September 25, 2007...2:12 pm
Juan Francisco Coloane: Asamblea General de la ONU La agenda y los problemas políticos de fondo
La ONU abrió el 18 de septiembre la 62 sesión de su Asamblea General anual. Un grueso número mandatarios participan en el debate general que comienza el 25 de septiembre. Aparte de la agenda central, habrá reuniones anexas sobre temas críticos como Afganistán, Sudán, Irak, Oriente Medio, y Kosovo. El cambio climático, la financiación del desarrollo, la estrategia global contra el terrorismo, los objetivos de Desarrollo del Milenio, y la reforma interna de Naciones Unidas, constituyen los puntos centrales de esta agenda. En síntesis, no difiere mucho de la Asamblea de 2006 y “el calentamiento del planeta” es quizás la novedad, transformado en pilar de distracción respecto a temas como la crisis política en los estados y la crisis financiera mundial que se acumula.
La reunión anual de jefes políticos de los países no discute temas políticos de fondo, donde se destaca el desatado ánimo de EEUU, Francia y Japón en particular, de abordar el tema de la seguridad global con claves desarrolladas pos 11 de septiembre 2001.
La política en camisa de fuerza
Esta asamblea como la anterior, enfrenta un contexto caracterizado por una pérdida significativa de autotomía en los organismos internacionales para actuar con efectividad y neutralidad. La confianza en ellos, sus instrumentos y su operatividad, no se recupera, a pesar de que la actual generación de políticos gobernando las naciones, es en gran medida responsable de la calidad de esa institucionalidad.
La posición unilateral de Israel respecto a Gaza, los bombardeos a Siria, los planes de invasión a Irán que no son discutidos con antelación en el Consejo de Seguridad de la ONU , la ocupación de Irak y Afganistán, y la creciente desestabilización en Pakistán, reflejan esa situación. En ninguno de estos casos, el agenciamiento de organismos internacionales ha servido para evitar el deterioro del conflicto respectivo.
Como corolario, en cada región, se observa a los países preocupados por su poderío militar, - en algunos casos de carácter nuclear- estimulando un tipo de relaciones internacionales sobredeterminadas por la fuerza bélica. El voluntarismo de promover un sistema de bien común global se ve ultrapasado por una nueva escuela de realismo duro. Por otra parte, persiste la creencia generalizada de que las relaciones internacionales – por el triunfo del libre mercado- estarían menos determinadas por la fuerza bélica.
La incapacidad política para construir instrumentos internacionales que controlen el uso ilegítimo del poderío militar, se comprueba por el estado embrionario del derecho internacional. La dilatada ratificación del Tribunal Penal Internacional, simboliza el tema de fondo que se elude en esta Asamblea. La formación del Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos no amortigua el estancamiento de esta ratificación, demostrando una dualidad en el sistema de naciones respecto al derecho internacional. Como ha sido la práctica en la observación internacional de las normas de derechos humanos, estos continuarán siendo una moneda de cambio para objetivos políticos de largo alcance. Las diversas interpretaciones acerca del fallo judicial que extradita a Alberto Fujimori, abren la idea de que se llevó a cabo – sobre todo por la dilatación del proceso- para proteger intereses políticos mayores.
La seguridad en manos del realismo
“Darle a la Asamblea General un rol más activo y enérgico es el objetivo”, dice el ex ministro de RREE macedonio Srgjan Kerim, quién tiene la responsabilidad de presidirla. El cargo es político y llama la atención su elección.
Kerim en marzo de 2001 en medio de la aguda crisis entre Kosovo y Macedonia, patrocinó la erradicación de los rebeldes de origen étnico albano, con declaraciones de un nacionalismo militante no exento de xenofobia. Promovió la invasión a Irak en 2003, oponiéndose al dictamen de Naciones Unidas. Macedonia mantiene tropas en Irak. Después del cargo público ha ampliado su foco en los negocios. Es un destacado miembro del directorio del controvertido consorcio alemán de medios WAZ (Westdeutsche Allgemeine Zeitung), que controla 25 periódicos y 50 revistas. El conglomerado diversificado en estaciones radiales y de televisión, ha sido cuestionado por ejercer un rol de “cuarto estado”, en una parte de Europa – la ex Yugoslavia- precisamente con estados en lenta reconstrucción.
Las inconsistencias de la administración actual de la ONU se expresan en las declaraciones de Kerim. Habla de “formar un sistema de relaciones internacionales basado en la cooperación multilateral, el respecto mutuo y la legislación internacional’.
Esta nueva postura obviamente no reduce el peso de su credo de promover la invasión en Irak en 2003. Kerim habla de “compromisos audaces” para el organismo centrando el foco en la seguridad global.
Es la primera Asamblea General bajo el nuevo Secretario General, el surcoreano Ban Ki Moon. Su optimismo desborda los límites de cualquier otro Secretario General. Se ve reflejado en frases como: ‘ pienso que será el período con el más alto nivel de intensidad, en cuanto a diplomacia multilateral en la historia del Organismo. Adentrados en el siglo XXI, la ONU es -otra vez- el foro mundial donde se discuten los temas y se les encuentran soluciones’. (El día en que abrió la asamblea).
Es como que no hubieran existido otros momentos clave y otros secretarios audaces en el organismo. Es la típica entrada del “Chairman of the Board” de una multinacional, y por sus discursos piensa hacerla competir en ese plano.
Ban Ki Moon pertenece a la cultura de la confrontación y dirigiendo la ONU, - llegó al sitial apoyado por China y los EEUU-, se hace más evidente el regreso al “realismo duro”. Posicionar a un político surcoreano con éstas credenciales al mando de un organismo que no ha demostrado tener suficiente carácter político, responde a la lógica de ese realismo que ha vuelto en ropas de empresario multinacional.
Esta reunión anual de jefes de estado, se ha transformado en una especie de mega catarsis de políticos que no encuentran soluciones a los problemas internos, más que un debate sobre temas internacionales de fondo. Es probable que aparte de Estados Unidos, Rusia, China, y Japón, que “sufren” problemas internacionales reales, y el ímpetu europeo occidental por recuperar su rol colonial, en verdad, la mayor parte del resto de las naciones exhibe más bien problemas políticos internos por la conformación de sus estados. El hambre y la dependencia económica son una lacra del colonialismo clásico y de varias generaciones de neo -colonialismo, y la pobre conformación de los estados que lo sufren, son temas internacionales en la medida que inciden en el capital transnacional.
Si la invasión a Irak y la erradicación de albaneses étnicos insurgentes en Macedonia son indicadores, la comunidad internacional debe estar preparada para un corte drástico en el uso de metodologías sustentadas en un idealismo que funciona fuera de la órbita de estos nuevos realistas.
* © Agenpress
*http://www.argenpress.info/nota.asp?num=047505&Parte=0
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September 26, 2007 at 2:26 pm
David Brooks: Llamados en la ONU a la libertad, la paz, la democracia y medio ambiente
Nueva York, 25 de septiembre. La delegación cubana abandonó la gran sala de la Asamblea General cuando el presidente George W. Bush calificó de “dictadura cruel” al gobierno de la isla, mientras afuera cientos de manifestantes denunciaron las políticas bélicas y la anulación de derechos democráticos del presidente estadunidense.
Y por supuesto continuó el gran debate en torno a la estrella de este show, el presidente Mahmud Ahmadinejad, pero la otra figura que el año pasado dominó este escenario y esta ciudad estará ausente: el presidente Hugo Chávez confirmó que no asistirá a la Asamblea General.
Por tanto, tal vez nadie entre los jefes de Estado presentes se atreverá comentar sobre el olor a azufre que tanto escándalo provocó por aquí hace un año, pero apenas hoy empiezan las intervenciones y aún puede haber sorpresas.
Ante temas como el cambio climático, la guerra que ha violado casi todos los rubros fundamentales de la Carta de la ONU y las Convenciones de Viena, el horror sin piedad de Darfur, la aplastante pobreza mundial, el sida y los problemas relacionados con esta larga lista de desastres humanos, los oradores ofrecieron discursos en nombre de la paz, la democracia, la libertad, los derechos humanos, el desarrollo y el medio ambiente.
Hoy, al arrancar el llamado “debate general” (lo cual tiene poco de debate y más bien es sólo el formato para que cada representante de los gobiernos miembros tomen su turno ante el podio), el secretario general Ban Ki Moon convocó a los gobiernos a fortalecer la organización y reconoció la necesidad de reformas al interior ya que “necesitamos un cambio climático interno en la ONU”.
El funcionario abordó los temas de Darfur, Líbano, Irak, Myanmar y dijo que la ONU tiene un papel en la negociación, mantenimiento y diálogo por la paz en cada uno de esos lugares, entre otros.
Bush llegó a la organización que llamó “irrelevante” antes de su invasión de Irak, y a la cual envió a un embajador, John Bolton, que se dedicó a descalificarla, para expresar su apoyo a una ONU “fuerte y vibrante”.
Lo sorprendente en contraste con sus últimas intervenciones aquí es que lo que ha sido su tema central –Irak– sólo fue mencionado una vez, e Irán tampoco figuró de manera prominente en un discurso que se enfocó en derechos humanos, al anunciar, en torno a esto, nuevas sanciones contra el gobierno represor de Myanmar, y denunciar a los de Zimbabwe y Sudán (y aquí la sola mención de Venezuela, al referirse a cómo el Consejo de Derechos Humanos de la ONU no ha sido más critico).
Afirmó que Naciones Unidas, junto con Estados Unidos, es fundamental para enfrentar los desafíos de la proliferación de armas de destrucción masiva, las epidemias, la seguridad energética y el cambio climático.
El debilitado mandatario –líder que goza de la aprobación de menos de un tercio de su pueblo y que está casi en su último año en el poder– elogió una vez más el mercado libre y el libre comercio como los mejores vehículos para ofrecer mayores oportunidades a los pueblos del mundo y reducir la pobreza.
Bush declaró que “en Cuba, el largo mando de un dictador cruel se está aproximando a su fin”. Así, continuó, “el pueblo cubano está listo para su libertad, y al ingresar ese país en un periodo de transición Naciones Unidas deben insistir sobre la libre expresión, libre asociación y, finalmente, elecciones libres y competitivas”.
La delegación cubana, encabezada por el canciller Felipe Pérez Roque, abandonó la sala y después dijo en un comunicado que esa decisión fue tomada “como una señal de rechazo profundo a la declaración arrogante y mediocre del presidente Bush”.
Afuera del edificio de la ONU, cientos de manifestantes repudiaron las políticas de Bush –varios fueron arrestados– coreando “vergüenza, vergüenza”.
Por otra parte, Amnistía Internacional declaró en un comunicado que “el compromiso del presidente con los derechos humanos llevaría mayor autoridad y credibilidad si el propio Estados Unidos no estuviera violando seriamente los derechos humanos en nombre de la ‘guerra contra el terror’”, y enumeró la prisión en Guantánamo, las desapariciones de sospechosos en cárceles secretas de la CIA y el empleo de tortura.
Pocas horas después –con intervalo de incesantes discursos de los jefes de Estado– le tocó el turno al presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad (y los estadunidenses se ausentaron de la sala).
En su intervención, se refirió una y otra vez a “ciertos poderes” –en obvia referencia a Estados Unidos y sus aliados– que violan “ampliamente los derechos humanos… especialmente aquellos que se presentan como los defensores exclusivos de los derechos humanos” y que promueven el terrorismo y la ocupación de otros países.
Habló de cómo estos poderes tienen prisiones secretas, secuestran personas, realizan juicios secretos e intervienen las telecomunicaciones personales. Denunció la ocupación de Irak, y cómo algunos “no tienen la valentía de declarar la derrota y retirarse”, y la ocupación del territorio palestino.
Estos poderes “no valoran a los pueblos y naciones, sólo lo que ellos quieren… Los derechos humanos, para ellos, son lo mismo que ganancias para sus empresas”, dijo el líder iraní. Se refirió también a la brecha entre pobres y ricos y cómo los poderes “sacrifican todo lo sublime en la vida” y usan el discurso de la “amenaza” para justificar sus intereses monopólicos.
En su discurso tocó además la santidad de la familia, la pureza de las mujeres, el mensaje de “los divinos profetas” y cómo “el amor, la belleza, la justicia y la vida digna de todos en el mundo” se dará con el “retorno del Salvador”, que será “el amanecer de la liberación de todo ser humano”.
Proclamó que se acerca el “ocaso de los tiempos de los imperios” en el mundo e insistió en que el camino al futuro es el “monoteísmo, la justicia y la compasión”
Así, “el debate” procedió con denuncias de desigualdad, injusticia, guerra y cambio climático, de cómo, en palabras del presidente sudafricano Thabo Mbeki, no hay soluciones a fondo de nada si el mundo y esta organización siguen en torno a “los que dominan y los dominados”.
Se criticó el silencio de ésta y otras organizaciones ante el terror desatado en Argentina durante la guerra sucia, que recordó el presidente Néstor Kirchner en su intervención, y se insistió en que la ONU asuma una voz más comprometida con sus principios, y cómo “la invasión de Irak, que rechazamos en su momento”, muestra que por vía de las armas no hay solución a los conflictos.
Ésta es una gran obra que de vez en cuando provoca esperanza pero, a pesar de algunos avances, parece estar destinada a desilusionar a su público mundial. A la vez, vale señalar que a pesar de su enorme burocracia, la ONU tampoco tiene el poder ni los recursos para abordar la agenda colectiva. “Su tamaño, comparado con los gobiernos, es modesto; todas las agencias de la ONU combinadas gastan lo mismo en un año que el Pentágono gasta en una semana”, dice el experto en la institución Jeffrey Laurenti, de la Century Foundation.
Mientras los jefes de Estado, cancilleres y otros se reúnen en grupos o en las llamadas “bilaterales” con sus contrapartes, y se busca negociar en lo oscurito –perdón, diplomáticamente– casi todos los problemas de la humanidad, ésta presta poca atención (tal vez sabe algo que sus líderes no) a toda esta intensa y muy seria actividad.
* http://www.jornada.unam.mx/2007/09/26/index.php?section=mundo&article=029n1mun
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