November 29, 2007...2:20 pm

Alonso Urrutia: Ugalde dice adiós: la reforma puede devenir partidocracia

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Puntual, llegó a su última cita para presidir la sesión del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE). Con la certeza de que su suerte está echada, Luis Carlos Ugalde pronunció su discurso final alertando contra los riesgos de una reforma que implique avanzar hacia la partidocracia. Reivindicó el papel ciudadano en la democracia, que debe estar por encima del interés de los medios de comunicación, de los particulares y, sobre todo, de los partidos políticos, de ésos que lo derrocaron del cargo.

Con su inminente reincorporación a la academia, no ahorró críticas: “los partidos y los legisladores tienen un mandato del interés ciudadano. Son mandatarios, no titulares ni propietarios del futuro de la democracia. Es necesario que los partidos y el Congreso respondan a las demandas ciudadanas”. Clamó porque los partidos rindan cuentas a la sociedad y consideró que sin independencia del IFE se corre el riesgo de romper el equilibrio entre ciudadanos y partidos.

Ni en su sesión postrera como consejero presidente, PRD, PT y PVEM le dieron tregua por sus responsabilidades en 2006. Apenas concluido su mensaje político, reivindicador del papel del IFE en la elección, el representante perredista, Horacio Duarte, le recordó los motivos de su despedida: “se le olvidó, ciudadano Luis Carlos Ugalde, por qué se va usted”.

Fue el preámbulo de la descripción de errores en los comicios presidenciales: permitir la guerra sucia; falta de equidad en la contienda; apertura ilegal de paquetes después del 2 de julio; monitoreo de promocionales mal hecho, “y usted, Luis Carlos Ugalde, tiene una responsabilidad muy clara y contundente, por eso se va y se renueva el consejo, porque nunca entendieron, como lo dice ahora en su discurso, que estaban al servicio del ciudadano, siempre entendieron que estaban al servicio de una causa, de un contendiente en el proceso electoral”.

Con el rostro enrojecido, Ugalde escuchó la recriminación del perredista que, sin concesiones por el adiós, echó en cara a los consejeros que actúan ya con “piloto automático” a la espera de la renovación, pues si “este órgano funciona, como lo dice en su discurso, no es por voluntad de usted, sino porque hay elementos que funcionan en piloto automático. Espero que el IFE vuelva a tener brillo por sí mismo y salga de ese momento de oscuridad, que lo tuvo mientras usted estuvo al frente”.

Es bueno, agregó, que exija claridad a los partidos, “que sean los ciudadanos el eje. Qué bueno. Ojalá lo hubiera escuchado cuando, de manera facciosa, usted fue nombrado y cuando, de manera facciosa, actuó permanentemente para beneficiar a un candidato y a un partido político”.

La visión optimista que plasmó Ugalde en su informe sobre el desempeño del IFE no fue compartida ni por el PAN, que en voz de Adrián Fernández –representante del Poder Legislativo– planteó: “nunca nadie por encima de las instituciones. No es tarea nuestra borrar los errores y omisiones del pasado. Eso corresponderá a la historia. Lo que sí corresponde a nuestra responsabilidad es no repetirlos”.

Sara Castellanos, representante del PVEM, le dijo que en el informe “no había ningún asomo de autocrítica”, sin tomar en cuenta que no existe ninguna base legal ni justificación para presentarlo. “No encontramos mención alguna a las muchas veces que ante equívocos legales de este consejo tuvo que intervenir el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para enmendar yerros y corregir agravios”.

Ugalde también escuchó las reivindicaciones de algunos representantes partidistas que destacaron el “profesionalismo de su desempeño”. Otro integrante del consejo, Luciano Pascoe, de Alternativa, destacó que no era momento para la defenestración ni para el elogio.

Con la incertidumbre de su destino inmediato, los seis consejeros que hablaron –las excepciones fueron Marco Antonio Gómez Alcántar y Lourdes López– omitieron debatir con los partidos y optaron por valorar el “liderazgo y conducción” de Ugalde al frente del IFE, y destacaron el profesionalismo con que condujo el instituto durante estos años.

Sólo Alejandra Latapí apeló a las encuestas para señalar que el IFE mantiene los niveles de aceptación de siempre, cercanos a 60 por ciento. “No sería elegante comparar estas cifras con las de los partidos y el Congreso, que están alrededor de 30 por ciento, las omito en cada caso particular”.

Sin defender a Ugalde, Miguel Ángel Jiménez criticó el esquema con que se pretende seleccionar a los nuevos consejeros. Para el representante del partido de Elba Esther Gordillo –señalada por el papel que jugó en la actual conformación del IFE–, la convocatoria “tiene vicios legales de origen, profundos, muy fácilmente recurribles por un amparo de alguno de los que no resulte ser consejero y se haya inscrito. Hay muchos elementos fácilmente recurribles por amparo y, por supuesto, por acciones de inconstitucionalidad”.

Concluido el debate sobre el informe de Ugalde, el Consejo General aprobó, en menos de 10 minutos, 113 quejas genéricas relacionadas con los comicios de 2006 y unas 20 presentadas ante la Comisión de Fiscalización.

Al término de la sesión, Ugalde dijo en entrevista que sería un despropósito no aprovechar virtuosamente la experiencia que se tuvo en los comicios de 2006.

–¿La forma en que deja el cargo es un fracaso?

–Se actuó con legalidad, se arbitró un proceso sumamente complejo, éste es un paso en mi vida profesional; hay muchos que han considerado que la vida de una persona se mide por la silla burocrática que ocupa, y a mí me parece que la vida de una persona se debe medir por su congruencia. (…) Las sillas de las burocracias no son las sillas que miden las congruencias de los hombres, son simplemente un paso transitorio; las instituciones permanecen, los hombres y las mujeres somos pasajeros.

–¿Tiene rencor a los partidos?

–Me voy satisfecho, contento. No tengo ningún rencor.

Ugalde sostuvo que seguirá en el cargo hasta el último día de su gestión, cuando deba entregar el relevo al nuevo consejero presidente del IFE.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/29/index.php?section=politica&article=003n1pol

1 Comment

  • Astillero
    Julio Hernández López

    Epitafio histórico de Ugalde

    “Políticamente”, hubo fraude electoral

    Quedan seis corresponsables en el IFE

    Machupán, gatopardismo tripartidista

    No es necesario un esfuerzo para encontrar palabras que pudieran ir inscritas sobre el sepulcro político de Luis Carlos Ugalde. Él mismo las pronunció en agosto pasado: “Si el Congreso aprueba la remoción de los consejeros electorales estaría aceptando que, políticamente hablando, hubo fraude electoral en 2006”. Hoy, ya en ruta de salida, removido sin consideración ni honor, el consejero presidente del instituto que organizó las elecciones del año pasado ofrece sus restos institucionales como testimonio oficial de que los comicios que dividieron a México fueron, cuando menos, “políticamente” tramposos.

    Ugalde presidió ayer su última sesión de Consejo General del IFE aunque, junto con otros dos condenados a muerte política, esperará hasta el 13 del mes venidero para salir de nómina. Responsable de las elecciones más sostenidamente impugnadas de la historia mexicana, el economista egresado del ITAM (con dos maestrías y un doctorado en la Universidad de Columbia) lleva en su boleta de salida la marca indeleble de no haber conducido adecuadamente el proceso de 2006, atenido a un letrismo jurídico que le permitió ser omiso ante excesos e injerencias del entonces presidente de la República, los empresarios metidos en la guerra propagandística negativa y otros poderes fácticos que ensuciaron y envenenaron la contienda sucesoria presidencial. Militante político indudablemente ligado al priísmo (durante el gobierno de Ernesto Zedillo acompañó en diversos cargos a Jesús Reyes Heroles González Garza), el investigador y catedrático de instituciones educativas nacionales y extranjeras recibió además el fatal beso político de Elba Esther Gordillo (otro de los referentes políticos de Ugalde era el yerno de la profesora), quien lo impulsó e impuso en 2003 como consejero presidente del IFE, cuando era coordinadora de los diputados federales priístas.

    Es injusto, sin embargo, concentrar la tinta en uno solo de los consejeros del mencionado instituto, pues todos ellos surgieron del mismo pecado original que fue el reparto faccioso y grosero del botín llamado IFE entre los bandos del PRI y el PAN (el PRD, con Pablo Gómez como operador, se quedó fuera de la distribución, no por reprobarla o rechazarla, sino por no estar de acuerdo en tamaños y forma de las porciones). El estigma del origen bucanero se vio agravado por la indigencia intelectual y política de la mayor parte de esos consejeros electorales: lo mismo había gacetilleros del madracismo que damas de historial burocrático ínfimo y gris, o compadres y amigos de parranda de líderes partidistas que apellidos y hojas de servicio ligadas claramente a determinada bandería. Sin embargo, esa camada de nueve corresponsables del fraude sólo será cambiada en este primer lance en tres plazas (incluyendo la de LCU), dejando a otros tres hasta agosto de 2008 y a otra tercia hasta 2010, como si el tamaño de sus culpas pudiese ser posdatado o como si sus complicidades hubiesen sido graduales.

    Lo peor de todo es que el sacrificio inmediato (humeante) de Ugalde y de un par de consejeros más va en camino de convertirse sólo en un ajuste grupal de cuentas en el que Manlio Fabio Beltrones, presidente real del PRI (Beatriz Paredes es la encargada, en términos inmobiliarios, de despacho), le cobra a E.E. Gordillo, con golpes a Ugalde y el Panal, los madrazos de 2006 al candidato Roberto. Simple gatopardismo de una camarilla tripartidista (el Machupán: Manlio, los Chuchos y el panismo sin caudillo, que hoy tiene como caporales a Larios y Creel, en espera del advenimiento de nuevos nombramientos a cargo de Germán, el Único). Nuevo IFE que es la misma historia de los piratas al ataque: el desastre electoral estaba cantado a partir de la manera como se integró el actual consejo del IFE (nombramientos condicionados por los promotores partidistas; consejeros de historiales tan turbios o anémicos que el consejo que encabezó José Woldenberg resplandecía por simple contraste), de la misma forma que desde ahora se puede adelantar que la designación de los siguientes consejeros incuba el huevo, “políticamente hablando”, de los venideros fraudes electorales. Adiós, Ugalde, pero ¿adiós al ugaldismo o sólo un nuevo ciclo, revolcado, de lo mismo pero instrumentalmente modernizado?

    * La Jornada
    * http://www.jornada.unam.mx/2007/11/29/index.php?section=politica&article=004o1pol


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