November 9, 2007...2:47 pm

Luis Javier Garrido: El desastre

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La catástrofe de Tabasco, generada por la corrupción del gobierno de facto calderonista, y agravada por su ineptitud, está también mostrando las consecuencias fatales de las políticas de privatización.

1. La inundación de tres cuartas partes del estado de Tabasco por los ríos Grijalva, Carrizal y Samaria, luego del desbordamiento provocado de la presa Peñitas (30 de octubre), que ha producido más de un millón de damnificados, la pérdida de la casi totalidad de los cultivos, daños irreparables a la infraestructura estatal y pérdidas incuantificables en todos los órdenes, constituye una de las mayores catástrofes de la historia moderna de México y está poniendo de relieve las graves consecuencias de las políticas privatizadoras.

2. Las catástrofes de esta magnitud suelen mostrar la verdadera naturaleza del poder económico y político, y la de Villahermosa y 11 municipios más no está siendo la excepción, pues al evidenciar la corrupción del gobierno espurio de Calderón, el abandono en que tiene la infraestructura hidráulica, sus tejemanejes para entregar el control de la industria eléctrica a corporaciones del exterior o la inexistencia de un plan nacional de protección civil, pone en alerta al pueblo sobre el costo que representa en vidas humanas desmantelar los aparatos estatales.

3. Los panistas buscan como fanáticos neoliberales reducir el Estado a su mímima expresión y con esa lógica suponen en los hechos que ya no existe, desconociendo sus propias responsabilidades constitucionales. En 2004, la exigencia de que el gobierno aplicase la ley tras la toma de las instalaciones de Canal 40 por un comando de Tv Azteca llevó a Fox a pronunciar su famoso “¿Y yo por qué?” En 2007, luego de que miles de tabasqueños víctimas de las inundaciones pidieron ayuda, a Calderón se le ocurrió culpar del desastre al “cambio climático”, lanzar una campaña contra los ex gobernadores priístas y dirigir un mensaje televisado a los mexicanos solicitándoles que ayudaran a Tabasco: es decir, que el Estado no tiene para él responsabilidad alguna.

4. La excepción la hizo, sin embargo, poco después, al prometer ayuda “a los empresarios”, y si Fox ofreció tras los ciclones de 2006 todo su apoyo a los hoteleros de Cancún y se desentendió de las decenas de miles de damnificados en Chiapas, en 2007 Calderón hizo lo mismo.

5. Los analistas en todo el país han subrayado la ineptitud del gobierno espurio ante la tragedia, y su intento de utilizarla políticamente, y, sin embargo, Calderón sigue tratando con oportunismo de sacarle provecho político. La ineptitud va de la mano de la estupidez, y su foto posada simulando sonriente que está cargando cajas de víveres (1º de noviembre) mientras es evidente que no hay una respuesta del Estado a la altura de la tragedia, constituye un nuevo agravio para los mexicanos.

6. La campaña contra los ex gobernadores priístas no logra, por lo mismo, eximir de su culpabilidad a Calderón. Es cierto que Roberto Madrazo, Manuel Andrade y Andrés Granier recibieron cuantiosos recursos de Pemex para realizar obras preventivas y nada hicieron como informó La Jornada (2/11/07), pero Fox tampoco lo hizo y a Calderón se le olvida que las políticas hidráulica y eléctrica son competencia federal.

7. La responsabilidad penal de Felipe Calderón no se puede ocultar y se le deben fincar responsabilidades como propuso el día 6 el Frente Amplio Progresista. Los expertos han coincidido en señalar que la decisión tomada por el gobierno calderonista de abrir las compuertas de la presa Peñitas para evitar que se reventara sin importarles tener que inundar Tabasco, estuvo determinada por el almacenamiento excesivo de agua que se había hecho en su vaso con el objetivo de favorecer a corporaciones extranjeras, transgrediéndose de esta manera todas las medidas técnicas de seguridad y pasando sobre las advertencias de los especialistas.

8. Esa responsabilidad penal la comparte Calderón con Fox, pues la destrucción de Tabasco fue posible por la violación de ambos al marco constitucional, que establece la competencia exclusiva del Estado en materias hidráulica (artículo 27) y de generación de electricidad (artículo 28). Las acciones y omisiones criminales de Georgina Kessel (secretaria de Energía), Alfredo Elías Ayub (director de la Comisión Federal de Electricidad) y del yunquista José Luis Luege (director de la Comisión Nacional del Agua) son evidentes. No sólo por detener las inversiones del proyecto hidrológico que integra a las presas de La Angostura, Peñitas, Malpaso y Chicoasén, sino por subordinar decisiones estratégicas de la nación a los intereses de grupos extranjeros.

9. La primera responsabilidad de un gobernante, según sostienen filósofos, juristas y teólogos, es proteger la vida de todos, pero los gobernantes panistas actuales opinan todo lo contrario, pues además de poner en riesgo al pueblo han desmantelado las estructuras de protección de desastres, ya que el Centro Nacional de Desastres (Cenapred) ha sido utilizado como caja chica de los gobiernos panistas.

10. En 1985, la sociedad civil enfrentó las consecuencias del terremoto del 19 de septiembre ante la ineptitud del gobierno de De la Madrid, y en 2007 la sociedad civil está enfrentando las consecuencias de las inundaciones provocadas por el dolo y la ineptitud del gobierno de facto de Calderón.

11. Lo peor de la tragedia de Tabasco aún no ha llegado sin embargo y, por lo mismo, deben deslindarse responsabilidades, porque las políticas que generaron el desastre siguen vigentes y los riesgos para el país son cada vez mayores.

* La Jornada
* http://www.jornada.unam.mx/2007/11/09/index.php?section=opinion&article=029a1pol

2 Comments

  • Jaime Martínez Veloz

    Solidaridad con nuestros hermanos

    La racha de desastres que azotan al país ha puesto en evidencia que somos una nación con escaso nivel preventivo en materia de desastres. Los planes de contingencia no han pasado del terreno de las buenas intenciones.

    Frente a los desastres naturales, como el producido en Tabasco, la solidaridad nacional ha sido magnánima y expresa la voluntad ejemplar de un pueblo dispuesto a dar lo mejor de sí mismo en favor de nuestros hermanos en desgracia.

    Existe coincidencia entre los científicos del mundo en que el calentamiento global ha modificado las condiciones climáticas, que a su vez han contribuido a acelerar la intensidad de los fenómenos meteorológicos, pero esto no exime a quienes teniendo bajo su responsabilidad las tareas de gobierno realicen los trabajos preventivos para aminorar el impacto de dichos fenómenos.

    En esta modificación del clima en el mundo tienen gran responsabilidad los países emisores de partículas de carbono, encabezados por Estados Unidos. Algunas de las consecuencias de estos fenómenos son el deterioro de las tierras cultivables del centro y sur del país y las naciones centroamericanas, lo cual ha agudizado la migración de masas empobrecidas hacia el norte de México, principalmente a Estados Unidos, que ahora en el pecado lleva la penitencia. La gente no sale de su tierra por gusto, sino por necesidad.

    En el plano nacional, la clase política brinda un espectáculo patético y ante la falta de planes serios para enfrentar la contingencia apuesta por el raiting y la nota del día, más que por una estrategia real y efectiva que enfrente mediante un método eficaz las consecuencias del desastre que sufren los tabasqueños.

    La desesperación de Felipe Calderón al increpar al secretario de gobierno de Tabasco, ante el detalle de los efectos del desastre, exhibe el agobio y la prisa de quien no alcanza a comprender el tamaño y la dimensión del desastre al extremo que prefiere la foto “cargando una cajita” antes que la discusión de fondo sobre el futuro de un estado anegado y ahogado por la ineficiencia y la corrupción de sus dos anteriores gobernantes que esconden la cara ante los tabasqueños.

    La frase calderonista de que “reconstruiremos a cualquier costo” es la misma retórica que usó Fox en otras entidades afectadas por los desastres. Son frases huecas, retóricas y demagógicas. ¿O es que se reconstruirán las viviendas que se levantaron en zonas de alto riesgo? ¿Existe garantía de que no volverá a suceder un fenómeno como el actual? ¿Hay garantía de que se podrán construir las obras preventivas y que a su vez serán suficientes para detener otro embate de la naturaleza?

    Lo que hoy requiere Tabasco, además de atender con prontitud y eficacia la contingencia, replantear su esquema de crecimiento y planificación, es el concurso de urbanistas, ingenieros y técnicos de alto nivel de especialización para determinar los parámetros, la orientación del crecimiento y la definición de alternativas en materia de desarrollo urbano regional.

    La lógica que ha venido determinando la orientación del crecimiento de las ciudades contemporáneas ha sido la despiadada visión mercantilista de los intereses de los grupos de poder económico ligados al capital especulativo.

    El argumento de que son los pobres los que crean la anarquía urbana es un viejo cuento clasista que palidece frente a los intereses que han convertido a las ciudades, y en particular a la vivienda, en una mercancía, donde gana el que vende el terreno, el que construye la casa, el que la financia, el que vende los materiales, el agente inmobiliaria y los funcionarios que otorgan los contratos. Todos se llevan una elevada ganancia que cargan al costo de la vivienda y al comprador. Tabasco no es la excepción de esta lógica, mucho menos con gobernadores como Madrazo y Andrade.

    Aquellos que un día salieron a las calles de Villahermosa a defender a Madrazo deberían salir ahora y exigirle respuesta sobre los recursos que Pemex le otorgó para la ejecución de obras preventivas en Tabasco.

    Mientras tanto, todos tenemos la obligación de apoyar, como se pueda, a nuestros hermanos de Tabasco, llevando nuestra contribución a los centros de acopio o a las cuentas abiertas por las diferentes instituciones oficiales.

    En Chiapas, aunque por otros efectos, hay miles de damnificados a consecuencia de las lluvias torrenciales que han afectado los municipios de la zona norte del estado, colindante con Tabasco, donde viven miles de familias de escasísimos recursos, que han sido afectados en sus escasas pertenencias, requiere urgentemente la solidaridad mexicana a través de los centros de ayuda instalados en el Distrito Federal o en la propia entidad.

    Mientras tanto, el gobierno estadunidense está en la disyuntiva: reducir la emisión de contaminantes y contribuir al equilibrio del medio ambiente y al mismo tiempo abrir un espacio para la construcción de acuerdos con México y Centroamérica en materia migratoria, o contratar miles de alguaciles y agentes migratorios para detener la ola migratoria, que año tras año crece ante la depauperizacion del campo mexicano, afectado también por el cambio climático y el fracaso del modelo neoliberal.

    * La Jornada
    * http://www.jornada.unam.mx/2007/11/09/index.php?section=opinion&article=029a2pol

  • El Despertar
    José Agustín Ortiz Pinchetti

    Puebla a la hora de AMLO
    Cuando dentro de un tiempo los poblanos recuerden este otoño, lo vincularán con la gira de Andrés Manuel López Obrador, quien se empeñó en ir hasta la parte más profunda del estado. En 35 días recorrió 13 mil 500 kilómetros, realizó 218 asambleas en todos los municipios y fue recibido, según el cálculo final, por unas 200 mil personas. Hazaña de energía y coordinación excepcional. A pesar de ello, los medios locales, la televisión y la radio guardaron (en su abrumadora mayoría) silencio. Modesta “contribución” al mito de que AMLO ha desaparecido.

    ¿Qué encontró el tabasqueño en sus giras poblanas? “Pobreza y abandono”. Como diría en un discurso al culminar una gira ante una multitud que lo aclamó en el zócalo de Puebla el pasado domingo. Yo añadiría: decadencia. Es cierto que algunas regiones de Puebla han sido y son muy pobres, pero el estado tuvo un gran impulso durante los sesenta y los setenta. Hoy los municipios no tienen dinero para su gestión. Las actividades productivas están abandonadas. Cientos de miles de poblanos han dejado a sus comunidades. La colonia poblana en Nueva York rivaliza con la población de la angelópolis. Hay pobreza patrimonial en más de la mitad de la población y desnutrición en muchos pueblos. Los salarios son insignificantes. El mercado interno se contrae con la carestía. A la gente no le alcanza para lo esencial, medicamentos, luz eléctrica, vestido, reparación de sus modestas viviendas. Los sistemas de salud y educación están desarticulados y semi abandonados.

    Pero, ¿en qué parte del país no sucede lo mismo? Hace unas semanas, antes de la catástrofe, publiqué un artículo sobre la decadencia de Tabasco. Los síntomas son idénticos en Puebla: despilfarro y corrupción, falta de impulso a la producción y expansión burocrática. Degradación y desigualdad. El ex gobernador Madrazo vive en Miami, el ex gobernador Andrade en Canadá. No responden ni responderán del desvío de dinero federal para hacer obras y contener las inundaciones. Pero lo mismo hace el gobierno de Calderón. Ni siquiera exhibe un programa mínimo para responder a la emergencia. Lo atribuye a la catástrofe, al calentamiento global o a las fases de la luna. Se niega a dar una información seria para determinar si los sistemas hidroeléctricos manejados por la CFE fueron mal administrados. Si por intereses políticos y económicos excedieron los límites de seguridad.

    Los medios y el gobierno apuestan a mantener tanto como puedan el letargo de una gran parte de la población. Así no se conocen las giras de AMLO. La tragedia de Tabasco es borrada del interés público que se ahuyenta ahora a los escándalos de Fox u otros incidentes menores: cortinas de humo. El mismo control se ejercía en la época del PRI y con la misma intención, adormecer la conciencia pública. Impedir que se rindan cuentas. AMLO, al criticar la situación en la que viven Puebla y el país y ofrecer propuestas alternativas, prefigura una nueva forma de oposición. A ella deberán sumarse en el futuro los partidos, grupos y personalidades progresistas. Todos aquellos que quieran sacar de la postración a nuestro país y a sus regiones.

    * http://www.jornada.unam.mx/2007/11/11/index.php?section=opinion&article=006o2pol

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