El gobierno de facto que encabeza Felipe Calderón, en alianza con dirigentes del PRI, se apresta a modificar diversas leyes, entre ellas la reglamentaria del artículo 27 constitucional para permitir la inversión privada en almacenamiento, transporte y explotación de petróleo en aguas profundas. Hablan de la necesidad de recursos privados en el sector petrolero, sin siquiera hacer una evaluación de cuáles han sido los resultados de la apertura al capital privado en el sector eléctrico, producidos por la reforma de 1992, a la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica.
De acuerdo con la información de la propia Comisión Federal de Electricidad (CFE), 30 por ciento de la generación total de electricidad es producida por privados. Los efectos de esta privatización, además de la pérdida de soberanía, son los siguientes:
1. La electricidad que generan los privados es más cara que la generada por CFE. Esto es así, porque todos los kilovatios hora que generan los privados los adquiere CFE a un precio que tiene incluido los costos de endeudamiento, construcción, operación, mantenimiento y ganancias de los privados. Además de la ganancia, la triangulación de recursos vía los privados, resulta más cara para el país, pues el costo del financiamiento obtenido por ellos en el mercado internacional es mayor que el que obtendría la CFE. En realidad no son más que un intermediario costoso e innecesario.
2. El porcentaje de reserva de generación de electricidad ha llegado a representar más de 50 por ciento, cuando lo óptimo es 27 por ciento. Es decir, se han construido más plantas de las que el país necesita y todas a través de productores privados. Para operarlas, el país está importando gas, generando una electricidad que no necesitamos y que nos cuesta mucho más.
3. Por cumplir con los contratos con las empresas privadas, la CFE ha modificado el llamado despacho de carga, generando costos económicos, ambientales y humanos, como el reciente en el caso de Tabasco. El despacho de carga es en teoría el programa de entrada y salida de las plantas de generación, de acuerdo con la demanda, la disponibilidad y el precio de generación. Pero, por comprar electricidad a los privados, la CFE tiene plantas propias en su capacidad mínima de generación e incluso paradas. De esta forma, por ejemplo, a las hidroeléctricas que producen a menor costo (0.15 pesos el kilovatio-hora vs 0.60 de los privados) y menor contaminación atmosférica se les mantienen generando a un mínimo de capacidad, a pesar de que las presas estén funcionando por encima de su nivel de riesgo. Es decir, que la innecesaria “compra” de electricidad a los privados no sólo es 400 por ciento más cara que la generada por las hidroeléctricas de CFE, sino que además implica poner ese fraudulento negocio, por encima de la seguridad de la población, con las consecuencias que están a la vista.
Cuando promovieron el cambio a la ley eléctrica, el argumento era que “no había recursos para generar electricidad”. El resultado son mayores costos públicos, electricidad más cara y un amarrado negocio multimillonario de unos cuantos. Hoy utilizan el mismo trillado argumento para el petróleo, cuando lo que se propone, con el mismo esquema, es amarrar otro negocio de intermediación financiera que nos saldrá, de nuevo, mucho más caro.
Nos dicen esto cuando a todos los mexicanos les pertenece la segunda empresa petrolera con mayores ganancias del mundo antes de impuestos. No sólo debemos revertir lo que ha sucedido en el sector eléctrico, sino que es imperativo impedir que ocurra en Pemex.
* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/20/index.php?section=politica&article=022a1pol
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November 20, 2007 at 3:49 pm
AMLO: en defensa de la nación
Magdalena Gómez
Durante la tercera asamblea de la convención nacional democrática (CND) Andrés Manuel López Obrador (AMLO), después del golpe que significó el fraude de 2006, asume su responsabilidad como dirigente social sin la cortapisa que le significaba la contienda electoral. En primer lugar habló reiteradamente de un movimiento, prácticamente sin mencionar al Partido de la Revolución Democrática ni a procesos electorales recientes, y señaló: “lograremos la mejor organización ciudadana que se haya tenido en la historia del país” al referirse a la meta de lograr para el año próximo cinco millones de representantes del “gobierno legítimo”.
Abrió anunciando un enero negro a partir del aumento a las gasolinas y al diesel; los aumentos de impuestos por la llamada reforma fiscal, y la apertura de las fronteras para la importación de maíz y frijol que afectará a los productores nacionales. Y pronto enfiló sus baterías al anuncio de un plan para la defensa del petróleo en cuya amplia explicación llamó a las cosas por su nombre, refiriendo claramente las políticas del Fondo Monetario Internacional: “en los últimos 25 años, los gobiernos neoliberales han tratado con saña a las empresas públicas del sector energético, porque, reitero, siempre han buscado justificar o tener el pretexto para privatizar”.
Al desplegar las características del plan en defensa del petróleo señaló la necesidad de canalizar recursos para recuperar las tareas de exploración, la perforación de nuevos pozos, la construcción de tres nuevas refinerías y el mantenimiento a ductos e instalaciones petroleras. Para lograr estos fondos planteó que se reduzca el gasto corriente y de operación del gobierno federal, reducir a la mitad el sueldo de los altos funcionarios públicos de los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Suprimir las partidas para el fondo de ahorro especial, gastos médicos mayores, pensiones a ex presidentes y bonos discrecionales para los altos funcionarios, así como muchos otros privilegios con que cuenta la alta burocracia. Sabe de lo que habla: aunque en otra escala, él aplicó estas medidas en el Distrito Federal, pero lo hizo en el contexto de un gobierno democrático con funcionarios públicos comprometidos en un proyecto.
Su propuesta muy probablemente será rechazada; basta recordar el pánico que vivieron en 2006 los tecnócratas que sentían en riesgo sus privilegios ante el inminente triunfo de López Obrador, o simplemente los regateos que hubo en días recientes en el Congreso de la Unión en torno a la definición de la cantidad que aportarían para los damnificados de Tabasco
El asunto de fondo es el relativo a detener la inserción de los inversionistas extranjeros en el sector energético, ésa es la madre de las batallas en la que tendrán que tejerse las más amplias alianzas. Terreno complejo, pero indispensable para fortalecer esa decisión. AMLO propuso integrar la Comisión Coordinadora para la Defensa del Petróleo, “encargada de organizar todo este proceso”. Si se abre, la comisión que se nombró, tendría que reflejar las alianzas o atenerse a la definición de otra instancia coordinadora. Lo que no parece factible es que una batalla por la soberanía nacional sea conducida sólo por la CND con sus propias fuerzas, aun con el liderazgo de AMLO.
Por otra parte, reiteró la resistencia civil pacífica en todo el país, “bajo tres criterios básicos: la no violencia, no afectar a terceros y poner en práctica medidas eficaces que realmente cumplan con el propósito de mantener el petróleo bajo el dominio de la nación”. Éste es otro terreno delicado, pues los linderos entre las acciones de resistencia y las no afectaciones a terceros son casi imperceptibles; sólo recordemos las marchas, así que tendría que problematizarse más aún y ubicarse de entrada dentro del derecho a la protesta social, cuyos costos son parte de la lucha por derechos fundamentales. De lo contrario, esos criterios así planteados se pueden convertir en vulnerables para el propio movimiento: o se inmovilizan o trivializan la protesta para respetarlos o abren la puerta a la política de criminalización de luchas sociales.
Fue además importante la referencia a los derechos humanos, la adhesión al Frente Nacional contra la Represión. Escuchamos el grito de AMLO: “Presos políticos, libertad”. Asimismo, respecto al caso Tabasco explicó que la denuncia penal interpuesta ante la PGR no es ninguna contradicción con aquello de “al diablo con sus instituciones”, pues aclaró que el caso lo amerita, ya que la PGR no es la última instancia y es el requisito para acudir a instituciones internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En suma, López Obrador y su movimiento avanzan la agenda de los grandes retos nacionales, la cual tendrá que ser fortalecida sin sectarismos por los más amplios sectores democráticos y de izquierda.
* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/20/index.php?section=politica&article=023a2pol
November 27, 2007 at 2:34 pm
¿Vender Pemex y la CFE? No se trata de eso
Gonzalo Martínez Corbalá
Las declaraciones hechas por el presidente Hugo Chávez en su visita a Irán para entrevistarse con el presidente Mahmud Ahmadinejad durante la reunión anual de la OPEP, en Riad, encierran una gravedad inaudita: si Estados Unidos invadiera Irán o volviera a agredir a Venezuela, el precio del petróleo se iría a 200 dólares por barril. Chávez sabrá por qué lo dice, y aunque no fue muy explícita su advertencia, dio al combustible fósil un nuevo impulso en su presencia en los medios y publicaciones especializadas, en las que ya de por sí había hecho mucho ruido el nivel de precios, que ya había alcanzado cerca de los 100 dólares por barril. Las consecuencias no se hicieron esperar y fue así como los comentarios llegaron hasta Irán en la reunión bilateral con los presidentes de Venezuela y del país huésped.
Aquí en México, la tercera convención nacional democrática (CND), presidida por Andrés Manuel López Obrador en su calidad de “presidente legítimo”, hizo un análisis de la trayectoria de Pemex en lo que se refiere al manejo financiero y económico, así como de aspectos técnicos –se podría hablar de una severa crítica a la institución–, anunciando al final del discurso que se constituirá una entidad popular vigilante para evitar que se llegue a dar el caso de que se venda Pemex, marcando un rumbo distinto al seguido hasta ahora por la paraestatal y por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cuya operación y destino está fuertemente vinculada a aquélla.
Estamos conscientes de que hay muchas corrientes de opinión representadas por distinguidos mexicanos, quienes con todo derecho, buena fe y animados por el más acendrado patriotismo piensan que la mejor manera de resguardar la soberanía nacional consiste en la paralización total de la actividad generadora del desarrollo, tanto de Pemex como de la CFE, así como del crecimiento de la industria petrolera nacional y de la paraestatal que se encarga de la explotación de nuestro subsuelo en materia de energéticos fósiles al amparo de la legislación que heredamos a partir del acto expropiatorio de ese gran mexicano que fue Lázaro Cárdenas, quien rescató en 1938 esa riqueza de manos de las empresas extranjeras que la explotaban para su exclusivo beneficio, y lo hizo con la modificación del párrafo sexto del artículo 27 constitucional.
Habemos otros mexicanos que en igualdad de condiciones de quienes piensan de ese modo, con los mismos derechos y las mismas obligaciones para con nuestra patria y para con nuestros hijos y las próximas generaciones de mexicanos, pensamos de otra manera. Creemos que para resguardar y fortalecer verdaderamente la soberanía nacional se necesita dar a Pemex una dinámica que sea compatible con la que se está imprimiendo a la explotación de los hidrocarburos en todo el mundo, muy especialmente desde las dos primeras décadas de este siglo. Solamente Qatar, un pequeño país que está, como bien sabemos, en el golfo Pérsico, ha recibido inversiones para obras que ya están en curso ahora mismo por valor de más de 100 mil millones de dólares, mientras en México nos hemos estado absteniendo de hacer lo propio en lo que se refiere al fortalecimiento del plan de exploraciones y perforaciones en la zona continental, muy especialmente en las marítimas aguas profundas del Golfo de México en cuya parte norte Estados Unidos realiza todos los días inversiones cuantiosas y está obteniendo en la actualidad más de 2 millones de barriles diarios de petróleo con éxito, creando una frontera marítima totalmente asimétrica que del lado estadunidense significa una intensa actividad en los fondos marinos, mientras del otro lado, el nuestro, el de México, se caracteriza por una total inactividad.
Necesitamos la aportación de capitales de riesgo que junto con nosotros, y sin perder el control de los proyectos y de las obras que se realicen, se constituyan en fuentes de riqueza y de trabajo para los mexicanos. Que se haga posible entrar en las aguas profundas del Golfo de México como han hecho los estadunidenses en la parte norte del Golfo, que les corresponde, y para esto necesitamos la tecnología, el equipo y el capital indispensable sin perder para nada el dominio de nuestro subsuelo, que es parte fundamental de nuestra soberanía.
Hay algunos ejemplos de quienes lo están logrando con éxito y que deberíamos estudiar cuidadosamente y analizar las condiciones de igualdad y diferencias. Me refiero al caso de Rusia en Sakhalin II y Sakhalin V, proyectos próximos a culminar exitosamente, conservando la mayoría en las sociedades correspondientes con Exxon y Shell, así como lo logrado ya por Brasil con PetroBras, y con los planes de desarrollo y de ampliación que están llevando a cabo en ambos casos, preservando la soberanía y el control de los proyectos.
Todo ello se puede hacer fortaleciendo la dinámica de nuestra soberanía popular, evitando que pudiera darse el caso de que fracasara nuestra principal industria nacional, así como la que proporciona la energía al pueblo y a la industria mexicana, que son Pemex y la CFE, sin detrimento de nuestra soberanía, y que, por el contrario, es el verdadero camino para su preservación y desarrollo en nuestros días y para el futuro de las nuevas generaciones.
No se trata de vender México; al contrario, se trata de admitir la necesidad impostergable de consolidar las finanzas y los recursos técnicos de los dos pilares más importantes para el progreso de los mexicanos: Pemex y CFE, lo cual se puede lograr recibiendo aportaciones de capitales de riesgo, conservando el control de las asociaciones correspondientes, lo cual en otros tiempos hubiera sido ilusorio, pero en la actualidad los hechos en otras partes del mundo están demostrando que es posible realizarlo.
* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/27/index.php?section=politica&article=020a1pol