March 12, 2008...3:10 pm
Asociación por la Defensa de los Derechos Humanos y la Equidad de Gènero: Sobre la situación de vulnerabilidad de los Derechos Humanos en la universidades mexicanas.
La descalificación social que se hace desde el discurso hegemónico del poder, es un mecanismo que ha sido utilizado desde hace mucho tiempo hacia diversos grupos de personas que para el Estado representan un peligro y así legitimar su ejercicio de poder en contra de estos grupos.
Desde el siglo XVII, en Europa se crean instituciones jurídicas casi por completo autónomas de cualquier tipo de vigilancia social o de otra parte del conjunto de instituciones. Son las instituciones de internamiento para “el cuidado de los pobres” y el “castigo de los holgazanes”; su función será encerrar la pobreza. El discurso filantrópico por un lado y de protección a la propia sociedad es la contraparte del mecanismo implementado para acabar con la pobreza. Ésta es concebida como el peor de los males sociales y, discursivamente, su causa se encuentra en la calidad moral de las personas; es decir, la pobreza es causa de la iniquidad moral, es un castigo del cielo a sus malos actos. Siendo así, el resto de la sociedad aprueba que quienes se rehúsen a trabajar o quienes no han encontrado algún trabajo, sean internados pues tendrán que trabajar allí dentro a cambio de comida y techo.
Actualmente, se dirige el discurso con más recursos: los medios masivos de comunicación. La información es tanta que sólo se presenta de manera fragmentada y caótica, mediante los noticieros no se puede hacer una conexión causal o totalizante de la situación que vive el mundo o alguna región o país.
Desde el 11 de septiembre de 2001, se crea a escala mundial el enemigo llamado terrorismo. Pero el discurso que intenta hacerlo aparecer se atribuye la facultad de “saber” qué grupos son terroristas y quienes no. Por supuesto, esto esta vinculado a intereses políticos y económicos de la potencia que se autodefine como fuera del marco terrorista. Sin embargo, así como no se puede dar total credibilidad a lo que la gente dice de sí misma, tampoco se puede confiar en la pretensión de neutralidad de esta institución calificadora de los grupos sociales, sobretodo cuando esto implica un alto costo de vidas y la vulneración del derecho internacional y de los derechos humanos.
Para el sociólogo Juan Pegoraro “no podemos negar el papel que cumplen los medios en la formación de imaginarios sociales. Son un instrumento de persuasión, presión, inclinación de valores y creencias. Sobre todo en relación al imaginario delictivo en un entorno social en el cual una de las demandas principales sea la seguridad”. [1]
Bajo el discurso de la globalización se intenta disolver la soberanía de los Estados, que originariamente recae en el pueblo. Aquí debemos hacer, una distinción entre neoliberalismo y mundialización de la economía; el primero se refiere a un modelo político de repercusiones económicas, sociales y culturales. El segundo, además de que no constituye un fenómeno nuevo, también actualmente, siguiendo a Octavio Rodríguez Araujo, se refiere a un fenómeno relativo, sustentado en el imperialismo en una nueva operación, la de tender a disolver “Sobretodo en los países subdesarrollados, la unidad constitutiva del estado y del capital nacional y subordinarlos al poder de las empresas”[2].
Para Fernando Mires el problema no esta en tener más estado o menos, “sino de adecuar la gobernabilidad al poder decisional-incluyendo la legitimidad estatal-sobre nuevo fundamentos de la participaron de todos”.[3]
En este contexto, México también se encuentra en una grave situación previa de vulnerabilidad de los derechos humanos, porque su gobierno ha seguido la tendencia mundial a manejar al discurso “informativo” de creación de enemigos terroristas y de que el narcotráfico es el peor enemigo de la sociedad, cuando desde el poder se ejerce su influencia. Es de todas conocidas las vinculaciones existentes entre funcionarios públicos y cárteles de tráfico de drogas. Pero ahora, se intenta impulsar una campaña del peligro que existe en las universidades pues en ellas se encuentran grupos guerrilleros. Ello permitirá al Estado legitimar acciones de mayor vigilancia y control en los centros educativos con el supuesto de proteger a la sociedad de grupos violentos. Esta campaña será altamente violatoria de los derechos humanos de los estudiantes, aunada a las violaciones que ahora permite la reforma del código penal. Y todo sustentado en supuestos que carecen de fundamentos sólidos y a cuya solución no corresponden las medidas adoptadas desde el Estado mexicano.
Por otro lado, la situación del cumplimiento de los Derechos Humanos, en particular los establecidos en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, sociales y Culturales, que pretenden garantizar un nivel de vida digno a los habitantes de los países que lo suscribieron; es nula en estado como Chiapas y Oaxaca, y casi nula en Guerrero. En Puebla, según los datos de la CNDH, el nivel de cumplimiento es bajo.
Los derechos humanos adquieren así una gran importancia pues se constituyen como herramienta teórica-metodológica para los movimientos sociales y para la sociedad en su conjunto. Desde el ámbito jurídico permite poner en claro la violación de Derechos Humanos como una medida injusta y dañina para la sociedad, contrarrestando el discurso de los que apoyan la aplicación de mayor seguridad aunque se vulnere la libertad.
Desde el punto de vista teórico, fundamentan muchas de las demandas que los movimientos sociales tienen y piden que se solucionen.
Los derechos humanos son un instrumento de acompañamiento de los sectores más vulnerables socialmente, aquellos que son más propensos a organizarse para solucionar sus carencias sin que esto constituya de ninguna manera el delito de delincuencia organizada, como pretenden calificarlo los instrumentos jurídicos hegemónicos.
La insistencia en una vida digna es una demanda justa y los derechos humanos apoyan jurídicamente a quienes tratan de construir un mundo más justo, libre e igualitario.
[1] http://www.telesurtv.net/secciones/notasdeopinion/352/la-inseguridad-como-construcci-oacuten-medi-aacutetica/
[2] SAXE-Fernández, John; Globalización: crítica a un paradigma; Plaza y Janés-UNAM; 2ª reimpresión, México, 2002. p.349
[3] MIRES, Fernando; Teoría Política del Nuevo Capitalismo o El discurso de La Globalización; editorial Nueva Sociedad; Primera edición; Venezuela, 2000. p.42.
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* La presente es la ponencia que se leyó con motivo del foro Aplicación de los Derechos Humanos en América Latina, convocado por el Instituto cubano-mexicano José Martí, el colectivo Estudiantil Nahui Ollin del Colegio de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Puebla, la Liga Estudiantil Democrática y el Comité Hnos. Cerezo, Puebla, al cual nos invitaron éstos últimos.
* La Asddheg es un organismo independiente enfocado a la atenciòn a grupos vulnerables, aquellos que por su situaciòn ètnica, de gènero, posiciòn social, y/o cultural, vean vulnerados sus derechos humanos.
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