August 28, 2007...10:03 pm

Gustavo Espinoza: Cuando los ricos hacen de las suyas*

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Diez días después del catastrófico sismo del miércoles 15 de agosto, en el Perú continúa la emergencia.

Aunque los organismos oficiales del estado han dado cuenta ya de cifras referidas a los daños del sismo, ellas no implican ciertamente informes finales en torno al tema. Los número conocidos apuntan a más de 500 los muertos aunque hay casi un centenas de “desaparecidos” cuyos cuerpos aún no han sido extraídos de los escombros; unos 2,000 heridos y más de 250 mil los damnificados por una tragedia que ha conmocionado a toda la región y ha puesto en evidencia las debilidades inocultables del modelo de dominación imperante en el país.

El corte de las comunicaciones, que se prolongó por tres horas en toda la República pero que abarcó varios días las zonas más cruelmente afectadas; las incoherencias del mensaje presidencial del 15 de agosto en el que se hizo un recuento de los hechos absolutamente ajeno a la realidad; la carencia total de alimentos y agua en los días posteriores al 15 de agosto; el colapso de las construcciones; las fallas de la seguridad y la crisis de autoridad constatada en todos los niveles; fueron apenas los elementos más saltantes de un proceso que configuró la quiebra de una administración inepta, pero además corrupta y comprometida con mecanismos de dominación incompatibles con el interés nacional.

Los peruanos tuvimos la oportunidad, una vez más, de constatar cómo la sociedad está organizada para beneficio de unos pocos y funciona en detrimento de las grandes mayorías. Aunque a la hora del colapso todos fuimos de alguna manera “hermanos” porque la tragedia afectó a unos y a otros; lo real es que no todos sufrimos del mismo modo las inclemencias de la naturaleza.

Una vez más la tragedia se ensañó con los más humildes al mismo tiempo que por esa misma dinámica, las poblaciones más aisladas sintieron de manera más concreta el dolor, la muere y el olvido. Hoy incluso, cuando se inician las tareas de la recuperación social, está claro que el Estado actúa de un modo caprichoso y selectivo.

Por eso la “ayuda” no llega a todos y las iniciativas oficiales se orientan ya a proteger a los empresarios y a los poderosos. Incluso, hasta algunos buscan obtener beneficios adicionales de la crisis proponiendo, por ejemplo, privatizar el Puerto de Pisco, es decir, entregarlo al capital transnacional, como no pudo ocurrir en el pasado.

Curiosamente la clase dominante y sus voceros, presentaban a Ica y al puerto de Pisco como una suerte de territorios abanderados en materia de reforma económica por cuanto producían productos para la exportación -el Espárrago y el Páprika- privilegiados en el mercado mundial, creaban aceleradamente puestos de trabajo y aportaban recursos en divisas. Hoy, a la luz de los hechos, el país ha podido ver que ese tal “paraíso” de la producción y el empleo no era sino un castillo de naipes, y que la población vive ahora en las mismas -o peores- condiciones que antes.

La “ayuda”, sin embargo, fluirá para los “empresarios afectados”, pero estos, a su vez, no aumentarán los salarios ni respetarán las leyes laborales ni mejorarán las condiciones del empleo. Al contrario, por efecto de la tragedia “no estarán en condiciones de hacerlo”, como lo han adelantado ya los voceros empresariales.

Desde tiempos inmemoriales en nuestro suelo se han producido catástrofes naturales. Pero siempre quienes vivieron en esta parte del mundo idearon el modo de hacerles frente. Uno de los recursos esenciales de los que se valió la población en el pasado, desde los años del imperio de los Incas, fue el uso de Tambos, es decir, depósitos de alimentos y víveres ubicados en los caminos, y que servían para abastecer a las poblaciones en caso de dificultades mayores.

Esa práctica, que exaltada incluso por los conquistadores como una virtud de los nativos del Perú en las Crónicas de la época, fue abandonada y hoy no existe por una razón muy simple: porque se ha impuesto en nuestro tiempo la idea de que los alimentos, son mercancía. Y que, por tanto, deben comercializarse en provecho de quienes los poseen. Vender es un negocio. Y aunque lo que se venda sean víveres de apremiante necesidad humana, esa categoría debe mantenerse en beneficio del Mercado y en provecho de los propietarios de tierra que, incluso, no son siquiera los productores de tales alimentos.

Esa lógica es la que permite que se acumulen los nutrientes y que los comerciantes los vendan a precios mayores cuando así lo requieran “las exigencias del mercado”. Y esa norma vale también, por cierto, para los costos de los pasajes, para la comercialización del agua, para la compra y venta de materiales de construcción, y otros.

En lugar de ser el Perú una suerte de devastado territorio por efecto de las catástrofes naturales que nos agobian; puede tornarse otra vez en escenario de relaciones financieras entre poderosos y desposeídos. A la sombra, el Estado vela por los primeros y busca que mantener en la mayor indigencia a los segundos. Y esa es una de las especialidades predilectas del Dr. García.

El Dr. García habla todo el día por la radio y la televisión abordando los más diversos temas y haciendo mofa de sus adversarios. De manera insolente se ha burlado de los afectados por el sismo, a los que ha acusado de “gimotear cobardemente” por sus pérdidas; ha espantado a los voluntarios españoles que llegaron con la mayor disposición a nuestro suelo. Y fiel a su estilo, se ha situado en el centro de todos los actos llevado por un protagonismo ilimitado.

Mientras eso ocurre, la sociedad se mueve lentamente. Poco a poco el pueblo parece despertar y comienza a organizarse a la luz de la ayuda exterior. Cuba, la sitiada por el Imperio, llegó hasta nosotros con dos hospitales altamente especializados y la Misión Henry Reeve, célebre por su participación en eventos de esta naturaleza en otros escenarios. Con 40 médicos, 26 enfermeras, instrumental de primera y equipos, la patria de Fidel dio una nueva muestra de solidaridad activa. Y fue esa también la presencia de Bolivia, el primer país que llegó con auxilio. Y Venezuela. Y Brasil, Chile, Argentina, Ecuador.

La prensa derechista se ha empeñado en ocultar esta ayuda para que no sea percibida por el pueblo. En cambio, han dado amplia publicidad a la presencia de un barco sanitario norteamericano, y a la visita del Presidente de Colombia, Alvaro Uribe, que resolvió dejar por una horas a sus socios, los paramilitares y narcotraficantes en Bogotá, para acudir a nuestro suelo martirizado a apuntalar a su socio, el Presidente García.

Cuando aún la emergencia continúa, salen a luz nuevos informes que ponen aún más en evidencia la ineptitud de la administración oficial. Se sabe así, en efecto, que cuando el Presidente peruano dio su mensaje al país a las 9 y 30 de la noche del miércoles 15 de agosto, aún no sabía dónde se había producido el epicentro del sismo. Según la versión de la revista “Caretas”, hasta las 23 horas los mandos militares sostenían la tesis que había sido Pucallpa, en el oriente del país el escenario principal. No obstante tres horas antes, a las ocho de la noche el noticiero regular de CNN, por información de satélite había ubicado ya las coordenadas exactas de la hecatombe y proporcionado la información precisa a través del Canal 31 de la televisión por cable.

El punto más alto de la lucha por la reconstrucción de las zonas afectadas lo ha dado ciertamente en el plano interno, la movilización de los trabajadores. Brigadas voluntarias integradas por obreros de la Construcción, por iniciativa de la CGTP y de su Federación nacional, han puesto manos a la obra; pero los empresarios han logrado colocar en la jefatura del organismo superior que emergerá de la crisis, a Julio Favre político reaccionario metido desde hace varios años como empresario avícola ligado a oscuras maquinaciones de diverso orden. Este, fue designado por el Presidente García como Jefe del nuevo sistema, y desde su alto cargo garantizará que la “libre empresa” haga un negocio en grande con la tragedia del pueblo peruano. Una vez más, en el dolor, los ricos harán de las suyas.

*Artículo de Argenpress
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=046483&Parte=0

1 Comment

  • Fragmento de: El protocolo modificatorio del TLC: la mesa aún más desnivelada

    Por: Aurelio Suárez Montoya (PDA/MOIR)
    Fecha publicación: 28/08/2007

    “Se discute actualmente en las comisiones segundas de Senado y Cámara en el Congreso de la República el Protocolo Modificatorio del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos. Se trata de los cambios producidos al texto surgidos de la negociación entre la administración Bush y el Partido Demócrata, que tiene la voz mandante en el Legislativo de dicho país -desde las elecciones de noviembre de 2006- y que anunció una nueva plantilla para el comercio. Colombia no fue siquiera “convidado de piedra” en ese trámite, solamente participó cuando el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, recibió la orden de comprar un tiquete para ir a Washington a firmar. Un acto más de subordinación del gobierno de Uribe en la indignante ruta seguida en aras de la “consecución” de este TLC.”

    http://www.argenpress.info/nota.asp?num=046567&Parte=0

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