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Alberto Moncada: El aborto y el mundo eclesiástico

El dominio de la mujer sobre su determinación fisiológica, “la máquina de fabricar niños”, parece creciente e inevitable. A medida que los sistemas educativos y sanitarios se generalizan, y se perfeccionan las técnicas anticonceptivas, las mujeres pueden organizar su biografía amorosa, profesional y maternal, cada vez con mayor libertad.

La Humanidad lleva toda su historia tratando de desenchufar el placer sexual de la procreación y parece que ya lo ha conseguido. Queda pendiente un tema desagradable, el aborto. No conozco ningún grupo feminista favorable a usar el aborto como método anticonceptivo pero cuando se produce un embarazo no deseado, la sociedad tiene que legislar para resolver un conflicto de intereses. Las sociedades europeas han decidido dar un plazo a las mujeres para interrumpir su embarazo no deseado, catorce semanas, que se amplía en casos especiales y ha despenalizado su realización. España lleva camino de unirse a esta tendencia europea que requiere complementos tales como el acceso fácil a medios anticonceptivos y la organización de una sanidad pública efectiva que evite la lacra del aborto furtivo, cáncer de la maternidad tercermundista. Porque hay algunos médicos que objetan interrumpir embarazos en la sanidad pública pero los llevan a cabo en la privada. Siempre ha habido médicos inmorales pero, en mi opinión, los médicos objetores deberían optar por ejercer su profesión fuera de la sanidad pública.

El consenso democrático ha resuelto la cuestión pero la Iglesia católica, que parecía haber asumido, al menos en Europa, el carácter secular de la opción, vuelve a las andadas, demostrando, una vez más, los estrechos límites en que se mueve hoy su influencia y la obsesión morbosa que hacia el sexo siguen teniendo sus solteros jerarcas.

El carácter de agencia cultural de la Iglesia jerárquica se ha transformado sustancialmente. Cierto que la Iglesia católica, que en esto recibió la influencia del judaísmo veterotestamentario, ha sido, es, natalista, en el contexto de los Estados nacionales, donde parte del patriotismo, de la grandeza nacional, tiene que ver con los números. En su día, los líderes judíos trataron de aumentar las dimensiones del rebaño elegido, para no ser absorbidos por las tribus circundantes.

El control del comportamiento sexual femenino es un tema favorito de la predicación eclesiástica aunque las últimas encuestas revelen que, en los países occidentales, España entre ellos, las mujeres católicas, en su gran mayoría, no aceptan los consejos vaticanos al respecto ni identifican su fe con ellos. La posición eclesiástica sobre el aborto no fue siempre la misma y el tema del aborto no era tan central a su predicación. De hecho, en la doctrina clásica de la Iglesia, el tomismo, se afirma que Dios insufla el alma al feto un cierto tiempo después de la concepción, aproximadamente en esos tres meses en que la mayoría de las legislaciones europeas permiten el aborto sin motivos. Pero la Iglesia no se conforma con condenar cualquier aborto sino todos los métodos anticonceptivos y es incluso renuente a la información sexual, algo que también afecta a la posición eclesiástica respecto al SIDA.

Ante semejante actitud, muchos observadores fundamentan la obsesión sexual vaticana en ese celibato eclesiástico que hace tan inseguros psicológicamente a los pastores del rito romano. Como ha explicado recientemente Elaine Pagels (Adam, Eve, and the Serpent. Editorial Ramdon House, 1998), la tradición de la Iglesia occidental se ha decantado del lado del agustinismo en términos de pesimismo antropológico, con importantes consecuencias políticas y psicológicas, curiosamente entrelazadas. Como es sabido, para el obispo de Hipona, el deseo sexual, la líbido, es un desorden, consecuencia del primer pecado de desobediencia, que se transmite con el semen, y del que sólo Jesucristo, concebido virginalmente, está exento y nos puede exonerar vicariamente. Por tanto, cada vez que sentimos su impulso, se nos recuerda nuestro estado natural de desequilibrio y nuestra inclinación perniciosa, el que “no somos de fiar”. De ahí, San Agustín extrae nada menos que la legitimidad del poder político para enderezar a sus súbditos, siempre que lo haga de acuerdo con la Iglesia. Por eso, en la indoctrinación del emparejamiento destaca la estricta subordinación a la fecundidad de un acto que debe practicarse sin satisfacción. Es algo que late en la educación cristiana de la mujer, espléndidamente ejemplificado en el consejo victoriano de las madres a sus hijas casaderas:” EL ABORTO Y EL MUNDO ECLESIASTICOALBERTO MONCADAEl dominio de la mujer sobre su determinación fisiológica, “la máquina de fabricar niños”, parece creciente e inevitable. A medida que los sistemas educativos y sanitarios se generalizan, y se perfeccionan las técnicas anticonceptivas, las mujeres pueden organizar su biografía amorosa, profesional y maternal, cada vez con mayor libertad. La Humanidad lleva toda su historia tratando de desenchufar el placer sexual de la procreación y parece que ya lo ha conseguido. Queda pendiente un tema desagradable, el aborto. No conozco ningún grupo feminista favorable a usar el aborto como método anticonceptivo pero cuando se produce un embarazo no deseado, la sociedad tiene que legislar para resolver un conflicto de intereses. Las sociedades europeas han decidido dar un plazo a las mujeres para interrumpir su embarazo no deseado, catorce semanas, que se amplía en casos especiales y ha despenalizado su realización. España lleva camino de unirse a esta tendencia europea que requiere complementos tales como el acceso fácil a medios anticonceptivos y la organización de una sanidad pública efectiva que evite la lacra del aborto furtivo, cáncer de la maternidad tercermundista. Porque hay algunos médicos que objetan interrumpir embarazos en la sanidad pública pero los llevan a cabo en la privada. Siempre ha habido médicos inmorales pero, en mi opinión, los médicos objetores deberían optar por ejercer su profesión fuera de la sanidad pública.

El consenso democrático ha resuelto la cuestión pero la Iglesia católica, que parecía haber asumido, al menos en Europa, el carácter secular de la opción, vuelve a las andadas, demostrando, una vez más, los estrechos límites en que se mueve hoy su influencia y la obsesión morbosa que hacia el sexo siguen teniendo sus solteros jerarcas.

El carácter de agencia cultural de la Iglesia jerárquica se ha transformado sustancialmente. Cierto que la Iglesia católica, que en ésto recibió la influencia del judaísmo veterotestamentario, ha sido, es, natalista, en el contexto de los Estados nacionales, donde parte del patriotismo, de la grandeza nacional, tiene que ver con los números. En su día, los líderes judíos trataron de aumentar las dimensiones del rebaño elegido, para no ser absorbidos por las tribus circundantes.

El control del comportamiento sexual femenino es un tema favorito de la predicación eclesiástica aunque las últimas encuestas revelen que, en los países occidentales, España entre ellos, las mujeres católicas, en su gran mayoría, no aceptan los consejos vaticanos al respecto ni identifican su fe con ellos. La posición eclesiástica sobre el aborto no fue siempre la misma y el tema del aborto no era tan central a su predicación. De hecho, en la doctrina clásica de la Iglesia, el tomismo, se afirma que Dios insufla el alma al feto un cierto tiempo después de la concepción, aproximadamente en esos tres meses en que la mayoría de las legislaciones europeas permiten el aborto sin motivos. Pero la Iglesia no se conforma con condenar cualquier aborto sino todos los métodos anticonceptivos y es incluso renuente a la información sexual, algo que también afecta a la posición eclesiástica respecto al SIDA.

Ante semejante actitud, muchos observadores fundamentan la obsesión sexual vaticana en ese celibato eclesiástico que hace tan inseguros psicológicamente a los pastores del rito romano. Como ha explicado recientemente Elaine Pagels (Adam,Eve, and the Serpent. Editorial Ramdon House,1998), la tradición de la Iglesia occidental se ha decantado del lado del agustinismo en términos de pesimismo antropológico, con importantes consecuencias políticas y psicológicas, curiosamente entrelazadas. Como es sabido, para el obispo de Hipona, el deseo sexual, la líbido, es un desorden, consecuencia del primer pecado de desobediencia, que se transmite con el semen, y del que sólo Jesucristo, concebido virginalmente, está exento y nos puede exonerar vicariamente. Por tanto, cada vez que sentimos su impulso, se nos recuerda nuestro estado natural de desequilibrio y nuestra inclinación perniciosa, el que “no somos de fiar”. De ahí, San Agustín extrae nada menos que la legitimidad del poder político para enderezar a sus súbditos, siempre que lo haga de acuerdo con la Iglesia. Por eso, en la indoctrinación del emparejamiento destaca la estricta subordinación a la fecundidad de un acto que debe practicarse sin satisfacción. Es algo que late en la educación cristiana de la mujer, espléndidamente ejemplificado en el consejo victoriano de las madres a sus hijas casaderas:”When that thing happens, close your eyes and think of England”.

El golpeteo de la líbido en un cuerpo célibe le enfurece contra sí mismo, le recuerda su estado de postración y su impotencia moral, y sirve de aderezo para las extrañas relaciones del sacerdote con las mujeres, especialmente las relaciones amorosas y sexuales, según cuenta el teólogo alemán Hubertus Mynarek, en su libro “Eros y clero”, (Caralt,1979). En cierto sentido, la opción eclesiástica por no interrumpir los embarazos no deseados significaría considerar a la maternidad como un castigo a las mujeres “ligeras de cascos”.

Algunos psicólogos sostienen que la represión afectiva y sexual del clero romano, en vez de conducirles al misticismo o al desapego mundano, les lleva frecuentemente a los desórdenes en la materia puestos de manifiesto en los casos abundantes de pederastia descubiertos y condenados, especialmente en sociedades abiertas como los Estados Unidos.

Lo cierto es que, en el tema del aborto, la sociedad conoce muy bien los condicionantes económicos y educativos del asunto y que las recetas para aliviar tan dolorosas decisiones femeninas- repito que no hay feminismo pro aborto- comienzan bastante antes de la concepción. Desde una ética civil se pone de relieve la inconsistencia eclesiástica entre la defensa del “nasciturus” y la negligencia respecto a la miseria y la mortalidad infantiles. Nunca han alzado la voz respecto a estas lacras con la intensidad con que lo hacen respecto al aborto. Con lo fácil que sería limitarse al plano pastoral, excluir del rebaño a los que no cumplen sus preceptos y pronosticarles la condenación eterna.

Artículo Original: Argenpress

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Adán Salgado Andrade: La muy oportuna “descomposición” del Estado mexicano, pretexto para militarizar y recrudecer la represión gubernamental

En el excelente libro “The shock doctrine” de la periodista Naomi Klein, se plantea la tesis central de que en todo el mundo la instauración de brutales medidas económicas y de control social que sólo han favorecido, y continúan favoreciendo, al capitalismo salvaje, se ha facilitado cuando concurren eventos tan catastróficos y graves, que son capaces de poner en “shock” a todo el sistema y que en consecuencia merecen un tratamiento de “shock” acorde a la “dramática” situación.

Por ejemplo, eso pasó cuando el 11 de septiembre del 2001 fueron derribadas las torres gemelas de la ciudad de Nueva York, debido a un muy sospechoso atentado de la organización terrorista Al Qaeda comandada por el (¿escurridizo?) Obama Bin Laden. Fue suficiente para que el gobierno de Bush, en aquel entonces, pretextando una crisis nacional, iniciara su famosa “guerra contra el terrorismo”, la cual, si no se hacía, advirtió, podría ocasionar que “eventos terroristas” tales como el de las torres gemelas, pudieran repetirse y toda la estabilidad de EEUU se colapsara y se viniera abajo. Y tan efectivo fue esa especie de psicótico miedo que se indujo en la mayor parte de los estadounidenses (he conocido gente de ese país que se dice progresista y demócrata, que, sin objetar nada, estuvo de acuerdo con la subsecuentes invasiones a Afganistán y a Irak por motivos de “seguridad nacional”), que aceptaron sin titubeos que se implantaran medidas que inclusive atentaban contra los derechos humanos y las libertades básicas de todos los estadounidenses. Se implementaron ilegales cuestiones que permitían a agencias como el FBI o la CIA espiar telefónicamente a sospechosos, se consideraban “terroristas” a personas que tuvieran descendencia o fueran árabes, se investigaba en las escuelas a profesores y/o alumnos que estuvieran estudiando árabe o interesados en esa cultura, se “invitaba” a la ciudadanía a “denunciar” a cualquier persona que tuviera actividades “raras”, se detenía ilegalmente a cuanto extranjero ingresara o estuviera viviendo en ese país… y muchas otras arbitrariedades que la agencia que se formó especialmente para tal efecto, el “Department of Homeland Security”, coordinó, sin menoscabo de violar abiertamente las libertades civiles y de actuar el gobierno ilegal y hasta fascistamente (además, fue tan efectiva la psicosis creada, que a la fecha varios “patriotas” ciudadanos, voluntariamente se dedican a “cazar” terroristas a través del Internet. Aprenden árabe para hacerse pasar por árabes, ya que continúa el estigma de seguir considerando a dicha nacionalidad como “terrorista”, y espían a organizaciones y ciudadanos árabes con tal de “descubrir” planes para futuros atentados “terroristas”. Ver mi trabajo en Internet “Los aficionados antiterroristas o de cómo se sigue extendiendo la paranoia ‘antiterrorista’ ”). Pero además la “guerra contra el terrorismo” ha sido un excelente negocio desde entonces por los miles de millones de dólares que EEUU y el resto del mundo, obligado por aquél, han gastado para tenernos “más seguros” (ver mi trabajo en Internet “La amenaza terrorista: El nuevo gran negocio para la industria del miedo”).

Los tratamientos de “shock” también se han aplicado cuando se producen fuertes crisis económicas, tales como las que se achacaron a los estados de economía mixta (keynesianos), quienes a finales de los años setenta y principios de los ochenta, aún se guiaban bajo ese esquema, y que comenzaron a experimentar recurrentes problemas económicos (aunque nunca tan graves como los que actualmente se viven, producto de un desregulado, descontrolado y salvaje capitalismo, al que se dejó actuar a sus anchas durante los últimos treinta años). Dichas crisis en realidad no fueron producto de la participación del estado en la economía, sino que se deben al carácter inherentemente crítico y recesivo del sistema capitalista, pero así se hizo ver. Los problemas derivados de dichas crisis, tales como altísimas inflaciones (de mil por ciento o más, o sea, que un artículo podía subir hasta diez veces su valor en sólo un año), además de fuertes deudas externas (las que se debieron a préstamos de bancos extranjeros, con gran ánimo de obtener buenas ganancias), provocaron en la población de tales países (especialmente de la región latinoamericana), una gran preocupación, acompañada de angustias y miedos y una creciente inseguridad económica, pues todo subía inclementemente, menos sus salarios, además de que en cualquier momento podían ser despedidos. Y se debe señalar, como analiza Naomi Klein en su mencionado libro, que esas crisis e inestabilidades financieras, la mayoría fueron heredadas de las dictaduras militares, sobre todo en Latinoamérica, que fueron infames, violentas, asesinas y autoritarias formas de imposición política (muy bien planeadas y vigiladas por Estados Unidos, la CIA y sus corporaciones), que defendieron solamente los intereses de las empresas y corporaciones extranjeras establecidas en esos países, y de las clases capitalistas “nacionales” ligadas a aquéllas, todo lo cual dio lugar a brutales experimentos económicos, que lo único que provocaron fue una mayor concentración de la riqueza en unas cuantas manos, generalizada pobreza poblacional (los miles de latinoamericanos que se sumaban a los niveles de pauperización, semana a semana, eran dramáticos), niveles de desempleo nunca antes vistos, altísimos niveles de corrupción gubernamental que se alimentaron justamente de los préstamos internacionales, excesivos gastos en compras de armas para que pudieran los militares reprimir sobradamente a sus aterrorizados ciudadanos mientras hacían sus “experimentos económicos”, subsidios y “estímulos fiscales” a las empresas “nacionales” y extranjeras… y otros ilegales saqueos cometidos por aquéllos corruptos, genocidas militares, en contubernio con las mencionadas corporaciones, factores que, en conjunto, fueron las causas que dieron lugar a las abultadas deudas externas mencionadas antes (las que se incrementaron aún más cuando los bancos extranjeros, muy estratégicamente, aumentaron sus tasas de interés a 15% o más, con tal de preparar las condiciones para aplicar los planes de “shock” para “resolver los problemas económicos de las economías emergentes”).

Así que terminadas las dictaduras militares y sus horrores (que más que a la resistencia social, se debieron a que su promotor y patrocinador, el gobierno estadounidense, se percató de que ni habían funcionado como “experimento económico” para resolver las recurrentes crisis económicas, y además estaba saliéndole muy caro seguir sosteniendo a los corruptos, genocidas militares), habiendo hecho la transición a regímenes “democráticamente electos”, los ciudadanos de esos países, por lo menos tenían ya, de acuerdo con la demagogia gubernamental, asegurada su “libertad política”. Pero ante las fuertes crisis e inestabilidades económicas heredadas del pasado (algo que por aquellos años constituía un cotidiano “azote” para la gente, eran las altas tasas de inflación mencionadas arriba, que pulverizaban en una semana el salario del trabajador y cuanto aumento se le otorgara), cualquier receta que bajara antes que nada tan altos índices inflacionarios y “corrigiera” el rumbo económico, era digamos que resignadamente bienvenida por toda la gente, aunque eso requiriera “grandes sacrificios”, sobre todo entre la mayoría de la pauperizada población (en México, por ejemplo, eso comenzó a implantarse en el sexenio de Miguel de la Madrid y aún se recuerdan la cantidad de cierres de empresas públicas o que se vendieron, los masivos despidos de trabajadores a que ello tuvo lugar, el alza generalizada de precios de combustibles, de electricidad, de servicios… las restricciones laborales… pero, efectivamente, la gente estaba resignada pues entendía o se les “hizo entender” que era “por su bien”). Eso posibilitó a los barones del dinero y a las corporaciones, la imposición de extremas “medidas correctivas”, a través, sobre todo, del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario internacional (FMI), con tal de “aliviar” los problemas económicos (el FMI y el BM, desde entonces, son simples organismos al servicio de las potencias dominantes, las del G-7 más Rusia, encargados de aplicar disciplinaria y draconianamente las recetas administrativas que beneficien no a los países que pretenden “rescatar”, sino a las globales corporaciones industriales y financieras, las pertenecientes justo a esos países dominantes). La exigencia para que tales agencias (al servicio del capitalismo central, como dije), era que el estado vendiera la mayoría de sus empresas públicas, suprimiera sus barreras proteccionistas para alentar el “libre mercado” y disminuyera sus gastos sociales. Esto implanta a nivel mundial al así llamado neoliberalismo, que, como se ve, en lugar de resolver las crisis, las ha agudizado aún más, como sucede con la actual recesión mundial que estamos experimentando, considerada de las peores desde la crisis de 1929.

Así pues, fue posible imponer infames “curas económicas” (shock treatment) gracias, como dije, a que en determinado momento los problemas existentes son tan aparentemente graves y “apocalípticos” que no queda de otra. Incluso, cuando ocurren desastres naturales, tales como terremotos, huracanes o inundaciones, los gobiernos, junto con el capitalismo mundial, los aprovechan muy a su favor, con tal de implantar cambios en su propio beneficio. En México, por ejemplo, tras los sismos de 1985, fue posible en la capital, de las más afectadas zonas, deshacerse de cientos de viejas viviendas y vecindades en renta que fueron sustituidas por masivas construcciones nuevas, las cuales se vendieron a sus propietarios (si podían comprarlas, claro), no se les rentaron, como antes, lo que constituyó un excelente negocio para quienes tuvieron tan oportunista, lucrativa idea. En Estados Unidos, cuando la ciudad de Nueva Orleáns fue afectada por el huracán Katrina, en agosto de 2005, miles de casas del llamado “public housing” – que eran casas que el gobierno digamos que había construido y financiado a precios subsidiados para que las adquiriera la población de bajos ingresos desde la época del “estado benefactor”, el de economía mixta de Roosvelt – fueron arrasadas, lo que de inmediato Bush y sus secuaces aprovecharon para reconstruir a cargo de empresas constructoras privadas, bajo el esquema de venta a precios de mercado, “reales”, y no subsidiados, como era antes. Si los antiguos moradores podían comprar, bien, y si no, ni modo, era su problema. Un prominente congresista republicano, Richard Baker, en ese entonces comentó, cínico, que “lo que el gobierno nunca pudo hacer en años, deshacerse del ‘public housing’, la fuerza de la naturaleza lo había hecho en sólo un día”. Lo mismo sucedió con las escuelas públicas que resultaron afectadas o destruidas, pues en lugar de repararlas o reconstruirlas, se dieron concesiones para escuelas privadas y a la gente sólo se le otorgaron “subsidios” parciales (medias becas, por ejemplo) para que metiera a sus hijos allí… también los que pudieran, claro.

Y así, podría seguir con los ejemplos de lo que una situación de tensión y drama generalizado puede hacer para los efectos de la aplicación de tratamientos de “shock”.

En nuestros días esto justo sucede en México, a través de dos cuestiones fundamentales: la violencia y el poder del así llamado “narcotráfico”, por un lado, y la recesión económica que ya también nos está afectando profundamente, por el otro.

En cuanto al primer factor, el surgimiento del narcotráfico como un “peligro para la estabilidad”, no es algo que se haya dado así, repentino, sino que lo que actualmente estamos viviendo es producto de las íntimas y ocultas relaciones que ha forjado el Estado, desde años atrás, con mafias financieras y empresariales que han permitido, entre otras cosas, la existencia de la actual presidencia fraudulenta en el poder y un gabinete de panistas que en lugar de efectivamente gobernar, han buscado hacer los grandes negocios, junto con sus secuaces, desde la ilegal venta de tierras en áreas naturales para ser convertidas en proyectos turísticos, hasta los intentos (fallidos, por lo pronto), de privatización de la industria petrolera. El narcotráfico, claro, también es un muy lucrativo y excelente negocio y bancos como Banamex, filial del quebrado Citigroup, se ligan al lavado de dinero que desde hace muchos años se ha venido realizando sin mayores problemas (sí, desde gobiernos anteriores, que lo han cobijado, y como lo sigue haciendo el actual. Ver mi artículo en Internet “Especulación y narcotráfico, nuevos grandes negocios del lumpencapitalismo”). Así que si de repente esos pactos, digamos que de haberle vendido el alma al diablo desde hace mucho tiempo, se tratan de romper, así, “limpiarse de toda culpa”, es lógica la reacción que las desairadas, afectadas mafias están teniendo (las frecuentes ejecuciones de funcionarios, policías o militares así lo evidencian). El que se señale a la “corrupción” como el factor detrás de los problemas que se están dando en cuanto a los niveles de violencia (que, además, presentándola así, como un factor aislado, clave por sí mismo, se pretendería con ello que el gobierno fuera totalmente ajeno a ella, una víctima, siendo que justamente la corrupción es parte inherente de aquél), es justo lo que evidencia cuan ligados están los poderosos grupos oligárquicos (los que controlan todo, como dije, gobierno, bancos, telecomunicaciones, industrias, minas…) con los llamados “negocios ilícitos”, los que resultan fundamentales y la parte más lucrativa para muchos de aquéllos. Por mencionar un caso de qué tan importante es el narcotráfico para muchos países, considérese el ejemplo de Afganistán, país que a pesar de la invasión militar, principalmente estadounidense, resulta que ha incrementado diez veces su producción de opio, gracias a lo cual, surte del ochenta por ciento de la droga que se consume en el mundo, y que sorprendentemente hay grandes facilidades para que los embarques de dicha droga salgan de los aeropuertos que están controlados nada menos que por las “fuerzas de paz” de la OTAN. Es muy importante la siembra de opio y la producción de drogas para Afganistán, pues es un negocio que asciende a unos mil millones de dólares anuales, la mitad de la actividad económica anual de dicho empobrecido país, que ya no existiría de no ser por dichas drogas (se ha sugerido desde el Departamento de Estado estadounidense que podría comprarse cada año la totalidad de la producción de opio, como posible “solución” con tal de “evitar que los campesinos afganos la vendieran a los ilegales fabricantes de drogas”). Así que podría decirse que no sólo nos estamos “colombianizando”, sino que también “afganistanizando”.

Pero una ventaja clara deben de obtener los actuales mal administradores panistas de esa violencia que ellos mismos, desde las cúpulas del poder, han cobijado. Y dicha ventaja es que ahora sólo se quiere presentar como el problema “más grave” que tiene México al poder y la violencia que el narcotráfico está generando, frente a los cuales se quisiera mostrar al Estado como “ajeno”, y ante ello, nada más importa, no. No importa que la política entreguista del panismo esté vendiendo todos los recursos naturales que posee el país, incluido el petróleo, el más importante de todos, a empresas extranjeras que hacen un buen negocio con ellos (por ejemplo, se han vendido desde que el panismo gobierna, cientos de hectáreas de tierras en zonas protegidas y reservas naturales, muy importantes ecológicamente hablando, para el desarrollo de complejos turísticos, sin que importe, siquiera, el impacto y el daño ambiental que tendrán éstos). No importa que la carga fiscal que pesa sobre los contribuyentes, sobre todo los de más bajos ingresos, se esté agravando más con la imposición de nuevos aranceles, los que están incluso desalentando y acabando con su actividad. No importa que exista una abierta impunidad, debido a la cual ciudadanos comunes sufren a diario actos delincuenciales o ilícitos. Así, asaltos, asesinatos, secuestros, fraudes, desapariciones, prepotencia policial y militar, víctimas de corrupción, presas del agiotismo bancario que cobra altísimos intereses por el crédito otorgado… pasan prácticamente desapercibidos y los órganos legales y judiciales nada les resuelven. Por ello es que mucha gente ya ni se preocupa en levantar un acta ministerial al sufrir un acto delictivo, pues la mayoría de las veces la autoridad no procede legalmente para investigar y resolver el problema, dejando muchos delitos, tales como los robos, secuestros o asesinatos, impunes pues nunca se “localiza” a los culpables. Y en cuanto a los asesinatos o desapariciones de líderes sociales que defienden los derechos de sus representados o periodistas honestos que tratan de descubrir los sucios negocios de gobierno y mafias, no, ¡nunca se hallan culpables!, y son crímenes que han quedado impunes, como el asesinato del periodista estadounidense Brad Will, quien intentaba mostrar la lucha social de la APPO en Oaxaca contra el gangster Ulises Ruiz, del que a la fecha “no se sabe quién lo mató”. O el reciente, también cobarde asesinato, de los líderes campesinos mixtecos Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas, quienes fueron “levantados” y posteriormente torturados y asesinados arteramente. No, tampoco allí la policía, ni las autoridades judiciales “saben” quién lo hizo, a pesar de que testigos afirman que aparentemente fueron “policías investigadores ministeriales” del estado de Guerrero quienes cometieron tan infame crimen. Pero, en sentido opuesto, sorprende la rapidez con la que el Estado trata de inculpar y juzgar a los líderes políticos que le estén provocando muchas movilizaciones y problemas, como fue el caso de los líderes de la mencionada APPO (Flavio Sosa, entre los principales, quien fue encarcelado más de dos años) o los de San Salvador Atenco, a quienes de inmediato se apresó y sentenció a severas penas carcelarias (el caso más dramático e injusto es el del sexagenario líder Ignacio del Valle, atenquense que por defender las tierras de sus compañeros de lucha, está sentenciado a penas que acumuladas suman ¡112 años!). Incluso se trató a finales del 2007, con tal de que la inculpación y arresto de “sospechosos” fuera rapidísima, de aprobar una ley que hubiera autorizado a cualquier policía a allanar una casa, sin orden de cateo, y arrestar a los presuntos delincuentes, sin orden de arresto, la cual, de momento está suspendida, pero es indudable que podría aprobarse si el tratamiento de “shock” así lo amerita.
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Homar Garcés: La revolución y el momento de la oposición en Venezuela

Es muy difícil creer que los grupos oposicionistas del país acepten alguna vez de buena gana la voluntad soberana de nuestro pueblo en mantenerse apoyando los diversos cambios políticos, económicos, sociales y culturales propiciados bajo la gestión del Presidente Chávez y ello por la sencilla razón de que su concepción clasista es, prácticamente, la misma que tenían sus antecesores de la época colonial, los mantuanos, quienes siempre le negaron los derechos fundamentales al pueblo que explotaban.

De ahí que no sea casualidad que se manifiesten sin pudor alguno discriminatorios, racistas y carentes de un mínimo de humanidad cristiana, como demostraron suficientemente durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, lo mismo que cuando protagonizaron el sabotaje económico con el cual quisieron rendir de hambre al pueblo venezolano por su heroica decisión de cambiar los destinos de este país y, por último, con las diversas güarimbas que han fomentado para crear el caos y la violencia con las cuales persiguen desestabilizar al gobierno de Hugo Chávez.

Para la oposición, incluyendo a las individualidades más “democráticas” que pudiera albergar en su seno, no ha llegado aún la hora de ver la realidad venezolana tal como es, a pesar de los cambios evidentes habidos en esta última década de historia republicana. Continúan torpemente viéndola con los ojos del pasado, ya que este momento histórico que vivimos los venezolanos responde a un reclamo colectivo de justicia social postergada y que siempre se ignoró en beneficio de una minoría política y económica que, por largo tiempo, desde 1958, usurpó la voluntad popular, sin tener empacho alguno en violar descarada y reiteradamente los más elementales derechos humanos. Por lo mismo, será harto difícil que la misma llegue a comprender que está en marcha un amplio proyecto de nación soberana, nacionalista y democrática que se ajusta a las aspiraciones socio-económicas de las mayorías populares, teniendo en la democracia participativa y protagónica su más grande conquista y fundamento, sustituyéndose y ampliándose así el concepto secular y ya obsoleto de la democracia representativa.

Entretanto, a los diversos movimientos revolucionarios, tanto políticos como sociales, que aspiran a un cambio estructural definitivo, en especial aquellos dotados de unas herramientas teóricas basadas en el socialismo revolucionario, con una clara diferenciación ideológica de izquierda, les corresponde asumir un papel mucho más activo y decisivo en la promoción de una mayor conciencia revolucionaria y de una mayor organización y movilización popular. Ninguno debe limitarse a lo meramente electoral y esperar a ver qué sucede. Además, deben de ser vigilantes y críticos de la gestión gubernamental actual.

Lo cierto es que el accionar desestabilizador opositor debe prepararnos a todos los revolucionarios para acentuar el avance popular y definir objetivamente el carácter socialista del proceso revolucionario bolivariano, así como la lucha de clases implícita en éste, por lo que será preciso afrontar en lo inmediato las contradicciones existentes, las cuales, por ahora, se mantienen sin manifestarse abiertamente, pero que -tarde o temprano- arroparán a todo el país, buscando resolverlas. Esto no podrá eludirse bajo ningún concepto ni conveniencia, ya que de ello dependerá el perfil, la vitalidad y el dinamismo necesarios para que se consolide y mantenga en el tiempo este proceso revolucionario, haciéndose posible el socialismo en cada rincón de Venezuela.

Artículo Original: Argenpress

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Pedro Echeverría: La izquierda nada ha hecho por Atenco mientras Fox goza

1. Mientras 13 campesinos de Atenco, entre ellos Ignacio del Valle, Héctor Galindo y Felipe Ángeles permanecen en prisión de alta seguridad, cada uno con 67 años de pena por defender sus tierras, el expresidente Fox, su esposa y demás familiares se pasean por el mundo dilapidando los cientos de millones de pesos que del presupuesto público desfalcaron.

Pero lo condenable es que ese gran golpe de la ultraderecha poco le ha importado a la izquierda y centro izquierda mexicana entretenida en la búsqueda de cargos electorales. Como enseña la historia: los luchadores sociales solo han salido de las cárceles por cumplir sus condenas o por la jurisprudencia de abogados honestos, nunca por la movilización del pueblo (Ejemplo: Vallejo, Siqueiros, Campa)

2. Y es que parece que después de 50 años de bárbaras represiones y asesinatos de trabajadores por la burguesía, parece que tendremos que sufrir más décadas porque nuestras batallas siguen siendo débiles, parciales y gremiales. Mientras los gobiernos, la clase política, los empresarios, los medios de información, el alto clero, actúan de manera unitaria cuando ven una protesta o un rebeldía de trabajadores, nosotros actuamos solos, sin pedir apoyos a otros trabajadores porque tampoco hemos sido capaces para brindarlos. Los atenquenses, los oaxaqueños, los indígenas chiapanecos, los de La Parota, los de Ciudad Madera, los mineros, una gran cantidad de indígenas y campesinos, etcétera, han sido brutalmente reprimidos porque la izquierda no garantiza respuesta efectiva.

3. San Salvador Atenco (Estado de México), población localizada a unos 35 kilómetros al oriente del DF, en los seis años de gobierno del orate Vicente Fox, se distinguió por sus luchas combativas. Cuando el corrupto presidente pretendió construir un aeropuerto ocupando las tierras de los pobladores de aquel lugar y ofreciéndoles pagarlas a precios irrisorios, los campesinos (encabezados por Ignacio del Valle y su familia, así como otros valerosos trabajadores del pueblo) le dijeron claramente al presidente ladrón: “las tierras no se venden porque es un patrimonio que hemos heredado de nuestros abuelos y nosotros se las dejaremos a nuestros hijos y nietos”. Entonces los valerosos campesinos salieron a la calle con sus machetes y se unieron para defenderlas.

4. Después de alrededor de un año de batallar para evitar que el presidente empresario cumpla sus amenazas de invadir la población y encarcelar a sus líderes, Fox no pudo seguir adelante con su gran negocio del nuevo aeropuerto y declaró la suspensión temporal del proyecto. Pero el desquiciado Fox no dejó de vigilar las múltiples actividades de los dirigentes campesinos que llevaron su apoyo a todas las luchas que se desarrollaban en el país. Así pude encontrarlos varias veces (machetes en mano) apoyando a los zapatistas en San Cristóbal, Oventic y Ocosingo; los saludé en las protestas contra Bush en Cancún y Monterrey, así como en varias manifestaciones en la ciudad de México. Fox nunca dejó de ponerles trampas provocadoras para que muerdan el anzuelo.

5. Hasta que llegó el 3 de mayo de 2006, el día de la trampa y venganza urdida por Vicente Fox y el gobernador del Estado de México, Peña Nieto, cuando los líderes campesinos atenquenses intervinieron en la ciudad de Texcoco para defender a humildes mujeres que estaban siendo reprimidas por la policía municipal por vender flores en el mercado. Peña Nieto declaró entonces: “Se aplica la ley contra la acción orquestada de los atenquenses. Era la revancha por el enfrentamiento de esa mañana en la cual los “macheteros hirieron a varios policías y retuvieron a 15 rehenes, a quienes pretendían intercambiar con Ignacio del Valle”. A las pocas horas, en la madrugada del día 4, se inició la intervención brutal de más de 3 mil elementos policiacos federales, estatales y municipales.

6. Después de la bárbara y salvaje represión se entregó una lista de 220 detenidos y 140 desaparecidos y heridos, entre los que destacaban miembros de la Unión de Juristas, de Empleados del IMSS, de Telmex, de Radio Pacheco, de colectivos de Artes y Cultura, etcétera. Al siguiente día el sub Marcos, o Delegado Zero, encabezó una caminata de solidaridad con los atenquenses donde afirmó que no abandonará la Ciudad de México hasta que no sean liberados los presos políticos. La realidad es que esa promesa no pudo ser cumplida porque “la otra campaña” tenía que continuar. A mediatos de mayo la situación del país, a unos días de las elecciones presidenciales, anunciaba el crecimiento de las protestas y las luchas sociales.

7. La revista Proceso denunciaba una gran “acción contrainsurgente”. Decía: una cadena de acontecimientos /de Pasta de Conchos a la venganza de Atenco, con la escala en Lázaro Cárdenas/ Las Truchas/ han pintado en los meses recientes el lienzo del sexenio (de Fox) con los colores de la ineficacia, la intolerancia y el ejercicio torpe y abusivo del poder. En los hechos y en el lenguaje, aquellos que están al frente del gobierno y los que aspiran a sucederlos le hacen guiños al fascismo. La prueba más reciente es el brutal operativo de San Salvador Atenco, donde se aplicó una estrategia contrainsurgente de tipo militar. Pero las huellas de la radicalización del aparato de Estado son muchas otras y muy profundas. Así concluyó el resumen de Proceso y a los pocos días Calderón, quien también apoyó la represión, era declarado ganador (fraudulento) de las elecciones presidenciales.

8. Ayer. Lunes 9, la revisión de los hechos de violencia que se dieron en San Salvador Atenco en 2006 dividió ayer a los ministros de la Suprema Corte de Justicia. Según El Universal, desde la perspectiva del ministro Genaro Góngora Pimentel, hay elementos suficientes para considerar que un joven murió en los enfrentamientos como consecuencia del disparo de un elemento policiaco. Sin embargo, los ministros Margarita Luna Ramos y Sergio Aguirre Anguiano, reconocidos derechistas, refutaron la idea de Góngora. Lo importante es no esperanzarse en los ministros de la SCJN porque, a pesar de tener ingresos mensuales de más de medio millón de pesos que los haría ser independientes, la realidad es que sirven a intereses gubernamentales y empresariales, tal como lo han demostrado infinidad de veces.

9. En lo único que deberíamos confiar es en la movilización de masas. Si tuviéramos decisión y capacidad para mantenerlas en las calles hasta arrinconar a los gobiernos y obligarlos a servir a los intereses de los sectores mayoritarios de la población, no habría gobierno alguno que no respetara al pueblo. Pero si por el contrario, la izquierda sigue entretenida en sus demandas gremiales, muy particulares, importándoles un bledo si se persigue y se encarcela a los atenquenses, se reprimen y asesinan a trabajadores en Oaxaca, entre los mineros, en la CNTE, etcétera, entonces estamos más que jodidos. ¿Quién se va a acercar a los movimientos de la izquierda si de sobra se sabe que no les hacen caso a sus presos y a los asesinados por el gobierno, el ejército y la policía? Hay que seguir luchando sin cansarse, pero debemos cuidarnos y cuidar a nuestros compañeros del fascismo del poder que se agiganta.

Artículo Original: Argenpress

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Pedro Echeverría: Con el electoralismo la burguesía derrotó la lucha social

1. No tengo duda: la reforma política de 1977, puesta en práctica por Reyes Heroles (entonces secretario de Gobernación del sexenio de López Portillo) fue un duro golpe contra las luchas sociales de los trabajadores.

Al ver el gobierno que el voto a las mujeres (1953), los diputados de partido (1962), el voto a los jóvenes a los 18 años de edad (1970) se habían desgastado y el abstencionismo crecía con posibilidad de ilegitimar los procesos electorales, en 1977 el gobierno ofreció legisladores, subsidios, tiempo en TV, etcétera, a más partidos de “izquierda” y derecha que se registraran legalmente.

2. Ni tardos ni perezosos todos corrieron a registrase y, al mismo tiempo, a someterse a las reglas que el gobierno impuso a cambio de privilegios. Todos aquellos partidos seguidores de la línea de la URSS o de China, así como los grupos que habían estado contra los procesos electorales, más temprano que tarde firmaron acuerdos e hicieron a un lado cualquier lucha social para dedicar todo su tiempo a la propaganda electoral. Toda aquella militancia heroica, desinteresada, gratuita, semiclandestina de los años 50, 60, 70, se vino abajo al pasar a primer plano la búsqueda de cargos y dinero.

3. Ahora, con el total ingreso del PRD al banquete a clase política, antes conformada por el PAN, el PRI y demás políticos empresariales, las esperanzas electorales de las personas honestas se derrumbaron. Los electores, en un 50 por ciento, seguirán sufragando por aquello de “ejercer un derecho”, pero ignoran totalmente los acuerdos secretos entre el gobierno y los partidos, así como entre políticos y empresarios. Sólo falta que los lópezobradoristas den un pequeño paso más hacia los corruptos acuerdos y negociaciones electoreras en busca de cargos “populares” para que ya no quede nada.

4. López Obrador ha recorrido el país quizá cuatro veces, haciendo mítines pueblo tras pueblo; sin duda es el político que mejor conoce el país de manera directa y quien más contacto personal ha tenido con el pueblo pobre de México. Pero eso en política de la democracia formal tendrá un valor secundario mientras los medios de información, el dinero y los partidos sigan dominando las decisiones políticas. Mientras Calderón con todo y fraude sigue dominando la Presidencia de la República y Jesús Ortega se ha apropiado del PRD,López Obrador en política está perdiendo fuerza y terreno.

5. Las campañas electorales y los comicios, apuntalados por miles de millones de pesos del presupuesto público, del dinero de particulares y del narcotráfico, obligan a pasar a segundo término los conflictos sociales. El 70 por ciento de la población mexicana vive en la pobreza y la miseria, en el desempleo y la desnutrición, pero en las campañas políticas parece olvidarse todo porque la enorme propaganda en los medios de información y en las calles, por la repartición de regalos en la compra de votos y por las esperanzas un tanto religiosas que renacen tras las promesas políticas.

6. La crisis económica mundial se ha iniciado y muy pocos pueden decir hasta dóndellegará. Es una gran crisis capitalista que permitirá concentrar más en unos cuantos las riquezas y profundizará la miseria en las grandes mayorías. Ésta se inició hace unos meses pero la miseria de la población lleva siglos por la explotación y la opresión de una minoría. Pero al parecer los circos, maromas y teatros electorales han resultado muy efectivos para que las burguesías desvíen el descontento que se expresa en las luchas sociales de los trabajadores. Es innegable la efectividad desvirtuadora.

7. No puedo negar ni esconder que me ubico dentro de la gran corriente del pesimismo acerca de los avances de las luchas sociales. Durante varias décadas, como observador y participante, he visto frente a mi a cientos, por no decir miles, de organizaciones, movimientos y batallas de los trabajadores muy valiosas, gloriosas y valientes, pero la mayoría de ellas reprimidas y desintegradas; todas han aportado enormes experiencias, pero la mayoría de ellas sólo han quedado como testimonios históricos escritos en libros, en las tumbas o para contar a los nietos. Entre tanto la burguesía sigue dominando.

8. ¿Cuántos miles de militantes que jóvenes prometieron “morir por la causa”, cientos de partidos que juraron ser “diferentes a los demás”, hemos visto luego pasar a formar parte del aparato de dominación tratando de justificar su nueva posición con un discurso? Pareciera que todos los partidos de izquierda están “destinados” a caminar hacia la derecha y que sus militantes siempre están dispuestos a correr tras cualquier cargo público que “recompense sus sacrificios”. La sociedad capitalista aprendió a poner tentaciones tramposas para los miles de”luchadores sociales” disfrazados.

9. Un siglo de revolución industrial y la gran revolución burguesa de 1789 en Francia coronaron a la burguesía después de ser oprimida durante diez largos siglos de monarquía y feudalismo. Desde entonces el nuevo poder burgués explotador, para asegurar su dominio minoritario sobre la gran masa de la población, se ha valido del poder de ejército, la policía, los tribunales, de la escuela, la iglesia, etcétera. Pero siempre, por encima de todo, del control de la política y la economía. La burguesía inventó la democracia electoral y sus normas legales, para servirse de ella.

10. Sin duda la democracia, frente a los gobiernos monárquicos e imperiales, fue mucha más avanzada y justa porque ofrecía una mayor participación de la población en las decisiones de gobierno; sin embargo, por haber sido creada por la misma clase política dominante (siempre atenta por conservar por encima de todo su poder) la democracia tuvo que organizarse con una legislación que asegurara el poder de la misma clase dominante. La llamada democracia griega fue siempre la dominación de los esclavistas contra un pueblo sin derechos y la democracia occidental ha sido más de lo mismo.

11. Si López Obrador sucumbe en el juego de los partidos, las elecciones y todo lo que se ha conocido como la legalidad burguesa (la reglamentada por las leyes hechas por el poder) las esperanzas electorales para un gran sector de gente honesta se vendrán abajo. Sin embargo, si AMLO sigue en el juego, el velo que cubría esa democracia burguesa se vendrá abajo y quizá ayude a resurgir la lucha social de los trabajadores sin esperanzas electorales. Eso nos haría pensar que “no hay mal que no venga a ayudar al bien. Espero que la izquierda honesta se coloque a la altura de sus retos.

Artículo Original: Argenpress

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Abel Samir: Después de Gaza, la incógnita

Aunque no ha terminado todavía la lucha en Gaza y, probablemente, se extienda por varias semanas, gracias a la decisión de los combatientes palestinos y a su táctica evasiva, no puede pensarse otra cosa que las fuerzas sionistas terminarán por aplastar a las fuerzas de Hamás y a sus aliados menores. Probablemente el costo en vidas de los sionistas puede llegar a ser alto en esta guerra asimétrica.

Pero, ¿es posible pensar que con esta masacre del pueblo palestino los israelíes se han de asegurar la tranquilidad y la paz romana que ansían? ¿Es posible pensar que el mundo árabe, dirigido ahora por gobiernos irresolutos y coaligados con el Imperio norteamericano, principal aliado de Israel, va a permanecer tranquilo y no va a haber cambios en ellos que pongan a tambalear esos gobiernos que sólo se afirman en la fuerza pretoriana y en un apoyo minúsculo de su población? Y, ¿qué va suceder con Al-Fatah y la OLP?

Empezaremos por lo último. No hay dudas que Al-Fatah piensa regresar a Gaza e imponerse con ayuda de Israel. Aun cuando Abbás haya aparecido en último momento llamando al armisticio y condenando los actos criminales del Estado judío, sus actividades anteriores han mostrado una práctica condescendiente con las acciones delictuosas ejecutadas por los esbirros de Israel. Porque una cosa es pronunciarse y otra muy diferente es llevar su rechazo a la acción. Y, ¿cuál habría sido esta? Buscar la integración de los palestinos tanto en Gaza como en Cisjordania para darle más fuerza al movimiento de resistencia a la ocupación judía. ¿Es posible que el desmembramiento de Hamás traiga como consecuencia el resurgimiento de Fatah? Eso se ve como algo muy difícil por no decir imposible. Para el pueblo palestino en su mayoría, hoy aparece Fatah un grupo de traidores que han permitido la invasión de Gaza. Todo este tiempo han estado demoliendo la organización de Hamás en Cisjordania y no han terminado con su corrupción ni tampoco con las acciones inhumanas en sus cuarteles de policías contra todos los que no estén con ellos. Golpes, torturas y asesinatos ocurren en esos cuarteles que se ocultan a la opinión pública. Además sus vínculos con organizaciones delictuosas, cuestión de la que Hamás tomó una enorme distancia ya que impuso orden y persiguió al crimen organizado y al crimen menor permitiendo así que la población de Gaza disfrutase de cierta tranquilidad que no existía durante el gobierno de Fatah. En Cisjordania las fuerzas de la ANP, esto es Fatah, han tratado de impedir las demostraciones a favor de los palestinos en Gaza y cuando gente con banderas de Hamás se han movilizado, éstos han sido detenidos por los policías de la ANP, aún, a pesar de eso, han habido demostraciones en todo el territorio de Cisjordania. Los de la ANP se excusan asegurando que ellos tratan de impedir confrontaciones con el ejército israelí, aunque después, oficialmente aseguren que ellos están por la unidad de todo el pueblo palestino, incluido Hamás. Pero el malestar contra la ANP crece y crece. Los teléfonos móviles de los palestinos en Cisjordania reciben llamadas urgentes pidiendo ayuda médica y humanitaria. Los palestinos de Ramallah, especialmente, están montando en cólera contra la ANP. Al-Jazeera informa que muchos como Abel Aziz manifiestan que Hamás es la responsable de lo que ocurre en Gaza por cuanto se negaron a renovar el cese de las hostilidades, pero la realidad es que Israel nunca ha respetado el cese del fuego, siempre ha estado atacando y realizando los asesinatos colectivos. Sin embargo, informa Al-Jazeera, que muchos palestinos que no apoyaban a Hamás ahora lo respaldan. Uno de los entrevistados manifestó que ellos ahora apoyan a cualquiera que sea miembro de la resistencia, sobre todo por haber visto en la TV las escenas de dolor y de niños masacrados por la brutalidad de los sionistas. Otro dijo que aunque él está en contra de la violencia, las masacres lo han hecho reaccionar y ahora apoya a los que defienden Gaza, porque son parte de su pueblo y que Hamás lo es también.

Al-Fatah y sus dirigentes son individuos desprestigiados hoy en día y su desprestigio se ha ahondado con la guerra en Gaza. Dentro de ellos mismos hay sectores que cuestionan hoy esa política equivocada y entreguista que busca fundamentalmente recobrar su poder para continuar con los privilegios y la corrupción. Todo el mundo sabe que Al-Fatah, a diferencia de Hamás, es una organización fraccionada entre distintos caciques que representan diferentes intereses de clanes y señores particulares con cierto poder. Entre estos grupos hay fuerzas que tienen una posición muy crítica a la actual dirección y que se preocupan del futuro de Palestina. Y no hay duda que el futuro de Palestina está indisolublemente unido a Hamás.

Hamás ha logrado mantener y acrecentar el apoyo popular, sobre todo entre la juventud. Y en ellos está el futuro de la revolución palestina. Aunque la destrocen y asesinen a gran parte de sus dirigentes y militantes no parece real que Hamás desaparezca.

Y, ¿qué pasa con el mundo árabe? Ese es un mundo complejo y lleno de contradicciones. Aparte de las dos grandes líneas religiosas, chiítas y sunitas, están los que son aliados de USA y los que no lo son. Y entre los aliados de USA, aquellos que tienen relaciones diplomáticas con Israel (Egipto y Jordania) y aquellos que rechazan estas relaciones diplomáticas. Y en este mundo árabe, Irán a pesar de no ser árabe (su ascendencia es indoeuropea) mantiene una posición de principios sólida con respecto a Israel USA y sus aliados. El gobierno de Arabia Saudita, una monarquía aliada de USA, se ha pronunciado contra el silencio de occidente sobre la masacre de los palestinos y la brutalidad de las acciones israelitas que han provocado ya la muerte de más de 600 personas y heridas a otras 2.600, entre ellos numerosos civiles y entre esos civiles a numerosos niños pequeños y familias enteras que han sucumbido a las bombas y a la artillería sionista. En cambio, estos países occidentales muestran en la televisión a cada momento, los daños materiales sufridos por Israel a causa de los misiles caseros (que no son muchos) y sus 4 muertos y una veintena de heridos. El rey saudita Abdullah manifiesta apoyar al pueblo palestino, pero ¿cómo? Con buenas declaraciones, eso es todo. Aunque dicen estar dispuestos a actuar, sin mencionar que tipo de acción. Claro sí, llama a los palestinos a unirse, sabiendo que eso no parece posible hoy por cuanto la verdadera política de Fatah es la de reemplazo de Hamás por ellos en Gaza. Y así lo hacen otros gobiernos árabes. El gobierno de Qatar llama a los actos guerreros de Israel “crímenes de guerra (que en realidad eso es). En Líbano cientos de personas concentradas frente a la embajada de USA fueron disueltas por las fuerzas del gobierno (pro USA) en tanto que, el movimiento Hizbollá llama a cerrar filas con los palestinos de Gaza. En Siria más de 5.000 personas se manifestaron contra Israel. Pero en muchos de estos gobiernos lo único que se puede evidenciar, además de su sometimiento a USA, es su gran hipocresía, como el gobierno de Jordania, en la persona de su reina Rania, que se “preocupa” de la suerte que puedan tener los niños de Gaza sometidos a bárbaros bombardeos y habla de ayuda humanitaria. Lo peor de los árabes viene del gobierno de Egipto. Los analistas árabes coinciden en que esta operación fue conocida por Mubarack directamente informado por Israel y, por tanto, en cierta forma este mandatario debe haber dado la señal verde a la operación. Así lo afirma además, Hamdi Hassan, el dirigente de la “Hermandad Musulmana” de Egipto, el más importante partido opositor a Mubarack.

Las Naciones Unidas, manejadas por las grandes potencias, en especial por USA, es una sociedad totalmente inoperante, a no ser que lo que allí se resuelva sea del gusto y, por tanto, del interés de estas potencias. Por esa razón, no podremos ver una resolución que obligue a Israel a terminar esa monstruosa guerra y a retirarse a lo que es Israel. Aunque ya en el pasado Israel se ha sentado en las decisiones de la ONU porque se siente respaldada por USA.

Pero, en esta guerra no hay claros vencedores. Aunque Israel destruya la milicia hoy, mañana surgirá de nuevo con nuevos ímpetus y con más experiencia. Fatah terminará por hundirse en su propia escoria. Y lo que menos desea USA ha de surgir allí: una o varias organizaciones palestinas con la filosofía y la ideología de Osama bin Laden, así como está ocurriendo en todo el mundo musulmán y como ya le aconteció a una fracción de Fatah en Siria. Me refiero a Al-Fatah Al-Islam. Y si eso llega a ocurrir será mucho peor para Israel que Fatah o Hamás, un partido moderado comparado con los de Al-Kaeda.

Artículo Original: ArgenPress

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Luis Arce Borja: Crónica de un peregrinaje poco santo. Los aliados latinoamericanos de Madame Betancourt

En los primeros días de diciembre, Ingrid Betancourt comenzó un peregrinaje por Ecuador, Argentina, Chile, Perú, Brasil y Bolivia, y Venezuela. Las puertas de los palacios se abrieron como nunca para recibir tan ilustre visitante. La ex rehén de la guerrilla colombiana fue recibida por las autoridades de estos países como si se tratara de una princesa del siglo XVI.

El propósito político de este viaje fue diseñado por el gobierno mafioso de Colombia, y contó con el apoyo de los americanos y del gobierno francés. El motivo humanista de este peregrinaje, solo fue el barniz de un plan político-policial para desprestigiar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y ganar el apoyo de los gobiernos “izquierdistas” a favor de la campaña imperialista contra la lucha armada y los movimientos revolucionarios del continente. El gobierno de Colombia, y en particular la administración de los Estados Unidos, buscan aislar a las FARC como primer paso para lanzar una ofensiva que liquide definitivamente este movimiento subversivo.

¿Por qué esta urgencia?. La crisis económica crece en Latinoamérica, y con ello aumenta el hambre, la miseria, la desocupación y se agudiza la lucha de clases. Sus consecuencias inevitables son las explosiones sociales como recientemente ha ocurrido en Perú y Bolivia. En este terreno las acciones armadas de las FARC resultan un monumento a la resistencia popular, que las masas hambrientas estarán listas a imitar cuando encuentren una dirección política independiente, y que las aleje de la trampa electoral. Actualmente, las FARC, a pesar de sus limitaciones ideológicas políticas, constituyen la única fuerza revolucionaria en América Latina, que muestra el verdadero camino para liquidar a los grupos de poder y la dominación imperialista. Para más información sobre el futuro inmediato de Latinoamérica, basta leer un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) donde señala que la situación de miseria sigue creciendo en este sub continente. El informe dice que para el año 2009 la situación será sombría, dramática y sin esperanza. Según Cepal, solo en el 2007, más de cuatro millones de personas pasaron del límite de la pobreza a la pobreza extrema, es decir personas que no comen todos los días. Y en los próximos años, como reflejo de la crisis internacional, los pobres absolutos seguirán en crecimiento hasta alcanzar al 40% de la población. Para CEPAL, la acumulación de precios, en 2007 y 2008, ha hecho crecer la indigencia en América Latina, y que de esta situación no se escapa ni Bolivia ni Venezuela, que son presentadas con simpleza como países gobernados por regimenes de izquierda y hasta revolucionarios, pero donde sigue imperando el sistema de voracidad capitalista.

Es en este contexto donde hay que analizar, la complicidad de Chávez, Lula, Evo Morales, y otros en el peregrinaje de la santa colombiana. Ingrid Betancourt, sabe que por si sola ya no tiene ningún futuro político ni en Colombia ni en otra parte del mundo. Su “martirologio”, fue desperdiciado por su manía de acercarse demasiado a individuos reaccionarios y odiados por sus pueblos. Ella cumple ahora tareas a destajo, y sus ambiciones siguen siendo servir en cuerpo y alma a los grupos de poder de Colombia y a las potencias imperialistas. Es por ello su peregrinaje a América Latina, y en esto se parece mucho a esos productos que el sistema de consumo internacional pone de moda, y que los hace circular hasta donde le rinda dividendos y ganancias. Lo que se conoce como moda, ya sea en la música, vestimenta, belleza femenina, vehículos, y hasta en la política, proviene de los grandes países industrializados. Desde el origen del sistema de consumo es así, y no hay nada por el momento que haga cambiar esta situación. La existencia de estos productos, es decir su utilidad en el mercado, depende de la publicidad y todos los recursos del marketing. Muchas veces estos productos, por mala calidad, por deficiencia publicitaria, o por la misma competencia en el mercado, rápidamente se convierten en simples desechos. Cuando ello ocurre, no se debe pensar que son echados a la basura, nada de eso, son trasladados para su venta en los países pobres. En este terreno se ha visto que medicamentos dañinos para la población de los países ricos, se siguen comercializando en los países pobres.

Algo de esto se ve en la gira latinoamericana de la “santa” Betancourt. En Europa, Estados Unidos, y mismo en el Vaticano, presentar la imagen esmirriada de la “heroína” colombiana, ya no es un evento de importancia. La “moda” Batancourt, como calmante de conciencia no duró mucho. Se desinfló cuando las ambiciones de esta mujer para convertirse en Premio Nobel de la paz 2008, se vinieron abajo a pesar que fue propuesta por la presidenta de Chile. La crisis económica mundial, que ya hace estragos en los países ricos, dejó sin terreno este producto colombiano. Ahora ya nadie se acuerda de esta mujer de lágrimas abundantes y de plegarias cacofónicas. Hay que recordar que la “heroína” del mafioso gobierno de Uribe, fue hecha prisionera por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en febrero del 2002 y su “rescate”, una dudosa operación militar, se ejecutó el 2 de julio de este año.

Ingrid Betancourt, ha traslados su espectáculo a América Latina, según ella para fomentar un “grupo de amigos” que ayude a liberar más cautivos en manos de la guerrilla colombiana. Antes de iniciar esta gira política, ella se reunió con Álvaro Uribe, quien dio las instrucciones necesarias para su recorrido santo. En Latinoamérica ha seguido el mismo libreto que empleó cuando visitó algunos países de Europa. Ahí se movió entre palacios y reinados, y circuló entre el Vaticano del ex nazi “Benedicto XVI, el palacio del franquista rey de España y el palacete de Nicolás Sarkozy que se cree ahora el rey de Francia. Su periplo se inicio en Ecuador donde se reunió con su “hermano” el presidente Rafael Correa. Ahí aprovechó para anunciar que los militares colombianos que la “rescataron” de las manos de las FARC, eran héroes continentales. Después, el 2 de diciembre aterrizó en Argentina, donde fue recibida por la presidente Cristina Fernández, ávida de circo para aplacar la ira del pueblo que reclama medidas para detener la miseria y desocupación creciente en este país. Su arribo a este país coincidió con la llegada de la radiante presencia de la celebre Madonna, que llego con 200 bailarines para presentar cuatro conciertos. Entre la famosa Madonna y madame Betancourt, los argentinos prefirieron a la primera, pero ello no fue problema para que esta santa en formación pidiera a Dios que este sea la última fiesta de Noel que los rehenes de la guerrilla colombiana estén en cautiverio. “Yo estoy segura que eso será así”, dijo con lagrimas en los ojos”.

Su éxito rotundo, fue cuando llegó al Perú el 3 de diciembre y se reunió nada menos con Alan García Pérez. El odiado y corrupto presidente del Perú la recibió con los brazos abiertos y ella se sintió como en su casa. El refrán popular dice, “Dios los crea y el Diablo los junta”. Pero García no pudo hacer otra cosa que reunirse con ella en privado para evitar que algún objeto contundente dirigido a él, haga blanco en su ilustre visitante. Hay que recordar que en los últimos tiempos los peruanos, expresan su rechazo al gobierno lanzando piedras, botellas y otros instrumentos contundentes contra el actual presidente cuando éste temerariamente sale a las calles, o se presenta en algún acto público. Recientemente, el domingo 7 de diciembre, una turba de pobladores enardecidos lanzó piedras y bolsas de plástico repletas con orines contra Alan García y su comitiva presidencial que se hicieron presentes en la plaza de Acho en Lima.

Ni las pedradas en la cabeza ni la actual corrupción en el gobierno, impidió que Alan García, acusado de crímenes de guerra, de exterminio de prisioneros, y de formar bandas paramilitares, propusiera a Ingrid Betancourt, como candidata a Premio Nobel para el año 2009. García Pérez, mientras ordenaba que el ejército y la policía metan bala y bombas contra manifestantes en diversas provincias del país, decía que su ilustre visitante, representaba “para muchísimos seres humanos un símbolo de esperanza y de libertad. Por eso, me aúno a la idea y la propuesta de la Presidenta de Chile… Creo que la distinción universal que significa el premio Nobel de la Paz es un justo homenaje para quien encarna la fe del espíritu humano”.

La reunión entre la santa Betancourt y el presidente Lula en Sao Paulo no fue menos fructífera que en otros países. El presidente de Brasil, anuncio que “las FARC deberían informarse de que no se hace política secuestrando inocentes, ellos tienen que entender que la gran oportunidad es creer en la democracia. No se ganan elecciones secuestrando personas”. Junto a esto la santa peregrina, dijo que el año 2008, fue un periodo de inmensa humillación para las FARC’, asegurando que el operativo militar (Operación Jaque) de los militares colombianos que permitió su liberación “fue una acción extraordinaria”. Por qué no llevar este hecho a los salones de Hollywood y hacer el más grande film de la época, pensó internamente, pero alguien le sopló que ya en Estados Unidos se alistaba tal proyecto de talla universal.

El 6 de diciembre, Ingrid Betancourt piso tierra boliviana y ahí fue recibida por las autoridades como una princesa de la época de la colonia. Fue declarada Huésped de Honor de la ciudad de La Paz, el palacio de gobierno se vistió de lujo para la entrevista que sostuvo con Evo Morales. Aprovecho su estadía en Bolivia para una vez mas hacer campaña a favor de la reelección del facineroso Uribe, actual presidente de Colombia, y mandarse un ataque contra las FARC, de quien dijo “no tiene apoyo popular. Los colombianos no quieren a la guerrilla y eso explica por qué Uribe ha sido reelegido y probablemente se lo vuelva a reelegir”. Por su parte los voceros de Evo Morales, dijeron que “la lucha política en Latinoamérica debe darse en la vía electoral democrática y no son justificables los levantamientos armados violentos. “Ningún fin puede justificar el secuestro, la extorsión y la violencia”, dijo el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales Sacha Llorenti. Por su parte, Ingrid Betancourt, anunció, que “la reunión con el Presidente Evo Morales fue extraordinaria para mi porque efectivamente encontré a ese hombre que yo quería encontrar, a ese hombre que puede entender, ser humano antes de ser Presidente”.

El plato fuerte de la Betancourt, fue su visita a Venezuela. El día esperado se realizo el 7 de diciembre, en el palacio de Miraflores. La visitante dijo que llegó por que quería abrazar al presidente Chávez, porque el fue un artífice de su liberación y de su rescate de manos de las FARC. En este país repitió, lo que había dijo en todo su periplo, que las FARC están de espaldas a la realidad y que la lucha armada es cosa del pasado, y que la guerrilla colombiana se ha convertido en un cartel de la droga. En la reunión con Chávez, entre risas y tiernos abrazos, dijo que sin la participación del apoyo del presidente venezolano, no hubiera sido posible, ejecutar exitosamente la “operación jaque” (acción militar del ejército colombiano), que en julio pasado libero a Betancourt y 14 otros rehenes. Betancourt destacó que sin la participación del Jefe de Estado venezolano “no se hubiese podido llevar a cabo una operación como la que llevó a cabo el ejército colombiano”.

Artículo Original: Argenpress

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José Rigane: El Titanic se hunde, la orquesta sigue tocando y el capitán reparte salvavidas a las clases pudientes…

La historia del capitalismo enseña que la sangre, el sudor y las lágrimas para salir de las crisis, siempre son de los trabajadores y de los sectores populares.

Los grupos económicos despiden personal para armarse un paraguas que les permita pasar el chubasco sin resignar ganancias.

No asumamos como propio el discurso del enemigo. Hoy más que nunca se hace imprescindible y necesario aumentar la organización de los sectores populares y no abandonar la puja redistributiva.

En Argentina no tendría que existir una legislación que permita el despido sin causa, como lo permite hoy, donde ningún trabajador tiene estabilidad y el trabajo no es garantía, ni de presente, ni de futuro. De esta manera, la permanencia laboral se convierte en un instrumento de hostigamiento y presión en manos del empresario. Por eso no es ninguna solución ponerle precio al despido.

Todos sabemos qué pasa desde que existe el capitalismo: quieren que los costos de sus crisis estén a cargo, siempre, de los trabajadores y los sectores populares”.

El Titanic se hunde, la orquesta continúa tocando, mientras el Capitán reparte salvavidas sólo entre la clase pudiente. Los grupos económicos, las multinacionales y los empresarios, aprovechan la coyuntura para producir todos los ajustes necesarios tendientes a lograr que la crisis la paguemos quienes no la provocamos.

Este escenario de despojo de la clase trabajadora trae aparejado que traten de poner freno al desarrollo organizativo sindical.

En este escenario de crisis internacional, generado por el capital financiero, es decir por el capitalismo, los grupos económicos quieren aprovechar esta circunstancia para avanzar en su objetivo estratégico de destruir, o en todo caso hacer retroceder, la organización y el poder de los trabajadores organizados.

Cuando algunos dirigentes dejaron el pedido de un premio de 500 pesos para fin de año, diciendo que había que parar los despidos, en realidad estaban facilitando que las cesantías y suspensiones comenzaran a producirse.

Debemos ser lo más creativos posible, no asumir como propio el discurso del enemigo, que causó y desarrolló esta crisis fenomenal: es mentira que debemos renunciar a nuestros derechos y poder adquisitivo. Darle la razón al enemigo es admitir que este mundo no puede existir sin más pobres, hambrientos, desocupados, víctimas de la crisis social: la riqueza está, el problema es cómo se la distribuye.

El Estado debe dejar de ser el socio bobo de los grupos económicos concentrados, para ponerse al servicio de la gente.

Todo eso será imposible si no nacionalizamos el Estado, como primer paso; y segundo, si no recuperamos los resortes estratégicos y fundamentales, como el patrimonio energético y los recursos naturales, hoy TODOS en manos de los monopolios extranjeros.

José Rigane es Secretario de Organización de la CTA Nacional.

Artículo Original: Argenpress

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Juan Diego García: La batalla de los indígenas

El racismo ha estado siempre presente en la historia de Latinoamérica. El sistema colonial era profundamente racista y el fenómeno permanecerá como característica de estas sociedades durante el largo proceso de su formación republicana.

Hoy, con matices, la situación no es muy diferente. Ni las revueltas populares ni las escasas y dispersas cuotas de democracia de la que han gozado estos pueblos han sido suficientes para borrar este elemento malsano de la cultura criolla. La mayor discriminación se ejerce contra los indígenas pero no es menor contra la población negra. El fenómeno se atenúa con los mestizos, por el “mejoramiento de raza” que supone su mezcla con los europeos.

El discurso racista, como sucede en todas partes, no es más que una justificación de los privilegios que se abroga e impone un grupo étnico o nacional sobre los demás. El edificio del racismo comienza por la economía pero inevitablemente afecta todas las esferas del orden social. No debe extrañar entonces que la división de clases registre un cierto paralelismo con la división étnica aunque la generalización de las relaciones capitalistas y el paso de las sociedades agrarias tradicionales al desarrollo industrial y al urbanismo generan alguna capilaridad que permite ascender modificando la estructura de castas. El mayor disolvente de estas relaciones sociales es por supuesto eldinero pero también tienen su papel el ejercicio de la ciencia, la práctica del arte, el oficio militar o la vocación religiosa que son igualmente vías de ascenso social muy comunes (aunque siempre a posiciones secundarias).

En Bolivia, el discurso de la derecha según el cual los indígenas son una raza inferior que no debe dirigir los destinos del país esconde el propósito de mantener el orden existente amenazado por la avalancha del movimiento popular y asegurar así los intereses económicos de la elite (sobre todo la tenencia de la tierra y el control de los recursos del gas natural). Es evidente el rol del racismo como instrumento ideológico en defensa de la oligarquía tradicional blanca a la cual se añade ahora una nueva burguesía de inmigrantes (católicos croatas y sectas protestantes, sobre todo) y cierta base social compuesta por mestizos asimilados, muchos de ellos de rasgos tan indígenas como aquellos a quienes denigran.

No es muy distinto el panorama en Chile aunque la cuestión indígena tenga allí dimensiones diferentes. En la tierra de Neruda el racismo sirvió (y sirve) para los mismos fines: genocidio en unos casos, sometimiento y asimilación en otros. Pocos lograron sobrevivir al primer ataque colonizador de los españoles o a las batidas sistemáticas de los colonos alemanes especialmente traídos para “civilizar a estos salvajes irreductibles”. En el sur profundo quedaron sin embargo los Mapuches, pueblo de especial bravura que aún resiste y lucha por conservar las pocas tierras que les han dejado. Ahora, se enfrentan a la amenaza de una multinacional española que construye una enorme central hidroeléctrica inundando el resguardo. En pleno siglo XXI reaparecen los viejos argumentos que les denigran como rezagos del pasado y como rémoras vergonzosas para la civilización, con el claro objetivo de criminalizar su movimiento de protesta. Su vida comunitaria y su relación con la tierra se muestran en el discurso racista como conductas primitivas, contrarias a la nación y sobre todo opuestas a la racionalidad capitalista, al reino incontestable de las ganancias y -como no!- al progreso, la misma baratija con la cual en el pasado se dio carta blanca a la destrucción de civilizaciones enteras, consideradas incompatibles con el capitalismo en expansión.

Brasil no es la excepción. Más bien puede mostrarse como uno de los casos más escandalosos de genocidio con la complicidad de las mismas autoridades civiles y militares que acceden gustosas a las presiones de hacendados, multinacionales y colonos. Con todas las matizaciones del caso la situación se repite en México y Centroamérica y no es muy diferente la suerte de las etnias aborígenes del norte del Continente.

En Colombia, en pleno proceso de contrarreforma agraria e impulso del neoliberalismo más radical, se adelanta desde hace décadas una política de exterminio de las etnias indígenas locales. En este año se han realizado grandes movilizaciones a las cuales se responde indefectiblemente con la agresión de policías, soldados, paramilitares, funcionarios del Estado y –como no podía ser menos- con el concurso entusiasta de las grandes multinacionales que pretenden explotar los recursos de los resguardos. El racismo, tan evidente en los medios de comunicación locales, no hace más que responder a los intereses que se mueven en esta guerra contra el indígena. En estos mismos momentos se desarrolla una gran movilización en el sur del país, con la inevitable cuota de muertos, heridos, presos y desaparecidos que trae consigo cualquier manifestación de descontento en Colombia. Solo que esta vez la represión parece haber dado más ánimo a las protestas y la marcha indígena ya se dirige a Bogotá recibiendo a su paso el apoyo de la población y la adhesión del resto de las etnias del país y de obreros, estudiantes, intelectuales y hasta de las llamadas “clases medias”. Las demandas de los indígenas se limitan a reclamar el cumplimiento de sentencias emitidas hace décadas por las más altas autoridades judiciales que exigen la devolución de tierras de resguardo a las comunidades. Por supuesto, para Uribe Vélez detrás del movimiento indígena se esconden las FARC y en consecuencia toda represión será poca.

Por su parte, los medios de comunicación (casi todos en manos de multinacionales) intentan confundir a la opinión pública acusando al movimiento indígena de promover un regreso a formas primitivas de vida, incompatibles con la modernidad. Pero tales afirmaciones ocultan deliberadamente que lo esencial del discurso indígena está lejos de tales pretensiones. Existen por supuesto algunos grupos que añoran el orden anterior a la colonia, idealizado como una suerte de socialismo aborigen. Pero ellos no representan sino pequeñas fracciones del movimiento, sin mayor importancia práctica. Sirven, eso sí, para desprestigiar al movimiento, aislarlo del resto de la población yalimentar otras formas de racismo folclórico. La inmensa mayoría es sin embargo ajena a tales mitos y tienen los pies muy puestos en la tierra; saben que viven en medio de una civilización capitalista que determina lo esencial de su existencia; pero conocen también el valor inestimable de buena parte de sus tradiciones de trabajo comunitario, sentido de pertenencia, idioma, conocimientos médicos y formas de participación que recuerdan la más pura democracia directa (¿es loable la democracia “de mano alzada” en Suiza pero deleznable en Los Andes?); y no falta quien sugiera considerar seriamente la relación de sano equilibrios que ellos intentan con el medio natural mientras nuestro consumismo desenfrenado afecta de manera tan dramática la vida cotidiana y pone en riesgo la misma supervivencia de la especie.

Especialmente amenazadas se encuentran las etnias amazónicas y de otras regiones de selva húmeda tropical. Es todo un reto para los gobiernos del área encontrar la manera de conservar estas etnias y su entorno, respetar sus derechos constitucionales, aceptar su autonomía y sobre todo – para empezar- impedir que curas misioneros les destruyan su cosmovisión como primer paso para su desaparición como pueblos. Su escaso número y dispersión por selvas inmensas (repletas de recursos naturales) les hace especialmente vulnerables. Los gobiernos de progreso del continente no pueden comportarse como Uribe o como Calderón, enviandoa la soldadesca a la caza del indio. El respeto a sus derechos y la extensión efectiva de la ciudadanía a estas etnias sigue siendo un reto inmenso para sociedades que se precian en público de no ser racistas pero actúan siempre considerando a los indígenas como estorbos a eliminar o como pobrecitos alos cuales hay que tender una mano generosa. Ni agresión ni lástima son aceptables; se trata de simple y necesaria solidaridad.

Artículo Original: Argenpress

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Juan Diego García: La refundación del capitalismo

Si “la juventud es algo demasiado importante para dejarla en manos de los jóvenes” la presente crisis mundial del capitalismo comprueba que el bienestar y la seguridad de la ciudadanía son algo demasiado valioso para dejarlas en manos de los empresarios. Y ya que se vive en comunidad y sobrevivir como Robinson Crusoe es poco recomendable solo queda confiar en el Estado como la instancia que regule y garantice el discurrir civilizado de la existencia.

Aun considerando los propósitos bondadosos de Bakunin, Marx o al mismo Lenin -o de todos los utopistas que una vez soñaron con la necesaria e inevitable desaparición del Estado en un reino de individuos libres y solidarios- en la actual coyuntura todo indica que por el momento aún se necesita –y con urgencia- un ente estatal vigoroso que module en lo posible la loca carrera del capital hacia el abismo. Por su naturaleza perversa tampoco es admisible la versión neoliberal que propugna por un adelgazamiento extremo del Estado, pues su prometido reino de la libertad se reserva a la empresa, la ciudadanía a los burgueses y el bienestar pleno, a los de siempre.

En pocas palabras, uno de los axiomas neoliberales más utilizados ya no se sostiene. ¿En qué queda ahora afirmar la maldad intrínseca del Estado como estorbo de la libertad, como cadena insoportable que impide la plena expansión de las potencialidades individuales y como fuente de todo tipo de corruptelas y malas prácticas?. Ahora es a los empresarios a quienes se puede endilgar estos vicios. En efecto, son intrínsecamente irresponsables; solo miran a su interés inmediato sin atender al largo plazo y menos aún al interés general; convierten la libertad en prédica vacía que encubre la exigencia de impunidad para sus delitos y en lugar de las muy publicitadas “apertura de oportunidades” se ofrece a la población pobreza y un desempleo estructural que, por ejemplo en Europa, oscila desde hace décadas entre los quince y veinte millones de trabajadores (según el ciclo de la economía). El panorama en el Tercer Mundo es aún peor y en Estados Unidos, al lado de los cuadros de enorme riqueza se registran los millones de pobres y excluidos que sobreviven sin esperanza.

Los empresarios, dada su evidente peligrosidad imponen la tarea de someterlos a todo tipo de controles no sea que nos lleven a la hecatombe y se hagan buenas las premoniciones de los más catastrofistas.

Si la propuesta consiste en fundar el capitalismo sobre bases “más éticas” (en palabras del presidente Sarkozy), si se trata de dar un sentido nuevo a las relaciones económicas básicas, el asunto no puede dejarse en manos de los responsables del estropicio actual, y a falta de otra instancia mejor no queda más remedio que acudir de nuevo al Estado. Eso al menos hacen algunos gobiernos de progreso en Latinoamérica, y no solo por razones de simple supervivencia nacional frente al nuevo colonialismo de las metrópolis sino como condición indispensable para garantizar a las mayorías goces mínimos de democracia económica, política y social, es decir, para que ésta no sea solo una palabra vacía.

Cuando se argumenta que frente a las tesis neoliberales nadie ofrece un programa coherente y viable, en realidad se ignora intencionadamente que no solo los movimientos alternativos han desarrollado todo un programa de cambios perfectamente razonables sino que en las mismas filas del pensamiento burgués no faltan las voces que proponen volver al menos a alguna forma de keynesianismo (que no sea ese de derechas que se practica cuando el eje de la economía descansa sobre la producción bélica, como en los Estados Unidos).

En este contexto no es entonces descabellado empezar por dar presencia efectiva –y no solo controles formales- al Estado en el principal ámbito de la economía contemporánea, es decir, el capital financiero. Si es precisamente allí en donde la crisis ha mostrado sus mayores manifestaciones, lo natural sería que como elemento de equilibrio y contrapeso exista un sector público muy sólido en forma de banca pública que no solo ponga orden en el sector sino que también asegure a la población sus beneficios y no solo la condene a sufragar con fondos públicos las quiebras empresariales.

Es igualmente conveniente que determinados monopolios, por su rol estratégico, tengan naturaleza pública al menos para evitar las evidentes ventajas que tales empresas adquieren sobre el consumidor y la economía en general. Ni el manejo del dinero (crédito, etc.), ni los servicios públicos claves deberían estar en manos de grupos privados que en muchos casos se protegen tras el pesado velo del anonimato.

Menos aún deben dejarse al libre juego del mercado mercancías que resultan claves para el orden social, empezando por la mano de obra (amenazada permanentemente con la “flexibilización” del mercado laboral, el abaratamiento de los costes, etc.). Los empresarios han mostrado muy poco juicio y ninguna responsabilidad social, de suerte que nunca fue tan falsa la idea según la cual lo que es bueno para la empresa lo es para todos. Por el contrario, el Estado moderno en medio de todas sus limitaciones ha garantizado a través de las políticas de distribución del excedente económico el mejor nivel de vida que se haya conocido dentro del capitalismo y la democracia burguesa más amplia que se haya disfrutado en Occidente. La universalización de los servicios de la salud, la educación, las pensiones, total o parcialmente excluidas de la pura lógica del mercado solo han sido posibles a través del Estado moderno; nunca fueron el proyecto de la iniciativa privada. Por supuesto, lo han sido igualmente las políticas sociales, la construcción de las infraestructuras básicas y otros servicios claves como el transporte, inalcanzables por sus dimensiones a la capacidad de una empresa privada (sin embargo, ya construidos, el neoliberalismo las privatiza a precio de gallina vieja, trasladando un patrimonio de todos al poder y beneficio de unos pocos).

No es cierto que no haya alternativas y que fundar el capitalismo solo pase por modular las peores tendencias del actual modelo neoliberal. Sin llegar a la radicalidad revolucionaria de desmantelar el sistema capitalista de explotación de seres humanos y de expolio irresponsable de la naturaleza es posible y necesario intentar al menos volver a las formas clásicas del Estado del Bienestar, al control del capitalismo y a una distribución así sea parcial de la riqueza social para que no se incrementen las diferencias sociales (como ocurre ahora con el modelo neoliberal). Otra cosa muy distinta es que las fuerzas sociales interesadas (la inmensa mayoría de la población) no tengan por ahora expresión política suficiente ni formas de organización adecuadas para hacer frente al desafío con posibilidades inmediatas de éxito. No por azar, la estrategia neoliberal ha tenido como objetivo prioritario despojar a los trabajadores de sus mejores instrumentos de lucha, promover un individualismo enfermizo y deslegitimar cualquier manifestación de solidaridad, estigmatizada como expresión conservadora cuando no como práctica que fomenta la pereza, principio de pobreza y premio a los menos aptos en detrimento de los más hábiles. O sea, la ley de la selva en lugar de la civilización.

Artículo Original: Argenpress

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