consiguiente cauda de efectos negativos.

En los círculos del poder mexicanos se sospechaba –y con razón- que a pesar de las buenas relaciones de “Mr. Amigo” con el presidente Harry Truman, éste le había negado el préstamo para obligarle a cimentar su programa de expansión petrolera en la única otra fuente disponible: en las empresas petroleras de Estados Unidos. De esa manera, y desde la perspectiva norteamericana, así se matarían varios pájaros con la misma piedra: se marginaría a Pemex del plan de expansión, se abría de nuevo la puerta mexicana a las empresas petroleras privadas norteamericanas y se aumentarían las reservas cercanas de combustible, tan necesarias en caso de un nuevo conflicto mundial. En dicha reunión, el lado norteamericano se defendió y argumentó que el préstamo se había negado no como forma de presión, sino simplemente porque el Gobierno no había presentado bien su solicitud, (Archivo del Departamento de Estado. Asuntos Internos de México, 812.00/8-2048). Obviamente esa razón “diplomática” no debió de haber convencido ni a quien la formuló.

El proyecto. Del documento citado se desprenden varias conclusiones. En primer lugar, que hace ya sesenta años un gobierno tan conservador como el actual buscaba solucionar sus problemas económicos –entre otros, la baja recaudación fiscal- por la misma vía fácil que hoy se pretende volver a recorrer: invitar al capital externo a extraer para luego exportar el recurso natural no renovable más valioso del país y así superar sin resolver dificultades económicas y políticas. Alemán asumía la conducta propia del político y no del estadista: posponer o evitar la solución de fondo, buscar una temporal –la exportación de petróleo- y seguir adelante.

Para entonces, la embajada norteamericana ya tenía clara conciencia de que su lucha por reabrir la puerta del petróleo mexicano a sus empresas tenía como principal obstáculo no a Alemán y a su grupo de alegres explotadores del poder en beneficio personal, sino al ex presidente Lázaro Cárdenas y lo que quedaba del verdadero nacionalismo revolucionario. Durante la II Guerra Mundial y en los años siguientes, México había pedido una serie de préstamos al Export-Import Bank de Estados Unidos (Eximbank) para actividades de infraestructura y desarrollo económico y, en términos generales, había obtenido respuestas positivas, pero no en el caso del petróleo.

Desde julio de 1944 el propio presidente norteamericano, Franklin D. Roosevelt, le había hecho saber al secretario de Relaciones de México, Ezequiel Padilla, que si el gobierno mexicano necesitaba recursos para aumentar su producción petrolera, debía recurrir al capital privado norteamericano, aunque más adelante se matizó la posición: Washington podría interesarse en ayudar a Pemex a localizar nuevos depósitos pero a condición de que éstos se consideraran como reservas estratégicas para la defensa continental, (Foreign Relations of the United States, 1945, Vol. IX, Washington, Departamento de Estado, 1969).

Cuando Alemán asumió el poder, el gobierno norteamericano estaba al tanto de cuál era la posición del ex presidente Cárdenas. En un memorando fechado el 12 de agosto de 1948, el embajador norteamericano, de nuevo basándose en conversaciones entre Turkel y otro político mexicano –con Manuel Germán Parra, profesor y economista que se movía a sus anchas lo mismo entre alemanistas que entre cardenistas-, señalaba que Cárdenas se oponía a usar el petróleo como la salida fácil a los problemas económicos del Gobierno. Para el general michoacano, México no debería volver a ser un gran exportador de petróleo; se debería colocar en el exterior apenas el crudo necesario para compensar las importaciones de derivados del petróleo que México se viera obligado a hacer. Según Parra, para el ex presidente que había nacionalizado el petróleo sólo una emergencia internacional justificaría exportaciones irrestrictas de hidrocarburos, es decir, únicamente si ocurría algo semejante a lo sucedido durante la II Guerra Mundial y Estados Unidos necesitara el combustible. En todo caso, sería una medida temporal pues los recursos estratégicos y no renovables del país no se deberían poner nunca en el mercado internacional como si fueran una materia prima cualquiera.

Por lo que respecta a la decisión de volver a admitir empresas privadas extranjeras al sector petrolero, Cárdenas era partidario de evitarlo. Sin embargo, el ex presidente estaba dispuesto a pasar el trago amargo de volver a recibir empresas petroleras norteamericanas si ésa era la única manera de evitar el desabasto interno, pero siempre y cuando no se admitiera al principal enemigo de la expropiación de 1938 –a la poderosa Standard Oil- ni se firmaran “contratos riesgo”, es decir, que a las empresas que se contratara para trabajar en campos mexicano se les debería pagara por su labor con una suma pactada de antemano pero nunca con una proporción del petróleo que encontraran, pues ya se hablaba de entregarles el 20 por ciento del valor de lo que extrajeran, (archivo citado, 812.00/8-1248).

Como bien sabemos, al final Alemán se impuso sobre el ex presidente Cárdenas y entre 1949 y 1951 firmó cinco “contratos riesgo” con otras tantas empresas norteamericanas aunque se cuidó de no hacerlo con la Standard Oil. De manera indirecta, pero clara, Cárdenas manifestó su oposición a lo que consideró una política contraria al interés nacional mexicano en materia de petróleo. Lo hizo, entre otras maneras, vía la publicación de una serie de artículos críticos de un legislador michoacano, Natalio Vázquez Pallares. Finalmente, en los 1960 esos contratos se cancelaron, aunque México debió de indemnizar a las empresas petroleras afectadas.

Un capítulo histórico que no concluye. La lucha por el control del petróleo mexicano se inició hace prácticamente un siglo, con el maderismo, y no ha cesado. Es cierto que ha habido periodos de tregua más o menos prolongada, pero nada más. Cada vez que la economía mexicana entra en dificultades la presión externa por recuperar algún grado de control sobre nuestro combustible ha renacido. Debemos resistir la tentación de la solución fácil en aras del auténtico interés colectivo de largo plazo.

http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/181885.un-proyecto-con-mas-de-60-anos.html

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Raúl Zibechi: En América Latina igual que en África

La política de seguridad y defensa de Estados Unidos hacia América Latina, en el periodo posterior al 11 de setiembre de 2001, no suele ser formulada de forma tan nítida y transparente como lo hace el Pentágono en otras regiones. En no pocas ocasiones, quienes estudian y analizan las políticas de Washington hacia su patio trasero, chocan con opacidades y medias verdades, y deben rastrear los objetivos trazados por la superpotencia a través de una multitud de rastros dispersos, para luego armar el rompecabezas.

En el caso del Comando de África (Africom), creado el 6 de febrero de 2007, las propias publicaciones vinculadas a las fuerzas armadas estadunidenses develan los objetivos que se persiguen con su creación, con tanta transparencia que merecen ser leídas como forma de comprender mejor la polítca del Comando Sur (USSOUTHCOM) y la recién creada Cuarta Flota, con injerencia en América del Sur, América Central y el Caribe.

El Africom supuso la creación de un comando único para África, continente del que antes se ocupaban tres comandos: el Comando Europeo; el Comando Central, que se encarga de la estratégica región de Medio Oriente, y el Comando del Pacífico. El Africom involucra a todos los países africanos, con la excpeción de Egipto, que por sus vínculos con Medio Oriente e Israel está bajo responsabilidad del Comando Central.

En el discurso en el que anunció la creación del Comando de África, George W. Bush mencionaba los términos “desarrollo, salud, educación, democracia y crecimiento económico”, entre los objetivos prioritarios a desarrollar. Una primera cuestión a tomar en cuenta, que enseña la amplitud de campos de intervención de la fuerza militar.

El Pentágno considera que la creación del Africom obedece a “la creciente importancia geopolítica que África representa para los intereses de Estados Unidos”, según un informe de la revista Military Review (marzo-abril de 2008), portavoz del pensamiento militar. Entre los “intereses estratégicos” que Washington procura defender en África, figuran: combatir el terrorismo, contener conflictos armados y crisis humanitarias, retardar la difusión del sida, bajar la tasas de criminalidad internacional, garantizar el acceso a recursos naturales y contrabalancear la creciente influencia china. Fuera de duda, son las dos últimas las cuestiones centrales, y a las que el mencionando informe dedica el mayor espacio.

Respecto a la necesidad de “salvaguardar la energía”, objetivo prioritario del Pentágono, se concluye que Estados Unidos “llegará a depender cada vez más de la capacidad de África de producir petróleo, un artículo de existencia limitada”. Calcula que hacia 2015, 25 por ciento del petróleo que importa Washington provendrá de África, frente a sólo 18 por ciento de 2006. Ya en ese año, el petróleo africano estaba apenas por debajo del importado desde el golfo Pérsico (1.8 millones de barriles diarios frente a 2.2 millones), destacando Nigeria que es hoy el quinto proveedor de Estados Unidos. Según la revista militar, “el Africom podría involucrarse una vez más en la seguridad marítima del golfo de Guinea, con la finalidad de cooperar en el control de volatilidad (del precio del petróleo), dado que existe gran potencial para perforación petrolífera en aguas profundas”.

La “influencia de China en África” es la otra gran preocupación militar de Estados Unidos. “El continente está emergiendo rápidamente como un campo de batalla competitivo, que ha sido descrito por algunos intelectuales estadunidenses de defensa, como una guerra fría económica con China, especialmente por la obtención de recursos”, señala Military Review.

Los analistas militares consideran que la competencia por petróleo es “una preocupación estratégica para Estados Unidos”, lo que implica que es un tema militar de primer orden, que puede ameritar acciones de combate.

Con 700 empresas estatales chinas en África, el país asiático se ha convertido en el tercer socio comercial del continente luego de Estados Unidos y Francia, por delante de Gran Bretaña. El comercio bilateral África-China creció de mil millones de dólares en 1995, a 50 mil millones en 2006. Angola y Sudáfrica, con 20 mil millones entre ambas, encabezan la lista. En septiembre de 2002, Estados Unidos advirtió a China que no apoyara a “los países abundantes en recursos naturales sin considerar el nivel de desgobierno o mal comportamiento en el exterior de esos regímenes”, en el documento La estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.

Aprendiendo de los fracasos en Irak y Afganistán, donde la victoria militar se terminó evaporando, el Pentágono pretende ensayar “un nuevo paradigma de seguridad” en el que el desarrollo y la seguridad vayan de la mano y se refuercen mutuamente para anticipar crisis y conflictos. En su particular lenguaje, se trata de poner en primer lugar las “operaciones de estabilidad” que, en adelante, tendrán rango similar a las operaciones de combate. Esto se concreta en que el Comando de África asume el control de las agencias de cooperación para el desarrollo, como USAID y otras “organizaciones civiles”. Dicho de otro modo, y tal como lo formula Military Review: “¿Cómo se conforma una estructura que es un comando unificado militar, pero que necesita incorporar la suficiente participación civil y además no parecer que toma el control de estas agencias y autoridades?”

Ése es precisamente el punto. En este continente, los problemas centrales para Washington son hidrocarburos y el llamado “populismo radical”, que incluye desde Cuba hasta Venezuela y Bolivia, y un amplio abanico de movimientos sociales. Toca descubrir, denunciar y aislar, sin caer en formas de macartismo y estalinismo, a aquellos “civiles” que trabajan para defender los intereses imperiales, “sin parecer” que lo hacen para “un comando unificado militar” del Pentágono. En América Latina, la cooperación para el desarrollo evidencia que las fronteras entre lo militar y lo civil son casi imperceptibles.

* La Jornada

* http://www.jornada.unam.mx/2008/09/12/index.php?section=opinion&article=023a2pol

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Luis Alejandre: Georgia, punto y aparte

No hay que remontarse al tiempo de los fenicios para comprender la crisis de Georgia que ha costado cerca de 2.000 muertos y decenas de miles de personas desplazadas, heridas, enfermas, insultadas, expoliadas o violadas. Hablamos de ciudadanos como nosotros, que lo han sufrido.
Lo malo es que el conflicto no ha terminado, a pesar de que el alto el fuego constituye una indiscutible buena noticia y todos deseamos que se mantenga. La decisión de Rusia de reconocer la independencia de las dos regiones separatistas de Georgia –Osetia del Sur y Abjasia– crea un conflicto diplo- mático y es dudoso que contribuya a favorecer la paz en la región.

EL MAPA geoestratégico es bien conocido. Se disuelve la URSS tras la caída del Muro de Berlín y se rediseñan las fronteras de las residuales repúblicas que formaban la Unión Soviética. Hay dificultades para incluir etnias, culturas y religiones homogéneas en un mismo espacio geográfico. Y no solo se dan estas dificultades en Georgia. Entre 1991 y 1992 se firman unos acuerdos entre Moscú y Tiflis que contemplan a Osetia del Sur con un estatus especial, protegido por una “fuerza de paz” rusa. Lindante con la rusa Osetia del Norte, la del Sur cuenta con una población mayoritariamente de la misma etnia y religión ortodoxa.
El nuevo Estado georgiano, de 70.000 kilómetros cuadrados, poblado por algo más de cuatro millones de habitantes, arranca con más dificultades que glorias. Se degrada su situación económica y va perdiendo poco a poco comercio y turismo procedentes de su vecino del norte, Rusia.
Pero ocupa un espacio vital en el enlace estratégico que une el mar Caspio con el mar Negro, el que canaliza petróleo y gas hacia Occidente. En este flujo va el 20% de la energía que consume Israel
Por supuesto, Estados Unidos se fija en la región. Derivado de un golpe de Estado, después legitimado por las urnas, colocan a un hombre de confianza, el presidente Mijail Saakashvili. Este, fiel a su nuevo protector, entrega un contingente de 2.000 soldados para combatir en la difícil posguerra de Irak. En la cumbre de la Alianza Atlántica de abril del 2008, celebrada en Bucarest, Estados Unidos es el gran patrocinador de la entrada de Georgia en la Alianza. Se anticipan Albania y Croacia, porque los socios europeos posponen la decisión. Está demasiado latente el tema de Kosovo como para iniciar un debate sobre Osetia o Abjasia. (Por cierto, la independencia de Kosovo únicamente ha sido reconocida por 27 países, 15 de los cuales son miembros de la Alianza Atlántica).

PERO, UN BUENdía de agosto, Saakashvili, sin esperar una nueva reunión de la OTAN pero aprovechando que la atención mundial está fijada en Pekín y que incluso su protector George Bush está más atento al equipo estadounidense de béisbol presente en los Juegos Olímpicos que a la situación que se está gestando en el sur del Cáucaso, y creyéndose bien armado por Israel y por los propios norteamericanos, decide atacar Osetia del Sur en nombre de una interpretación unilateral de su soberanía.
Los que no están pendientes de los Juegos son los generales de Putin. En 24 horas arrasan Georgia. En cierto sentido, protegen a sus minorías y se apoyan en los acuerdos de 1992. En otro, no olvidan la ascendencia georgiana de Stalin y los ocho años de presidencia del que había sido ministro de Exteriores de la URSS, Eduard Shevardnadze, el hombre de la apertura. ¡Demasiados antecedentes históricos para mantenerse impasibles !
Lo demás ya se sabe: Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; viajes de la presidencia europea a la zona; observadores internacionales; ayuda humanitaria; hipócrita crujir de dientes en toda la sociedad occidental. La historia de siempre. Ahora vendrán los grandes negocios aprovechando el río revuelto: infraestructuras, inversiones, la misma ayuda humanitaria… Tranquilizaremos nuestras conciencias donando algo a alguna oenegé conocida o viendo cómo nuestro Gobierno manda a un centenar de nuestros buenos soldados en misión de paz. Eso sí: de paz.
Siempre a posteriori. Siempre encontraremos a un político como Nicolas Sarkozy que va a intentar solucionar el problema; lo malo es que nunca encontramos políticos que eviten que se produzcan los problemas.

MIENTRAS,Ucrania mira de reojo. Todavía tiene en Sebastopol a la potente escuadra rusa del mar Negro, consecuencia de unos acuerdos similares a los que se firmaron en 1992 con Georgia. Los países bálticos y Polonia se han decantado claramente por la política de la república hermana de Ucrania. ¡Cuidado!
Rusia, recuperada económicamente, favorecida por el alza de los precios del crudo y del gas, pero con problemas de redistribución de la riqueza graves –conviven sueldos de 300 euros al mes con grandes fortunas– quiere recuperar su peso específico en la política internacional. Ningunearla puede ser suicida, porque conserva en su alma el histórico y orgulloso potencial de la extinta URSS.

MANUELCastells escribía recientemente que estamos ante “las primeras escaramuzas de una guerra caliente que se esta gestando en territorios de la guerra fría”. No olvidemos tampoco la vecindad de Chechenia con Osetia del Norte. Parece que Moscú ha aprendido la lección y no permitirá nuevas aventuras.
La osada –aunque mejor diría insensata– guerra de Georgia desemboca en el reconocimiento por parte de Rusia de la independencia de Osetia del Sur y de Abjasia. Puede que la red de oleoductos y gaseoductos Bakú (Azerbaiyán)-Tiflis-Ceylán (Turquía) recupere su operatividad. Pero nada será igual al sur del Cáucaso; nada será igual en el mar Negro; nada será igual en la próxima cumbre de la OTAN, cuando se celebren los 60 años de su creación.
Georgia estará presente en nuestras vidas en las próximas décadas. Ojalá no sea para que se repitan las monstruosidades de este mes de agosto olímpico.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idtipusrecurs_PK=7&idnoticia_PK=539104

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Jorge Camil: Que renuncie el gobierno

Gobiernos van y vienen, de uno y otro partido, pero la inseguridad va en aumento. Nada funciona. Fracasan irremediablemente promesas, planes, estrategias y buenas intenciones. Fracasan porque el gobierno tiene una percepción distorsionada de la magnitud del problema para la sociedad civil, y porque al estar enfocado exclusivamente en los problemas que considera “verdaderamente importantes” (el petróleo, las relaciones con Estados Unidos, la Iniciativa Mérida, la consulta nacional sobre el petróleo y las reformas de todos colores) demuestra que no tiene sensibilidad, pero tampoco consideración, empatía y respeto por la sociedad civil.

Para los ciudadanos, la alarmante escalada de violencia significa perder la tranquilidad, la dignidad, nuestra forma de vida (que es la esencia de la libertad) y eventualmente, como fue el caso de Fernando Martí, la vida misma. Para el gobierno, en cambio, el tema parece ser un problema de imagen y frases de campaña, así que con gran desparpajo lo atacan con retórica y armas mediáticas: ¡vamos ganando!, repiten victoriosos con la frente en alto y la mirada fija en 2009 y 2012, aunque todos sepamos que van perdiendo. ¡Felicidades Germán Martínez!, ahora sabemos que la guanajuatización de México va por buen camino. Sí, por el “Camino de Guanajuato”, ahí donde “la vida no vale nada”.

La retórica oficial y las frases de campaña se estrellan diariamente con una realidad que ofende y horroriza a los mexicanos: 10 o 20 ejecutados (¿qué más da?), dos o tres decapitados (una de las cabezas, la aparecida en las páginas de Paris Match hace un par de semanas, con un guiño macabro, como diciendo: “aquí se ven”). Un industrial regiomontano secuestrado diariamente, un jovencito inocente (¿presagio del México futuro?) secuestrado y asesinado sin piedad, y un aumento exponencial en la tasa de plagios: 37 por ciento en el Distrito Federal y 60 por ciento en el estado de México. Más empresarios mexicanos emigrando a Estados Unidos. Hemos perdido el control de nuestro propio destino. ¿A quién le importa el terror de la joven madre que llevando a su bebé en el asiento trasero recibe en plena luz del día una mentada de madre y un humillante pistoletazo en la cabeza para robarle el reloj? ¿A quién le importan los miles de relojes y anillos robados diariamente en los embotellamientos de la ciudad de México? ¡Por favor! ¿Anillos? ¿Relojes? ¿Mentadas? ¿Cuando estamos salvando al mundo, y pasando a la historia como autores de importantes reformas electorales, fiscales y energéticas? ¿Secuestros exprés? Que los atienda la policía ministerial (¡nosotros somos “estadistas”!). O que no los atienda nadie, porque los ciudadanos atropellados, a fuerza de sufrir, hemos aprendido a no denunciar.

Nuestros gobernantes deben respirar con alivio, porque ya no denunciamos plagios, violaciones, robos, extorsiones ni fraudes. Pronto dejaremos de denunciar homicidios. ¿Denunciar, mientras Marcelo organiza la consulta petrolera y el Presidente decide su próximo periplo internacional? Para eso hay leyes y “autoridades competentes”. ¿No hemos oído hablar, ignorantes de nosotros, de la nueva división del trabajo, en la que unos nacen para gobernar, y otros nacemos para pagar impuestos? ¿Quién en las altas esferas de gobierno –pregunto– recoge la frustración de los millones de obedientes autómatas que dejamos en casa nuestros objetos de valor? ¿Y quién, al interior del gobierno, comprende que al despojarnos voluntariamente de anillos y relojes, al renunciar a nuestra forma de vida, nos despojamos de nuestra dignidad? Ellos, los criminales, con la tolerancia del gobierno, fijan ahora nuestro radio de acción. Nos indican cómo vivir y cómo vestir. Se acabó el libre albedrío, que era hasta hace poco la esencia de la vida democrática. Ellos, los del gobierno, viven despreocupados en una burbuja de camionetas blindadas, charolas, escoltas y armas de grueso calibre pagadas por nosotros para proteger a los suyos, mientras nosotros vivimos atemorizados y enclaustrados, prisioneros en un mundo de ¡sálvese quien pueda! Por eso no hay solución, porque gobierno y ciudadanos partimos de percepciones distintas y mundos diferentes. Nos movemos por separado en un mar de oscuridad. Andamos, como diría el poeta Jaime Torres Bodet, “el uno en pos del otro, sin hallarnos”.

En la introducción de su entrevista con Felipe Calderón El País advirtió que el número de muertos, más de 5 mil “provocaría un cataclismo en cualquier democracia europea”. Pero aquí no pasa nada. Ni pasará. Hasta que Calderón entienda que si fracasan todas sus reformas, pero nos regresa la seguridad, pasará a la historia como el mejor gobernante de México; hasta que Marcelo Ebrard caiga en la cuenta de que si erradica la inseguridad en el Distrito Federal será presidente de México en 2012. Hasta que ambos comprendan que la inseguridad viene de una empresa perversa en la que están involucrados criminales, policías, autoridades y el sistema judicial. Si no pueden, la renuncia sería una salida honorable que les ganaría el reconocimiento y respeto de la sociedad civil.

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BBC: Q&A: Record oil prices

Oil prices have hit record highs above $145 a barrel and have more than doubled in less than a year.

There have been calls for oil producers to increase supply.

However, they blame the high prices on speculators and the weakening US dollar, which makes oil a more attractive investment.

Why are oil prices so high?

Economists will tell you that prices are set by supply and demand and, indeed, at the heart of the rise in oil prices are what are known as the fundamentals.

Demand for oil has been growing as Asia’s power-house economies such as China and India fuel their rapid economic expansion.

Barrels of oil

There are many factors that influence the price of oil

At the same time, there are all sorts of worries about the supply of oil.

A lot of the world’s oil comes from somewhat unstable countries, so every time oil workers are attacked in Nigeria or Iraqi oil facilities are damaged, people get concerned about the supply of oil.

So fundamentally, people are worried that demand may be growing faster than supply, and oil is such an important commodity that they are prepared to pay more and more for it if they are worried.

That all sounds pretty simple then

Well it would be if everybody had exact figures for the fundamentals that influence oil prices.

The problem is that nobody knows exactly how much oil there is in the ground, many producers are a bit cagey about admitting how much they have taken out and we do not know how much oil is in tankers being shipped around the world.

On top of that, we do not have reliable figures for how much oil most countries have squirreled away in case of emergencies or indeed exactly how much oil is being consumed.

So what determines prices is not the fundamentals but everybody’s perceptions of the fundamentals.

That means that when proper figures, such as the weekly US inventories figures, are released, undue weight is placed on them because few countries are so transparent.

But other than that it’s just like any other commodity?

Unfortunately not.

First of all there is the Organisation of Petroleum Exporting Countries (Opec), which controls 55% of the world’s oil exports.

The idea is that its members only raise or lower their production when all the other members do.

It does not always work, but it certainly means that oil is not a free market.

Also, there is a finite amount of oil in the world.

The oil that has been taken out of the ground first is the easiest, and therefore cheapest, to access.

As oil prices rise, it becomes financial viable to spend more to extract oil that is in trickier places to mine.

But as the available oil is depleted, the price will naturally rise because it is harder to find and more expensive to mine.

In addition, when there is talk about supply being threatened by unrest in the Middle East or storms in the Gulf of Mexico, how much of a problem these factors will actually be is generally a guess.

So is it unfair to blame the speculators?

The speculators certainly have a part to play in all this.

To an increasing extent, financial institutions are trading in oil as an investment like shares or currencies.

Rocket in North Korean parade

Should North Korean rocket testing really have affected oil prices?

They buy oil contracts in the hope that their value will go up before they sell them.

Alternatively, if they think the price will fall, they may sell oil contracts they do not have and buy them later, in time to settle the deal.

Even those who believe that the market is based on fundamentals accept that the participation of speculators has created greater volatility in the market.

Factors that in the past might have moved the price by a few cents could now move it by more than a dollar.

It has also given sudden relevance to factors that in the past would not have moved oil prices at all.

What sort of factors?

Events such as rocket testing in North Korea have been cited as reasons for the rising price of oil.

But it is hard to imagine how it could have any direct effect on its supply or demand.

In a market with such a serious shortage of reliable information, as long as enough people believe that a factor will affect the oil price, it will.

And in some cases the effect of factors have been reversed.

How can that happen?

Up until less than a year ago, a weakening US dollar would have been seen as a sign of weakness in the US economy, which would have meant that demand for oil was likely to fall and so the oil price would fall.

But recently, many traders have believed that some people are treating oil and the dollar as alternative investments.

So, if they think the dollar is falling they will buy oil instead and if they think oil is falling they will buy dollars instead.

Because people believe this to be the case, a negative relationship has built up between the oil price and the dollar.

Whether people are actually treating the two as alternative investments is no longer important – what matters is that people believe that they do.

But a market based on so little concrete information and so much belief is vulnerable to people changing their minds.

http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/7425489.stm

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